03- 02- 12 /17- 02- 12
Un millón de cicatrices
El ruido de la taza al romperse en el suelo los había sacado de sus cavilaciones, Rachel estaba en el umbral de la puerta y por la expresión de su rostro, supieron que había escuchado y visto absolutamente todo. Corrieron a su encuentro por si entraba en una crisis de pánico o nerviosa pero en lugar de eso ella rechazó el par de manos que intentaban darle fuerzas, bajó la mirada y su semblante se volvió serio.
_ Hija… no quería… iba a decirte…
_ Rachel no culpes a tu madre ella solo quería lo mejor para ti.
_ Basta. Basta ya, no soy una niña y si les preocupaba mi reacción ante esto sepan que me da lo mismo si esta libre o no, no quiero la lastima de nadie. He pasado por lo peor y sigo aquí, no me importa nada en lo absoluto.
Fueron sus palabras. Sin importarle las reacciones de las dos personas se dirigió de nuevo a su habitación, su refugio.
_ Si me permite iré a ver como esta.
_ Adelante.
Ángela habría esperado que su hija le gritara como la noche anterior y quizás eso quería que hubiera pasado pero no, no paso, su hija había tomado la noticia como cualquier adulto que en su vida había recibido los duros golpes de la vida, su hija, su palomita había alzado el vuelo y madurado. Lo había hecho sin ella hace diez años y ahora se convertía en una mujer hermosa, valiente y autosuficiente, lo que a muchas niñas de su edad les hubiera costado apenas entenderlo, ella ya iba de salida.
Richard en cambio conocía esa fortaleza que la había caracterizado desde una principio cuando la conoció, el pesar que cargaba sobre sus hombros en este momento y que no demostró, pero estaba seguro que la noticia había tenido un efecto bastante drástico en ella y quería asegurarse de que no se le saliera de las manos. Ahora que lo pensaba mejor, el problema no era realmente ese, era que no le había preguntado a Ángela por la habitación de la chica pero entonces pensó en la ultima habitación del pasillo antes de doblar en el cruce, ella necesitaba esa soledad incluso ahora y no se equivocó.
Tocó levemente en la puerta, espero a que la respuesta fuera un "lárgate" o algo parecido pero en cambio recibió un "esta abierto", tomo la perilla entre su mano y lentamente la giro hasta quitar el pestillo del cerrojo, hizo un poco de fuerza para empujar la puerta y que esta se abriera. Estaba totalmente equivocado en sus sospechas a la actitud que tomaría.
Rachel para nada era esa niña frágil que se rompería por tal noticia y no lo hizo, ella buscaba algo en su computadora, no logró distinguir de qué se trataba pero se situó a su lado.
_ Rachel…
_ Si va a hablarme de la huida de mi padre de la cárcel, no se moleste. Resistiré.
_ Temía que no lo hicieras
_ ¿Por qué no?
_ Porque cuando te conocí eras una chica frágil, temerosa y desconfiada; pensé que esta vez seria igual.
_ Ahora tengo a mi madre y por ella soy fuerte, por ella quiero ser diferente.
_ Eso veo.
_ ¿A que vino?
El cambio de tema tan repentino le causo sorpresa a Richard, sin embargo, intento no demostrárselo, ahora veía con cierto orgullo que la niña de la clínica era ya una mujer fuerte y capaz de valerse por si misma. Rachel le veía de frente y esperaba con impaciencia su respuesta.
_ Tu madre me dijo que pensabas estudiar y pensé que necesitarías ayuda o apoyo.
_ Ayuda si, apoyo… creo que ya lo hace.
_ Bien, ¿en que te ayudo?
_ No lo se, me gustan tantas cosas que… no se que elegir.
_ Hum… mañana es mi día libre, ¿Qué te parece si te llevo a las universidades para que veas las carreras?
_ No quiero molestarlo.
_ Te ofrecí mi ayuda, vamos, acepta.
_ Muy bien.
_ Pasare por ti a las ocho, hasta mañana.
_ Hasta mañana.
