Capítulo 6

Sam fue el primero el que lo vio caer. Bucky estaba luchando con Rumlow y de pronto se detuvo unos instantes a escuchar lo que el otro trataba de decirle, Sam se distrajo en ese momento porque uno de los agentes de Hydra trató de dispararle, pero él fue mucho más rápido y lo esquivó sin problemas; dio una vuelta en el aire y lo golpeó en la cabeza provocando que el otro quedara inconsciente. El problema fue que cuando volvió su atención hacia donde se encontraba Bucky, el soldado ya se encontraba en el suelo.

-¡Natasha! -gritó instintivamente. Ella era la que se encontraba más cerca de Bucky y tal vez podría llegar a él antes que Rumlow. Sam, sin embargo, trató con desesperación de deshacerse de los otros hombres que lo continuaban atacando. Steve y los otros debían seguir dentro del edificio.

Black Widow se dio cuenta rápidamente de la situación y eliminó con facilidad al grupo que la rodeaba. Brock estaba más cerca de Bucky, pero, para sorpresa de Sam y Romanoff, él no le disparó al soldado, sino que se inclinó cerca de él.

-Es una trampa -soltó Natasha en ese momento lo suficientemente fuerte como para que Sam pudiera escucharla-. Todo esto fue una trampa. Desde el inicio Hydra quería recuperar a Bucky. Se lo van a llevar.

Pero antes de que alguno de ellos pudiese intervenir, antes de que Rumlow pudiera poner sus manos sobre el cuerpo inconsciente de Bucky, el escudo de Capitán América lo golpeó con tanta fuerza que Brock salió volando y cayó varios metros lejos de Bucky. Steve, con una mueca de desesperación en el rostro, se inclinó junto a su amigo y lo primero que hizo fue revisar su pulso, la preocupación disminuyó visiblemente.

Sam lo escuchó hablarle para tratar de despertarlo, pero sin éxito alguno. Natasha y él lograron acercarse a ellos finalmente. Cerca de ellos, Rumlow comenzaba a levantarse, Steve pareció notar esto y su expresión cambió una vez más: en esa ocasión su rostro se ensombreció, pero sus ojos brillaron con una furia que Falcon jamás había visto en la cara de su amigo.

-Quédense con él, yo volveré en un momento -les ordenó. Natasha parecía querer protestar, pero cuando logró abrir sus labios, Steve ya se encontraba frente a Brock. Sam pudo ver como su capitán tomaba al hombre del chaleco y lo arrojaba en contra de una de las columnas de piedra que rodeaban el edificio principal.

-Yo me quedaré con Bucky -le dijo Natasha-. Tú debes ir con Steve.

-No creo que Steve necesite de mi ayuda.

-No es para que lo ayudes -soltó ella, parecía verdaderamente preocupada-. Es para que lo detengas, si es necesario.

-Él no haría... no creo que él... -pero Sam se interrumpió cuando vio a Steve golpear a Brock en el rostro. Después se giró hacia la pelirroja y asintió una sola vez antes de acercarse a su capitán.

-¿Qué fue lo que le hiciste? -Cuestionó Steve, su voz casi parecía un gruñido que brotaba de su garganta con furia.

A pesar de que Rumlow parecía estar sufriendo mucho dolor y su rostro comenzaba a hincharse debido a los golpes que le había dado el capitán, se las ingenió para sonreír.

-Sólo lo desconecté por unos minutos -se burló.

-¿Por qué?

-Hydra lo quiere de regreso.

Steve lo empujó de nuevo contra la columna; Rumlow hizo una mueca de dolor al sentir que su cabeza golpeaba con fuerza en contra de la superficie de piedra.

-Bucky no le pertenece a Hydra ni a SHIELD, ¿está claro? -Steve gruñó.

Brock no tenía energías para reír, pero logró sonreír.

-Cuando ellos me lo mostraron y me dijeron que había sido tu compañero en la guerra, pero jamás me imaginé que fuera alguien tan importante para ti, jamás me imaginé ver a Capitán América tan desesperado por un simple soldado... los rumores que escuché eran ciertos entonces... Tú entraste a una base de Hydra sólo para rescatarlo, arriesgaste tu vida por él... Hydra sabía lo que hacía, lo conservaron a él para castigarte, tal vez sea por eso que lo quieren recuperar, tal vez sepan que serías capaz de cualquier cosa por él, ¿no es cierto?

