Los personajes no me pertenecen. Son de J.K Rowling.


Las sanguijuelas y el polvo de bicornio

-Esa Granger se ha puesto más buena con los años. – Le dijo Zabini mientras caminaban dándole la espalda a las Gryffindor- ¿Has visto sus piernas? Uf – Draco lo miró con fastidio. Él ya había notado que Hermione estaba más bonita que antes pero no se lo había dicho a nadie, principalmente porque su pensamiento al verla fue "sí que se ha puesto hermosa" y él no usaba ese tipo de calificativos, también porque se supone que se odiaban y así debían seguir. – Creo que trataré de conquistarla. - A Malfoy le molestó el comentario pero intentó ocultarlo con indiferencia, sin embargo, sus amigos lo conocían bien. – Al menos de que estés celoso... y la quieras para ti. – le volvió a decir Zabini con un tonito de burla que terminó de sacarlo de sus casilla así que lo empujó con la intención de que chocara con la pared. El moreno apenas si se movió con el empujón y soltó una carcajada. Draco Malfoy rodó los ojos. Sin quererlo, se giró para mirar hacía aquel lugar en el que se habían despedido de las chicas, buscando encontrarse con los ojos avellana de la chica una vez más pero ellas ya estaban caminando hacia otra dirección.

Draco suspiró con fastidio. Las veces que la mirada de Granger y él habían chocado, un escalofrio le recorrió la piel y cuando la chica se había sonrojado, tuvo una sensación extraña en su estómago... Se preguntó de qué se trataba pero dejo sus pensamientos de lado cuando Pansy le lanzó una mirada de odio a Blaise y caminó más rápido para alejarse de ellos.

-Creo que a Pansy le molestó tu comentario. – Soltó el rubio, mientras veían como Pansy daba la vuelta en un pasillo distinto al de ellos y les dirigía una mirada advirtiéndoles que no la siguieran.

- ¿Cuál comentario? – Le contestó Blaise

-El de Granger. – Le dijo molesto, a veces Blaise era muy idiota.

-Ah. No tendría por qué. Yo no me moleste cuando ella estaba hablando del "guapísimo y encantador profesor Jones, que sabe más hechizos que nadie en este mundo". Puaj. Ni siquiera es tan guapo como lo dicen todas.

-A mí me parece que estas celoso.

-A mí me parece que eres un hurón imbécil. – Blaise lo miró con una sonrisa y Malfoy lo fulminó con la mirada.

-Deja de llamarme así. – Sentenció amenazante.

- ¿Por qué? ¿Sólo Hermione te puede llamar de esa forma? – "¿Hermione? Desde cuando Blaise tiene esas confianzas con Granger?"

- No. Deja de llamarme así porque entonces tendré que molerte a golpes. Además, no me cambies el tema. No te hagas el idiota, Theo y yo sabemos que tú y Pansy se traen algo.

-No pasa nada. Ella se la pasa coqueteando conmigo pero coquetea con otras personas también. Yo también pudo jugar a eso. Es mejor así. – dijo Zabini restándole importancia – Además, ya te dije. Intentaré salir con Granger... Todo sea por unir las casas – el moreno le guiñó el ojo.

-Sabes que ella no se acostará contigo. No es de ese tipo de mujeres con las que solo te acuestas y puedes dejar.

-¿Quién dijo que solo me quiero acostar con ella? No digo que no sería... interesante, pero eso vendrá después. - Blaise zanjo el tema cuando llegaron a las mazmorras así que Malfoy no dijo nada más.

En cuanto entraron a la sala común, el rubio subió a su habitación y se encerró en ella. Se sintió molesto con Granger y se molestó aún más con su amigo.

"¿Por qué te molestas? ¿A ti que te importa si Zabini y Granger comienzan a salir? ¿Qué te interesa si Zabini toma su mano y besa sus labios rosados? No debe interesarte si él recorre las largas y sensuales piernas de Hermione." Su furia aumentó al darse cuenta a dónde lo habían llevado sus pensamientos. "Tienes celos." Le dijo su consciencia "¿¡CELOS!? No me hagas reír. No son celos. Solo estoy molesto porque Zabini es un Slytherin sangre pura y Granger... Bueno, es Granger." Se recostó en su cama y analizó en su mente todo lo ocurrido durante la tarde, Hermione sonriéndole a su amigo, sus piernas largas y bronceadas, su trasero cuando le dio la espalda. "Ese trasero... ¿Será tan firme como se ve?" Su mente traicionera hizo que se imaginara a él pasando sus manos por el trasero de Hermione pero rápidamente eliminó la imagen de su mente... Eso no impidió que se empalmara. Aún más furioso, desabrochó su pantalón y sacó su miembro aprisionado por su bóxer. Comenzó a masturbarse trayendo de sus recuerdos las imágenes de chicas con las que había estado pero una vez más su mente lo traicionó haciendo que se imaginara que Hermione era quien lo tocaba con sus pequeñas y delicadas manos. Hermione quitándose sensualmente el uniforme. La castaña mostrándole las curvas de su cintura al quitarse la blusa, mostrándole su sostén blanco mientras se muerde su labio.

