Ácá les traigo un nuevo capitulo donde podrán encontrar algunas pistas del origen de la pequeña misteriosa... y por la pregunta acerca de si alguna de las opciones que les dejé al final de ultimo capitulo eran ciertas.. pues la respuesta es Si y No jejej... ya veran. Bueno sin más les dejo el cap para que los disfruten y no olviden dejarme sus comentarios.
Capítulo 6
HIJA DEL TAIYOUKAI
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Rin no podría saber cuanto tiempo permaneció en cuclillas sosteniendo a la pequeña niña en su regazo pero en algún minuto sus lágrimas habían cesado. Aspiró profundo y el dulce olor de la criatura, tan familiar como lejano, le dio una profunda serenidad. Una calma total en su alma, como la del extraviado que ha encontrado su camino de regreso a casa o como la del olvidado que ha sido remembrado en la historia. Un aroma que lentamente la arrulló a ella también en una quietud plácida que se extendía por la habitación, un aroma a fruta fresca y flores de cerezo.
- Okaasan… - El murmullo de la pequeña la arrancó del narcótico trance y la devolvió a la realidad.
- Oh, no pequeña, yo no … yo me llamo Rin–
- Eso ya lo se, jijiji – La niña se rió de la ingenua aclaración que le había hecho la mujer de negros cabellos – Entonces te tengo que llamar Rin Sama?
- No, no es necesario ser tan formal. Dime simplemente Rin. Y tú¿Cómo te llamas pequeña?
- Soy Sakura, Sesshomaru sama me dijo que nací cuando floreció el árbol de cerezo del jardín. ¿No te acuerdas? –
Rin se levantó y quedó pensativa recordando el viejo tronco yermo que había visto en el jardín. No podía estar refiriendo a ese árbol de cerezo, probablemente aquel añoso tronco había perdido la vida hace siglos y no hubiera visto una flor pender de sus ramas en más lunas de las que la pequeña pudiera imaginar. Algunas cosas de las que decía no tenían mucho sentido para Rin.
- ¿El árbol del jardín¿Sesshomaru Sama?-
-Sí, te acuerdas de Sesshomaru sama ¿Verdad? –
- Es tu padre
- Uuuuf, al menos te acuerdas de eso.- La pequeña Sakura se dio por satisfecha y tirando del borde del pantalón agregó – Rin-chan, ya es hora del almuerzo?, es que tengo mucho hambre-
- Oh no te preocupes, ven conmigo a la cocina y te prepararé algo de desayunar – era verdad, seguramente no había comido algo sólido en mucho tiempo – heeem… ¿por donde está la cocina? –
- De verdad que no sabes? – Rin negó con la cabeza – Está cruzando el jardín, también se puede llegar por dentro de la casa si atravesamos la sala de estar y el salón de recepciones. Aunque a Sesshomaru sama no le agrada que correteemos dentro de la casa, por eso siempre usamos el corredor que bordea el jardín.-
Sesshomaru debía ser un padre muy estricto si es que no permitía que su propia hija paseara por los salones principales de la mansión. De todos modos la joven se encogió de hombros, habían tantas cosas de ese hombre que desconocía y que ansiaba descubrir. En medio de sus cavilaciones extrañó el eco de pasos a sus espaldas y al voltear notó que la pequeña no estaba con ella.
- ¿Sakura? – Rin desanduvo sus pasos y allí la encontró, parada aún junto a la mesita de pared y agitando suavemente su manita tratando de encontrarla.
- Riiin-chan! –Por un momento Rin había pasado por alto que la pequeña Sakura no podía ver y era comprensible, su infinita ternura y seguridad fácilmente hacía olvidar esos dorados ojos segados a la luz.
- Ahora toma mi mano y no la sueltes -
Cuando llegó a la cocina se encontró con el primer gran problema. Un departamento de soltero es siempre un desastre en las áreas culinarias, pero un palacio de un Demonio soltero era un asunto de proporciones. Todas las superficies estaban pulcramente labradas pero cubiertas de botellas vacías y vasos destrozados. El piso a mal traer develaba que en muchos años nadie había tomado el aseo de ese lugar en sus manos y menos pensar en haber utilizados las hornillas para algo más que encender cigarrillos. No era un buen lugar para que la niña anduviese, podría enterrarse algunos de los vidrios al no verlos. Rin la tomó en sus brazos y apartó una silla de la mesa que estaba arrimada a la ventana.
