Disclaimer: HP no me pertenece.
COMO NO ENAMORARSE
(O hacer todo lo contrario)
.
.
.
Desde su confesión, Harry siempre había recordado a Draco como una persona humilde y honesta. Cada vez que recordaba al muchacho que se le confesó, veía sinceridad, fragilidad e inocencia; pese a haber conocido a la persona fría, egoísta y cruel que había sido en su infancia. No obstante, estos últimos días, su opinión había variado y lo que más veía Harry de Draco, era lo adaptable que era. Malfoy no parecía tenerlas todas consigo al enfrentar su vida actual, donde todo el mundo (o la mayoría) le quería y respetaba. No parecía acostumbrarse a un tiempo donde las personas no lo eludían, o lo miraban sin hacer una mueca de desagrado ante su presencia; pero aún así, desde que sus visitas fueron autorizadas, y decenas de personas habían desfilado por la habitación con dulces, frutas, flores e incluso regalos costosos para el rubio, él había sonreído educadamente y dio agradecimientos aparentemente sinceros, ya que si el estómago de Harry no mentía se sentían más como una pesadez en el estómago tan fuerte que el auror empezó a preocuparse por la posibilidad de desarrollar una gastritis.
Mirando al rubio sonreír y recibir un ramo de flores, agradeciendo por ellas a la vez que se disculpaba por no poder recordar el nombre de la enfermera que se las ofrecía, Harry comprendió porque a pesar de los cambios en su comportamiento del slytherin, ella tenía una mirada embelesada y las mejillas sonrojadas mientras le decía al otro que no se preocupara.
Draco era atractivo, más que eso, hermoso.
Y un completo mentiroso.
Tenía esa misma mirada que había usado el día que Blaise lo había presentado como su pareja. Era suave, encantadora, y tan dulce que gritaba que te preocuparas por él, que confiaba en ti, que todo estaba bien; te atraía, embelesaba hasta que le creyeras; y si no hubiera sido porque las palabras de Nott y Parkinson le abrieron los ojos, Harry no podría haber notado que era una mirada falsa. Los ojos de Malfoy siempre habían manifestado emociones reales al mirarlo cuando eran pequeños, y su rostro demostraba su estado de humor, pero ahora solo eran las principales fuentes de engaño del rubio.
Éstos, y su sonrisa.
Cuando el rubio sonreía enormemente a sus visitantes, Harry sabía que esa sonrisa era tan real como decir que Draco era un nacido de muggles. No solo porque hubiera visto al slytherin compartir a sus amigos pequeñas sonrisas reales, o el enlace le lanzara la incomodidad que el rubio ocultaba con éxito. No. Era la falta del orgullo y astucia que brillaban en Hogwarts, la esperanza de que todo estaría bien algún día cuando fue condenado, o la determinación que se encontraba en sus iris el día en que se le había confesado. Harry no sabía cómo se veía Draco cuando resplandecía de felicidad. Él conocía su mirada apenada, divertida, indiferente, fastidiada, enojada… pero, en realidad, nunca lo había visto realmente alegre. Quería volver a los años en los que él era una de las cosas que Draco no podía separar de su vida, en la que era de lo más importante para él qué Malfoy no podía evitar detenerse en su camino para ir hacia él. Egoístamente, Harry deseaba que le molestara, peleara con él, solo para que su mirada estuviera solo en él una vez más.
Una vez más la puerta se cerró y Draco desvaneció su sonrisa y suspiró. Luego tiró las flores en el buró a su lado y pasó la mano por su cabello antes de acostarse una vez más y mirar al techo. Ya ni siquiera se molestaba en pedirle a Harry que se fuera, simplemente se limitaba a cerrar los ojos. Si Pansy estaba cerca, ella extendería un vaso de agua, abriría la ventana o daría un pequeño comentario que haría que lo que fuera que pesara en el corazón de Draco, se alivianara rápidamente y entonces el rubio sonreiría levemente y agradecería, asintiendo a lo que sea que hayan intercambiado a través del pequeño gesto. Esta vez, Pansy comentó como las revistas inglesas no tenían el glamour de las de Francia. Harry solo tomó la flores, invocó un nuevo jarrón y acomodó el ramo, para demostrar su belleza. Luego se sentó en el sofá y miró a Draco, preocupado mientras la puerta se volvía abrir.
-Draco-saludó Anthony Goldstein, pasando a través de ella. Tenía su bata de Sanador también.
El rubio abrió los ojos y miró a su visitante y entonces sonrió alegremente.
-¿Anthony?
-Oh, ¿ya me extrañabas?-preguntó el medimago, tirando hacia su pila de regalo el paquete que traía consigo- Espero que te guste. Es un set de quidditch.
-¿Por qué un set de quidditch?- preguntó el rubio. Rara vez cuestionaba algo, pero Harry había llegado a la conclusión de que cuando lo hacía, es porque intentaba descubrir algo de su vida actual.
-Bueno, creí que podrías practicar a evadir algunas pelotas, así reaccionarías más rápido la siguiente vez que alguien se acerque a ti, e intente atacarte.
-Ja ja já- gruñó el medimago.
-Si, no estaba seguro si era buena idea-dijo sonrojado el hombre mientras reía divertido-Es decir, no sé si ahora tienes un trauma o algo.
Draco sonrió de nuevo agradecido. Esta vez, por alguna razón, la sonrisa fue ligera, pero dejó intacto el propio estómago de Harry.
-Fui buscador y fui golpeado varias veces antes. Estaré bien.
El otro asintió.
-Malfoy, ¿Es cierto que tu memoria quedó a los 17 años?
Pansy, quien leía su revista sentada al lado de Harry, frunció el ceño.
