CAPÍTULO 6

Candy Candy y sus personajes no me pertenecen

Después de haber sido atendida por el médico, Candy decidió que no les contaría nada a sus padres sobre el accidente, pues si ellos se enteraban, lo más probable es que la hicieran regresar a casa y eso era algo que Candy no estaba dispuesta a tolerar.

El cansancio la venció y quedó profundamente dormida. Niara entró con una pequeña bandeja con los alimentos de Candy, pero al verla dormida decidió no despertarla, lo mejor era que descansara y se recuperara. Cuando George regresó adentro junto con su esposa, preguntó por Candy.

-¿Cómo se siente Candy en estos momentos Niara?

-Pues parece que está muy cansada porque se ha quedado dormida, yo iba con la comida, pero al verla así, decidí dejarla descansar.

-Pobre chiquilla, tiene poco tiempo aquí y ya se lastimó. Ojalá sea más cuidadosa y vaya aprendiendo poco a poco. ¿Y Albert?

-Me dijo que iría por las medicinas de Candy y que cuando las consiguiera vendría de nuevo.

-Bueno, yo iré a descansar un rato también, si Albert llega avísame porque quiero hablar con el, ¿de acuerdo?

-Si doctor, yo le aviso.

Dicho eso, George y su mujer se retiraron a descansar en la habitación principal mientras Niara meditaba en lo que había presenciado momentos antes.

-Me pregunto si ya se habrá dado cuenta Candy la forma en que Albert la mira. El siempre ha sido muy discreto, pero esta vez no pudo esconder que sufría al verla en ese estado-dijo para si misma Niara.

Cuando Albert consiguió las medicinas, decidió ir a darse una ducha pues estaba agotado, además deseaba ver a Candy nuevamente y saber cómo seguía. Al estar listo y presentable se dirigió a la base nuevamente.

Mientras bajaba del vehículo, Niara lo alcanzó a ver y fue a su encuentro.

-¡Albert!, ¿conseguiste las medicinas?-preguntó la señora.

-Si, aquí las traigo, ¿cómo sigue Candy?

-¿Candy?, yo pensaba que era la "doctora Candy"-enfatizó Niara

Albert se puso nervioso y le contestó:

-Bueno si, pero ella me ha pedido que la llame Candy, ¿está mal eso?

-Claro que no, solo que no sabía que ya había más confianza entre ustedes. Casi se me olvida, el doctor George quiere hablar contigo, si quieres dame las medicinas para que yo se las de a Candy.

-Pero a lo mejor no tardo hablando con él y ya puedo dárselas yo mismo, ¿no crees?

-¿Y que tal si te tardas?, por lo visto el doctor quería hablarte de algo importante. Además Candy está durmiendo. Anda, dámelas.

-Ahh, no lo sabía, está bien, aquí están las medicinas y la receta. ¿Dónde está George?

-Me dijo que lo esperaras en la pequeña biblioteca.

-Ok gracias, lo esperaré.

Cuando iba caminando a buscar a George, Niara sonreía, pues se había dado cuenta cómo a Albert le cambiaba la mirada y el tono de voz al hablar de Candy. Solo esperaba que si sus sospechas eran ciertas, Candy le correspondiera de la misma manera, pues ella más que nadie, deseaba que su "hijo" fuera feliz por completo.

Mientras esperaba a su amigo en la biblioteca, Albert se preguntaba por qué Niara le había interrogado de esa forma, pues él trataba de disimular lo mucho que admiraba a Candy y cuánto le gustaba.

-Hola Albert, perdón por hacerte esperar, supe que fuiste a comprar las medicinas de Candy, ¿las encontraste?

-Si, ya se las di a Niara. ¿Pero de que quieres hablarme?, no creo que del medicamento, ¿o sí?-fue la respuesta directa de Albert.

-Claro que no. Más bien quiero hablarte de Candy.

-¿Qué tiene que ver ella?

-No creas que no me di cuenta cómo le tomaste la mano mientras estábamos todos en la habitación.

-¿Y eso qué?, creo que hubiera hecho lo mismo con cualquier persona-Albert se estaba portando a la defensiva, pues si algo odiaba él, era quedar en evidencia.

-A mi no me engañas, soy tu amigo, y te conozco desde hace mucho tiempo. Ha habido otras mujeres trabajando con nosotros y tú nunca te habías comportado así.

-No sé a qué quieres llegar con esto, así que dime de una vez qué es lo que te preocupa.

-Mira Albert, solo quiero saber algo, espero que no te moleste lo que te voy a preguntar.

-Adelante, te escucho.

-¿Qué sientes por Candy, te gusta?

Ahora Albert si que no hallaba donde meterse, George lo había descubierto y según el no era obvio con respecto a Candy. Pensó mucho antes de abrirse por completo ante su amigo, que era como un padre para el.

-Esta bien George, no tiene caso que siga tratando de disimularlo. Candy me gusta, mucho para serte sincero. Es cierto que no siempre me ha gustado, ya que al verla por primera vez, me di cuenta de que era muy hermosa, pero tú sabes que ya aprendí a no dejarme llevar por las apariencias. Tú mejor que nadie, sabe lo que sufrí al darme cuenta cómo Natasha me utilizó y después me abandono yéndose a no sé dónde. Ella también era una mujer bella, pero cruel y oscura por dentro. Desde ese día me prometí que jamás cometería el mismo error, pues en ese entonces solo tenía 21 años y era un muchacho estúpido que se dejó impresionar. Así que al conocer a Candy fui un poco prejuicioso, ella ha logrado que vuelva a vivir esa parte de mi alma y corazón que pensé que estaba muerta y que nunca viviría de nuevo. Con ella las cosas han sido muy diferentes, he mantenido la distancia, pero ahora no puedo seguir manteniéndola. Lo único que sé, es que quiero estar cerca de Candy y protegerla.