En lugar de responder, Steve tomó a Rumlow del cuello.

-No permitiré que nadie lo aleje de mí otra vez.

-Steve, creo que es suficiente -Sam se acercó un poco más, pero su amigo parecía no escucharlo. El odio que se sentía hacia Rumlow se veía claramente en sus ojos; su dolor y desesperación por Bucky se habían mezclado con la ira y el odio.


La oscuridad comenzó a desaparecer, pero el miedo tomó su lugar; su respiración era agitada y mientras su vista volvía a recobrar fuerza, mientras los colores y la luz tomaban forma, Bucky trató de levantarse, esperando encontrarse atado a una mesa de operaciones, un grupo de hombres con bata esperando a abrirlo y torturarlo de nuevo. Sin embargo, eso no fue con lo que se encontró cuando sus ojos se acostumbraron a ver de nuevo. Lo primero que pudo distinguir fue algo rojo, cabello, era cabello rojo.B

-Tranquilo, soy yo. ¿Me recuerdas?

-Natasha -el nombre salió de sus labios junto con una oleada de alivio.

-¿Cómo te sientes? -preguntó ella y se inclinó un poco más.

-Bien -respondió, pero se dio cuenta de que aquello era una mentira, cuando intentó sentarse, todo a su alrededor parecía dar vueltas. Se tocó la frente con la mano.

-Espera, no te debes de mover todavía -dijo ella-. Pero lo que puedes hacer y necesito que hagas es que le hables a Steve.

-¿Qué? ¿Dónde está? ¿Está bien? -su corazón latió rápidamente, provocando que su pecho se sintiera pesado con preocupación.

-Él no es quien me preocupa.

Con ayuda de Nat, logró incorporarse lo suficiente como para lograr ver un poco en la dirección que ella señalaba. Steve tenía a Rumlow sostenido del cuello y, a juzgar por la tensión en sus hombros, Bucky se dio cuenta de que su amigo estaba furioso.

-Haz que se detenga -le pidió ella.

-¡Steve! -fue lo primero que salió de sus labios. Bucky había pensado en tratar de levantarse y tratar de hablar con su amigo, pero al parecer fue sólo la mención de su nombre todo lo que el capitán necesitaba para salir de su trance. Soltó a Rumlow, quien cayó al suelo al instante, y se olvidó por completo de él. Steve se acercó y se arrodilló junto a él en tan sólo unos segundos que Bucky ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.

-¿Estás bien, Buck? -Steve se inclinó hacia él y tomó el rostro de su amigo entre sus manos.

-Sí, estoy bien -le aseguró y justo en el momento en que las palabras salían de sus labios, sintió que los brazos de Steve lo rodeaban y lo levantaban del suelo.

-Estaba asustado -admitió el capitán acercando su rostro al de Bucky.

-Bruce está en el quinjet, tienes que llevar a Barnes ahí para que él pueda atenderlo -intervino Natasha-. Sam y yo nos encargaremos de Rumlow.

Steve asintió sin protestar.

-Estoy bien -Bucky insistió-, en realidad, creo que puedo caminar por mí mismo...

Pero el capitán lo ignoró por completo y en lugar de dejarlo en el suelo, lo acercó más hacia sí y lo llevó hasta el quinjet. Cuando entraron, Bucky se dio cuenta de que Clint, Bruce y Thor ya se encontraban adentro.

Thor fue quien se acercó a ellos y le ofreció a Steve ayudarlo a llevar a Bucky, pero el capitán todavía debía de estar afectado por lo que había sucedido antes, ya que le gruñó a Thor. El asgardiano levantó sus manos en señal de rendición y retrocedió lentamente, mientras Clint murmuraba algo entre dientes y ponía los ojos en blanco.

-Steve, relájate, ellos sólo quieren ayudar -le recordó Bucky.

-Lo sé -dijo, después de un rato-. Lo siento...

