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Todo lo cambia un beso
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Zabini y Malfoy se fueron temprano excusando una serie de tonterías incomprensibles y cosas que no entendí del todo porque hablaban rápidamente procurando no hacer contacto visual directo conmigo, al parecer estaban turbados por los pequeños incidentes que habían pasado ese día, pero me daba igual, así tendría el tiempo suficiente para arreglarme dentro de mi oficina antes de que regresaran a recogerme para ir a "festejar".
Coloque un hechizo en la puerta para que nadie entrara de improviso y comencé a sacar todo de mi bolsa de cuentas.
Lo primero que saque fue el vestido que colgué en el perchero y mis zapatillas de tacón alto, después saque todo lo necesario para maquillarme y peinarme.
Me tome mi tiempo en el maquillaje por regla general soy muy sutil al utilizarlo, pero creo que por esta vez y considerando que era necesario, utilizaría un color rojo intenso en los labios para hacerlos más sensuales, claro que para no verme exagerada el maquillaje de mis ojos fue más sencillo para mantener el equilibrio, como agradecía a mi madre que me obligara a aprender el difícil arte del maquillaje. Claro que en cuanto termine me aplique a mi misma un pequeño hechizo desilusionador para verme como si no me hubiera arreglado.
Al final me cambie el vestido que traía por aquel que colgaba del perchero y que tenía ya listo, el toque final fue ponerme encima de este el abrigo largo que me cubría por completo, en cuanto termine mi arreglo guarde todas las cosas en mi bolso de cuentas.
Todo justo a tiempo para quitar el hechizo de mi puerta en cuanto escuche que alguien tocaba.
-¿Puedo Pasar? -Escuche la odiosa voz de Malfoy pidiendo pasar.
-¡Claro! -Le conteste mientras tomaba mi bolso de mano negra para salir. Cuando gire pude ver la sonrisa maliciosa y mal intencionada del Huron cuando comprobaba que no me había cambiado, eso me hizo hervir la sangre, pero tenía que calmarme si quería tener éxito. -Cuanta elegancia. -Le dije mientras le veía de arriba debajo de manera sugerente. Traía puesto un traje de gala, me mostré lo mas sorprendida posible, aunque a decir verdad ya me imaginaba que ellos vestirían sus mejores galas para humillarme por la simpleza de mi atuendo. -¿Pues a donde vamos a ir que vistes tan elegante Malfoy?
-Es una sorpresa, queremos que disfrutes la velada Granger. Después de tanto que hemos trabajado lo merecemos. -Me contesto el muy sínico con una sonrisa que derretiría el polo norte, que de no ser que conocía sus negras intenciones hasta yo le hubiera creído que hablaba con sinceridad.
-Entonces debería ir a mi casa a cambiarme para ponerme algo más apropiado. -Le conteste esperando su reacción.
-No es necesario tu siempre te ves muy bien. -Me soltó con su mejor imitación de galantería que le era posible al Huroncito. Así que me mostré sumamente alagada por el comentario y le sonreí tímidamente aunque por dentro quería golpearlo, como era posible que alguien tuviera tal cinismo como para mentir con tanta facilidad, pero claro se me olvidaba que las serpientes son de sangre fría.
-Entonces ya nos vamos. -Le dije amablemente mientras me acercaba y tomaba su brazo para salir.
Tuve que contener la risa cuando al tocarlo se estremeció un poco, ya fuera por la sorpresa o lo poco convencional de una cercanía de ese tipo. Me miro un tanto confundido. Afuera del ministerio ya nos esperaba Zabini en una limusina que permanecía con la puerta abierta esperándonos.
Llegamos relativamente rápido al lugar que escogieron era un lugar muy caro, donde solo iban personas de categoría o con el dinero suficiente para paga los estratosféricos precios, yo detestaba ese tipo de lugares, la gente presuntuosa rodeada de banalidades y estúpidas apariencia, y no por falta de dinero ya que mis padres me dejaron una considerable herencia, además de una póliza seguro que me permitiría poder dejar de trabajar y vivir cómodamente por el resto de mis días de manera decorosa, pero eso no era mi estilo.
-Aquí es jefa. -Me dijo Zabini que está sentado a mi izquierda.
-Por favor Blaise dime Hermione. -Le conteste y pose mi mano sobre su pierna un poco más arriba de la rodilla, el brinco por el contacto, yo mordí mi lengua para reprimir la risa.
