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―6―
Reencarnación
Hinata no podía ver…ya que la gran luz que alumbró todo el cuerpo del joven Naruto la cegó por completo, cubrió sus ojos con el brazo pero aun así la luz pudo llegar ¿cómo? No lo supo bien.
— Naruto… ¿dónde estás?—preguntó al pensar que seguía ahí pero cuando su vista se recuperó, abrió los ojos lentamente— ¿Naruto?… ¿dónde estás?—volvió a preguntar.
— Aquí…—le dijo el chico rubio, más ella no lo vio por ningún lado.
— ¿Dónde?—preguntó sin entender casi como pidiendo una lupa.
— Detrás de ti…—le gruño, cuando Hinata se dio vuelta se pasmó.
— ¿Qué haces dentro del espejo?—exclamó sorprendida por el hecho de que estuviera en ese artefacto, los ojos rojos rodaron con frustración para sonreír cínicamente.
— Bueno…como el clima estaba perfecto me dije… ¿qué mejor que aquí adentro para refrescarme?—un sentido sarcasmo desagradable a los oídos de Hinata, él alzó sus manos hacia arriba con una gran sonrisa falsa terminando su grase—…y aquí estoy.
La pelinegra entre cerró los ojos y preguntó:
— Pero… ¿no habías salido ya?—preguntó parándose en frente de él con un tono parecido al de Naruto.
Este simplemente se rindió y contestó—: no—su tono cambió a uno realmente seco.
— ¿Cómo que no?—contestó ella de la misma manera, el rubio pensó que probablemente Hinata sería un gran dolor de cabeza en un futuro.
— Escucha…—suspiro con las pocas esperanzas que le quedaban almacenadas—el hombre que me encerró…su nombre era Shinji Hyuuga el era un…
— Sacerdote— interrumpió Hinata a completando su oración, para la frustración del rubio.
— Si…pero no cualquier sacerdote…
— ¿Qué quieres decir?—ladeó la cabeza curiosa
— ¡Joder déjame hablar!—gritó, ella suspiro y asintió—él no era un sacerdote común…de hecho era más fuerte…pero no quería que lo ascendieran de rango ya que eso no era lo que él deseaba…sólo él sabe él porque…además, cometió algo imperdonable—recordó cosas no muy buenas que sucedieron cuando fue confinado a ese maldito lugar.
— ¿Qué fue eso?…—le daba miedo saberlo pero la curiosidad ganaba ante todo.
Naruto mantuvo la mirada fija en el suelo.
— Cometió el error de…hacerse de amigo de…un demonio…—cerró fuertemente sus puños—…pero.
— Pero…—inclinó un poco la cabeza cuando escuchó lo siguiente.
— Él…él me… traicionó―gruño con el gran enojo al momento de que una energía color roja emanaba de su cuerpo, Hinata no sabía cómo pero podía sentir un gran peso en mi espalda pero supuso que de no ser porque estaba encerrado habría sido peor así que solo había algo que podía hacer—ese maldito hijo de…
— Por favor…cálmate— le susurró con toda la cordura posible…por algún motivo… ella no temía de su fuerza, tal vez era porque era demasiado rara.
Naruto respiró y contó hasta diez. Sus energías regresaron a la normalidad y continuó.
― Al encerrarme…esa noche…esa noche―susurro, en su mente pudo ver a un enorme zorro atacando una aldea y los habitantes temblando de miedo.
«Una noche después de esa terrible tragedia en la que yo había sido la principal atracción.
Me encontraba débil, algo que acababa con mi gentileza de una forma u otra, no podía creer lo que había vivido, todo parecía como un maldito sueño, pero sabía que no lo era. Caminaba por el oscuro bosque al que solía ir en cada Luna Nueva en esos momentos en los que solo podía estar con el 4% de mi poder, no solo por la luna sino las fuerzas desperdiciadas, esta situación me hacia vulnerable ante todos, hasta de los humanos; cosa que no me agradaba en lo más mínimo, pero solo una persona conocía eso secreto.
— Esto es raro…no lo he visto desde hace unos días—dije pensativo al seguir caminando por aquel oscuro bosque, mis manos ya no poseían esas garras de siempre y estaba siendo atrapado por sentimientos de culpa, aunque sabía él porque me fastidiaba sentirme así.
