CAPÍTULO 6

Ahora no tenía nada que hacer, no habían emergencias en la ciudad. La única emergencia era que Robin debía...

Hacer algo .

Entró en la T gigante y al ver a Starfire pasar por la sala, mientras se aplicaba el rimel canturreando, lo hizo dar una sacudida de los más puros celos. Se agachó detrás de la mesa de la cocina.

Raven pasó flotando, y obviamente lo vio (aunque Robin no lo sabía) y le habló a Starfire:

-Espero que Ryan te lo pida de una vez.

-Sí, parece que me lo va a pedir, aunque a...

Y Raven adivinó que iba a decir "Robin" a continuación, y le puso ambas manos sobre la boca.

-Anda yendo.

El chico maravilla salió cinco minutos más tarde y siguió a Starfire cautelosamente hasta un local gigantesco, donde parecía parte del código del lugar, el hecho de llevar a alguien de acompañante.

Ello no le importó. Starfire se tomó del brazo de Ryan, y entraron.

Robin caminó, estaba pasando el umbral... cuando alguien lo detuvo.

-¿Señor...?

-Robin- dijo él.

-Disculpe, dónde está su acompañante?

El muchacho giró sus pupilas a ambos lados (aunque nadie las veía, estaban detrás de su máscara, y Robin sospechaba que realmente no hacía falta preguntar su nombre) y murmuró:

-No está.

-Me temo que en ese caso no podrá pasar, señor Robin

-Escuche- dijo el chico maravilla gesticulando con las manos- mi – se detuvo unos instantes, no sabía si decir "chica", "enamorada", o "amiga"- ...ehh...- carraspeó-

Tiene que dejarme entrar. Yo necesito arreglar un asunto, porque- y bajó el tono, para darle a la conversación un aire más confidencial.- Hay un gran malentendido y necesito arreglarlo. Starfire es mi... –carraspeó- y está saliendo con otro y debo evitarlo.

El guardia ni siquiera se dignó a alzar las cejas.

Convenció a una jovencita de mirada perdida que lo acompañara.

El guardia los dejó pasar, y Robin tuvo la...¿suerte? de encontrar una mesa junto a la de su amiga. Podía escuchar lo que decían.

-... nuestros pedidos.

-Ryan, los ordenamos hace dos minutos.

Un mozo trajo el menú. La chica de mirada perdida pidió una ensalada, y Robin un filete.

Miró a la mesa próxima de reojo. Ryan tenía una mano sobre la de Starfire. Apretó los labios y murmuró:

-Perro.

-Oh...¿Te gustan los perros?- inquirió la chica de mirada perdida.

-Eh... sí.

Y ahí mismo se detuvo su conversación.

Cuando le trajeron los pedidos a ambas mesas, Robin había arrugado sin querer las servilletas, una tras otra, durante sus ataques de celos.

El mozo levantó una ceja y se llevó las servilletas arrugadas.

La chica de mirada perdida aplicó sal a su ensalada, y a Robin también le provocó.

Estaba aplicándola cuidadosamente, con golpecitos suaves, sobre su filete, cuando las siguientes palabras alcanzaron sus oídos:

-Eres muy lindo.

La sal abandonó el salero y calló sobre el filete. Una montaña blanca sobre su plato atrajo las miradas de algunas parejas. Mas algo atrajo la mirada de Starfire:

-¡MOZO!- bramó Robin, con el pomo vacío y boca abajo en su mano.

Lo había golpeado muy fuerte.

-¡¿Robin?! ¿Qué haces aquí?- dijo Starfire pestañando un par de veces de la manera más sensual- y... ¿Quién es ella?

El muchacho abrió los ojos como platos.

-Starfire, lo que vez aquí es un grave error...

Ella tenía los ojos brillantes y desenfocados. Tomó a Ryan por el brazo y se fue...

Se fue...

Sin pagar la cuenta.

En la torre los titanes estaban alrededor de Starfire, consolándola, diciéndole que todo era para bien, mas nadie creía que era un malentendido. Cyborg le trajo sus bonsáis, y dejo que su amiga les pusiera nombres, chico bestia le preparó un gigantesco pastel de pizza, y Raven le leyó algunos poemas depresivos (lo cual obviamente no ayudó) y le trajo chocolates.

Cuando Robin abrió la puerta, todos voltearon al mismo tiempo, con sendas miradas asesinas en sus ojos. Todos menos Starfire, que se tapó la cara con un cojín.

El muchacho tragó y se dirigió a su cuarto sigilosamente.

-¡Ni siquiera pidió disculpas!- exclamó chico bestia cuando el líder se hubo ido.

-¡Es un cretino!- dijo Cyborg.

-Voy a hablar con él.- Raven pensó que si ella no hacía algo, todo se iría al cuerno.

Toc-toc-toc

Nada

Toc-toc-toc

-¡Ya va, ya va!

Robin apenas había abierto la puerta una pulgada, y Raven lo tomó de una de las puntas de su pelo.

El muchacho chilló de dolor, y salió de su cuarto y fue llevado hasta el techo del pelo.

(El techo no tiene pelo, el calvo, hablaba del pelo de Robin.)

Lo sentó en la banca, y empezó con su discurso:

-¡Cómo es que sales con otra chica a los dos días de haberle dicho a Starfire lo que sientes! ¡Debería darte vergüenza! ¡Tú siempre nos hablas de los valores humanos y mira! ¡Mira quien debería ESCUCHARSE A SI MISMO DANDO CLASES SOBRE INTEGRIDAD!- bramó Raven.

-Nada es lo que parece.- dijo Robin con aire misterioso.

-Sí, a mí me parecía que eras hombre, pero ahora resulta que eres travesti, y por eso no quieres estar con Starfire y sales con CUALQUIER OTRA TIPA QUE SE CRUZA EN TU CAMINO!

-Primero que nada, no soy travesti, y todo es un grave error. La verdad fui al restaurante siguiendo a Starfire porque...- y al ver que Raven estaba echando chispas, (literalmente) decidió decir toda la verdad.- me moría de celos, quería impedir que ella saliera con Ryan. Pero no me dejaban pasar porque era un local especial para parejas, y por eso entré con una chica que estaba pasando por ahí... Y seguramente Starfire ha pensado que...

Raven sonrió (cosa rara).

-Me preguntaba si...- empezó Robin algo intimidado por la gigantesca sombra que proyectaba Raven sobre el.- ...me podrías decir qué puedo hacer.

-¡¿Ustedes dos creen que soy algo así como el gurú del amor, o la terapeuta de parejas?!- exclamó ella, y la mesa se partió en dos.- ¡He tenido menos relaciones que una almeja!

Siento la demora, se me murió el internet... Saludos!! Espero que disfruten el capítulo!! Y que se rían bastante!! (La palta es buena, coman palta)