Desclaimer: Los personajes y escenarios de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto. La historia es mía y no doy autorización alguna para ser publicada fuera de

Advertencia: Escenas y lenguaje de tipo argot y soez.

Aclaración: Antes que nada quiero dejarles bien en claro que no terminé de ver la serie y no sé cómo fueron los sucesos de la historia. Sé algunas cosas porque mis amigas me han hecho el favor de spoilearme un poco y por eso me doy una idea de cómo pasaron las cosas, así que si notan que no concuerdan los sucesos en el fic, es por lo mismo porque desconozco que pasó después de que Naruto regresará a Konoha después de 3 años de entrenar con Jiraiya.


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El Pecado de Amarte

=Capítulo VI. Sentencias=

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La madrugada había sido fría; repentinamente el buen clima en la villa se había deteriorado trayendo consigo una tormenta. Era como si la naturaleza acompañará a la Hyuuga en su dolor. Ella quería que fuera una pesadilla de la cuál despertaría sudando como normalmente pasaba, pero ésta vez era diferente y aunque quisiera que fuera solo un sueño, no lo era, era su realidad.

Estaba consciente de que aún sollozaba en los brazos del Uchiha y él no había hecho movimiento alguno desde que llegó en ese estado tan deprimente. No tenía ni siquiera las fuerzas de verlo a la cara y pedirle una disculpa por invadir de esa manera su espacio personal… ahorita quería ser egoísta y desahogarse. Era cierto que muchas veces había llorado por Naruto, antes de que él correspondiera sus sentimientos. Pero ahora era diferente, lloraba porqué él la había dejado, ignorando porqué habían roto tan repentinamente.

—Oe, deja de llorar—por fin dejó de pensar cuándo la voz profunda de Sasuke llegó a sus oídos.

—G-gomen—sollozó de nuevo—P-pero n-no p-puedo.

—Para—pidió, él no estaba acostumbrado a ver llorar a una mujer. Particularmente nunca le había visto cuando una fémina derramaba lágrimas, no sabía cómo tratar con situaciones parecidas.

A su mente llegó un pequeño recuerdo de su infancia, cuándo una vez había visto llorar a su madre.

Él llegaba de la Academia, se sentía muy contento pues en un examen de conocimiento shinobi había sacado A+, quería llegar a casa lo más pronto posible y mostrarle a su madre la buena nota, también ir a la oficina de su padre para que él reconociera su esfuerzo en clase.

Al llegar a su hogar, pudo ver salir a Itachi junto a su mejor amigo, Shisui. Ambos andaban algo sospechosos, pero últimamente su hermano se portaba de manera extraña con todos incluyéndolo a él. Pasó de largo junto a su hermano mayor y éste ni siquiera hizo gesto de haber notado su llegada.

¡Okka-san! ¡Mira!—al llegar al lado de su madre, pudo verla, sonreírle con cariño y poniéndose a su altura, le mostró el examen.

Felicidades Sasu-chan—sonrió Mikoto, abrazando a su pequeño hijo y besando su frente con cariño—Ahora debes ir con Ottou para que vea lo inteligente que res.

¡Si!

Salió corriendo de la cocina y fue directo a la oficina de su padre. Tocó la puerta un par de veces y la figura imponente de Fugaku Uchiha se asomó a través de la puerta corrediza y miró seriamente a su pequeño hijo.

¿Qué quieres Sasuke?—preguntó el mayor.

¡Mira Ottou-san!—le mostró la hoja de examen y se la extendió. Fugaku la tomó entre sus manos y vio la excelente calificación, pero su rostro no dejó de ser de mármol y Sasuke no pudo notar ninguna reacción por parte de su padre.

Eres un Uchiha, es normal que tengas buena calificación—regresó la hoja al niño y dio media vuelta sobre sus pies para volver a encerrarse en su oficina.

Aunque Sasuke era un niño, podía sentirse inferior a su hermano mayor. Casi nunca su padre alababa sus logros, ese era uno de tantos. El pequeño niño suspiró con tristeza y regresó a la cocina un poco cabizbajo, dónde su madre estaba sentada frente a la mesa y unas delgadas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sasuke llegó hasta su madre y puso sus manos sobre las piernas de la mujer.

¿Okka-san, por qué lloras?—preguntó con curiosidad, pero el sentimiento de tristeza que Mikoto tenía se lo contagió al niño—No llores, Okka-san… porque si no yo… yo… también voy a llorar.

No es nada Sasu-chan—intentó calmar la mujer, viendo como su pequeño hijo lloraba por haberla visto en ese estado. Abrió sus brazos para recibir a Sasuke y estrecharlo con cariño—No hay porqué llorar Sasu-chan, sólo estaba un poco triste pero no es motivo para que tu llores. ¿Me prometes que no vas a llorar?—habló de manera dulce a su hijo y lo miró a los ojos. Sasuke asintió aun derramando algunas lágrimas y la Uchiha tomó un pañuelo de la mesa y limpió los rastros salados del rostro infantil.

Lo qué Sasuke nunca supo en aquel entonces, fue que Mikoto Uchiha, lloraba por los pocos cariños que su esposo Fugaku tenía para con su hijo menor. Le dolía ver, que el padre de sus dos hijos, ni siquiera abrazara de vez en cuando al menor de los dos. Muchas veces, por eso Mikoto sollozaba en silencio y aparentaba que todo estaba bien.

Cuando salió de sus pensamientos, recordó que su madre solía abrazarlo cuando lloraba. Quizás eso calmara a la muchacha, llevó con lentitud sus brazos a la cintura de la kunoichi y la estrechó suavemente. Pudo sentirla estremecerse por el contacto pero no se despegó de su lado, sólo se quedó quieta sin hacer más ruido. Quizás por eso su madre lo abrazaba cuando lloraba.

—A-arigatou—fueron las palabras de Hinata después de mucho rato, estar abrazada al Uchiha. Pues el sueño y el cansancio físico tanto cómo psicológico la hicieron entregarse a los brazos de Morfeo.

El Uchiha lo sintió, y llevó a la joven a la cama. Al dejarla ahí, únicamente le echó la sábana encima y él tomando otra sábana de la cama, se fue a la sala. No estaba seguro exactamente de qué había pasado. Sólo qué aquella chiquilla había llegado al departamento deshaciéndose en lágrimas y luego se quedó llorando por un buen rato hasta quedarse profundamente dormida.