-Si quieren bajar primero, quiero maquillarme un poco. -Les giñe un ojo y ambos sonrieron con algo de burla ya se imaginaba la linda imagen que formaríamos juntos, ellos de gala y yo tan sencilla e insípida como siempre. Malfoy salió primero de la limusina del lado derecho y Zabini salió por el otro lado para no atravesarme, yo tome aire para darme fuerzas se esperaba una velada muy entretenida, troné mis dedos y el hechizo desilusionador se desvaneció y mi impecable maquillaje y peinado quedo a la vista.
Sin prestarme mucha atención el hurón me tendió la mano para ayudarme a bajar, en cuanto se dio cuenta de mi cambio de maquillaje se sorprendió un poco pero fingió indiferencia, intercambiaron miradas que simule no ver.
Yo aun llevaba el abrigo encima y no había soltado el brazo de Malfoy cuando entramos al lugar, parecía que ellos dos lo conocían muy bien y lógicamente ellos también fueron reconocidos de inmediato, debido a que son de sangre pura, de las mejores familias mágicas porque de inmediato nos dieron una de las mejores mesas.
Llamábamos bastante la atención para agrado de las serpientes, entre mas publico mas humillación para mí. Al llegar a la mesa a la que nos acompaño el capitán recorrió mi silla y se ofreció a ayudarme a quitar el abrigo, lo que era justo lo que esperaba. Malfoy y Zabini permanecían de pie como grandes caballeros esperando que me sentara primero, lo que no esperaba era que cuando se abrió el abrigo no traía el mismo vestido de la mañana.
El capitán de meseros suavemente deslizo de mis hombros el abrigo y dejo a la vista el esplendor de mi vestido negro entallado sujeto a mi nuca con un escote al frente lo suficientemente equilibrado para compensar el escote de mi espalda que estaba solo a unos centímetros antes de llegar a donde la espalda cambia de nombre, era largo hasta mis tobillos pero tenía una abertura hasta poco más arriba de la rodilla que dejaba visible una de mis piernas al caminar. Fue gracias a otro de mis hechizos que el largo de mi vestido no se veía con el abrigo puesto, soy una chica con buenos recursos.
-Gracias. -Le dije amablemente al capitán de meseros que me miro con admiración, recorrió la silla para que me sentara y la acomodo para mi. Malfoy y Zabini me miraban con sorpresa tal que no atinaban siquiera a sentarse. -Que se van a quedar paradas ahí. -Les pregunte con una sonrisa
Después de reaccionar con mis palabras se disculparon y se sentaron.
-Les tengo que confesar que tuve que hacer uso de mi varita para estar presentable. -Me justifique, Malfoy me miro un tanto molesto intentando disimular, pero Zabini me miraba como si quisiera comerme.
Durante la cena hice gala de todos mis conocimientos sobre buenos modales, comida y vinos. No me fue difícil humillarlos un poquito con mis conocimientos. Lo que los puso un tanto incómodos y molesto. El lugar contaba con una pista de baile, lo que me dio una gran idea.
-Tengo tantas ganas de bailar, quien me haría el honor. -Ambos se miraron y quien reacciono primero fue el rubio que se levanto y me ofreció su mano.
Comenzamos a bailar, tengo que admitir que Malfoy sabía moverse, en decir bailaba maravillosamente, claro que yo no me quedaba atrás. Había pocas parejas bailando y muchos nos observaban. La música cambio y tropecé accidentalmente, definitivamente el día de hoy estaba extrañamente torpe. Lógicamente Malfoy aprovecho mi falta de equilibrio para tomar con más fuerza mi cintura, por lo que utilice para pegarme más a su cuerpo.
-Bailas maravillosamente, Draco. -Alague coquetamente
-Es fácil teniéndote como pareja, Hermione. -Me contesto haciendo gala de su mejor tono seductor. Su plan comenzaba.
-¿Ya no estás molesto porque sea tu jefa?
-No, tienes razón las cosas han cambiado y es hora de que dejemos las rencillas atrás. -Me dijo con una media sonrisa seductora
Yo no conteste, su estúpida sonrisilla me dejo sin palabras, pero tenía que mantener la mente fría para poder continuar. Vi la cara enfurecida de Zabini de reojo, parecía disgustarle mucho que bailara con Malfoy, así que para hacerlo rabiar mas y de paso emocionar al rubio me acerque más al hurón hasta tener casi mi cara pegada a la de él.