-¿Quién te dijo eso?-gruñó- Nadie aseguró un rango de memorias que se perdieron. Lo sé, me aseguré de ello.
-Los niños de mi área no son muy discretos- respondió tranquilamente el otro.- Apenas se enteraron que estabas en cama, vinieron a visitarte a hurtadillas, estabas inconsciente aún.
-¿Los niños de tu área? ¿Por qué estarían preocupados por mí?
-Bueno, cada tres días los visitas y les llevas ranas de chocolate. Cuando no llegaste empezaron a venir hacia ti. Todo mundo aquí que se relacione con ellos o con Vane sabe que tu memoria está saliendo apenas de la escuela.
Draco bufó.
-¿Romilda Vane?
-Si. Es la medimaga de las tardes. Ya sabes, mi esposa encuentra difícil estar con el bebé y- ante la cara de confusión de Draco suspiró-¿Sabes? Es muy difícil platicar contigo ahora. Solías saber todo acerca de mi noviazgo y el embarazo de mi esposa. Ahora ni recuerdas que tengo un niño.
-¿Es difícil para tí? Yo he estado disculpándome todo el día, por no recordar ni nombres.
Anthony asintió con compasión.
-Todo estará bien. Theodore lo arreglará.
Draco asintió y miró a Anthony, luego, como si estuviera analizando algo importante, asintió.
-Si, así será.-Fue todo lo que dijo.
-¿Entonces para tí, solo han pasado unos cuantos meses desde que te dí ese beso en el juego de botella?-intentó el pelinegro, con el afán de seguir la conversación.
El rubio rió.
-Así es. Actualmente para mi cerebro tú fuiste el último que me besó.
-Oh genial, ese día Zabini me partió el labio y mira que fue su idea que juguemos. Aún recuerdo mi sorpresa cuando los slytherin nos invitaron a jugar.
La morena sonrió y cuando la mirada de Harry se posó sobre ella, ella explicó.
-Estábamos molestando a Draco.
La mirada de Harry regresó a su libro de Quidditch.
-Aún no olvido que tú-dijo hacia Pansy el hombre-me lanzaste un hechizo zancadilla.
Ella rodó los ojos.
-Te emocionaste, usaste la lengua.
-Claro que me emocioné-rió el hombre- Tenía en mis manos a uno de los dos chico más atractivos y poderosos de Hogwarts. A Draco Malfoy, el príncipe de Slytherin, que ni Harry Potter podía domar ¿Qué importaba que saliera con Terry Boot? No aprovecharse habría sido una estupidez.
La pelinegra rió.
-A Boot no le pareció divertido.
-Claro que no, el maldito desvaneció mi ropa en la clase de cocina, de Estudios Muggles. Esa clase tenía un 80% de mujeres en ella.
-¿Terry?-preguntó demasiado interesado el rubio, en opinión de Harry-¿Qué ha sido de él?
El medimago se alzó de hombros.
-Viviendo su vida de soltero, creo.
El rubio se acomodó el cabello.
-Oh, ¿sigue soltero?
Harry aclaró su garganta y el rubio rodó los ojos y lo ignoró de nuevo.
-Me lo imaginaba ¿Entonces, tan buen partido era?
-Eras considerado uno de los dos premios de Hogwarts y lo sabes cabrón-dijo empujándolo amablemente. No se le pasó por alto la mirada de advertencia que Harry le mandó para que se aleje.
-Mmm, bien-respondió cambiando el tema- ¿Crees entonces que puedas seguir trabajando en el caso de Medea?
-¿Medea?-preguntó- ¿Quién es ella?
Como si fuera cosa de todos los días el Ravenclaw se sentó junto a él, y Draco le hizo espacio. Luego observó con atención como su antiguo compañero de Hogwarts sacaba varias fotos y pergaminos de su bolsillo.
-Medea-dijo pasándole los papeles- Fue la razón por la que volviste-aclaró y Draco abrió los ojos sorprendido.
-¿Qué? Yo pensé que fue por Blaise…
El otro dejó salir un pequeño sonido confundido.
-¿Zabini? No lo creo, bueno no creo que fuera solo por él en todo caso. Tú fuiste quien me llamó para solicitarme información para este caso y debido al embarazo de mi esposa no pude viajar, así que trasladaste a Medea. ¿Parkinson, te habló de esto?
Ella negó con la cabeza.
-¿No lo hice?-preguntó sorprendido Draco-Quizá le conté a Astoria, o Theo…-comentó el rubio, más para sí que para los demás.
-Solo he escuchado ese nombre una vez en la vida, pero no recuerdo donde-comentó la chica.
-Quizá la conoces- dijo Terry, y le pasó una foto. Pansy la tomó con cuidado, pero apenas la miró las soltó como si quemaran.
-Pansy ¿Qué pasa?-preguntó Draco pero ella la miró espantada y salió corriendo de la habitación.
-¿Puedes pasarme la foto, Potter?-preguntó Draco, y éste asintió y levantó la fotografía del suelo. Draco sostuvo la foto, esperando poder entender qué pasaba; aunque con los recuerdos hasta sus diecisiete no le sorprendería si no lo hiciera. Una chica de unos 15 años, con la mirada perdida y unos ojos azules tan oscuros que fácilmente podrías decir que eran negros, aparecía en ella. A él no le parecían conocidos. Tomó el historial. Su estado se debía a un ataque de mortífagos donde los restos de la maldición cruciatus en un mitad-veela ocasionaron su condición actual. Sus manos temblaron y respiró agitadamente a medida que su lectura avanzaba.
En la intersección entre West End y Piccadilly Circus. En el ataque que lideró el padre de Pansy.
Jadeó.