Decidió no pensar en nada y se quedó dormido.

•.•.•.•

Naruto deambulaba por la villa, no quería regresar a su departamento pues al estar en su casa se pondría a pensar en todo lo que le había dicho a Hinata. Se había portado como un verdadero estúpido con ella, pero no encontró otra manera mejor de decirle qué no podía estar con ella por los sentimientos que mantenía por su compañera de equipo. Mientras sus pies lo llevaban, él pensaba, ni siquiera merecía qué Sakura le hiciera caso después de haber tratado mal a Hinata.

Cuando se detuvo, levantó su mirada, estaba frente a Ichiraku… ya era costumbre siempre terminar en el puesto de ramen. Sólo que ésta vez no tenía nada de hambre, pero aun así entró, encontrándose con la persona que realmente quería.

Sakura se encontraba cenando un gran tazón de ramen; cuando notó la presencia de Naruto. Sonrió amigablemente y dio unas palmaditas al banco anexo al suyo para invitarlo a tomar asiento, el rubio sonrió y aceptó la invitación silenciosa.

—Sakura-chan.

—Hola Naruto—regresó el saludo improvisado— ¿Cómo estás? ¿Qué tal te fue en la misión a Sunna?

El chico llevó sus brazos a la nuca para estar más cómodo—Bastante bien. No hubo inconveniente alguno—aunque quiso aparentar su voz sonó algo apagada y la pelirrosa lo notó enseguida.

— ¿Qué tienes Naruto?—preguntó curiosa, dejando de comer.

—Nada realmente.

—Oye… ¿sabías qué Sasuke-kun estaba en la aldea?—preguntó repentinamente, viendo fijamente al rubio qué asintió de manera nerviosa. Sintió coraje pues ni el tarado del Uzumaki pudo decirle— ¿Y por qué no me dijiste nada al respecto? ¡Qué les pasa a todos!

—Sakura… oe, detente—el dueño de Ichiraku suspiró al ver la pelea de aquellos dos. Negó con la cabeza y regresó a la cocina para preparar el ramen favorito de Naruto.

— ¿Sabías que tu noviecita está cuidando de mi Sasuke-kun? ¿No se supone que ella te ama?—estaba siendo muy grosera, pero su lado infantil la estaba dominando de pies a cabeza. Quería desquitarse con alguien, pues no era justo que no la dejarán estar cerca de quién ella amaba.

— ¡Sakura, basta!—gritó exasperado. No estaba de ánimos para hablar de Hinata o Sasuke.

— ¿No te importa que ellos estén juntos?

—No… Sakura… yo… terminé mi relación con Hinata.

La voz de la medininja quedó ahogada en su garganta, su interior bullía en celos. Pues… si Hinata ya no estaba con el rubio, seguro iba a aprovechar la situación para engatusar a su Sasuke. Sus mejillas se colorearon de puro coraje y vio con recelo al rubio, qué cambió su cara al recibir el humeante platillo.

— ¡Sasuke-kun no puede estar con nadie más qué no sea yo!—exclamó exasperada, recibiendo una mirada de pocos amigos por parte de Ayame— ¡Tú qué me miras, cocinera!

—Qué grosera eres Sakura-san—respondió ella—Cuando estás así, ni quien te soporte.

Naruto se atragantó por las palabras de la castaña, vio que su compañera iba a atacar a la hija del dueño.

—Oe, Sakura cálmate—dijo Naruto, dejando de comer—No amo a Hinata… ¿Sabes algo? Pensé que si me casaba con ella… yo… quizás olvidará lo que siento por ti. Pero no puedo hacerle esto a ella ni a mi… no es justo para los dos.

La joven, estaba cegada en sus celos y las palabras del rubio sonaban asquerosas. ¡Ella jamás podría estar con alguien tan tonto como él! ¡Naruto ni siquiera le llegaba a los talones a Sasuke, ni un poquito! Viéndolo con coraje, estampó un puñetazo en el rostro del chico, haciéndolo volar fuera de Ichiraku. Alarmando a los demás civiles de la aldea, pero al ver de quiénes se trataba la rencilla regresaron a sus actividades.

Naruto nunca se esperó semejante golpe, estaba seguro que Sakura le había roto la nariz. Llevó su mano a la cabeza para asegurarse de qué no tenía sangre y luego verificó el puente de la nariz; aunque comprobó que si… de semejante golpe lo había fracturado. Vio de mala gana a la pelirrosa y la vio acercarse peligrosamente a él, era como ver a la Sakura de 12 años loca de amor por un arrogante Sasuke Uchiha.

— ¡Escúchame bien Naruto! ¡Yo nunca te voy a amar! Eres un tonto, y ni siquiera eras tantito de lo que es Sasuke-kun. Y tú ni nadie, me impedirá que yo esté con él, yo soy la única que puede curar todo su dolor. ¿Me entendiste tonto?

Con las palabras hirientes de la kunoichi, el jinchuriky sintió romperse algo en su interior. No quería reconocerlo, pero muy, muy en el fondo sabía que la pelirrosa nunca lo iba a querer como él la quería a ella.

De pronto, gotas de lluvia comenzaron a caer furiosamente sobre Konohagakure. Sintiéndose peor de lo que ya estaba antes de encontrarse con la Haruno, se levantó del piso y pagó el tazón de ramen que dejo sin terminar. Y se fue rumbo al hospital para que le enderezaran el hueso de su nariz sangrante.

Lo tenía bien merecido por imbécil.

•.•

Otro día había llegado a la villa, cuando los primeros rayos del Sol, iluminaron su rostro le costó bastante trabajo abrirlos. Le dolía la cabeza como nunca antes y podía sentir todo su cuerpo pesado, había olvidado dónde había pasado la noche y al notarse con la ropa del día anterior, los recuerdos llegaron a ella como flashes que inmediatamente activaron las ganas de llorar amargamente de nuevo.

—No llores—escuchó una orden, se asustó por la repentina voz y fijó su hinchada mirada en un par de ojos negros.

