Nuevo capítulo.


Capítulo 6

Un reloj cuyas manecillas van en sentido contrario

22 de noviembre de 2017

Shido Itsuka estaba en serios aprietos que para muchas personas sería como estar en el paraíso cuando numerosas chicas luchaban por ti. Tohka y Origami habían estado discutiendo lo suficiente como para que él tuviese que intervenir a fin de no llegar a conflictos mayores.

― Chicas, no es necesario que peleen ― Declaró el joven tomando las manos de ambas mientras veía como las dos se lanzaban chispas con la mirada. ― Por favor, deténganse ―

Las miradas de los jóvenes del instituto sobre ellos lograban poner nervioso a Shido quien no quería ver que ninguna de las dos dijera algo que lastimase a la otra.

― Origami, es momento de que te retires ― Dijo Tohka con una convicción sin precedentes.

― Creo que la única persona que debe de retirarse res tú ― Respondió la albina mostrándose estoica ante el comentario de la peli morada.

Kurumi, quien hasta ese momento estaba junto a Mana viendo la escena, se había cansado de ver la escena que armaban esas dos. De un segundo a otro, la morena tomó a Shido de la mano una vez que las dos jóvenes lo dejaron libre y se lo llevó de ahí corriendo para sorpresa de las rivales en el amor por Shido.

― ¡Kurumi! ― Gritaron ambas chicas al ver como Kurumi se llevaba de ahí a Shido.

― «Kotori no mentía al momento de decirme que Kurumi había cambiado» ― Pensaba Mana mientras veía como Tohka y Origami se sentían frustradas de perder a su hermano. ― Oigan chicas, ¿no quieren ir por un poco de comida? ― Preguntó la hermana de Shido en un intento de animar a ambas chicas.

― ¿Comida? ― Preguntó Tohka con mucho interés.

― Yo paso, tengo que atender otros asuntos no relacionados con Shido, con su permiso. ― Respondió Origami retirándose de ahí no sin antes decirle unas cosas a su rival. ― Deberías de aprender a cocinar para Shido en vez de comer ―

Para Tohka aquello no tuvo gracia logrando que se enfureciera al ver como Origami se iba de ahí.

― Tohka, tranquila ― Habló Mana intentando calmar a la posible futura esposa de su hermano la cual estaba hecha un mar de enojos. ― Juro que podrás comer todo lo que quieras ―

― ¿Todo lo que yo quiera? ― La mirada que Tohka tenía en el rostro logró causarle escalofríos a Mana ya que sabía perfectamente por parte de Kotori que la llamada princesa era de temer para los bolsillos de Ratatoskr ― Entonces quiero comer todo lo que hay en el menú de la cafetería y eso sin olvidar la comida que hay en las máquinas expendedoras… ah y por poco se me olvida una pizza que salió en el centro comercial que lleva cuatro quesos ―

Al momento de escuchar eso, la pobre de Mana sintió un miedo mayor que el de hace unos momentos al ver a Nightmare en la escuela.

― «¿En qué rayos me acabo de meter?» ―

En otro lado, Kurumi seguía corriendo sosteniendo a un Shido que apenas y lograba seguirle el paso a la chica. En el fondo de su ser, Shido agradecía con mucha gratitud que la chica de coletas le haya sacado de ese apuro. Después de unos cuantos segundos de correr otro poco, los dos llegaron a un pasillo vacío para sorpresa del peli azul.

― Shido-san ― Habló Kurumi en un tono juguetón típico de la chica.

― ¿Qué es lo que sucede, Kurumi? ― Preguntó Shido ya que la atmosfera del lugar le daba mala espina. ― ¿Por qué me trajiste hasta aquí? ―

Kurumi en ese momento soltó una pequeña risilla que confundió al chico.

― Sabes que estas en peligro, pero no sabes qué tipo de peligro ― Informó ella haciendo ligero énfasis en la palabra peligro cosa que alarmó más al joven Itsuka. ― Le dije a Mana que te comería, pero, te deseo comer de otra manera ―

En ese momento Shido se dio cuenta de lo que planeaba Kurumi.

― Y-Yo no sé por qué me quieres comer ― Respondió Shido mientras retrocedía un poco al ver aquella mirada pervertida que sólo Kurumi podía poseer ― Lo mejor será volver ―

Justo cuando Shido se iba a dar la vuelta para escapar, Kurumi se abalanzó sobre él en un abrazo rodeando al joven sus brazos. Shido al ver esto se sonrojo a más no poder y casi se desmaya al ver la sonrisa tierna e inocente que Kurumi le había dado.

― Te engañe, Shido-san ― Dijo ella mientras veía a su Shido todo sonrojado ― Era una broma ―

El joven Itsuka no pudo más que sentir alivio ante eso.