- Quédate acá mientras yo preparo el desayuno¿Que te gustaría comer?-
- Bacalao hervido con sopa de fideos!! – Rin miró a su alrededor y dudó que hubiera bacalao en las alacenas.
- Mmm mejor que sea una sorpresa – Una sorpresa sería si la pobre muchacha conseguía algo comestible en ese lugar… (N/A: comestible y que no la atacara cuando intentara cocinarlo jejeje)
Registró gaveta por gaveta y solo había trastos viejos y mucho polvo en la mayoría de ellas. En otros cuantos habían botellas a medio vaciar y frascos de conservas que bien podían tener siglos de antigüedad. Al cabo de una media hora lo único que había conseguido eran unas cuantas verduras medianamente comestibles, un poco de arroz y un gran frasco de ciruelas en conservas. Apartó lo que comprendía eran los restos del vicio de Sesshomaru, limpió un poco la cocina y se dispuso a preparar verduras y arroz al vapor. Puso las ciruelas en un cuenco y se las dio a la niña mientras terminaba de preparar la comida.
- Te ha gustado?, se que está un poco desabrido porque no he encontrado la soya en ninguna parte –
- Está muy bien, es mejor así porque sino se te hubiera pasado la mano y lo habrías dejado salado –
-Jajajaj, es verdad, siempre se me pasa con la So… oye como sabes eso? –
- En realidad que no sabes nada de nada¿verdad? eres muy graciosa, Jajaja- Sakura apuró una gran porción de arroz a su boca. Para estar privada de la vista era increíblemente diestra con las manos.
- Es cierto!!!, tu papá querrá saber que ya estás despierta. Sakura, termina tu comida para que podamos cambiarte la camisa de dormir por algo más apropiado. Voy a avisarle al chofer que iremos de vuelta a la ciudad. ¿Esta bien si te quedas sola por un momento? –
-Claro que sí, ya no soy una niña pequeña sabes?- Rin se preocupaba demasiado, Sakura era una niña común y corriente que casi podía valerse por sí misa.
La joven dejó la cocina y cruzó por la corredera que daba al salón de recepciones. Era una habitación muy amplia que permanecía hace mucho tiempo en penumbras, matizada de una tenue calidez que se filtraba indiscreta por las ventanas cerradas que daban al jardín. Las maderas del piso finamente lustradas brillaron con la luz que se coló desde el marco de la puerta y descubrieron un salón vacío decorado de los más finos tapices de la época kinsei. Cruzó Rin en puntillas temiendo estar irrumpiendo en un lugar prohibido y se desplazó silenciosamente hasta la puerta corredera que había en el otro extremo. Adivinaba que tras ella se encontraba el salón de la armadura por el cual había entrado así que empujó con fuerza para poder descorrer los maderos apretados por el tiempo y la humedad.
Unos ojos rojos le aguardaban del otro lado, encendidos como llamas ardientes y expeliendo chispas asesinas por las pupilas. Rin dio asustada un paso atrás para intentar escapar de ellos pero una criatura mortal no puede enfrentarse a la rapidez del príncipe de los Youkais. Las garras frías de Sesshomaru se cerraron en torno a su cuello y la elevaron del suelo mientras aumentaban la presión sobre aquella marfilada piel. Rin sintió que el aire moría de camino a sus pulmones y que el asfixiante agarre del Demonio le comprimía las vértebras del cuello. Gruesas lágrimas quemaron sus ojos y le empañaron la visión mientras sentía que estos iban a arrancársele de las cuencas. Inútilmente intentó con las uñas sacarse aquel grillete de su garganta pero estaba cerrado en torno a ella con la implacable rigidez del acero. La cabeza le zumbó en los oídos y la desesperación atravesó su alma como una flecha ardiente en la penumbra. Más allá de todo ese sobrecogimiento de terror una voz grave e implacable le llegó junto a su rostro. Con mucha dificultad abrió los ojos y se encontró cara a cara con aquellos ojos homicidas.