Richard se despidió de ella con un beso rápido en su mejilla, inesperada y raramente, sentía que había hecho una cita con ella aunque solo fueran a ver unas cuantas universidades para que ella siguiera con sus estudios. Pero le alegraba que hubiera elegido seguir su consejo. Rachel era sin duda una chica única y especial en su vida y en su corazón, eso lo había sabido desde el día en que intentó quitase la vida dentro de la vieja cocina de la clínica. Sentía algo especial por ella.
Ángela seguía en la cocina tal como la había dejado y no notó cuando Richard entro sino hasta que le habló.
_ Ángela… Rachel esta bien, no se preocupe.
_ Me alegra saberlo, muchas gracias.
_ No hay nada que agradecer. Ángela… espero que esto que le voy a decir no le moleste pero… me ofrecí para llevar a su hija a ver las carreras universitarias ya que, como sabe, decidió seguir estudiando.
_ Me parece muy bien pero ella que dijo.
_ Aceptó.
_ Ha cambiado mucho en solo unos meses.
Se dijo a si misma no esperando que Richard lo escuchara, pero lo había hecho y el también pensaba igual.
_ Pasaré por ella a las ocho.
_ Gracias hijo, cuídate mucho y también dale las gracias al doctor Stone.
_ Lo hare, hasta mañana.
_ Hasta mañana.
Escuchó la puerta principal al cerrarse e inmediatamente subió para confirmar que su hija estuviera bien, ella aunque por diez años estuvieron separadas, sabia que una noticia así es Rachel podría causar alteraciones nerviosas muy difíciles de controlar. Tocó un par de veces a la puerta y escucho un "adelante", así que se adentró en la habitación.
_ Rachel…
_ Madre, basta. No soy esa niña ¿si?, esta bien, escapó, si, pero eso no quiere decir que me recluya en mi habitación y me aleje del mundo solo por eso, al diablo con mi padre.
_ Jamás pensé que te escucharía decir eso.
_ Las personas cambian, y cambian aun mas cuando no han tenido a nadie que los guie y los proteja durante la etapa vulnerable, y aunque tu no estuviste conmigo, sentía que de alguna manera lo estabas y ¿ves?, no me equivoque.
_ Tienes razón hija mía. Ahora quiero tratar otro asunto. El joven Richard me dijo que va a llevarte a las universidades mañana.
_ Si, sobre eso… supongo que tenia que avisarte antes pero… me pareció buena idea.
_ Oh no querida, creo que eres bastante madura como para pedir mi permiso ante una situación que solo a ti te corresponde.
_ ¿En serio?
_ Por supuesto, y si algún día te interesara salir con algún muchacho… solo quiero saber quien es y a donde van.
_ No creo que pase… al menos, no pronto.
_ ¿Por qué dices eso?
_ Madre… creo que es bastante obvio, mi historia salió en todos los periódicos de la ciudad, y si alguien, algún chico lo intentara seria por ganar fama.
_ Yo no creo eso de Richard.
_ Él es amigo del medico psiquiatra que me atendió.
_ Pues… no se si es mi imaginación pero… creo que le gustas y el a ti.
_ ¿Qué?, claro que no.
_ Nunca digas nunca Rachel. Es un buen chico y tiene un buen trabajo, ¿Sabes que ya termino su carrera?
_ No sabia que estudiara una.
_ Administración de empresas. Cuando el doctor Stone lo contrato ya iba de salida.
_ Pensé que lo había contratado porque era su amigo.
_ Es difícil encontrar personas competentes hija, pero… ya lo vez.
_ Ahora que lo mencionas… ¿Qué hay con el doctor Stone?
_ ¿Por qué?
_ Dijiste que saldrías con el.
_ Oh bueno, creo que no somos compatibles.
_ Eres mayor que el.
_ El fin no justifica los medios pero… quedamos como buenos amigos.
_ ¿Te hubiera gustado que terminaran de otra manera?
_ No lo se, con tu padre fue amor a primera vista, con el quizás fue agradecimiento.
_ Dicen que la tercera es la vencida.
_ No, ya no. Quiero concentrarme en ti y solo en ti. ¿Por qué estamos hablando de mi si fui yo la que te pregunto por Richard?
