Hello bella people que lee este fic :D He vuelto con un nuevo capítulo a pesar de que mi mano no está en buen estado y me cuesta escribir u.u pero todo sea por ustedes.

Any. Mine: bueno me alegro que te gustara el capitulo anterior que igual fue algo extenso y aquí hay otro cap que ojala te guste.

Hina2310: jajaja bueno ahora sabrás quien según yo es el diablo, espero sorprender y gracias por comentar.

Tasiakrood: Gracias por tu comentario y me alegro que te sorprendiera jajajaja.

Gaby kahio pierce: Me gusta que algunos lectores les guste Dakota xD no pensé que les gustara en realidad como no es alguien conocida como los demás personajes y lo lamento por dejarlo ahí, pero creo que ahora sufrirás un poco con este capitulo :C solo no me odies u.u y apoyo eso de ¡TEAM DEMONS! Jajajaja me causo mucha gracia.

Bueno espero les guste el capitulo y creo comenzaremos pronto con la cuenta regresiva y por cierto ¿Notaron que Rachel solo le quedan 3 pecados por pasar? ¿Cuál creen que viene ahora? Bueno dejen sus comentarios y opiniones y como siempre agradecer a quienes se dan el tiempo de comentar, los follows y favs y a quienes leen.

Besos y abrazos XOXO


Cuarta prueba: Avaricia… y revelando secretos.

Los seis miraban hacia la habitación con total preocupación. En sus pechos, su corazón se recogía por la impotencia y cólera de la situación. No sabían cómo habían llegado a eso, pero la culpabilidad los estaba carcomiendo uno por uno y realmente no podían creer como ella, que siempre se mostraba fuerte y feliz delante de ellos, ahora estaba tendida inconsciente en su cama mientras sus horribles heridas de su espalda eran curadas por el viejo demonios curandero del inframundo.

Ellos estaban completamente horrorizados y no paraban de pensar en el motivo que pudo haber tenido Lujuria para hacer tremendo sacrificio.

Beth, quien se encontraba dormida prendida del cuello de Quinn, había llorado todo ese tiempo diciendo que todo era su culpa. Que por ella, la morena había terminado así. Decía que nunca debió dejarla con el ángel y que hubiera preferido que este la acabara, antes de haber expuesto a la chica.

A todos les partió el corazón escuchar sus lamentos, pero como intento de consuelo, Brittany y Santana también admitieron culpa por haber llevado una relación a escondidas, sabiendo que eso estaba prohibido. Alexandra por su parte, admitió que debió haber intentado llevar a cabo su plan de influenciar a Rachel y por último, Jesse y Quinn admitieron que no deberían haber desarrollado sentimientos por Rachel porque obviamente eso era algo que su "Jefe" no aceptaba. Pero obviamente ninguno sabía las consecuencias que traían esos actos, ninguno sabía que la que decía ser su líder, los cuidaba de tal forma que ella cargaba con la responsabilidad de sus errores, ninguno nunca imagino el gran sacrificio que el pecado hacia por ellos, sacrificio que nunca agradecieron y por el contrario solo le llevaban la contraria e incluso desconfiaban de ella. Pero al saber la verdad, todos por primera vez desde sus vidas de demonios, sintieron remordimiento.

Lo peor de todo es que aun no podían creer como todo había cambiado tan rápido. Luego de que Agatha llegara a la casa, contando su gran hazaña al enfrentar al ángel y mostrando que solo le había herido en la mejilla donde revelaba un corte, mientras ella le había dado unos cuantos golpes, la chica revelo que su enfrentamiento se había visto interrumpido por el llamado que Dios le había hecho al ángel provocando su retirada.

Todos habían quedado maravillados y a pesar de que a simple vista y sabiendo que Lujuria era un pecado que utilizaba su cuerpo como alma de seducción y siempre lo mantenía bien cuidado, la joven era muy buena en cuanto al enfrentamiento cuerpo a cuerpo y siempre admitió que prefería mil veces usar sus puños que una espada o otras armas.

Así que luego de eso, todo volvió relativamente a la calma en la casa de los pecados, pero todo cambio a la media noche, donde en la primera planta, Lujuria recibió una visita totalmente inesperada.

