Capítulo beteado por Pulpi Mortensen, Beta EFF.

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Capítulo 5: No quiero amor, quiero sexo.

Pov Bella

Nunca dije que mentiría y que esperaría por siempre

Si muriera, estaremos juntos

Siempre apenas no puedo olvidarme de ella

Pero ella podría intentar

En el fin del mundo

O la última cosa que vea

Tú estás

Nunca volverás a casa

Nunca volverás a casa

¿Podría? ¿Debería?

Y todas las cosas que nunca me dijiste

Y todas las sonrisas que están siempre siempre...

Siempre...

- The Ghost of you -My Chemical Romance

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Veo el paisaje que me regala mi ventanal en el centro de la ciudad, el atardecer comienza a descender entre las colinas. A lo lejos veo como las personas andan de un lado a otro, taxis y carros de lujo embargan las calles.

¿Serán felices? Sacudo esos pensamientos, mientras vuelvo al ahora de mi vida.

Ha sido un día raro. Cuando comenzó me sentía hecha trozos. Hablar con Thomas frente a frente, ver en sus ojos esa chispa de felicidad por estar enamorado de la mujer de su vida, hizo que me doliera aún más el corazón, pero a la vez me hacía muy feliz que él lo fuera.

Eso se supone que es amar, ¿o no?

—Bella, ¿te parece si te llevo a tu departamento? —me interrumpe una voz que he evitado desde la mañana. Thomas.

—No es necesario. Tengo aún muchas cosas que hacer, mi auto está en él estacionamiento. Cuando termine me voy. Muchas gracias, buenas noches y nos vemos mañana. —Acomodo unos papeles.

—¿Ya cenaste? Podemos ir a tu casa, y trabajar en el estudio de Carslie —dice preocupado.

—No pasa nada, Thomas. Estamos en una cocina, más tarde bajo a picar algo. Descansa y hasta mañana —termino la conversación.

—Bella... Está bien, mañana te veo. ¿Al menos puedo pasar a recogerte? Necesito tu dirección. —Hace un puchero.

—Te la envío por mensaje, si llegas tarde me voy por mi cuenta. —Me hago la tonta con documentos de la empresa.

—Estaré atento, te veo mañana, Bella. Te quiero.

Sonrió mientras lo despido con la mano.

Veo como poco a poco se aleja entre las sombras. Me niego a seguir pensando en tonterías por lo que me concentro en los informes que necesito para presentarles a mis padres. Además, la cadena Carlo's necesita que renovemos su menú y presentación en nuestras distintas instalaciones.

Tomo mi laptop mientras me acuesto en la alfombra de mi despacho, comienzo a crear la nueva lista de platillos que he diseñado. El tema principal de ellos es la manera casera en la que son preparados, sus ingredientes del campo que hacen destacar los sabores más sublime.

Me acerco a la mesilla del centro y tomo papel marquilla, dibujando como podría ser el menú, dibujando formas y como irían acomodados los nombres de los platillos en el menú.

Saco de mi filipina mi celular que suena, es un número desconocido.

—¿Sí? —pregunto al otro lado de la línea.

—¿Cómo está la diosa más bella del universo? —Frunzo el ceño recordando esa voz, me ruedo a mis espaldas.

—¿Tú? ¿Cómo es que tienes mi número? —pregunto con una sonrisa coqueta.

—Sólo digamos que tengo como hacerlo. ¿Iras a Sensations hoy?

Tiene una voz sexy que me hace estremecer.

—Si no mal recuerdo fui anoche, no suelo enfiestarme dos días seguidos. —Río, nunca he repetido menú pero debo de decir que me encanto, a pesar de todo el drama siguiente.

—Y ¿no harías una excepción? Podríamos vernos en otro lugar —sugiere, no se la pondré fácil.

—Tengo trabajo que hacer, ¿cómo podrías hacerme cambiar de opinión? Claro, si quieres. —Empiezo mi propio juego de seducción.

—Podría decirte que te deseo como loco, desde anoche que desperté y no estabas ahí recordé cada caricia, la silueta de tú cuerpo, tus perfectos pechos y ese pequeño coñito que me apretaba la polla... Te quiero follar toda la noche. —Siento un fuego expandirse en mi vientre.

—¿Y qué me harías? ¿Cómo me lo harías?

—Todo lo que tú quieras, soy tu esclavo, hermosa diosa. —Río a carcajadas.

—¿Dónde nos vemos? —pregunto cerrando mi portátil.

—En el edificio Ascaria, piso 22, es el pent-house. Te espero.

Cuelgo.

Veo el reloj y tengo el tiempo justo para arreglarme. Me levanto del suelo, y camino rumbo a mi cuarto de descanso en Carlo's, donde hay una pequeña cama, un sillón reclinable, baño con lavamanos y una regadera y un armario con ropa del trabajo y unos vestidos con accesorios a juego.

Saco mi filipina, y me quedo en una camisilla blanca. Busco entre todos los vestidos de mi limitado armario, me decido por un diseño exclusivo que tengo desde hace mucho tiempo pero no me había decidido a usarlo.

Es un vestido negro holgado y largo hasta los tobillos, con mangas largas y una abertura a mitad del muslo derecho. Busco entre mis sandalias y encuentro unas a juego del mismo diseñador.

Termino de quitarme la ropa, y decido tomar una ducha. Evito por completo mojar mi cabello, lavo mi cuerpo con jabón olor a rosas y esencias aromáticas.

Tomo una toalla, y la enredo en mi cuerpo. En mi cajón de ropa interior busco un lindo conjunto, quiero tenerlo rendido a mis pies.

