Hola a todos, aquí me tienen de nuevo, trayéndoles un nuevo capitulo, espero les guste.
CAPÍTULO VI.- Ayudemos a Radamanthys
Era un nuevo día en el Santuario de Atena, el sol brillaba esplendorosamente y todos los caballeros se encontraban en sus labores diarias. La noticia del noviazgo entre Afrodita y Mascara de la Muerte, era una muy comentada entre todos. Tanto Neko como Kristal guardaban en secreto los detalles de tan repentino amorío.
Las dos chicas al ver que Camus y Milo estarían ocupados ese día, habían optado por pasear por los alrededores del Santuario.
-Dime Kristal ¿Vas a contarme sobre tu Medallón Mágico?-pregunto Neko, todavía algo dolida de que no se lo hubiera dicho antes.
-Claro Neko. Veras este medallón-dijo mostrando el collar en forma de media luna, con varias piedras preciosas, de distinto tamaño y color a su alrededor, que colgaba de su cuello-Es un regalo de mi abuelito. Según me dijo se lo compro a una gitana y es capaz de realizar cualquier deseo, pero me advirtió que no debo abusar de su poder porque me podría pasar algo muy malo.
-¡Oh, ya comprendo! Es por eso que solo lo usas en caso de emergencia-contesto Neko
-Así es amiga, pero si necesitas algún deseo no dudes en decírmelo-dijo sonriente la prima de Camus.
Neko también sonrió, pero se puso seria de repente al ver cerca de unos matorrales, una figura oscura y sospechosa, que parecía estar espiando a unos caballeros en entrenamiento.
-¡Mira Kristal!-le indico a su amiga después de esconderse detrás de un árbol
- ¬_¬ ¿Quién será ese sujeto, un espía?-contesto esta vigilando desde el mismo árbol
- ¬_¬ O peor aun ¡Un mirón!-dijo Neko tomando una rama gruesa del piso. Kristal imito la acción de Neko y de puntillas ambas chicas se acercaron hasta llegar a la espalda del sujeto sospechoso, quien estaba vestido con una oscura capa que le cubría desde la cabeza. Con una mirada de entendimiento, ambas levantaron los troncos y los dejaron caer sobre el intruso.
- . ¡Toma, toma, por mirón!-exclamaba Neko, mientras seguía dándole golpes
- . ¡Para que aprendas a no espiar!-decía Kristal mientras le seguía dando con la rama del árbol.
- T_T Ay, ay, ay-se quejaba el sujeto-¡Yo no estaba espiando!-un nuevo golpe-¡Esta bien, quizá un poquito!-otro golpe-Ay, ay.
Entre tanto movimiento, la parte que le cubría la cabeza se resbalo, descubriendo su rostro. Kristal dejo de atacarle al reconocerlo.
- O_OU ¿Radamanthys?-pregunto escéptica
- T_T Ay, ay ¡Si, así me llamo! Ay-se quejaba el juez del infierno, mientras trataba de cubrirse de los embates de la otra chica.
- u_u Neko, ya deja de atacarlo-le dijo Kristal, pero su amiga seguía pegándole.
- ¬_¬ ¡Neko que lo dejes!-volvió a repetir Kristal, pero la susodicha seguía con lo mismo, incluso con mas ganas.
- . ¡¡Neko!!-grito ya cansada.
- n_nU Oh, lo siento. Pero le agarre el gusto-contesto algo avergonzada.
-¿Qué haces aquí Radamanthys? Y no trates de mentirnos, porque sino te volveremos a pegar-le advirtió Kristal.
-Solo estaba observando a mi amor secreto-respondió el juez sonrojado por confesarse a dos intimidantes chicas.
-¿Tu amor secreto y quien es?-preguntaron interesadas.
El juez solo le dio una mirada al lugar que hace instantes estaba observando. Las dos chicas vencidas por la curiosidad echaron una mirada. A lo lejos se veía a dos apuestos peliazules idénticos entrenando entre si.
