Seductor Insano VI.

~ Descubierto~

Las palabras de Mikaela resonaron como eco en el fondo de Yuuichiro, provocándole un ligero escalofrío mientras trataba de analizar un poco la situación. Fuera del como es que había terminado así, lo que dominaba su mente era la clase de persona que era Mika. Como si todas sus dudas respecto al rubio se estuvieran multiplicando.

La conducta obsesiva con el noviazgo no se relacionaba mucho con que fuese una persona capaz de cometer un asesinato ¿o si? Probablemente era en lo último que había pensado desde que lo conoció. Su apariencia era demasiado apacible después de todo.

Aunque recordaba que era un poco retorcido.

Nueva cosa que anotaría en su cuadernillo "Mika puede ser un psicópata"

Dentro de si, seguía sin asimilar del todo, Mikaela no se veía agresivo en absoluto, pero era excelente actor ¿Seria este uno mas de los papeles que podia interpretar? Esperaba que este fuese el caso.

-Tienes agallas al atreverte a decir este, niñato de mierda- Bufo aquel hombre tomándose como una broma la amenaza del rubio.

-Y se ve que a ti te faltan si solo puedes defenderte con un arma.- Rezongo el rubio, cambiando la expresión del matón.

-¿Huh? ¿Me estas retando? Solo quieres que la suelte para salir corriendo como nena. –

-No necesitas dejarla, el resultado será el mismo.- Mika se comenzó a aproximar sin ningún temor aparente.

- ¡Mika detente! – Si esto era una actuación, era demasiado estúpido de su parte. Al momento de gritar, el primer sujeto que lo había atacado reacciono también, dando un ultimo puñetazo a Yuuichiro para romperle el labio.

Después de darle un ultimo golpe en le estomago al moreno para terminar de debilitarlo se puso de pie para dirigirse a Mika.

- Creo que será divertido jugar contigo.-

- ¿Entonces nos divertiremos un poco? – Sonrió el muchacho apacible sorprendiendo al par de hombres. Era el cambio de expresión a la que resultaba difícil acostumbrarse. Mientras tanto Yuuichiro terminó intentando levantarse atemorizado, pero era en vano, su estomago dolía y sus piernas temblaron.

- Hablando de juegos, uno de mis favoritos es lanzar dardos, tengo excelente puntería ¿Lanzar una navaja será igual? – Dijo mientras observaba un poco la navaja, tratando de medir su peso para compararla con un dardo.

- ¿Pero que di…?- Antes de que este hombre terminara la frase, una punzada llego hasta su hombro. Sin conseguir reaccionar rápido ante la velocidad del objeto filoso que termino clavado en so hombro derecho, generándole un dolor que sus nervios tardaron en asimilar. Incluso el sujeto del arma no vio venir la velocidad del ataque.

El grito adolorido del sujeto comenzó a sonar en aquel callejón, poniendo mas alerta a Yuuichiro, quien no podia quitar la expresión de horror de su rostro. El pánico comenzó a recorrer su cuerpo, como veneno esparcido por sus venas haciendo que el circular de su sangre ardiera mientras su respiración se detuvo unos segundos.

Esto no podia ser una actuación.

El sujeto armado de inmediato se puso alerta, acercándose rápido y cargando la pistola para acercarse apresurado a Mikaela, quien mantenía una sonrisa satisfecha por haber acertado en su tiro, sonrisa que no tardo en volveré una leve carcajada sonora.

El joven rubio ni siquiera trato de evadir el peligro del arma que lo apuntaba, la piel erizada de su atacante delataba el miedo que le tenían, y en definitiva, nadie podia engañar a Mikaela, así como era un maestro de la actuación, podia identificar cuando alguien actuaba frente a él. Y que alguien intentase hacerse el valiente frente a él, no era la excepción.

Le temían, y eso era una gran ventaja. Aunque no dudaba que cuando este desconocido llegara a su limite, intentase dispararle.

