Claim: Mihael Arclight (III), Tsukumo Yuuma.
Notas: Basado en el capítulo 73.
Rating: T.
Tabla de retos: Cometas por el cielo.
Tema: 19. Cielo.
Mihael observa el cielo, de un color rojizo como la sangre. Observa la ciudad que se extiende a sus pies, con la promesa de mil aventuras interminables, de tantas personas por conocer y lugares por visitar. El viento acaricia sus mejillas suavemente, le susurra secretos que durante años no ha cesado de ignorar. Se siente extrañamente en calma, aunque no mucho haya cambiado. Se siente en paz consigo mismo, dispuesto a enfrentar un futuro que se le antoja incierto pero no por eso menos excitante. Si tiene a su familia a su lado, a su padre, ¿por qué no hacerlo? Puede que Byron Arclight nunca recupere su forma original, la del hombre que lo mecía en brazos y le contaba cuentos al anochecer, con su característico monóculo y su cabello peinado en una trenza, pero al menos ha vuelto a su lado, al menos está presente, en forma de niño y con pensamiento un tanto infantil, pero allí para él, cosa que nunca creyó posible.
—¿Nos iremos por mucho tiempo, padre? —inquiere, mientras a lo lejos observa cómo se desenvuelve el duelo entre Yuuma y Kaito, un merecido descanso de las batallas sangrientas y dolorosas que su padre provocó.
—No mucho —promete Byron con una sonrisa genuina y aunque todavía es un poco extraño tener que mirar hacia abajo para hablar con él, Mihael cree que puede soportarlo, incluso encontrarlo un poco divertido, ahora que su parte malvada se ha esfumado—. ¿Quieres volver a verlo?
—Sí —admite el menor de los Arclight con una sonrisa—. La última vez no salió muy bien y quiero disculparme.
—No tardaremos, lo prometo —afirma Byron, pero no agrega nada más. Cada uno de sus hijos se está despidiendo temporalmente de la ciudad, despidiéndose en silencio de las batallas libradas, los enemigos y amigos hechos al andar. No quiere interrumpir ese momento, ni siquiera aunque sabe que la despedida será breve.
Mihael le dirige una fugaz mirada a sus hermanos antes de sumirse en sus propias cavilaciones. Sabe que a Thomas le hubiese gustado hablar con Rio y con Shark, sabe que Chris ansía despedirse de Kaito. Sabe que él mismo desea hablar con Yuuma, pero por el momento no es posible.
Sólo puede observarlo desde la lejanía, como una brillante estrella, difícil de alcanzar. Aquél chico misterioso, cuyo ático estaba lleno de cosas fascinantes que no sabía apreciar, cuyos duelos, apasionados pero llenos de tonta suerte, lograron salvarlo, no sólo a él sino también a su padre, de un futuro lleno de destrucción. ¿Cómo no querer verlo una última vez? Pero es imposible y mientras se da la vuelta, tras ser llamado por su padre, sólo puede hacerle una última y silenciosa promesa.
—Nos volveremos a encontrar —susurra al viento, recordando sus últimas palabras. El cómo se habían hecho amigos a pesar de todas las circunstancias, a pesar de lo mucho que lo había dañado al destruir a Astral temporalmente. Su primer y único amigo, Tsukumo Yuuma. El primer y único amigo que hizo bajo un cielo tan rojizo como ese, en un día tan ordinario como ese.
Su primer y único amigo, el del corazón apasionado, el que le enseñó a no rendirse jamás.