-¿Draco?-preguntó Harry, y Draco miró hacia él sobresaltado.-¿Qué pasa?
-Anthony, ¿me dejas esto?-preguntó el rubio y éste asintió y se lo entregó.
-¿Draco?-se preocupó Harry,-¿qué pasa?
Inseguro, Draco abrió la boca pero nada salió de ella.
-¿Draco?-repitió Harry preocupado, pero él negó con la cabeza y sonrió hacia la puerta, que se abría nuevamente. Unos niños entraron y el ex ravenclaw comentó.
-Hablando de ellos...
-Sanador Malfoy-se quejó uno de ellos, el más pequeño-la sanadora Vane vino y le dijo a Ted que él no tenía por qué estudiar matemáticas, porque nunca podría ejercerlo.
-¿Ted?-preguntó Draco, notoriamente confundido, y Harry le sonrió con diversión, haciendo al rubio hacer una mueca.
-Ted, Doctor Dragón, no estás poniendo atención-se quejó el pequeño. Draco hizo una mueca nuevamente, inseguro si le gustaba su apodo.-¿Pelirrojo, 5 años?
-¿5 años y quiere estudiar?
-Le gusta la practicante Millie. Es hija de muggles y ella las ama.
-Oh, ya veo. Eso es amor-bromeó.
-¿Amor?-rió el más pequeño- Eso no es amor, es una tont…
-Eh-interrumpió Draco-para. Tal vez para tí no sea importante, pero para él si lo es.
-¿Cómo lo sabe? ¿Alguna vez se ha enamorado?
Eso fue suficiente para que, ante la mirada divertida de Harry, las niñas suspiraran y se sentaran alrededor listas para escuchar la historia. Draco lo miró a él, solo para atrapar su mirada de vuelta y su sonrisa de lado. Un adorable sonrojo cubrió a Draco mientras evadía nuevamente su mirada y rodaba los ojos, bufando.
-Me he enamorado algunas veces, después de todo estoy comprometido.
Un sonido asombrado, y unas pequeñas risitas se escucharon.
-¿Cuándo se casará? ¿Es linda?
-Soy un hombre-exclamó Harry.
Los niños voltearon a verlo de inmediato.
-En realidad,-exclamó Draco- yo quería hablar de Astoria.
El héroe bufó. Draco no había terminado ese compromiso, y Astoria no se había aparecido por el hospital desde que Harry le había pedido matrimonio al slytherin; pero eso no evitaba que Draco siguiera dándole el título y no a Harry. Parkinson decía que Draco estaba inseguro de terminar el compromiso entre ellos, dado que no lo recordaba y no sabía a lo que estaba dando marcha atrás. A todo caso, había agregado, está más asustado de lo que aceptaría al seguir adelante.
-¿Astoria?-gritaron los niños.
-Oh, sí-exclamó Draco- era la chica más preciosa de nuestra escuela, sangre pura, inteligente, slytherin, rubia, alta, amable, fuerte. Sus ojos traían paz a tu alma,-inició Draco, divertido ante la mueca de disgusto de Harry,- sus cabellos brillaban con el sol y relucían al atardecer. Su sonrisa alejaba la tristeza, y su celestial voz desaparecía tus pesares-terminó el rubio con un suspiro.-Siempre quise que mi destino fura casarme con ella algún día- continuó tomando a uno de los pequeños entre los brazos y sentándolo en su regazo.-Ella era simplemente perfecta. Todos los slytherin de nuestro grado querían tenerla como novia y en el fondo yo no era la excepción. Era la chica que mis padres deseaban para mi.
-¿Cómo eras tú?-preguntó alguien.
-Oh, yo era un gran partido, amable, guapo, rico. Slytherin, por supuesto y era la versión inalcanzable para las féminas de nuestro grupo.
-¿Pero se enamoró de un niño? - preguntó otro pequeño, viendo a Harry.
-Bueno, sí-se sonrojo Draco, ante la penetrante mirada de éste. Aun así respiró profundo y dijo- Me enamoré de Terry Boot.
Harry le lanzó a Draco una mirada enojada, que fue respondida con una sonrisa satisfecha del rubio.
-¿Tú eres Terry Boot?- preguntó una niña.
-No.
-¿Entonces, quién eres?
-Su futuro esposo.
-¡Potter!-gritó el rubio apenado, pero Harry rodó los ojos, se acercó a él y lo besó. Draco trató de retroceder y quejarse entre el beso. Sin querer empujó al niño, y éste dejó salir un chillido.
-Yo soy tu prometido- susurró Harry- cuentales sobre mí.
El rubio se sonrojó.
-No es ético este tipo de escena frente a los niños-se oyó la voz de Theo y tanto la pareja como el medimago infantil voltearon a verlo.- ¿Y qué quieres que digan sobre ti, Potter? ¿Cómo rechazaste a Draco, e intentas conquistarlo después de romperle el corazón, y hacerle romper el corazón de la chica con la que sí quería casarse?
-Theo-regañó Draco,sintiendo las emociones de tristeza y rabia de Harry. Respiró tratando de controlar ese sentimiento que lo había invadido durante muchos meses y miró a su amigo que seguía dirigiéndose al héroe.
-¿O cómo te empeñas en permanecer aquí, por mucho que él te ha pedido que te marches, y por mucho que te he dicho que no puedes quedarte pasadas las horas de visitas?
Sabiendo que lo único que pasaría si se quedaba era atacar a Nott, y teniendo solo a Parkinson en un silencioso a favor, Potter respiró y se paró.
-Solo iré por un café y consideralo tiempo suficiente.
-Por supuesto-ironizó el otro.
