¡Hola! Aquí les tengo otro capítulo. De verdad siento haberme demorado tanto…hubo un momento en que el fic se estancó y me costó salir de ahí. Además de que aún no recupero el Internet… Pero bueno, aquí esta.

Quiero agradecer especialmente a Lastblade por haberme dejado un review, y claro, a mi hermana también. Y gracias también a Mary Cullen, por haberme ayudado con la historia :P

Capítulo 6:

"¿Adiós a volver?"

"Agh…estúpida luz". Desistí de intentar seguir durmiendo porque la luz que entraba por la ventana era realmente molesta y me impedía seguir durmiendo. Me di unas vueltas más antes de abrir los ojos para mirar el cielo de la habitación – Esperando encontrar mi adorado póster de Orlando Bloom…pero este no estaba. – Me senté de golpe, preguntándome en dónde me había metido, luego de unos segundos, recordé que me hallaba en una habitación dentro de un castillo en la Tierra Media. "Pff, yo que creía que sólo soñaba" "Aunque por otro lado, no es tan malo… ". Me dejé caer de golpe sobre la cama, y lancé un suspiro de cansancio.

"Bien, hoy es mi segundo día aquí" Hice una mueca al recordar el día de ayer…Fueron demasiadas cosas para un solo día. Si no me hubiera levantado atrasada ayer; tal vez ahora mismo estaría celebrando con mis amigas mi título en arquitectura. Suspiré. "Ayer debí haber hecho ese examen…¡Hey! Tal vez tenga la oportunidad de hacerlo hoy, si es que logro convencer a los profesores que tomarán mi examen, no tendré que esperar hasta el próximo semestre para rendirlo …¡necesito mi mochila!"

Fui a por mi mochila y me volví a sentar en la cama. Por suerte ahí estaba mi ropa; la que usaría luego del examen para ir a celebrar con helados en caso de obtener el título o para entregarme un premio de consuelo – con helados y películas – En caso de no obtenerlo. "Pero no puedo ir a dar el examen con ropa de diario…" Resolví usar un vestido azul oscuro y sandalias a tono en reemplazo de ropa formal – Dado que la que llevaba ayer quedó toda sucia - Metí todo en la mochila y me la colgué al hombro. Me levanté y volví a colocar las sábanas en su lugar. Ahora lo único que necesitaba era un arroyo lo suficientemente apartado como para poder bañarme ahí…y no tenía ni la menor idea de a dónde dirigirme.

Al salir de la habitación; me topé con mi salvación - aunque hubiera preferido a Nellas antes que a ÉL- Me saludó con una sonrisa y un "buenos días". Iba a irse pero yo lo agarré del brazo

-¡Legolas! …¿Me harías un favor? – Lo miré con cara de cachorrito mojado para lograr convencerlo. Frunció el ceño.

-¿Sí? ¿Qué necesitas? – Ahora hablaba serio, pero una sonrisa seguía jugando en las comisuras de sus labios.

- Este… me preguntaba si me enseñarías un arroyo de por aquí cerca – Le sonreí; esperaba que no hiciera más preguntas y simplemente aceptara antes de mediodía.

-Creo que ahora es algo temprano – "¿No que los elfos eran madrugadores?" – Y tengo cosas que hacer…¿Para qué quieres un arroyo? – Frunció el ceño.

-Este…necesito bañarme.- Hice un gran esfuerzo para que no se notara que poco a poco me colocaba roja. – ¿Me ayudas?

Legolas asintió y antes de comenzar a caminar me susurró un rápido "Sígueme". En poco tiempo ya nos estábamos adentrando en el bosque y llegamos a un claro; no el claro de ayer, porque este tenía un pequeño arroyo en el centro. Me acerqué a Legolas.

-Gracias, es perfecto.- Nos sonreímos. Coloqué mi mochila en el piso, suponiendo que Legolas ya no estaba, pero me voltee y seguía ahí. Le hice señas para que se fuera.

-Oh, sí, claro…adiós.- "Sí, me ayudó, pero no tiene por qué quedarse ahí parado…". Lo perdí de vista mientras caminaba entre arbustos y árboles. Coloqué la ropa que me pondría sobre el pasto, pero antes de que me desvistiera, Legolas estaba ahí de nuevo.

-¿Sí?- Pregunté amablemente, reprimiendo la rabia repentina."¿Y ahora que pasa?" -¿Se te ofrece algo?

