Capítulo 5: Un león fuera de la selva
Era el amanecer cuando Greg se dio cuenta del dolor de pies que tenía por caminar durante tanto tiempo.
Espera. ¿Caminar?
Greg se detuvo. Los árboles en el camino detrás de él, la maleza cubriéndolo mientras más se adentraba. Eso era extraño. No recordaba haber salido a caminar. Él recordó...
"¿Jason Funderberk?" Llamó, escaneando el bosque por la rana.
Ningún croar familiar le respondió, sólo el sonido de las hojas en los árboles otoñales. Greg entrecerró los ojos. Conocía estos árboles. Había estado allí antes. Con Wirt.
Al igual que un palillo de tambor golpeándole el rostro, todo volvió a él.
"¿Wirt?" La cabeza de Greg giró, torciendo su cuerpo de un lado a otro intentando ver todo a su alrededor. "¡Wirt!"
Cuando nadie le respondió de nuevo era aún más silencioso. Su voz resonó en los troncos de los árboles, sólo para ser tragados por el bosque. Greg ajustó la capa de Wirt sobre sus hombros. Él lo logró, eso era lo que importaba. Logró regresar a Lo Desconocido y ese era el paso uno de su plan. El paso dos era encontrar a Wirt. Por supuesto, en orden para lograrlo, probablemente necesitaría un par de pasos más ya que no tenía ni la más mínima idea de cómo empezar el paso dos, además de correr por el bosque gritando el nombre de su hermano.
Tal vez esa sea una buena idea, de hecho. Lo archivaría para después.
"Toma notas, Jason Funderberker. Tenemos un nuevo plan que ha-" Paró, de inmediato extrañando a la constante presencia de la rana. ¿Por qué no había llegado a Lo Desconocido con él?
Greg no podía recordarlo.
"Está bien," Se dijo a sí mismo. "Puedo pensar en un nuevo plan yo solo. Soy el líder, después de todo. Así que um...déjame ver. Si voy a encontrar a Wirt, tengo que pensar como él e ir a donde él vaya. Si fuera Wirt, probablemente iría... por ese camino." Apuntó al sendero que daba menos miedo, más brillante y con menos rocas y raíces enrevesadas. Habían incluso algunas flores bonitas, pero no era tan emocionante como el otro sendero, todo oscuro y tenebroso y probablemente lleno de fantasmas...
Sí, sin duda Wirt tomó el primer sendero.
Greg salió corriendo en esa dirección, su silueta nada más que una manta estropeada y un sombrero de cono que era demasiado grande para su cabeza. Caía hasta sus ojos, así que tenía que seguir empujándola hacia atrás en su cabeza. Era el atuendo de un peregrino, y eso es lo que era: un peregrino en una misión épica para salvar a su hermano.
Canturreó para sí mismo mientras corría —tenía que mantenerse con buenos ánimos. Incluso si se sentía mal por ser la razón de que Wirt estuviese atrapado allí, aún podía arreglarlo. Además... traía recuerdos de vuelta. Incluso si a Wirt no le gustara pensar siempre sobre su tiempo aquí, era importante para ambos. Los volvía en mejores hermanos, de alguna forma.
Y podía utilizar los recuerdos un poco. Al igual que cuando intentó enseñarle a Wirt y Beatrice la canción de Adelaide—
"¡Beatrice!" Greg gritó animado mientras saltaba de repente. "¡Seguro que ella sabrá donde esta Wirt! Si está perdido y confundido, ¡definitivamente iría con ella!" Miró a su alrededor, en búsqueda de algo familiar o reminiscente a un azulejo. "Oh, cierto. Wirt dijo que le dio las tijeras mágicas para convertirse de nuevo en persona, así que no debe ser una azuleja ahora. Hm. Bueno, estoy seguro de que la reconoceré si la veo. No puede lucir tan diferente. ¿Huh?
Algo crujió en el arbusto detrás de él. Greg se volteó para verlo, pero no pudo encontrar nada. Tomó un paso más cerca.
"¿Hola?" Preguntó. "¿Jason Funderberker?"
Oh no. No, definitivamente eso no era Jason Funderberker. A menos de que Jason Funderberker decidiera convertirse en un lobo. Apenas podía distinguir la forma de la criatura, pero el brillo de sus ojos la revelaba. Al menos, estaba muy seguro de que era un ella, pero era difícil decirlo con todas las sombras y eso. Greg tragó saliva. La loba se le quedó mirando.