-¡¿Los gemelos de Geminis?!-gritaron ambas
-¿Es Kanon?-pregunto Kristal interesada
-¿Es Saga?-pregunto Neko
-¿Son ambos?-preguntaron las dos al mismo tiempo
-¿Cómo que ambos? ¡A mi, solo me interesa uno!-contesto Radamanthys
-Bueno, es que como los dos son igualitos-se explico Kristal
-Y los dos están rebuenos-dijo Neko
-El único que me gusta es Kanon-contesto el rubio de cejas gruesas, mientras hacia dibujitos en el suelo-Pero no creo que yo le guste-termino de decir con una pequeña nubecita negra encima de su cabeza.
-¿Por qué, te lo dijo cuando te declaraste?-indago Kristal
-Nunca me declare. No soy bueno expresando mis sentimientos-se explico el juez, mientras la nubecita se oscurecía más.
-¿Por qué no anotas lo que sientes por Kanon en unas tarjetas? Así, cuando estés frente suyo puedes leerlas y declararte-aconsejo Kristal
-Si, es una buena idea. Pero no se como acercarme a él, especialmente porque siempre esta acompañado por su hermano-explico Radamanthys. Ambas chicas compartieron una mirada de entendimiento.
-Descuida Rada, tenemos un plan.
Esa noche, tres figuras con vestimentas oscuras se filtraron en el Templo de Géminis. Con el mayor de los sigilos ingresaron en la parte privada del templo y se dirigieron a las habitaciones. Por suerte para ellos había dos puertas, cada una con el nombre de uno de los gemelos. Los tres entraron en la habitación de Kanon, encontrándolo dormido.
Neko se aseguro de trancar la puerta, mientras Kristal alistaba su medallón. Radamanthys se acerco para ver embelezado dormir a su amor.
-¿Están listos?-pregunto Kristal en un susurro. Los otros dos cabecearon afirmativamente.
-¡Medallón Mágico, dame lo que quiero y cumple con mi deseo!-grito Kristal, haciendo despertar al peliazul.
-¡¿Pero qué…?!-Kanon no termino de hablar, cuando se encontró totalmente envuelto de pies a cuello por una gruesa soga.
-¡¿Qué creen que están haciendo?!-exclamo molesto el peliazul tratando inútilmente de liberarse.
-Es por tu bien Kanon-contesto Kristal
-Les dejaremos solos para que puedas charlar tranquilamente con Rada-dijo Neko
Solo entonces el peliazul se dio cuenta de la presencia del rubio juez.
-¿Radamanthys?-pregunto incrédulo y al ver que las chicas no bromeaban al decir que los dejarían solos exclamo-¡Esperen! ¡No me dejen solo con él! ¿Quién sabe que cosas quiera hacerme?
-¡Oh, no creo que nada que tu no quieras!-contesto picadamente Neko
-¡Saga! ¿Dónde esta Saga?-pregunto frenéticamente al ver que las dos doncellas no pensaban ayudarlo.
-Esta profundamente dormido, no creo que despierte hasta mañana-contesto Kristal-Si nos necesitan estaremos fuera.
Y diciendo esto, ambas chicas abandonaron la habitación. Kanon miro nerviosamente al rubio, quien se aclaraba la garganta.
-Te…tengo algo que decirte-comenzó a hablar nerviosamente el juez-Espera, buscare mis tarjetas-dijo buscando dentro de su capa.
-Se que las deje por aquí-susurraba mientras seguía buscando-¡Aquí están!-exclamo alegremente. Pero al mirar el lugar donde había dejado a Kanon (O sea la cama, donde hasta hace poco estaba durmiendo) se dio cuenta que estaba vacío. Miro en dirección a la puerta y vio que el peliazul estaba dirigiéndose hacia ella dando brinquitos.
-¡¿Ey, a dónde crees que vas?!-exclamo molesto, dejando caer las tarjetas desparramadas sobre la cama y apresurándose a atrapar a Kanon.
