¡Hola, gente! pues aquí esta el castigo, hubo cosas que me pusieron tristes... el castigo bueno ya lo veran, pobre kurt xD.
Espero les guste.
Buena Lectura ^^.
Ambos arribaron a la habitación del castaño, y Blaine delante de él con sus manos atadas y amordazado, estaba asustado, no sabía que pasaría tendría dos semanas de vacaciones, por receso administrativo en la universidad, ¿cumpliría kurt su cometido de someterlo dos semanas enteras? ¿Qué pasaría después? ¿Por qué había ido por él así? ¿Kurt estaba celoso de Sebastian? El moreno se hacía bastantes preguntas pero Kurt lo saco de la ensoñación.
-Okay, llegamos Anderson, tenemos tanto que hacer, veamos, para empezar así te quedaras de manos atadas, ojos cubiertos y boca amordazada, infringiste demasiadas reglas Anderson.
-Ni siquiera había reglas, dejame ir, o juro que gritare.
-¿Crees que servirá?, tú sabes que solo quieres a alguien –Kurt se acerco a él, cerca de sus labios comenzó a susurrar. –Tú sabes que me quieres a mi, ni por más que estes con ese tipejo podrás olvidar, todo lo que yo te hago sentir, así que no te hagas el difícil ni el distanciado.
-¿A si Kurt? Y ¿tú acaso no me quieres?, ¿Por qué fuiste a buscarme? ¿Por qué me trajiste amarrado? ¿tu tampoco puedes estar sin mi? –grito Blaine lo más fuerte que pudo tratando de encararlo, pero sabía que el frío corazón de su amante no se tentaba, el no lo amaba con locura como él.
-Kurt se detuvo un momento ¿en verdad lo quería?, era cierto, el estaba ¿celoso?, ¿Qué significaba esa palabra?, no, no puedo estar celoso es una tremenda estupidez. –Yo ¿celoso? Por Dios Anderson, ¿crees que eres el tipo alto, apuesto, príncipe de cuentos?, por favor, mírate, con esos cabellos por sin ningún lado, mírate esa ropa, mira tú cara, tu estatura, tu forma de hablar, no eres más que un simple plebeyo aspirando a ser un príncipe de una historia de hadas que nunca va a funcionar. –el castaño sintió una opresión en el pecho como si se hubiese pasado en la forma en que le hablo a Blaine, ¿Por qué lo había hecho?
-Blaine bajo su cabeza y suspiro, le dolió. Todo eso fue su perdición, no quería. –Empieza con tu castigo, Hummel, esto no me hará quererte menos, ni respetarte más, termina con esto. –Suspiro de nuevo.
-No tengo que pedirte permiso para hacer lo que yo quiera, así que ahora no se me antoja. Ve a mi habitación, cuando quiera iré a te haré lo que me venga en gana. ¿Está claro? –Dijo firme el mayor, aun con la opresión horrible en el pecho que trataba de evitar sentir, el no era de sentimientos era de actos.
-Si. Señor Hummel. –susurro el moreno impartiendo camino hacia la habitación, se tumbo ahí y trato de dormir, no quería llorar, estaba muy sensible, esas palabras, dolían más que mil cuchillos en su interior, el amor de su vida, tratándolo así. No.
Pasaron dos horas y se escucho el sonido de una puerta, Blaine dormía plácidamente y Kurt entro a la habitación con una bolsa de papel regresaba del super con un monton de cosas 'interesante'.