_ Simple curiosidad mama, en cuanto a Richard, quizás también podemos ser buenos amigos.
_ Dime entrometida si quieres, pero, ese muchacho es mucho mas para ti que un simple amigo, y estoy segura que sus sentimientos por ti también lo son.
_ Como sea, hasta no ver no creer.
_ Después, no digas que no te lo advertí.
Esa conversación con Rachel, tuvo sino un fin en un principio, si un final feliz, ahora sabia que su hija estaba dispuesta a dar el todo por el todo contra sus propios demonios, ayudar a una persona que no conocía y decidir formar su vida como una chica normal. Tenia que darle crédito por ser fuerte, mas fuerte que ella. También estaba segura que podría conseguir a un guapo yerno y hermosos nietos si su sexto sentido de madre tenia razón. Su sonrisa, mientras bajaba las escalera, se hizo aun mas amplia, por primera vez después de tener a su hija consigo, sonreía por voluntad propia y no por forzarse a hacerlo. Era una persona feliz y muy agradecida con la vida por esta segunda oportunidad con su amada Rachel.
En cambio Rachel, si bien había demostrado ser fuerte no demostró el temor que la noticia le había causado y aunque supiera que su padre cumpliría la amenaza de hace meses, jamás pensó que seria antes de tiempo, cuando aun no podía hacerse a la idea de que esto estuviera mejorando. Pero tenia un as bajo la manga, su refugio siempre había sido la clínica del doctor Ariel, pues bien, tenia un motivo mas para regresar a ese sitio y aunque odiaba aceptarlo ese seria al único lugar donde podría ponerle fin a esta pesadilla.
A la mañana siguiente, Rachel ya estaba lista, usaba una bonita playera de manga corta color violeta, un pantalón azul y una chaqueta negra; el cabello arreglado y con un poco de brillo en los labios. Su madre le había sugerido que se arreglara un poco para el amigo de Víctor, Rachel se había negado a hacer mas por ella de lo que normalmente hacia pero al final su madre la había convencido y tenia que admitir que seguir su consejo la había visto parecer diferente frente al espejo.
Poco tuvo que esperar cuando el timbre de la puerta principal sonó, para entonces Rachel y su madre se encontraban desayunando y una de las muchachas lo había hecho esperar en la puerta. Rachel apareció en el umbral en pocos segundos junto a su madre.
_ Buenos días.
_ Buenos días.
Intercambiaron los tres. Madre e hija se despidieron mientras Richard esperaba pacientemente, después, prometió que la llevaría a la clínica ya que su madre estaría ahí y de paso vería como estaba Tara.
Ahora se encontraban doblando la esquina de la calle donde se encontraba la casa, Richard se había sorprendido por la vestimenta de su acompañante y aunque su cerebro emitía pensamientos como: "es una chica, ¿Por qué no habría de verse bien?", o, "Jamás pensé que ella se viera de esa manera cuando se arreglaba". No podía culparse o culparla a ella por ser una chica y que quisiera arreglarse para el o para la ocasión de esa manera ¿o si?, por supuesto que no, el caso era que, en estos momentos se daba cuenta de la verdadera atracción que ella producía en él, bueno, desde un principio lo había causado pero el problema en cuestión le impedía un acercamiento mas personal, ahora nada se lo impedía, a menos claro, que ella no quisiera corresponderle.
Entendería su renuencia a salir con el o que le rechazara alguna comida debido al estado critico en que podría encontrase después de saber que su padre volvía a ser libre, el no se tragaba ese cuento de que no le importaba, al contrario sentía la necesidad de estar con ella para protegerla y que nadie la lastimara, eso incluyendo a su padre o Garfield Mark.
Se detuvo en una esquina mucho antes de llegar a la Universidad, esto extraño a Rachel y un nudo en su estomago se hizo de pronto, y aunque estaba segura de que no pasaría absolutamente nada que la hiriera, si le causo temor.
_ ¿Por qué se detiene?
_ No te preocupes, no voy a hacerte nada malo, solo… quería decirte que te encuentro hermosa.
_ ¿Qué?
