Hola, hola, hola… ¿cómo los ha tratado el 2016? Espero por su bien que mejor que a mí xD, pero tengo PC y he podido escribir, no puedo quejarme.

Veamos, en este capítulo use una canción porque me encapriché en usarla. Se llama: Without you here de los Goo Goo Dolls, la amo y amo todo el CD y como estoy actualmente obsesionada con él, esperen que les recomiende más canciones a futuro de ese álbum.

El capítulo no tiene ningún flashback en esta ocasión, porque se me hizo necesario concentrarme en el presente por el momento. Habrá más del pasado en el siguiente capítulo.

A las lindas chicas que me han escrito:

Liraaz: Rossiechan, no sé cómo interpretar que te moleste mi Takeru, si es un amor. Tu amor Team Yama te tiene cegada y me encanta xD tu inspiraste la escena de Miya, así que no puedo quejarme de nada xD Pingüino tus analogías de Disney fueron lo más TOP de los RR en este capítulo. Eres TOP.

AllyzA: no te preocupes, lo importante es que estás aquí ahora (¿?), Yama no tiene fe, eso es lo que le pasa xD me encanta que te metas así en mis historias, es lo que busco al escribir. Takeru sí tiene un corazón de oro, ays, mira que consolar a una chica por culpa de otro no es nada fácil! Que bueno que te guste!

LilithUchiha: a ti te recuerdo, de las nebulosas de Pinceles y Musas, me quedaste debiendo un dibujo y desapareciste para nunca volver (¿?) xDDD, bueno bienvenida, que bueno que te guste la historia, y el triángulo, yo siento que ese triángulo nos dejara a todas con el corazón roto (¿?), no desaparezcas por fis xD

Lady Mary Hiwatari: borrachines divertidos de escribir xD, a mí también me gustaría verlos, aunque sí los vi en mi cabeza xD

SiageLove: amaste el Takimi xD no esperaba eso. Tengo muchas lectoras divididas, eso es divertido.

Touko: que bueno, estamos para hacerte reír (¿?) xD

Yusha: Takeru sí es perfecto, y en verdad, me encanta que mantengas esperanzas en él xD Matt está muy confundido jajaja hay que darle chance. Por eso tampoco tiene tacto? xDD tienes razón que Tai le habría pegado de todas maneras.

Mimato Bombon Kou: prometo poner más acción si vuelven a caerse a golpes (¿?), ay, Yama es un tonto pero tiene su corazón celoso. Gracias por leer!

Patch: aquí está la actualización, no des la vida (¿?) xD me dio mucha risa eso. Que bueno que estés enganchada con el FF espero te quedes por acá.

LilyP: yo lloré escribiendo lo del soldado así que estamos a mano (¿?) xD Gracias

Osiris: Ama a Takeru, Takeru es perfecto.

Tengoku no tenshi: no sé si tu RR se fue incompleto, o si era todo lo que me querías decir "feliz navidad oh po" pero te digo que me dio mucha risa cuando lo recibí xD no sé qué significa, pero gracias.

MissyFretser123: yo tenía miedo con el cuento del soldado porque pensé que me dirían que estaba trillado xD pero me encanta que a ti te guste. Yo siempre hago eso cuando leo algo que me da en el corazón, paro, hago rabieta, lanzó el libro contra la pared, etc. Mi Takemi es bien amistoso, la verdad. Yo también amo a Yama triste, que mala soy xD

La odisea: que bueno que te haya gustado. Espero disfrutes el capítulo.

SoyAnna: Anna sabe que Yama también sufre, eso es importante. La vida del soldado es fascinantemente triste y deprimente, y generalmente mueren así, sin sentido. Miya es divertida de escribir xD espero te guste el cap.

Miine: Volviste! Qué bueno. Estoy pensando en escribir algo de Tri, pero quiero esperar a que avance un poco más. No me leas en secreto, saluda xD gracias por los halagos, eres un sol.

MafeBack: Takeru es un amor, y tienes razón, debería ser la opción de todas (¿?) pero nos gusta el chico malo xD es una patología. Takeru siempre la cuida, es verdad, que linda observación. Yo lloré escribiendo al soldado, llamémoslo empate, pero yo lloro cada vez que veo Big Hero 6, so… Taichi es un amor defensor xD

Alita210100: jajajajaja… la verdad, estoy pensando en hacer justo eso, la confrontación, pero no sé, ya veremos cómo va avanzando. Los borrachos siempre son graciosos cuando uno está sobrio xD, Yama va lento pero seguro.

En esta ocasión no tuve editora, Andy se tomó vacaciones y ahora me va a deber un RR xDDD…. Si se me fue alguna burrada es culpa de ella, yo no me puedo releer o quemo mi casa (Te culpo porque te quiero, Andy).

En fin, Los dejo para leer, y les ruego que me escriban para saber que tal les pareció.

Besos.


Chispa Espontánea

Miyako Inoue cruzó los brazos sobre su pecho, con las cejas alzadas y una mirada suspicaz. La pelimorada se apoyó en la pared de la sala del apartamento que compartía con sus cuatro amigas, mientras ponderaba la situación frente a ella. Con un suspiro, se preguntó por qué todo se había vuelto tan complicado últimamente.

Sus ojos se fijaron en las figuras durmientes. Los cojines del sofá estaban tirados en la alfombra, y sobre ellos, descansaban Mimi Tachikawa y Takeru Takaishi. El rubio estaba acostado boca arriba, sin zapatos y estirado casi en posición crucificada, su cabeza se salía del último cojín quedando ligeramente suspendida en el aire, claramente noqueado a más no poder. La castaña, por otro lado, estaba acurrucada en posición fetal con la espalda pegada a la silueta del rubio, arropada con la chaqueta de Takeru casi por completo, y su cabeza reposando sobre el brazo derecho de él, su cabello suelto cubría cual cortina parte del pecho del muchacho y una de sus manos estaba estirada más o menos a la misma distancia de la de él.

El ceño de Miyako se función más analizando la información frente a ella. Su primera pregunta era si se habían dormido abrazados, o a habían terminado así a lo largo de la noche, las manos estiradas de ambos le hacían preguntarse si de hecho habían estado tomados de la mano. Por un segundo, consideró si Takeru finalmente había soltado su enamoramiento secreto.

Soltando un suspiro, negó con la cabeza, decidiendo concentrarse en por qué estaban acostados en la sala.

Suponía que Takeru no había querido ir al apartamento que compartía con Daisuke y Ken, que quedaba a unos diez minutos de camino a pie. Eso no era raro, no era primera vez que Takeru pasaba la noche en su sofá. Sus razones normales eran quedarse estudiando hasta tarde con Hikari o Mimi, pero de alguna manera sabía que esto era diferente, pues cuando ella llegó a casa a las 8 pm ayer, ninguno de los dos dormilones estaba en el apartamento. Obviamente no estaban estudiando.

