La niñera Capitulo 5

Quise darle una sorpresa a mis primos y me vine desde nueva york hasta acá a chicago a estudiar y estar juntos con mis primos Emmett y Alice. Pero la enana no se dejo sorprender, ya había llamado a mi madre y ella le dijo todo a la pequeña duende.

Así que me fue a buscar al aeropuerto.

A los lejos vi una silueta pequeña dando brincos tratando de ver por encima de las personas, me dio risa ver como Alice parecía una niña en vez de una adulta de 18 años, no entiendo porque mis tíos pudieron tener a esa enana como hija si todos de la familia éramos muy altos.

Aunque de seguro que las hormonas de crecimientos no se dieron para dar pasó a la de la hiperactividad ya que ella no se quedaba mucho tiempo en un solo lugar y menos callada, quisiera ver algún día que un milagro lograra que se quedara muda o quieta en que sea una hora. Pero los milagros no existen, ¿ o sí?

Ya cuando estaba a solo 3 metros fue que me pudo ver y lanzo un grito de reconocimiento.

_Edward, primito qué bueno que llegaste- se me lanzo encima, dándome un fuerte abrazo, rodé los ojos por su efusividad. Luego de soltarme Quise burlarme un poco por sonsacarle toda la información a mi madre.

_Hola enana qué tal te va allí abajo? -y como Jamás le gusto que le dijeran enana, no duro ni un minuto cuando me dio un golpe en el estomago que me saco el aire._ oye es… es broma.

_Para que no te burles de mi estatura, así sabrás como pego.._ Por el rabillo del ojo vi como las personas que pasaban se nos quedaban viendo_ bien ahora vámonos que quiero quedar con Emmett y terminar de llevar mis cosas al departamento.

Ya con un poco mas de aire continuamos el recorrido al auto de Alice.

_ ¿Aun no se han mudado?

_Si solo que no he podido arreglar todo yo sola, ya que Emmett no quiere ayudar a su pobre hermana…Y se la pasa en el apartamento de su novia casi todo el tiempo es frustrante pero ya verás que luego me va a necesitar y no lo ayudare. Refunfuño.

Pobre mis pelotas bien que pega. No quiero ni imaginar a Emmett corriendo para salvarse las pelotas de la duende.

Cuando llegamos afuera del aeropuerto se me agrandaron los ojos al ver el flamante auto de Alice que no era nada más que un Porshe Turbo amarillo que los tíos le habían regalado como regalo de graduación del instituto, no me quede asombrado por el asombroso auto sino por la cantidad de cajas que casi no había espacio para sentarse, solo los puestos del piloto y el copiloto estaban desocupados, casi no se podía detallar el material de los asientos.

_Oye no te vas mudar definitivo a la universidad verdad? Al parecer los tíos ya no te soportan y te mandaron a vivir en la universidad. Me reí de mis chistes, quería molestarla un rato más, aunque al parecer estaba un poco de mal humor.

_Estas muy graciosito, y no, solo que una chica tiene que tener todo a la mano para estar perfecta no como otros que no creo que consigan novia estando tan fuera de moda. Gruño.

Vaya humor que tiene, así que seguimos nuestro camino en silencio, quería llegar vivo a la universidad y cuando Alice se ponía así es preferible dejarla tranquila o llevarla a comprar y dios me libre de ir de compras con ella, eso no es para mí, al parecer a Alice le hace falta una amiga. Lo que si me pareció gracioso eso de que no puedo conseguir una novia porque estoy seguro que lo dijo por mí, si supiera mi primita que rompí varios corazones cuando me vine a estudiar para acá.

Al parecer aun tenía la manía de ir corriendo en el auto porque mientras yo estaba en mis pensamientos en un Santiamén ya estábamos estacionándonos en el estacionamiento del apartamento donde nos íbamos a mudar.

Nos bajamos yo coloque mi maleta en el piso para descansar un poco de su peso, ya que tuve que colocarlo en mis piernas en todo el viaje dado por el poco espacio que había en el auto.

_ ¿No me piensas ayudar?

Me voltea y dirigí mi mirada a Alice, como si tuviera otro ojo en la cara, quería que yo llevara todo eso, es que no tenia consideración conmigo que acababa de llegar de un largo viaje, a la próxima prefiero no dar sorpresas y mejor le hubiera dicho a Emmett que me fuera a buscar el al aeropuerto, por lo menos hubiera sido más considerado que Alice.