—U-Uchiha-san…

— ¿Qué demonios te paso para que lloraras así?—preguntó con mínimo interés, estaba dolorido por haberse quedado en la sala y estaba un poco hosco esa mañana. Tener que aguantar a la Hyuuga una vez más, no le apetecía para nada.

—N-Naruto-kun, r-rompió conmigo.

Los ojos del Uchiha viajaron rápidamente a la chica, ¿era enserio? Hacía sólo unas semanas ese par estaba totalmente enamorado. ¿Iban a casarse no? ¿Qué habría pasado? Inmediatamente Sasuke lo dedujo, era seguro que el tarado de Naruto hubiera mandado a volar a la muchacha ahí presente, por sus tontos sentimientos a Sakura… era de esperarse. Iba a sugerirle algo así a la muchacha, pero prefirió callar… definitivamente no le había gustado para nada verla llorar, no era bueno consolando a nadie.

—Apresúrate y vayamos a entrenar.

— ¿C-cree q-que hoy p-pueda d-dispensarme?—preguntó la joven desganada. Él levantó una ceja y luego suspiró con pesar, se encerró en el cuarto de baño.

La chica bajó la cabeza, era su obligación atender al Uchiha por órdenes de Tsunade. Pero no se encontraba nada bien… además, el cuerpo de Sasuke estaba curado casi en su totalidad. Quería en esos momentos, meterse bajo las sábanas de su cama y quedarse ahí para siempre… nunca había sido buena lidiando con problemas del corazón y mucho menos si se trataba ahora del suyo. No supo cuánto tiempo se quedó pasmada en el mismo lugar, sólo que salió de su trance cuando Sasuke salió del cuarto completamente vestido.

—Has arruinado mi desayuno Hyuuga—acusó el moreno de forma seria—Tendrás que salir a comprar la comida.

—Y-yo…

—Nada—sentenció él—Te acompañaré si es lo que quieres, no pienso quedarme encerrado aquí por tu culpa. Me viene muy en claro que el tarado de Naruto te ha mandado a volar… pero no es asunto mío y tú, eres la encargada de que éste bien. Así que andando.

¡Ella enserio no quería salir! ¿Cómo poder decirle al Uchiha que no estaba de humor? Él parecía no entenderlo, pues estaba empeñado en tomar sus alimentos matutinos a cualquier costa. Podía notarlo molesto, su cuerpo lo delataba por sus movimientos bruscos al tomar las cosas. De repente, él la jaló con fuerza y por inercia se puso de pie, observó con cuidado al moreno y lo vio frunciendo el ceño.

—Vamos.

—Etto…

—Retira los malditos sellos y vamos a buscar algo de comer.

Ella suspiró resignada y asintió, yendo a la fuente del genjutsu tras unos movimientos de mano el campo de energía desapareció. Les permitió dejar el departamento y salir al pueblo para comer… el desayuno era la comida más importante del día para cualquier persona. El camino fue silencioso e incómodo, la muchacha ni siquiera intentó sacar tema de conversación y el moreno podía escucharla arrastrar los pies a cada paso que daban.

'Patética'—pensó, llevando sus manos a los bolsillos. Él conocía la villa perfectamente, recordaba dónde podría comprar ciertos alimentos, pues al haber vivido solo algunos años lo había obligado a ser independiente y autosuficiente para poder vivir. Intentó ignorar a la muchacha, pero las miradas desdeñosas de los civiles no lo dejaban del todo tranquilo pues lo miraban con recelo y pena ajena a la muchacha que caminaba a su lado.

—Ey, Hyuuga—llamó el muchacho, llamando la atención de ella—Si sigues con esa cara, la maldita gente pensará que te he hecho algo.

—G-gomene, Uchiha-san.

—Eres realmente patética—bufó molesto y por fin él divisó el lugar dónde se encontraba el mercado de Konoha. Al verlo, no había cambiado del todo durante esos años que estuvo fuera de la aldea.

Conforme caminaban entre puesto y puesto, Hinata intentaba dar esa cálida sonrisa a los comerciantes. Pero era difícil ocultar su pesar, así que únicamente se dedicaba a comprar lo que el Uchiha quería y pagar rápidamente los productos para no tener que estar escondiendo su sentir bajo una lastimera máscara. Pasaron de puesto en puesto, la muchacha notó que el moreno era gustoso de los tomates pues había prácticamente comprado más de medio kilo; carnes, bastante arroz, poco pescado. En ningún momento lo observó pedir algún tipo de dulce, legumbres y hortalizas iban dentro de esa rara compra. Nada de pollo…

Al ingresar al último local, frente a ellos una polvareda de humo los alertó. Detrás de aquella nube apareció uno de los integrantes del Cuerpo Especial de Cazadores ANBU de la villa, tras su máscara de zorro habló.

—Hinata-san, Hokage-sama requiere su presencia inmediatamente en su oficina. Junto a éste traidor—le extendió a la muchacha un pergamino sellado. Sasuke miró de mala gana al ANBU y éste acto seguido desapareció en otra nube de humo.

Hinata, suspiró con pesar… seguro no eran buenas noticias tratándose de la Hokage. Y menos si la había llamado con urgencia. El pergamino en sus manos lo desenrolló para encontrarse con la perfecta caligrafía de Shizune, dónde, Tsunade le pedía su presencia para encomendar una misión más.

—U-Uchiha-san—llamó con voz queda—T-Tsunade-sama… n-nos r-requiere en su oficina.

El frunció los labios para dejar salir un típico sonido que la ojiperla ya conocía—Hmp.

Tendrían que dejar el almuerzo para otro momento, aunque Sasuke se ponía de mal humor si no tenía nada dentro del estómago.

De un salto, ambos desaparecieron rumbo a la oficina Hokage, ante la mirada curiosa de los civiles de Konoha.

Cuando ambos llegaron, se les permitió la entrada. Recibieron de buena gana a la heredera Hyuuga mientras que a Sasuke le negaron palabra alguna, viéndolo con advertencia. Él ni siquiera se inmutó. Hinata tocó suavemente la puerta de la oficina de la Godaime sólo para recibir un suave pase de la rubia, al ingresar la dirigente de la villa se encontraba firmando documentos como muchas otras veces.

—Hinata, qué bueno que respondiste inmediatamente a mi llamado—saludó Tsunade—Veo qué sigues siendo la niñera de éste tonto—levantó su almendrada mirada, para encontrarse con el morocho qué le regresó una ácida mirada—Sigo sin estar del todo de acuerdo con qué lo andes paseando por la villa.

