Después de asegurar que Silvia estuviese a salvo en el laboratorio de Doctor Kirchhoff [en realidad lo único que hice fue recibir una patada directa en el orgullo por meterla en un depósito de suministros] comenzamos el largo camino a casa.

Mientras recorríamos las oscuras calles iluminadas únicamente por algunos incendios aislados, nos dimos cuenta que la escena a nuestro alrededor solo podría describirse como dantesca; muchos de los edificios se habían desplomado por el ataque de los Mutas, seguramente llevándose a muchos civiles.

Hablando de los mutaliscos, los civiles se reunieron en grupos para quemarlos en hogueras improvisadas en las esquinas, no era raro ver que golpeaban los cadáveres antes de echarlos a fuego. Me pregunto si esas personas se daban cuenta que solo golpeaban un pedazo de carne inerte o si simplemente no les importa…

Nos detuvimos un momento en un cruce, a pocos metros a nuestra derecha, un par de pequeños trataban de unir los pedazos de un hombre usando cinta adhesiva, solo paraban para limpiar sus ojos con sus ensangrentadas manitas. Trabajaban con tanto ahínco, como si cuando todo estuviera en su lugar, el hombre se fuese a levantar.

Roxe, solo volteó la mirada; ella mejor que nadie sabía lo inútil que puede resultar ese tipo de esfuerzo.

- Vamos – dije desde la parte trasera de nuestro buitre mientras ponía mi mano sobre su hombro tratando de reconfortarla.

Los tres partirnos en silencio con la clara idea de que en los próximos días, escenas como la que acabábamos de ver serian algo cotidiano.

Al llegar a la base nos sorprendimos al ver de qué casi todo está intacto. La diferencia que había con lo sucedido en la cuidad era enorme.

- ¡Ustedes tres! – Escuchamos a una voz –¡Consigan rápido un medico!

La voz provenía de un hombre en armadura, venia liderando un pequeño grupo de soldados que más que caminar arrastraban sus pies por el piso o incluso gateaban por el lugar. Era notorio que se habían topado con un grupo de Mutas, las púas todavía incrustadas en sus armaduras y la sangre que llevaban encima lo confirmaban.

- ¡¿No escucharon?... ¡DIJE RÁPIDO CARAJO!

El hombre procedió a subir su visor después de pegarnos el grito, se trataba de Maclaren. Nos bajamos de los Buitres, Andy fue por los médicos mientras Roxe y yo nos dispusimos a ayudar a cargar a los heridos.

- ¿Qué fue lo que les pasó?

- ¡Los ZERG, eso fue lo que nos pasó!

Por lo que podía ver con lo gritos, Maclaren y sus hombres todavía seguían bajo la influencia de los stimpacks.

-¡Para rematar los malditos bunkers no resistieron ni una mierda!

Tras decir esas palabras las fuerzas de Mclaren lo abandonaros y el quedó rendido de rodillas en el piso.

Roxe se apresuró en asistirlo; pobre diablo, me pregunto cuánto tiempo había fingido tener la fuerza de ponerse en pie y caminar para que sus hombres lo siguiesen…


Cinco días después

Sector sur, Playas de krakis

- Estimados ciudadanos de Krakis, en mi deber como representante del Dominio Terran, deseo empezar esta conferencia de prensa dando mi más sentido pésame a todos aquellos que perdieron a sus seres queridos en los hechos acontecidos hace dos días.

Con el rostro más parecido a un político, El Mayor Lee Mayors al fin se presentaba a la prensa para explicar todo lo que había salido mal. Era nuestro primer día libre desde que toda esta mierda empezó. No había muchos ánimos de hacer algo. Con decir que Roxe también estaba metida en el bar junto a nosotros creo que lo digo todo.

- Para explicar mas detalles del ataque quisiera presentarles al oficial científico a cargo de esta colonia, el Doctor Azrael Wagner Kirchhoff.

Debo admitir que me sorprendió ver al viejo doc por el holovisor, no parecía muy contento de estar ahí junto al mayor.

- El ataque efectuado los Zerg conocidos como mutaliscos fue realizado por un enjambre que se concentraba en seguir a un grupo de seres conocidos como las mantis gritonas. Un enjambre de estas creaturas se encontraban en las cercanías del nuestras lunas, al parecer los mutaliscos en persecución se sintieron atraídos por curiosidad a nuestro planeta.

- ¡PERO QUE MENTIRA DE MIERDA ES ESA!

- Andy cállate…

- ¡No me jodas Mat, no creo que seas tan boludo como para tragarte eso!

- ¡Si, pero no es el momento! – le respondí.

Mientras trataba de hacer callar al gaucho, en el holovisor vi que la conferencia todavía seguía.

