ADAPTACIÓN ESTA HISTORIA NO ME PERTENECE (MUNDO ALTERNO)
TITULO: LA IMAGEN DEL AMOR
TITULO ORIGINAL: BLITHE IMAGES
AUTORA ORIGINAL HISTORIA: NORA ROBERTS
AUTOR ORIGINAL PERSONAJES: KISHIMOTO - SENSEI
PROTAGONISTAS: NEJI HYUGA Y SAKURA HARUNO
SIN FINES DE LUCRO
CAPITULO 6
Lo primero que Sakura hizo cuando regresó a su apartamento de Nueva York fue llamar a Naruto. Cuando escuchó una voz femenina, dudó y se disculpó.
—Lo siento, debo de haberme equivocado de número.
—¿Saku? —le preguntó la mujer—. Soy Hinata.
—¿Hinata? —repitió ella, confusa—. ¿Cómo estás? ¿Cómo has pasado las fiestas? —añadió, rápidamente.
—La respuesta a ambas preguntas es muy bien. Naruto me dijo que tú te marchaste a casa de tus padres. ¿Te lo pasaste bien?
—Sí. Siempre resulta muy agradable regresar a mi hogar.
—Espera un momento. Voy a llamar a Naruto.
-Oh, bueno, yo no...t
La voz de Naruto interrumpió sus protestas. Sakura se disculpó inmediatamente y le dijo que llamaría más tarde.
-No seas tonta, Saku. Hinata sólo está ayudándome a ordenar mis viejas revistas de fotografía.
A Sakura se le ocurrió que la relación de Naruto y Hinata debía de estar progresando a la velocidad de la luz para que Naruto le permitiera a la joven tocar sus valiosas revistas.
-Sólo quería que supieras que ya he regresado —dijo ella—. Por si surge algo...
—Mmm, bueno, supongo que deberías ponerte en contacto con Neji — contestó Naruto-. Aún sigues contratada por él. ¿Por qué no lo llamas?
-Creo que no debo preocuparme al respecto -comentó ella, tratando de mantener un tono casual—. Le dije que regresaría después de Año Nuevo. Él ya sabe dónde encontrarme.
Pasaron varios días antes de que Neji se pusiera en contacto con Saku. Ella pasó gran parte de ese tiempo en su casa a causa de la nieve, que parecía caer incesantemente sobre la ciudad. Aquel confinamiento, después de regresar de los espacios abiertos de Kansas, causó estragos en sus nervios. No hacía más que observar desde la ventana las aceras cubiertas de nieve.
Una tarde, justo cuando el cielo dejaba caer el regalo poco bienvenido de la lluvia, Ino llamó para cenar y pasar unas horas en compañía de Sakura.
De pie en la cocina, estaba preparando un cogollo de lechuga cuando sonó el teléfono. Como tenía las manos mojadas, le pidió a Ino que contestara.
Ino lo hizo con un tono de voz muy formal.
—Residencia de la señorita Sakura Haruno. Ino Yamanaka al aparato. La señorita Haruno se
pondrá a hablar con usted en cuanto se limpie las manos de la lechuga.
—Ino —comentó Saku, entre risas, mientras se dirigía corriendo al salón—. No puedo dejar que hagas nada.
—No importa —anunció ella mientras le extendía el teléfono—. Sólo se trata de una voz masculina increíblemente sensual.
—Gracias. Vete a la cocina —le ordenó Saku. Rápidamente agarró el teléfono—. Hola, no le hagas caso a mi amiga. Está loca —dijo, sin saber quién estaba al otro lado de la línea.
—Al contrario. Es la conversación más interesante que he tenido en todo el día.
-¿Neji?
—Lo has adivinado a la primera. Bienvenida a la jungla de asfalto, Saku. ¿Cómo te fue en Kansas?
—Muy bien —susurró ella—. Muy bien...
—Vaya, qué comentario más esclarecedor. ¿Disfrutaste de las Navidades?