Pero al ir a un pequeño lago decidí quedarme un poco de tiempo en lo que amanecía y poder recuperar todas mis fuerzas ya que si algún humano me veía hacía podría causarme grandes molestias pero…eso tan solo era el principio de mi desgracia. Por que cuando llegue a una pequeña cabaña a donde él, yo y otros más solíamos reunirnos, él estaba esperándome.
— ¿Shinji?… ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en Konoha?—pregunte yo al verlo parado frente a mí con velas a su alrededor sin saber lo que tramaba, según yo debería estar con esa mujer.
— Naruto… ¿recuerdas me dijiste que ya no querías ser cazado por los humanos?… ¿Que querías ser libre?… ¿Lo recuerdas?—me preguntó viéndome a los ojos con seriedad, sus perlados ojos se veían más brillantes que de costumbre, ¿había estado llorando? Vaya siempre tan sentimental.
— Lo…recuerdo… ¿pero eso que tiene que ver…con… que tu estés…aquí?—le pregunté yo el voz baja, ya que él pusiera una gran cantidad de velas no era algo ordinario…o al menos no cuando estaba conmigo, sabía que me ponían nervioso ese tipo de cosas, a veces lo había para bromear pero esa no era una de esas ocasiones.
— ¿Podrías venir?—me preguntó para después caminar hacia mí, Yo lo seguí hasta un espejo algo macabro, lo raro es que estaba de mi medida.
— Que lindo—suspire con ironía— ¿es tu espejo?—pregunté yo para después voltearlo a ver.
— No— contesto secamente, esto se volvía a cada segundo más sospechoso.
— Me sorprende… ¿acaso lo robaste? No. Lo dudo seguro fue un "agradecimiento"—le espeté con burla pero él no se inmutó en lo más mínimo.
— No es un espejo…— arqué las dos cejas—…es tu nueva casa—dijo el sacando un rosario de una de sus bolsas del pantalón color rojo poniéndolo frente a mí.
— ¿Mi nueva qué?—pregunté aterrado, en el fondo esperaba que solo fuera una broma retorcida, cuando me di cuenta de que no era así ya era tarde.
— Es inútil Naruto…estás atrapado—dijo el al mantener el rosario en sus manos unidas haciendo un conjuro más poderoso que los anteriores usados en otros demonios más débiles que yo.
— ¡Shinji! ¿Qué diablos estás haciendo imbécil?—grité desesperadamente intentando escapar— ¡Shinji!—exclamé a los cuatro vientos al sentir el dolor que hacía la luz desprendida por el rosario, el dolor no cesaba y la luz no cedía a dejar de empujarme lentamente al espejo.
— ¿Por qué?—parpadeó dos veces lentamente—porque soy un sacerdote…y por ello…no puedo dejar que un demonio como tú este suelto…y ahora que no tienes gran parte de tu energía después de las atrocidades que hiciste…no tardaras en quedar atrapado por toda la eternidad—dijo al verme a los ojos, algo en él parecía sentirse culpable.
— Shinji— susurre sorprendido y molesto—algún día… ¡Algún día saldré de aquí! ¡Y te mataré!—grité al sentir que mi brazo izquierdo entraba el espejo al igual que la mitad de mi cuerpo.
Escuché una indicación de su parte, seguido de mi nombre en susurro antes de entrar por completo al espejo».
— Y así fue como ocurrió todo—dijo el al bajar la mirada lentamente recordando todo aquello.
— Ya veo—susurro Hinata sin saber a dónde mirar o qué hacer.
— Por ello no puedo salir completamente del espejo—explicó serio. En realidad le hacía mal pensar en ello
— Y dime… ¿hay algo en lo que puedo ayudarte?—preguntó al verlo de esa manera tan deprimida.
— Sólo…no le digas a nadie que me viste…y menos a tu familia—dijo él regresando a su tono tranquilo, por extraño que pareciera, cambiaba de emociones con mucha facilidad cosa que no hacía aunque en ello se llevaba su vida.
— Pero… ¿por qué?—no entendía, él deseaba salir, y ella estaba dispuesta a darle su ayuda ese tipo necesitaba ayuda pero en la cabeza.
