…Batallas contra el corazón…
Caminó hasta las afueras del castillo y ahí se quedó parado, observando por unos momentos y examinando la situación. Los ínferis superaban por mucho a todos los maestros y la orden también.
El fuego que usaban para combatir a los cadáveres era perjudicial para todos. Árboles cercanos a la batalla se incendiaban o el mismo césped del suelo. La noche era roja y calurosa, las llamas eran salvajes y la persona que se hacía llamar Gellert Grindelwald admiraba su gran trabajo.
Dumbledore combatía con vigor a su viejo y gran amigo, como si nunca hubieran compartido sueños y metas. La orden hacia grandes llamaradas que acaban con unos cuantos ínferis, pero Gellert se encargaba de que por cada uno que derribaran, aparecieran 5 más, había algo extraño en ese hombre. Harry podía sentir una enorme energía oscura proveniente del hombre y eso era algo muy malo.
Todavía se encontraba parado, inmóvil e incapaz de decidir que era lo mejor. Deseaba con toda su alma ayudarles pero… -¿miedo?- Para nada era miedo, con o sin poderes de Merlín era un gran hechicero. La muerte tampoco le intimidaba, ya la conocía y no era algo a lo que le debía temer, solo era otro camino. Entonces -¿Qué era?- existen muchos tipos de miedos, pero lo que le asustaba era perder su vida, su vida tranquila y sencilla que poseía en estos momentos.
Aunque la batalla parecía llevarse a cabo en el mismo infierno por el calor que hacía, él tenía frío. Ráfagas de viento pasaban a un lado de él, ondeando la túnica de Hogwarts y sentía como la piel se le enchinaba. Un escalofrío le recorría de los pies a la cabeza, un tipo de corriente eléctrica. Tenía un nudo en la garganta que le dificultaba respirar y le dolía la cabeza de tanto pensar y darle vuelta al asunto.
Apretó sus puños deseando que la respuesta le viniera del cielo. Cerró los ojos con fuerza, ¡que alguien lo detuviera si no era su destino salir! ¡Que alguien lo aturdiera por la espalda como antes habían tratado! Pero nadie lo veía, en cambio, casi lo invitaban a unírseles, estaban perdiendo por mucho pero aún así no se daban por vencidos, todos combatían con toda su fuerza y habilidad.
Abrió los ojos, aquellos bonitos y claros ojos verdes esmeralda que tenía de nuevo, veía a su alrededor y algo le llamó la atención, unas figuras de negro se movían hacia la acción y tomarían desprevenidos a los duelistas, que ya estaban suficientemente ocupados con los ínferis.
Bellatrix salió de los árboles junto a los demás, ellos también querían divertirse un poco. Sería divertido matar a unos cuantos, después de todo, les debían la vida en la que habían caído.
Salieron del bosque, dejando a su acompañante solo, alguien quien veía con grandes ojos su antiguo castillo. Aquel que había ayudado a levantar para albergar jóvenes magos, promesas del futuro. El director parecía ser una persona digna de serlo, veía que tenía gran potencial y poder, además de ser una persona valiente y prevenida, los ojos del hombre reflejaban sabiduría y experiencia, algo de lo que no se encontraba ni siquiera en sus tiempos.
Cuando empezó el ataque, Salazar vio como todos los maestros salieron a defender a sus alumnos, sin duda eran personas entregadas y el no tenía intención de hacer daño a nadie así. Su fama de odiar a los hijos de muggles, sangre-sucias, era porque en su camino siempre se topó con estudiantes inútiles. Aunque cuando el fundador vivía, los nacidos de muggles llegaban totalmente ignorantes al colegio y batallaba para enseñarles, en cambio todos los demás, ya sabían lo básico. Nunca encontró un solo hijo de muggle que mereciera su respeto.