Los brazos de Miyako se pegaron más a su pecho, alzando la ceja derecha. Podía entender la presencia de Takeru en su apartamento sin ninguna clase de problema, pero no por qué Mimi estaba acostada en la sala con él. Ella tenía un cuarto, uno que parecía haber sido desvalijado debía añadir. Si Mimi estaba aquí, no podía haber nada bueno detrás de ello.

'Llegaron borrachos' concluyó Miyako, girando los ojos.

Eso traía más preguntas, debido a que ninguno de los dos era conocido por su amor a la bebida. Sólo recordaba haber visto a Takeru borracho una vez: cuando cumplió 21 años, y Taichi le había organizado una fiesta con Tequila obligatorio, lo cual había terminado lamentando cuando el rubio había terminado besándose con su hermana menor frente a todo el bar. En el caso de Mimi, esta sería la primera vez, la castaña nunca consumía más de 4 tragos cuando salían a los bares del campus y su cumpleaños 21 había sido organizado por Jou Kido, quien odiaba el licor con cada poro de su ser y había prohibido a Taichi que usara a su novia como un experimento de borrachera, como al resto del grupo.

Miyako conocía a su mejor amiga lo suficiente para entender con perfecta precisión que Mimi había estado mintiendo. Obviamente no estaba enferma, y esa enfermedad tenía nombre masculino. Pero no era el de Takeru Takaishi. La borrachera sólo podía servir para explicar el hecho de algo malo había pasado entre ella y… ¿Jou Kido? Algo le decía que no… ¿Yamato Ishida? Eso sonaba más cerca de la marca. Ahora la pregunta era qué pudo haber pasado entre su mejor amiga y él, y por qué Mimi no se lo había dicho, lo cual, probablemente era lo que más le molestaba. Ella habría faltado a clases para emborracharse con ella si se lo hubiera pedido.

Miyako maldijo por lo bajo, dejando las manos a los lados de su cadera. Claramente había juzgado mal la situación, pensaba que Mimi sólo necesitaba tiempo para superar el encaprichamiento que tenía con Yamato, por eso la había dejado en paz. Pero, claramente, requería que ella actuara al respecto, y eso es exactamente lo que haría.

Miyako retiró el cabello de su hombro en un solo movimiento, mientras se separaba de la pared y entraba a la cocina, tomó un sartén y un cucharon, antes de volver a la sala y colocarse exactamente encima de las cabezas de sus dos amigos. Cerrando los ojos, y dando un profundo respiro, golpeó el sartén con la cuchara causando un alto sonido agudo que se extendió por la sala.

Mimi y Takeru reaccionaron al mismo tiempo, sentándose en los cojines como si alguien los hubiera expulsado de un tostador, soltando un grito de sorpresa, sus ojos muy abiertos buscaron por la sala hasta ubicar a Miyako mirándolos con una pose divertida. Soltando un suspiro, ambos muchachos volvieron a tirarse en los cojines sosteniendo su cabeza con poses gemelas de dolor.

'Buenos días' saludó Miyako, con sarcasmo, mirándolos desde arriba.

'Deja de respirar tan fuerte' susurró Takeru, girando a su derecha para esconder el rostro en el cabello de Mimi.

'¿Por qué? ¿Te contagiaste el resfriado de Mimi?' preguntó Miyako, de manera inocente.

Takeru soltó un sonido de queja que sonó casi como un ganado herido, y ella centro su atención en Mimi que se tapaba la cara con las manos.

'¿Te sientes mejor, Mimi-chan?'

Mimi no contestó, encogiéndose más en su puesto mientras intentaba protegerse de la luz que se colaba por la ventana del apartamento. Los dos se quedaron quietos por dos minutos enteros, hasta que Miyako volvió a golpear el sartén con la cuchara.

'¡Miyako, por Dios!' gritaron los dos, tapándose los oídos y hundiendo el rostro en los cojines.

Miyako se arrodilló junto a la cabeza de su amiga, mirándola con las cejas alzadas.

'Sabía que no estabas enferma, pero sales a emborracharte y ni siquiera me avisas… ¿es en serio?'

Mimi la miró y tardó varios minutos en registrar la información, como si la borrachera le hubiese arrebatado las últimas memorias de su vida, hasta que el entendimiento se reflejó en sus ojos caramelo.

'Miya… sí estaba enferma, pero me sentí mejor y quise salir' mintió.

Miyako frunció el ceño, y esta vez sonó el sartén encima de la cabeza de Mimi, haciéndola gritar y taparse con la chaqueta del rubio, Takeru también gritó, girando sobre su cuerpo y se sentó en el piso con las manos sobre la cabeza, sosteniéndosela como si fuera a partirse, murmurando 'Nunca más, nunca más'.

'No me mientas, Mimi'

En un solo movimiento, retiró la chaqueta del rubio de ella, y la miró a los ojos. La castaña le envió una sonrisa inocente, encogiéndose los hombros.

'Sólo quería ver que se siente emborracharse, Miya, no estabas aquí, y no pensé que te gustaría emborracharte en día de semana, quién sabe que le haría a tu promedio… Takeru estaba aquí y me ayudó a experimentar la borrachera'

Miyako frunció más el ceño.

'Me lastima que me creas tan estúpida'

'No sé de qué estás hablando'

'Esto es por un chico'

'No sé de qué estás hablando'

'¿Jou-senpai? ¿Yamato-san?'

'No sé de qué estás hablando'

'¿No vas a decirme?'

'No sé de qué estás hablando'

'Mimi…'

'El resfriado se pasó y salí con un amigo. Eso es todo'

Miyako apretó los puños alrededor de sus instrumentos de tortura, mientras se levantaba del suelo con la vista fija en su amiga. Mimi seguía acostada, con el cabello enmarañado y una mirada resuelta. Realmente no iba a decirle qué estaba pasando. Con una punzada de rabia, Miyako alzó la barbilla.

'Ambos deberían prepararse, las clases comenzaran pronto, y tú ya faltaste demasiados días por estar enferma' dijo haciendo una mueca ante la última palabra.

Mimi la miró con incredulidad, sosteniendo su cabeza.

'Miyako… quizás me muera, no puedo ir a clases así'

'Oh, eso será parte de tu experimento de borrachera… a menos que sigas enferma' añadió con una sonrisa 'estoy segura que puedo encontrar un doctor que te revise, hasta Jou-senpai sería voluntario si se lo pidiera'

Mimi soltó un resoplido, levantándose con mucho esfuerzo del suelo, apenas estuvo de pie, el mundo dio vueltas y tuvo que sostenerse de la pared para no caer de bruces. Con la mano sobre los labios y una mirada de horror en los ojos.

'Ahora sí te ves enferma'

Mimi giró los ojos, recuperando un poco la compostura. Con cuidado dio los primeros pasos hacia su habitación, quizás una ducha helada le ayudaría a aplacar el infierno en su cabeza.

'Oh, es el cumpleaños de Ken… vamos a celebrar mañana' dijo Miyako.

Mimi asintió, sin contestar, concentrándose en sus pisadas para no caer al suelo.

'Invitaré a Jou-senpai y a Yamato-san' dijo con voz queda.

