Exorcistas y Natsume

Capítulo 5: Contra-ataque.

El primer signo de mejoría de Tanuma, fue que logró ver un youkai débil; puede ser que para ello, usara lentes falsos y que el youkai se reflejará en un espejo, pero para Tanuma, ya era un gran avance.

Eso, trajo las primeras dudas sobre si realmente quería ver esto.

El youkai, como antes se ha dicho, estaba débil, en otras palabras, a punto de desaparecer, Matoba le dijo que lo mejor sería acabar con su sufrimiento.

Que iluso fue al creerle.

Esa fue la primera vez que vio realmente lo que hacía, difuminado, desenfocado, con un fuerte dolor de cabeza, y una sensación horrible en el estómago, pero vio, al pobre youkai mirarlo a los ojos, incapaz de moverse, y al momento de recitar el conjuro junto a un papel, el youkai gritó.

Sí, había escuchado antes los chillidos de los youkais, de su dolor, pero siempre se escuchaban para él a la lejanía, y eso le permitía despegarse un poco de la situación, nunca se sintió responsable de lo que le sucedía al youkai.

En ese momento pensó, cómo pudo olvidar algo tan simple: Los métodos de Matoba son crueles.

Nyanko-sensei hervía de rabia, un mísero youkai se había atrevido a dejar a su presa inconsciente, se atrevió a atacarlo en su guardia.

Eso no quedaría así.

Era obvio para Madara que alguien había mandado ese youkai con el objetivo de atacar; sí, los youkai disfrutan del terror humano, de devorarlos, incluido el mismo.

Pero, un youkai con una vida tan longeva, no hará eso, no cuando sabe que atraerá la atención de exorcistas, no cuando matar a diestra y siniestra se vuelve aburrido y repetitivo. No, no existe youkai que no se aburriera de matar humanos.

Además ¿Cuántas eran las probabilidades de que un youkai entrara al edificio inadvertido? Natsume lo debería haber sentido desde mucho antes de que llegara al salón de clases.

No, esto fue un ataque premeditado, y por si quedaba alguna duda, el libro de los amigos había desaparecido.

Lo que lo dejaba a él y a muchos otros youkais en manos de quien sea que tuviera el libro en su poder.

Y Madara, tiene un muy buen candidato como responsable.

– Mocoso, de todas las estupideces que pudiste cometer, te atreviste a hacer la peor – Porque eres demasiado obvio Shuuichi ¿O esperas que aparezcas y sea coincidencia que esto sucediera?

– ¿Deberías hablarme así? – ¿Es esa una amenaza Natori?

– ¿Crees que te tengo miedo solo por tener el libro de los amigos? – ¿El gran Madara? ¿Miedo? ¿De un aperitivo? Antes la tierra temblará y se partirá en 2.

– Puede ser que no tenga la capacidad de usar el libro, pero basta con que rompa tu nombre para que desaparezcas de este mundo – Mocoso, amenazar, no debería ser una opción para ti.

– ¿Quién te ha dicho que mi nombre está allí? – Lo está, pero Natori no sabe ni su nombre, ni que ciertamente está allí.

– ¿Por qué otro motivo estaría una bestia como tú con Natsume? – Porque le agrada ¿No es obvio? Lastima que el orgullo no le deje decirlo.

– Maldito exorcista... – Madara estaba dispuesto a hacerle daño al mocoso; corrección, lo intentó, un zarpazo fue efectuado deseando arrancarle esa sonrisa falsa al exorcista.

Por desgracia, quedó en tan solo una intención, Takashi Natsume interceptó su ataque, Madara no está seguro de cómo, pero el chico de algún modo lo hizo, de algún modo, se levanto de la cama del hospital, y se las arregló para ir allí, más aún, ir allí y evitar que Madara le diera su merecido al desgraciado exorcista.

– Nyanko-sensei – ¿Un llamado de atención? ¿Una súplica?

– Hazte a un lado, Natsume – Eso, deja al gatito jugar con el exorcista.

– Nyanko-sensei – De acuerdo, resuelve tú, tus problemas.

Ahora, más vale tengas un buen motivo para detener a Nyanko-sensei, Natsume.

– Natori, ¿Me devuelves el libro de los amigos? ¿Por favor? – Cortesía ante todo.

– Aunque me gustaría responder a tu petición, ya no lo tengo conmigo – Muy tarde.

– Ya veo, vámonos sensei – ¿Así nada más?

– Natsume, espera – ¿Esperar? ¿Para qué?

– ¿Ocurre algo Natori? – ¿Algún problema?

– ¿No estás enfadado? – ¿Tú qué piensas exorcista?

– Lo estoy, por eso, por favor, no me dirijas la palabra, no respondo por mis acciones – No coloques esa cara de sorpresa Natori, Natsume no sabe porque estas actuando así, no sabe que intentas recuperar a Tanuma de las garras de Matoba.

– De verdad lo siento, no pensé que esto pasaría, nunca quise hacerte daño – Sus palabras son sinceras, ¿Lo perdonas Natsume?