-Sí, mucho. ¿Y tú? -le preguntó, tratando de recobrar la compostura—.¿Has pasado buenas fiestas?
—Maravillosas, aunque estoy seguro de que las mías han sido mucho más tranquilas que las tuyas.
-Supongo que diferentes -replicó ella, enojada sin saber por qué.
—Bueno, todo eso forma ya parte del pasado. En realidad, te llamo por el próximo fin de semana.
—¿Fin de semana? —repitió Saku.
—Sí. Se trata de una escapada a las montañas.
—¿A las montañas?
—Pareces un loro —bromeó él—. ¿Tienes algo importante planeado desde el viernes hasta el domingo?
—Bueno, yo... No, es decir, nada demasiado importante...
—Bien. ¿Has ido alguna vez a esquiar?
—¿En Kansas? —replicó ella, algo más tranquila—. Creo que las montañas son esenciales para practicar el esquí.
—Efectivamente. Bueno, no importa. Se me había ocurrido una idea para unas fotografías. Me había imaginado una hermosa dama jugueteando en la nieve. Tengo una casa en los Adirondacks, cerca del lago George. Sería un fondo muy hermoso. Así, podremos combinar los negocios con el placer.
—¿Podremos?
—No hay necesidad de alarmarse -le aseguró él, con cierta sorna—. No te voy a secuestrar para llevarte a la naturaleza salvaje y seducirte allí, aunque la idea tiene posibilidades interesantes -añadió, con una carcajada—. Siento que te estás sonrojando al otro lado de la línea telefónica...
-Muy gracioso —repuso ella. La enojaba que pudiera leer sus reacciones tan fácilmente—. De hecho, estoy empezando a recordar una compromiso muy urgente para el fin de semana, así que...
—Un momento, Saku. Recuerda que aún te tengo contratada. Mis derechos sobre ti duran aún un par de meses. Tú querías volver a trabajar y yo te estoy dando una oportunidad.
—Sí, pero...
—Léete la letra pequeña si quieres, pero mantén libre el fin de semana. Y relájate. Estarás bien protegida contra mis intentos de seducción. Naruto y Hinata van a venir con nosotros y Bud Lewis, mi director artístico, se reunirá con nosotros algo más tarde.
—Oh —respondió ella. No sabía si sentirse aliviada o desilusionada.
—Yo, la revista, te proporcionaremos el equipo adecuado para la nieve. Te recogeré a las siete y media de la mañana del viernes. Espero que estés lista y preparada.
—Sí, pero...
Sakura miró el auricular con una mezcla de enojo y anticipación. Neji había colgado. No le había dado la oportunidad de hacerle preguntas ni de formular una excusa razonable para declinar su oferta. Dejó el teléfono y se dio la vuelta, para encontrarse con el rostro de Ino, que la interrogaba con la mirada.
— ¿Qué era todo eso? Pareces completamente atónita —le dijo su amiga.
—Me marcho este fin de semana a las montañas.
-¿A las montañas? ¿Con el dueño de esa voz tan fascinante?
—Se trata sólo de un reportaje —respondió ella, tratando de mantener un tono casual de voz—. Era Neji Hyuga. Habrá muchos proyectos más — añadió.
El viernes por la mañana amaneció frío y soleado. Sakura había preparado sus maletas y estaba lista, tal y como se le había ordenado. Estaba tomándose una taza de té cuando sonó el timbre.
—Buenos días, Sakura—le dijo Neji en cuanto abrió la puerta—. ¿Estás lista para enfrentarte a la naturaleza salvaje?
Él parecía bastante capaz de hacerlo con el atuendo que llevaba puesto: una pelliza, unos pantalones de pana y unas pesadas botas. En aquel momento, tenía un aspecto rudo y atractivo. Ya no era el frío y calculador hombre de negocios a quien ella se había acostumbrado. Sakura se agarró con fuerza al pomo de la puerta y trató de mantener una apariencia tranquila cuando lo invitó a pasar.