- Este…¿Quieres que te espere o te guías sola hasta el salón de mi padre? – Sopesé rápidamente mis posibilidades. "Si se va, probablemente nunca llegue hasta el salón del trono. Mejor se queda"

-Sinceramente, preferiría que te quedaras…- "Quiero llegar HOY a la sala del trono".

-Entonces te espero, me…me voltearé – Legolas se puso de espaldas a mí y al arroyo. "Bien, ahora espero que el agua del arroyo no está congelada…" Me arrodillé junto al agua, para ver si estaba fría o no. "M…no esta nada fría…" Me levanté e iba a desvestirme para entrar al arroyo cuando Legolas habló – Y…¿Tenías novio? – Preguntó como quien no quiere la cosa…"¿Eh? ¿Qué te importa?"

- No…- Recordé dos meses atrás, cuando sí tenía uno. "Ni siquiera dos meses…cinco semanas." Iba a hablar pero me interrumpió. Dejé el vestido que usé para dormir a un lado de la orilla y me dispuse a entrar al arroyo. Iba a entrar mirando la espalda de Legolas; cosa que me diera cuenta si se giraba-.

-Hum….¿Qué…?- Y Legolas se giró para completar su pregunta justo cuanto aún no terminaba de entrar al agua.

-AHHH ¡No te gires hasta que yo diga! –Legolas volvía a estar de espaldas a mí. Le lancé una sandalia a la cabeza, pero claro, él la esquivó. Estaba roja como tomate; pero por lo menos ya estaba dentro del arroyo.

-¡Hey, Lo siento; Pero no tienes por qué lanzarme cosas a la cabeza. – Legolas se sentó en el pasto, de espaldas a mí. Luego de unos minutos, volvió a hablar- Te preguntaba qué hacías en el bosque, cuando…te encontramos.

- Me dirigía a un lugar muy importante cuando me llegó una flecha en el hombro… - Le contesté mientras salía del agua y me comenzaba a secar, dado que había terminado de lavarme. - ¿Por qué?

- Parecías…apurada, a pesar de tu estado delicado… - Me coloqué el vestido; ahora que lo observaba con atención, era precioso. El corsé azul oscuro tenía destellos brillantes y estaba unido a una falda, de un tono más oscuro, que caía en cascada hasta mis rodillas Calcé las sandalias y estrujé mi cabello.

-No parecía; ESTABA apurada, me había levantado tarde ese día tan importante – Aún seguía maldiciéndome por eso. Me acerqué a Legolas y le toqué el hombro, me miró y yo sonreí - ¿Vamos?

- Sí, vamos. – Se levantó con un movimiento ágil y comenzó a caminar. Mientras caminábamos, yo iba memorizando el camino, para no tener que volverle a pedir ayuda. – Me gusta ese vestido…- "¿Qué quiere decir con eso?"

-Gracias – Eso fue lo único que conseguí decirle.- ¿Qué quieres decir con eso? –"¿Algún significado oculto?"

--¿Eh? Qué es un lindo vestido; me gusta, es lo único que quise decir – Fruncí el ceño – Es un lindo color, lindo corte…¿Te lo explico con manzanas?

- No lo necesito gracias. – Resople. Y me concentré en memorizarme el resto del camino. En realidad no era tan complicado. Izquierda, gran florero…. Llegamos al salón del trono.

- Aquí estamos- anunció Legolas, abriendo la puerta "Ya lo sé". Entré y él cerró detrás de él. El Rey Thranduil nuevamente estaba en consejo con sus tres invitados y Aragorn y Gimli brillaban por su ausencia.

- Señor…- Hice una pequeña reverencia. Luego de eso, los invitados del Rey se colocaron a un lado del trono, en silencio, también le hice una reverencia a ellos- He venido a… -"¿Hacerle una solicitud? ¿Pedir un favor? ¿Cómo se dirá?" - pedir su ayuda – El rey asintió – Necesito… volver a casa…

-Sabrina, querida… me temo que eso no sería posible. – ¿El rey parecía algo nervioso o soy yo?

-Por favor – Supliqué – Es algo…muy importante para mí. Yo…por favor. – Bajé la mirada. "Bueno, tal vez pueda esperar hasta el próximo año para poder rendirlo…que decepción se llevarán todos, después que les hablé y estudié tanto para ese examen. Bueno; es lo que hay."