—No soy ningún perro al que tengan que pasear, señora—el Uchiha era grosero, pues no tenía ninguna clase de respeto por la voluptuosa rubia. Ella se levantó bruscamente de su silla e iba a acercarse a golpear al chiquillo malcriado.

Antes de poder hacerlo, Shizune ingresaba con una bandeja con alimentos para el almuerzo. Tsunade fastidiada, volvió a tomar asiento y ahora puso su mirada en Hinata—Los he mandado a llamar porque les encomendaré una misión.

— ¿E-está s-segura?—preguntó preocupada Hinata, ella no estaba bien como para irse a otra misión, aunque claro estaba que el camino shinobi era primero antes que otras cuestiones e incluso personales.

—Por supuesto que sí Hinata. Tomando en cuenta los reportes que me has hecho llegar cada semana con respecto a la evolución de Sasuke Uchiha, considero que él ya puede ser sentenciado por sus crímenes en contra de la aldea—el moreno frunció los labios con fastidio mientras que Hinata llevó sus manos a la altura de su pecho con angustia. ¿No era demasiado pronto para juzgarlo? Era cierto que el moreno se recuperaba bastante rápido… pero aún no estaba al 100% de su salud—Y también, tomando en cuenta que tú eres su sanadora por órdenes mías quiero que escuches cuál será su sentencia.

—D-demo… ¿Y-yo por qué?

—Naruto y Sakura junto a Kakashi, no están disponibles en estos momentos. Así que a parte de ellos, tú eres la persona cercana a él—Sasuke se estaba molestando… él no necesitaba que nadie supiera que iban a joderlo más de lo que esa puta aldea ya había hecho con él y toda su familia.

—Al grano, mujer—retó el morocho, cruzándose de brazos.

Tsunade gruñó e intentó calmarse llevándose un sorbo de café a la garganta—Bien, tras haber hablado con el Concejo de Konoha, han decidido sentenciarte a pasar el resto de tu vida en prisión y trabajo forzado, impidiéndote hacer uso de tus habilidades ninja. O se te ha dado una segunda opción, supongo que querrás tomarla para no pasar el resto de tu miserable vida entre rejas… y es qué regreses a ser un ninja de la hoja.

—Prefiero pasar mi vida pudriéndome en prisión—se quejó Sasuke, en sus planes no estaba regresar a esa maldita villa. Todos los malditos que vivían ahí eran responsables de la aniquilación de su Clan, empezando por el Concejo. Habían obligado a Itachi a cumplir como shinobi y darle la espalda a su propia familia y eso él jamás podría perdonarlo.

—Está bien entonces. Llamaré a los ANBU para que te escolten a la prisión de Konoha.

— ¡T-Tsunade-sama!—exclamó Hinata, llamando la atención de los presentes en la oficina. Sasuke la miró con una gran molestia y la rubia con sorpresa—O-onegai… d-dele una s-segunda o-oportunidad a U-Uchiha-san.

—Tú no te metas Hyuuga—sentenció Sasuke molesto—No pienso volver a ser un ninja tarado de ésta maldita villa.

—O-onegai—suplicó ella, la naturaleza de Hinata Hyuuga era compasiva, tranquila y generalmente no buscaba conflictos con nadie. Siempre había gustado ver la felicidad de otras personas sin anteponer la suya propia. Y ésta no era la excepción, aunque Sasuke estuviera sumergido en un mar de oscuridad, ella pensaba que si él quería podría volver por el buen camino y encontrar su felicidad… por eso era que suplicaba al moreno para que considerara la oferta que Tsunade estaba haciéndole.

—Maldita sea—gruñó Sasuke, al ver la figura pequeña de la muchacha. Ése sentimiento que lo venía jodiendo días atrás estaba presente en todo su interior, una extraña calidez que se instalaba en su pecho al verla. Todo desde que esa entrometida kunoichi le había regalado una casaca con el símbolo de su Clan (qué por cierto, estaba portando en esos momentos) —Está bien… Acepto su maldito trato.

Tsunade sonrió complacida, era interesante ver como uno de los ninjas renegados de la villa y anexado en el Libro Bingo, accedía ante las suaves suplicas de Hinata. Esperó en silencio para ver las reacciones que tomaba Hinata, pero después de aquella suplica no volvió a abrir la boca.

—Bien, ya que has aceptado te daré a conocer las condiciones de la segunda opción. Tendrás que volver a ser un ninja de la hoja, pero empezarás desde abajo, es decir un gennin… pude leer tu expediente y únicamente estuviste en las preliminares al examen chunnin hace 8 años cuando el Tercer Hokage aún vivía. Pero posteriormente se suspendió el examen por la invasión de Otogakure. A excepción tuya, todos los ninjas de esa generación han sido ascendidos tanto a chunnin como jounnin. Todos menos tú… y tendrás que comenzar de 0—Tsunade disfrutaba haciendo rabiar al moreno, ya que pudo verlo molesto… seguro estaba indignado porque lo habían regresado al patético nivel de un niño de doce años.

—Es una tontería.

—Nada de eso, sin embargo; se te ha asignado una misión de Clasificación B. Y formarás equipo con Hinata aquí presente—la muchacha se sorprendió y enfocó sus perlados ojos en la rubia y de vez en vez miraba de reojo al morocho, se le veía enojado.

— ¿Por qué precisamente ella?

—Hinata, es una de las mejores kunoichis de la villa y aparte su desarrollada vista puede evitar ataques en un rango de 800 km/h. Claro no ha llegado a superar a Neji Hyuuga pero ahora él será encomendado a una misión de clasificación A, junto al cuerpo especial de cazadores ANBU. Por eso, he decidido que Hinata sea tu compañera en ésta misión.

— ¿Y de q-que se trata, T-Tsunade-sama?—preguntó la muchacha con preocupación.

—Es sencillo; Kirigakure ha pedido nuestra ayuda y como naciones aliadas hemos aceptado darles una mano, la hija del Mizukage ha escapado por el compromiso que se la impuesto en su origen de nacimiento—Hinata miró con atención las palabras de la rubia—Afortunadamente la chica está bien y se encuentra aquí en Konoha bajo custodia para evitar que se escape, a final de cuentas ella es una civil más pero tiene sus trucos para escapar… Mizukage me ha pedido que como naciones aliadas llevemos de regreso a su hija.