(Flash Back)

Agatha se encontraba recostada en el sofá. Habían pasado unas horas desde que había vuelto a la casa luego del enfrentamiento con el ángel y debía admitir que estaba agotada, pero había algo, en su interior, que no la dejaba dormir tranquila y por eso decidió quedarse abajo.

¿No puedes dormir? –escucho de pronto la voz que tanto temor que causaba y cerrando fuertemente los ojos, espero unos momentos y luego los abrió viendo a un joven que anteriormente era morena, ahora era castaño casi rubio.

Nunca me acostumbro a tus cambios de apariencia –susurro viendo a Lucifer -¿Ese es nuevo? No lo había visto nunca –el demonio sonrió y se acerco a ella.

Veras querida –dijo con delicadeza mientras pasaba sus manos por el sillón y sentía como la morena se tensaba –he decidido mostrarme mi verdadera apariencia –se puso frente a ella y la tomo fuertemente del mentón mirándola con sus ojos rojos mientras ella apretaba las mandíbulas -¿Sabes el por qué? –ella negó y el demonios sonrió –porque hoy será una noche especial –le robo un pequeño beso mientras Lujuria lo separaba bruscamente. Siempre había odiado que ese idiota hiciera eso con ella. Que fuera Lujuria no significaba que le involucraría con cualquiera.

Me alegro por tu noche especial y por con quien la compartas –la chica se ponía de pie y le daba la espalda alejándose un poco para luego voltearse y mirarlo –pero nunca imagine que esa fuera tu verdadera apariencia. Pareces el típico niño rico y consentido –el demonios frunció el ceño ofendido –creo que si tuvieras un nombre humano, ese seria Biff. Sip, sin duda te quedaría perfecto –sonreía al ver el rostro de "su jefe". Sin duda disfrutaba cabreándolo.

Bueno –el hombre se repuso y acomodo su traje –si te gusta Biff, Biff será –le dio una sonrisa desconcertando a la chica –porque esta noche tú –la apunto y con su otra mano hizo un chasquido con sus dedos –serás mi acompañante –de pronto aparecieron unas cadenas desde el techo y suelo de la casa, atrapando las extremidades de la joven.

¡¿Qué demonios crees que haces?! –gruño mientras el hombre delante de ella reía.

No es obvio –sin quitar esa sonrisa arrogante de su rostro, invoco un látigo con espinas a lo largo de este –pero si quieres te lo puedo ir explicando poco a poco –Dakota se desconcertó al ver al hombre desaparecer de su vista y luego sintiendo como la parte superior de su ropa era desgarrada dejando al descubierto su espalda –veo que aun tienes secuelas de la última vez que nos entretuvimos –asintió con suficiencia al ver las cicatrices de los latigazos anteriores que la joven había recibido hace una semana atrás.

S-se supone que esto no debe ser así –digo con dificultad Dakota ya que su garganta se encontraba oprimida. Eso era un reflejo de su cuerpo que siempre reaccionaba así cuando Lucifer la castigaba o como decía ella, la torturaba –llévame al inframundo. Ellos están aquí. No se pueden enterar –suplico, pero apretó sus labios al sentir el primer golpe.

Si no quieres que despierten, entonces tendrás que guardar mucho silencio –sonrió mientras le daba golpes que la joven recibía estoicamente sin quejarse o al menos en voz alta -¿Sabes porque te castigo hoy? –ella simplemente lo miro de reojo hasta que sintió otro golpe –porque…debiste…dejar…que…ese…ángel… acabara…con… esa…pequeña…inútil –a cada palabra le iba dando un golpe, mientras Lujuria apretaba los puños y sus labios, aguantando el dolor y las ganas de gritar –además –tomaba un respiro y volvía a azotarla con mas furia –sabias… que…Ira… y… Gula… están…manteniendo… una…relación –Dakota dejaba escapar un fuerte suspiro y apretaba la mandíbula – sin…contar… que…al… parecer… Pereza… aun… no… aprende… la… lección… en… cuanto… a…eso…de…no…relación…entre…pecados –seguía golpeando cada vez con más fuerza y furia. El que la chica no se quejara era algo que realmente lo cabreaba –y… para… finalizar… Soberbia… y…Avaricia… se… enamoraron… de… su… objetivo –Dakota abría sus ojos que tenían para ese entonces lagrimas por el dolor. Estaba sorprendida de que Lucifer supiera sobre los sentimientos de los chicos por Rachel y temía que hiciera algo al respecto -¿No dirás nada? –ahora estaba frente a ella y Dakota lo miraba con furia y él le golpeaba el rostro haciendo sangrar su boca -¡PORQUE NO GRITAS! ¡TANTO TE IMPORTAN ELLOS! –el demonio estaba fúrico al no conseguir lo que quería, así que con mas furia y tras golpear el cuerpo de la chica, volvió a los azotes que cada vez eran más fuertes y duros, provocando que hasta algunas espinas se quedaran en el cuerpo de una ahora casi inconsciente Lujuria quien a pesar del dolor, no se atrevía a exteriorizarlo para evitar que los demás despertaran, pero lo que no sabía era que a los primeros azotes que había recibido, todos los pecados habían despertado y se encontraban detrás de la pared, viendo y escuchando con horror todo lo que pasaba. Ninguno se ponía mover, porque era tanto el miedo que sentían al ver a Lucifer así, que no podían reaccionar. Solo lágrimas escapaban de sus ojos al ver como Lujuria era vilmente castigada por errores que ellos mismos cometían.

