Cap 6.

- ¿Podrías besarme?- él rió y tomó una de mis manos, me levanté y él me tomó por la cintura, me besó suavemente.

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Sentí como cálidamente sus labios tomaban posesión de mi boca, él estaba feliz pero yo seguía hecha un lío, sentí como mi cuerpo empezaba a unirse al suyo, empecé a sentir sus besos más demandantes y mi deseo por él empezó a subir pero antes de que algo pudiera pasar llegó una lechuza, me separé de él y tomé la carta de sus patas, Harry le dio un pequeño premio y ella voló de regreso por donde venía.

Leí la carta y me entristecí, no quería irme del lugar pero Albus nos pedía regresar de inmediato, el peligro ya había pasado y el Ministro necesitaba la presencia inmediata de Dumbledore y de mí para un pequeño interrogatorio.

- Debemos irnos- dije volviéndolo a ver.

- Ven- extendió su mano- ¿no te vas a arrepentir mañana?- preguntó y reí abiertamente.

- No Potter- hizo un mohín infantil, odiaba que lo llamara por su apellido- vamos.

Tomé su mano y salimos de la tienda, él la empacó y quitó los hechizos para poder desaparecernos del lugar.

Llegamos al Bosque Prohibido y caminamos directamente al castillo, en la carta Albus había indicado que teníamos que esperarlo en las mazmorras para hablar con Severus también.

- Minnie- dijo el director cuando entramos al despacho de Severus- el Ministro de Magia nos pide que vayamos a comparecer acerca del señor Weasley, según su versión hay algunos miembros del Wizengamot que están pidiendo tu dimisión y la mía porque lo consideran un Héroe de Guerra, creen que debimos obligarlo a terminar su educación en Hogwarts y hacerlo tomar su posición en la sociedad del Mundo Mágico.

- El ministerio quiere exponerlos como trofeo Albus- dije comprendiendo lo que me había dicho- pero no creí eso de Kingsley.

- De él no Minnie- rebatió Dumbledore- del ministerio en general, él ha evitado que los expongan desde este momento a todo el espectáculo público y a toda la prensa.

- Yo podría hablar con ellos y poner al tanto a la Oficina de Aurores, desde aquí adentro no podemos luchar contra él pero alguien debería hacerlo- lo miré detenidamente, estaba frustrado por no poder hacer nada más que esperar.

- No Harry- contestó Albus y ambos le pusimos nuevamente atención- todavía quedan seguidores de Voldemort infiltrados en el ministerio y algunos por pocos galeones venderían la información a alguna revista con lo cual podrían bajar la moral a muchos magos, recuerda Harry, todavía los consideran el "Trío Dorado"- sabía que esa explicación no sería suficiente para él pero no podría hacer nada más en eso.

Vi a Harry analizar brevemente la información que Dumbledore le había proporcionado, tal como yo había pensado él no estaba de acuerdo pero entendía, Albus se apartó bastante de nosotros para darnos intimidad, sacó una bolsa con caramelos de limón con naranja y empezó a comérselos; Potter se acercó a mi lado.

- ¿Estás bien?- pregunté al muchacho al tenerlo frente a mí, miré disimuladamente a Albus y él parecía no escuchar nada de lo que pasaba a su alrededor.

- Sí mi preciosa- me indicó él, sonreí ante sus muestras de ternura porque no las esperaba de él, observé que poco a poco la frustración en su rostro bajaba.

- Deberíamos ser formales aquí Potter- le dije seriamente a mi estudiante, recordé donde estábamos y que yo era su profesora dentro del castillo- esto solo en mi casa, ¿está bien?- pregunté.

- Sí profesora McGonagall- dijo y bajó la mirada mostrando respeto, no pude evitar reír.

La puerta del despacho de Severus se abrió, los tres miramos quienes llegaban y lo que vimos nos dejó en una pieza, Severus y la señorita Granger se besaban apasionadamente frente a nosotros, Albus llamó su atención sonriéndoles a ambos, Harry y yo nos miramos sorprendidos, al menos no sería la única que perdería u empleo por enamorarse de un alumno.

- Severus- dijo el director, nos acercamos para que él no tuviera que alzar la voz, ambos estabamos esperando alguna amenaza por parte de Albus pero ella no llegó.

Dumbledore le explicó a Snape que él y yo debíamos salir del castillo esa noche, el maestro azabache quedaba a cargo del colegio mientras Albus no estuviera y también que Harry estaría con él, Severus aceptó aunque bastante renuente a todo; me despedí con la mirada de mi alumno y salí junto a Albus.