-Hermione – gimió mientras llegaba al orgasmo. Suspiró molesto consigo mismo por lo que acaba de pasar. Limpió el desastre que había hecho y sin saber muy bien que pensar, se dirigió a la ducha.

"Jodida Granger. ¿Qué me estás haciendo?".


Hermione lo esperó pacientemente fuera del aula. No sabía que le tomaba tanto tiempo, pero decidió no quejarse. Cuando el rubio al fin salió, caminó y la ignoró. La chica suspiró, resignada a seguirlo. Malfoy caminaba elegantemente, dando zancadas que Hermione apenas podía seguir.

-Malfoy, no vayas tan rápido. – El chico se detuvo y volteo a verla.

-¿Por qué me sigues? – le preguntó de golpe.

-Ayer me enviaron los últimos ingredientes de la poción. Se supone que después de Artimancia, empezaríamos a prepararla. – Le explicó la castaña.

-Lo había olvidado. – Hermione asintió y caminaron más tranquilos. – ¿En dónde podemos hacer la poción?

-Hable con la directora McGonagall y está de acuerdo en que podemos usar cualquiera de las aulas que estén vacías. – Malfoy no respondió, solo siguió caminando a su lado. Caminaron por los pasillos hasta que llegaron a un aula alejada. – ¿Te parece bien esta?

-Esta algo alejada de las demás. – dijo mientras entraba a examinarla.

-Lo sé, pero me agrada, casi nadie viene por aquí. – dijo la castaña sin pensarlo mucho.

-Vaya Granger, y ¿por qué quieres que estemos ocultos de los demás?– Malfoy la miraba divertido, con una sonrisa de lado, recargado en el escritorio. Hermione rodó los ojos.

-Porque no me gusta que me molesten cuando hago... cosas. – Todo eso se lo dijo mientras se desabrochaba la capa y Malfoy quitó la sonrisa de su rostro mientras la veía fijamente, se removió en el escritorio, "Ja, lo puse nervioso". Ninguno de los dos hablo y se pusieron a trabajar.

Mientras dejaban las sanguijuelas guisándose, Hermione observó a Malfoy sacar de su mochila un pergamino, una pluma y tinta. El rubio levantó la mirada hacía ella y Hermione fingió interés en algo que se encontraba justo detrás de él. Malfoy caminó y paso a su lado para ir a sentarse.

-He pensado – rompió el silencio – que deberíamos avanzar en el informe escrito. Sería interesante si apuntamos nuestros avances día con día. – A la castaña le pareció buena idea y asintió.

-Primero hay que anotar la forma en que se prepara. – Malfoy asintió y Hermione sentó junto a él. La chica vio como el rubio escribía con letras grandes y bonitas "Poción multijugos, por Hermione Granger y Draco Malfoy".

El chico siguió escribiendo mientras Hermione lo miraba embelesada. Estar sentada junto a él permitió que un olor llegara hasta su nariz. "Menta". No pudo evitar notar como un mechón rubio caía rebeldemente por su frente, sus ojos parecían aún más grises por estar concentrados en el pergamino en el que escribía con sus manos grandes, blancas y con algunas cicatrices. Su rostro también tenía una pequeña cicatriz que Hermione nunca había notado y había un lunar junto a la oreja que la chica podía mirar. Miró sus labios moverse, sensualmente y sintió el deseo gigantesco de tocarlos con sus dedos. Pudo ver como Malfoy sonreía de lado y después como su ceño se fruncía y apretaba su mandíbula, la castaña quería tocar con sus manos cada facción del hombre que estaba sentado junto a ella.

-¡GRANGER! – Hermione brincó en su asiento al escuchar que Malfoy la llamaba, sacándola de sus pensamientos.

-¿¡Por qué me gritas!?

- Porque parece que no me escuchaste las primeras veces que te llame. – le dijo serio, aún sin voltear a verla.

-Bueno, pues ya te escuché. ¿Qué quieres? - "¡Merlín! ¡QUE VERGÜENZA!. Que no haya notado que lo estaba mirando, por favor, por favor, por favor..."