"Hola." Greg saludó. "Espero no haberte inquietado. Yo uh...Estoy buscando a mi hermano. Wirt. ¿Lo has visto? Él...es algo alto. Cabello oscuro, ojos marrones. ¡Oh! Y su nariz es mucho más puntiaguda que la mía." Greg apuntó a su propia nariz para compararla.
La loba continuó mirándolo.
"Ok. ¿Qué tal de una chica llamada Beatrice? No sé cómo luce, pero solía ser un azulejo. ¿Todavía nada? Oh bueno, gracias igual."
Comenzando su canturreo de nuevo, Greg resumió su caminata. Pero no llegó muy lejos, ya que la loba salió de los arbustos y bloqueó el sendero. Greg se sobresaltó, tropezando en la capa de Wirt y cayendo de trasero. Ow. Bueno, eso no era muy amable de su parte, ¿verdad?
El pelaje plateado de la loba resplandecía con la luz de la mañana, y hubiera sido muy bonito si no fuera por la advertencia en sus ojos. Le mostró todos sus dientes. Eran muy afilados y muchos.
"Lo siento, no intentó molestarte ni nada. Sólo estoy buscando a mi hermano mayor, eso es todo," Le contó.
Se levantó y sacudió las hojas y el sucio en su ropa. La loba no movía ni un músculo. Balanceándose hacia atrás y adelante sobre sus talones, Greg debatió su próxima acción. Intentó rodear a la loba, pero cuando ella rugió con su mandíbula hacia él, dio marcha atrás y decidió regresar por donde vino.
Así que iría por el sendero en el que no pensaba que iría Wirt. No es gran cosa. Tal vez Beatrice vivía por ese camino, pensó, así que no tenía más remedio que ir a la ruta más fantasmagórica. A lo mejor su hermano mayor no se asustó mucho. Sólo tenía que encontrarlo más rápido para que pudiera hacerle saber que todo iba a estar bien.
Miró por encima del hombro para comprobar si estaba la loba, pero ella no lo siguió. Lo observó directamente hasta que la distancia entre ellos era de su agrado, y entonces desapareció entre los árboles. Extraño. Oh, bueno, él sabía que no debía tener una pelea con algo que justo podría arrancar la cara de su cabeza.
Y bueno, ¡tal vez esa era su manera de darle las direcciones! Tal vez ella sí conocía a Wirt o Beatrice. Satisfecho por esta nueva idea, Greg bajó y se metió en el bosque, manteniendo un ojo abierto por su hermano.
La última vez que lo vio llevaba una bata de hospital, pero dudaba de que él estaría paseando por Lo Desconocido en eso. No, era probable que estuviese usando la ropa que tenía antes. Greg no estaba seguro de lo que era, pero conocía el armario de su hermano bastante bien. Probablemente llevaba un suéter o su camiseta de la universidad. A Wirt le encantaba vestirse como una persona del tiempo antiguo, excepto cuando se trataba de su sudadera escolar. Esa era la única cosa moderna que pensó se vería bien en él.
"¡Wir-RRT!", Gritó mientras caminaba. "Oh, !Wirt! ¿Wirt? ¿Beatrice? ¿Hola-a?"
Estaba bastante seguro de que él era el único en esa parte del bosque. Ni siquiera alguien le había dicho que mantuviera la vista baja o preguntado si se había perdido. Era un niño, se suponía que las personas tenían que preguntar si se había perdido cuando deambulaba lugares solo. Excepto que no se había perdido. Greg asintió para sí mismo con firmeza. Él sabía exactamente a dónde iba y cómo volver.
Greg asomó la cabeza en un árbol ahuecado. "¿Wirt?" Su voz resonó en la corteza, sólo unas pocas tortugas negras se encontraban en el caliente refugio de otoño. "Hm. Creo que no."
Dio al tronco del árbol una palmada y se fue a lo largo por su camino. ¿Estaría dejando un rastro? Él no tenía ningún dulce en esta ocasión, que supuso era mejor desde la última vez que atrajo a un perro demonio justo hacia ellos, pero podía usar otra cosa. Greg buscó en sus pantalones. No, todo lo que tenía sobre él era la capa de Wirt y un sombrero, y sus ropas reales por debajo de ella. Ah, y una foto. Greg la sacó de su bolsillo. Estaba un poco arrugada, pero todavía era útil. Era la misma foto que tenía Wirt de ellos en su marco de fotos en la universidad, una de las copias impresas de su madre que Greg tomó del álbum familiar después del Día de Padres. Podía mostrárselo a alguien y preguntar si habían visto a Wirt. Además, era muy bueno tenerlo porque sí.