Me enfundó en el vestido y me encanta de inmediato, coloco mis zapatos de tacón alto, con mi cabello recogido entre trenzas francesas como una flor que suelo llevar cuando paso tiempo en Carlo's. Saco de mi tocador, un labial rojo carmín, rímel para realzar mis pestañas y unos aretes.

Tomo una cartera y meto mi celular, las llaves de mi departamento y dinero.

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Llego a la dirección que me ha mandado por mensaje, es un edifico moderno y que me llama la atención por el diseño que tiene, aparcó mi coche en la entrada y salgo entrando a recepción.

—¡Buenas noches! Estoy buscando al señor Riley del piso 22 —digo al hombre de edad mayor que cuida.

—Claro que sí, señorita. ¿Aparcó su auto? —asiento y le entrego las llaves, junto a una propina y me alejo.

Tomo el ascensor para que me lleve al piso. Me veo en el reflejo del ascensor y me gusta mi aspecto, salgo de inmediato y me encuentro que solo hay una puerta en el piso y está abierta. La abro, me encuentro con muchas velas marcando un camino e interrumpo mi andar.

—Luces preciosa. —La voz de Riley... es ronca, suena interesante.

Saco mi sonrisa para estos encuentros.

Volteó y lo encuentro ofreciéndome abrir la botella de vino, creo que ha captado lo que pienso sobre recibir bebidas de otros. Frente a mí lo tengo vestido con pantalones negros y una camisa blanca abierta, luce increíblemente sensual y comestible.

Abro la botella, sirvo en ambas copas y la dejo en el suelo, brindamos y bebemos de nuestras copas, nuestras miradas conectadas sin romper el hechizo. Se acerca y me toma de la cintura, me besa con decisión y enredo mis manos en su cuello, siento sus manos recorriendo en mi cuerpo y dándole un atrevido apretón a mi trasero, mis manos codiciosas recorren su pecho, mientras rompo el beso y lamo su cuello que palpita por su respiración acelerada.

Saco su camisa y ésta cae en el suelo, dirijo mis manos al cinturón de su pantalón mientras él acaricia mi muslo a través de la abertura del vestido, sonrió por el momento.

¿Quién diría que acabaría teniendo sexo con desconocidos? Siempre había imaginado…

Interrumpo esos pensamientos y me enfoco en el torrente de emociones que barren en mi cuerpo, disfruto las caricias expertas que me da este hombre y, en general, en la de todos los amantes que he tenido hasta ahora, pero debo de decir que me gusta mucho Riley, como mi pareja sexual. Hacemos un buen equipo.

Siento sus dedos perderse en el interior de mis bragas y comienzo a jadear inevitablemente, me vuelve loca la intromisión de sus dedos, y muevo mis caderas buscando esa dulce fricción.

—¿Te gusta, pequeña? —dice Riley, asiento.

Mi voz se ha perdido en alguna parte.

Me separo de él y lo tumbo en los cojines que hay en el suelo. Saco mi vestido con el cierre lateral que tiene y lo tiro a un lado. Quedando frente a él vestida en la escueta ropa interior y las sandalias. Me siento a horcajadas y con los dientes bajo el zíper de sus pantalones, y los bajo junto a su bóxer. Me encanta lo que veo.

Sonrío con malicia cuando me veo tumbada, besa mi cuello con delicadeza, me dedica palabras como: "me encanta tu cuerpo, nena", "eres sexy", "una jodida diosa", "no me puedo saciar de tu cuerpo" y río como boba, me encanta saber que provoco eso en mi público. Con sus dientes toma una de mis pezones, lamiendo y chupando, besa mi vientre y baja hasta mi monte de Venus.

Siento su lengua acariciar mi vulva, tomo su cabello con mis manos mordiéndome los labios para no gritar, siento como entra y sale para mi frustración, encendiendo cada vez más el fuego. Instantes más tarde, siento como estimula mi clítoris con suaves movimientos, lo siento lengüetear de arriba y a abajo en un ritmo doloroso, me penetra con sus dedos y es demasiado. Exploto en un maravilloso orgasmo.

Sin decir media palabra comienza a quitarme la ropa que ha quedado puesta en otros lugares para poder tocarme, quedamos desnudos. Veo que jala su pantalón y saca una envoltura plateada, saca un condón y se lo enfunda. Me penetra de una sola estocada, siseo un poco cuando aprieto un poco mi mano lastimada, pero no importa, disfruto.

—Disfruto de montar tú pequeño coñito, ¿te gusta? —dice mientras mueve sus caderas en círculos y asiento.

—¿Nos volveremos a ver? —pregunta de nuevo y niego.

No suelo repetir, es así como se terminan de confundir las cosas.

¡No quiero amor! ¡Sólo sexo!

De inmediato me quedo destrozada por un nuevo orgasmo, siento que me penetra un par de veces más y me alcanza.

Miro el reloj de la pared y son las once de la noche, no me da tregua porque terminamos teniendo sexo contra la pared; él encima; yo arriba; de espalda.

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Subo a mi auto después de dejarlo dormido, he buscado su celular y he borrado mi número telefónico, pero por si las dudas cambiaré de línea. Prendo mi teléfono y tengo varias llamadas perdidas de Thomas, me detengo en una esquina y respondo a su más reciente texto.

¿Por qué no contestas el celular? Estoy preocupado, ¿estás bien?

¡Thomas! Cariño, estaba follando con un tipo, por eso no podía responder… Estoy felizmente saciada. Deberías hacer lo mismo para descargar tensiones. Besos. Respondo, riéndome de su posible reacción.

¿Por qué no entiende? No es mi padre o mi madre.