Tras asegurarle que estaba lista, se dirigió a la cocina para dejar la taza vacía y tomó su abrigo. Se lo puso sobre el jersey y los vaqueros que llevaba puestos y luego se colocó un sombrero de esquí sobre la cabeza. Neji la observaba en silencio.
—Estoy lista —dijo. De repente, fue consciente del intenso escrutinio al que él la estaba sometiendo. Presa de los nervios, se humedeció los labios con la lengua—. ¿Nos vamos?
Neji asintió con la cabeza y se inclinó para tomar la maleta que ella tenía preparada junto al sofá. Entonces, con una sonrisa en los labios, le tomó la mano y la condujo hacia la puerta.
Muy pronto abandonaron la ciudad. Neji dirigió el Mercedes hacia el norte. Condujo rápida y hábilmente a lo largo del Hudson y mantuvo con ella una conversación casual. Sakura se relajó rápidamente en el cálido interior del coche y se olvidó de la habitual inhibición que sentía al entrar en contacto con el hombre que despertaba tan fácilmente sus sentidos. Entonces, se quitó el sombrero y sacudió la cabeza para soltar su larga y rica melena.
—Hay mucho más en Nueva York que rascacielos —dijo él, después de informarle que aún seguían en el área de la Gran Manzana—. Montañas, valles, bosques...Tiene un poco de todo. Supongo que ya iba siendo hora de que cambiaras tu impresión sobre esta ciudad.
-Nunca había pensando que Nueva York fuera algo más que un lugar en el que trabajar —admitió ella—. Ruidoso, ajetreado y muy emocionante aunque a veces resulte agotador. Es una ciudad que siempre parece estar moviéndose y que nunca duerme. Por eso, el valor del silencio de mi hogar es mucho más precioso.
—Kansas sigue siento tu hogar, ¿verdad? —afirmó él, aunque parecía estar pensando en otra cosa.
Su expresión se centraba en la carretera que tenía delante. Sakura frunció el ceño al sentir el cambio de su estado de ánimo. Entonces, dedicó su atención al paisaje sin molestarse en responder.
Siguieron hacia el norte. Ella perdió toda noción del tiempo, embriagada por la novedad de lo que veía y la belleza de lo que le rodeaba. Cuando vio los Catskills por primera vez, lanzó un pequeño grito de placer y, espontáneamente, tiró a Neji del brazo.
— ¡Mira las montañas! -exclamó, con una emocionada sonrisa en los labios. Cuando Neji le devolvió el gesto, el corazón le hizo una serie de saltos acrobáticos-. Supongo que debo parecerte terriblemente tonta, pero cuando lo único que conoces son kilómetros y kilómetros de campos de trigo y colinas, todo esto es una revelación.
—No es ninguna tontería, Sakura—respondió él, con voz suave. Sakura se volvió a mirarlo, sorprendida con el tono de su voz—. Te encuentro totalmente encantadora.
Entonces, le tomó la mano y le dio un beso en la palma, lo que le provocó una serie de ardientes sensaciones por todo el cuerpo. Estaba acostumbrada a su tono burlón. Sin embargo, esos cambios de humor ponían patas arriba su mundo y la hacían brillar por dentro como una llama encendida. Aquel hombre era peligroso, muy peligroso. De algún modo, debía levantar un muro de defensa contra él. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo podría enfrentarse tanto a él y a la parte de ella misma que deseaba sólo rendirse?
-Me vendría bien un café -dijo Neji, de repente, sacando así a Sakura de sus pensamientos—. ¿Y a ti? —añadió. Entonces, se volvió hacia ella y sonrió—. ¿Te apetece un té?
—Claro.
Neji entró en el pequeño pueblo de Catskill y detuvo el coche delante de un pequeño café. Descendió rápidamente del vehículo y Sakura hizo lo mismo antes de que él pudiera rodear el coche y abrirle la puerta. Ella no dejaba de mirar la imponente presencia de las montañas.