-Anderson, te quiero de pie ahora. –Grito Hummel haciendo que Blaine se exaltara y diera un brinco de la cama, colocándose de pie frente a él –Vale, ahora déjame cubrirte los ojos. –Tomo una ceda de color rosado de la bolsa y la coloco en los ojos del moreno que no omitía sonido alguno. –La boca. –Kurt sonrió y coloco una mordaza también salida de la bolsa y se la coloco al moreno. –Los pantalones Anderson. –Grito el castaño. El moreno no sabía qué hacer, ya que no especifico. –Que tonto eres, bájalos Anderson. Pero primero date la vuelta dame la espalda y bájalos. –Susurro en el oído del moreno, este obedeció y sus pantalones cayeron al suelo, su piel se erizo al sentir el tacto del castaño. –Ahora la ropa interior, rápido porque me impaciento. –Grito una vez más Kurt que veía como su amante se despojaba de su ropa y con su inminente erección, lo único que podía hacer era esperar. –Vale hobbit, la camisa. –Ordeno al menor que solo asintió con la cabeza y obedeció, despojándose rápidamente de ella. –Bien, ahora recuéstate, boca abajo, sé que mi amigo blainey no te dejará, pero ni modo, eso es parte del castigo vamos Blaine. –El moreno no podía recostarse se le complicaba mucho con su erección, hasta que entre tanto movimiento pudo hacerlo. El castaño se recostó a su lado y se inclino hacia su oído. –Bien, creo que vas a sufrir hoy y bastante, contemos Blaine, te fuiste el viernes hoy es domingo cuantas horas son, ¿48? Bien, van 48 ahora, te llame 21 veces, suman 69, uhm interesante numero. –Sonrió Kurt paseando su mano por los glúteos de Blaine, sobando cada rincón de ellos, después de esto no podría siquiera sentarse en meses. Chupo uno de sus dedos y lo introdujo en la entrada de Blaine, este se movió por la sensación –Hey Blaine, hemos hablado de esto, no te muevas, que él que disfruta hoy soy yo, tú eres el castigado ¿recuerdas? –El mayor saco rápidamente su dedo y lo lamio el castaño suspiro y levanto su mano al aire y la bajo rápidamente dejando una marca roja en la parte trasera de Blaine, este solo bajo esa ceda en sus ojos los apretó fuertemente y evito soltar un sollozo, no sabía si le había dolido más el golpe, o su dignidad, estaba muriendo estaba triste desilusionado del que pensaba era el amor de su vida, ahora lo dudaba.
-El castaño repitió la hazaña 14 veces más, él no se sentía mejor al contrario se sentía diferente, no podía terminar, pero tenía que hacerlo, el moreno tenía que entender que Kurt era su único dueño, amante. –Voltéate Anderson, dame tu mano. –El moreno pensó que Kurt se había arrepentido de lo que había hecho y que le pediría disculpas en cambio fue todo lo contrario, olvido que él no era sentimental, que el interponía su miembro antes que su corazón. –Ahora quiero que lo hagas con la mano, muévela lentamente hasta que yo diga que aumentes el ritmo no desobedezcas. –Ordeno el mayor que rápidamente fue obedecido por el menor comenzó con movimiento lentos como le había indicado el mayor, Blaine estaba totalmente adolorido pero eso no dejaba de lado el sentir placer al sentir el miembro de Kurt palpitando en su mano, él sabía que nadie lo hacía sentir como él lo hacía, así el moreno olvidaba mas el dolor interno y físico. –Aumenta… la velocid… la velocidad. –Tartamudeo Kurt al sentir el inmenso calor de la mano de Blaine, eso era fascinante el tenerlo así desnudo lo era. –Más Blaine, vamos. –Grito de nuevo el complacido, mientras el complaciente movía su mano más rápido, era complicado para el ya que sus manos estaban atadas aun, pero ese era su desafío llenar de placer a hummel con sus castigos aplicados. El mayor llego al clímax de una forma impresionante, trato de tranquilizarse lo más rápido posible. –Bien Anderson, mi turno de ponerte en tu lugar, tu turno de disfrutar, no creo que disfrutes, pero bueno, veremos qué pasa. –Kurt saco de la bolsa de papel una soga con un mango de cuero, era un látigo casero, ya que no quería levantar sospechas en la tienda, la parte delantera la enrollo en el erecto miembro del ahora complacido, y lo estiro, el primero encorvo la espalda y recibió obviamente un regaño del dominante. –Blaine no empieces, porque creo que podrán pasar cosas peores. –El menor solo se quedo así sin moverse, no quería que fuera peor, él pensaba en irse y no volver con kurt, por más que lo amasé, su vida no la veía clara con él en ella, ¿toda su vida sería así?, maltratado, ultrajado y violado, él no quería una vida así. El mayor tiro de nuevo y Blaine no se movió, entre cerraba sus ojos y después pensaba en… si, pensaba en Sebastián, pensaba en cómo era tierno con él sin pedir nada a cambio, claro, Sebastián era el indicado. El moreno estaba a punto de terminar cuando el castaño dejo de estirar con el "latigo", Blaine no estaba sorprendido. Quería irse ya de ahí.
Un toquido a la puerta hizo que Kurt se molestara, se levanto de Blaine y prosiguió a quitarle la seda de los ojos y la mordaza, el mayor fue a abrir la puerta y oh sorpresa, un invitado molesto había llegado a terminar la fiesta.
