Capítulo 6. Noche fría, cuerpos tibios, fantasías de fuego.
Una tenue niebla visita la quieta noche en el bosque, la temperatura desciende sorprendentemente rápido y el frío se suma a la oscura y absolutamente callada morada de los poderosos reyes del país del sol.
El inesperado frío penetra su cuerpo desnudo que envuelto entre mantas no puede evitar temblar. Nike instintivamente busca el calor del cuerpo de su amado. Él no está.
Sorprendida, se levanta y de inmediato le llama – Livi… Livi… ¿dónde estás?
- No salgas - Contesta de inmediato para darle tranquilidad a su amada. – Estaré contigo en un rato.
- Ok. ¿Qué estará haciendo? – Se pregunta un poco más tranquila, pero no lo suficiente para volver a recostarse.
No pasó mucho tiempo cuando Livi entra a la carpa, estaba oscuro, pero a pesar de esto ella pudo distinguir que traía consigo algunas lámparas de aceite además de una manta extra.
– Hace bastante frío - comenta él - No dejabas de temblar y no me dejabas dormir, tenía que hacer algo.
Mientras Livi enciende una de las lámparas, Nike se percata gracias a su luz que su amado ha salido por aquellas cosas usando muy poca ropa, únicamente llevaba un pantalón corto y todo su torso estaba al descubierto.
- ¡LIVI! ¿porque no te abrigaste para salir? – Le reclama
- ¿um esto? no es nada, no te preocupes ya sabes lo que dicen… que los hombres toleramos el frío un poco más que las mujeres. Además… tengo mis métodos para calentarme.
Dicho esto cuelga la lámpara número uno en el interior de la entrada de la tienda para que su tenue flama caliente el aire de su temporal morada.
Nike no puede dejar de mirar la sonrisa que se dibujó en el rostro de su amado al pronunciar estas últimas líneas.
Su sonrisa o más bien la expresión de su rostro le inquieta, tenía ese dulce toque insinuante y seductor, mesclado con un poco de lujuria.
Sonreía como un niño que recuerda con picardía alguna travesura pasada, pero ambos saben qué travesura recuerda con puntualidad. No es nada inocente.
Livi toma las lámparas número dos y tres para colocarlas en las esquinas del fondo de la tienda. Pasa al lado de Nike sin decir una sola palabra, inmerso en su mente, sin dejar de sonreír en ningún momento, casi mofándose de los pensamientos que pudieran rondar en la cabeza de su amada; quién sabe qué pervertidos pensamientos cruzaban por su imaginación.
Un ligero escalofrío recorre la espalda de Nike, traga saliva y finalmente pregunta con la voz temblorosa.
- ¿Eeee esto? ¿A… a qué te refieres con… ya sabes, tus métodos?
Él no dice nada, sólo le lanza una breve mirada y continua con lo que estaba haciendo, toma la manta extra y la tiende sobre Nike quien no deja de intentar cubrir su desnudez con un escudo de sábanas, una manera involuntaria de "protegerse" de los penetrantes ojos de su amado que no hacen otra cosa que decirle "tú sabes a qué me refiero…"
Livi levanta todo el tendido de la improvisada cama y se incorpora en ella, posa calmadamente su cabeza en la acolchonada almohada de plumas de ganso, cierra sus ojos y con esto apaga por completo la expresión que traía en su rostro. Inhala y exhala profundamente completamente relajado; luego da una simple y directa orden.
– Ven.
Sin dar más argumentos, extiende sus brazos para acercar tiernamente a Nike contra su cuerpo. La abraza contra su pecho suavemente para que se sienta a gusto, pero también con firmeza, para que no se escape claro está. Respira hondo - Tu cabello huele delicioso.- Susurra, luego le da un dulce beso en la frente y guarda silencio por unos segundos. – Te amo- afirma en voz baja, casi entre dormido y muy levemente la aprieta con suavidad de nuevo hacia él, regalándole de este modo las últimas palabras de su día.