- Doctor, lo que usted quiere decirle a la población es que este encuentro fue solo una terrible coincidencia; que en ningún momento se trató de una invasión planificada.

- Así es mayor – Respondió el anciano hombre de forma calmada.

- Solo deseo asegurarles a cada uno de los ciudadanos de que de todas formas se busco en tierra firme por cualquier indicio de anidada Zerg.

Todos en el bar suspiramos, realmente era un alivio que no hubiese una infestación en el planeta. Eso era la pesadilla de cualquier colonia.

El discurso del mayor se fue hacia las condolencias y que la gente del dominio esta para apoyar a los dolientes.

- ¡Che, si quería ayudar hubiera soltado a la gente de la base!

- …en eso tienes razón, ese viejo hijo de puta del mayor no debió esperar tanto para lanzar los Thor. ¡¿QUE ACASO NO VIO QUE LOS ESTABAN DESTROZANDO?

La verdad, yo solo quería que los dos se callasen. Todos en el bar nos miraban, esperaban que hiciéramos algo estúpido como para poder desquitarse con nosotros. Incluso el dueño del bar había cambiado su trato; antes el siempre nos ponía al menos algo de maní para acompañar, ahora el servicio se había reducido a "Beban, paguen y lárguense".

- ¿Mat, eres tú?

La voz delicada de mujer me indicó claramente que Silvia se encontraba justo detrás de mí.

Creo que aprendió la lección del otro día en que nos vimos; mandó al diablo los zapatos de tacón y la falda y en su lugar ahora llevaba una botas, unos jeans y una chaqueta café, además de que recogió su cabello en una cola; todo más apropiado para una bióloga en el campo.

- Silvia…a que debo el placer.

- Mat ven conmigo, necesito que me ayuden a terminar el trabajo del otro día.

- ¿Qué pasa doctora, no puede conseguirse alguien más en la base? ¿O es que simplemente no puede dejar de molestarnos en nuestro día libre?- Fueron las palabras de Roxe para dar el primer golpe, de seguro anda en sus días.

- ¡Que harás además de perder todo el día en esta taberna Mat! – Me dijo Silvia ignorando completamente a Roxe y moviéndose para agarrar mi mano tratando de guiarme fuera.

- ¡HEY! ¿No escuchaste? ¡Es nuestro día libre bruja, así que déjalo en paz!

- Le aseguro "soldado" Fiezzi, que si usted no quiere ir puede quedarse en este bar todo el tiempo que le dé la gana, yo solo vine por Mat porque estaba segura de que él me ayudaría.

- Por qué crees que lo haría Silvia – Respondí rápidamente.

- Porque me lo debes…eso y mucho más, y tú lo sabes mejor que nadie.

Cuando nuestras miradas se cruzaron pude ver sus ojos duros fijos en mi; no sé si fue solo cuestión de segundos o menos, pero a medida que sus ojos cambiaban, un sentimiento de culpa se liberaba en mi interior.

- Esta bien, vamos – dije rindiéndome.

- ¡A no tú no te vas!

Roxe se agarró de mi otra mano y empezó a forcejear, Silvia tampoco se quedó atrás en esto, me sentía como el juguete disputado entre dos niñas malcriadas.

- ¡Suficiente! – Dije liberándome de ambas de una buena vez.

- Di…disculpen, pero creo que será mejor que se vayan – Dijo el barman.

- ¡QUE! ¡Me estas echando, después de que estos dos idiotas se bebieran casi todo la última vez que vinieron! – Respondió Roxe apuntándonos.

- No voy a volver a repetirlo… - Dijo el barman reuniendo la poca hombría que le quedaba antes los gritos de Roxe.

- ¡Ma vai a quel paese!

Tanto Andy como yo nos miramos con sorpresa en ese momento, si Roxe empezaba a insultarnos en italiano es porque ya estaba demasiado ebria y enojada.

- Vamos Barbi, ya fue suficiente por hoy.

El no recibió un insulto por tratar de sacar a Roxe. Ella simplemente le dio un derechazo; el golpe mandó a mi corpulento amigo al suelo llevándose la mesa en la que bebíamos con él.

Ahora Roxe solo se paro frente a Silvia y la miró detenidamente por algunos segundos.

- ¡Battona, porcana, Sei una merda!

Silvia solo miró a Roxe desconcertada, ella no tenía ni la menor idea de lo todas las cosas que mi amiga le decía. Roxe por su parte se volteó ahora hacia mí.

- ARRRGGHH!

Por suerte me la dejo fácil, solo dio un alarido de rabia y se fue del lugar ante la mirada atónita de los colonos que solo deseaban salir de su camino.

- ¿Andy, podrás con ella? – pregunté a mi amigo mientras lo ayudaba a levantarse.

- ¡Claro….che y viste que ella era la que decía que los bares sacaban lo peor de nosotros, jajajajaja!