― Pero un día que te descuides, en verdad te comeré y dejaré que tú también me comas como símbolo de nuestro amor ― Y nuevamente Kurumi había logrado hacer que Shido sintiera temor por ella, un hermoso temor romántico. ― Vamos Shido-san, sé que quieres mi cuerpo ― Decía juguetonamente ella al ver como Shido sudaba de nervios para su deleite.

― ¡K-Kurumi!

La sonrisa que iluminaba el rostro de Kurumi provocaba que sintiera que en cualquier momento perdería sus estribos dejando de lado a que sus instintos básicos salieran a flote para poder tomar a Kurumi como suya. Él tantas noches había soñado con poder rescatarla de la oscuridad que la rodeaba, aquella oscuridad que ella misma creo para proteger su corazón del dolor.

De un momento a otro, Shido tomo a la peli negra de los hombros sorprendiéndola por el acto. La mirada que él reflejaba estaba llena de determinación y sinceridad al igual que la primera vez que ellos dos se conocieron. Shido llevó su mano cerca del rostro de Kurumi para retirar esos cabellos que cubrían su ojo en forma de reloj.

― Shido

La voz de Kurumi denotaba nerviosismo como alegría al sentir la mano de su amado.

― Siempre he amado ver tus ojos ― Dijo Shido mirando aquel par carmesí con dorado de ella. ― Tu ojo izquierdo es muy lindo, Kurumi ―

La chica al escuchar eso sintió sus mejillas arder por el rubor que apareció en ellas; la mirada que le regalaba Shido estaba haciendo que la chica cayera nuevamente enamorada de él, más de lo que podría estar. Soltando su otro hombro, Shido puso sus manos en el rostro de Kurumi quien se sentía maravillada por el tacto del joven.

― Shido, ¿m-me amas? ―

Aquella pregunta hecha por la chica hizo reír ligeramente al chico quien no soltó a la chica que más dolores de cabeza le ha causado.

― Por supuesto que te amo, ― Respondió el joven Itsuka para acercarse lentamente a los labios de Kurumi quien esperaba ansiosa probar aquellos labios. ― Te amaré por siempre ―

La distancia entre los labios estaba acortándose entre ambos, por primera vez el chico podría sellar en teoría a una parte del espíritu de Kurumi.

BANG

El sonido ensordecedor de un disparo interrumpió la escena que ambos habían formado, separándose rápidamente para buscar el origen del sonido. En el piso del pasillo, frente a ellos, se abrió un portal oscuro que los dos conocían a la perfección siendo Kurumi la que más lo conocía.

― ¿Por qué me sigues causando problemas, yo? ―

Del portal salió Kurumi, la verdadera Kurumi, quien llevaba puesto su vestido astral activado y con sus dos pistolas en mano.

― K-Kurumi

Los ojos de Shido se abrieron de sorpresa y de miedo al ver a la verdadera Kurumi frente a ambos y sintiendo como la otra Kurumi buscaba su protección abrazándolo. Una vez que la verdadera Kurumi salió de su portal, un ambiente tenso se hizo presente y más con la sonrisa que la joven le mostraba a la pareja.

― Es bueno verte de nuevo, Shido-san ― Dijo la chica del vestido saludando formalmente al joven quien le miró con seriedad cosa que no pasó desapercibida por parte de la joven. ― ¿Tanto te desagrada mi visita, Shido-san?

― ¿Vienes a matarla? ― Preguntó el chico sin rodeos a la Kurumi verdadera. ― ¿Vienes a matarla como lo has querido hacer anteriormente? ―

― Parece que ya sabes lo que voy a realizar, felicitaciones ― Aludió la joven para apuntar directamente a Shido en el rostro ― ¿Puedes apartarte? ―

La otra Kurumi miraba con temor las acciones de su otro yo debido a que tenía miedo de perder al peli azul. De un movimiento a otro, la copia de Kurumi se interpuso entre Shido y su verdadero yo sorprendiendo a Kurumi, pero dejando a Shido con un gran temor que el no había sentido desde hace mucho tiempo.

― Lo siento, Shido ― Dijo la peli negra con ciertas lágrimas en los ojos que su yo notó. ― Fueron bellos recuerdos ―

― Kurumi ― La voz de Shido estaba quebrándose al ver como la chica que él rescató se sacrificaba por él.

La verdadera Kurumi miraba aquella melosa escena con celos ya que ella quería ser la persona a la que Shido amara y no un simple recuerdo. La ira inundaba su cuerpo y aquella oscuridad se apoderaba de su corazón. Un simple recuerdo, un recuerdo que jamás debió de existir había logrado apartar a Shido de su lado.

Una lágrima bajó por su mejilla sorprendiendo a Shido como a su recuerdo.

― Muere

Con su dedo en el gatillo, el disparo que acabaría de una vez por todas con aquel recuerdo.

― ¡Kurumi!