— ¿I-iremos al País del Agua?—preguntó la muchacha con un poco de duda.

—Así es—sonrió la rubia, viendo las reacciones de hastío que hacía el Uchiha. Aunque ella también estaba de acuerdo en que se pudriera en prisión toda su vida, era divertido hacerlo rabiar, y luego su mirada pasó a Hinata… definitivamente había sido buena idea que ella cuidará de él.

Imaginando a Sakura en el lugar de la Hyuuga, se imaginaba, todo menos paz. Podría jurar que en varias ocasiones su mejor alumna hubiera ido a parar al hospital tras un ataque del moreno.

— ¿C-cuando partiremos?—preguntó interesada la peli azul.

—Hoy mismo, por la noche.

Sasuke gruñó y miró molesto a Hinata, él no quería ser un ninja de la hoja nuevamente. Pero ahí estaba, recriminándose mentalmente por haber doblado el brazo tan pronto gracias a las suplicas de esa chiquilla que estaba a su lado. Una cosa era convivir con ella en ese departamento y otra muy distinta era tener que hacer equipo para escoltar a una chiquilla caprichosa a su país natal.

—Hinata, he de pedirte que uses tú uniforme de Chunnin. Es una misión oficial y requiero profesionalismo al desempeñarla—la chica asintió dubitativa, desde que había sido ascendida, no había usado jamás su chaleco ni siquiera en misiones de rastreo—Sé que tienes varias preguntas. Te responderé rápidamente; Kirigakure a pesar de ser nuestros aliados no dejan de darme desconfianza aún, no quiero tener problemas con nadie de esa villa y mucho menos con Mizukage. Así que te pido que ambos sean lo más precavidos posible y ante todo pongan en alto el nombre de Konohagakure.

— ¿Y la paga?—

—Sabía que preguntarías Uchiha—recriminó la gobernante—Al término de la misión se les pagará, ya conoces un sistema tan sencillo como éste. Kirigakure, cubre el gasto del viaje de ésta misión.

La rubia no dijo nada más y buscó entre su escritorio lleno de pergaminos, el rollo que le entregaría a los chicos. Al encontrarlo, extendió su brazo para dárselo al morocho. Y él sin muchas ganas de ser amable, se lo arrebató llevándose una mirada furiosa de la rubia y una angustiada de la peli azul por sus actos ante la Hokage. A él eso lo tenía sin importancia.

—Ve a la Academia, Uchiha—habló nuevamente la Hokage—A partir de éste momento quiero ver la bandana de la villa en alguna parte de tu cuerpo.

—Vámonos—Sasuke ignoró las palabras de la Godaime y se dirigió a la Hyuuga—Aún tengo hambre.

Tsunade se ofendió por el actuar del moreno, pero tras colocar sus manos en forma de meditación, sonrió al ver a éste chiquillo insolente. Su mirada se posó sobre Hinata y ella asintió sin chistar a las órdenes que éste le daba, luego llegó a ella un punto importante… Hinata Hyuuga era novia del atarantado de Naruto, si la rara relación que el Uchiha y la chica llevaban, después podría haber problemas amorosos de por medio.

Suspiró y se dijo así misma que ella ya no estaba para estar entrometiéndose en cosas de jóvenes.

•.•.•.•

Cómo siempre: Los chismes en Konoha eran el pan de cada día. El rumor de que Sasuke Uchiha había regresado a la aldea se había esparcido en menos de una hora por toda la villa y las miradas no se hacían esperar… y eso empezaba a afectar a Hinata, pues no le gustaba ser centro de atención aunque fuera indirectamente. Podía escuchar las conversaciones susurrantes de los civiles con respecto a Sasuke y de vez en vez ella también estaba ahí en sus labios chismosos.

—Ignóralos—dijo Sasuke, había notado como la chica había empezado a encogerse por las palabras de la gente—Son una bola de chismosos. Ya estoy acostumbrado a que hablen a mis espaldas.

Los ojos perlados de la muchacha se dirigieron al rostro de marfil de Sasuke—D-demo… y-yo n-nunca.

—Tendrás que hacerlo—sentenció, llevando sus oscuros ojos a los perlados de ella—Al menos hasta que dejes de estar conmigo.

Ella bajó inmediatamente su mirada, los ojos ónix del morocho eran demasiado pesados como para sostenerle por un largo periodo la mirada y ella no estaba acostumbrada a sentirse intimidada. Asintió en silencio y regresó su mirada al piso como si éste fuera lo más interesante del mundo.

—Eres rara.

La muchacha no dijo nada más en el camino, pero vio al moreno desviarse a otro sitio lejos de la casa, se alarmó y le dio alcance sólo para ver que se dirigía a la Academia para recoger su bandana, una sutil sonrisa se dibujó en su rostro al ver que el muchacho no era del todo rebelde ante las órdenes. Cuando llegaron a la escuela, la atención de Hinata fue llevada hasta el columpio que muchos años atrás utilizaba Naruto cuando se ponía triste por las groserías que otros niños le hacían. Sonrió con tristeza al pensar en el rubio.

—Apresúrate, no tengo todo el día—Sasuke la trajo de sus pensares y ando con rapidez junto a él dentro de la Academia.

Había varios niños en el lugar, viendo con sorpresa a los mayores en especial a Sasuke. Las niñas pequeñas se aglomeraban en las puertas de sus aulas para ver al moreno y gritar con emoción al verlo pasar de manera altiva. Sasuke conocía el camino, tendría que ir a la oficina que era de Iruka para pedirle la maldita cintilla. Tenía muchísimos años sin utilizar esa cosa y ahora tampoco le apetecía volvérsela a poner en la frente.

Cuando llegó, tocó la puerta y entró sin pedir permiso.

— ¡Oh por Kami-sama!—exclamó sorprendido Iruka— ¿Es verdad? ¿Enserio es verdad? ¿Sasuke Uchiha?

—Hmp—bufó el moreno molesto, el profesor nunca iba a cambiar.

— ¡Qué gusto verte muchacho!—exclamó el maduro shinobi—He de suponer que si estás aquí sin custodia alguna has decidido volver a la aldea.