Greg sonrió. "No te preocupes, Wirt. No estarás perdido por mucho más tiempo. Oye, ¿qué es eso?" Colocó la mano alrededor de su oreja y escuchó. Sonaba como el agua. "Hay algo al otro lado de los arbustos. Vamos a ver."
Metiendo la foto en el bolsillo, Greg agarró el dobladillo del abrigo y lp apretó para que no pudiera enredarse en cualquiera de las cerdas. Se abrió paso entre las ramas y salió hacia el otro lado. ¡Estaba en lo correcto!
Era un río. El agua hizo un ruido de goteo suave, ya que burbujeaba sobre y alrededor de algunas ramas caídas. ¡Esto era genial! ¡Podía seguir el río hasta toparse con alguna persona! Siempre lo hacían en las historias. Al menos estaba bastante seguro.
"Ahora, ¿a qué camino debo ir?" Tarareó, mirando a la izquierda y luego a la derecha. "Creo que...río abajo. Sí. Eso suena bien."
Mientras caminaba, recogió una rama de la orilla del río y pretendió que era una especie de gabinete de aventurero. Cuando eso le aburrió se convirtió en una espada y cuando eso le aburrió, lo convirtió en una batuta. Las batutas tenían muchas aplicaciones prácticas.
Greg comenzó a cantar mientras la agitaba en el aire.
"La pastura buscaremos, y a Adelaide encontrar- oh," hizo una pausa en la canción, pero no en el caminar. "Probablemente no quiero estar cantando sobre la búsqueda de Adelaide. Hm." Greg se tocó la barbilla con la batuta, a continuación, se animó al pensar en su remix del desfile de Adelaide. ¡Perfecto! "¡Vamos a Wirt! ¡Vamos a Wirt! ¡Todo el mundo grite hip hip hurra! ¡Vamos a Wirt! ¡Vamos a—! "
Un fuerte estruendo viajó a través del aire. Greg se dio la vuelta, tropezando hacia atrás justo a tiempo para evitar ser aplastado por las enormes patas de un león. Abrió la boca por el asombro. Le recordaba a Scar del Rey León, todo el pelaje oscuro y la furia en sus ojos. El león gruñó, con una melena afilada y dispersa al mismo tiempo. No era en absoluto el pelaje esponjoso y abundante de las melenas de leones que Greg se imaginaba.
"¡Oh!" Tropezó en la capa de Wirt y dejó caer su batuta, alzando los brazos para recuperar el equilibrio. "Hola, gatito."
El león gruñó. Una gran pata excavaba en la tierra blanda por la orilla del río mientras daba un paso hacia él. Al igual que la loba, no parece tener ningún problema en hacer valer su dominio. Greg se deslizó para atrás alejándose de él.
"Usted puede tener todo lo que quiera, señor Gatito. Voy a irme ahora. Um. Por ese camino." Greg señaló río abajo, con la esperanza de que el león no le importara.
Lo hizo. El león rugió una vez más, con el pelo erizado y las mandíbulas chorreando saliva espesa, de color negro. Asco.
"Creo que hay algo mal con tus dientes," comenzó a señalar, pero el león gruñó y se abalanzó sobre él.
Greg gritó y corrió, tan rápido que la capa se levantaba alrededor de él haciendo que no se tropezara. Corre, corre, corre. Corre, corre, corre. Trató de mantenerse cerca del río, pero podía oír el león detrás de él. Lo estaba persiguiendo, golpeando las grandes patas en el suelo, cada vez más cerca. Estaba en serio cazándolo y Greg sabía que no era lo suficiente rápido para escapar de un león.
¿Pero a dónde podría ir?
"¡Árbol!" Jadeó Greg.
Dio un giro brusco a la derecha, de nuevo en el bosque denso. Lanzándose en medio de los primeros árboles, Greg se enfocó en un Nogal alto y grueso, y trepó, a lo alto de las ramas. Escalando entre una de las ramas más robustas y largas, miraba hacia abajo como el león arañaba el árbol. El león le siseó, como una serpiente, y sus ojos se veían negros a la sombra del bosque, al igual que su melena. Entonces empezó a pasearse. Estaba esperando.
¿Esperando a qué? No había manera de Greg bajara, no importaba cuánto se paseara el león. ¿Tal vez creía que iba a caer? Pues bien, ese león iba a llevar una gran sorpresa porque Greg era un experto escalador de árboles y los escaladores expertos de árboles no caen de-
El león rugió de nuevo, como un bramido profundo y mordaz. Greg temblaba. ¿Qué había hecho que lo enojó tanto?