-Lo siento…Pero no podrás regresar a casa en bastante tiempo, querida – Habló La Dama del Bosque dorado. Fruncí el ceño. "De seguro es porque he visto su palacio y sus bosques, por eso no puedo salir... Que mal…"

-Pero, se supone que soy una invitada ¿No? – "De invitada no tienes nada" "Oh, cállate" – Se supone que me podré quedar hasta cuando yo quiera ¿No? – Tal vez esa no era la mejor forma de plantearlo pero no me podía detener a pensarlo mejor

-Sí, se supone que es así; pero para ti no funciona así. – La mirada del rey era triste, tal vez era porque notó las lágrimas que se iban amontonando en mis ojos. "¿Acaso estoy condenada a vagar aquí, alejada de todo lo que más quiero?" Un montón de imágenes mentales me atropellaron. Lo último que oí fueron las palabras "Tú destino…" por parte de él Rey. Dejé de oír, lo único que veía eran esas imágenes. Hice una reverencia algo torpe y salí de la habitación dando tumbos, ya fuera, corrí hasta él claro que Legolas me había enseñado poco antes. Legué ahí y me aovillé sobre el pasto.

Una familia sentada alrededor de los regalos de navidad, niños corriendo por el jardín trasero de nuestra casa; Los hijos de mis hermanos: mis sobrinos. Ya me había perdido las primeras palabras y pasos del pequeño Juan Carlos, El primer nieto de mis padres. También me había perdido los quinces de mi hermano, de seguro nunca vería su primera novia. Tampoco vería a su esposa ni a sus hijos, que siempre se preguntarían por la señora que acompaña a su padre y a su tía en las fotos de la casa de sus abuelos paternos. No estaría allí para apoyarlos en momentos difíciles. Nunca podría sacar de compras a mis sobrinas, como hacían conmigo cuando era pequeña. No podría ser cómplice de sus infantiles travesura. Nunca podría llenar de golosinas las pequeñas pancitas de mis sobrinos; Porque nunca estaría ahí para ellos. Me tomarían por traidora, por haber desaparecido sin dejar rastro. Quedaría privada de los momentos más hermosos e importantes para mí y mi familia. Porque nunca podría salir de este maldito lugar. Tal vez si nunca hubiera tenido la ambición de viajar a España para estudiar, seguramente ahora estaría con mi familia, la cual había visto cinco veces en el plazo de seis años. Tampoco vería la boda de mis amigas, ni tendría la oportunidad de ser madrina de alguno de sus hijos. No estaría allí nunca más para darles consuelo en momentos difíciles ni para ayudarlas a cumplir sus deseos. Nunca más saldríamos a ver películas juntas, para celebrar un logro. Lo único que podría hacer es contentarme con recuerdos felices.

Las lagrimas corrían desesperadas por mis mejillas, mientras me sumía en recuerdos y pequeños vistazos al futuro. Me quedé ahí unos minutos, intentando calmarme, mientras me susurraba palabras de auto-consuelo. «Dijo en bastante tiempo, tal vez dos meses sean bastante tiempo» y cosas por el estilo. Me senté, y al pasar una mano por mi cabello – Aún húmedo – Descubrí que fue un error haber apoyado la cabeza en el pasto. "Agh". Noté que había dejado mi mochila olvidada sobre el pasto, me acerqué a ella y la abrí. Sí, aún seguían allí mis jeans cortos, mi polera con la imagen de un pirata y mis sandalias. Intenté alcanzar el broche que el vestido tenía en la espalda, cuando una voz grave interrumpió mi tarea.

-¿Qué haces?- Lo miré, en un principio, me costó reconocerlo, porque se me nublaba la vista. Era el enano que me miraba con cara de odio…Gimli. "¿Qué hace este aquí?"

-¿Eh? No te importa. – Rápidamente guardé todo en la mochila y me volví a dar la vuelta. Una vocecita me decía que no fuera tan dura, que eso sólo empeoraría todo.

-Planeas escaparte…¿Verdad? – La voz de Aragorn me sobresaltó, no lo había visto llegar."Intentar colocarme MI ropa no indica si quiero escaparme o no… ¿O sí?"No contesté; sea como sea, adivinó mis planes. Ambos se sentaron en el pasto, junto a mí

-Vamos niña…no hay por qué estar triste…-Ese era Gimli ¿Estaba siendo amable conmigo? – Es un día hermoso…no lo arruines con lágrimas.- "¿Eh? ¿De que habla?"

-¿Qué le paso al fiero guerrero que yo conocí? – Logré articular esa frase, mientras hipaba y lloraba. – No necesito su compasión.

-No, pero sí necesitas hablar de lo que te sucede… ¿No? – Aragorn parecía un padre por su forma de hablar. Suspiré mientras secaba una nueva tanda de lágrimas

-En realidad, no importa, lo superaré. - Les sonreí mientras me levantaba y recogía mi bolso

-Es tu familia ¿verdad?- Hice una mueca: Gimli tenía razón – Sé lo que se siente perder a tus seres queridos, te comprendo; pequeña espía.