Mimi se tropezó con sus propios pies y habría caído, si no se hubiera sostenido del sofá. Igualmente quedo suspendida y le costó bastante volver a enderezarse. En silencio, maldijo la intuición de su mejor amiga, pero ciertamente eso no bastaba para que le admitiera que había sido lo suficientemente estúpida para tener "sexo casual" con Yamato Ishida. Reuniendo la compostura que le quedaba, Mimi sonrió de manera ensayada y murmuró 'Genial' antes de perderse por el pasillo a su habitación.

Miyako Inoue suspiró, girando los ojos con sorna. Averiguaría lo que estaba pasando, así tuviera que encerrarla en un salón de interrogatorio. Con rapidez, giró para concentrar su atención en Takeru, que seguía arrodillado en el piso con las manos a los lados de su cabeza.

'Tú… ¿sabes qué diablos pasa con ella?'

Takeru tardó un minuto entero en registrar que hablaba con él. El rubio se encogió los hombros tomando sus zapatos e intentando ponérselos, fallando dos veces, antes de por fin introducir el pie derecho en el tenis.

'No sé nada, no me vengas como la Gestapo'

'Tuvo que haberte dicho algo, estaba borracha'

'Yo estaba borracho también, Miya'

Takeru se concentró en colocar su otro zapato, y sin molestarse en amarrar los cordones, se colocó de pie soltando un quejido de dolor, sosteniendo su cabeza y yéndose hasta el frente con pose nauseabunda. El muchacho apoyó la mano en la pared.

'Nunca más…'

'¿Así que tú tampoco vas a decirme nada?

Miyako maldijo mientras tomaba el sartén y el cucharon de nuevo, golpeándolo varias veces, y causando un escándalo mayor.

'¡MIYAKO!' gritó Takeru apoyándose de la pared.

'Ya basta' dijo Sora apreciando en la sala, seguida por Hikari, ambas miraban a Miyako como si hubiese perdido la razón '¿te volviste loca?'

Ambas estaban arregladas ya para la universidad, y sonreían ante la escena.

'¿Qué está pasando?' preguntó Hikari.

'Mimi y Takeru se fueron de fiesta ayer sin avisar'

'¿Ah, sí?'

'Se pegaron una borrachera que quizás los mate a los dos… ¿verdad Take-chan?'

Takeru seguía cubriendo sus oídos con pose adolorida. El muchacho caminó hacia la puerta, sin preocuparse en recoger su chaqueta del suelo por temor a no ser capaz de levantarse nuevamente.

'Pobre Ken…' murmuró el rubio, caminando hacia la salida tanteando con las manos, como un ciego.

'¿Qué dijiste?' preguntó Miyako amenazándolo con la cuchara.

'¡Dije que eres el diablo, Miyako!' gritó Takeru abriendo la puerta del apartamento y saliendo por ella.

Miyako lanzó la cuchara que se estampó en la puerta, justo en el lugar donde había estado la cabeza de Takeru segundos antes. Sora y Hikari estallaron en carcajadas, mientras la menor seguía el camino recorrido por su mejor amigo.

'Lo acompañaré, no quiero que se caiga por las escaleras'

Miyako negó con la cabeza y giró sobre sí para mirar al pasillo… ¿Qué habría pasado con Mimi Tachikawa?


Yamato Ishida fijó su vista en el aparato electrónico frente a él, con sus ojos azules fijos en la pantalla, y su ceja izquierda fruncida. Su dedo empujó ligeramente el aparato, mientras gruñía con impaciencia, dejando caer la frente en la mesa con pose derrotada.

La había llamado dos veces esa mañana. Una la noche anterior. No la llamaría ni una sola vez más. Si no quería hablar con él, por el genial.

Genial. Genial. Genial.

El ojo derecho de Yamato vaciló con un tic nervioso. Por eso odiaba los celulares con la intensidad de mil soles. Maldiciendo, se levantó, dejando el aparato en la mesa. Tomó las llaves y salió del apartamento, bajando las escaleras con una rapidez casi violenta. Casi cae de bruces sobre alguien cuando bajaba la segunda hilera de escaleras. Reaccionando con rapidez, le tomó el brazo antes que su hermano rodara por las escaleras.

'Takeru' soltó el nombre con cierta cautela, sus ojos se fijaron en la figura de su hermano, quién aún tenía la ropa de la noche anterior.

Yamato aguantó la respiración, preguntándose si Mimi habría contado su secreto, y si estaba a punto de ser atacado por su hermano menor.

'Yama, voy a morir… mi apartamento está demasiado lejos' soltó.

Yamato alzó las cejas sin comprender, detalló el semblante enfermo de su hermano por unos segundos, estaba verde con una expresión de dolor en el rostro.

'Tienes resaca' concluyó, alzando las cejas a su hermano.

'Yamato-san… lo siento, pero me pidió que lo trajera aquí, dice que tiene ropa aquí' explicó la voz suave de Hikari Yagami.

Los ojos zafiro de Yamato se abrieron, no había notado su presencia al otro lado de su hermano, sosteniéndole el otro brazo, con una mirada preocupada.

'No puedo seguir caminando, Yama…' soltó Takeru tapándose la boca.

Yamato giró los ojos, tomando el brazo de su hermano y pasándolo sobre sus hombros para prácticamente cargarlo escaleras arriba.

'Gracias por traerlo, Hikari, yo me encargo' dijo a la castaña, quien le dio un leve asentimiento, antes de partir a clases.

Sin poder evitar recordar cuántas veces había hecho eso por Taichi Yagami en el pasado, llevó a su hermano al apartamento y lo dejó tirado en el sofá.

'Así que ahora te emborrachas, adorable'

'Nunca más…' aseguró Takeru, masajeando sus sienes 'Nunca más'

'Todos decimos eso, hermanito' dijo Yamato enviándole una sonrisa divertida, sabía que no debería, pero el hecho de verlo así de alguna manera le hacía sentir mejor respecto al ataque de celos que había experimentado la noche anterior al verlo con Mimi Tachikawa.

'¿Por qué la gente cree que beber es divertido?... No sé cómo tú y Taichi lo soportan…'

'Años de práctica'

Takeru se fue hacia adelante como si fuera a vomitar.

'Tu primera resaca, ojala tuviera una cámara para enviarle una foto a Mamá'

Takeru le envió una mala mirada, pero sus ojos brillaron ante la última palabra.

'Dejé un bolso aquí, cuando volvimos de casa de Mamá…' murmuró Takeru, haciendo señas hacia el baño. Yamato asintió.

'Lo sé'

'Y no es mi primera resaca, Taichi trato de matarme con tequila mientras tú no estabas aquí'

Yamato se detuvo, frunciendo el ceño. Por supuesto que Taichi había hecho eso, era la tradición del grupo. Recordaba que su primera borrachera había sido con Tequila también, y que había terminado cayendo de bruces en la piscina de un edificio vecino tratando de volver a casa con Taichi. Pero a diferencia de su hermano, él no había esperado tener 21 para ingerir alcohol, ni tampoco Taichi. Girando los ojos, se preguntó por milésima vez en su vida, si no debería ser él quien dejara de beber. Era una pregunta recurrente, la respuesta era obvia, la acción disidente.