—Parecen más altas de lo que realmente son —comentó Neji—. Sólo nacen a unos pocos metros de altura sobre el nivel de mar. Me encantaría ver la expresión de tu hermoso rostro cuando contemplaras las Rocosas o los Alpes.
Entrelazó la mano con la de ella y la hizo entrar en el cálido interior del café. Cuando tomaron asiento, Sakura se quitó el abrigo y se concentró de nuevo en la vista tratando de erigir un muro defensivo entre Neji y ella.
—Café para mí y un té para la señorita. ¿Tienes hambre, Saku?
— ¿Cómo? No...Bueno, en realidad, un poco -admitió con una sonrisa.
—Aquí sirven un maravilloso pastel de café —dijo.
Entonces, pidió dos porciones antes de que ella pudiera protestar.
—No suelo tomar dulces... —susurró ella, pensando en el pomelo en el que había pensado.
—Saku, cielo —comentó Neji con exagerada paciencia-. No creo que una porción de pastel vaya a estropear tu hermosa figura. En todo caso, unos kilos de más no te vendrían nada mal.
— ¡Vaya! —replicó ella, con cierta indignación—. Pues hasta ahora no he tenido ninguna queja.
—Estoy seguro de ello, y tampoco las recibirás por mi parte. Me encantan las mujeres altas y delgadas. Sin embargo, el aire de fragilidad que emana de ellas resulta algunas veces desconcertante —susurró. Extendió la mano y le apartó un mechón de cabello del rostro.
Sakura decidió no prestar atención alguna ni al gesto ni al comentario.
—No recuerdo cuándo he disfrutado más de un trayecto en coche — comentó—. ¿Cuánto nos queda todavía?
—Estamos a mitad de camino —respondió Neji. Entonces, añadió un poco de leche al café—.
Deberíamos llegar a mediodía.
— ¿Cómo van a llegar allí los demás? Es decir, ¿van todos juntos en coche?
—Naruto y Hinata vienen juntos —observó, con una sonrisa en los labios. Entonces, tomó un trozo de pastel-. Más bien debería decir que Naruto y Hinata acompañan al equipo de Naruto. Me sorprende ver que ha permitido que ella viaje en el mismo coche que sus valiosas cámaras y objetivos.
-¿Sí?
—Supongo que no debería ser así porque he notado el creciente interés que él siente por mi secretaria. De hecho, parecía estar encantado de poder tenerla como compañía durante el viaje.
—Cuando lo llamé el otro día, Hinata estaba ayudándolo a organizar sus revistas de fotografía -comentó Saku, con incredulidad—. Con Naruto, eso corresponde a un compromiso. Todavía no me lo puedo creer. Me resulta increíble pensar que Naruto va en serio con una mujer de carne y hueso.
-El amor sólo les ocurre a los mejores -comentó él.
¿Le ocurriría a Neji alguna vez? Sakura no pudo mirarlo a los ojos.
Cuando reiniciaron el viaje, Sakura se contentó con el paisaje mientras Neji mantenía una conversación general. La calidez y la comodidad del Mercedes la habían llevado a un estado de profunda relajación. Se acomodó sobre el asiento y, de repente, sintió los párpados muy pesados y los cerró durante un instante. La profunda voz de Neji acrecentaba la tranquilidad de su estado de ánimo, por lo que ella murmuró suavemente su respuesta hasta que ya no escuchó nada más.
Se estiró cuando el cambio de la superficie de la carretera la hizo salir de su sopor. Abrió los ojos y, después de un momento de desorientación, regresó a la realidad. Tenía apoyada la cabeza contra el hombro de Neji, por lo que se incorporó rápidamente y lo miró alarmada.
—Oh, lo siento. ¿Me he quedado dormida?
—Podrías decir eso —respondió él mirándola mientras ella se atusaba el cabello—. Has estado una hora en el mundo de los sueños.
—¿Una hora? —repitió ella asombrada-. ¿Dónde estamos? ¿Qué me he perdido? —añadió mirando por la ventana.