Tal y como lo esperaba, aun si se aproximara no le disparaban. "Perro que ladra no muerde". Pensó mientras le dio el frente al hombre y trato de darle un codazo a la cabeza, que fue detenido con el mismo brazo con el que sostenía el arma. Haciéndola a un lado mientras trataba de golpear al joven que en su demencia, sonreía como si el peligro fuese como una leve brisa de verano para el.

Luego de un par de golpes detenidos y acertar en el muchacho. El hombre retomo la confianza, creyendo que podia debilitar al joven en ese acto. Sin embargo, ni con el temblar momentáneo de la cabeza del rubio, este mostro debilidad. En sus ojos se reflejaba una extraña emoción que solo podia catalogar como demencia.

Era la mirada de alguien que no teme a la muerte.

Mientras se asombraba por el gesto del joven rubio, este termino por darle un rodillazo directo al estomago, que lo hizo retumbar por dentro. Cayendo en cuenta de que no podia librarse de manera fácil de su contrincante, no le quedo más que levantar su arma e intentando apuntar contra la cabeza de Mikaela, y sin pensarlo claramente, disparó.

Yuuichiro termino por despertar con el increíble sonido que emitió aquel arma, temiendo lo peor en este momento. Como si por primera vez, presenciara un asesinato. Mas el aliento volvió a él al notar que el disparo había sido esquivado a pesar de la cercanía, y solo se vio afectado un poco de la rubia cabellera de su extorsionador.

Sin embargo, recuperar el aliento no significo que consiguiera un poco de tranquilidad. El agresor de mayor edad tembló ante su fallo, mientras la mirada del joven frente a él se perdió ante el sonido, inundándose de recuerdos momentáneos, los tímpanos de sus oídos ardían del dolor. Por primera vez en mucho tiempo, Mikaela sintió como su vida estaba a punto de perderse.

El final evidente de sus días.

Una voz comenzó a resonar en su cabeza mientras aun seguía aturdido, sintiendo el llamado de una voz dulce que le pedía terminar con todo. No había sentido esa sensación en mucho tiempo, y sin querer, comenzó a derramar un par de lágrimas. Mientras tomo el arma de la mano temblante de aquel hombre y la coloco apuntando a su frente.

-Dispara…- le susurro en tono bajo, pero aquel hombre solo reacciono en pánico soltando el arma.

-Tu estas loco…- retrocedió un poco apartando al rubio de si, mientras lo hizo caer. El joven no opuso ninguna resistencia.- ¡Busca a alguien mas para matarte!

Sin dudarlo ningún segundo mas, el sujeto se hecho a correr, mientras jalo del brazo al compañero que aun tenia de pie para huir ambos. Dejando a Mikaela atrás con el arma en sus manos.

-Haha…ha… - Comenzó a reír levemente, mientras tomaba nuevamente el arma y se apuntaba a si mismo. Ante esto Yuuichiro no dudo más, y como reacción ante el horror, logro ponerse en pie para correr hacia su amante a detenerlo. Pero antes de alcanzarlo, este solo dejo girar el arma mientras temblaba y derramaba un par más de lágrimas con el ceño fruncido.

- Lo siento, aun no puedo hacerlo.- Dijo temblando mientras miraba al cielo perdido ante su extensión.

-¡¿Pero que crees que haces?! – Finalmente Yuuichiro lo alcanzo cayendo sobre él, arrebatándole el arma de inmediato antes de que cometiera una locura más. Pero el muchacho contrario seguía aturdido mientras su mente divagaba.

No respondió nada.

El pelinegro al verlo que no reaccionaba, solo lo tomo entre sus brazos tratando de calmarlo. No tenia idea de que pasaba por su mente, pero resultaba bastante obvio que Mika tenía serios problemas psicológicos como para ponerse a si. Y temió.