Slythering vio a un chico pelirrojo y a una castaña salir del castillo; él observaba cada detalle de las personas que veía para saber más de ellos. Podía decir que el joven pelirrojo venía de una familia pobre, por su forma humilde que se reflejaba en su rostro, la muchacha que venía con él era muy inteligente, lo observaba en su forma de atacar y la mirada con la que evaluaba la situación. Dos buenos alumnos de los cuales hubiera estado orgulloso de ser maestro.
Sin duda las cosas estaban demasiado cambiadas que cuando el murió, claro que mil años después tenía mucho que aprender. Debía estudiar las nuevas generaciones y el nuevo orden, antes de considerar hacer algo malo contra la raza del los magos; en sus tiempo el mundo era un completo desastre, quizás ahora habían cambiado y no había necesidad de unirse al bando equivocado.
Se disponía a irse cuando algo le llamó la atención… una aparición.
Bellatrix corría al campo de batalla, no quería perder un segundo más para matar y torturar, pero alguien se interpuso en su camino antes de llegar. Todos los mortífagos se pararon tras ella mientras miraban al obstáculo.
-¿A dónde van con tanta prisa?-preguntó Harry -¿no deberían estar muertos?-se corrigió haciendo la pregunta de forma divertida causando al ira de los 4 mortífagos.
-¡el que pronto lo estará serás tú!-gritó Bellatrix mientras empezaba a batirse en duelo con el joven, la ira de la mujer a Harry era tremenda, pero ahora estaban a mano. Ella había matado a Sirius, él solo le devolvió el favor, sencillamente terminó con Voldemort.
Harry comprendía que él sería uno más en este ataque, más no el centro y quien debería preocuparse de los demás y ahora ponía todo de su parte. Salazar observaba de lejos el gran coraje de ese joven recién llegado, pero no pudo evitar sentir un poco de desprecio cuando vio el color de su túnica. Uno de los de Gryffindor.
Los mortífagos que acompañaban a Bellatrix solo estaban parados.
-¡¿Qué esperan?!-les gritó ella con furia -¡¿una invitación?!-Harry no pudo evitar sonreír por el comentario, pero rápidamente se concentró en protegerse de 4 lados distintos. Para su suerte, esos mortífagos no eran los más listos, solo se agachaba y un rayo que iba a él originalmente, terminaba en otro mortífago y entonces estos dos empezaban a pelear.
Así continuaron por un buen rato, pero un grito proveniente del campo de batalla de los ínferis, lo hizo voltear y dejar de prestar atención al duelo. Bellatrix siendo oportunista lo aturdió por la espalda y lo derribó, gritó y bailó de felicidad pero Harry seguía conciente y enojado por ese último golpe.
La sonrisa desapareció de la mujer cuando voló 7 metros por los aires con un fuerte desmaius. Salazar no pudo evitar reír desde su lugar, entonces Harry notó a esa persona. Sin duda venía con el otro bando, pero no se había metido a atacar y a participar en la masacre. Por unos momentos, sus miradas se conectaron. Harry vio a un hombre indeciso y Salazar a un muchacho extraño. En los ojos del Slythering se vio reflejada la sorpresa cuando vio a uno de los crows de Gellert parado tras Harry y empezando a conjurar la famosa maldición asesina.
Harry vio el miedo en los ojos de la otra persona, pero era por haber visto algo tras él. Así que su mente le ordenó voltearse y ahí estaba Lucius, parado y conjurando el avada. Sexto sentido, intuición o instinto, simplemente lo esquivó. Pero la maldición fue escuchada por todos en el campo y vieron a Harry en la mitad de la batalla, peleando contra 4 ex-mortífagos.
James y Lily, quienes ya participaban con la orden se sorprendieron de ver a Harry metido en todo eso. Su hijo les había prometido no volver a usar los poderes de Merlín, además, sabían que lo que menos quería Harry eran otros 15 años de sufrimiento y penas. Examinaron la situación unos momentos, Harry solo estaba ayudando como cualquiera, el ataque no era para él, era todo por Dumbledore y su hijo solo era una persona más que ayudaba en el embrollo.