—No lo hice como gusto personal Iruka—terminó el moreno de mala gana, rodando los ojos por la amplia sonrisa que le dio su antiguo sensei.

—Bueno, bueno muchacho ya que estás aquí… ¿En qué puedo ayudarte?

—Me ha mandado Tsunade por una bandana shinobi.

El hombre con la cicatriz en la nariz sonrió contento—Claro, dame un segundo—y buscó dentro de su escritorio el paquete donde venían barias bandas con el símbolo de la aldea—Aquí tienes Sasuke y… Bienvenido de nuevo a casa.

El moreno no dijo nada y simplemente asintió, viendo a Hinata le indicó que ya podían retirarse.

—Arigatou I-Iruka-sensei—la chica dio una reverencia marcada y se apresuró para alcanzar al moreno.

Parte del día se les había ido, había sido extraño. Muy extraño a decir verdad, Sasuke literalmente había sido perdonado y reivindicado como un shinobi, la muchacha realmente pensó que iba a enfrentar una pena más dura, pero no… le dieron dos opciones de las cuales él podría escoger usando su libre albedrio. Durante todo el día casi no le había dado tiempo de pensar en su rompimiento con el rubio.

Cuando por fin hubieron regresado al departamento tanto el Uchiha como la Hyuuga se sorprendieron de no ver el campo genjutsu alrededor. Ahora podían apreciar la estructura del lugar. Sasuke rápidamente lo dedujo, era cosa de Tsunade, él al haber regresado a ser un shinobi de Konoha, se le estaba permitido vivir en aquel departamento sin intención alguna de ser oculto o custodiado.

—Maldita anciana…

— ¿U-Uchiha-san, t-todo bien?

—Haz silencio, Hyuuga.

La chica suspiro, ya conocía sus contestaciones—estaba enojado—decidió dejarlo pasar y meter las llaves en la perilla. Al entrar al departamento, con las bolsas de mercado –que habían cagado todo éste tiempo—fue a depositarlas en la cocina. Tendría que apresurarse si quería prepararse para esa misión que les encomendó Tsunade.

•.•.•.•

La noche se había cernido sobre Konoha y con ello, dos ninjas ya estaban listos para partir. Esperando la llegada de los ANBU hacía falta en el lugar ya que ellos se encontraban custodiando a la hija del Mizukage. El clima era fresco y el silencio era cómodo para ambos shinobi, a no ser por las pláticas extrañas de los eternos gennin que custodiaban el portón de la villa.

Pocos minutos después, aparecieron cinco ANBU, uno que reconoció Hinata inmediatamente y una cálida sonrisa se sembró en sus labios al ver esa larga cabellera castaña atada en una coleta baja.

—Disculpen la tardanza—habló Neji bajo su máscara de gato—A partir de éste momento, la señorita Boa estará bajo sus cuidados.

—G-gracias—sonrió Hinata.

Los ANBU, dejaron ver a la muchacha, era alta de piel apiñonada y largos cabellos castaños. Sus ojos eran grandes de un color verde y labios color cereza, vestida en finos kimonos.

— ¿Ya podemos irnos?—preguntó la muchacha de mala gana, viendo mal a los ANBU y la muchacha presente— ¿Ella será mi escolta?—rió con sarcasmo—Den por hecho que jamás harán que regrese a Kirigakure.

—No subestimes a ésta mujer—una tercera voz llamó la atención de los presentes.

Boa abrió sus ojos con un extraño brillo, sus labios se curvaron en una sonrisa seductora al moreno que le había hablado. Sasuke conocía esas reacciones femeninas y rodó los ojos con hastío… genial, tendría que soportar a una loca con las hormonas alteradas.

Neji a través de su máscara vio de mala gana al Uchiha, estaba al tanto que se le había otorgado el perdón bajo condiciones. Pero estaba preocupado por el bienestar de su prima, sabía que era fuerte, pero aun así no dejaba de preocuparse con ella, él era su guardián y si algo le pasaba en manos del traidor nunca iba a perdonárselo. Aprovechó para acercase a Hinata.

—Hinata-sama—habló el castaño. Notando que la atención de la peli azul era centrada en él— ¿Estará bien?—preguntó con curiosidad.

—Si nii-san—sonrió ella con suavidad—El camino hacía Kirigakure nos demorará al menos cinco días. P-pasaremos por el P-país de las Olas en la N-Nación del Agua.

—Lo sé, hace poco fui a Amegakure. Sólo tenga cuidado… el camino hacia allá es un poco peligroso, en especial porque los shinobis de allá no son nada agradables y menos con los forasteros. Prométame que estará bien.

Hinata sonrió enternecida y con toda la vergüenza que sentía, se acercó tímidamente a su primo para estrecharlo entre sus brazos. Sasuke notó aquel acto y sintió en su estómago una pequeña acidez que decidió ignorar, en varias ocasiones esa chica le causaba sensaciones de las cuales no había nombre para describirlas. Pero estaba más fastidiado con aquella chica, que desde que había hablado no se le despegaba del brazo.

Era como retroceder varios años en el pasado donde las chiquillas hacían exactamente lo mismo. A su mente llegó una idea brillante…

Fuera de Konoha, podría deshacerse de la Hyuuga y de esa molesta chica. No podría fallar, estaba en buenas condiciones aunque no en excelentes, y podría utilizar sus habilidades para largarse por fin de Konoha. Aunque constantemente a su mente llegaban los recuerdos en sueños junto a su familia, todos sin excepción le pedían que tomará la segunda oportunidad que le estaba dando la vida para rehacerla.

—Los escoltaremos hasta la Ciudad de Tanzaku, nosotros nos separaremos ahí para ir a otra misión—habló Neji.

La muchacha asintió y tras entregar los permisos para dejar la aldea, se les permitió la salida. Hinata venía conversando con su primo a unos ciertos metros alejada del Uchiha y éste estaba perdiendo la carente paciencia que tenía, con aquella chica.

— ¿Enserio, no te gustaría ir a vivir conmigo en Kirigakure?—preguntó ella de manera seductora—Estoy segura que mi padre aprobaría una unión con un chico tan guapo como tú.

—Solo camina, niña.