Finalmente se dio cuenta que no estaba en medio de un juego de un muchacho caprichoso. Sino que bien podia correr peligro si estaba en esto ¿O no?

Igualmente trataba de que su mente asimilara todo, pero solo se confundía más. Si Mikaela es peligroso ¿Por qué aun no lo había intentado herir? En ningún momento de lo poco que había pasado a su lado, sintió un riesgo similar. A la fecha solo eran halagos sin sentido, juegos de besos y búsqueda de cariño.

¿Búsqueda de cariño?

Pronto trato de conectar todo, sin embargo no era tan fácil como parecía. Tenia frente a él a un joven con aparentemente mente suicida, que busca cariño y finge sonrisas cuando probablemente no quiere sonreír. Lo único que hacia era aparentar ser un chico y… ¿malo también?

No tenia idea de si sus suposiciones estaban en lo correcto. Pero una corazonada acompañada de un estremecimiento le hizo sentir algo de lastima por Mikaela, y la necesidad de hacer algo al respecto.

Miro al rubio a los ojos directamente tratando de buscar alguna respuesta, pero solo consiguió ver una mirada atemorizada que aun no reaccionaba. Sin embargo, el brillo en sus ojos azulados lo hipnotizo, como si pudiese conectarse en la mente del muchacho. La desesperación silenciosa que guardaba, le resulto familiar.

-Mika, no tengas miedo, todo estará bien ¿entendido?- le sonrió tratando de calmarlo, mientras este se recargo en sus hombros y entrelazo sus brazos en la cálida espalda del moreno.

-Yuu-chan…- Comenzó a temblar mientras lo apretaba con un poco mas de fuerza.- Lo siento.

- No digas nada, solo tranquilízate.- Palabras irónicas si ni siquiera él podia calmarse, sentía el estomago revuelto, como su fuese a vomitar de miedo.

- De acuerdo.- Suspiro un poco tratando de relajarse.

- ¿Yuu-san…? – Una voz fémina conocida hizo que los nervios de Yuuichirou reaccionaran nuevamente.

- ¿Shinoa? – Giro lentamente, mientras observo a su compañera a lo lejos con la misma cara de horror que él.- ¿Qué estas haciendo aquí?

- Y-yo…- No supo responder estaba igualmente alterada por haber observado la escena a escondidas. Sintiéndose arrepentida de haber querido salir a espiar la supuesta cita del muchacho.- Yo vi todo, Y-Yuu-san esto no esta bien, deberías alejarte de él.- Dijo entre tartamudeos.

-¿Quién es ella? – Mikaela levanto el rostro, sintiéndose amenazado por un espectador mas.

- E-espera Mika.

-¿Mika? ¿Yuu-san el es "Mika el vampiro"? –Pregunto acercándose apresurada. -¿Es el mismo chico que -

-¡Shinoa! No digas nada.- No era buen momento para esto, era peor que ser atrapados por Akane. En esta ocasión no había manera de excusarse.

-¡Yuu-can él es peligroso! Llamare a la policía.- La chica saco su teléfono para empezar a marcar.

-¡No lo hagas! No te metas en esto, si llamas a alguien esto será peor.

-Pero, ¡Yuu-san...!

-Te explicare luego, pero por ahora vete.

-¿Explicar que? – Pregunto Mikaela, levantándose un poco.- ¿Es tu amiga?

- Mika ¿ya te sientes mejor? – Volteo de inmediato tratando de detenerlo.

- Mi nombre es Mikaela, soy novio de Yuu-chan ¿Quién eres tú? – Le dirigió una sonrisa a la muchacha, mientras Hyakuya empezó a tener un mal presentimiento.

- ¿Novio…? ¿Qué significa esto? ¿Acaso no eres el chico mujeriego que estaba tras la hermana de Yuu-san?

- ¡Ya basta! ¡Te digo que te explicare luego! Este es un mal momento para ponernos a discutir.

