Diferente y raro
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Luego de un par de minutos, finalmente ambos rubios decidieron que su mejor opción era ver "Capitán astronauta" en la casa de Rin, y tras llegar frente a la misma, bajaron de la bicicleta dispuestos a entrar.
La casa, o mejor dicho, mansión de los Kagamine era realmente muy bonita y grande. Y eso tan sólo por fuera.
Mientras Rin abría el cerrojo de la puerta, Len se sentía casi ansioso por entrar y descubrir cómo era por dentro. Además de que faltaba muy poco para que el programa favorito de ambos comenzara.
— Adelante, mis padres probablemente no están.
— Eh, de acuerdo…permiso—dijo Len, aparentemente a la nada, adentrándose en la sala de estar.
Rin sonrió. — Puedes dejar tus cosas por allí, iré a dejar las mías…ahora vuelvo.
Y con esto, la rubia se aventuró al segundo piso por las escaleras.
— Vaya que es bonito.
Se dijo Len contemplando el lugar. Por lo que alcanzaba a observar, todo armonizaba en esa casa, los colores eran tonos pastel que se combinaban perfectamente.
Miró por un segundo las escaleras por las cuales Rin había desaparecido; y pensando que ella tardaría un poco más, deshizo la pequeña coleta en lo alto de su cabeza.
Sonrió satisfecho al sentir un peso menos en su cabeza y lo alisó un poco con su mano a la vez que suspiraba.
Qué bien se sentía.
Dejó su mochila en una esquina de la habitación para que no llamara mucho la atención, y después tomó asiento en un cómodo sillón verde.
— Cielos…realmente…te ves diferente.
El rubio dio un brinquito en su lugar mientras observaba a Rin al pie de la escalera, viéndolo con una gran sonrisa.
Len se incomodó al verse descubierto con el cabello suelto. Generalmente no se lo mostraba a nadie, más bien, sólo su familia lo había visto así probablemente.
— Ah…
En seguida, Rin se avergonzó. Tal vez él no quería que ella lo viera de esa manera, por lo que se volteó inmediatamente, como si hubiera visto lo que no debía.
— Y-Yo no quería interrumpirte, sólo bajé y te vi y pensé "Oye se ve diferente", y lo dije, pero creo que te incomodé y perdona si así fue porque realmente no era mi intención, yo sólo quería…ya sabes…— la ojiverde habló demasiado rápido para que Len pudiera ser capaz de entender todo.
Él suspiró para después soltar una risita. — Eres muy parlanchina ¿Sabes?
La rubia bufó un poco, sus mejillas estaban sonrojadas por la pena de que él tuviera ese concepto de ella.
— ¿Qué se supone que significa eso? — musitó Rin por lo bajo para ella misma, mientras le arrojaba el control del televisor a Len. — Voy por las palomitas…— su tono de voz esta vez fue más alto y dirigido al muchacho.
— Seguro— Len sonrió asintiendo a la vez que se ataba nuevamente el cabello. — ¿Y el canal?
— Nueve.
Le escuchó gritar desde donde él imaginó sería la cocina. Len rio discretamente por la voz chillona de la rubia, no se parecía para nada a la de la tranquila Lenka, sin duda le pareció toda una osadía imaginarse vivir con ella.
Por un instante sus pensamientos le parecieron raros, así que se apresuró a encender el televisor y buscar el dichoso canal nueve.
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Durante un buen rato, de camino al centro de la ciudad, Rinto y Lenka no intercambiaron muchas palabras. Concentrándose él en conducir la bicicleta, mientras ella trataba de no caerse con cada bache en el camino.
La rubia pensó que si se sujetaba de la cintura de Rinto sería incómodo para ambos, dado que en sí, no llevaban mucho tiempo de haberse conocido.
Involuntariamente Lenka sonrió con el recuerdo de Rin y Len, pues parecían ya llevarse muy bien a tan sólo un par de días desde que se presentaron sus familias.
"Si tan sólo yo pudiera ser más como ellos" pensó la ojiazul para sí misma. Tener más confianza en ella misma y ser más abierta con los demás. Eso le gustaría.
Salió de sus pensamientos en cuanto notó que Rinto detuvo el andar de la bicicleta.
— Esta es la plaza principal ¿Quieres echarle un vistazo? — el rubio giró su rostro ligeramente para verla y escuchar su respuesta.
Lenka asintió alegre, no conocía ningún lugar en específico, pero una plaza sonaba bien para comenzar su búsqueda.