Ya no se qué hacer contigo –tras largos minutos azotándola, Lucifer se posiciono nuevamente delante de ella y le levanto el mentón para que lo viera –me revienta ver que te sacrificas por ellos –le apretaba las mejillas y la morena hacia una mueca de dolor –los demonios no hacen eso. deja de ser bondadosa –le acariciaba el rostro mientras veía como los ojos de la chica se querían cerrar. Pero de pronto una idea atravesó la mente del demonio y sonrió con malicia –creo que tendré que quitarse algo muy importante hasta que te comportes como un demonio –la chica al oír eso abrió los ojos buscando a Lucifer, pero este había desaparecido hacia su espalda. Dakota confundida, no sabía que esperar, pero apenas sintió los dedos de Lucifer tocar la parte alta de su espalda, comprendió que era lo que le seria arrebatado.

N-No… no te at...trevas – susurro cuando sus largas alas negras salieron de su espalda provocando que un fuerte quejido se le escapara.

Lo siento cariño –Lucifer camino hacia delante y la miro con fingida pena –pero sabes cuál es mi trato. Compórtate como demonio y te las devolveré –sonrió al ver el terror en los ojos de la chica cuando le mostro una gran tijera.

L-lo hare. Lo hare…pe-pero no lo hagas –suplicaba Lujuria entre lagrimas. No quería pasar por lo mismo. Sabía lo doloroso que era eso y sabía que dolería más que los miles de azotes que recibía.

Demasiado tarde –sonrió con maldad mientras tomaba su apariencia de demonios y daba el primer corte a las alas del pecado provocando que un fuerte y doloroso alarido escapara de la chica, para luego ir por la otra provocando el mismo resultado hasta que Lujuria cayo inconsciente viendo por última vez algunas brillantes plumas negras que correspondían a sus alas bañadas en sangre, su sangre.

Bueno mucho espectáculo por hoy –dijo feliz Lucifer e hizo desaparecer las cadenas mientras el cuerpo inerte de Lujuria caía al piso bruscamente –nos veremos pequeña mía –se arrodillo regalándole un beso en el cabello y se marcho envuelto en llamas.

¡LUJURIA! –al fin reaccionaron los pecados y se acercaron al maltratado cuerpo de la chica mientras Pereza la tomaba en brazos y la cargaba a su cuarto.

Llama al viejo curandero –dijo Avaricia a Ira quien asentía y hacia lo que ordenaban. Esa noche pasaron todos en vela. Llorando y lamentándose y culpándose por lo sucedido a la joven.

(Fin Flash Back)

¿Ya termino? –pregunto Soberbia una vez que el anciano salía de la habitación.

Si. Pero aun no despierta, aunque es mejor así. Cuando despierte el dolor por la pérdida de sus alas será tan grande que preferirá morir –decía serio y los pecados agachaban la cabeza.

¿No hay algo que podamos hacer? –pregunto con preocupación Ira.

Yo no soy quien para meterme pero –el hombre demonio los miro a todos –creo que por el bien de ella, comiencen a hacer bien las cosas –fue lo último que dijo dejando antes de marcharse, dejando ese sentimiento de culpa en los pecados.