No por eso respiraron tranquilos, pero en cambio sabían que su hijo estaba más protegido. Gracias a dios el no era el motivo de esta nueva batalla.
Dumbledore por su parte, se tomó unos segundos de su ajetreado duelo con Grindelwald para mirar quien había convocado la maldición asesina y hacia quien iba dirigida.
Sintió que alma se le iba a los pies cuando vio a Harry peleando, pero la cara del muchacho no reflejaba sufrimiento por estar peleando de nuevo. No era su batalla pero ayudaba en lo que podía. Harry había entendido el mensaje de una forma diferente, Dumbledore quería apartarlo de todo eso para que pudiera estar tranquilo, pero Harry no peleaba por su vida o por el destino del mundo, peleaba despreocupadamente para ayudar.
Gellert observó con asombro como la cara de Dumbledore reflejó miedo al escuchar la maldición. Esta no iba hacia él, pero Albus se había preocupado por la persona que pudiera recibirla. En años anteriores, eso ni siquiera lo hubiera inmutado. El viejo se había ablandado con los años, más de lo que quisiera admitir, casi parecía…un hombre de "familia". La simple palabra le causaba repugnancia a Grindelwald, él nunca tuvo una, fue abandonado desde nacido y el solo se obligó a mantenerse vivo, para demostrar que lo más importante en el mundo no era la familia, sino el poder.
Volvieron a su duelo de inmediato.
Los ínferis ya no eran tantos como césped en primavera, ahora eran tantos como arena en el desierto. Parecía que Grindelwald ejercía el control sobre todos los cadáveres del mundo. Muchos de ellos todavía tenían algo de ropa, no estaban en completa descomposición y otros simplemente eran momias.
Esa era la parte nueva, Gellert logró un control diferente. Conjuró que todo ser o criatura que sus restos hubieran estado a 10 km. A la redonda, se levantara a servirle. Todo parecía de pesadilla.
Miles de lechuzas huesudas surcaban los cielos tirando piedras en las cabezas de los duelistas.
-¡malditos pájaros!-gritó James cuando una piedra le dio en la cabeza
Otros muchos cuerpos de centauros o gigantes que murieron en el bosque, no importaba hacia que tanto tiempo, muchos de los semihumanos tenían armaduras, de batallas mitológicas pasadas, o sea que habían vivido hace miles de años y hoy sus cuerpos eran usados para motivos macabros.
Varios ínferis conservaban su personalidad cuando tenían vida.
-¡malditos chiquillos no dejan dormir!!-dijo un esqueleto con unos pocos cabellos en el cráneo y un taparrabo o eso quedaba de su ropa original, lo malo es que llevaba un hacha en la mano. Ron palideció y con un expelliarmus, el brazo del esqueleto salió volando con todo y arma.
El pelirrojo sonrió porque el esqueleto se alejaba, pero su sonrisa se esfumó cuando este fue por su brazo y lo encajó de nuevo en su lugar, luego empezó a correr contra él, blandiendo su hacha.
Sirius y Regulus peleaban codo a codo, el primero ya no tenía con que apostar así que el trato era tirarse al lago negro desnudo. En un principio todo les resultó divertido. Se giraron un poco para discutir las reglas.