Por un par de segundos, Nike queda pasmada. Más tarde sólo puede sonreír y dejarse absorber por los calmados y arrulladores latidos del corazón de su amado. – Yo también te amo– responde tardía pero tranquilamente en voz baja, cierra sus ojos para disponerse a continuar descansando y el silencio vuelve a reinar en aquella carpa. Al menos durante casi un minuto así fueron las cosas.
– Sabes… – bosteza ella - por el comentario que hiciste y la expresión de tu cara, yo… pensé que querías que hiciéramos el amor nuevamente. Jejeje que pervertida soy – afirma ya más relajada con un tono incluso burlón.
-Tienes razón.
-¿Eh?
Livi abre de par en par sus ojos.
-¡Esa sí que es una mejor idea¡
Sin darle tiempo de reaccionar Livi le besa con abundante pasión. Como cada cosa que hace, ha preparado perfectamente este momento para atraparla con su beso y a la vez hacerla prisionera entre sus brazos.
El fuego de aquel largo beso la deja sin aliento.
Livi.
Livi.
Tramposo… siempre haces lo mismo, haces que baje mi guardia y actúas cuando estoy desprevenida, se te está haciendo costumbre y lo peor…
-Ah…- un pequeño gemido se le escapa cuando Livi le da una pequeña mordida en su cuello.
Lo peor de todo es que siempre caigo en tus trampas.
No. No es eso, creo que en el fondo siempre sé como acabaran las cosas, soy yo la que se está acostumbrando a caer en ellas. Si sigo así terminaré volviéndome adicta a estos momentos.
Su respiración ya está flaqueando ante los anhelos de su alma, de su mente y de su corazón que se encuentran confundidos y extasiados.
Sólo este beso ha sido suficiente para que ya no tenga frío. Mis manos se mueven solas, ya no intento huir, solo quiero tocarlo y que él no pare de tocarme.
Sus corazones no dejan de latir a toda velocidad, la sangre hierve de deseo y calienta sus cuerpos con la necesidad de querer amarse una segunda ocasión.
Soy tan tonta… tan evidente, ni si quiera puedo oponerme. Todo pasa tan rápido y a la vez tan lento.
Hay una imagen. No, un momento o una combinación de ambas. Una escena algo difícil de describir en una sola palabra u oración. Es un instante fugaz pero no por esto no menos intenso. Al contrario es bastante trascendental en la percepción masculina, o por lo menos lo suficientemente estimulante para encender una pequeña chispa en los instintos salvajes de un hombre.
Es una invitación, un ritual que dura un parpadeo, o mejor dicho un conjunto de pequeñas acciones.
Nike no lo planea, no es consciente de lo que su cuerpo hace con naturalidad. Con un par de agitados pero profundos respiros levanta su desnudo torso, eleva y expande su pecho en dirección a su amado, a la vez que tumba con delicada seducción su cabeza, un poco hacia atrás y mirando a un lado. Dibujando la delicada silueta que es la pieza clave para desencadenar la reacción que tanto anhela, sellando así la invitación a que la haga suya. Invitación que el rey Livius no tiene reparo en aceptar.
Esta vez, sin titubeos ni dudas y sin ni una pizca de vergüenza, prueba la piel de su amada deslizando su lengua desde los hombros a su cuello, terminando nuevamente en su boca; envía su mano derecha los pechos de su amante, un poco más deseoso y excitado por apretarlos sin reparo, de jugar sintiendo algo brusco su textura… su forma… su elasticidad. Embriagándose de deseo con cada caricia y con cada movimiento. Luego sus dedos viajan por su vientre hasta llegar a la intimidad de su amada, en donde sin solicitar su permiso, los desliza de arriba abajo.
-ah… Livi – gime Nike rompiendo el silencio de la oscura y callada noche. Involuntariamente aprieta sus manos con cada caricia de su amado, pero ahora no sujeta el edredón o las sábanas. En su lugar sus manos se encuentran perdidas en la espalda de su esposo y con cada apretón no puede evitar que sus dedos o sus uñas hagan marcas en su piel.