– No – ¿No?

– ¿Qué quieres decir? – ¿No le crees? ¿No lo perdonas? ¿No qué?

– No estoy enfadado por lo del youkai, nadie salió lastimado de gravedad, pero robaste el libro de los amigos, y se lo entregaste a Matoba, acabas de amenazar a Nyanko-sensei, nadie, repito, nadie, se mete con mis amigos – Primero, ¿Quién dijo algo con Matoba, segundo; entonces, ¿Por qué no se ve que hayas hecho una acción contra Matoba? El es el que manipula a Tanuma

– Natsume... – No lo entiendes, Natori no quiso lastimarte, justamente está tratando de liberar a amigo de Matoba a cambio de unos cuantos youkais.

– ¿Sabes qué es lo peor? También te considere un amigo, veo que me equivoque – Ten algo de piedad con el pobre exorcista, Natsume.

Natori quedó ahí, solo, pensando si tomó la decisión correcta.

– ¿Por qué no me dejaste atacar al mocoso de Natori? – Nyanko-sensei malo, no se deben comer exorcistas antes de la cena, te llenarás el estomago y después no comerás la comida de Touko.

– No sabíamos si tenía el libro de los amigos en su poder, si hubieras pasado a llevar algunas hojas… además, atacar un exorcista sin duda te pondría en la mira de varios clanes, no quiero tener que lidiar con tantos problemas – ¿Lidiar con problemas? Esa es la línea de Nyanko-sensei, tú eres el problemático Natsume.

– Ahora que sabemos que no tiene el libro de los amigos ¿Puedo devorarlo? – Natsume sonrió, probablemente tomándolo como una broma.

– Haz lo que quieras – Esa es la primera vez, que Natsume reacciona así a un comentario de ese estilo, y no con un "No puedes sensei"

Natori puede darse como una baja en la lista de amigos de Natsume.

Matoba abría y cerraba el cuaderno lleno de nombres, los leía, y por más que buscaba, no encontraba el suyo, el libro sin su propietario, sólo servía para matar unos cuantos youkais, youkais que no conoce, que podrían ser útiles o simplemente una plaga. Pero eran tantos nombres, que no le sorprendería que alguno de ellos fueran de sus propios youkais.

En realidad lo hacía más como un método para distraerse de los papeles que estaban en su escritorio, no tuvo ganas de entrenar al mocoso ese día, se lo relegó a Nanase, probablemente la tendría quejándose cuando esto terminara, pero ciertamente, no podía importarle menos.

Honestamente, no puede creer que Natori fuera tan descuidado como para mandarle el libro usando una de sus youkai como mensajera, cualquier otro youkai podría haberla interceptado y robado el objeto, e incluso podría haber huido, pero Seiji supone, esto solo demuestra el poder de Natori para controlar a sus youkais, o a más bien dicho, entrenarlos.

Cuando el teléfono sonó, Matoba sonrió, no del todo sorprendido.

– Cumplí mí parte del trato, ahora, libera al chico – Seiji suspiró frustrado, esperaba una llamada, pero no precisamente de Natori.

– No quiero – Aún puede serle útil.

– ¡Matoba! – No es necesario gritar Shuuichi

– Sin embargo, que no quiera, no quiere decir que no lo haré, cumplo mis promesas Shuuichi – Si fuera así no habría necesidad de esto.

– Más te vale Matoba – Natori, deberías quitar esa costumbre de llamarlo por su apellido, te dio permiso para usar su nombre de pila ¿No? Aprovéchalo.

Por supuesto, Seiji no podía dejar sin contestar tan imprudente amenaza.

– Aunque debo decir que estoy sorprendido – Wow, siéntete honrado Natori, Seiji ha reconocido que lo has dejado impresionado.

– ¿Qué quieres decir? – Piensa Shuuichi, que para algo tienes cabeza.

– Fuiste fácil de manipular – Demasiado, no hubo demasiada intriga ni un plan maestro.

– No soy tu peón – No, tienes razón, un peón es capaz de avanzar al otro lado del tablero y subir de rango al volverse reinas.

– Únete al clan, y tal vez finja creerte – Por supuesto, la línea ya estaba cortada para el final de la oración

Le escribió un breve mensaje a Nanase para que dejara irse al chico, y espero.

Esperó por un buen rato en realidad, con el teléfono en mano. Esperó hasta el anochecer incluso.

Para la media noche, tuvo que resignarse a que Natsume, no iba a llamar.

No le dio importancia, era solo el primer día, pero al día siguiente, tampoco llamó.

Matoba siempre lo ha dicho, no es una persona paciente, Natsume era consciente de esto, por lo tanto, él eligió arriesgarse.

Tomó el primer nombre del libro y lo rompió, por cada hora que Natsume tardará, Matoba rompería otra página.

Los youkais tuvieron suerte de que Natsume apareciera ante Matoba luego de 5 minutos desde que Seiji decidió romper por ratos el libro.