George escuchaba en silencio a Albert, nunca pensó que volvería a verlo enamorado. El había visto cada lágrima que Albert había derramado por esa mujer, cómo había sufrido y llegado a la cumbre de la desesperación por ese amor que creía era correspondido, pero que no fue más que un vil engaño de parte de Natasha para conseguir lo que quería.

-Albert, ¿y no te has preguntado si el corazón de Candy es libre?, porque si no lo es, déjame decirte que estás expuesto a sufrir de nuevo. Pero y si lo es, ¿ya has pensado decírselo?

-Pero claro que me he han asaltado las dudas, pero no estoy seguro de decirle algo a Candy, quizá ella solo me ve como un amigo y no como hombre. Pienso que no soportaría no ser correspondido nuevamente.

-Eso es algo que tú tienes que averiguar, no te des por vencido. Sabes que tienes todo mi apoyo y cuánto deseo verte feliz con alguien que te complemente y te ame con la misma intensidad que sé que tu tienes para amar. Ánimo Albert, no creas que has perdido la batalla antes de siquiera empezarla.

-Perdona que te haya hablado así George, sé que quieres lo mejor para mí. Me haz dado el valor y las fuerzas necesarias para que le diga a Candy lo que siento por ella. Me retiro y muchas gracias por todo, nos vemos mañana.

Al salir de la biblioteca, Albert se sentía con más ánimos y más seguro. Mientras se dirigía a la habitación de Candy para ver si ya había despertado, se encontró a Niara.

-¿Ya despertó Candy?

-Despertó hace media hora, comió, tomó sus medicinas y volvió a dormirse.

-Lástima, quería platicar un rato con ella-dijo decepcionado Albert

-Cuando despertó me preguntó por ti.

-¿Y qué te preguntó?-dijo con una sonrisa Albert

-Solo que por qué tú no le habías llevado la medicina, ya que se lo prometiste. Pero le dije que tú querías dárselas, pero que George deseaba hablar urgentemente contigo.

-Está bien, pero por favor dile que mañana vengo a verla sin falta.

-Como digas hijo, yo se lo diré. No te preocupes por eso.

-¿No hueles como a quemado Niara?

-¡Dios mío! La cena se quemó, pero que descuidada soy-decía lamentándose Niara mientras iba hacia la cocina.

-Jajajaja, pero qué barbaridad. Bueno, te dejo para que arregles el desastre que de seguro hiciste, adiós.

-Muy gracioso Albert, ya buscaré como cobrármelas.

Albert iba caminando hacia la salida, pero no quiso irse sin ver a Candy, por lo que aprovechó que Niara estaba en la cocina para dirigirse hacia la habitación de Candy.

Abrió con sumo cuidado la puerta y entró sigilosamente para que nadie se diera cuenta. Se acercó y vio a Candy durmiendo, con sus sedosos rizos esparcidos en la cama, al verla así, sintió una enorme necesidad de acariciarlos y también su lindo rostro.

-Mi pequeña, nada de esto habría pasado ni no fueses tan atolondrada. Pero te prometo que mañana vendré a verte.

A pesar de que Candy estaba durmiendo, sintió un aroma particular, un aroma masculino que solo podía ser de Albert.

-Albert-murmuró la hermosa chica. Al apuesto hombre casi se le sale el corazón, pues nunca pensó que Candy dijera su nombre mientras dormía. Le dieron unas inmensas ganas de acercarse más a ella y sentir esos suculentos labios que prometían ser dulces sobre los suyos.

-Mejor me voy, no es correcto que esté aquí. Si alguien me ve hará un escándalo-pensó Albert.

Tan suave como pudo, abrió la puerta y salió de ahí, no quería que nadie lo viera. Abandonó la base y condujo hacia su hogar. En el camino Albert se sentía con esperanzas y ganas de confesarle a Candy lo que sentía. Pero antes de ir con todo, tendría que preguntarle a Candy si no había dejado algún amor en América, esa noche pensaría cómo decírselo. Si la respuesta de ella era afirmativa, la respetaría. Pero si no, que era lo que más anhelaba, iría entrando en su alma despacio para no asustarla, pues el era mayor que ella 8 años, y no quería que ella pensara que el se aprovecharía de eso. No, el deseaba estar con ella por las buenas y que ambos fueran felices. Era un sueño por el que estaba dispuesto a luchar con todas sus fuerzas.

Continuará…

Nota:Hola, yo aquí de nuevo. Les dejo este capítulo esperando que sea de su agrado. Pero como ya saben, las críticas y sugerencias son bienvenidas. Gracias por continuar conmigo en esta humilde historia. Creo que es probable que actualice la otra semana porque tengo un problemilla médico y me van a hacer una pequeña operación. Solo que yo siempre he sido bien miedosa y chillona y todo lo que tenga que ver con los hospitales me estresa jajaja. Me despido y gracias nuevamente.

NoemiCullen:Hola, muchas gracias por interesarte en mi fic y en esas palabras de ánimo que me das. Nos leemos pronto y abrazos para ti también.

LoredeBrower:Jajaja, ya sabes que Candy siempre ha sido descuidada. Nos leemos.

Elena:Hola, te agradezco mucho que te hayas tomado un tiempo para leer la historia y de dejarme un review, significa mucho para mí.

Pauli:Hola de nuevo, gracias por seguir tan fielmente la historia y dejarme siempre un review, espero que te haya gustado el capítulo. Y gracias porque siempre estás animándome jeje. Hasta pronto!