_ Perdona pero… tenía que decírtelo
_ No se que… responder
_ No digas nada, pero quizás puedas aceptar que después vallamos a comer
_ No lo se.
_ ¿Por qué no lo piensas durante el camino?
_ Esta bien, lo que usted diga.
_ ¿Usted?, solo soy unos años mayor que tu pero no puedo ser tan viejo como para seguir con formalismos ¿no crees?
_ Eso creo.
_ Solo llámame Richard, no usted, ¿de acuerdo?
_ De acuerdo, aunque no me sentiría muy cómoda haciéndolo.
_ ¿Qué tan malo es que me tutees?
_ No tiene nada de malo es solo que… olvídelo… olvídalo
_ ¿Ves?, así esta mucho mejor.
Ambos se dedicaron una pequeña sonrisa, al menos el resultado no fue negativo. El hubiera esperado que le diera alguna negativa a la insinuación de que se veía bien, sin embargo, lo había dicho y todo estaba bien, incluso la había invitado a comer. Definitivamente podía decirse que estaba satisfecho por no haber sido evadido en ambas cosas.
Se encontraban ya en la entrada principal de una de las mejores universidades publicas de la ciudad y claro la mas cercana, el rector los había recibido de muy buena manera mientras les explicaba cada una de las carreras con lujo de detalle y conforme la platica iba en aumento, Rachel se decidía mas por las Ciencias Biológicas que por alguna otra. Al terminar, volvieron a la camioneta y emprendieron la marcha hacia la otra universidad, estaba a unos kilómetros de esta primera, quizás a veinte minutos, el recorrido fue exactamente el mismo y la conclusión también. La tercera y última universidad estaba del otro lado, tomando como referencia la casa de Rachel por lo que para entonces ya daban las doce del medio día, Richard le preguntó si estaba pensando en darle una respuesta a su invitación de llevarla a comer, ella respondió con un "si" y el le aseguro que lo harían después de visitar esa universidad.
De camino ahí, Rachel se maravilla con el paisaje pues si bien quedaba mas lejos que las anteriores, la arboleda lo compensaba, parecía un campo en la ciudad, el ambiente se sentía diferente a las del resto, aquí sentía paz y tranquilidad, era un panorama diferente. La universidad reflejaba el mismo ambiente, los altos edificios y las jardineras daban a notar la calidad educativa del lugar, el rector universitario les dio una cordial bienvenida y mientras avanzaban por la construcción, la explicación educativa seguía su rumbo.
_ ¿Hay algún área en especial que te guste?
_ Pensaba en las biológicas.
_ Tienes que ver esto entonces.
Detrás del edificio principal, una estructura de dimensiones pequeñas tenía lugar, en un letrero sobre la edificación decía: "BIOTÉRIO", se le explico con lujo de detalle lo que ahí se realizaba, a cada lado dos pequeñas edificaciones mas, estas al contrario, decían: "LABORATORIOS". Rachel se sintió atraída por esas cosas y supo que quería estudiar algo relacionado a ello. El rector se percató de esto y le pregunto:
_ ¿Cuántos años tienes?
_ Veinte.
_ Excelente edad, ¿Te gustaría entrar a ver los laboratorios?
_ No. ¿Cuándo son los exámenes?
_ La convocatoria ya esta en línea, podrás encontrarla en nuestra página.
_ Gracias.
_ Fue un placer ¿señorita…?
_ Archer… Rachel Archer.
_ ¿Archer?
_ Si
_ ¿Ángela Roth es tu madre?
_ ¿La conoce?
_ Fue mi compañera en la universidad, también me desarrolle en las Ciencias Biológicas, si quieres estudiar aquí puedo…
_ No. Hare el examen.
_ Muy bien. Salúdame a tu madre.
_ Lo hare.