-¡Claro que es un mal momento! ¡Se iba a suicidar! Él es peligroso, deberías alejarte.

-Tu no eres quien para meterte con los gustos de Yuu-chan – Sonrió el rubio mientras comenzaba a abrazar a Yuuichiro y observaba de manera retadora a la joven de cabello lila.- ¿O acaso estas celosa?

La muchacha se sonrojo frustrada.

-Oh… lamento decirte que Yuu-chan ya tiene dueño- se acerco a darle un beso juguetón en la mejilla. Mientras finalmente dio un respiro hondo y termino por volver en si, notando la herida en los labios de Yuuichirou. – Solo vete ya ¿Quieres?

- ¡P-pero…!

-Por favor Shinoa, hazlo- Dijo Yuuichirou en tono más relajado, al ver que Mika se había recuperado. – Mika ¿Ya estas mejor? – Pregunto un tanto preocupado, sabiendo que la única manera de alejar a Shinoa era ignorándola.

- Si, gracias Yuu-chan- Nuevamente lo abrazo, respirando un poco del olor de la cabellera de Yuuichirou, retirándose un poco para limpiarle el rastro de sangre en el labio antes de darle un ligero beso.

Esto solo fue el colmo para la joven de baja estatura en medio. Mientras ella aún se sentía alterada y preocupada, pareciera que Yuuichiro no le tomara importancia ni a la situación en que habían terminado. Y sin estar convencida del todo, se giro para retirarse, caminando rápidamente antes de sacar su móvil y hacer un par de llamadas.

Kimizuki era quien estaba mas informado de la situación de Mika el vampiro ¿no es así?


Las horas pasaron lentamente, mientras el par de jóvenes se alejaron del rincón oscuro lo mas pronto posible, antes de que llegara la policía, alguien mas que hubiese escuchado aquel disparo o compañía de los matones que se habían encontrado. Terminando finalmente en aquel parque donde Yuuichirou había observado por primera vez a Mikaela.

-Mika ¿Por qué haces esto? – trato de tranquilizarse mientras se recargaba en el pecho del extraño joven que no paraba de confundirlo.

- Haha ¿Soy demasiado extraño, verdad? – Sonrió mientras lo sujetaba de la cintura.- Mis motivos no te incumben.

- No tienes que sonreír si no quieres.- El pelinegro volteo a verlo a la cara, aun tratando de encontrar respuestas a preguntas no formuladas. Tenia un enigma frente a él y seguía indeciso en cuanto a temerle o no.

- Sonrió porque quiero Yuu-chan.- nuevamente soltó una sonrisa fingida que molesto al pelinegro, haciéndolo bajar el rostro- No se como hare para que esto funcione…

- Hey Mika ¿En serio te gusta tanto que te digan que te aman? – Pregunto dudoso. Había hecho esa deducción hace poco.

- Mmm… quien sabe.- Dijo separando la cabeza de Yuuichiro de su pecho.- Pero ¿Sabes que es lo que realmente me gusta?

- ¿Qué? – Pregunto Yuu arqueando la ceja.

- Los besos de Yuu-chan, aunque sea un pésimo besador.- Volvió a sonreír.

- Oh, mejor ya cállate.- Entendió la indirecta y acerco su rostro al de Mika, para recibir sus labios de manera apacible.

¿Por qué cedía tan fácil ante esto? Seguía confundido de la razón por la que sentir a Mika lo hacia ignorar todo momentáneamente. Un simple momento de calma a su lado lo hacia sentir completo, y esa mirada hueca… era como si le pidiera a gritos afónicos que lo llenara.

Definitivamente no conocía a Mika. Pero hacia un rato, aquella mirada atemorizada que le mostro, le trajo un viejo recuerdo de si mismo. Él había tenido esa misma mirada ¿Cuándo fue que la perdió? Cualquiera que fuera el motivo, su corazón le pedía hacer que Mika la perdiera también.