- ¡Andy…!

- Si ya voy….la puta que te pario…

Mientras seguía mascullando insultos en mi contra, Andy de salto salió detrás de Roxe; yo en cambio salí por una puerta trasera junto a Silvia. Solo espero que Roxe se duerma pronto antes de que vuelva a golpear a Andy.


El viaje con Silvia no fue el más grato que alguna vez tuve con ella. Pero me dio tiempo para calcular más o menos como reaccionaria ella ante cualquier idiotez que salga de mi boca en este momento.

Avanzábamos por el camino en uno de esos vehículos 4x4 solares que usan los civiles, ella conduciendo a su petición…Rayos ahora sí me gustaría que hubiesen venido mis amigos, ir en un buitre es infinitamente mas rápido.

- Mat…¿puedo preguntarte algo?

- Ya lo hiciste – Dije tratando de soltarme un poco – ¿de qué se trataba?

- Esa chica…Roxette, ¿Es tu pareja?

Cuando tu ex-esposa pregunta si sales con la mujer que hace unos minutos la trató de puta, realmente sabes no importa qué diablos digas, de todas formas vas a terminar mal.

- Solo somos compañeros – dije dando la respuesta más estúpidamente obvia, aunque cierta, que cruzó por mi cabeza – No la culpes por estar de mal humor, últimamente estuvo muy estresada por eso de tener que ayudar a los heridos y recoger a los muertos; no es algo que le agrade mucho hacer…

- Eso tiene que ver con su apodo de "La llorona", ¿o me equivoco?

La miré por unos segundos, ¡cómo demonios sabia eso! Yo apenas sabía algo de eso por lo poco de lo que me contó Roxe de su tiempo de servicio como medico de campo.

- ¿Qué? ¿Acaso crees que con un IQ de 145 no podría colarme a los archivos del dominio y averiguar todo sobre tú y tus amiguitos?

Si algo tengo que reconocerle a Silvia, es que cuando ella busca averiguar algo nunca se detiene, tal vez por eso es tan buena en el campo de la investigación.

- Y bien…¿piensas contarme la historia?

- Ni siquiera yo sé bien que fue lo que pasó. Lo único que sé, es que lo que haya pasado durante nuestra estadía en Agnus I, hizo que Roxe se retire del cuerpo de médicos de campo y terminase en el escuadrón de marines durante lo que sucedió en Agnus II. Fue ahí donde Andy y yo la conocimos.

Silvia me miró fijo por unos segundos, creo que vio en mis ojos que no le ocultaba nada así que decidió no preguntar más.

Cuando al fin llegamos al lugar, La siempre "bellas" playas del norte de Krakis; me sorprendí al ver que todo estaba tal cual lo dejamos el día en que nos corretearon los mutas.

- Que bueno que todo siga acá, así no te matarás bajando el equipo que está en la maletera.

- Que graciosita…

Rápidamente armamos todo de nuevo, ella sacó muchos equipos de medición ambiental, yo por mientras luchaba con una balsa que se negaba a ser inflada. Cuando al fin terminé con ella me tocó remar mar adentro.

- Sabes hasta ahora no me hablaste de los estudios que estas realizando.

- Ya se me hacia raro de que no preguntaras – respondió ella – Estamos estudiando parte del ecosistema marino; este planeta no tiene seres demasiado complejos, pero los escifozoos que hay aquí se me hacen interesantes…

- ¡¿Escito qué? – pregunté desconcertado.

- Medusas…

- Me trajiste hasta acá para observar medusas…Hubiese preferido perder el tiempo en el bar junto a los demás.

- Ríete si quieres; pero si todo es como pienso, estos animales podrían convertirse en una nueva forma de conseguir gas vespeno…Además, ¿A quién se le ocurre emborracharse en el bar desde las 9 de la mañana?

Touché, nuestro gran plan maestro para el día de hoy era beber como condenados y luego ir a dormir con la esperanza de que mañana nos manden un trabajo distinto a enterrar muertos o mover escombros.

- Creo que vi a una… - Dijo Silvia mientras se quitaba la ropa.

-¡Oye, que demonios haces!

- Si quiero una muestra tendré que mojarme… No habrás pensado que me desvestía para ti.

Si esa no era la intención ¿Por qué en ese caso llevaba lencería de encaje? No importa ya, mientras pensaba que decir, ella se colocó una máscara de buceo y se lanzó al agua.

Pasó un minuto…dos…al tercer minuto empecé a preocuparme así que me quité la camisa.

- ¡Deberías entrar Mat, el agua está deliciosa!

- ¡WOH!... ¡Por que tuviste que aparecer por detrás del bote! – exclamé por el susto que me había dado Silvia.