De regreso al automóvil, Richard noto en su acompañante un pequeño atisbo de enojo y decepción, quería preguntarle de su actitud tan cambiante pero no era el mejor momento, a solas, cuando la euforia pasara, ella le contestaría sin rodeos. El reloj marcaba la una con treinta minutos, aparco en el estacionamiento de un pequeño restaurante, había una decoración de bambús y peces en los floreros, le indico a Rachel que tomara asiento en la mesa que mas fuera de su agrado mientras el pagaba el estacionamiento. La encontró cerca de la ventana que daba hacia la calle, no le pregunto el porque de su elección, la mesera procedió a tenderles las cartas, ella pidió algo sencillo pues no quería que el pensara que abusaba de su amabilidad. Richard en cambio, pidió dos platillos, el era de buen comer y a Rachel no le extraño, recordó con cierta abrumación que su padre era igual a el.
_ ¿Te gusto esa última universidad?
_ Si.
_ Entonces debes darte prisa, usualmente las convocatorias no duran meses en la red, si quieres puedo ayudarte con eso.
_ Puedo hacerlo sola, pero gracias.
_ ¿Qué pasa?
_ No te entiendo.
_ Lo noté Rachel, no te gusto para nada que ese hombre conociera a tu madre y mucho menos que insinuara que podía ayudarte a entrar.
_ No lo entiendes, ese hombre podrá conocer a mi madre y ayudarme a entrar y sabe Dios que cosas mas pero no lo viste, no viste su mirada como yo, la cuidad entera se entero de mi caso y el no fue la excepción, lo dijo por lastima.
_ Deja de pensar que el mundo te tiene lastima porque no es así. Mírame. No estoy sentado frente a ti porque te tenga lastima, estoy aquí porque tu…
Se detuvo antes de poder decir alguna otra cosa, simplemente la actitud de Rachel frente a la situación, le llevo a decir lo que realmente estaba pensando y lo que pasaba por su mente en esos momentos, pero sabia que ella no se quedaría sin saber el final de la oración por lo que ahora tenia su vista clavada en sus azules ojos.
_ ¿Yo que…?
_ Olvídalo, ahí viene la mesera, comamos.
Efectivamente, la mesera les dejo sobre la mesa los pedidos y luego se retiro.
_ No comeré si no me contestas.
_ No hagas esto por favor.
_ Me iré.
_ Rachel… esta bien, esta bien.
Contesto apresurado al ver que su acompañante estaba decidida a dejarlo ahí como si nada, Rachel volvió a tomar asiento en el banquillo de madera y espero a que el prosiguiera.
_ Estoy aquí por que me interesas, me preocupas, porque… siento algo por ti.
_ ¿Qué?
_ Estoy enamorado de ti.
_ No, no puedes.
_ ¿Por qué no?
_ Richard, yo no… no podría ser la mujer ideal para ti.
_ ¿Lo dices por los eventos anteriores?
_ Exactamente.
_ No me importa, lo que siento por ti, lo sentí desde un principio, cuando te conocí y quisiera saber si hay un espacio en tu corazón para mí.
_ No se que contestarte, no me pidas que lo piense porque estoy hecha un mar de dudas y… no vuelvas a mencionármelo.
_ Esta bien, no quería hacerte sentir mal pero es lo que siento ahora.
_ Basta, no sigas, comamos y… después me llevaras a la clínica.
_ Lo que digas.
La situación había dado un vuelco inesperado y había llevado a Rachel a un estado de agitación emocional que simplemente trataba de hacer notar ante su acompañante, lo que le había dicho daba miles de vueltas a su alrededor mental pero siempre llegaba a la misma conclusión, si el no le tenia lastima era un avance pero estaba casi segura que era un sentimiento parecido sino es que disfrazado por sus excéntricas hormonas.
Al terminar sus platillos, no se dijeron nada mas, Richard pagó y después ya iban camino a la clínica, si de algo había valido ese día solo fue para decidirse por algo que estudiar. No se hablaron durante el camino y mientras el pensaba que había sido una estupidez revelarle cosas que ni el mismo estaba seguro de que sentía, en cambio, ella tenia una meta fija, sus propósitos en caso de insistencia era el rechazo total y aunque no quisiera admitirlo esas palabras le habían causado que mirara mas a sus adentros.
Inspirado en la cancion de El Canto del Loco. Espero que sea un colchincito para lo que pronto vendrá, Richard por fin se atreve a decirle sobre lo que siente pero ella lo rechaza. Nos vemos en las proximas actualizaciones cualquiera que sea.