—Todo desde Schenectady. Ahora, estamos en la carretera que conduce a mi casa.
—¡Oh! Todo esto es muy bonito.
La estrecha carretera por la que viajaban estaba flanqueada por árboles cubiertos de nieve y escarpados riscos. Las ramas de los pinos resplandecían, brillando con una capa helada blanca y pura.
—Hay tantos árboles...
—El bosque está lleno de ellos.
—No te rías de mí —comentó ella. Le dio un suave puñetazo en el hombro y siguió mirando-. Todo esto es nuevo para mí.
—No me estoy riendo de ti. Me encanta tu entusiasmo.
El coche se detuvo por fin. Sakura lanzó un grito de placer al descubrir una cabaña con forma de A en medio de un claro del bosque.
—Ven a echar un vistazo —le dijo Neji mientras salía del coche.
Él extendió la mano y Sakura se la agarró. Juntos comenzaron a avanzar a través de la nieve. Un arroyo discurría cerca de la casa y, como una niña que desea compartir un nuevo juguete, Sakura tiró de Neji para llevarlo hasta allí.
— ¡Qué maravilloso! ¡Qué maravilloso! —exclamó ella, al observar cómo el agua bajaba con fuerza entre las piedras—. ¡Qué lugar tan fabuloso! ¡Es tan salvaje y tan poderoso, tan intacto y primitivo!
-Algunas veces vengo aquí cuando el ambiente del despacho se hace demasiado agobiante. Hay una paz tan deliciosa... No existen ni las reuniones urgentes, ni las fechas límites ni las responsabilidades.
Sakura lo miró asombrada. Nunca se habría imaginado que Neji tuviera la necesidad de escaparse de nada o de buscar la soledad de un lugar tan alejado de la ciudad y de sus comodidades. Para ella, Neji Hyuga representaba al típico hombre de negocios, con empleados dispuestos a cumplir sus órdenes sólo con que él chasqueara los dedos. En aquel momento, había empezado a ver otro aspecto de su naturaleza, lo que le causaba un profundo placer.
—También resulta bastante aislado —comentó él, mirándola con una fuerza que hizo que Sakura contuviera el aliento.
Sin poder evitarlo, ella apartó la mirada. Estaba en medio de ninguna parte. Neji le había dicho que los demás iban a ir también allí, pero sólo tenía su palabra. No se le había ocurrido comprobarlo con Naruto. ¿Y si se lo había inventado? Estaría atrapada con él, completamente sola. ¿Qué haría si...?
-Tranquila, Sakura-dijo él, con una seca carcajada—. No te he secuestrado. Los demás vendrán enseguida para protegerte. Es decir, si pueden encontrar este lugar —añadió, con una amplia sonrisa—. Sería una pena que mis indicaciones no hubieran sido las adecuadas, ¿no te parece?
Tomó a la confundida Sakura una vez más de la mano y la llevó hacia la cabaña. El interior era muy espacioso, con amplias ventanas que parecían llevar las montañas al interior de la vivienda. Los altos techos con las vigas al descubierto daban aún más sensación de espacio. Unas escaleras de madera llegaban a un balcón que ocupaba toda la longitud del salón. Una chimenea de piedra dominaba una pared entera de la estancia, que estaba adornada con hermosos muebles y alfombras multicolores que ofrecían el contrapunto perfecto a los suelos de pino.
—Es precioso —dijo ella, encantada. Se dirigió hacia el ventanal—. Una puede estar dentro y fuera al mismo tiempo aquí.
—Yo mismo he sentido eso muchas veces —afirmó él mientras la ayudaba a despojarse del abrigo—. ¿Qué perfume llevas? —añadió. Los dedos comenzaron a acariciar suavemente la nuca de Saku—. Siempre es el mismo, delicado y atractivo.
—Es un perfume de flor de manzana -susurró ella, sin apartar los ojos de la ventana.