Esa noche Albus y yo fuimos al Ministerio, ellos solicitaban nuestra presencia y cuando llegamos nos esperaba toda la comisión del Wizengamot en una sala de juicios, esperaban poder juzgarnos para darle a la comunidad la imagen de que ellos podían controlarlo todo, algunos de los miembros habían sugerido desesperadamente una temporada en Azkaban para ambos por dejar marchar a Weasley, rebuscaron en nuestros expedientes de profesores por alguna mancha para podernos culpar pero al ver que no había ninguna nos dejaron marchar impunes.

Salimos de madrugada del Ministerio, al llegar al castillo me dirigí de inmediato a descansar, en la mañana tendría que trabajar y necesitaba no dormir en clases, me cambié de ropa y me acosté en la cama pero no podía dormir, algo hacía falta- El olor de Harry- dije en un susurro, tomé su almohada y la puse en mi cara, todavía quedaban restos de su olor y me pude relajar para dormir.

Descansé unas pocas horas, tenía que levantarme e ir por Harry al despacho de Severus porque él no sería tan comprensivo como yo para despertarlo, me bañé y bajé hasta las mazmorras, Hermione me abrió amablemente la puerta y me pidió que despertara a Harry, lo observé profundamente dormido en un sillón y sonreí, se veía tranquilo y en paz.

- Harry, arriba- le hablé fuerte pero solamente se dio vuelta y siguió durmiendo- Potter despierte- le hablé por más de cinco minutos pero al ver que no me haría caso con mi varita le eché agua en su cara, vi como rápidamente despertaba y furioso.

- ¿PERO QUÉ DIABLOS?- gritó mi alumno.

- Tranquilícese Potter, solo soy yo- le sonreí y eso lo calmó.

- Ah, disculpe ¿para qué me despertó?

- La señorita Granger me pidió que lo despertara- una explicación sencilla.

- HERMIONE- estaba furioso con ella, la castaña salió y le sonrió, Severus salió del baño molesto por el ruido.

- Potter, ¿es usted estúpido o lo finge gran Troll?, es tarde y tiene clases hoy, muévase- Potter se levantó y caminó hacia el baño, de camino se restregaba las manos en los ojos, tenía sueño.

- Buenos días Severus- le dije al profesor mientras él se terminaba de vestir.

- Hola Minerva- contestó amablemente- ¿qué pasó ayer?

Le conté rápidamente lo que había ocurrido, él escuchaba y sabía que daba gracias a Merlín por no haber tenido a Weasley de alumno, se levantó cuando terminé de decirle y fue a desayunar.

- Minerva, ven- salió del baño Harry, apenas iba vestido con los pantalones del colegio y me hacía señas con la mano, observé la cocina de Severus y los vi desayunando entre miradas de deseo entre los dos, tenía que hablar con Hermione.

Entré a la habitación de Severus, el baño estaba dentro de ella, la recámara era bastante grande, con una cama un poco más amplia que la mía, con sábanas negras de seda, tenía un sillón oscuro y varias pinturas de paisajes parecidas a las que estaban en mi sala, era cómoda pero no tenía muchos lujos.

- ¿Por qué me llamaste?- le pregunté y él empezó a abrochar su camisa blanca.

- Buenos días preciosa- me tomó en sus brazos y me besó tranquilamente, sentí una descarga de energía atravesarme lentamente, puse mis manos en su cuello atrayéndolo más.

Escuchamos como la puerta se abría y antes de poder separarnos la persona entró.

- Se se señorita Granger- tartamudeé tratando de explicarme- y y yo.

- Tranquila profesora McGonagall- me dijo- no diré nada y si la tranquiliza yo no he visto nada, ahora, te llegó esto- le dio un par de cartas a Harry- debe ser carta de otra admiradora, ve la que me llegó a mi- salió del cuarto.

Él leyó ambas rápidamente y las botó en un basurero, traté de verlas pero me lo impidió suavemente, habían ciertas cosas que el Héroe de Guerra no me quería contar, eso tal vez pusiera su vida en riesgo y me molesté con él.

Escuchamos un grito desde la sala de Snape, teníamos que salir para poder trabajar, Potter me besó suavemente y se separó de mí, sonrió y salimos hacia el salón, Severus y yo fuimos a dejarlos hacia una Torre y nos devolvimos a dar nuestras clases.

FIN DEL CAPÍTULO.

¿Qué les pareció? ¿Me gano el pan de hoy? Ja ja ja.

Espero sus reviews.

Besos.

Mnica Snape.