'Yama… por favor, dame mi bolso'

Yamato asintió, se levantó y volvió un minuto después con el bolso. Sin decir nada, tomó a Takeru por el brazo, levantándolo del sofá y llevándolo al baño. Prácticamente sin esfuerzo, lanzó a su hermano vestido en la ducha, y le encendió el agua helada encima, antes de que el menor pudiera analizar qué estaba ocurriendo.

'¡AHHHHHHHHHHHH!' Takeru se pegó a la pared como un gato '¿Qué demonios? ¡Primero Miyako y ahora tú!'

Yamato soltó una carcajada, dejando el bolso en el piso y haciendo señas a su hermano mientras salía del baño.

'El agua fría ayudara. Voy a hacerte desayuno, tonto… ¡No te quedes dormido en mi ducha!'

El rubio mayor cerró la puerta detrás de él, dejando a su hermano solo mientras iba a la cocina. Se detuvo en el umbral, Takeru no bebía normalmente, pero él sabía que si lo había hecho era a causa de cierta castaña, quien a su vez probablemente había bebido por culpa suya. Takeru obviamente no sabía eso, lo cual quería decía que Mimi había mantenido su palabra, no le había dicho a Takeru y asumía que a nadie más. Nadie más que Taichi había dado reclamos sobre el asunto y eso porque él lo había buscado así.

Yamato se mordió el interior de su mejilla alzando la cabeza de manera pensativa. No le ha dicho a nadie, y él no sabía si eso era bueno o malo. Si hablaba, probablemente se haría una fila para atacarlo físicamente, pero si no hablaba quizás sólo lo había superado. Quizás él le estaba dando demasiada importancia, y poco crédito a la muchacha. Quizás ella lo había manejado mejor que él.

Sus ojos vagaron al celular que seguía abandonad sobre la mesa.

'Así debió sentirse ella cuando yo no devolvía sus llamadas' concluyó, sintiéndose sumamente estúpido.

Soltó un suspiro sonoro, y se retiró la chaqueta, ya que sus planes de salir habían quedado atrás, mientras se disponía a preparar el desayuno para cuidar a su hermano.

Takeru salió del baño más de veinte minutos después, y para su crédito, se veía un poco mejor, al menos ya no se veía tan verde. El muchacho se había colocado unos jeans, y tenía una camisa de botones a medio cerrar, y mal cerrada, de color blanco, estaba descalzo y la toalla blanca reposaba sobre su cabeza dándole una sombra extraña a la mitad del rostro, casi fantasmal.

'¿Te sientes mejor?'

'Define mejor'

'Bueno, no estás muerto'

Takeru se dejó caer en una de las sillas de la mesa, con pose abatida, quitando la toalla de su cabeza. Yamato colocó un vaso frente a él, con dos pastillas de color blanco.

'Bébete eso'

Su hermano levantó la toalla lo suficiente para ver el contenido rojo del vaso y hacer una cara de asco.

'¿Qué diablos es eso?'

'Jugo de tomate. Te subirá el potasio, funciona mejor si te lo bebes antes de acostarte con la borrachera, pero ya es tarde para eso. Las aspirinas son para la cabeza. Bébelo'

Takeru empujó el vaso con una mirada condescendiente.

'No voy a beberme eso, dame café'

'Después de que te bebas eso, y agradece que no te estoy dando el tomate solo con sal arriba'

Takeru frunció el ceño, tomando el vaso con una mirada resignada.

'Está bien, es tu apartamento, y si vomito en tu alfombra será tu problema'

Yamato giró los ojos, dándole la espalda y volviendo a la comida. Unos minutos después, sirvió dos platos con huevos revueltos, tostadas y café. Dejó un plato frente a su hermano y se sentó con el otro. Takeru ya había terminado el juego y observaba el plato con cierta aprensión, probablemente preguntándose si sería capaz de soportar la comida.

'Entonces, si ya habías vivido la resaca y la odias tanto… ¿Por qué volviste a hacerlo?' preguntó Yamato, sabía la respuesta, pero su hermano no sabía eso.

'Mimi necesitaba un amigo' contestó el menor tomando una tostada y mordiéndola con cierta inseguridad.

'Tachikawa no me parece una gran experta tampoco' dijo Yamato, intentando no levantar la mirada de su plato.

'No lo es' contestó Takeru.

Yamato alzó la vista con disimulo hacia el menor, que estaba mordiendo su tostada con aire distraído. Quizás era mejor así. Decidió no preguntar nada más, era probable que de hacerlo, Takeru uniera los puntos imaginarios y lo descubriera. Terminó de comer y se levantó a limpiar su plato echando miradas ocasionales a su hermano menor. Había pasado algún tiempo desde la última vez que su el joven había requerido su ayuda. Sabía que eso era culpa suya, por haberse ido del país y alejado de todos por tanto tiempo, Takeru ya no era un niño, y ya no lo necesitaba como antes, quizás cuando lo necesito él no estuvo. En realidad, había extrañado cuidar de él, no que pensaba decírselo ni un millón de años, pero algo en él se sentía en paz por haber sido necesitado de nuevo. Después de todo, y a pesar de ello, Takeru seguía siendo la persona más importante en su vida, aún si no podía decirle eso en voz alta.

'Yamato' llamó Takeru, haciéndole girar, estaba terminando la tostada y bebía la tasa de café 'No puedo abotonar esta cosa y el cuello va a matarme. Además me siento ridículo usando mi ropa de iglesia a la universidad' dijo señalando su camisa 'préstame una camiseta'

Yamato asintió de manera ausente, secando sus manos antes de ir a su habitación, volviendo unos minutos después con una camiseta de color negro, Takeru y él tenían prácticamente el mismo corte, se llevaban apenas unos centímetros entre ellos, y pese a que los hombros de Yamato eran más anchos, mucha gente podría haberlos confundido con gemelos, por lo cual su talla de ropa era la misma. Dejó la prenda sobre la cabeza de su hermano, quien ya había terminado su café, se había comido la tostada y jugado con los huevos pero no había comido en realidad.

'Vas a desmayarte en clases sino desayunas' le amenazó Yamato.

'Comeré cuando el mundo deje de girar' prometió Takeru con una sonrisa. Tenía mucho mejor semblante.

'Te ves mejor'

'Sí, gracias a ti y a tus remedios raros' dijo y Yamato soltó una carcajada

'Para eso son los hermanos mayores'

Takeru le envió una sonrisa, mientras se levantaba de la mesa desabrochando los botones y retirando la camisa. Yamato trató de mirar a un lado, pero no fue lo suficientemente rápido para perder la clara vista de la cicatriz que se alargaba en diagonal por el torso de su hermano. El rubio mayor aguantó la respiración hasta que estuvo seguro de que su hermano se había colocado ya la camiseta. Pero no volvió a girar el rostro hacia él, mientras el tan conocido sentimiento de culpa se esparcía en su pecho como esporas tóxicas, causándole un dolor indeterminado en el cuerpo.

