Renuncia: Los personajes de Kuroko no Basuke no son míos son únicamente usados para realizar estos fics. La historia por su parte sí es mía.
Nota: Momoi, me gusta el hecho de que no es nada benevolente con Kuroko.
Al ocaso del Sol
Capítulo V. Te lo dije
Todo estaba completamente agitado. Los rumores revoloteaban entre miles de ecos por los complejos. Rumores que Momoi, la manager del primer grupo terminó por escuchar, y no serían de mayor importancia si no fuera porque dentro de la ecuación estaba ni nada menos que Seijuurou Akashi. La chica por acto reflejo traslado su dedo índice a su mejilla derecha, mientras realizaba una pose que contoneaba su cadera hacia un lado, llevaba puesta un suéter que evitaba que los chicos observaran sus atributos más de lo que deberían, mas no sus bien delineadas piernas. Al principio sintió que había sido una tragedia en su vida, y es que Momoi le afectó ver que su cuerpo se proporcionó a mayor velocidad que sus compañeras de su misma edad, mientras que la personalidad que tenía contrastaba en demasía; en pocas palabras, seguía siendo una cría en el cuerpo de una adolescente.
Sin previo aviso Aomine la empujó consiguiendo que la mochila de la chica cayera en un golpe ensordecedor, sus objetos terminaron rodando por el suelo.
—¡Dai! Qué cruel eres —Momoi infló uno de sus cachetes, empujando sus hombros al frente y estirando sus brazos hasta tocar sus muslos.
—Ya, no fue mi intención. Pero tengo prisa, voy a ver qué tal le va a Tetsu…
—¿Ah? ¿Hablas de ese chico que sólo es bueno en amar el baloncesto?
Aomine cabeceó en afirmación pero al acto, Momoi puso su cara de indiferencia, cómo era posible que aquella persona, Tetsuya Kuroko, haya conseguido que el capitán del primer grupo le diera un entrenamiento especial para que pudiese aprobar la prueba de re categorización, era lo que no comprendía. Había escuchado de él, por Aomine, empero entre las exclamaciones de admiración sobre ese chico se atisbó un hecho de gran importancia, era pésimo en baloncesto. O sea, si fuese tan bueno como Aomine quería creer, el chico habría sido localizado por el entrenador y puesto por lo menos en el segundo equipo. La respuesta fue un no. Su mejor amigo de la infancia únicamente estaba fascinado de un joven que no podía encestar, corría lento, se le iban las pelotas. Todo en palabras del moreno. ¿Por qué entonces lo admiraba?
—¿Y esto? —en la mano de su amigo tenía un palito que con anterioridad estaba envuelto en helado. Con rapidez abrigó en su regazo el palito, protegiéndolo de que Aomine lo tirase. No había tenido el valor de intercambiarlo por el premio, era un tesoro, un objeto precioso que demostraba que en el mundo existían los caballeros, un joven majestuoso que vio su deseo de querer un helado. Ansiaba volverlo a ver, deseaba platicar, ser su amiga —. No tienes por qué ponerte así por un pedazo de basura.
Momoi volvió a inflar su mejilla, fruncía el ceño. No era un pedazo de basura. Era una prueba de la existencia de príncipes.
Aomine estaba recogiendo sus cosas para ponerlas en la mochila, no lo notó por andar pensando en el susodicho niño que tenía el privilegio de ser entrenado por el capitán, así que dejó de estar molesta con el moreno.
—Ten —le entregó la mochila a su dueña—. Tengo que irme, quiero ver la primera sesión de entrenamiento de Tetsu.
—Espera, Dai. Quiero conocerlo, quiero conocer a "Tetsu".
El sol estaba comenzando a desaparecer en el horizonte, los destellos dorados del atardecer penetraban en los ventanales del primer complejo. Akashi era bastante descarado para solicitar que el amateur viniera a este complejo y no él al tercero. Algunos jugadores se habían quedado, mientras la mayoría ya se había ido. De hecho, los jugadores que se quedaron esperaron un hora para poder ver quién demonios era el chico de los rumores, sin embargo, Akashi los corrió en el momento en que apareció en la puerta principal del gimnasio. Momoi no tuvo problemas por quedarse ya que había llegado con Aomine, el cual era muy amigo de "Tetsu". Aunque no le quitó que Akashi la fulminara con la vista.