- ¿Que hiciste con la niña? – Rin movió la boca tratando de explicarle pero ningún sonido logró traspasar ese cercó gélido de Sesshomaru – Anoche desapareció de su cuarto y no la he encontrado. Te advierto que si algo le pasa esto será sólo una muestra de todo lo que vas a sufrir – La muchacha se convulsionaba pendida de su brazo intentando desesperadamente negar con la mirada
- Padre! Detente! - Inmediatamente el asfixiante tormento cesó y Rin sintió cómo su cuerpo se precipitaba directo al suelo. Una bocanada de aire entró anhelante a su pecho y atropelló a su paso una garganta lastimada.
- Sakura? – La niña corrió hasta la mujer que yacía tendida a los pies del Youkai y acarició sus cabellos dándole consuelo.
- Es Rin, vino a buscar a Sakura, no le lastimes por favor – La mirada estupefacta del demonio blanco se tornó dorada como el sol y sus grandes colmillos desaparecieron tras el impávido semblante – Sesshomaru sama, ella es mi amiga… ¿Puede quedarse?... ¿puede?
La mujer en el suelo se tomó del cuello tratando de ordenar lo sucedido en su cabeza, Unas manos fuertes y cálidas la tomaron de los hombros y la ayudaron a ponerse de pie y poco a poco comenzó a recobrar la compostura .
- No me toque!! – Las lágrimas resbalaron por sus ojos presas de una mezcla de rabia y terror.
Claramente Lord Sesshomaru había cometido una grave equivocación, tantos años ocultando el secreto de su indefensa hija de oídos de ciertos enemigos que aún sobrevivían lo había tornado paranoico. Era imposible imaginar que Rin hubiera intentado secuestras el cuerpo de su pequeña que apenas si respiraba en un mundo tendido entre la vida y la muerte.
Sesshomaru se acercó a la mujer para tranquilizarla pero una bofetada voló por el aire en dirección al anguloso rostro de marcas púrpuras. El silencio se instaló entre ellos mientras aquella pequeña mano se sostuvo a mitad de camino detenida por la misma garra que minutos antes tratase de matar a su dueña. Quietos en medio de una sala vacía se quedaron sin atreverse a mover un solo músculo. Dos pares de ojos que se absorbían mutuamente en la mirada sin saber si se odiaban o se deseaban. Eterno fue aquel instante en que él detuvo aquella cálida piel entre sus dedos, una sensación tersa y delicada igual a la Rin que él había amado. No se animó a dejarla ir por temor a que ella quisiera nuevamente lastimarlo, por temor a que ella se marchara, por temor a que no hubiese otra oportunidad de sostener así su mano nuevamente.
- Estas bien? – sus palabras profundas cavaron en Rin el desconcierto. ¿El se preocupaba por ella?.
- Yo... s-si , el… el cuello me, me duele un poco.-
Sesshomaru tomó delicadamente el mentón de la muchacha y lo levantó para poder ver mejor aquella piel blanca que había lastimado y girándolo suavemente en un semicírculo examinó la extención de su imprudencia. Unas gruesas marcas rojas comenzaban tímidamente a aflorar surcando su tez inmaculada. El demonio acarició levemente aquellas laceraciones con el reverso de su dedo índice, desde el lóbulo de la oreja a la base del cuello, era una forma casi humana de decir lo siento, la única manera tosca y esquiva que concebía de pedir disculpas. Rin sentía aquella caricia como si fuera directa sobre su corazón lastimado, un toque de vida a un alma seca y hundida en un profundo abismo.
- Vivirás -
- Que bien¿Puede quedarse entonces? – Sakura preguntaba con el rostro iluminado por la ilusión.
- ..mmm…- Sesshomaru sólo gruño sin soltar la mano de su joven asistente, una humana en el palacio del Taiyoukai no era una decisión para tomar a la ligera - Que es ese olor? –
- Es el desayuno!!!, Rin ha preparado verduras al vapor para comer. Padre quieres venir-
- Hay suficiente para otra ración si quiere acompañarnos- Rin no sabía si el señor Taisho había simplemente adivinado o podía realmente sentir ese aroma tan tenue viniendo de la cocina.