Cuando el moreno se fue, Theodore despidió a los enanos dorados como le decía a los pacientes de Goldstein, y al mismo Goldstein, y fijó sus ojos en Draco, quien con un ceño fruncido ligeramente lo miraba molesto.
-¿Qué fue esa imitación de mí en mi 4to año?-preguntó-Tú no eres así aún si estás molesto. Además eso fue cruel.
-No fueron nada que él no supiera.
-Pero...
-No lo defiendas, Draco. Ahorratelo. No cuando te empeñas en no aceptarlo como pareja.- Su amigo retrocedió dolido-Sé que es difícil, de acuerdo. Sé que no recuerdas nada. Lo siento. Necesitaba hablar contigo a solas. Pansy habló conmigo, me contó de Medea.
Draco suspiró cansado.
-No sé porqué estoy en el caso.
-Ella está confundida y dolida, no entiende por qué no le dijiste que estabas atendiendo a esa chica. No sirve de nada preguntarte por qué ahora, y no te diré que lo dejes, pero creo que hubiera sido bueno decirle lo que pasaba. Dijiste que querías alejarte de la guerra, lo menos que sospechábamos es que tenías a una paciente afectada por ella en tu cargo.
-Te juro que no sé porque estaba haciéndolo. . Sé que no queremos tocar el pasado, que dañamos mucha gente, pero siento que esto es importante.
El de ojos verdes le revolvió el cabello.
-¿Pansy está bien?
-Volverá.
Draco bajó la mirada.
-¿Por qué?
-¿Mmmm? Porque es nuestra amiga, por eso.
-No, ¿Por qué todos nos tratan tan bien cuando antes no soportaban siquiera sentarse a nuestro lado?
-Sonrisas y palabras falsas-respondió el medimago como si se lo supiera de memoria- Hemos sido exteriormente tan inocentes como los hufflepuffs, siendo astutos como slytherin, inteligentes como los ravenclaw y resistentes como los leones. Pasaron muchos años, nos costó. Pero aunque ahora no lo necesitamos, supongo que es difícil vivir sin ello.
-¿Por qué escogí a Astoria? Ella me visitaba cuando iba a ser juzgado hasta que tuvo que irse, pero nunca desarrollé amor por ella. Tú y yo sabemos mis sentimientos en aquel entonces.
-Bueno, esa es una larga historia. Ella estaba en Francia con sus padres por negocios cuando se encontraron. Según lo que me contaste, su familia había sido neutral en la guerra y cuando está terminó, decidió irse lejos de Londres. Cuando la viste de nuevo pensaste que fingiría no verte debido a nuestra situación, pero al parecer ella corrió y te dió un gran abrazo. Solo me enteré cuando ya estaba cenando con nosotros, junto a su hermana Daphne.
-No he visto a Daphne.
-Está estudiando en Versalles.
El rubio asintió.
-Ya veo ¿Cómo está Astoria? No ha venido.
-Está lo mejor que puedes estar cuando tu corazón está roto.
Draco se mordió el labio ignorando que tras la puerta, Harry estaba escuchando.
-Sé lo que se siente. ¿Entonces ella si está enamorada de mí? Creí, no sé...
-Siempre estuvo tras de ti, Draco. Por fin, después de años la tomaste como tu novia. Estaba alegre, y tú estabas feliz de estar con alguien que te valorara sin importar lo que hiciste. Como dije aquel día cuando Blaise nos presentó a Potter como su novio, ella te hace mucho bien. Entonces, ¿Qué vas a hacer con Potter?
-¿Acaso puedo hacer algo? Nunca pude hacer que actuara conforme a lo que yo quería. Quise que fuera mi amigo y prefirió a Weasley, quise que se lo tragara un dragón y se montó a uno, quise que me aceptara y me rechazó porque había aceptado a otro Weasley. Y ahora Blaise, que aparentemente estaba enamorado de mí, está enamorado de él; y ahora que le pedí matrimonio a alguien, Potter me lo pide a mí. A mí, que tengo 17 años mentalmente y estaba aceptando a vivir con ello apenas.
-Él realmente te quiere, pese a que lo deteste. Cuando estás en la misma habitación, es como si solo tuviera ojos para tí.
-¿Y por qué ahora? ¿Por qué a mí? ¿En qué cambié? ¿Qué es lo que me hace lo suficientemente bueno ahora y antes no? ¿Es por qué ahora soy un famoso medimago y antes un asqueroso mortífago?
El otro suspiró y se tiró en la cama.
-No lo sé. Así como tampoco sé qué hizo que tú lo quisieras después de todo este tiempo. Cuando ustedes pelearon, era más que obvio que se morían por estar juntos, abrazarse, golpearse. Perdonarse. Y a la vez se demostraban rencor. Potter siempre ha sido la persona que querías a tu lado y tú la de él, aunque no se hubiera dado cuenta hasta ahora.
-Es solo, quiero a Blaise a mi lado, él es lo único que no ha sido manchado en mi vida por la guerra y lo necesito.
-¿De verdad?-rió infelizmente Nott.
-Si, ¿Por qué?
-No sé como te sentías tú-dijo sentandose nuevamente-Pero yo lo odiaba en ocasiones aún cuando no quería. Y al admitirlo me siento tremendamente hipócrita.
-¡Theo!
-Él no fue obligado a tomar la marca, no fue juzgado, no perdió a sus padres, su dinero, no sufrió la humillación, el odio, la guerra.-Se justificó- No escucha gritos en sus sueños o se levanta con lágrimas culpables. No puedo sentir lástima por él cuando yo mismo me siento lleno de porquería, porque él solo siente la pérdida del amor de alguien a quien tú amaste y a quien se unió con la patética excusa de que era una venganza
-¿Qué quieres decir?