-aquí están los contadores-y Sirius los apareció en manos de ambos, pero Remus quiso unirse y le dieron otro, luego llegó el metiche de James y fueron 4. Para sorpresa de los merodeadores, una mujer entró a la apuesta
-¿Lilian?-preguntó incrédulo James y ella asintió
-será divertido verlos desnudos-agregó ella y Regulus empezó a poner rápidamente las reglas
-somos 5, los últimos dos lugares pierden y saltarán al algo sin ropa alguna…-fue interrumpido cuando una mano huesuda le tomó el hombro, esta llevaba una sartén en la mano
-¡Hay madre Black!-gritó del susto Regulus mientras todos se paraban a pelear de nuevo
-hermano, que te asustes no es motivo para que invoques a mi "querida madre"-le dijo Sirius
-no lo dije figurativamente, lo dije ¡LITERALMENTE!-gritó de nuevo Regulus y esta vez Sirius miró el cadáver que tenían en frente
-¡¿MAMÁ?!-pegó un brinco el animago
-¡solo me volteo y ya están planeando otras de sus bromas escolares par de Blacks, un día de estos me van a terminar matando de un coraje…!-el cadáver no parecía estar conciente de…"valga la redundancia, estar muerto" y actuaba como en sus días de gloria y vida.
Ambos hermanos se vieron uno al otro antes de empezar a correr, con el costal de huesos de su madre persiguiéndoles.
-¡¿Dónde diablos enterraste a mamá Regulus?!-preguntó enojado y asustado Sirius
-cerca de los suyos-admitió Regulus –en el cementerio de dragones-
-¿hablas en serio?-preguntó asustado el animago mientras reía un poco
-¡claro que no! ¿Me crees capaz?- ante la pregunta, Sirius se vio tentado a contestar -¡no respondas! ¡La cremamos Sirius!-
-¿Dónde están sus cenizas?-preguntó más asustado mientras el cadáver de su madre los perseguía hasta muerta
-¡me llega una carta de que han sido expulsados y los mando de monjes para que vivan tranquilos! ¡Maldita agrupación suya de los merodeadores!-seguía gritando la señora espantando a todos los que pasaba de lado
-Kreatcher las robó-dijo regulus, ambos hermanos se miraron por unos momentos y gritaron:
-¡KREATCHER!-el enojo en su voz se notaba
Salazar no veía aún algo malo en esta vida, algo de lo que hubiera que preocuparse. Claro que solo era un colegio, pero las personas en él parecían ser de lo más civilizadas, estaba seguro de que por ahí debía haber algún hijo de muggle, pero todos peleaban juntos para defenderse uno al otro.
Un rugido agudo y unos siseos sorprendieron a todo el mundo. Un cadáver de basilisco se unía a la pelea. Ron se acercó a Harry mientras le susurraba en el oído:
-¿tenías que conservar el cuerpo de la serpiente cuando reconstruiste Hogwarts?-el trío estaba a merced de una versión momificada de la gran serpiente pero aún así era igual de fea y más. Ron retrocedió como si hubiera visto una araña gigante. Dejando a Harry solo a merced de su viejo enemigo
-"hacia tanto tiempo que no lo veía"-pensó Harry con amargura, luego recordó que podía hablar pársel, pero ¿no era porque Voldemort vivía? Quizás era por otra cosa, porque cuando intentó hablarle, si supo como decirlo. No sabía si era de preocuparse o una ventaja para todos.
Salazar consideraba una desventaja que su enorme mascota atacara a los indefensos duelistas, se enteró leyendo la historia de Hogwarts, que se dijo que dejó la gran serpiente para asesinar a los sangre-sucia que no merecían estudiar en el colegio. La versión real era tan diferente, ¡era solo por protección!
Quiso salir de las sombras y ordenarle que se fuera por donde vino, pero sorprendentemente, el joven de Gryffindor se le había adelantado y hablaba con el basilisco que regresó a su agujero.
Cualquiera que hubiera visto al joven sin túnica hubiera dicho que pertenecía a la casa de Slythering, era raro el don de la lengua de las serpientes, y viniendo de un Gryffindor lo dejaba boquiabierto.
Gellert miró con furia como una de sus mejores armas era retirada fácilmente por un muchacho común y corriente. Dumbledore por más que tuviera que concentrarse en su duelo, cada minuto lanzaba una mirada rápida a Harry, algo que no fue pasado por alto por su oponente.