El tiene razón –dijo al fin Pereza –tenemos que hacer algo al respecto –todos asintieron y muy a su pesar para algunos, ese día los seis pecados hicieron una promesa ante su líder, por y para el bien de ella, aunque eso significara sacrificar la felicidad de ellos.

/o/

Una nueva semana estaba pasando y con ello una nueva prueba que Rachel debía sortear. Esta semana estaba segura que Jesse era quien la estaba poniendo a prueba, pero al final lo corroboro el martes cuando el chico le insinuó que ella debería quedarse con todos los solos del club glee. Rachel en un comienzo le hizo gracia al ver los intentos del chico y hasta le bromeo diciendo que no se esforzara porque no conseguiría nada, pero al ver el ceño fruncido de Jesse le sorprendió ya que el siempre le sonreía. Sin duda eso era muy extraño en el, pero supuso que sería por la prueba y lo dejo pasar, pero todo cambio el día miércoles cuando se dio cuenta que los demás pecados no la tomaban tanto en cuenta como antes. Obviamente la relación de cordialidad seguía ahí, pero ya no estaban encima de ella a cada rato bromeando o molestando como antes. Incluso percibió que Quinn trataba de no estar muy cerca de ella e incluso no la miraba a los ojos y eso la desconcertaba y le dolía, pero decidió atribuir ese comportamiento a la ausencia de Dakota a quien por lo demás el día de hoy, viernes, ella había decidido ir a visitar ya que según los chicos, se encontraban un poco descompuesta por el enfrentamiento con aquel ángel, pero nada grave, aunque Rachel no era idiota y sabia que no podía no ser grave si la chica había faltado casi toda la semana.

Así que con esa idea y apenas vio como los pecados se iban para el colegio, ella por primera vez faltaría sin el permiso de sus padre y logro escabullirse hasta la casa frente a ella y no dudo en golpear, pero se llevo una gran sorpresa al ver el estado demacrado de Dakota.

¿Rachel? –susurro la morena con notorias ojeras, unos cuantos moretones en su rostro y sus ojos azules oscurecidos, como si estuviera sin vida.

¿Puedo pasar? –pregunto un poco dudosa y la chica se movió para que entrara provocando un pequeño quejido que no paso desapercibido para la humana.

¿No deberías estar en la escuela? –pregunto el pecado mientras la invitaba a sentarse en el living -¿Quieres tomar desayuno?

Bueno, aun no me comido –decía algo sonrojada –y en cuanto a tu otra pregunta, si debería, pero no lo estoy –se encogió de hombros y logro sacar una imperceptible sonrisa en la morena, la primera en esa semana.

Admito que me desconcierta verte aquí –dijo una vez que ambas estaban en la cocina tomando desayuno.

En realidad solo quería visitarse. Estaba preocupada y además los chicos no me dicen mucho sobre tu estado –ambas hicieron una mueca, pero por diferentes motivos.

¿No crees que es extraño que tú, una chica devota de Dios, se preocupe por mí, uno de los pecados capitales quien además te está poniendo a prueba? –vio como Rachel negó rápidamente.

Que seas un pecado no significa que no me preocupe por ti –se acomodo en su asiento –además, tú también te preocupaste por mí el otro día y terminaste así –Dakota volvió a hacer una mueca que oculto detrás de su tasa. Rachel tenía razón, ella había terminado así por preocuparse por ella, pero no fue el ángel quien le provoco ese daño.

Y como llevas esta semana con tu nueva prueba –decidió cambiar de tema y vio el rostro desanimado de Rachel.

Esta semana ha sido muy rara. Sé que Jesse es quien me ha puesto a prueba y de cierta forma no me la ha hecho tan fácil como había pensado, pero ayer –bajo la cabeza con tristeza –ayer se enfado conmigo y me grito y yo me asuste p-porque nunca lo había visto así –se abrazaba a si misma alarmando a el pecado.

¿Qué fue lo que paso? –pregunto acercándose con cautela.

El…tenia cuernos y una cola… sus ojos eran fríos y oscuros y las llamas –Rachel recreaba la imagen en su mente y temblaba. Nunca imagino que vería a un demonio en toda su magnitud, pero al ver a Jesse quien consideraba a pesar de la situación, un amigo; eso la asusto el doble.