_Que? con todo esto Alice.

_Pues sí, yo no puedo llevar todo esto sola además te acabo de servir de transporte me lo deberías de agradecer ayudándome, te juro que no te voy a pedir más nada Edward por favor... Por favor- me puso ese puchero que hace que le hagamos todo lo que quiere, uss como odiamos esa táctica de la enana, rodé los ojos, negando antes de hablar.

_Está bien vamos que quiero descansar un rato.

_Gracias, gracias, ya vas a ver que después te lo pagare- empezó a dar saltos como una niña pequeña, sonreí porque al menos le quite un poquito su mal humor.

Poco a poco fuimos llevando las cajas del estacionamiento al ascensor, la verdad no sé porque Alice tenía que llevar tantas cosas, ya casi llegábamos al piso donde teníamos nuestro departamento, yo por lo momentos iba a convivir solo en el apartamento de al lado de mis primos por lo menos tendré un poco de privacidad ya después pondré un aviso para alquilar la otra habitación.

Pero por lo menos tendré espacio para descansar durante este solo en el apartamento, si es que mi primita me dejaba.

_Alice a la próxima pide a un equipo de mudanza, yo cansado y para colmo cargar tus maletas y mi equipaje no es un buen recibimiento, voy a tener que hablar seriamente con Carlisle y Esme. _La verdad no podía creer que con todo el viaje venga ella a ponerme a cargar sus cosas, si no fuera mi primita la hubiera dejado que las subiera solita.

-Ni se te ocurra Edward sabes la cantaleta que me pueden dar, además los de la mudanzas capaz y me vuelven a romper uno de mis lujosos zapatos, no quiero cometer dos errores en la misma semana.- y a mí que me importaban sus zapatos puede comprarse otros nuevos, yo lo que quiero es llegar a darme una ducha y descansar un rato.

Estaba reprendiendo a Alice cuando una brisa llego al poco espacio del ascensor y olía delicioso como un olor a fresas.

_ ¡Hola! ¿Necesitan ayuda? Dios que vos, ¿quién será? benditas cajas que no me dejan ver, parece una buena persona para que nos ofrezca su ayuda sin conocernos.

_Hola si por favor –dije aguantando la ganas de estrangular a mi primita, por culpa de ella no puedo ver a la dueña de esa voz, si no tuviera estas cajas ahorita estuviera viendo a la que estaba al frente de nosotros, espero que su aspecto sea igual o mejor que su voz_ Me harías el favor de matar a esta enana. Dije en un tono de broma para molestar a Alice, pero lo que vino después no pensé que fuera capaz de hacer.

Solo sentí una patada a mitad de la rodilla que me hizo que se me fuera el equilibrio y más con el peso de las cajas. Las lance como pude para poder poner mis manos en el piso y no golpearme la cara.

En el proceso cerré los ojos, cuando sentí el piso en mis manos un calor abrazador me invadió por todo mi cuerpo, pensé que el piso estaría frio pero lo que tenia abajo no era precisamente el piso, poco a poco fui abriendo mis ojos sintiendo lo que tenia al frente era como ver a un ángel caído del cielo que me salvo de un golpe atroz, estaba tan cerca de su rostro que podía ver cada fracción de su cara, unos preciosos ojos color chocolate, las mejillas rojas con pequeñas pecas que daban un aspecto aniñado y una boca rosada que provocaban besarla.

Un sentimiento extraño me invadió al ver a la chica a mi merced, no era como las otras veces que he estado con mujeres, era como si quisiera protegerla de lo que fuera, era como si la conociera de hace tiempo. Fui saliendo de mi ensoñación poco a poco.

_Oh disculpa no quise tumbarte-, nos quedamos viendo a los ojos respirándonos a pocos centímetro de nuestros labios y la sensación que sentía hace rato se hacía más fuerte.

_No te preocupes… escuche un pequeño gruñido que provenía de ella, seguro que la golpee cuando caí encima de ella.

_Oh disculpa ¿te lastimaste?- me preocupe al instante, me quite de encima lo más rápido posible para que no sufriera con mi peso también y la ayude a levantarse.

-no... es... solo el peso_ me pude relajar un poco cuando me dijo que no le paso nada, no me lo perdonaría y mucho menos a Alice.