Greg tragó saliva y se removió. "Lo siento si te molesta," trató de razonar con el león. "Sólo estoy buscando a-"
El león se encabritó y presionó sus patas delanteras contra el tronco del árbol. Greg metió las piernas más arriba. Los leones no podían subir a los árboles, ¿podrían? No estaba seguro. El león dio unos pasos para atrás, y luego saltó hacia al tronco. Greg casi se deslizó. El árbol entero se sacudió, dejando que una lluvia de hojas doradas y rojizas cayeran desde lo alto. Greg se sostuvo fuertemente con un grito de sorpresa.
"¡Oye!"
Una roca golpeó el león entre los ojos, y la bestia enojada retrocedió con un gruñido. Greg se inclinó para tener una mejor visión al terreno del bosque, tratando de ver lo que estaba pasando y quién había gritado. Otra piedra salió volando y el león tomó unos pasos más atrás, los ojos negros rápidamente en búsqueda de su antagonista.
Una chica salió donde estaba oculta detrás de un árbol. Sostenía la falda de su vestido azul con una mano, y aún más piedras en los pliegues, mientras que la otra mano agarraba otra piedra. Dos bolsas marrones colgaban de su cuello. Su cara llena de pecas fijada en una mueca furiosa, gruñó mientras se arrojaba al león. Ni se inmutó cuando le gritó.
"Sí, sí, lo entiendo. Estás loco." Ella resopló. "Ese es tu problema, amigo."
Greg miraba desde arriba, mientras que el león y la niña se ponían en un círculo entre sí. Cuando el león se abalanzó sobre ella, se quedó sin aliento, pero se hizo a un lado y abrió la falda llena de rocas hacia el león. Se golpeó el hombro en el tronco de un árbol, más lejos del árbol donde estaba Greg. La chica agarró una rama de la tierra y la blandió como un bate de béisbol. Miró a Greg, sus ojos azules ardiendo como el rojo de su pelo.
"¡Corre—!" Su voz atrapada en su garganta y el fuego en su mirada era fría mientras lo mirada. "¿Qué..?"
"¡Cuidado!" Greg señaló como el león estaba preparado para golpearla, pero ella era rápida.
Se dio la vuelta y lo golpeó en la cara, separándolo más del árbol de Greg. Rompió una de las bolsas de su cuello y la tiró al león. Él siseó entre dientes de nuevo y se alejó de ello.
"¿Qué estás esperando? ¡Te dije que corras!" Espetó ella y Greg no dudó en ese momento.
Bajó del árbol. "¿Qué hay de ti?"
"¡Yo puedo apañármelas! ¡Sólo vete!"
Ciertamente parecía que podía manejarse sola. Estaba luchando con un león adulto y monstruoso con la rama de un árbol y una bolsa mágica, y estaba ganando. Greg huye, adentrándose por el bosque, haciendo caso omiso de la maleza y zarzas en su camino. Corrió hasta que no pudo oír el rugido del león más, y entonces siguió corriendo. Se esperaba a que fuera porque la chica lo había ahuyentado, y no porque la estaba devorando para el desayuno.
Se encontró a un árbol con raíces grandes que se torcían y retorcían por encima del suelo. Greg subió dentro de la jaula que proporcionaban, debido a su tamaño pudo encajar con un poco de esfuerzo. Bueno, tenía que quitarse el sombrero en primer lugar, pero una vez que lo hizo, encajaba bien. Ese gran león no sería capaz de hacerlo. De ninguna manera. Su pata se atascaría con seguridad
Greg se encogió en una bola pequeña. Al igual que las escondidas, eso es lo que era. Jadeando, apretó los labios cerrados para no hacer demasiado ruido. El bosque se quedó en silencio.
Wow, eso león no había sido ni de lejos tan agradable como la loba. No es que ella hubiese sido particularmente buena tampoco, pero al menos no lo persiguió por el bosque. ¡Ni siquiera sabía que los leones podían vivir en el bosque! Se aprende algo nuevo cada día, supuso. Aún así, había sido duro escapar de un león. Y aterrador.
Abrazó al sombrero de Wirt, deseando tener a Jason Funderberker junto a él en su lugar. O mejor aún, a Wirt. Sin embargo, Wirt se habría asustado por el asunto del león. Puede que no habría sido de mucha ayuda, pero al menos él hubiera estado allí. Si Wirt era el que tenía un ataque de nervios, entonces Greg podría haber llegado a una solución mejor que esconderse en los árboles.