Lamento que hayas tenido que ver eso. pero esa es nuestra forma natural Rachel –Dakota pasaba sus manos por los brazos de la chica tratando de reconfortarla.

Lo peor de todo es que desde esta semana todos han estado distantes. No sé que les paso, pero no me miran, no me hablan –se detuvo secando sus lagrimas y mirando a la morena -¿Qué está pasando? –pregunto y Dakota la miro desconcertada.

sinceramente no tengo idea –le decía seria mientras por su mente trataba de entender el comportamiento de los chicos. Si no mal recordaba, ahora los pecados se estaban comportando como tal, igual que sus trabajos anteriores donde no se involucraban con sus víctimas. Pero eso la desconcertaba, porque Rachel a pesar de que aun no se explicaba el porqué, era diferente a todos los mortales con los que habían tratado. Esta chica tenía algo especial que lograba que te encariñaras con ella y te sintieras relajado y bien. Sin duda algo había tras ella, por algo Dios la protegía desmesuradamente y Lucifer la quería a toda costa y eso, ella debía averiguarlo.

¿Puedo hacerte una pregunta? –Rachel la saco de sus pensamientos y asintió dándole pase para que preguntara -¿Es pecado enamorarse de un pecado? –dijo algo sonrojada y Lujuria sonrió.

No sé si sea pecado –movió la cabeza hacia un lado –pero para un pecado enamorarse de otro es algo prohibido, ahora bien no se en el caso de los humanos.

Alexandra menciono eso una vez –murmuro y la morena de ojos azules la miro frunciendo el ceño –dijo que su "jefe" las castigaba por eso –Dakota se tenso y apretó la mandíbula.

Mira se supone que no debería decirte esto, pero como sé que mi "jefe" no nos puede observar, te lo diré –comenzaba a decir, pero Rachel la detuvo.

Espera ¿Cómo es eso de que no nos puede observar? –preguntaba indignada y asustada por solo imaginarse ser observaba las 24 horas por Lucifer.

Se supone que "el Jefe" nos observa cada vez que interactuamos contigo, a los siete o al menos a ellos porque cuando yo estoy contigo no puede –Rachel la miraba confundida –tengo una teoría sobre eso.

¿Qué teoría? –pregunto queriendo saber la razón, pero Dakota le quito importancia.

Te la diré luego, lo que te voy a contar es más importante –Rachel asintió -¿Cómo crees que nacen los pecados? –la chica negó –en la tierra, cada cierto tiempo, hay humanos que nacen con un "don" por así decirlo y a medida que van creciendo ese don también. Se supone que cada cierto tiempo los pecados se van renovando y es ahí donde entran esos humanos especiales –Rachel mira confundida y Dakota suspira –las personas que cometen actos malvados en vida, actos extremamente malos –agrega para que la chica entendiera –una vez que mueren son enviados a una zona oscura donde una luz los ilumina y le preguntan si quieren trabajar. Ellos obviamente no saben que están muertos y si responden que si, pasan a formar parte de la nueva generación de pecados –Rachel aun no entendía y Dakota se frustraba por ser un asco para explicar las cosas –lo que quiero decir es que los chicos, los seis, anteriormente fueron humanos que cayeron en pecado al extremo y por eso hoy en día representan el pecado al cual cayeron –Rachel abría los ojos sorprendidas.

Eso quiere decir que Quinn… -preguntaba y Dakota asentía.

Quinn era una famosa cantante en el 1930 y a pesar de que era la mejor, era muy soberbia y menos preciaba a los demás. Un día luego de que saliera de un espectáculo, un joven se le acerco declarándole su amor, pero como era de esperarse ella lo desprecio con palabras mordaces. Al otro día encontraron su cuerpo descuartizado –Rachel hacia una mueca de horror –se comprobó que había sido el mismo chico que se le había declarado la noche anterior –finalizo su historia.

¿Y fue igual con los demás? –preguntaba la joven refiriéndose a los pecados mientras Dakota sentía -¿Y qué es eso de que cada cierto tiempo van cambiando?

Antiguamente cada cien años que pasaba un pecado "en servicio" se le daba la oportunidad de volver a la vida si así lo deseaba como premio por su labor –Rachel se sorprendía.

Cuanto llevan ustedes –interrogo y el pecado suspiro y hacia algunas extrañas muecas ya que le había comenzado a doler la espalda.