-Hizo que la persona que tu amabas lo amara a él, porque tú no le correspondías.
-¿Blaise? Pero él no sería capaz ¡Nunca dijo nada!
-Pero era demasiado obvio. Tanto como tú con el niño que vivió.
El silencio invadió la habitación un rato hasta que Draco lo rompió.
-¿Crees que yo me sintiera así?
-¿Así como?
-Como tú. Aquel día, en el que al parecer besé a su novio.
-No lo sé. Tú estabas, tratando de no interferir en su relación, de hacer como si no te importara. Pero sé que en el fondo alguna vez pensaste como yo. ¿Por qué entonces irte con Pansy y conmigo y no con Blaise? ¿Por qué decirle que no era necesario que fuera contigo? Cuando nos fuimos tratamos de huir de todo, y ese todo lo incluía a él. Queríamos sanar y él no iba a permitir esa recuperación. Años después, aún no puedo decir que logré sanar por completo.
Draco suspiró y se apoyó en su hombro.
-Pero hemos cambiado. Quizá yo no pensaba así, quizá…
-Piensalo Draco, no cambiaste mucho estos cuatro años. Tu mejor amigo saliendo con el chico que tu querías. Éste no dejando de observarte. Blaise pidiendo que pases días en su casa donde vive con dicha persona para volverte su amigo. ¿Qué sentirías?
El rubio se detuvo a pensar
-Envidia.-dijo finalmente
-¿Por qué?
-No lo sé.
-Draco
-¿Qué quieres que te diga, Theodore? Que no desearía ser yo quién no tuviera la marca, ¿que mis padres estuvieran vivos?-con voz quebrada siguió-no haber quedado en la pobreza, o no haber sido humillado, con la vergüenza de haber tenido todo y luego no ser nada. Desearía no haber sido tratado como la peste. Tenía una buena vida, iba a ser genial y entonces él volvió…
Draco.
-Y me enamoré de alguien a quien suponía que odiaba. Y Merlín, cuando me rechazó creí que lo comprendía, pero él aceptó a Blaise y yo… yo…-trató de nuevo… Merlín, lo odio. Odio a Potter y no puedo evitarlo, porque sé que lo odio pero aun lo quiero…
No quiero lastimar a Astoria, no quiero hacer sentir a alguien de la misma manera en la que me sentí ¿Cómo en nombre de Merlín podré ver a Astoria? ¿Qué le voy a decir? ¿Cómo puedo verla a la cara ahora que sabe que no la amo? ¿Qué hago ahora, Theo? ¿A quién debo escoger?
-No lo sé-susurró Theo-pero independientemente de a quién escojas, creo que debería ser a quien necesites para vivir. No a quien más ames. Aunque si puedes reunir a ambas personas para ti, serás muy afortunado.
-No recuerdo a Astoria, y no sé si Potter y yo podríamos funcionar.
-Tal vez tengas que averiguarlo, tal vez puedas conocer a ambos.
Afuera, Harry apoyó su cabeza en la puerta, y suspiró. Se dio la vuelta y se marchó a casa para darse una ducha; pero no lo hubiera hecho si hubiera escuchado lo siguiente que Nott tenía que decirle a Draco.
.
Pansy no apareció hasta tres días después, días en que Draco tenía la mirada un poco apagada y Harry solo llegaba para la hora de visitas. Eso le dió a Harry tiempo libre para realizar tareas atrasadas y dejarle espacio a Draco; a Draco, para abrir regalos y pensar.
Para suerte de Harry, él acababa de llegar ahí en el momento en que ella atravesó la puerta.
-Eh mira Pansy-se oyó la voz de Draco entre el ruido del papel rompiéndose y le sonrió como si nada pasase. Ella lo tomó igual,y se acercó a ver lo que tenía el rubio en la mano.
-Miren esto- dijo extendiendo un álbum de fotografías y, sorprendidos de lo más receptivo que Draco estaba con Harry ese día, ambas personas de ojos verdes observaron asombrados una foto del mismo rubio viajando en una escoba a toda velocidad.
Ésta terminaba cuando Draco miraba a la cámara y sonreía.
-La foto que te tomó aquel chico de la cámara...-susurró sorprendida
-¿Colin?-preguntó Harry y ambos negaron.
-No. Era un slytherin que decía tener aprecio por las cosas bellas. Cuando Blaise descubrió que tenía fotos de Draco hasta durmiendo le quitó todas las que tenía en su habitación. Tengo que admitir que no se qué hizo con ellas.
Draco rió divertido.
-Bueno, aparentemente no le quitó todas. Y me las dió Pansy.
Cuando Draco volteó la página la sonrisa desapareció y en su rostro se pudo ver un poco de tristeza. Acarició levemente la foto donde estaba acostado en la sala común, su cabeza en el regazo de Blaise, quien leía mientras Draco hablaba y hablaba continuamente.
-¿Quién te dió esto?
-Estaba entre los regalos.
-Eh , mira. Una con Potter-exclamó divertida empujando más a Draco y golpeando a su lado-Ven Potter, acercate.
Él obedeció sorprendido y miró la foto, en ella Harry y Draco se miraban fijamente con el ceño fruncido. No había nada de especial, era una escena conocida en Hogwarts. Draco Malfoy en su verde y plateado uniforme mientras Harry en el suyo, dorado y rojo, alzaban las varitas.
Pansy volteó la hoja.
-Mira, tú ayudando a Lovegood.
Draco rió al verse a sí mismo tratando de alcanzar un libro en la biblioteca en la parte de los estantes de arriba. Se paraba de puntitas, estiraba lo más que podía su mano y se dejaba caer sobre sus pies al no lograrlo. Finalmente lo tiraba sobre él y se lo extendía a Luna.