'Deja de hacer eso' la voz de Takeru le sacó de sus pensamientos antes de que pudiera profundizar sobre ellos. Lo estaba mirando de una manera muy seria 'Deja de hacer eso, Yamato'

'¿Hacer qué?'

Takeru le señaló la frente con el dedo.

'Tienes tu mirada de "oh, todo es mi culpa" de nuevo'

'No sé de qué estás hablando'

'Claro. Las cosas pasan, Yama, supéralo'

Takeru giró los ojos volviéndose a sentar, mientras masajeaba sus sienes. Yamato lo observó fijamente por unos segundos.

'¿Cómo es que no me odias?' preguntó después de unos segundos, apretando los puños.

'No seas ridículo'

'Deberías estar molesto por esto'

'Estoy más molesto porque te fueras del país sin avisarme, la verdad'

'Pudiste haber muerto, Takeru'

'Pero no lo hice'

'Fue mi culpa'

'Eres mi hermano, fue un accidente, fue hace años y estoy bien. Déjalo ir'

Los puños de Yamato se apretaron más, y se hundieron en un silencio incómodo. Takeru fue a su lado, y dejó la mano sobre la cabeza de su hermano mayor.

'Yamato, deja de hacerte esto. No puedes seguir culpándote así y huyendo de todos como resultado' dijo 'Te fuiste por mucho tiempo, y volviste pero aún mantienes tanta distancia… Te extraño. Extraño como éramos antes. Mamá y papá te extrañan. Tus amigos te extrañan. Ya fue suficiente, Yamato, déjalo ir'

Se mantuvieron en silencio por varios minutos. Yamato no tenía intenciones de hablar, por lo cual, pasados veinte minutos de silencio, Takeru se despidió, informando que tenía que volver al apartamento de las chicas por su bolso de libros antes de ir a clases, para las cuales estaba retrasado.

'Yamato… solo vuelve a nosotros. Todos te extraños' le aseguró antes de partir.

El muchacho permaneció en silencio, con la vista pegada al punto por donde había desaparecido su hermano.


Yamato Ishida maldijo todos los demonios del infierno, mientras se veía arrastrado en contra de su voluntad por Taichi Yagami por una calle concurrida del campus, quien no dejaba de parlotear sobre como él tenía que dejar de correr de sus problemas. El rubio tuvo que girar los ojos, había una diferencia muy grande entre huir de los problemas, y simplemente alejarse para no causar más, una diferencia que no aplicaba en la mente de su mejor amigo, ni en la de su hermano a decir verdad, que también había insistido en su presencia. Con ironía, pensó que si Takeru supiera por qué los evitaba en aquella ocasión, no habría insistido en su presencia. Ni Miyako Inoue hubiese extendido la invitación, tampoco. Taichi por otro lado, lo arrastraba por esa misma razón, lo había sacado de su apartamento casi a patadas, diciendo que debía disculparse con Mimi Tachikawa por lo que había hecho.

Yamato no sentía ganas de verla, la verdad. No era especialmente agradable saber que había evitado sus llamadas, desde el jueves, ya era sábado. Él no estaba acostumbrado a ser evitado, generalmente era él quien evitaba. Pero si Mimi tenía tantas ganas de mantenerse lejos de él, simplemente le parecía increíble que fuese su mejor amiga quien lo invitara a su apartamento.

'No entiendo por qué diablos me invitaron en primer lugar' soltó Yamato, no era como si Ken Ichijouji fuese su amigo personal.

'Se supone que todos somos amigos, imbécil'

Yamato giró los ojos, mientras era empujado dentro del edificio por Taichi.

'Sabes, la llamé y no me contesta. No creo que reaccione bien viéndome entrar en su apartamento como si no pasó nada' dijo Yamato.

'Genial, espero que te grite y te rompa la nariz. El punto es que tienes que enfrentarla de todas maneras'

Yamato maldijo por lo bajo. Se cruzaron con Jou Kido en la escalera, lo cual también le parecía ridículo, dado que él y Mimi habían roto apenas tres meses antes. El peliazul le había enviado una mirada bastante fría mientras subía las escaleras, y él sabía por qué, obviamente creía que él tenía algo que ver con su rompimiento, lo cual no era cierto, él no sabía porque el rompimiento de esa pareja había coincidido con su llegada a Japón, pero ciertamente no había hecho nada para causarlo.

Siendo sinceros, él sí había tenido un pequeño mini infarto al reencontrarse con Mimi y haber notado un completamente inesperado parecido de la muchacha con la mujer de sus sueños, después todo había pasado más de diez años sin verla, pues ella se había ido a USA con sus padres cuando tenía trece años y cuando volvió a Japón era él quien se había ido. Tres meses atrás, cuando llegó al campus de la universidad, retirando su horario de clases, se la había encontrado en compañía de Sora Takenouchi, y casi había rodado por las escaleras. Pero eso había sido todo, el parecido era una coincidencia, probablemente, y él no había cruzado grandes palabras con ella desde entonces, ciertamente no sabía por qué Mimi se había empeñado en que saliera con él después del rompimiento.

El rubio intentó aprovechar la distracción de Taichi cuando saludó a Jou para escapar, pero el moreno lo tomó por la chaqueta y lo arrastró escalera arriba. Cuando finalmente alcanzaron la puerta del apartamento de las chicas, Jou entró primero y el rubio volvió a apelar al lado lógico de su mejor amigo.

'¿Si te das cuenta que mi presencia aquí puede hacer mucho más daño? ¿Qué es bastante probable que le arruine la noche estando aquí? ¿Y qué es bastante probable que mi hermano se entere y termine odiándome por el resto de su existencia?'

'Pues eso debiste pensarlo antes de hacer lo que hiciste. Ahora tienes que ser hombre y disculparte'

Taichi alzó las cejas dando un leve asentimiento, y empujándolo adentro. Yamato se vio dentro del apartamento de las chicas sin remedio. Aparentemente eran los últimos en llegar. Jou se había sentado ya en los muebles con Koushiro y Ken, que hablaban animadamente sobre un acelerador de partículas en Ginebra, Miyako comentaba algo mientras se arrodillaba en la mesa de café frente a ellos para dejar una bandeja de comida. Sora y Hikari estaban a las puertas de la cocina, despachando otras bandejas, y alejándolas de las manos de Daisuke. Mimi estaba con Takeru que la ayudaba a colocar en una mesa un enorme pastel de crema y fresas con chocolate, la castaña tenía una manga pastelera en la mano y terminó de dar unos toques al mismo después de que su hermano lo depositara en la mesa.

Se veía preciosa, con un vestido ceñido en la parte superior y suelto en la parte inferior, de color purpura oscuro que hacía un contraste espectacular con su piel tan blanca que parecía brillar, su cabello estaba amarrado en una trenza sobre su hombro derecho, y sonreía a su hermano de una manera que debería ser ilegal, mientras que él a su vez, acercaba la mano para retirarle un mechón de la cara con una dulzura que le provocaría un shock diabético de seguro.