A pesar de que se supone que estaba haciendo un buen trabajo hasta ese momento, si esa chica no lo hubiera encontrado, no sabía lo que él habría hecho.
Esperaba que ella estuviera bien. Fue muy amable de su parte distraer al león para que pudiera escapar. Sin embargo, lo había mirado de una forma extraña. Como si hubiese visto un fantasma. Frijoles. ¿Y si había un fantasma detrás de él y lo perdió todo por culpa de ese león?
Greg infló las mejillas determinado. Un día vería un fantasma real. Todo es posible si fijas tu mente a ello. Al igual que la búsqueda de Wirt. Del cual se dio cuenta de que no estaba en exactitud haciendo un buen trabajo escondiéndose en las raíces de un árbol. Greg escudriñó el resto de la madera. No vio nada, todo era muy tranquilo.
¿Cuánto tiempo había estado ahí? Se sentía como un tiempo bastante largo, pero no pudo ver dónde el sol estaba en el cielo. No es que él podía saber la hora mirando al sol de todos modos. Sabía cuándo era mediodía, eso era todo. A pesar de eso, esperó durante lo que parecieron diez minutos antes de decidir que era seguro salir.
Tiró el sombrero, en primer lugar, para luego bajar él mismo. Observó más de su entorno.
¿Debería regresar y tratar de encontrar a esa chica? Una parte de él quería hacerlo. Ella fue la primera persona que había visto aquí y algo se sentía bien sobre ella, familiar. Probablemente porque lo protegió sin lugar a dudas, algo que haría Wirt. Tal vez tener nueve años y estar solo en Lo Desconocido no era la mejor idea, pero ¿qué otra opción tenía? Su hermano lo necesitaba.
¿Qué haría Wirt? Greg pensó que sin dudas su hermano mayor no volvería hacia el gran león tenebroso, incluso si había una persona allí también. Tal vez la encontraría de nuevo más tarde. El bosque no podía ser tan grande. Se metió el dedo en la boca y lo sostuvo en el aire. No pasó nada, pero escogió una dirección y se fue por ahí de todos modos. Lástima que no tuvo la oportunidad de preguntarle a esa chica si había visto a Wirt o si sabía dónde vivía Beatrice mientras todavía estaba con ella, pero en realidad no era el tipo de conversación que se podía tener mientras luchas contra un león.
Por suerte, Greg parecía tener un sentido innato de orientación. El río estaba aún cerca, vaya que tenía sed después de tanto correr. Se topó con él después de caminar un poco. Greg miró a su alrededor con cautela antes de acercarse al río en esta ocasión. Nada le gruñó o gritó, así que se arrodilló y metió la cara justo en el agua para beber. Utilizó el borde de la capa de Wirt para secarse cuando terminó. El agua fresca alivió la sequedad en su garganta al instante. Unas ramitas navegaban por el río. Greg las observó mientras estaba sentado durante un minuto.
Supuso que todavía se dirigía río abajo, lo cual fue bueno, porque eso es lo que quería hacer en primer lugar.
"Así que nos quedamos con el mismo plan", se dijo. "Voy a seguir el río y estoy seguro de que me llevará exactamente a donde tengo que ir. Ese es el tipo de cosa que haría Wirt. Creo."
Greg se levantó y se sacudió el polvo, y luego comenzó a caminar de nuevo. Caminar por el bosque había sido más divertido cuando eran ellos dos. Deseaba que su hermano estuviera junto a él, al igual que la última vez. Excepto que si estuviera junto a él, entonces no estaría aquí en primer lugar, ¿no?
"Sería bueno, sin embargo, ¿no es así? Sólo nosotros dos otra vez. Y Jason Funderberker. Y Beatrice. Simplemente nada de la universidad. Wirt no estaba demasiado ocupado para mí cuando estábamos aquí," murmuró, su mente nublándose un poco. Se lo quitó de encima. "Cuando lo encuentre, tal vez podamos planear algo. Sí. Eso es lo que haremos. Ohh," se volteó a algo que siempre le levantaba el ánimo. Canciones. "¡Vamos a ir a ver a Wirt, hasta inventé una canción, porque no puedo esperar a verlo o-tra vez!"
Mientras Greg seguía el río aguas abajo, su voz saltaba a lo largo de las ondas como guijarros en un lago. El sol se elevaba en el cielo y las sombras comenzaban a desvanecerse.
