Por lo visto Karkat se había estado preocupando por estupideces durante todo este tiempo. Cuando hacía un mes se había caído al suelo sollozante, todos los trolls se habían quedado extrañados sin saber por qué hacía aquello. Después que se lo explicara, todos habían dicho que en ningún momento habían pensado en ello, y que sus preocupaciones eran completamente infundadas.
Nadie había tomado en serio a Karkat como líder en realidad. Nadie pensaba que Karkat tuviera ninguna responsabilidad de protegerles y de ser un buen jefe, mandándoles hacer las cosas correctas y todo eso. El único que lo había pensado era Karkat. Según los demás, Karkat no había tenido ninguna repercusión real como líder más que si lo hubiera sido cualquier otra persona. Decían que la mayoría de hechos de la sesión habían escapado de su liderazgo y que lo de líder al final había sido sólo como una especie de título adicional que Sburb le había conferido.
Karkat, en cambio, sabía que, en parte, lo que decían era cierto, que muchas acciones de la sesión habían escapado de su capacidad de liderazgo, cómo las manipulaciones de Vriska o los viajes en el tiempo de Aradia. Pero muchas de las cosas ocurridas seguían siendo su responsabilidad directa, cómo la lucha contra el rey negro, que había sido casi completamente dirigida por él, o el cáncer de Billius. ¿Y quién sabe cuántos de los viajes en el tiempo de Aradia habían sido ordenados por él en otra línea temporal? De todas formas, que sus amigos pensaran que no tenía razones para sentirse mal por todo aquello le hacía sentir algo mejor.
Por otra parte, su trabajo con el ánimo de Eridan le estaba resultando tremendamente satisfactorio. Por un lado, Eridan pensaba que esa era su penitencia, pero a la vez para Karkat, el trabajo de ayudarle con esa penitencia era una buena forma de redimirle de algunos de sus errores, sobre todo de los cometidos con Eridan, y de la muerte de Feferi.
Era curiosa le relación que habían pasado a tener, considerando el odio de Eridan por los sangres bajas y su conocimiento del color de Karkat. De hecho, era muy fácil percibir el cambio que había experimentado Eridan desde que comenzó el juego hasta el momento actual. Al principio, antes de empezar el juego, estaba decidido a eliminar a todos los trolls terrestres con alguna clase de arma apocalíptica. Ahora, mantenía una relación próxima a cuadrante pálido con un troll que estaba incluso por debajo del color de sangre más bajo, estaba fuera de la casta. Un mutante. E incluso hacía unos días Karkat y él habían estado bromeando un poco de lo irónico que era que las castas sirvieran de tan poco entonces.
Esto no quiere decir que Eridan de pronto hubiera pasado de ser un fiel defensor de que sólo los nobles debían vivir a pensar que todos los trolls estuvieran al mismo nivel de respeto y derechos, ni mucho menos. Pero había pasado a un nivel en el cual podía permitir la vida de los sangre baja, aunque siguiera pensando que en su gran parte eran inferiores a él.
Entre una cosa y la otra, Karkat estaba mucho más animado que antes. No había dejado de culparse por los eventos acontecidos, ni pensaba que eso fuera a suceder nunca, pero había empezado a pensar que quizás fuera a poder vivir con ellos.
Ahora Karkat solía pasar por lo menos una hora diaria fuera de su habitación, e incluso mantenía alguna conversación esporádica con los demás habitantes del meteorito, aunque todavía no se atrevía a acercarse a Gamzee, el cual seguía escondido.
Los días pasaron, y con ellos las semanas. Hacía ya algo más de dos meses que habían partido en su largo viaje hacia la nueva sesión, y se empezaban a coger unas costumbres en el meteorito. Se podría decir que de alguna forma la vida se normalizaba. Y Karkat pensó que había llegado un momento en el que ya no podía seguir ignorando el disculparse ante Terezi.
Así que salió de su habitación y empezó a caminar por los siniestros corredores del meteorito, dirigiéndose hacia la sala en la cual el alcalde, Dave y Terezi solían construir su ciudad de latas y jugar juntos.
Llegó a dónde estaban y se quedó observando procurando que no se percataran de su presencia. Parecían estar pasándoselo bien jugando con unas simples latas. Como si fueran unos niños simples y normales, y ninguno de los horrores de Sburb hubiera sucedido. Incluso Dave, que afirmaba que solo les seguía el rollo por motivos estrictamente irónicos, parecía estar pasándoselo genuinamente bien. Karka se dio cuenta de que tenía envidia de él, pero no supo pensar en si era envidia porque él ya no podía jugar de aquella manera o de su relación con Terezi.
Cogió un papel que había en el suelo (una etiqueta de un bote de guisantes), hizo una pequeña bola con él y se lo tiró a Terezi. Esta se dio la vuelta extrañada. Al ver a Karkat frunció el ceño, pero a pesar de ello susurró algo al oído de Dave y fue hacia él.
- ¿Qué quieres? – dijo sin tapujos.
- Disculparme. Por lo de ese día. No tenía derecho a hablarte como te hablé. Además, tenías razón, no tendría que preocuparme tanto, y tú sólo tratabas de ayudarme. No tendría que haber dic aquella sarta de mierda sobre ese hijo de – se interrumpió – sobre Dave. Yo tuve una oportunidad y la desperdicié, no puedo quejarme de que él ahora se tu… Amigo.
Reinó el silencio durante unos segundos.
- Disculpas aceptadas, imbécil. Pero no pienses que esto te libra de la horrible y pesada responsabilidad de tener que ser mi amigo. – se dio la vuelta y se fue.
Karkat se quedó parado, dejando que sus oídos saborearan la palabra "amigo". Sabía que eso era imposible, pero de todas formas hizo que se sintiera mejor.