- …- Sesshomaru volvió la mirada a su pequeña que hacía significativos gestos para que aceptara – Vamos – y sin soltar la mano de Rin cruzó la estancia con paso sereno.
Al llegar a la corredera que separaba el salón de la cocina se asombró del cambio que había sufrido aquella habitación, quien diría que debajo de tanto traste suelto y botellas rotas se escondía un lugar que, a la luz de la mañana, podía incluso considerarse acogedor. Sesshomaru se acomodó en la silla que momentos antes ocupara su hija y en su postura más arrogante se deleito de ver como Rin iba de un lado a otro seguida de la pequeña niña tomada de sus faldas.
- Aquí está, disculpe si ha quedado un poco pobre de sal, es que no he encontrado la soya –
-No tengo. Mejor así que salado –
- .. heee….- Eso era una conspiración? Acaso era tan fácil adivinar lo mala que era cocinando? Una vergüenza.
La comida pasó rápidamente en un tortuoso silencio donde nadie se atrevió a decir una sola palabra. Compartir la mesa era agradable, pero ese hombre que todo lo observaba con sus doradas e inquisidoras pupilas hacían que el más mínimo bocado quedase atorado en la garganta. Rin tenía tantas dudas en su cabeza que quería preguntar: lo primero Que le había pasado a la niña?, Porqué estaba sola? Y donde estaba su madre?, pero cada vez que la muchacha se daba ánimos para interrogar a aquel ser imponente se encontraba con aquellos dorados cristales que de reojo le daban una implacable negativa. Definitivamente nada sacaría con intentar escudriñar en él, era después de todo muy hábil al manejar a la gente y en mantener la distancia, lo mejor sería esperar y preguntarle a la Sakura. Fuera como fuera el espíritu curioso de Rin no se podía quedar con la curiosidad, debía averiguar todo lo que pudiera para entender esa extraña situación y asegurarse que no era realmente un asesino.
- Es hora de ir a la oficina, no te demores – Sesshomaru se levantó y cruzó la mansión hasta llegar al recibidor dispuesto a marcharse
- Señor Sesshomaru!!!.. Señor Sesshomaru espere!!...- Rin iba detrás de él con la pequeña niña que corría tomada de sus faldas- … y Sakura?
- …- El demonio no entendió a que se refería con eso y en una severa mirada la interrogó – ¡Que pasa con ella? –
- Va a dejarla acá? –
- … - Claro que sí, no iba a estar acarreando a un hanyou por toda la ciudad, no era digno de un Youkai.
- es demasiado pequeña para que se quede sola en casa, podría pasarle algo… dada su condición, si quiere yo puedo hacerme cargo de ella por hoy mientras trabaja –
- Rin…vuelve a la oficina, hay cosas que debo hablar con mi "hija" – La muchacha no pudo decir nada más frente a esas palabras definitorias. Se despidió apresuradamente de la niña que acababa de conocer y se subió al carro para que el chofer la llevase de regreso a la ciudad.
- Tu condición? – Sesshomaru sopesó las palabras de Rin, que es lo que había hecho Sakura?
-Puedo ir Sesshomaru sama, puedo ir con Ud a la ciudad? - La niña estaba parada junto al sofá con una inocente sonrrisa y estirando levemente su mano en busca de su padre para que este le sirviera como guía
- Deja de fingir al desvalido, eso te funcionara con la humana pero se perfectamente que no necesitas de un lazarillo para caminar – Era verdad, después de todo Sakura era una Hanyou, hija del más extraordinario perro Youkai, su fino oído y olfato le mostraban el mundo aún cuando no pudiera ver sus colores.
- Que aguafiestas es Sesshomaru sama – descubierta en su artimaña la desvalida niñita se transformó en una arrogante criatura de no más de un metro de alto que recorría la estancia como si pudiera ver exactamente donde su padre se encontraba.
- Que es lo que estás haciendo? - El ácido tono del youkai detuvo en el acto el andar despreocupado de Sakura, después de todo él aún era el príncipe al que debía respetar.