-Estaba enano.
-Nah, eras joven.
Otra foto lo mostraba platicando con Theo y otra dejando que Parkinson le tomara medidas. En otra tenía orejas de gato que trataba de ocultar con la mano mientras, con las orejas y las mejillas rojas, le gritaba a Theo quien con una mano en la barbilla analizaba que salió mal en su poción. Apoyándose a Terry, que lo abrazaba ligeramente, tranquilo, sonriente, enamorado. Cientos de fotos de Draco riendo, enojado, hablando, jugando...Solo, con sus amigos, con sus padres a lo lejos…
Y finalmente una foto donde él y su familia estaban en las gradas del campo de quidditch. Su padre decía algo con una sonrisa que inmediatamente iluminaba los ojos de Draco haciéndolo sonreír felizmente y su madre reía divertida.
Draco tragó saliva.
-Es un lindo regalo-comentó Harry, tomando la mano del rubio en una de las suyas, y Draco asintió, y por primera vez en días lo miró y sonrió.
La puerta sonó.
-Adelante-murmuró.
Cuando una chica de cabello castaño y ojos chocolate apareció en la puerta no le sorprendió a Draco. De hecho esperaba esa visita, tarde o temprano.
-Me alegra que estés bien, Malfoy-dijo ella entrando con una gran sonrisa y Harry entrecerró los ojos ante tal muestra de amabilidad porque Romilda era más bien el tipo de chica convenenciera que te trataba lindo hasta que no le eras más útil, al menos en su experiencia. Además no se había frenado a la hora de expresar su desprecio sobre Malfoy en el pasado, era como Pansy-entreguemos-a-Harry-Potter-al-señor-Oscuro-Parkinson pero más bien al estilo Romilda-entreguemos-al-mortífago-Draco-Malfoy-al-ministerio-Vane. Si Parkinson no se llevara con Draco, se podría decir que Vane era la Pansy -edad Hogwarts - personal del rubio. - Espero que no olvides nuestra cita del viernes-advirtió con las mejillas sonrojadas sentándose en la orilla de la cama y no se le pasó por alto a ninguno de los dos chicos la mirada fría que Pansy le lanzó a la leona y que la hizo levantarse de la cama.
Diversión y calidez invadieron a Harry desde el enlace y no pudo evitar sonreír levemente por ello, porque desde que el rubio se había despertado esa mañana parecía que no quería nada más que llevar la fiesta en paz con Harry, porque las emociones que lo embargaban solían ser tranquilas y reconfortantes, totalmente diferentes a las que lo invandían desde que se enlazaron hasta el "accidente" como lo denominaba Draco.
El rubio asintió mientras sonreía dulcemente y Harry entrecerró los ojos porque bueno, esa sonrisa era linda pero tremendamente sospechosa, por lo que no pudo evitar oír confundido la risa divertida que salió de la morena a su lado cuando éste abrió la boca para contestar.
Más tarde, Harry reflexionaría que esa risa se debía a que la morena sabía exactamente lo que iba a pasar.
-Claro, como olvidarlo.-Escuchó la voz del rubio y la sonrisa de Romilda se extendió luminosamente- Siempre nos vemos frente a Madam Malkin para que me digas al menos 20 indirectas acerca de mis padres, mis juicios, mi pobreza y muchos, muchos temas más. Con gusto, te prometo que mañana le pediré mi alta a mi medimago porque me muero por escuchar todo lo que seguramente olvidé estos años.
Las mejillas de la ex-gryffindor se colorearon y Harry dejó escapar una risa divertida porque éste, señoras y señores, era el Malfoy que él conocía y que había desaparecido en algún momento de la vida. Era el Draco que Harry había buscado por semanas volver a ver.
Y que le encantaba.
-No es gracioso Potter-replicó ella.- Eso fue antes, ya he perdido perdón por ello y se supone que fui perdonada.
Draco rió entre dientes y Harry pudo verlo de reojo.
-Oh, vamos Romilda- opinó Draco atrayendo a ella su atención-¿Realmente te creíste que perdonaría todo lo que dijiste junto con Brown acerca de mí o mis padres?
Ella lo miró sorprendida.
-¡Pero tú dijiste que todo estaba perdonado!
-¿Y exactamente que conseguí después?- preguntó angelicalmente.
Los cuatro se quedaron en silencio mientras humillada, la chica apretaba los puños.
-Te deje acceder a los datos de toda la tercera planta- susurró.
-¿En serio?-ironizó-Que mal de tu parte y que poco profesional, imaginate si nuestro jefe se entera.
Ella se mordió el labio.
-Ahí lo tienes-dijo Draco- Puedo perdonar muchas cosas, pero nunca que se metan con mis padres. Además hace unos años ni yo te soportaba ni tú me soportabas, ¿Cómo creíste que sería diferente por traerme flores? ¿Realmente creíste que en cuando atravesaras la puerta no podría leer en tu ambiciosa mente tus planes de interponerte en mi ahora voluble futuro matrimonio para ser la flamante señora Malfoy? ¿Crees que dejaría a Astoria solo para estar con alguien como tú? ¿A la chica que cuando me condenaron a pasar meses en prisión, mientras decidían qué hacer conmigo, me visitaba trayendo galletas por la que me dirigía palabras cizañosas y se dignaba a hablar de las personas que me criaron?
Pansy observaba todo con interés. Esto ya no era divertido para Harry.
-Malfoy,para-llamó pero fue ignorado.
-Dejalo Potter-dijo Pansy girando los ojos- Querías sinceridad, ahí la tienes. ¿No te morías de ganas de oírla?
Él hizo una mueca, y asintió a regañadientes.