Ambos bajaron del vehículo seguido de buscar un buen lugar para dejar la bicicleta.
Y después de que ese pequeño asunto se arreglara, ambos se adentraron a la plaza.
Lenka sonrió maravillada encontrándose con todo tipo de tiendas, con diferentes productos y servicios. A la vez que sonreía gustosa cada vez que le ofrecían una muestra gratis.
Por otro lado, Rinto se limitaba a seguirla, buscando con los ojos alguna florería o un puesto de arreglos florales, lo que fuera que se acercara a lo que ella buscaba.
Aunque más bien a él le parecía que ella ya había olvidado su objetivo entre tantas tiendas.
Según sabía, los Inoue se mudaron desde Tokio, por lo que no comprendía la fascinación de ella por una simple plaza. Y sin pensárselo mucho, llegó a la conclusión de que ella simplemente era rara.
— Hey, Rinto, vamos allí— Lenka entusiasmada comenzó a caminar hacía un establecimiento de comida rápida.
El de ojos verdes sólo pudo soltar un suspiro, su mirada por un momento se dirigió hacía el techo pensando cómo es que se le ocurrió la idea de acompañarla.
Cuando bajó la mirada nuevamente, Lenka estaba regresando con una expresión de preocupación.
Detalle que él no comprendió.
— Creí que te había perdido…— pronunció ella con una tímida voz.
Entonces Rinto imaginó que Lenka al no verlo siguiéndola se había asustado.
— Ah, lo sient-
La disculpa del rubio se vio interrumpida al ella tomarlo de la mano. Sorprendiéndolo en el acto.
— Descuida, ya no te dejaré sólo.
Espera, ¿Qué?
Lenka le sonrió abiertamente, tirando un poco de su mano, incitándolo a caminar.
Rinto se dejó llevar por la rubia de coleta a aquel establecimiento de comida, no sin antes ahogar una pequeña risa divertido.
¿Así que ella había pensado que él se había perdido?, la situación le pareció graciosa, sobretodo porque debía ser al revés.
Y sin más se adentraron a un pequeño McDonald's.
Aunque ambos habían ignoraron la atenta mirada de una chica a lo lejos que, sin pensarlo, los había fotografiado sin permiso.
— ¿Rinto Kagamine tiene novia? — se preguntó a sí misma la muchacha mientras decidía enviar la imagen a un par de contactos. Por lo que observó, no era una chica que hubiera visto antes, y si bien aquella rubia no era fea, no le parecía lo suficiente para Rinto Kagamine, el chico más inexpresivo y perseguido de la escuela.
Este tipo de cosas las debían de saber todos.
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El sonido de la puerta anunciando la llegada de Leo Kagamine, pasó desapercibido por ambos rubios en la sala de estar, porque cabía decir que el volumen de la caricatura sobrepasaba lo normalmente aceptado.
Cuanto el padre de Rin asomó su rostro por curiosidad a la habitación donde pensó se encontrarían sus dos hijos, la vio hecha un total desastre; cojines desperdigados, soda regada en la alfombra, palomitas por doquier y ningún rastro de Rinto por ningún lado fue lo que terminó por molestar al señor Kagamine.
Le había dejado en claro a Rinto, que Rin no se podía quedar sola en casa ni de chiste. Por lo que siendo el mayor, era su obligación cuidar que la rubia menor no destrozara la casa.
Por la escasez de luz solar, Leo se vio obligado a encender la lámpara principal, para alertar a Rin de su llegada.
Aunque quedó desconcertado al casi ver a dos chicas rubias encima del sillón, y por un momento creyó ver a Rin duplicada.
— ¿Rin?
Los ojos de la mencionada se abrieron al verse descubierta antes de lo planeado, pues había pensado que le daría tiempo de recoger el desastre antes de que sus padres o inclusive Rinto llegaran.
Len sólo atinó a recoger su cabello antes de más personas lo vieran suelto.
Menudo día.
Con Rin podía pasar de todo. Esta vez, definitivamente estaban en problemas.
Hola, chiquillas y chiquillos (? He vuelto c:
Gracias infinitamente por sus reviews: Fatimasand, Lilliamne y Scarlett-Owl ¡me animan a continuar! :3
También gracias por sus favs y follows, me alegra saber que mi historia les puede resultar aunque sea un poquito interesante:'3
Me despido atentamente c:
By: Lenka387