Con un nudo en la garganta, recordó su primera semana de vuelta en Japón, en una reunión parecida donde Takeru le había confesado sus sentimientos encontrados por la princesa del grupo.

'Sé que es estúpido… ¡Te juro que no sé cómo pasó! De repente empezamos a pasar mucho tiempo juntos, y me di cuenta que la extrañaba hasta cuando teníamos una clase separados, y sólo tenemos clases juntos porque ella ha cambiado su mención dos veces, pero por eso estoy tan agradecido por eso porque ella es increíble, pero… Te juro que he estado tratando de sacármela de la cabeza por meses, pero nada funciona. Siento que algo desde adentro de mí me llama hacia ella… ¿Qué tan estúpido es eso?' esas habían sido las palabras de su hermano, y por un minuto entero él no supo qué contestar, después de todo, ahora entendía eso demasiado bien, por suerte, no tuvo que contestar porque su hermano continuó hablando 'Quizás es toda la estupidez de ser escritor. Tener una musa inalcanzable. Yama… es que ella… Mimi es la clase de mujer de la que se escriben libros, ¿sabes?' y diablos, sí lo sabía.

Volvió a la realidad, sintiendo un empujón en la espalda hacia la dirección de ella, proveniente de Taichi, quien se retiraba la chaqueta y caminaba hacia la cocina. A regaña dientes, Yamato se retiró la chaqueta, dejándola sobre la pila de abrigos, y se encaminó hacia donde estaban los chicos, ignorando la petición de ir con la hermosa castaña. Felicitó a Ken de manera rápida, e intento prestar atención a la conversación.

Cuando Mimi Tachikawa fijó sus ojos en él, estuvo a punto de bañar a Takeru con la crema de la manga pastelera, por la sorpresa. De hecho había venido, estaba segura que no vendría. Después de todo, no había aceptado prácticamente ninguna invitación de parte de ellos desde que había vuelto a Japón. Pero ahora estaba ahí, viéndose pecaminosamente guapo vestido de negro desde sus pantalones hasta su suéter manga larga, al que solo se le veía una pequeña línea blanca detallando que traía otra camisa debajo, estaba sentado con los chicos, y ella sentía que el mundo había dado un vuelco bajo sus pies.

'Entonces, ¿Miyako en verdad ayudó con el pastel?' preguntó Takeru con cierta aprensión, sacándola de sus pensamientos sobre como la luz de la lámpara dejaban ver destellos dorados en el cabello de Yamato. Mimi negó con la cabeza, volviendo a la realidad.

'Corto las fresas y derritió el chocolate. El pastel lo hice yo'

'Eso me tranquiliza' dijo Takeru tomando la crema que se salía de la manga con el dedo y comiéndola.

Mimi le empujó levemente el pecho, sonriendo.

'No seas goloso'

Takeru avanzó, pasando un brazo por el hombro de su amiga, con una sonrisa condescendiente.

'Vas a tener que darme un trozo grande de pastel, después de todo, pasé un día de resaca por ti'

Mimi se sonrojó antes de soltar una carcajada.

'Está bien, lo mereces'

'Hermano…' soltó Takeru, sorprendido, con una sonrisa, soltando a la castaña para avanzar hasta su hermano, dejando una de sus manos sobre la cabeza de Yamato. El rubio mayor se colocó de pie, y ambos comenzaron a conversar.

Mimi giró sobre sus talones, evitando mirar la escena fraternal, mientras volvía a la cocina. Se detuvo antes de entrar, fijando sus ojos caramelo en ellos. Los dos juntos parecían casi reflejos del otro, tanto que Mimi incluso recordaba haber tenido dudas respecto a Takeru por años respecto a sus sueños extraños cuando todavía los consideraba un regalo de su subconsciente, pero no había sido sino hasta tres meses antes cuando sus ojos habían chocado con la figura de Yamato Ishida que había estado 100% segura de que el protagonista de sus sueños existía en realidad. Pues pese al parecido físico innegable de los dos, Yamato poseía una cualidad indescriptible en su persona, una que ella veía al dormir, al igual que cuando estaba en su presencia.

Su mirada se cruzó con la de él por un segundo, y su corazón amenazó con escapar de su pecho. Suspirando, y maldiciendo su debilidad, Mimi decidió esconderse en la cocina hasta que sus pensamientos se calmaran nuevamente.

La fiesta transcurrió con relativa normalidad, Miyako había colocado música, todos estaban charlando entre ellos. Taichi se había encargado de repartir alcohol en cualquiera con la intensión de tomarlo. A excepción rotunda de Jou, Koushiro, Mimi y Takeru, quienes se negaron siquiera a probar un vaso, pese a las insistencias del moreno. Koushiro se llevó la peor parte, al ser su compañero de apartamento, pero fue revocado cuando el pelirrojo le recordó que él era su conductor designado. Suspirando, Taichi fue a perseguir a Sora quien bebía una copa, más que todo por compromiso. Ella, por su lado, prefirió quedarse el mayor tiempo posible en la cocina para evitar encontrarse con Yamato.

'¿Por qué estas metida en la cocina?'

'Estoy cocinando'

'Ya hay suficiente comida, Mi-chan, no es necesario que hagas más' Mimi lo sabía, pero igualmente se encogió los hombros.

'Me gusta cocinar'

'¿Podrías dejar de mentirme? Por favor'

Se hizo un silencio por unos segundos, Miyako avanzó hasta ella con las cejas alzadas.

'Mimi, sé que algo te pasa… ¿Qué pasó? ¿Debería ponerme a interrogar a Jou-senpai, a Yamato-san, a Takeru, quién?'

Mimi apretó los puños en el paño de cocina, girando hacia su amiga, con una mirada confundida.

'Miya… hice algo estúpido, y tengo que superarlo. Eso es todo'

'¿Qué hiciste?'

Mimi dudó por unos instantes, pensando en si se sentiría mejor al decirlo. Tomando aire, la muchacha abrió la boca para confesar cuando la cabeza de Ken Ichijouji se asomó en el umbral.

'Miyako… Me gustaría hablar contigo, a solas'

Miyako abrió los ojos como platos, antes de asentir levemente con un sonrojo leve en las mejillas.

'Claro, pero…' sus ojos se posaron en los de su amiga.

'Pero nada, ve con él, luego te cuento'

Miyako asintió lentamente, y tras un momento de duda, se alejó con Ken que dijo algo sobre dar un paseo. Mimi no pudo evitar sonreír, un paseo a la luz de luna era perfecto, se alegró por su amiga, girando un momento sobre sí misma, corroborando que no tenía en qué más postergar su salida a la sala. Dando un leve suspiro, y llevando la vista al espacio que podía observar de la sala entre la barra que separaba ambos cuartos, la muchacha suspiró, saliendo a la sala, únicamente para virar en dirección a su cuarto.