Akashi y Aomine se adentraron a la pista, mientras que ella estaba en la puerta principal. Quería ver al susodicho. Debía ser un impuntual porque ya eran cinco minutos tarde. Comenzaba a molestarse, ¿no que amaba el baloncesto?, ahora que tenía la oportunidad de subir escalafones gracias al capitán y el muy sinvergüenza no llegaba.
—Disculpe, ¿Momoi?
Las pupilas rosadas se dilataron al escuchar aquel susurro. Lo conocía, conocía ese tono, esa leve forma de pronunciar las palabras, lentas, delicadas. Volteó mientras exclamaba su asombro—. ¿Me conoces? —fue lo único que salió de su voz, el chico la conocía. La conocía.
—Por supuesto, usted es la manager del primer equipo. Es amiga de Aomine.
—Llegas tarde —dijo Akashi con firmeza.
—Lo lamento, Momoi no me permitía entrar —Kuroko inclinó un poco la cabeza en modo de disculpa, la cual no parecía sentir culpabilidad.
—Ja, Satsuki, de seguro no escuchaste.
Se sonrojó, debía admitir que estaba distraída pero ella sólo recordaba lo último, cuando dijo su apellido. Si anteriormente le pidió que se moviera, no lo recordaba. Bah, que importaba aquello, Tetsuya Kuroko era la persona que le había regalado su premio para una paleta de helado gratis. Ahí estaba, enfrente de ella, con su semblante impávido, con aquellos ojos azulinos que no mostraba ninguna emoción. No demostraba nada. Momoi tuvo que parpadear varias veces en lo que Kuroko se acercaba a la pista. Estaba listo, un poco regordete, le faltaba condición y definitivamente no parecía tener talento.
Ladeó la cabeza varias veces, no, de seguro tenía un potencial oculto. Algo que únicamente Akashi debió ver. Momoi terminó estrujando sus manos con la esperanza de ver un atisbo de talento para el baloncesto, lo vió Akashi y Aomine le admiraba. Kuroko debía ser excelente.
—Hoy empezaremos viendo qué sabes del baloncesto. ¿Entendido?
Kuroko inclinó la cabeza después de distraerse un instante mientras Akashi le explicaba la dinámica. Eso era raro, la mayoría le pone atención al capitán, hasta Aomine, a pesar de su tendencia a emocionarse en el juego. El pelirrojo debió notarlo pero lo ignoró por el momento.
Las repeticiones de tiro y un poco de dribleo demostró lo que cualquiera hubiera visto: NADA. ¿En serio llevaba tiempo practicando? y todavía más, ¿con Aomine? Ni qué decir de su velocidad, terriblemente lento.
El pelirrojo frunció el ceño, si Momoi entendía bien, esto no llevaba a nada, así no podría encontrar un régimen de entrenamiento para mejorar las habilidades de Kuroko, si es que las tenía. Aomine también estaba un poco preocupado, también quiso ayudar, pero ni siquiera el más bajito podía escapar de la defensa del moreno. Preocupada se acercó al chico.
—Oye, no te preocupes.
—No estoy preocupado —Kuroko volteó a ver a otra parte cuando dijo eso, Akashi había aventado el balón hacia él sin fijarse de que Momoi estaba enfrente. Cerró los ojos, pero no sucedió nada, no sintió dolor, para cuando abrió los ojos, el balón estaba en las manos de un sorprendido Aomine —. Akashi, no haga cosas a propósito.
—¿Qué pasó?
—Nada. Por hoy terminamos. Tetsuya, mañana a la misma hora.
Momoi se sorprendió, el que Akashi dijera su nombre significa algo, así que sin pensarlo se abalanzó hacia Kuroko para estrujarlo con fuerza—. Ah, Tetsu.
La luna brillaba con intensidad al igual que su sonrisa. Kuroko desapareció después de despedirse, como si nunca hubiera estado ahí. Su mejor amigo le cuestionó su felicidad con aquella duda estampada en su cara.
—Nada, Tetsu es increíble.
Y Aomine sonrió —. Te lo dije.
Continuará…
Neko-nyaaaa. Gracias por tu comentario, definitivamente Kuroko tiene un Aura de misterio que lo hace interesante.