En realidad le estaba costando mucho trabajo no trozarle el cuello a aquella habladora y de paso ir contra los demás. Pero estaba en una clara desventaja; habían cinco ANBU con ellos y era muy probable que el resto del escuadrón estuviera oculto entre las sombras esperando cualquier ataque en los alrededores. Tendría que esperar a que éstos se largaran para empezar con su plan para largarse.

Caminaron durante una hora y media, solo podían escucharse los murmullos de Neji y Hinata, junto a los vocablos marcados de Boa. Hasta que divisaron las luces de las casas encendidas, era un poblado turístico y había centros nocturnos, bares, casinos qué todo turista apreciaría. Al llegar a los límites de la ciudad, los ANBU se detuvieron para informar su partida.

—Es hora de irme Hinata-sama—continuó Neji, viendo a la muchacha asentirle con una tímida sonrisa.

—Cuídate mucho Neji nii-san.

El muchacho se permitió para retirarse la máscara de gato y los ojos perlados de ambos se encontraron. Ante los ojos de Sasuke, él podía ver que el castaño tenía sentimientos por aquella chiquilla de enorme chaqueta lila, no pasó desapercibido ningún movimiento del Hyuuga para él. Desde que besó suavemente la mejilla de Hinata y luego apresarla entre sus brazos.

Una breve despedida y el genio volvió a colocar su máscara para luego desaparecer en un veloz movimiento junto a todo el escuadrón de ANBU de la villa.

Hinata movió su brazo en señal de despedida hasta que ya no pudo ver a los shinobi. Al girar sobre sus pies vio a los otros dos individuos, la chica de nombre Boa la miraba de mala gana, colgada del brazo del Uchiha que se veía realmente fastidiado por la cercanía.

—Bien, dormiremos hoy aquí y mañana a primera hora partiremos rumbo a Kirigakure—dijo Sasuke, ganándose una mirada embelesada de Boa y un asentimiento de parte de Hinata.

Al adentrarse al lugar; la gente parecía no querer dormir por nada del mundo, pues las luces, la exquisita comida y las atracciones nocturnas los llamaban irremediablemente. Era un poblado de civiles y casi no había shinobis por ahí, así que incluso ellos eran más llamativos que otras cosas. Llegaron rápidamente a un hostal dónde pidieron habitaciones.

—Yo pido quedarme contigo, cariño—anunció Boa al moreno, él frunció el ceño.

—Te quedarás con ella—la mirada de Sasuke se posó en Hinata.

— ¿Pero por qué? Estoy segura que tú y yo la pasaremos bien juntos.

—He dicho que no. Tú, pide las habitaciones—la Hyuuga asintió y fue rápidamente a la recepción para pedir las llaves de los cuartos. Un viejito de estatura pequeña y calvo, sonrió a la kunoichi y extendió un par de llaves, para luego recibir el dinero.

Los tres se miraron, y fueron al ascensor para llegar a sus respectivas habitaciones. Cuando estuvieron en el primer piso, Boa insistió en quedarse al lado de Sasuke y él se negó nuevamente. Odiaba esas situaciones dónde las féminas hacían lo que fuera por compartir las sábanas con él. Hinata miraba preocupada la situación, aquella chica era terca y estaba segura que la paciencia del moreno no duraría mucho y menos si tendrían que estar cinco días así.

—Tenemos que hablar—comentó el Uchiha a la Hyuuga, Boa miró con odio a Hinata y quitándole la llave se metió de manera grosera la habitación que ambas tendrían que compartir.

— ¿Q-qué pasa U-Uchiha-san?

—Tenemos que trazar el camino hacía Kirigakure, no pienso soportar por tanto tiempo a esa odiosa mujer—Hinata no evitó sonreír sutilmente y fue captada por el moreno— ¿De qué te ríes?

—G-gomene—borró su sonrisa—S-solo fue g-gracioso.

—No lo es. Es odioso—se quejó—Mañana tomaremos la ruta más rápida posible, al iniciar el alba partimos. Si apresuramos el paso, primero podremos pasar por el país de las Olas y quedarnos ahí o continuar hasta la madrugada.

—D-de acuerdo.

—Bien.

Después de esa breve conversación, ambos ingresaron a sus habitaciones y tras tocar la cama se quedaron profundamente dormidos, a excepción de Boa quién se escurrió de su cama para escabullirse a las sábanas del moreno, no pensaba darse por vencida tan pronto. No por nada era la hija del Mizukage.

•.•.•.•.•

Ino Yamanaka estaba dispuesta a ir a reclamarle a Hinata, su falta de compromiso con sus amigos. Tenían casi tres semanas sin verle el rostro, ella sabía que se encontraba cuidando de Sasuke, pero ese no era motivo para no darle la cara. Si estaba enojada e indignada, sus pies la habían llevado al Distrito Hyuuga, sólo para toparse con el amable niñero de la chica, anunciándole que se les había notificado qué Hinata había salido en una misión a Kirigakure.

— ¡Genial!—se quejó—Ahora tendré que esperar a verla.

Con el ceño fruncido, arrastró los pies. Aún era temprano y su turno en el hospital había terminado, durante ese tiempo se había enfrentado a Sakura. La pelirrosa le reclamaba a ella por la llegada del Uchiha a la villa.

—Estás loca Sakura—suspiró la rubia.

Conforme caminaba llegó a los restaurante de la villa; todo el camino olía delicioso aunque los aromas se mezclaban, fue a la carne asada y no encontró a Choji o Asuma-sensei. Era raro no encontrarlos comiendo una buena parrillada en conjunto del perezoso de Shikamaru.

Al final de la calle estaba Ichiraku, a ver si alguno de sus conocidos estaba en el lugar, realmente no quería irse. Esperanzada en al menos encontrarse a Naruto dirigió sus pasos de manera rápida. Al llegar, vio varios pares de pies bajo la cortina y sonrió pues era seguro que estuvieran todos en el lugar.

Cuando sus ojos azules buscaron a rostros conocidos, solo vieron a varios shinobi cenando y conversando animadamente entre ellos. Y al final de la barra se encontró con el único ninja que estaría ahí de ley, Naruto Uzumaki comía un gran tazón de ramen de manera lenta y desanimada.

Quizás podría animarlo un poco, recordándole el compromiso con Hinata.