Hacia algunos años, cuando era apenas un niño pequeño. Los padres de Yuuichirou habían tratado de asesinarlo y aunque fueron detenidos y no lo habían logrado herir, había conservado la misma mirada de horror que cuando vio a su padre tratando de apuñalarlo. Viviendo muchos días con el temor de que al abrir los ojos, hubiese un cuchillo apuntándole en la garganta.

Pero gracias a sus compañeros en el orfanato, había aprendido a dejar esa escena atrás. Pronto empezaba a recordar.

Mika le recordó a como se sentía en aquel entonces. ¿Seria que ambos eran iguales? ¿Qué cosas habrían pasado como para hacer a Mika tan desquiciado? ¿Realmente era un chico malo?

Debía tener algún remedio. Tal vez convivir un poco con más personas, hacer amigos, una relación real, una familia.

Un poco más tranquilo Yuuichiro separo sus labios, tomando un poco d aire nuevamente. Y notando la manera en que Mikaela lo observaba.

Con lastima.

¿Por qué? ¿Acaso no debía ser él quien sintiera lastima por Mikaela? Nuevamente se sentía confundido, y con la necesidad de no pensar más en el asunto. Simplemente debía dejarse llevar.

Y con esto, nuevamente se entrelazo en los brazos de Mikaela antes de ser él quien iniciara el beso de nueva cuenta. Fundiéndose en la tibia piel clara del muchacho que lo interrumpió con un bufido burlón.

-¿Y ahora que? – Dijo extrañado.

-¿Por qué siempre hace eso? – Pregunto el risueño

-¿Hacer que?-

- Eso, besarme así. Ni siquiera tengo que forzarte, solo vienes a mis brazos y me besas. A este paso siento que un día abusaras sexualmente de mí.

-¡¿Ha?! ¡¿Pero que mier…?! – Pronto se ruborizo, dándose cuenta que en realidad era cierto que no parecía estar forzado en lo mas mínimo.

- Ya es tarde Yuu-chan, te llamaran la atención si no regresas pronto a casa y yo… debo excusarme por faltar a un par de citas, supongo que el que me asaltaran es excusa suficiente, tengo pruebas.- Señalo un moretón en su mejilla.- Solo fui victima de un crimen.

- Deberías dejar de ser tan mentiroso.- Frunció el ceño, mientras se separo de Mika y dio un par de pasos.- Entonces me retiro, rarito.


Mikaela se retiro con una expresión un tanto decaída, no era de extrañarse si había pasado por un ataque de locura momentánea. Mientras Yuuichiro avanzo al lado contrario del camino sintiendo ansiedad y extrañas ganas de pedirle al rubio que se quedara un rato más.

Sin atreverse a hacerlo, dejo que su cuerpo actuara por si solo y sacando rápidamente su móvil, abrió la aplicación de Facebook para mandar un mensaje rápido a Mika.

Black Hunter: Vampiro idiota.

De inmediato giro hacia donde estaba Mikaela para ver su reacción. Y como esperaba, el rubio volteó al sonar el mensaje en el móvil, dirigiéndole una sonrisa. Mas la satisfacción de Yuuichiro acabo unos segundos después al ver que cuando Mika apenas estaba sacando el móvil. Llego notificación de respuesta.

Mika Vampire: ¿Y ahora que te hice? *inserte corazón* yo que creí que habíamos pasado una linda tarde D:

Yuu sudo en seco, mientras Mikaela reacciono de igual manera. A menos de que el muchacho tuviera una clase de poder extraño, no pudo haber sido él quien respondió. Al final, Mika opto por no abrir su teléfono y solo le dedico una sonrisa. Mientras el miedo momentáneo hizo que el corazón de Yuuichiro se acelerara.

Al final, Mika no estaba solo en aquel juego insano de atrapar corderos.

¿Tenia cómplices? O había algo más en la extraña manía de conquistar chicas.