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El rubio estaba fascinado con la cercanía de Hermione, aun no se reponía de la sorpresa de verla ataviada por aquel vestido que debería considerarse un delito contra la cordura de los hombres que se aprecien de serlo, se vea fabulosa, sumamente sexi, con ese color rojo en sus labios que los hacían sumamente apetecibles y ese vestido negro ajustado a su cuerpo dejando descubierta su perfecta piel de la espalda. La tenia sujeta por la estrecha cintura y sentía los senos de la chica pegados a su pecho y eso lo excitaba, y hacia un gran esfuerzo para mantenerse controlado, no deseaba terminar como en la tarde con una erección marca diablo.
En la mesa Zabini estaba furioso, lleno de celos al ver como el estúpido de Draco se atrevía a abrazarla cada vez mas mientras bailaban, no se daba cuenta que era Hermione la que propiciaba el acercamiento.
En una mesa cercana, el señor ministro estaba al lado de algunas personas importantes del mundo mágico, entre ellos Harry Potter y Viktor Krum. A Hermione la suerte le sonreía esa noche.
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Pasamos el tiempo suficiente en la pista, no debía descuidar tanto tiempo a Blaise, para que esto funcionara satisfactoriamente.
-Draco vamos a sentarnos un momento tengo un poco de sed.
-Claro. -El caballerosamente me condujo de regreso, como si no conociera sus verdaderas intenciones.
-¿Te aburres Blaise? –Pregunte fingiendo arrepentimiento.
- No en realidad –Mintió y me sonrió de una manera coqueta, como buen Slytherin también sabia mentir muy bien, yo tome una copa de vino en los que descansaba un momento. Me sentí observada, aunque claro asi me sentí desde que llegamos a lugar, pero era algo diferente, voltee con disimulo para detectar quien me miraba y pude encontrar el lugar. Era Harry al lado de Viktor, ambos me miraban un el ceño fruncido un tanto contrariados, pero fingí que no me di cuenta.
-¿Quieres bailar Zabini? -Le pregunte mientras dejaba mi copa en la mesa, lo que acepto de inmediato y fue a la pista a bailar conmigo.
No puedo negar que tanto Zabini como Malfoy eren buenos bailarines, además de guapos y tenían una manera de maquinar las cosas para parecer inocentes caballeros, pero conmigo se equivocaron. Cada tanto tiempo le hablaba al oído ante la mirada de reproche de Draco, sumada a la de Harry y Viktor que aun permanecían sentados con el ministro.
Después de un par de canciones decidí que era suficiente y regresamos a la mesa yo sonriente del brazo de Zabini ante la mirada fría del Huron.
-Disculpen voy un momento al tocador. -Me disculpe mientras me levantaba de la mesa, ambos se levantaron cortésmente. Entre a retocarme un poco el maquillaje para que estuviera perfecto y al salir me encontré con que ahí me esperaba mi amigo.
-Hola Harry. -Le salude efusivamente con un beso en la mejilla y un abrazo.
-¿Por qué estas con Zabini y Malfoy? -Me pregunto molesto, apenas correspondiendo mi saludo.
-Salimos a celebrar, después de mucho trabajo entregamo un trabajo muy importante.
-Te vuelvo a preguntar ¿Qué haces con ese par de serpientes? -Me cuestiono de nuevo con el mismo tono molesto.
-Ya te lo he dicho, estamos celebrando. -Le conteste con seriedad. -Trabajo con ellos Harry tengo que llevar una relación amigable por el bien de mi trabajo, es solo eso. -Le mentí con algo de remordimiento, no debía decirle mis verdaderas razones, conociéndolo se habría querido vengar por el mismo y yo quería tener ese placer.
-No me parece bien Hermione, ese par siguen siendo los mismos de antes no quiero que te lastimen. -Me dijo preocupado, no pude más que agradecerle profundamente sus palabras, como siempre mi querido Harry trataba de protegerme, le abrace con fuerza y bese su mejilla.
-No tienes de que preocuparte, se están portando bien y yo los mantengan a raya. -sabia que seguía mintiendo pero no quería preocuparlo más de la cuenta. -Es más si quieres acompáñame a la mesa.
-Esa no es buena idea Mione. A menos que quieras que tengamos problemas. Además deja decirte que te ves preciosa.
-Gracias -Le dije mientras le sonreía. -Bueno entonces nos vemos después. –Dije intentando despidiéndome.
-No pensaras que voy a dejar que ese par te lleve a casa. –Contesto en tono autoritario.
-Voy con ellos un rato mas y después te parece si me llevas a mis casa. -Eso me facilitaría mas las cosas.