-Me encantas - dice agitado, su cuerpo no ha parado de moverse ni un segundo desde que empezó a besarla.
El aliento cálido de Livi se siente como llamas cuando pronuncia cada palabra estando tan cerca de su piel.
-No puedo más - dice Livi en voz baja- estás tan jugosa
-Ah... Livi… ¿qué haces? – Logra sollozar Nike.
Completamente excitado por el deseo su cuerpo ya se encuentra listo para hacerla suya otra vez, pero antes se aleja un poco con el único fin de contemplarla.
¿Qué quiero hacer con ella?
Mientras tanto Nike se encuentra inquieta y callada, no puede hablar pues los latidos de su corazón retumban tan fuertes en su pecho que no la dejan oír sus propios pensamientos. Su pulso agitado hace temblar cada fibra de su cuerpo que lo único que quiere es que él continúe amándola. Una palabra es lo único que la hace despertar del transe.
-Gírate- Ordena finalmente
Al principio Nike no logra comprender lo que le ha dicho, lo observa estupefacta. Esta petición la ha dejado bloqueada.
-¿eh? No entiendo, ¿escuché bien? Quiere que yo me...
-Que te des la vuelta
¿Qué… qué está sucediendo? Acaso… por eso está lejos, me está dando espacio para que pueda cumplir su orden.
Nike asiente.
¡¿EEEEEEHHHH?! ¿Qué estoy haciendo, porqué le obedezco? Esto es muy vergonzoso.
-Liv-
Sus palabras y pensamientos son silenciados inmediatamente cuando siente los tibios dedos de su amado subiendo lentamente por la parte trasera de sus muslos, yendo con silenciosa ternura por su cadera y allí extendiéndolos en forma de palma para acariciar su cintura, continuando su recorrido subiendo por la espalda hasta llegar a los hombros moviendo el largo cabello de Nike a un lado.
Nike siente como un tierno beso se posa en su nuca. Los labios de su amado empiezan a repartirse suavemente en su espalda desnuda.
Nike, perdóname.
A partir de ahora no podré tratarte con más con gentileza.
Cada beso que le daba era una autentica tortura para él. De verdad trataba de ser gentil y delicado con el cuerpo de su amada, pero en su mente, en sus fantasías, prevalecía un oscuro y desenfrenado anhelo… solo existía ese sentimiento salvaje e incontrolable, una emoción que se apoderaba de él a cada segundo con más fuerza y lentamente se le hacía más difícil ignorar la embriagadora pasión que lo enceguecía y nublaba su juicio, hasta el punto de llegar a ser solo un deseo feroz que solo se calmaría de una manera.
Complaciéndolo.
Nike, de verdad lo siento. Pero no me detendré hasta saciar mi hambre de ti.
Siempre quise hacer esto contigo y ahora que hemos empezado a explorar esta nueva etapa como pareja, no puedo evitar caer en la tentación.
Lo sé soy egoísta ni si quiera puedo preguntarte si estás de acuerdo, terminaré siendo un mal esposo.
Te doy una orden y tu... tu la cumples. ¿A caso no significa eso que me das tu consentimiento?Es cierto si no estuvieras de acuerdo me lo harías saber. No tengo porqué sentir remordimiento alguno. Todo está bien.
No.
A quién trato de engañar... cómo si pudiera detenerme. Si en estos momentos me pidieras que pare, yo... yo... ¿sería capaz de detenerme?
Si planteo la situación en mi cabeza, ni una fibra de mi cuerpo estaría dispuesta a ceder. Lo cierto es que al ponerme en esa situación solo termino... PROVOCÁNDOME MÁS.
Es tu culpa.
Tú me provocas, me enciendes, me descontrolas... por favor sigue así, nunca dejes esa expresión en tu rostro, déjame seguir deseando tu piel y hacerte mía a mis antojos.
Y la próxima vez, por favor... por favor...
La próxima vez...
Dime que no.
Fin del capítulo 6