– ¿Sabes? Bastaba con una llamada, no era necesario que vinieras a Tokio – Vamos, Seiji, que estas feliz que Natsume esté allí, no es necesario fingir lo contrario.

– Devuélveme el libro de los amigos – Ojos claros, sinceros, no se muestren tan enfadados.

– De acuerdo – Y el libro fue lanzado a las manos de su dueño.

– Gracias – Esa sonrisa, pequeña, y sincera, ¿Eres consciente de a quién le dedicas esa sonrisa Takashi?

– ¿Puedo tomar el que estés aquí sin el gato como que te unirás al clan? – Por favor di que sí.

– No, pero puedo ofrecerte un trato – ¿Oh? Eso suena interesante.

– Te escucho – Tal vez esas no fueron las palabras correctas, tal vez habría pasado de igual modo, pero Matoba puede decir que no lo esperaba.

Tiene que recordar, que hasta el momento, el único que ha podido sorprenderlo, es ese chiquillo, y que aunque odia la violencia, hará lo que sea por sus amigos.

Como poner una "Tantō" en su cuello por ejemplo.

– Tú no te acercas a mis conocidos, y yo no me meto en tus asuntos – Seiji sonrío , siempre supo que Natsume podía ser inocente, pero no era tonto, si podía evitarlo, no usará la violencia, si puede huir, eso hará, no importa que lo traten de cobarde, pero no quiere lastimar a nadie.

Era simplemente demasiado amable, no por ello inofensivo. Prueba de ello, es que fuera armado a su encuentro.

Cuando Natsume era pequeño, no tenía amigos, temeroso y tímido, hasta que se encontró con Matoba, y allí, Seiji notó ciertas cosas, Natsume podía perdonarlo por asesinar youkais, sin duda evitaría que lo hiciera, pero si por casualidad pasará, Natsume lo perdonaría al tiempo, al fin y al cabo sabe que no todos los youkais son buenos. Pero si Natsume "hizo click" con un youkai, el niño, lo protegerá hasta el fin, y Matoba presentía, si mataba a ese youkai, Natsume lo odiaría hasta el fin de los tiempos.

Buscó una explicación lógica para ello, pero no lograba entender porqué alguien querría a un youkai; al cuestionar al contrario, respondió que eran sus amigos.

La mayoría lo interpretaría como que el chico simplemente valoraba a sus amigos, Matoba lo tomó como un sentido de posesión.

Natsume era más receloso con sus seres queridos de lo que quisiera aceptar; tenía miedo, de que lo abandonaran un día cualquiera, los youkais no lo harían, viven mucho tiempo, se aburren y se pueden defender por su cuenta.

Ahora, cuando los youkais deciden atacar a un ser humano, Natsume los intenta detener, ese es otro de los motivos por el que se le considera tan amable, Matoba piensa que los intenta detener por los problemas que eso crearía más que por el hecho de que interferiría con un humano (A menos que esté humano fuera su amigo). Y también cree, que es por ese mismo hecho de querer amigos que él se acerca a cada youkai que conoce y lo ayuda.

Natsume no es amable, simplemente, sabe cómo ocultarlo, Matoba cree, Natsume es más manipulador que él mismo.

– ¿Me lo tengo que tomar como una amenaza? – ¿No te dice lo suficiente tener la "Tantō" en tu cuello?

– Sabes que no – Tienes razón.

Y Matoba amaba ello.

Para describir a Matoba Seiji solo hace falta una palabra: Violencia.

Siguiendo esa tendencia, Seiji tomó el filo de la "Tantō" y la acercó más a su cuello, ello desestabilizó a Natsume y Matoba lo atrajo a un abrazo, el arma en medio de ellos, cortando aún más la piel.

– El día en que te aburras de jugar a hacerte el bueno, el clan tendrá para ti los brazos abiertos – Un pequeño susurro al oído.

– Eso es mentira, ya lo decidí, y tus brazos no están abiertos – Más bien, están cerrados fuertemente en el cuello del menor.

Matoba, como era de esperar con su sonrisa burlesca, estaba preparado para contestar ello, pero pronto tuvo que lanzar lejos al joven, pues la zona antes cortada (Mano y cuello) de repente dolían insoportablemente.

Matoba no lo sabia, pero unas pequeñas marcas rodeaban las heridas, el "Tantō" estaba encantado con una maldición.

El movimiento brusco de Matoba provocó su inevitable caída, Takashi se incoó a su lado, y acarició la zona de la que salía sangre.

– Sabes que lo que más valoro es la amistad – Matoba por supuesto que lo sabía.

– Me ofende que no me consideres tú amigo – Recibió una leve risa, no una sonrisa típica, ni una carcajada, sólo risa, con un volumen bajo.

– Creí que ya lo sabias, no eres mi amigo – Nyanko-sensei, Tanuma, Taki, ellos son sus amigos – Tú eres mas que eso – Es una promesa sellada en un beso.

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Felih navidah y próspero año nuevo