— ¡Ey, Naruto!—llamó la rubia, y el nombrado levantó la mirada de su plato sólo para encontrarse con una sonriente Ino.

—Hola Ino—dijo desganado y regresó su atención a la comida. La rubia frunció el ceño por sentirse ignorada.

— ¿Qué tienes? ¿Por qué esa cara larga?—preguntó la chica, y se acercó hasta el desinflado rubio. Vio el único banco disponible y se trepó a él para tomar asiento junto al atarantado ninja.

—Nada.

— ¡Oye!—llamó nuevamente su atención— ¿No estás emocionado por el compromiso con Hina-chan?—si Naruto estaba desanimado, ahora un aura morada lo rodeaba completamente— ¿Ya pensaste a dónde se irán de Luna de Miel?

El rubio dejó de mover los palillos y dejó de comer, sólo para enfocar su mirada en la rubia—Ya no habrá compromiso alguno.

— ¡¿Qué, por qué, que paso?!—exclamó ella sorprendida por las frías palabras de Naruto.

—Decidí terminar ésta farsa, Ino—la rubia de ojos azules no comprendía del todo—Me estaba engañando a mí mismo y a Hinata… ella no se merece que yo le haga esto. Sé que ella me ama… pero… yo no…

— ¿Sigues enamorado de Sakura verdad?—preguntó la rubia, sintiendo pena por sus amigos. Ella también sabía que el Uzumaki seguía enamorado de la pelirrosa.

Él asintió en silencio, y para sorpresa de la rubia, unas lágrimas dolorosas salieron de los azules ojos del jinchuriky—Aunque tengo bien merecido lo que me pasa—Ino no entendía del todo—Sakura-chan, jamás podrá amarme como yo a ella… ella sigue enamorada del T-Teme.

—Lo lamento Naruto, enserio—la joven cotilla, puso una mano sobre el hombro de Naruto y sintiendo la necesidad, sacó un pañuelo de su falda y secó las lágrimas del rubio seguido de un abrazo lleno de apoyo—Estarás bien, ya verás que solo es una etapa.

—Ahora yo no tengo cara para mirar nuevamente a Hinata-chan.

—No te preocupes ahora por eso—sonrió la Yamanaka—Ahora termina de cenar y yo te ayudaré a que al menos tú y ella sean amigos nuevamente.

— ¿De veras?—preguntó él, recuperando el ánimo que lo caracterizaba. Fue una sonrisa tan radiante que Ino no pudo evitar el sonrojo que le causó verlo tan animada. Ella asintió sin poder emitir palabra alguna.

Naruto ésa noche invitó la cena a la chica, que sintió un raro cosquilleo nacer en su interior tras esa radiante sonrisa.

•.•.•.•.•

—Oye zanahoria, ya me aburrí—se quejó una voz masculina.

—Deja de decir estupideces, dientes de tiburón—se acomodó sus lentes y notó como su compañero sonreía socarronamente. Mostrando sus dientes afilados— ¿Dónde está Jugo?

—Fue a buscar algo para que comiéramos.

—Espero que ésta vez traiga algo bueno—ella sonrió triunfante, al haber encendido una fogata en la cueva. Se acomodó alrededor del fuego para entrar en calor.

— ¿No ha habido todavía señales de Sasuke, verdad?

—No Suigetsu—bufó ella con fastidio—Pareciera como si la tierra se lo hubiera tragado. No ha habido rastros de él y para colmo, Jugo y yo tuvimos que revisar entre los muertos para ver que no estuviera entre ellos.

— ¡Iug!—se quejó Suigetsu— ¡Le agarraste el culo a los muertos, Karin!—se burló haciendo muecas de asco.

La venita en la frente de la pelirroja se hinchó y tras propinarle un buen golpe al peliblanco, le roció un poco de perfume con veneno, viendo como la cara del chico se ponía morada y empezaba a retorcerse en el suelo.

—Idiota—se quejó la pelirroja, y luego volvió a echarle un perfume que lo regresó a la normalidad.

— ¡Oye, maldita Karin pelos de zanahoria! ¿Por qué hiciste eso?—se puso cara a cara con la joven del Clan Uzumaki.

—Para que dejes de decir tonterías—se miraron con centellas en los ojos y un ruido en la entrada de la caverna nos trajo de regreso a la realidad.

— ¡Traje la comida!—exclamó un hombre de piel morena, de cabellos naranjas, y en su hombro colgaban al menos una docena de pescados de gran tamaño. Y en su otro brazo cargaba con un jabalí.

— ¡Hoy si comeremos rico!—elogió Suigetsu y llegó al lado de Jugo—Por fin grandote, encontraste algo qué nos llenará el estómago.

—Si bueno, pero ustedes cocinen—sonrió el peli naranja, y fue a sentarse al lado de Karin— ¿Nada aún de Sasuke-dono?

—No… todavía no.

El equipo Taka, se dispuso a cenar, mañana sería un nuevo día y entonces podrían seguir con la búsqueda del moreno que buena falta les hacía.


Bueno, por ahí me dijeron que porqué siempre que hay SasuHina, debe de haber NaruSaku… en realidad, Sakura es uno de los personajes que menos me gustan de la serie y a decir verdad… no pienso emparejar a Naruto con Sakura. Será todo un proceso pero no les revelaré quién será la pareja del rubito tonto. Y Sakura… bueno ella para mí siempre será un caso perdido, ya veré que haré con ella más adelante.

Y bueno quiénes quieran seguir leyendo éste fic, adelante, no me agüito, yo aguanto vara. A veces es muy fácil juzgar al escritor, pero no se han puesto a pensar que tantas ideas rondarán en la cabeza de uno. Gracias de todas formas a las que dejaron su comentario y pues espero encuentren otra historia que les agrade.

Curiosamente dos "Guest" comentaron que, no les agradaba la idea del SasuSaku, amigas… realmente, si se las saben de todas a todas. Las invito a darle retroceso a la página y dejar de leer el fic, nadie las obliga. Lástima que no puedo contestarles directamente por mensaje privado porque no tienen una cuenta en FF.

Responderé mensajes más adelante.

De mientras agradezco follows y reviews, del capítulo pasado y espero que éste les agrade.

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Les mando besos y abrazos en pergamino u

05/06/2017.