Obviamente, Albus tenía un lazo con el muchacho. Gellert odiaba esos sentimientos y lo consideraba repugnante viniendo de alguien de quien había sido amigo, así que decidió darle una lección. "nunca te distraigas por sentimientos tontos"
Para cuando Dumbledore volteó su mirada al duelo con Grindelwald, el no estaba. Los buscó desesperadamente pero no lo veía cerca. Fue hasta cuando miró de nuevo a su alumno, que vio a Gellert parado frente a él y amenazándolo con la varita.
Harry no se dio cuenta de que el mago estaba frente a él hasta escuchar su voz:
-para que Albus se preocupe por ti debes de ser alguien especial en su vida-dijo con maldad en cada palabra y cada vez se acercaba más al muchacho pero Harry no retrocedía. -¿acaso no me tienes miedo?-preguntó
Harry en verdad no sabía que hacer, no podía llamar mucho la atención de este mago con un duelo impresionante, con o sin poderes de Merlín, le habían dicho que su forma de pelear era increíble. No quería marcarse como cobarde huyendo del mago, pero al quedarse ya era mucho.
Atinó en levantar la varita a modo de defensa a lo que Grindelwald rió.
-¿tu? ¿Contra mí?-rió mas fuerte –no te me comparas-con un expelliarmus hizo que la varita de Harry volara, el muchacho podía defenderse pero no lo hacía, le daba tiempo a su director que se abría paso entre los cuerpos.
Salazar había visto al muchacho pelear, y vio su valor al plantarse frente al basilisco así que no encontraba motivos para que se quedara inmóvil ante la presencia de Gellert. De nuevo empezó a intuir algo, quizás el joven no quería llamar la atención de Grindelwald.
La varita del mago oscuro se acercó al cuello de Harry, pero no se inmutó. Grindelwald se sorprendió un poco, pero pensó que el muchacho era un tono al estar tan confiado. Lo tomó con fuerza del brazo y con un movimiento de varita le hizo un corte algo profundo en el hombro, Harry se quejó y Gellert rió.
-¿ya ves que si debes temerme?- la mirada de Harry seguía siendo la misma, incluso después del corte, así que Grindelwald se hartó del juego, golpeó su varita suavemente en la cabeza del joven, sin pronunciar palabra alguna, Harry cayó al suelo.
El grito de Dumbledore sorprendió a Gellert, nunca lo había escuchado tan furioso como en esos momentos, ¿acaso el muchacho era su nieto? Lo que sea, Grindelwald recogió al muchacho en sus brazos y se lo pasó a un mortífago que tenía a un lado, Dumbledore reconoció a Barty Jr. y este sonrió malévolamente
-¡no te lo llevarás!-gritó Albus y de nuevo empezó su duelo con su viejo amigo, mientras Barty se alejaba con Harry como su rehén.
Salazar pudo divisar a quien sería la madre del muchacho pues peleaba desesperadamente por ayudarlo, una mujer pelirroja de cabello largo. Pero se confundió por un momento, había otra señora pelirroja, de cabello corto quien estaba igual desesperada por rescatarlo, también miró a metamorfamaga, a otra de avanzada edad y sin mencionar que estaba confundido sobre quien era el padre. Todo hombre que peleaba miraba con terror como corría el crow con él joven en brazos.
El hombre corría por la orilla del bosque. Salazar no era malo, y el muchacho le había demostrado valor y se notaba que era muy querido por todos así que… con un suave movimiento de mano, casi ni se pudo ver, una de las raíces de los árboles golpearon al crow en la cara dejándolo inconsciente y por lo tanto no pudo huir.
El joven despertó por este nuevo golpe, aunque aturdido, ató a su captor y se dirigió de nuevo a la batalla.
Sirius y Regulus llevaban buen rato corriendo de los hechizos de Walburga.