-¡¡Suéltame!!-grito el peliazul tratando de patalear, aunque las cuerdas se lo impidieran, cuando Radamanthys de un solo movimiento, lo cargo sobre uno de sus hombros como si fuera un costal de papas. Luego fue sentado en una orilla de la cama de un movimiento algo brusco.
-¡Oh, rayos! Deje caer mis tarjetas. Espera mientras las acomodo-dijo Radamanthys mientras las recogía de la cama-¡Ya están listas!-exclamo con triunfo, mirando el lugar donde había dejado a Kanon, pero otra vez lo encontró vacío. Otra vez miro en dirección a la puerta y vio que el peliazul se dirigía hacia allí arrastrando y contoneándose por el suelo como un gusano. Una gran vena apareció en la frente del juez antes de acercarse con grandes zancadas hasta el gemelo menor. Con una mano le tomo del cuello y lo hizo parar, poniéndolo frente suyo.
-¡¡Demonios!! ¡¿Puedes quedarte quieto?! ¡¡Estoy tratando de declararme!!-grito el rubio.
Al escuchar estas palabras Kanon se quedo quieto de la impresión.
-¿De…declararte?-tartamudeo incrédulo
-Si, he tratado de leer lo que escribí en las tarjetas sobre lo que siento por ti-gruño el juez
-¿Lo que sientes por mi? ¿Me…me los leerías?-pregunto tímidamente, sintiendo el latir loco de su corazón.
-Si, claro. ¿Pero, no te vas a mover verdad?-pregunto el rubio con desconfianza
-No, no lo haré-respondió Kanon.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo
-¿Seguro?
-Seguro
-De acuerdo- Radamanthys volvió a aclararse la garganta y tomo una de las tarjetas-Me gustan tus ojos, tu cabello y tus labios-leyó
-Entonces también te gusta mi hermano-contesto el peliazul desilusionado.
-No. Tu hermano no me gusta-dijo el rubio
-Pero somos iguales-dijo el gemelo menor
-No, no lo son. Para empezar tú tienes una peca en el lado derecho de tu rostro, tu sonrisa es más brillante y tu cuerpo mas delgado. Me encanta el movimiento de tu cuerpo cuando luchas, el brillo de tus ojos cuando ríes y el como juegas con un mechón de tu cabello cuando estas aburrido-explico Radamanthys.
-¿Notaste mi peca?-pregunto conmovido.
-Por supuesto. Todo de ti me interesa-dijo el rubio abrazando al atado peliazul y acercándose peligrosamente a sus labios.
-¡Oh, Rada!-exclamo Kanon antes de acortar la distancia entre sus bocas y darse un apasionado beso.
-Ven conmigo. Vámonos a cualquier lugar que quieras-le propuso el rubio mientras dejaba besos en su rostro.
-¿Podemos ir a las Vegas? Siempre quise ir allí-contesto el peliazul ilusionado
-¡Por supuesto mi amor! Pero desde ya te digo que solo tengo mi última paga. El corrupto de Caronte se agarra todo el dinero que le dejan las almas y Hades solo nos da sueldo mínimo. Así que si quieres ir a apostar tendremos que buscar algún otro dinero.
-¡No hay problema! Nos llevaremos el casco de la armadura de Géminis, esta hecho de oro y si lo empeñamos, seguro nos dan un buen dinero. Total, mi hermano nunca se lo pone porque le aplana el peinado-dijo Kanon alegremente.
-Esta decidido, nos vamos a las Vegas-contesto jubilosamente el juez dándole otro apasionado beso.
Después de una hora, las dos chicas despedían alegremente a los dos enamorados que se iban a Norteamérica, llevándose quien sabe que cosa en una bolsa de plástico y dejando una carta para Saga, en la que Kanon le decía que se fugaba con Radamanthys.
-¿Neko, no te parece romántico el que se escapen juntos?-pregunto suspirando Kristal.
-Claro que si Kristal, claro que si-contesto sonriente Neko.
Espero les haya gustado. Cualquier comentario es bien recibido aunque sean tomatazos.