Bruce se acercó con más cuidado y le pidió a Steve que dejara a Bucky sobre una especie de camilla. Bucky trató de insistirles a ambos que se encontraba mejor y no necesitaba ninguna revisión, pero ninguno de ellos le hizo caso.

-¿Qué fue lo que pasó? -preguntó Banner, mientras tomaba el pulso del ex-soldado y procedía a escuchar su respiración.

-Él dijo una palabra -respondió Bucky, cerrando los ojos, tratando de no pensar en todo lo que eso podría implicar para su futuro-. Creo que esa palabra la usaban cuando querían... desactivarme.

Abrió los ojos nuevamente cuando sintió dos manos gentiles sobre su rostro. Steve lo miraba directamente a los ojos.

-No vuelvas a hablar así. No importa lo que ellos te hayan dicho, tú no eres una máquina -le aseguró Steve.

Una parte de él estaba de acuerdo con Steve, pero a veces, cuando tenía pesadillas y recuerdos de lo que había sucedido con Hydra, parecía muy difícil no pensar en sí mismo como una máquina, como un arma que Hydra había usado por años.

-Ellos vinieron por ti, ¿no es cierto? -preguntó entonces Clint- Todo esto fue una trampa.

Bucky asintió.

-Y todavía tienen algo con lo que pueden controlarme -añadió-. Necesito hablar con Fury, tal vez debería regresar a SHIELD...

Se interrumpió al sentir los brazos de Steve alrededor de su cuerpo; su amigo lucía devastado.

-Yo te protegeré, no dejaré que nadie te haga daño -le aseguró-, pero, por favor, no me dejes. No quiero perderte.

Bucky puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar sonreírle; ese hombre era tan testarudo.

-¿Eres un idiota, lo sabías? -soltó tras un suspiro.

Steve lo acercó más y le correspondió a su sonrisa con otra incluso más amplia.

-Sí, lo sé -admitió y besó a Bucky en la frente provocando que este se ruborizara y lo observara con sorpresa y confusión durante unos breves segundos antes de recuperarse lo suficiente como para recordar que no se encontraban solos.

Por fortuna Banner decidió que era momento de intervenir y le aconsejó a Bucky que debía descansar el resto del día, porque el incidente le había quitado casi toda la energía que le quedaba. Aunque no le gustó admitir que aquello lo había afectado tanto, decidió que lo mejor sería seguir las instrucciones de Bruce al pie de la letra, el problema fue que Steve también había escuchado todo y a pesar de lo mucho que Bucky le aseguró que no era nada grave, su amigo no se separó de él ni un segundo de todo el tiempo que duró el vuelo de regreso al edificio de los Avengers.

El problema fue cuando se acercó a noche y Bucky tuvo que regresar a su habitación. El encuentro con Rumlow le había traído demasiados recuerdos de su pasado como Soldado de Invierno que estaba seguro que esa noche las pesadillas volverían a atormentarlo y no estaba seguro de tener la energía para enfrentarse a aquello solo, por lo menos no esa noche.

-Steve... -dijo entonces, mordiéndose el labio, inseguro de lo que iba a decir. Su amigo terminó de lavar los platos y se giró hacia él.

-¿Qué sucede? ¿Estás bien? -por supuesto, Steve estuvo junto a él en menos de un segundo.

-Sí... es sólo que... me preguntaba... ¿podrías dormir conmigo hoy? -Bucky sintió su rostro calentarse y casi inmediatamente se arrepintió de haber hecho esa pregunta-. Es decir, a veces tengo sueños acerca de Hydra y me despierto a medianoche... yo sólo quiero... No, olvídalo, no tienes que hacerlo... estaré bien...

Pero antes de que pudiera continuar con su balbuceo, Steve lo abrazó y acercó su rostro al cabello de Bucky, a él le pareció sentir los labios de Steve sobre su cabeza.

-Me quedaré contigo -le prometió-. Será como antes, cuando te quedabas a cuidarme en las noches.

Bucky sonrió. Sí, casi igual, sólo que ahora al parecer era él quien necesitaba que alguien lo cuidara. Se preguntó si era justo pedirle todo aquello a Steve, ya que parecía que aquel hombre haría cualquier cosa por él.