— Dime…ahora… ¿qué crees que me hagan cuando me vean?—no le dio tiempo a la joven Hyuuga ni de abrir la boca―…Además te salve la vida…así que un simple favor no te hará daño ¿o sí?
«Tiene razón» pensó claramente—…Esta bien…pero antes una pregunta más… ¿por qué te intereso al saber que yo era…vir…virgen?—le preguntó de la forma más tranquila posible intentando no regresar a su tartamudo yo.
― Ya te dije. Sólo curiosidad―respondió él para darle una sonrisa burlona.
— ¿Estás seguro que solo puedes salir en luna nueva?—preguntó sospechando de su palabra por la sonrisa recibida.
— Je, cálmate…no te haré nada "inapropiado"…además…no me interesan para nada las humanas—dijo en forma arrogante, aunque en parte era cierto.
— ¿Ah sí?… ¿entonces explícame por qué me salvaste?—se cruzó de brazos un poco ofendida—. ¿Y por qué me abrazaste? ¿Eh?
— Nada que ver—le contestó—eres una humana muy tonta…— dijo el burlándose—…y el abrazo lo hice por impulso…en cuanto a la supuesta "salvación" solo fue para comprobar que tan fuerte era en luna nueva en esta época.
— Sí… Y supongo que al deshacerte de esos bastardos era un medio de un escáner que seguramente…"gozaste"— le dijo sonriendo acercándose al espejo para quedar a unos 15 cm de él.
— Pues yo nunca vi que pusieras mucha resistencia—cambió de tema. Ahora el de la misma manera que ella.
— ¡Aah!—exclamó—yo… ¡eso que te importa!…—Naruto aguanto la risa— ¿eh? Un minuto…si ya amaneció… ¡diablos la escuela!—gritó para después meterme al baño con el uniforme una vez lo tomó de su escritorio— ¡Olvide que era Lunes!—seguía gritando sin parar, al salir con el uniforme ya puesto—lo siento Naruto, ¡nuestra pelea seguirá cuando regrese!… ¡Hasta entonces no se te ocurra hacer algo indebido!—cepilló bien su cabello sacó su maletín y se dispuso a salir.
— Es-está bien—contestó sólo para verla apresurarse ¿qué era la escuela? Sin duda estaba perdido en ese mundo lleno de tantas cosas nuevas.
— ¡Te veo después!—gritó al salir del cuarto y sin decirle adiós a su padre o a su hermana. Salió disparada a la salida de mi casa y correr a la escuela con un pan tostado en la boca.
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Mientras que en la casa de Hinata, Naruto aun no salía de su asombro, esa tipa se movía rápido.
— ¿Qué diablos le ocurre a esa mujer?—decía al seguir viendo la puesta por donde ella había salido en algunos instantes.
«—…Naruto…cuánto dudo que salgas—le dijo el joven de cabellos azulados—la única forma de salir es…bebiendo la sangre de una mujer virgen…de la familia Hyuuga…una mujer completamente pura…y de buen corazón…pero para que el sello se rompa por completo…ella debe otorgarte la sangre voluntariamente…así que no creo que salgas muy pronto…pero…cuando esa mujer…te necesite…despertaras de tu largo sueño…para después…hundirte en la desesperación…además en las noches de luna nueva…tu…—».
«… ¿Así que nos volvemos a ver…Shinji?…Maldito infeliz…no creas que por que tienes apariencia de mujer no olvidare mi juramento…lo tenias bien planeado…te reencarnarías en mi llave de salida para asegurarte que nunca saliera…ya se me hacia extraño que me digieras mi única forma de salir…pero». Calló por unos instantes—…por que una ¡MUJER!… ¡Maldito idiota degenerado!…—mordió su lengua. Bueno en un principio había dudado de su sexualidad, sin embargo lo desecho todo después de que el oji perla le revelara un secreto que hasta esos momentos seguía oculto. «Aunque eso no cambiara nada en cuanto salga…mataré a tu reencarnación…» dijo desapareciendo del reflejo del espejo.
Sin embargo de algo si estaba seguro, su final no iba a acabar bien.
~Fin De Capítulo~