-¿Kreatcher se robó la varita de mamá también?-preguntó Sirius esquivando un crucio
-no lo creo-admitió Regulus
Primero corría Sirius, seguido por Regulus y finalmente por Walburga, pero venía un cuarto participante corriendo tras el cadáver de la madre Black
-¡walburga! ¡Devuélvame mi varita!-gritaba James
-¡maldito merodeador no les daré nada!-dijo el cadáver y luego soltó una risa macabra
-ya veo de donde sacó la varita-dijo Sirius mientras esquivaba otro rayo -¡maldita sea James, quítale la varita!-
Harry se acercaba de nuevo al campo de batalla, aunque admitía que no tenía idea de lo que le había hecho Grindelwald. Se sentía mareado y no ubicaba el cielo y la tierra. Terminó cayendo al suelo de rodillas mientras se frotaba los ojos.
A unos metros, Dumbledore respiró aliviado al ver que Harry era libre, pero eso no le agradó nada a Gellert, quien simplemente se giró y lo ató con cadenas al suelo. No sabía porque pero el muchacho no le daba buena espina, seguro omitía algo importante en él.
-¡él no tiene nada que ver en esto!-le gritó Dumbledore a su oponente -¡déjalo ir!- Gellert rió mientras seguía luchando
-al contrario querido amigo-respondió –por primera vez puedo ver tu lado humano, no puedo creer que te preocupes por alguien que no seas tú- Albus sonrió, había cambiado eso era seguro y todo gracias a quien defendía.
-claro que he cambiado-admitió –no soy tan desalmado como tú-
Continuaron con su vivo duelo, mientras los demás seguían peleando.
Harry escuchaba muchos gritos de personas conocidas, luchaba con las cadenas para liberarse pero simplemente era inútil. Estaban empotradas en el suelo con mucha magia, incluso haciendo magia sin varita no podía liberarse. Ahora se sentía un poco indefenso ante el poder de Grindelwald.
Jalaba y jalaba pero solo conseguía lastimarse las muñecas, se estaba dando por vencido y a su cabeza volvía el mareo acompañado de una sensación palpitante en su garganta. La lluvia se hizo presente en Hogwarts y los hechizos de fuego ya no estaban funcionando contra los ínferis.
Estos empezaban a aglomerarse sobre los miembros de la orden y maestros, asfixiándolos y tratando de convertirlos en uno de ellos.
Los llantos se escuchaban por todos lados, los gritos ensordecedores, el viento, los relámpagos y truenos, las gotas de la lluvia sobre las personas, los últimos hechizos volando entre el agua, la risa malvada de Grindelwald y él solo estaba atado, a esas cadenas sin poder hacer nada.
Se estaba desesperando, se sentía confundido y aturdido, el frío se acrecentaba. No podía alejar de su cabeza el sentimiento de culpa por no poder ayudarlos, algo en su interior le decía que sí pero eso significaba un gran sacrificio por parte de él. Perdería lo que quedaba de su vida ¿valía la pena en esos momentos? Claro que sí, salvar la vida de todos sus seres queridos lo era, solo esperaba poder sobrevivir a lo que le esperaba, esa decisión lo marcaría de nuevo. Por su cabeza pasaron las palabras:
"no es hora"
Claro, ahora lo entendía. No debía morir a manos de Voldemort porque tenía algo más que hacer en su mundo, solo se preguntaba -¿Por qué yo?- el grito de su madre lo hizo volver y despertar, literalmente.
Salazar vio un resplandor dorado en el muchacho, algo que solo él parecía haber notado. Después de eso el infierno se hizo presente en la tierra, grandes pilares de llamas salieron del suelo, de la nada. Aparecieron bajo cada inferí y los pulverizaron en tan solo segundos.
El calor fue demasiado intenso, el Slythering fue obligado a taparse los ojos por el intenso calor que sintió, que de seguro lo hubiera derretido.