_Oye disculpa no quise provocar ese accidente pero Edward me saca de quicio cuando me dice enana sabes que no me gusta. Dijo dirigiéndose a mí. La fulmine con la mirada me estaba haciendo quedar mal con la chica de ojos marrones.

_No te preocupes_ le quito importancia_ necesitáis ayuda? puedo ayudar mientras espero a alguien.

¿Esperar a alguien? ¿A quién será?, será a su novio, no lo dudo una chica como ella debe de tener a alguien que la quiera o a muchos de ellos aunque no parece chica de estar con varios, se me bajo un poco el ánimo.

_Oh claro por favor- dijo la enana_ de verdad disculpa no fue mi intensión que Edward te tumbara.

_Oye yo no tumbe a nadie tu me empujaste la verdad no respondo si se daño algo en esas cajas..- gruñí ya no estaba de buen humor como hace rato y todo por culpa de Alice.

Alice corrió hacia una de las cajas mientras yo observaba a la chica más detenidamente, tenía un hermoso cabello del mismo color que sus ojos y largo, su cara en forma de corazón daba un aspecto de delicadeza y mas con un cuerpo delgado y una piel blanca que desde lejos se veía que era muy suave.

_Espero que no lo hallas hecho Edward porque te mato sabes que no te puedes meter conmigo_ no me interesa que se halla dañado nada no era culpa mía- ussf gracias a dios no le paso nada.

_Oye por cierto me llamo Alice Cullen y ese de allí es Edward. Le tendió la mano a la chica mientras yo tomaba las cajas del suelo, por lo menos tuvo la osadía de dar mi nombre así ella me recordaría, tenía la esperanza de que lo hiciera.

_Mucho gusto Alice yo soy bella Swan.

Bella que nombre más extraño, un nombre original que pegaba con la dueña, bella…

_Bella extraño nombre -dije sacando a voz lo que pensaba de su nombre me levante del piso con las cajas en mano, las apoye en un brazo y le tendí la mano para poder probar lo que pensaba de su piel y en efecto era muy suave y cálidas, sentí una alegría de tener el privilegio de tocarla, le sonreí solo por eso _ mucho gusto.

Esta chica solo con su presencia me hacía que sintiera diferentes tipos de ánimos, hace un momento estaba enojado y ahora estaba alegre solo por su tacto, Y lo que más me gusto fue el sonrojo que se le formo es sus mejillas cuando le sonreí, sentí un jubilo al provocar eso a la chica que tenia al frente.

_Bueno... Bueno en realidad es Isabella pero me gusta más bella_ y además se ponía nerviosa.

_Ahhh ya entiendo es mucho mejor bella se oye muy bonito…- y pega con su naturaleza, creo que no lo voy a olvidar. Vi como me observaba detalladamente y como paso los ojos de mis ojos a mis labios. Sonreí solo de pensar que ella también quisiera que la besara pero la emoción paso muy rápido al ver que bajo la vista a las cajas.

_Te puedo ayudar? - pregunto señalando las muchas cajas que llevaba en mis brazos.

-O no te preocupes creo que puedo. Mire a Alice para distraerme de pensar en sus labios_ Alice podrías hacer el favor de llevar mi maleta y hacer algo por mi por favor, me lo debes, a la próxima mudanza que tengas te cobro, dije en tono de broma.

_Claro que si Edward- fue y me dio un beso en la mejilla_ tú sabes cómo te quiero.

Si eso es quererme no quisiera saber yo si me odiaras.

_Bueno bella gracias por tu ofrecimiento, espero que nos podamos ver otro día y podamos ser amigas.

_Claro que sí.

_Bueno adiós. Mi prima le beso la mejilla como si de verdad fueran muy amigas y se dirigió a mi lado -Adiós_ hizo unas señales con la mano a modo de despedida mientras me empujaba para que siguiera.

_Adiós y gracias por salvarme de la caída_ quise bromear para sacarle una sonrisa de despedida.

Y mi táctica surgió efecto porque me sonrió en lo que me respondía.

-De nada.

Alice siguió empujándome junto con mi maleta en modo discreto pero ya me estaba hartando todo esto.

_Podrías dejar de empujarme por favor, vas hacer que me caiga de nuevo.

_Uuss eres bipolar o qué? Hace un momento estabas muy contento con bella, además fue buena la caída, tenía pensado que te hicieras un buen golpe en esa preciosa cara tuya para que dejaras de meterte conmigo, pero ella se puso en medio, creo que conseguiste una buena almohada o una heroína.