—Mmm... No debes cambiarlo. Te va muy bien... Me muero de hambre—anunció de repente—. ¿Qué te parece si abres una lata o algo así y yo enciendo la chimenea? La cocina está muy bien surtida. Seguro que encuentras algo que nos ayude a matar el hambre.
—Muy bien —afirmó ella, con una sonrisa—. ¿Dónde está la cocina?
Cuando Neji se la señaló, ella se dirigió hacia el lugar indicado inmediatamente. La cocina era muy acogedora. Estaba decorada con un estilo antiguo, con una pequeña chimenea de ladrillos y varias cacerolas de cobre colgadas de la pared, pero había sido adaptada para los tiempos modernos. La enorme alacena estaba, efectivamente, muy bien surtida, por lo que ella localizó rápidamente una serie de latas para realizar un almuerzo más que aceptable. No sería precisamente una comida digna de gourmets, pero sería más que suficiente. Abrió una lata de sopa y estaba vertiéndola en un cazo cuando oyó los pasos de Neji.
—¡Qué rápido! —exclamó ella—. Debiste de ser un boy scout maravilloso.
—Tengo por costumbre dejar preparada la chimenea cuando me marcho—explicó él—. Así, lo único que tengo que hacer cuando vengo es encender una cerilla.
—¡Qué organizado! —observó ella mientras ponía la sopa al fuego.
—¡Qué bien huele! —proclamó él rodeándole la cintura con los brazos—. ¿Eres buena cocinera, Saku?
El firme cuerpo que se le pegaba a la espalda resultaba muy turbador. Sakura hizo un gran esfuerzo por mantenerse serena.
—Todo el mundo sabe abrir una lata de sopa...
Aquella última palabra estuvo a punto de ahogársele en la garganta al sentir que Neji le apartaba el cabello y sus cálidos labios comenzaban a besarle la nuca.
—Creo que es mejor que haga un poco de café —añadió, con la intención de zafarse de él. Sin embargo, Neji se lo impidió y siguió torturándole la vulnerable piel—. Creía que tenías hambre...
-Así es —murmuró él, sin dejar de mordisquearle el lóbulo de la oreja—. Estoy desfallecido...
Enterró el rostro en la curva del cuello de Saku. Ella sintió que la cocina comenzaba a darle vueltas cuando él le deslizó las manos por debajo del jersey.
—Neji, no... —protestó, a pesar del deseo que la embargaba. Entonces, trató de escaparse antes de verse perdida.
Él murmuró algo entre dientes y le dio la vuelta para besarla apasionadamente. Aunque se habían besado antes, él siempre lo había hecho con un cierto control. En aquellos momentos, era como si el salvaje terreno que los rodeaba se hubiera adueñado de él. Como un hombre que ha estado reprimiendo su autocontrol demasiado tiempo, le asaltó la boca, le separó los labios y tomó posesión de ellos. Con una mano apretaba las caderas de Sakura contra su propio cuerpo, como si quisiera moldearlos juntos en una única forma. Ella se estaba ahogando en aquella explosión de pasión y se aferraba a Neji mientras él le recorría el cuerpo con las manos, buscando, pidiendo, recibiendo. El fuego de su necesidad prendió también la de ella y Sakura se entregó sin reservas, tensándose contra él, deseando sólo abrasarse por completo en aquel calor.
El sonido del motor de un coche en el exterior hizo que Neji lanzara una maldición ahogada. Apartó la boca de la de Sakura y, tras apoyar la barbilla sobre la cabeza de ella, suspiró.
—Nos han encontrado, Saku. Es mejor que abras otra lata.
LOS ENCONTRARON QUE LASTIMA YO QUERÍA QUE YA ESTUVIERAN JUNTOS POR FIN JAJAJAJAJA .
LES GUSTARÍA QUE HICIERA OTRA LISTA DE HISTORIAS PARA ADAPTAR? CON QUE PERSONAJES LES GUSTARÍA? COMENTEN PORFA :)
GRACIAS
Ofi Rodriguez