- Voy al coche para ir a la ciudad, hay uno aparcado fuera de la casa, desde acá siento el olor. –
- No hablo de eso – El demonio se impacientaba con su pequeña, tenía un carácter muy difícil que le recordaba la misma insolencia que él ostentaba – ¿ por qué finges frente a Rin? Ten un poco de dignidad.
- ¿Por que¿Acaso no lo sabe? –Sakura le dirigió una mirada muy suspicaz al demonio que tenía en frente.
- Ella no es tu… - Sesshomaru se detuvo, no tenía el valor de decirlo. Algo muy profundo en él se rompía sólo con recordarla y se hundía en un profundo abismo.
- Estas seguro?...- Sakura siguió caminando rumbo al auto para recorrer una ciudad muy distinta a la que ella había dejado – Sabe Sesshomaru Sama, puede que Rin-chan no sea en verdad mi madre, así como puede que en verdad sí lo sea y eso es lo que le asusta. –
El demonio blanco crispó las garras dispuesto a arrancarle la legua a esa arpía que él mismo había engendrado, no era posible que tal indefensa y tierna criatura vapuleara tan cruelmente la verdad ante sus ojos. Sin hacer caso del fulgor rojizo que asomaba a los ojos de su padre la niña continuó .
- Le asusta pensar que Rin sea mi madre, porque eso quiere decir que también sería la mujer que Ud. desea y que no se atrevió a amar cuando tuvo la oportunidad –
-Te equivocas ella no es, no puede ser –
- ¿No puede o no quiere que sea? – Era exasperante la menera en que Sakura podía leer en él como si fuera un libro abierto – ...Y dicen que la ciega soy yo. En fin, debemos apresurarnos, el olor de Rin-chan se ha alejado mucho y yo prefiero estar con ella. –
Diciendo esto la pequeña se montó en el asiento del copiloto y aguardó a que el demonio la siguiera. Mordiéndose la lengua de indignación el gran Señor de toda la isla de Honshu azotó la puerta del coche al subir, bien sabía que una batalla de dos testarudos como ellos no terminaría nunca pues ninguno estaría dispuesto a dar el brazo a torcer, conocía demasiado bien a su pequeña como para estar seguro que no se movería de ese asiento si bien cayera la noche o se acabase el mundo. Dio una mirada de desprecio a la hanyou que alegremente tarareaba junto a él sin darle importancia a la furia que le embargaba. Le hervía la sangre por el simple hecho de verla tan tranquila, una criatura que pudiera conocerlo tan bien en su manera de pensar y además que estaba conciente que él no podía hacerle daño, era muy peligrosa, bastaba que un día decidiera traicionarle y se convertiría en una molestia de proporciones. Sesshomaru le dio de fondo al acelerador sin percatarse que alguien más los estaba observando.
- Señor Sesshomaru… mmm… ¿codeándose de humanos y de hanyous? Una vergüenza para el príncipe Youkari jajaja…. – Naraku se deleitaba observando como aquella pequeña hacía y deshacía sin que el demonio dijera una sola palabra – Aunque pensándolo mejor, sus aficiones a gente inferior pueden ser de gran utilidad al fin y al cabo.
Primero lo primero... grax por todas aquellas que leen esta disparatada historia, espero haber cumplido con sus expectativas, si no es así pues perdonenme por este largo y tedioso cap, les prometo que el proximo se pondrá mas interesante y emocionante y así los siguiente.
Diez puntos por Sakura!!! nuestro Sesshomaru ha encontrado la horma de su zapato (que más esperaban si es la hija del Taiyoukai XD)... huy esta niña está segura que ha encontrado a su Okaasan... Tendrá razón?... además afirma que ha encontrado tambien a una segunda mujer, la amada tel taiyoukai, la Rin que todos conocemos... mmmm ahora van entendiendo??? jijijij... espero que si porque ya les he dado demasiadas pistas. Ahora solo esperen y les dire el como y el cuando todo esto se enrredó.
Yap, les dejo por el momento y la proxima semana sin falta les subo la continuación, que espero quede mejor que esta. Un besote a todas a la distancia y nos estamos leyendo. Byeeeeeeeeee