-Así que tú…-lloró.
-¿Te utilicé?-dijo con una sonrisa triunfante-Si, debe ser así. ¿Cómo se siente que tú seas ahora la burla de quien te burlaste?
-¡Eres un slytherin cruel!-exclamó ella con un grito- ¿Así que estuviste... -titubeó-luego de dejarte conocer todo el historial de San Mungo, ya no te sirvo?
Draco observó a Romilda con los ojos entrecerrados.
-No lo sé, quizá me hubieras servido para algo más que no recuerdo, pero justo ahora, no, no me sirves para nada.
Ella tomó las flores de su mano y se las lanzó, pero éstas no lo tocaron pues se desvanecieron en la nada. Ambos miraron a Harry, que no se veía feliz con ninguno, pero tampoco parecía dejar que lastimaran al rubio.
-No te preocupes,-respondió mirando por unos momentos a Harry, antes de mirar a la medimaga- si te necesito nuevamente solo te sonreiré y te diré que te ves bien. Y quizá podamos tener otra cita.
La bofetada que prosiguió a aquella expresión no sorprendió a nadie, así como tampoco el sonido de la puerta cerrándose. En seguida Parkinson se paró a su lado y le tocó la mejilla para luego lanzarle un hechizo curativo.
-Gracias-dijo suavemente el rubio sobándose infantilmente.
-De nada creo. ¿Eso era necesario?-preguntó mirando a Harry por encima de la cabeza rubia.-Después de todo fuiste tú quien la ilusionó. Ella se estaba enamorando de tí.
-Se estaba enamorando de una mentira-bufó el rubio, dejando que la chica lo examinase-En serio, sé que fue necesario para tener un alto puesto y todo eso, pero me siento asqueado de sonreír todo el tiempo. No soy la jodida miss simpatía.-gruñó berrinchudo.
-Hasta hace semanas sí que lo eras, y todos te creían.-Aclaró divertida y luego negó con la cabeza- Bueno, todos excepto Potter.
Draco alzó una ceja y lo miró.
-¿No pudiste evitar que me golpee, pero sí que me lanzara flores?
El de ojos verdes se alzó de hombros y recogió el libro que estaba leyendo cuando Pansy lo había llamado. Se sentó en el sofá y se alzó de hombros sonriendo de lado.
-Te lo merecías, Draco. Te salvé de una. No de dos. Claro que si prometes un beso por cada vez que ...
El rubio se sonrojó.
-Quiero que te calles.
-Y yo quiero que nos casemos pero al parecer ninguno logrará que el otro haga lo que quiere. Por ahora.
Draco se sonrojó, al recordar lo muy coqueto que Potter había estado estos días. el poco tiempo que había estado junto a él.
-Dije que no me casaré contigo.
-Por ahora.
-Potter- gruñó.
-Malfoy...
Ante la guerra de miradas Pansy suspiró y tomó su bolsa.
-Sé que aman mirarse y todo eso, y para ello buscan patéticas excusas pero escuché de Theo que mañana te dan de alta, Draguen- dijo besándolo en la mejilla- así que Potter, ¿Podrías avisarme si algo anda mal con Draco? Tengo que ir a atender algunos negocios y luego volveré. Te lo encargo.
Ambos miraron sorprendidos a la chica de slytherin.
-¿Qué? ¿Por qué le pides que me cuide? ¿No se supone que lo odias?
Contrariado Harry asintió.
-¿Por qué no habría de hacerlo? -respondió ella. -Draco, lo quieras o no te dejaste enlazar a él. Ya es tu pseudo-esposo. Te ama y ha estado aquí desde que despertaste. Se ducha en el baño de aquí, come contigo, duerme en el sofá junto a tu cama, utiliza la mesilla de ahí para hacer papeleo de trabajo, ven la televisión, platican de quidditch, discuten porque no quieres besarlo pero al final terminan con los labios tan juntos que parece que van a comerse. Luego todo inicia de nuevo- exclamó observando la mirada avergonzada de Draco-él habla de dónde te gustaría vivir, tú hablas de que se vaya y se consiga una novia, que no te importa…
Suspiró
Ustedes tienen una vida más marital de lo que tuviste alguna vez con alguien, así que ¿A quién más puedo pedirle que me diga si te pasa algo malo? A nadie ¿ves?
El rubio gruñó sonrojado y Harry le sonrió a la morena emocionado, porque esta vez, Parkinson estaba sonriendo hacia él y no acribillandolo con la mirada.
Y aceptaba que estaba saliendo.
Saliendo, cuando Draco aceptara que eso es lo que estaban haciendo mientras tonteaban alrededor del otro.
-Gracias por decirlo así de claro.
-De nada.-dijo saliendo-Ya sabes.
-Yo te aviso.
-¿Quieren dejar de hablar como si no estuviera aquí?-gruñó nuevamente pero fue ignorado con la salida de la morena y con Potter subiéndose al sofá.
Draco se sonrojó al quedarse solo con él. De nuevo.
Estuvimos estudiando la causa de tu amnesia, Draco. Según Anthony tus exámenes muestran que no fue por el golpe. Tu mente está bien. Cómo no sabíamos que hacer recurimos a Esposito. Creemos que tu enlace con Potter aprovechó tu debilidad para devolver tu mente al momento en que decidiste alejarte de él. Cuando te rechazó. El enlace insistía en que estuvieras a su lado, pero tus sentimientos hacia él y su rechazo, y hacia Blaise, te llevaban a casarte y volver a Francia. Tu enlace no está de acuerdo contigo en dejarlo ir. Te está forzando a aceptarlo, así como el de Potter lo mantiene firme en que eres lo que necesita.