Harry por su parte, sonrió al ver que lo había logrado de nuevo. Había terminado con todos los ínferis en un solo hechizo, sintió que de su cuello colgaba algo, bajó un poco la mirada y se topó con el medallón de fénix. En su cabeza, las últimas palabras que escuchó antes de desvanecerse por completo fueron:
"Bienvenido de nuevo, Fénix Blanco"
Gellert se levantaba del suelo aturdido de tal demostración de poder, no sabía de donde había provenido pero significaba una amenaza para él. Buscó con la mirada por todo el territorio y no quedaba ningún ínferi, solo cenizas y huesos a medio quemar. El ambiente era denso y lleno de humo, la mayoría de los defensores de Albus estaban en el suelo, incluyéndolo. La fuerte explosión no fue controlada y dañó un poco al otro bando. Preocupado pero con una sonrisa se retiró, pero antes le quitó las cadenas al joven por el que Dumbledore se había preocupado y le ordenó de nuevo al inútil crow que lo cargara.
Barty tenía una marca morada en su mejilla del latigazo que había recibido por parte del árbol.
Salazar solo miraba estupefacto al muchacho, no podía creer lo que había visto. No comentaría nada pues sentía un profundo respeto a la joven figura que demostró valor incomparable. Cuando giró su vista a Gellert, lo vio enfadado y con ganas de matar a alguien y al parecer quería desquitarse con el pobre muchacho.
Todos ellos desaparecieron rápidamente de Hogwarts…
Muajajajaja
¿que les pareció? si lo sé, pero antes de que lanzen cualquier hechizo, les voy a dar una noticia que no se se podría considerar buena o mala.
Tengo en mente todo sobre esta historia, tengo todo planeado, tengo cada detalle y me muero por escribirlo. El verdadero problema, es que debo escribir también de mis otras dos historias y entro en caos con eso.
Muchos de ustedes las leen y ahora mismo están levantando sus varitas para asesinarme, pero...yo...este...es que...!bajen sus varitas que me ponen nerviosa!
muchas gracias.
El punto es que cuando trato de abrir el documento de "un final distinto" o "destino de dos mundos" no puedo escribir nada y de inmediato lo cierro para seguir con "la alianza maldita" son tantas las ideas que tengo en la cabeza que no puedo pensar en otra cosa.
Lo siento, pero hasta me canse de escribir de esta historia o que despeje mi mente, creo que tendremos puros capis de la alianza. Puede ser bueno para muchos, pero puede que para otros no. Si uno de estos dias me llega la inspiracion de las otras dos, tengan seguro que escribiré.
Lo mejor de todo esto es que quizás podamos tener dos capis por semana de esta historia, lo malo es que ustedes tienen claras intenciones de asesinarme.
Carpotter18 dijo que si hicieran una película de este fic, la iría a ver al cine. No se ustedes pero lo primero que me vino a la mente fue cuando Wlaburga correteaba a Regulus y a Sirius.
gracias por todo su apoyo...una cosa más. Mis mas sinceras disculpas por un error cometido, que aunque al parecer no fue notorio es importante en la historia.
ponía a Regulus como hermano mayor de Sirius cuando las cosas son al revez. Quizás quería ver a Sirius intimidado por su propia sangre o como un niño pequeño, pero el punto es que creo que tendré que cambiar eso. pocas veces mecioné la edad y yo estaba casi segura de que Regulus era mayor. Todo eso me lo hizo notar Patsyblack !gracias pat!
o no somos verdaderos fanáticos de Sirius para saber que era el mayor de la familia o nos gusta que a veces es intimidado por Regulus, no lo sé pero arreglaré eso.
¿salazar será bueno o malo? pueden iniciar sus apuestas
creo que es todo.
se despide afectuosamente
anypotter
p.d. (de hoy en adelante, como ya he expresado, la tachita roja de arriba a la derecha está prohibida si no han dejado review, si le aplastan y no lo han hecho, una corriente electrica los recorrerá. jajaja, es broma, pero si se quieren arriesgar...)