Ira, Gula y Soberbia llevan 85 años, Avaricia lleva 70, Envidia 50, Pereza 300 y yo 500 –nuevamente Rachel abría los ojos y cuando iba a hablar el pecado la detuvo –mira te quiero pedir que seas discreta. Ellos no saben sobre esto y sinceramente no tengo idea si al pasar los 100 años nuestro jefe les dará la posibilidad de que vuelvan a la vida –Rachel asentía –ahora sé que preguntaras porque Yo y Pereza no hemos "revivido" y sinceramente no tengo idea del porque ella no lo ha hecho, pero en cuanto a mí, eso es complicado porque yo no soy como ellos.

¿A qué te refieres? –indago curiosa.

Cuando ellos vuelven a la vida, les es fácil adaptarse a las nuevas sensaciones que sientes los humanos ya que alguna vez ellos lo fueron. Algunos recuerdas sus vidas pasadas y otros no, pero obviamente olvidaran que fueron pecados y demonios –Rachel asentía y esperaba que la chica continuara –a mí en cambio me costaría más porque como dije, yo soy diferente al resto de los pecados –la joven la animo a que continuara –veras yo antes de ser un demonio fui… -pero de pronto una extraña sensación de terror le invadió de cuerpo y su respiración se detuvo abruptamente.

¿Estás bien? –Rachel preocupada se acerco a ella y la toco haciendo que Lujuria volviera a respirar y la mirara con preocupación.

Hay que ir al instituto de inmediato –se levanto y con un movimiento de dedos cambio su atuendo a uno más presentable.

¿Qué? ¿Por qué? –grito Rachel tras de ella mientras la veía montar un auto que nunca antes había visto, pero no dudo en subir al asiento del copiloto.

Jesse y Quinn están en peligro –advirtió y dio arranque al motor.

/o/

Jesse luego del primer periodo, había decidido ir al baño a refrescarse ya que se encontraba frustrado al saber que Rachel no había asistido ese día a clases. Mientras se mojaba la cara, sintió como la puerta se abría abruptamente y luego se cerraba de igual forma sin darle tiempo de ver quién era, hasta que sintió unas manos arrinconándolo contra la pared.

¿Qué demonios te pasa? –le pregunto a la persona que furiosamente lo sostenía del cuello de la camisa.

¿Qué la hiciste a Rachel ayer? –pregunto cabreada Quinn con sus ojos oscurecidos mientras Jesse forcejeaba con ella para que lo soltara.

¡Qué mierda te importa! ¡¿Y quieres soltarme?! –grito enfurecido mientras también sus ojos cambiaban y sus cuernos comenzaban a aparecer.

Escúchame bien idiota –Quinn lo amenazo con su dedo mientras su voz salía más fría de lo normal –no quiero enterarme de que hiciste sufrir a Rachel ¡ENTENDIDO! –gruño mientras también sus cuernos comenzaban a salir, pero ninguno se dio cuenta de la nueva presencia hasta que este emitió un gritito.

¡Dios mío! –dijo Kurt entre sorprendido y asustado viendo a los dos demonios quienes al ver como el chico trataba de retirarse, no dudaron en atraparlo para que no saliera del baño.

Escúchame bien porcelana –le advertía Quinn mientras Jesse lo tenía sujetado y con una mano tapaba su boca –mas te vale que olvides lo que acabas de ver o si no, te haremos la vida imposible. ¿Entiendes? –lo miro con sus ojos oscuros y rojos mientras Kurt entre lagrimas asentía.

Rayos. Ojala él no se haya enterado –iba diciendo preocupado Jesse mirando a Quinn ya que la principal regla de los pecados era que ningún humano que no fuera su víctima podía verlos en su forma de demonio –de lo contrario… -sus palabras murieron cuando sintió un frio recorrer la espalda al igual que a Quinn quien cerró los ojos asustada mientras Kurt abría mas los ojos y se desmayaba al ver al ser que acababa de aparecer frente a ellos.

O si no que –murmuro Lucifer en su forma demoniaca al esplendor con su cuerpo completamente rojo, sus largos cuernos, cola y sus alas oscuras mientras miraba a los dos pecados quienes temblaban con solo recordar cómo había terminado Lujuria a manos del demonio.