Cerró la puerta al entrar, apoyando la cabeza en la madera e intentando aislar los sonidos del exterior. Normalmente, ella estaría caminando por toda la sala, hablando con todos, siendo la feliz mariposa social que era siempre. Pero hoy no sentía ganas de eso. Ni siquiera era la presencia de Yamato. Simplemente, esa semana había sido desastrosa, y sólo quería que terminara.

Se separó de la puerta y avanzó hacia su ventana, apoyando las manos en el cristal, soltando un suspiro. Se sentía mejor, al menos, gracias a Takeru que se había encargado en animarla a cada momento posible, también gracias a la cocina, y gracias al hecho de que no había tenido más sueños desde su encuentro con el vodka. Lo cual la hacía replantearse su posición de sobriedad, quizás el alcohol no era tan malo después de todo.

Sus ojos se cerraron, y su mente inmediatamente saltó a revivir el último sueno que había tenido. Era tan difícil no ser débil ante ellos, cuando podía sentir hasta el sabor de sus labios en los suyos.

'Mimi…'

La voz a su espalda le hizo dar un salto, girando para ubicar sus ojos azules mirándola desde la puerta. Mimi sintió que el corazón se le saldría por la boca, al observar a Yamato mirándola de una manera tan penetrante.

'Toqué pero no hubo respuesta' explicó ante la mirada de ella. Mimi estuvo a punto de decirle que eso no le daba motivo para venir a su cuarto, cuando el rubio entró de todas maneras sin invitación y cerró la puerta tras él, con candado.

'¿Qué estás haciendo?' preguntó Mimi con cierta alarma en su voz.

'Necesito hablar contigo'

Mimi retrocedió únicamente para darse cuenta de que ya estaba prácticamente pegada a la pared. Tomando aire, alzó la mirada con pose altiva.

'Eso no te da permiso a entrar en mi cuarto'

'Tú entraste al mío, supuse que no hacia gran diferencia'

Mimi no pudo evitar sonrojarse, suspirando, se apoyó en el umbral de la ventana, cruzando los brazos sobre su pecho, sus ojos caramelo se fijaron a su derecha evitando el contacto visual. Yamato avanzó hacia ella con cautela.

'Escucha…. Creo que hay un gran malentendido entre nosotros'

Mimi suspiró.

'En realidad no lo hay. Entiendo perfectamente'

Yamato fijó su mirada en ella por unos segundos. No había necesidad que fuera tan terca, después de que él había hecho el esfuerzo de venir a hablarle.

'No has estado contestando mis llamadas'

'Oh, ¿y no pudiste captar la indirecta?'

Lo estaba citando, y eso le hizo sonreír.

'Bueno, alguien me enseñó a no rendirme cuando alguien ignora tus llamadas'

Fue el turno de ella para sonreír. Hubo un momento de silencio, Yamato avanzó unos pasos hasta ella, encogiéndose los hombros. Había venido a disculparse, como había dicho Taichi, así que lo mejor era decirlo de una vez.

'Lo siento, Tachikawa, sé que he sido muy imbécil. La verdad, soy muy imbécil siempre. Pero no mereces que sea imbécil contigo, y en realidad, lo lamento, no pretendía hacer nada que te causara ningún daño. En verdad'

Mimi le observó por unos segundos, midiendo la sinceridad de sus palabras, hablaba en serio, y eso le hizo respirar con tranquilidad.

'En realidad, no es tu culpa. Yo fui tan culpable de lo que pasó como tú'

'Eso no es verdad, fui yo quien…'

'Yo no te detuve, y fui yo quien apareció en tu apartamento' cortó Mimi, alzando las cejas, se movió un poco en el umbral sin levantarse, y le alzó la mirada con un sonrojo que se extendía por sus mejillas 'Creo… que una parte de mí quería que eso pasara' le dijo con honestidad, sorprendiéndolo.

"Your love's a gathered storm I chased across the sky, a moment in your arms became the reason why… and you're still the only light that fills the emptiness, the only one I need until my dying breath…"

Yamato fijó su mirada en ella, se veía tan hermosa, sentada en el umbral de la ventana, tenuemente iluminada por la luna llena a su espalda, y la lámpara de noche de su habitación le daba un brillo especialmente amarillento a sus ojos miel, que de pronto parecían piscinas de oro derretido. Por un segundo las líneas se su silueta se hicieron borrosas, y de pronto tres mujeres más le devolvían la mirada también, todas tan diferentes y tan iguales, unidas por una cualidad inexplicable que emanada de un lugar indeterminado de la castaña frente a él.

'Una parte de mí también quería que pasara' confesó él.

'Es porque eres un chico'

'No… me refiero a que sólo fuera sexo, quería tenerte a ti'

Mimi alzó la mirada hacia él, insegura sobre cómo responder eso.

'No estoy arrepentido de eso' soltó él.

'Yo tampoco' confesó ella.

Ella no estaba arrepentida en absoluto, sabía que debería. Que una señorita decente debería sentirse mal de haber tenido sexo casual con un chico que apenas conocía. Que debería sentirse avergonzada… pero de lo único que podía avergonzarse era de haberse hecho ilusiones con ello, y de saber a la perfección que dada la oportunidad lo volvería a hacer sin un segundo pensamiento. Sus ojos caramelo se posaron en él, seguía mirándola, con esa mirada tan profunda y difícil de descifrar.

"And I would give you everything just to feel your open arms, and I'm not sure I believe anything I feel. And now, now that you're near there's nothing more without you, without you here"

Había pasado los últimos días intentando convencerse que el muchacho de sus sueños y Yamato eran entes separados. Pero verlo ahí, a tan corta distancia suya, tan cerca que podía sentir el olor de su perfume, tan intóxicantemente cerca, no podía evitar que los ojos del muchacho escondieran la mirada de otros tres pares de ojos exactamente iguales.

Estaba fallando, catastróficamente.

Quizás estaba loca. Quizás no sabía aprender de sus errores. Quizás era muy masoquista y no tenía dignidad… pero, por todos los demonios, ¿Cuál era el punto de tener una historia tan fuerte en su cabeza, si no se suponía que hiciera nada al respecto? Estaba justo ahí, sólo tendría que alargar la mano para tocarlo, y cometer nuevamente la estupidez de la cual no estaba arrepentida pese a todas las horas que había pasado llorando.

Él valía el llanto, eso le dijo una voz en su cabeza, y ella le concedió la razón, sólo si sus sueños eran reales. Si no lo eran, entonces quizás no.

Se iría pronto, ella lo sabía. Había ido a disculparse y ya lo había hecho. Se iría, dejando su sensual perfume regado por su habitación al irse. Si no hubiese sido rechazada ya tantas veces, probablemente lo habría besado. Quería besarlo. Lo quería más de lo que recordaba haber querido nada antes en su vida.

Pero no lo hizo.

"I'm trying to believe in things that I don't know, the turning of the world, the color of your soul, that love could kill the pain, that truth is never vain… It turns strangers into lovers, and enemies to brothers"

Antes de que pudiera convencerse de cometer otra estupidez, Yamato dio un paso atrás, y giró para salir. Pero no lo hizo, de espaldas a ella, lo vio alzar la vista al techo de su habitación, meditando por un momento antes de finalmente hablar de nuevo.