-Claro, entonces me avisas cuando quieras que nos vayamos.
-Muy bien. -Le conteste mientras regresaba a la mesa. Cuando llegue el ambiente estaba bastante tenso, por lo que me pude dar cuenta al parecer discutieron, ambos estaban enojados.
-¿Ocurre algo? -Pregunte pero los dos dijeron que nada pasaba. Llevamos una conversación cordial el resto de la noche en la que por accidente derrame vino sobre el pantalón de Malfoy y yo amablemente le ayude a limpiar, aunque eso lo turbo más y salió corriendo rumbo al baño mientras yo contenía la risa. Zabini aprovecho la ausencia para acercarse a platicar, yo le miraba de manera disimulada, mientras rosaba su rodilla con mi mano mientras charlábamos, pude notar cómo se ponía cada vez más nervioso, hasta que llego Malfoy ya completamente seco y Zabini tuvo que retirarse un poco a regañadientes por la mirada furiosa del rubio.
Yo estaba divertida por los intentos que hacían ambos para llamar mi atención. Hasta que decidió que era suficiente. -Me disculpan un momento ahora regreso. -Me disculpe y pedí discretamente al capitán de meseros que me siguiera, pague la cuenta y le llame a Harry para retirarnos, sabía que no le agradaría a los Slytherin pero eso era parte del plan, necesitaba hacerme deseable e interesante para ellos. Y Harry sin saberlo me ayudaría.
Regrese a la mesa después de unos minutos. -Chicos me retiro ya es hora de irme.
-Pero te vamos a llevar a tu casa. -Dijo Zabini
-No es necesario, pero quiero agradecerles me la pase increíble con ambos, hay que salir más seguido juntos. -No todo era mentira me divertí de lo lindo haciéndolos rabiar por un lado y incitándolos por otro.
-¿Pero cómo te vas a ir? -Pregunto contrariado Malfoy.
-Me encontré por casualidad con Harry y el me llevara. -Sin más me despedí no sin antes estrechar sus manos y besar sus mejillas, Draco seguía furioso, pero Zabini tembló al sentir mis labios sobre su mejilla. -Ya pague la cuenta, tenía que ser así para recompensarlos un poco por todo su esfuerzo y empeño en el trabajo, ha sido una velada encantadora me divertí mucho. -y sin darles oportunidad a contradecirme salí con toda elegancia, esa era la culminación de todo el día, pagar la cuenta era cerrar con broche de oro, eso los haría rabiar los conocía lo suficiente para saber lo que representaba que alguien como yo les pagara algo.
Harry ya me esperaba en la puerta del lugar, amablemente me ayudo a ponerme el abrigo y me llevo a casa muy al estilo muggle en su despampanante auto.
-Gracias Harry, eres muy amable al traerme hasta acá.
-No podía dejarte sola en las garras de esos dos.
-Ya te he dicho un muchas veces que se cuidarme sola.
-No lo dudo, pero no puedo dejar de preocuparme. -Me dijo en un tono bastante raro.
-No seas tonto Harry no debes preocuparte, te agradezco el interés pero no debes hacerlo, puedo manejar a esos dos a la perfección.
-Si me di cuenta que están locos por ti. -Me dijo con un poco de resentimiento. -Aunque es lógico eres muy bonita.
Algo en las palabras de Harry me hizo sentir mariposas en el estomago, trate de calmarme un poco antes de contestar. -No me dirás que estas celoso. -le pregunte con cuidado.
-Es que te llevas demasiado bien con Malfoy y Zabini. -ahí estaba otra ves ese tono de reproche en sus palabras
-Pero sabes que tú eres mi mejor amigo, mucho más importante para mí que cualquier persona, ellos solo son mis compañeros de trabajo. -Le dijo con sinceridad y tome su cálida mano.
-Es que ese es el problema Hermione, que ya no puedo conformarme con ser tu mejor amigo, yo te quiero. -Sus palabras me dejaron congelada y lo que paso después fue aun más inesperado, Harry tomo mi cintura y me beso en los labios de manera urgente, con pasión y yo solo me deje llevar en el fondo lo deseaba tanto, el había sido mi amor imposible desde que estábamos en el colegio y solo por Ginny nunca me atreví a decir nada pero ahora este beso despertaba en mi muchas emociones y sentimientos que había creído enterrados.
Lo que estaba lejos de imaginar era cuanto cambiarían las cosas y mi venganza por ese beso.