Una trampa sucia… algún acto ilegal…. ¿Qué era?

De solo imaginarlo, su corazón se empezó a acelerar más.

-¿Quién eres Mika?


Entro a paso lento al orfanato, sin querer se había hecho mas tarde de lo que esperaba y no era conveniente que lo vieran ingresar a altas horas de la noche apenas regresando. Aparentemente no había nadie despierto ya, pero al llegar al segundo piso donde se encontraba su habitación, escucho la leve risilla de Akane quien solo le dirigió una mirada picara y se volvió a encerrar en su habitación.

Al menos esta vez no le pidió información de como le fue en la cita.

Entrando en su habitación, Yuuichirou saco un poco de ropa de su armario para tomar una ducha rápida y dejar que el agua se llevara aquella revoltura de emociones que había experimentado ese día. Sin embargo, en el caer de gotas sobre su cuerpo, sintió que la frustración que sentía se había multiplicado.

Cada chispa húmeda le hacia recordar cada evento del día.

"Mika esta mal"

Pensaba una y otra vez mientras sentía su cabeza punzar fuertemente.

"Y yo también debo estarlo"

Un sabor amargo le llego a la garganta. Trataba de comprender sus emociones y aunque quisiera evadir la respuesta a lo que sentía, solo podia ser una. Se sentía atraído por Mikaela. No podia explicar de otra manera el porque se dejaba llevar así, el por qué a pesar de la molestia y extorciones, el sabor de los labios de Mika le parecía dulce. El por qué en la imagen retorcida del muchacho, le buscara el lado bueno. El por qué unos ojos atemorizados y frívolos le parecieran hermosos. El por qué sentía ganas de poder comprenderlo y abrazarlo en estos momentos.

Sabia que era idiota y le gustaban los problemas, pero no que le gustaran esa clase de problemas.

-Carajo…- Esperaba estar equivocado, pero de momento, solo termino derramando un par de lagrimas camufladas en el agua, temiendo acabar en una mala situación. Tal vez lo que debía hacer no era tratar de evitar ser lastimado por Mika sino evitar que este se lastime solo.

Solo había una explicación lógica a lo que sentía: Síndrome de Estocolmo.

Ahora solo debía pensar en como evadir ese sentimiento y en como explicaría a sus amigos la situación con Mikaela, ya que como suponía, Shinoa les contaría lo que había pasado y le exigirían los motivos del porque estaba totalmente dominado. Claro, sin contarles el extraño y retorcido sentimiento que estaba generándose en su interior que lo hacia ameritar ir al psicólogo.

Entre el nivel de estupidez humana, resultaba claro que rebasaba el limite si le atraía alguien tan enfermo como Mika. Pronto el mismo remordimiento y miedo que esto le generaba, lo hizo salir de la ducha disparado al retrete a vomitar.

En definitiva el negarse a ver a Mika como un mal a pesar de que lo era, solo podia ser Estocolmo ¿Pero como había terminado así tan rápido? Apenas tenia poco de saber su existencia y fácilmente podia decir que no lo conocía. Esa atracción que sentía no podia considerarla amor, o ese tipo de relación afectuosa.

Simplemente la vaga mente de Mikaela era tan enigmática que despertaba ese instinto de curiosidad que lo hacia sentirse obligado a observarlo mas de cerca. Tratar de descifrar a aquel seductor insano. No podia amarlo precisamente, pero en el fondo quería experimentar los riesgos a los que aquel par de zafiros malsanos lo condujeran.

Sentir un poco mas de adrenalina en su vida y ayudar al rubio a librarse de esa obsesión que lo consumía. Esa era la clase de Estocolmo que padecía. Creer que su agresor es bueno.


Próximo capitulo: Una chica extraña


N/A: … Creo que esto ya va tomando un poco mas de forma a la trama, si, un extraño caso de Estocolmo con un maestro de la demencia ( o3o)/

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