- ¡Ven de una vez! – dijo salpicándome, en fin que más daba ya estaba sin camisa, solo me quedaba quitarme las botas y ponerme la máscara de buceo.

Cuando entré en el agua no pensé que estaría tan fría; creo que me acostumbré demasiado a la piscina temperada donde nos entrenaban.

Note que Silvia pasó por mi lado con lo que parecía ser una vara hueca de acrílico, me señaló hacia la derecha así que nadé hasta que me hizo la seña de detenernos y señaló hacia abajo.

Juro que cuando vi lo que estaba debajo de nosotros casi defeco en mis pantalones, la impresión fue tal que perdí el aire así que fui a lo más rápido que pude a la superficie.

- Vaya no pensé que un valiente soldado se asustará así de una inofensiva medusa.

- ¡No creo que esa cosa sea inofensiva! –Dije tratando de recobrar el aliento-¡TIENE COMO 20 METROS DE DIÁMETRO!

- Ven te lo demostraré

-…ah diablos... – Fueron mis palabras antes de volver a sumergirme.

Cuando encontré a Silvia pude ver que ella estaba tranquilamente recostada sobre la medusa, como si se tratase de un sofá. Yo le hice una seña que le dio a entender que ella tenía razón; con sus manos Silvia agarró la vara hueca y la clavó con fuerza en la medusa. Por suerte no pareció molestarle demasiado.

Lo raro fue ver que la vara se fue llenando de algo de color verde, no sabía muy bien que era, pero de seguro era lo que buscaba Silvia para sus investigaciones.

Cuando volvíamos a la superficie algo golpeó mi cabeza, se trataba de un pedazo de hule espuma, decidí traerlo conmigo, Tal vez las aguas del norte no sean tan verdes y cristalinas como la playa del sur, pero no es excusa para que la gente ande botando du basura como si nada.

Cuando llegué a la superficie me sorprendió lo sucia que estaba el agua con basura flotante, podía ver botellas zapatos, bolsas y otra infinidad de desperdicios.

- Hey mira esto – dijo Silvia antes de arrojarme un plato de plástico.

- Mira, sé que no gano mucho como soldado, pero no es como para que ande recogiendo basura medio útil.

- ¡Eso no idiota!, fíjate lo que está impreso detrás.

Le di la vuelta al plato como ella dijo. "BSS MERCURIO- Cafetería" eso era lo que tenia impreso por detrás. Viendo más de cerca el pedazo de hule que tenía en la mano me di cuenta de que se trataba de una cubierta de cañón, justo como las que podría usar una nave.

- Dime, ¿No era el mercurio la nave encargada de transmitir noticias del planeta?

Silvia simplemente asintió. Como hombre que sabe de posibilidades, acepté el hecho que de solo había una explicación coherente. El mercurio estaba debajo del mar en vez de estar surcando el espacio. Suspiré en ese momento… Sabía que significaba esto.

- Más muertos para enterrar…


Bitácora de la Doctora Stang

29 de junio de 2503

Las muestras recolectadas con ayuda del Mat fueron ya analizadas; los resultados fueron concluyentes, los escifozoos conocidos como medusas tifón (Nota: clasificación científica pendiente) al parecer son capaces de almacenar vastas cantidades de gas vespeno poco refinado en su interior.

Mandé al laboratorio la vara de acrílico que usé para tomar la muestra de la medusa que encontramos hoy, espero encontrar algo interesante entre los tejidos que sigan en la punta.
Si encontramos la forma en la que estas medusas sintetizan el gas, ya no estaremos a disposición de los recursos en un sector. Nosotros podríamos generar nuestro Gas Vespeno, tan esencial para crear aleaciones e impulsar vehículos.

Mañana trataré colarme nuevamente a las computadoras del Dominio para asignarme a Mat como acompañante; sé que no es un accionar ético, pero mi desempeño es superior cuando él está a mi lado. Además sus observaciones podrían ser de utilidad.

Debo admitir que también deseo hablar con Mat con respecto al rastro de objetos que descubrimos cuando terminábamos de tomar las muestras. Me pareció verlo muy perturbado. Aunque la verdad a ese hombre cualquier cosa lo perturba; pensar en cómo reaccionó al ver a la medusa tifón me produce gracia.

Lo único que lamento de esta decisión es la presencia de sus trogloditas compañeros, en especial por la soldado Fiezzi; juro que hoy sentí mi integridad amenazada por esa mujer (Nota: Buscar en el traductor el significado de la frase "Batona porcana sey una merda"). Es una suerte que el otro compañero de Mat haya caído en la treta de las órdenes firmadas por el Mayor Lee Mayors.

En fin, Mañana después de la reunión con el Dr. Kirchhoff iré por Mat (Nota: No olvidar el traje de buceo esta vez).