La promesa de que la vida puede
continuar
*Capitulo 6: Susto
Me baño, me visto con la chaqueta de caza de mi padre, me coloco el carcaj de flechas y mi arco en el hombro y decido salir de aquí. Necesito salir de aquí, de esta casa llena de recuerdos. No me he podido recuperar de la pesadilla de anoche…todas las cosas que veo me hacen mal: la habitación de Prim, Buttercup…todo me hace llorar y recordar cuantas veces he visto explotar a la pequeña Prim y cuantas veces vi que atravesaban a mi hermosa Rue.
Salgo de mi casa y me mareo un poco hasta que mis ojos se acostumbran al hermoso paisaje que se forma con las casas de La Aldea de los Vencedores bañadas por una gruesa capa de nieve.
Me tapo la boca con la parte superior de la chaqueta para no respirar el aire frío que se instalo en este lugar.
Decido ir a caminar porque necesito aclarar mis ideas. Me meto en La Pradera y camino hasta que mis piernas duelen. Me siento en una gran piedra rodeada por altos árboles y empiezo a aclarar lo sucedido anoche: el llanto, los gritos, el miedo y el dolor…
Sé que nunca me recuperaré y soy consiente de eso. Sé que el dolor lo llevaré siempre en mi pecho, que este vacío lo sentiré siempre y que las pesadillas no se irán jamás. Mi hermana era lo más importante que tenía en la vida y murió horriblemente delante de mí. Esto quedará grabado en mi mente por años hasta que decida soltar ese recuerdo y vivir, pero no soy capaz de hacerlo ya que cada vez este recuerdo se aferra más a mi mente y renace cada noche para atormentarme de maneras distintas.
Quisiera despertar y ver a Prim a mi lado recostada como cada mañana antes de la primera cosecha, pero sé que no es posible.
Debo acostumbrarme, tengo que vivir con esto hasta que decida soltar el recuerdo y volver a vivir.
Me levanto, estiro mis dormidas piernas y regreso lentamente hacia la calle. Las personas siguen tratando de reconstruir, lo más rápido posible, lo que ha quedado de nuestro distrito para volver rápido a su hogar. Escondo mi arco y el carcaj de flechas detrás de un árbol y camino hacia ellos. Su entusiasmo por seguir, debe ser lo que me motiva a ayudarlos. Me acerco a una joven embarazada que barre las cenizas y le ofrezco mi ayuda.
Me quedo hasta el atardecer ayudando a personas distintas. Las cosas mejoras poco a poco, ya quedan menos escombros por levantar. Es una hermosa sensación ver sus caras aliviadas al ver que cada vez falta menos para volver a su hogar.
Hoy, durante la tarde, he visto un tren llegar con el sello de Panem y descargar cajas y paquetes de sobres ¿Qué serán? No lo sé…pero pronto lo averiguaré.
Agarro mi arco y mi carcaj de flechas y me dirijo a mi casa. En la puerta veo una nota de Haymitch y una carta. A garro la carta y la guardo en el bolsillo de la chaqueta.
"Ven a mi casa, Tengo algo urgente que mostrarte!"
¿Qué me ha querido decir Haymitch con su carta? ¿Algo urgente?
Me voy a su casa, caminando lo más rápido posible y lo veo sentado delante de 3 cajas grandes y 1 caja mediana ubicada en la mesita de la sala de estar.
-Hola, ¿Qué significan estas cajas?- le pregunto mientras dejo mi arco y el carcaj y me dirijo hacia una de las grandes cajas y lo veo. Es algo muy sorprendente. Ver los tonos, la mezcla de luces y sombras, de colores cálidos y fríos, esa mezcla hermosa que traza un paisaje que solo lo puede lograr una sola persona: Peeta.
-Son sus pinturas y los videos de sus Juegos. Los he podido conseguir…¿Te sientes bien?- me observa con confusión, como si con los ojos intentara leer lo que está sucediendo en mi cabeza.
-Si, solo que …estas pinturas…las hizo él cuando estaba bien y el tema es que…extraño eso- le digo mientras con una mano trato de ocultar las lagrimas que caen sin cesar por mi mejilla ya que la pintura que sostengo en mi mano me recuerda todo lo que era Peeta, el chico que conocí : su bondad, su amor, su solidaridad, su amabilidad con todas la personas que lo rodeaban y su convicción de ayudar a los demás en momentos difíciles.
- Vale, preciosa. – me dice Haymitch interrumpiendo la corriente de pensamientos que brota y corre por mi cabeza como agua de río. – Ya pasará, ¿sabes? Lo recuperaremos.
- Vale- sus palabras me tranquilizan. Todavía no puedo entender el gran cambio de Haymitch pero me agrada que me acompañe - ¿Cuándo podremos empezar con esto?
- Hoy, pero primero iremos a preguntarle a Peeta si quiere que lo ayudemos, ¿Vale? Ya sabes que no podemos meternos en su vida si él no quiere.
- Pero…si dice que no. ¿Qué haremos?
- Encontraremos otra forma de ayudarlo.
- Vale – nos paramos y caminamos lentamente hacia la puerta conversando sobre cuáles, exactamente, son las cosas que Haymitch a podido recuperar.
Me cuenta que solo tiene las 20 pinturas que Peeta realizo el vagón del tren, los videos de los 2 Juegos del Hambre en los que hemos participado juntos y el video de La Gira de la Victoria…no sabia que había un video sobre la gira..pero espero que sirva.
Entramos en la casa de Peeta ya que hemos llamado 6 veces a la puerta y no contesta nadie. Es raro, porque las luces están encendidas lo que significa que él esta aquí.
Me quedo atónita, no puedo creer lo que ha pasado…el miedo acecha mi cuerpo como un león sobre su presa. Me quedo quieta, contemplando la destrucción que ha sufrido la sala, cautiva del miedo y la agonía de no saber que ha ocurrido.
- Peetaaa! – un grito ahogado sale de mi garganta - ¿Dónde estas? – nadie contesta y mi desesperación aumenta. Haymitch entró en la cocina para ver si está allí, pero no está…solo hay cosas rotas y desastre por todos lados donde miremos.
Esto no está bien, empiezo a subir las escaleras hacia su habitación y me quedo helada: una línea de sangre recorre toda la escalera. A medida que avanzo por la escalera, la sangre se hace mas intensa y sigue hasta su habitación.
- Peetaaa! – nadie contesta – Por favor háblame, ¿Dónde estas?
Mi corazón late muy fuerte, el miedo a perderlo inunda mi cuerpo, la desesperación aumenta con cada segundo que pasa y él no contesta.
Estiro la mano hacia el picaporte de su habitación y no me animo a abrirla. Tengo mucho miedo de lo que pueda encontrar.
¿Qué ha sucedido? ¿Donde esta Peeta?