No continuamos hablando de ello porque cuando llegamos a la puerta del apartamento se escucharon unos ruidos que venían de algún cuarto del apartamento, entramos hasta el salón y nos quedamos escuchando.

_Vamos conejito, ahh mas duro, si ahí, ahí ahhh- una vos de una mujer se escuchaba a lo lejos.

Luego precedida la de Emmett.

_Así mi amor, vamos vente para mi conejita.

Alice y yo nos vimos un momento en complicidad, cuando nos echamos a reír a carcajada al poco rato no se escucho más nada solo nuestras risas un poco mas calmadas.

_Creo que llegamos en un mal momento.

_Sí creo que Emmett pensaba que no iba a venir tan pronto, quieres algo de tomar?- me ofreció Alice.

_No gracias.

Coloque todas las cajas en el piso cerca de la puerta y me dirigí a el sofá del salón mientras Alice se dirigía a la cocina. Mientras se escuchaba que buscaba algo en los estantes me recosté en el sofá de tres plazas y coloque el brazo en mis ojos para descansar un rato, lo primero que se me vino a la mente después de cerrar los ojos fueron los hermosos ojos chocolates y su cara en forma de corazón de bella y esos labios carnosos.

_Alice ¿ya llegaste?

Sonreí al darme cuenta de que mi primo Emmett no se haya dado cuenta de mi presencia.

_si- grito Alice desde la cocina- y traje una sorpresa.

_Cual?_ grito al mismo tiempo.

Me levante del sofá y me coloque en la espalda de Emmett, llevaba unos pantalones deportivos y una camisa que parecía que no era de su talla por lo grande que era, me coloque en una distancia prudente.

_Pues yo soy la sorpresa.

Emmett dio un brinco que casi se cae y me tuba en el proceso, y creo que no sería conveniente que se cayera encima de mí en estos momentos, no al menos que estuviera a bella para protegerme del piso, en que piensas Edward, no es tu heroína para que te protegiera de todo.

_Edward, grandísimo estúpido que susto me has coloco la mano en el pecho como una mujer asustadiza, me reí de su expresión- ¿cuando has llegado?

_Pues hace un momento cuando se escuchaban tus gritos. Me fui al sofá donde estaba hace rato y me senté, junto con Emmett.

_Pues tu sabes tengo que hacer ejercicio para mantenerme en forma.- hizo un movimiento a sus bises y estallo en carcajadas y yo le seguí en el proceso.

_¿De qué se ríen?_ pregunto Alice saliendo junto con una rubia escultural a su lado que le dirigió una mirada a Emmett, como diciendo de qué coño se ríen estos capullos.

_Recordando cosas. Dije.

_Edward quiero presentarte a mi novia, a la mujer de mi vida, Rosalie hale- ella se acerco hacia Emmett y le dio un beso que poco a poco se fue poniendo muy caliente.

Alice carraspeo, la observe y le agradecí con la mirada.

_Chicos no coman delante de los pobres.

_Disculpen pero tú sabes que con esas cosas que dice mi osito me hace enamorarme más de él_ dijo todo viendo a Emmett, luego se volteo hacia mí y me tendió la mano_ mucho gusto Edward, Emmett me ha hablado mucho de ti.

_Lo mismo digo_ le cogí la mano, luego de darle un suave apretón, me levante del sofá dispuesto a irme- bueno chico voy a conocer mi apartamento nos vemos ahora, podemos quedar para salir un rato.

_Edward te acompaño_ dijo Emmett, luego se dirigió a la rubia y le dio un beso en los labios-. ¿No te preocupas que acompañe un rato a mi primo?

_No tranquilo yo voy a ayudar a Alice a arreglar unas cosas.

_Por fin alguien que me comprende- todos sonreímos por las quejas de Alice.- por eso te adoro cuñadita. Fue y la abrazo quitándola de los brazos de Emmett.

Emmett luego de darle otros besos a su novia nos dirigimos a mi apartamento al lado de la de mis primos, se me hizo un poco extraño al momento de tomar mi maleta ya que no pesaba tanto como en la mañana que la traje, pero pensé en los motivos y llegue a la conclusión de que todo el trayecto desde el ascensor hasta el pasillo llevaba las pesadas cajas de Alice, al sostener mi maleta no se me hizo tanto por ser una sola.