-¿Cuánto tiempo se debe dejar secar el polvo de bicornio triturado? ¿Tres o seis días? - Esta vez sí levantó la mirada y sus ojos se encontraron. Se puso sumamente nerviosa.

-Se... seis. – Draco asintió y escribió de nuevo en el pergamino.

Unos minutos después, Malfoy dejo su pluma a un lado y levantó la mirada nuevamente. Sus ojos se volvieron a encontrar y se quedaron así, sin decirse nada.


Podía sentir su mirada en él. Intentó concentrarse en la preparación de la poción multijugos pero le estaba costando trabajo al sentir que los ojos chocolate no le daban tregua. Miró de reojo como la chica se mordía el labio inferior y su corazón empezó a latir rápido. "Concéntrate. Se tritura el polvo de bicornio y se deja secar por... ¿cuántos días?" Se quedó unos segundos tratando de pensar en eso hasta que se rindió y decidió preguntarle.

-Granger- la llamó. Ella no respondió. La chica estaba tan concentrada en mirarlo fijamente que ni siquiera se dio cuenta de que la había llamado. Una sonrisa de orgullo apareció en su rostro y nuevamente tenía esa sensación extraña en el estómago que hizo que se molestara. La llamó un par de veces más hasta que se cansó y le grito. La chica dio un salto gracioso en la silla del que se burló en su mente.

Cuando la miró, el escalofrio ya conocido recorrió por cada parte de su cuerpo. Sintió que su piel se erizaba y que su corazón aun latía muy rápido por lo que bajo la mirada al pergamino, dispuesto a seguir con describir la preparación de la poción.

Al terminar de escribir, levantó la mirada para decirle a la castaña que había finalizado con la parte de la preparación pero nuevamente sus ojos se encontraron. No supo cuánto tiempo duraron así. La mirada de ella era intensa, sus ojos derretían los suyos. Escuchó un pequeño suspiro que escapó de la boca de la chica y sus ojos se dirigieron a sus labios rozados. Sintió un cosquilleo en sus propios labios que trato de detener mojándolos con su lengua. Vio las mejillas de la castaña sonrojarse.

Draco ordenaba a sus ojos que dejaran de mirarla de esa forma, a su cuerpo que se levantara y se alejara de ella pero, él ya no tenía el control.

Poco a poco, se fue acercando a sus labios. Una parte de él le decía que huyera de ahí y la otra le pedía que rompiera la distancia y le arrancara a la castaña los labios a besos. Se acercaba con lentitud, estaba cada vez más cerca. Fue capaz de sentir su respiración en sus labios, de saborear su aliento... se sintió mareado cuando la castaña poso lentamente una de sus manos en las suyas. Una mano tan cálida que su simple toque fue suficiente para transmitirle calor por todo el cuerpo ¿o acaso era algo más?

Sus labios ya se rozaban, pero él aún no se atrevía a hacer ningún movimiento. Cerró los ojos mientras disfrutaba del olor de Hermione. Pero, no pudo besarla pues unos pasos apresurados le avisaron que alguien se acercaba a donde se encontraban.

Ginny, Blaise y la directora McGonagall entraron al aula.

-Ah, lo siento señorita Granger y señor Malfoy. Pensé que esta aula estaba vacía, se las iba a ofrecer a ellos para que iniciaron con su poción, pero ya veo que está ocupada. Buscare otra, al menos de que quieran compartirla... – La pelirroja miro a su amiga, notó su nerviosismo y en sus ojos un brillo extraño, por alguna razón presintió que habían interrumpido algo.

-No, profesora. Creo que sería mejor que cada pareja este en una aula distinta. – La directoria asintió y salió por la puerta, despidiéndose de los chicos y Ginny la siguió.

Blaise Zabini le había lanzado una mirada ofendida a Draco Malfoy y salió detrás de las otras dos. "Maldición", tomó sus cosas dispuesto a hablar con Blaise pero se detuvo para mirar una última vez a una Hermione que lucía completamente confundida.

-Mañana nos vemos aquí nuevamente para revisar las sanguijuelas.

-No es necesario. Puedo venir a revisarlas yo sola – Draco rodó los ojos a Hermione.

-Entonces, mañana nos vemos para continuar con lo que empece. – Salió rápidamente del aula, sin darle oportunidad a la castaña de protestar. Sonrió al pensar que al día siguiente si lograría besarla. "No olvides quien eres y quien es ella..." dijo la voz de su conciencia.

"Cállate" le respondió el rubio.