-Tienes que estar bromeando.
-No es broma. Así que quizá para recuperar esos 4 años, yo diría que tienes que aceptarle. Oficialmente, tú sabes.
-¿Oficialmente?
-Una boda, tú sabes.
-No tú también.
-Hey yo solo te digo cómo está funcionando este enlace en particular.
-¿Y si me caso, de la nada me recuperare?
-Es un inicio.
-¿Que pasa si escojo a Astoria?
-No lo sé, tú enlace tiene tu terquedad y la de Potter juntos. Eso no es bueno.
-Parece que hablas como si tuviéramos un hijo.
-Amm…
-Y fuera terrible.
-En la edad de los 2 años, quizá…
Draco rió.
-Tus sabes, incluso los hijos se acostumbran a las madrastras.
-Potter- exclamó llamándolo y el moreno quitó la vista de su lectura para enfocarla en sus ojos grises. Draco tragó saliva. Sí, ¿por qué no? Se preguntó, escuchando las palabras de Theo en su mente. Él ya había lastimado a Astoria, Harry ya había lastimado a Blaise. Pero lo que más temía era que Harry le lastimara de nuevo porque, Por Merlín, no soportaría que el otro le rechazara nuevamente. Como amigo, como mago, como pareja...
Y sabía que eso era lo único que evitaba tomar, lo que deseó, deseaba con el alma.
-Dime-fue la suave respuesta de Harry.
Solo una, solo una oportunidad. Una oportunidad en la que él se asegurara no podrían dañarle de nuevo. Aceptándolo para siempre o dejándolo marcharse de una vez.
-Yo-apretó con fuerza la sabana en sus puños.-Yo sabía que tu me rechazarías-comenzó y Harry lo miró de manera sorprendida-lo sabía y aún así lo hice. Pensé-dijo sin mirarlo al bajar la cabeza-que no tenía nada que perder. Había perdido a mis padres, mi fortuna, el poder de mi apellido, el amor hacia mi mansión. Si no me rechazabas-lo cual era muy improbable- tendría a la persona de la que me enamoré conmigo. A alguien que no me veía como un mortífago o que consolara mi alma de la manera que mis amigos no podían. Tendría algo mío. Sabía que podrías comprender mis miedos y alejarlos, porque eras San Potter, y de alguna estúpida manera me sentía a salvo cuando estas ahí. Pero también sabía que no lo harías, así que egoístamente te expresé mis sentimientos, para que no tuviera que cargarlo todo yo solo, lo sabías y entonces que fuera una amor no correspondido también era tu culpa. Si tú me decías que no, no habría nada que me retuviera en Londres, podría irme y hacer una nueva vida en Francia, junto con Theo y Pansy. Y como Theo volvió y pudo adaptarse nuevamente aquí, pensé que estaba listo también para volver. Sinceramente lo creí.
Harry pareció tardar un poco al momento de sinceridad de Malfoy. Caminó hacia él y lo abrazó, ocultando su cara en el hombro del rubio para que no tuviera que verlo.
-Entonces…
-Entonces no lo sé, Harry- susurró ocultándose- pero lo que sea que pasara me hizo odiarte. Te odio tanto como te anhelo y esto me está matando.
El silencio transcurrió mientras ambos analizaban las emociones que el otro producía. Era un enlace físico según Ron. Podían sentir las emociones más fuertes del otro y el dolor físico. Un enlace inicial.
Y Draco estaba triste, pero ya no enojado.
-A mí también me afectó.- Confesó sintiendo por primera vez en días relajarse- Aquel día en que te confesaste no sabía qué responder. Pensé por un momento que era una broma, porque joder, Malfoy, tú solo me veías y querías cruciarme-reprochó oyendo una baja sonrisa divertida que lo hizo sonreír momentáneamente-no quería que Ginny y Hermione lo supieran y te sintieras humillado, no sabía como decirte que había aceptado la propuesta de Ginny el día anterior y cuando te enteraste a palabras de Ginny de que era su novio pude ver tu cara de dolor solo pude decir que lo sentía. Sentía mucho ocasionar ese dolor y no poder corresponderte porque tenía a alguien más y joder, por eso entiendo que no quieras dejar a Astoria y comprendo lo que sentiste aquel día. Y entonces te fuiste y mi primer impulso fue correr tras de tí, solo que no entendí el por qué hasta que luego te fuiste, en medio de una borrachera y luego de semanas de pensar y pensar en ello.
Draco quiso separarse pero el otro no lo dejó.
-Y pensé que nunca regresarías y cuando Blaise me pidió salir, solo pude pensar en que quizá estaba dejando pasar otra gran oportunidad de ser feliz. Pero aun así pensaba mucho en tí, porque sabía que Blaise era tu amigo de Hogwarts y solo verlo me hacía recordarte. Quería corresponderle de la misma forma, de la misma intensidad, me convencí de que podría funcionar para siempre pero esto iba a terminar tarde o temprano de la misma manera. En el momento en que te ví, en que dijiste que eras feliz con Blaise saliendo conmigo, en que ibas a casarte, me sentí engañado, yo solo... no quiero que nos tratemos como extraños, no quiero que le sonrías a los demás y a mi no puedas ni verme, quiero escuchar tus gritos, quiero ver tu sonrisa divertida, quiero que seas tú mismo cuando estás conmigo, cuidarte en tus pesadillas porque yo tengo las mías. No quiero sostener la mano de alguien más cuando quiero sostener la tuya Draco,.puedo hacerte feliz. Lo sé.
Draco asintió.
-Me casaré contigo.
Harry lo miró impactado y luego sonrió.
-Nos casaremos.
-Nos casaremos-repitió.
Regla 6. Persevera.