- En realidad, no es perderlos a ellos…. Soy yo la que desaparece y tiene que vivir alejada de lo que más quiere. – Las lágrimas habían parado, así que logré "expresarme" con facilidad. "¿Qué caso tiene seguir intentando guardar lo que siento cuando ellos ya lo saben?" Ambos asintieron y se pusieron en pie.

- De seguro ahora te sientes mejor ¿No? - Asentí – Además, creo que te antepones a los hechos, aún no sabes lo que va a pasar.- Aragorn tenía razón, otra vez.

-Tienes razón. Pero creo que ahora le debo otra disculpa al Rey…- Ambos asintieron "Rayos…a este paso terminaré disculpándome a diario…¿Qué me sucede?"

- Vamos, espía. – dijo Gimli mientras comenzábamos a caminar en dirección al salón del Rey. Ahora sí me llevaba mi mochila, para no tener que volver a por ella.

-Una duda…¿Cómo me encontraron?- Fruncí el ceño; hubiera jurado que ellos no me habían visto…

-Te vimos salir desde el bacón…creímos que algo iba mal y te seguimos. – Aragorn sonrió – Como puedes ver, teníamos razón. – Fruncí los labios "¿Es que no se podía hacer nada sin que alguien se diera cuenta en este lugar?"

Cuando entramos al castillo apareció Legolas, con cara de preocupación, una preocupación que se fue en cuanto nos vio. Alcancé a darles las gracias antes de que Legolas aparara toda mi atención.

-Conque aquí estabas ¿Eh? – Me tomó una mano – Te busqué en tu habitación…luego en el establo y no estabas….- Me miró triste, pero luego sonrió – Pero vamos que ahora tienes clases de equitación…-Le puse un dedo en la boca para que callara un momento. Aragorn y Gimli estaban más atrás, charlando animadamente sobre lo que me pareció que era cómo afilar de manera efectiva sus armas.

-Primero, tengo algo que hacer…- Lo llevé hasta el salón del trono – Y luego las clases de equitación ¿Vale?- Legolas asintió. Entramos a la habitación y ahí estaba el rey; aún hablando con Gandalf, Galadriel y Lord Elrond. "Llevan bastante tiempo hablando…¿Qué será eso tan importante?". Al momento de entrar, callaron para observar quien era. El rey me sonrió cálidamente.

-¡Sabrina! Que bueno es verte, ya me comenzaba a preguntar dónde estabas. Ven, acércate – Hizo un gesto con las manos para que me acercase, me dirigí a él con pasos indecisos. Hice una reverencia con la cabeza. – Tenemos algo que deciros…

-Yo también señor…Quería disculparme por mi actitud, no ha sido la mejor…en comparación a lo que han hecho por mí. No se merecen rabietas de mi parte. - Mientras hablaba sentía cómo el color iba subiendo a mis mejillas. "Por Dios…termina de una vez para que puedas ir con Legolas…"

-No hay problemas, querida. Lo que te he dicho es algo…impactante, te comprendo a la perfección. –Se levantó y puso una mano en mi hombro - Bien, ahora lo que teníamos que decirte…

-¿Sí? – Lo miré y sonreí. "¿Qué será? ¿Me dirán que puedo irme cuando quiera?"

-Este, bueno, tú…- Dijo Lord Elrond calmadamente. Pero fue interrumpido por un estruendo al abrirse las puertas.

Entraron dos guardias con un chico afirmado por los brazos. A pesar de que tenía la ropa llena de barro y hojas; me di cuenta de que llevaba jeans y una camiseta negra…"¡Oh, cielos!; Él no pertenece a la Tierra Media ¡Es fantástico!" . Sonreí de pura felicidad. "De seguro llegó por el mismo camino que yo, entonces…¡Podré volver! " Legolas se acercó a mí y tomó mi mano.

-Rey Thranduil, sentimos interrumpir; pero hemos encontrado a este sujeto vagando en el bosque. – Uno de los guardias tomó al joven por el cabello y le alzó el rostro. Ahora el chico miraba de frente al rey. Era trigueño, ni tan pálido ni tan moreno, de ojos castaños y cabello castaño oscuro. Ahogué un grito de alegría. ¡Era él, era él!

Cha chan… ¿Quién será:P Espero les haya gustado. Y si no, no importa, el otro será mejor. Espero sus reviews, que se demorarán menos de cinco minutos en escribirlos