'¿Por qué?' preguntó Yamato.

Mimi lo observó por unos instantes sin comprender, el muchacho volvió a girar hacia ella con vehemencia.

'No me conoces. No sabes nada sobre mí. Lo que sea que crees saber, lo sabes del chico que era cuando tenía catorce años, y soñaba con tener una banda de rock… muchas cosas han pasado de las que no sabes nada… entonces ¿Por qué? ¿Por qué yo?'

Mimi miró a su izquierda. Sabía perfectamente cómo contestar esa pregunta, pero no quería hacerlo y tener que decirle que soñaba con él prácticamente todas las noches. Creería que estaba más loca de lo que seguramente ya pensaba.

'Dijiste que creías en mí más que yo mismo… nadie me ha dicho eso antes' dijo Yamato con cierto recelo en su voz.

'Pero lo hago' dijo Mimi 'veo algo especial en ti, Yamato… No creo poder explicártelo, o que si quiera me creerías si te lo dijera, pero lo hago. Algo dentro de mi alma me dice que tú perteneces en mi vida'

Sus ojos volvieron a conectarse, y por un segundo el tiempo se detuvo a su alrededor. Ya no se escuchaban las risas ni la música de la sala. Como si todo hubiera quedado suspendido en el aire.

"Just say you understand, I never had this planned and now, now that you're near there's nothing more without you…. without you here"

'¿Y si resulta que al conocerme descubres que estás equivocada?' preguntó él con voz seria.

Mimi lo miró sin comprender.

'Dudo que conocerte ayude a quitarme esa sensación' dijo ella.

'Yo creo que podría curarte, más bien'

Mimi soltó una pequeña carcajada, negando con la cabeza.

'No, no lo creo'

Se hizo silencio por varios minutos. Ambos mantenían la mirada del otro, como si estuvieran encadenados su sitio.

'¿Te gustaría hacerlo?' preguntó Yamato, de repente.

'¿Ah?

'Conocerme… ¿te gustaría conocerme?' preguntó, inseguro.

Mimi no pudo evitar sonreír, era extraño verlo así. Yamato Ishida no era nada sino confiado en sí mismo. Pero estaba frente a ella, no con la avasalladora confianza con la que se desenvolvía a diario, sino con un dejo de inseguridad ocasionada por un raro momento de vulnerabilidad que ella no creía haber presenciado nunca antes.

'Sí' contestó Mimi, sin un solo signo de duda en su voz.

Él parecía sorprendido. Quizás porque esperaba ser rechazado, quizás porque no había llegado a planificar más allá de su respuesta. Quizás porque después de haber hecho la pregunta se había arrepentido. Ella no lo sabía con claridad. Pero igualmente, se separó del umbral de la ventana y avanzó hacia él, desapareciendo la distancia que los separaba casi por completo, para alargar su mano derecha hacia él.

'Amigos' ofreció ella, con una sonrisa.

Yamato observó su mano por unos segundos, soltando una débil sonrisa, antes de volver a alzar sus ojos azul zafiro a los de ella.

'Amigos'

"My head lies to my heart and my heart it still believes, It seems the ones who love us are the ones that we deceive. But you're changing everything, you're changing everything in me…"

Apenas sus manos se tocaron, una corriente eléctrica se generó el contacto y se esparció por sus brazos, hasta cada parte de su cuerpo, con una velocidad impresionante. La confusión se reflejó en los ojos de los dos mientras, en lugar de alejarse por la descarga, de manera inconsciente siguieron acercándose al otro.

Voces resonaron en sus oídos como ecos lejanos dentro de su cabeza.

'No puedes dejarme'

'Lo lamento tanto'

'Te amo'

'Eres una fuente de luz, que no pienso permitir que se extinga'

'No puedes seguir tomando decisiones por mí'

'Sólo estoy tratando de protegerte'

'Nunca podría ser feliz sin ti ¿por qué no puedes verlo?'

'Siempre voy a amarte'

'No te atrevas a dejarme atrás'

'Siempre'

'Siempre'

Todas las voces habían sonado al mismo tiempo, en acentos diferentes, en lugares diferentes, en timbres diferentes, con sensaciones diferentes. Viniendo a la vez del mismo lugar, y de lugares diferentes. Con una intensidad tan concomitante que había enviado escalofríos por sus espaldas, y temblores a sus manos.

Ambos bajaron la mirada a sus manos, que seguían enlazadas, para luego alzarlas a los ojos del otro, encontrando un reflejo de confusión.

"And now, now that you're near, there's nothing more without you, without you here"

Antes de saber lo que estaba hacienda, Yamato uso la mano que mantenía sostenida a la de ella para acercarla a él en un solo movimiento. Mimi no opuso ninguna clase de resistencia, sentía su cabeza girar a mil por hora, y lo único que parecía estable en ese momento, era el muchacho frente a ella, de manera automática, su otra mano termino sobre el pecho del rubio.

Yamato aguantó la respiración, intentando evitar sin éxito, que el olor a lavanda que despendía su cabello se colara dentro de él y le arrancara los pocos cimientos de sanidad mental que le quedaban. Su otra mano fue al rostro de la castaña, rozando su mejilla derecha, ella cerró los ojos al contacto, y eso le permitió a él bajar la mirada a sus labios color rosa. Tenía tantas ganas de besarla que le dolía

'Mimi-chan, ¿estás ahí? Vamos a cortar el pastel'

La voz de Sora Takenouchi los sacó del trance tan rápido que ambos se separaron como si el otro estuviera en fuego. De pronto, la respiración de ambos estaba acelerada, y tuvieron que concentrarse en llevarla a la normalidad.

'Ya salgo, Sora' respondió Mimi, pasado unos instantes. Con la mano derecha sobre el pecho y observando a Yamato con cautela.

Por un segundo, se preguntó si lo que ella había sentido también había sido sentido por él. Quería preguntarle, pero no sabía cómo hacerlo sin parecer una lunática, y Yamato ya estaba dándole la espalda como si acabara de volver de golpe a la realidad.

'Saldré primero, espera unos minutos y sal tú' pidió Mimi pasado unos minutos de silencio. Sin esperar la respuesta, la muchacha salió a la sala, intentando controlar el sonrojo en sus mejillas.

Yamato la escuchó salir, aún con la mirada fija en su mano derecha.

Lo que sea que fuera eso, sabía algo con claridad: estaba en problemas. Su mirada se fijó en la puerta por la que había desaparecido la castaña, y su corazón volvió a acelerarse.

"And now, now that you're near, there's nothing more without you, without you here"

Se sintió muy estúpido, como un colegial que tiene su primer beso jugando a la botella. Pero eso era una afirmación falsa, él nunca se había sentido así, ni siquiera cuando había tenido su primer beso, ni su primera cita. Siempre se había creído por encima de esa clase de estupideces.

Pero ahora, su mano de hecho ardía porque ya no estaba pegada a la de ella.


Hasta el siguiente capítulo, nenas. Espero sus mensajes.