Oola!
Un gran saludo a todos
Les informo que hoy estoy extremadamente feliz
y es que ha pesar de mis creencias de que esta historia no tendría nunca ni un review
una personita a venido para demostrame lo contrario
y en definitiva me ha hecho el día. . .
así que hoy vengo publicando new capi solo por esa persona
te agradesco mucho Allison Evanz
y te dedico este capi a ti así que espero que lo disfrutes
este es la continuación de la historia contada por Percival sobre como se conocieron todos
dps de esta iia viene la historia de la manzana y bla bla bla. .
así que pido paciencia hasta que llegue con eso
mientras tanto espero que les guste este. . .
Capítulo 6: Sueños compartidos.
Así fue como todos nos conocimos. Lancelot estaba realmente entusiasmado con eso de la búsqueda del tesoro, así que después de haber hecho las presentaciones nuevamente, nos escabullimos de ahí, lo que no fue muy difícil ya que Genevieve se encontraba flirteando con un chico del mercado
- Eso fue realmente fácil – dijo Galahad sorprendido.
- Esperaba que esto representara un reto mayor – comentó Lancelot pensativo – de todas formas no importa mucho, debemos comenzar con la búsqueda.
- ¿Qué exactamente es lo que buscamos? – preguntó Percival sin muchos ánimos.
- Bueno, eso aún no lo sé – les respondió Lancelot.
- ¿Cómo es que no lo sabes? – preguntó Dagonet armando un gran escándalo.
- Eres realmente fastidioso – se quejó Tristán.
- Pues, Richard me dijo que este era el mapa para encontrar un gran tesoro, la verdad no se en que consista, pero resulta que soy una persona realmente determinada cuando se trata de algo que me interesa, y bueno, ese tesoro realmente me interesa.
- Vaya, a este niño le gusta hacerse el interesante – comentó Galahad.
- La verdad nadie le toma mucha importancia – le respondió Lamorak.
- ¡Nadie pidió tu opinión! – le espetó Lancelot y luego redirigió su vista hacia el mapa que tenía entre sus pequeñas manos – muy bien, aquí dice que deberíamos caminar al norte, exactamente ciento ocho pasos en esa dirección.
- ¿Alguien sabe dónde queda el norte?
- Serás distraído Dagonet – le dijo Gawain.
- El norte queda en esa dirección – dijo Percival apuntando hacia un callejón muy estrecho.
- ¿Estás seguro? – preguntó Lamorak que ya se encontraba más dormido que despierto.
- ¡Despierta Lamorak! Si él dice que es así entonces le creo, ahora muévanse y comiencen a contar – les instó Lancelot al tiempo que comenzaba a caminar contando cada uno de sus pasos.
- Uno – dijo Tristán dando el primer paso.
- Quince – agregó después de rato Gawain, tratando de deslizarse entre el callejón que realmente era muy estrecho.
- Treinta y siete – dudo Galahad antes de decir el número, se encontraba balanceándose sobre una tabla de madera que estaba puesta sobre unos barriles.
- ¡Cincuenta y dos! – dijo Lancelot dando un paso firme al subir el primer escalón de unas grandes escaleras.
- Setenta y. . . – bostezó Lamorak acostado sobre una carroza de sandias – ¡Siete! – completó, despabilando al darse cuenta que esa no era su cama.
- ¡Aaaaahh! ¡Pero si yo no sé contar aún! Solo tengo cinco años, ¿Que se espera de un niño de cinco años? ¿Ustedes están locos? ¡Como conocen esos grandes números! ¿Ahora cual sigue? – Dagonet estaba armando un verdadero alboroto mientras trataba de guardar el equilibrio ya que se encontraba parado sobre una barda a un metro del suelo.
- ¡Noventa y cinco! – le gritaron molestos el resto de los niños que igual se encontraban parados sobre la barda y que estaban esperando a que Dagonet avanzara. El peliazulado terminó cayendo hasta el suelo debido al sobresalto.
- ¡Ciento ocho! – informó Percival cuando hubo dado el último paso de su larga caminata, en ese momento se encontraba parado frente a una panadería.
- Perfecto Lancelot, tu tonto mapa nos trajo hasta la panadería, ¿Sabes quien trabaja aquí? Correcto, mi mamá. No imaginas lo que me hará si se entera que no estaba con Genevieve en la plaza – comentó Gawain inflando las mejillas y apretando los puños.
- Cálmate, de todas formas, aquí no termina la búsqueda, según el mapa. . . – Lancelot se detuvo un momento a tratar de descifrar lo que ponía el mapa.
- ¡Hey, Percival! Mírame, he aprendido a hacer malabares – decía Dagonet mientras lanzaba tres naranjas. que había encontrado en una carreta, al aire y las volvía a atrapar.
- Deja de hacer tonterías – le reprendió Percival al tiempo que le lanzaba una naranja en la cara.
- ¡Eso me dolió! – se quejaba Dagonet saltando por ahí, repentinamente, pisó la cola de un animalito que se encontraba bajo la carreta, el animal comenzó a gruñir amenazadoramente.
- ¿Escuchan eso? – preguntó Tristán.
- Si, suena como si fuese un. . .
- ¡Perro furioso! – gritaron seis de los niños, ya que Lancelot se encontraba demasiado ocupado con el mapa como para darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor - ¡Huyan!
El perro estaba tan enojado porque Dagonet le pisara la cola que todos salimos corriendo de ahí, y por si eso fuese poco, tuvimos que cargar a Lancelot que no se había dado cuenta de nada y aún seguía descifrando el mapa. Después de que nos libramos del perro, creímos que al fin estábamos a salvo, pero Dagonet consiguió que también nos persiguiera un mapache rabioso, que el lechero nos gritara enfadado, que el sastre nos corriera de su local, que casi nos atropellara una carreta y que el cerdo que había estado molestando al inicio del día nos persiguiera incansablemente por todo el pueblo. Al final del día, nos encontrábamos fuera del pueblo, en el campo.
- Uff, realmente pensé que moriríamos – comentó Gawain tratando de recuperar el aliento.
- Claro, pero todo esto ha sido a causa de una sola persona – les recordó Lamorak que estaba enojado porque en todo el día no había podido tomar su siesta.
- Oigan chicos, ¿Por qué me miran así? Vamos, ¿Están tratando de culparme de todo lo que pasó? Pero si solo fue un accidente. . . tras otro. . . tras otro. . . tras otro – se defendió el peliazulado.
- ¡Ya quisieras! – gritaron todos a coro.
- De todas formas, nuestra búsqueda no valió la pena, nos pasamos todo el día huyendo y corriendo alrededor de todo el pueblo y al final no logramos nada.
- No pienses eso Lancelot, porque al final, nosotros que somos tan distintos unos de otros, logramos unirnos por un interés común, ¿Y sabes qué? Al final, he llegado a considerarlos a todos como mis amigos – les habló Galahad con una sonrisa plasmada en el rostro.
- Pues yo creo que eres realmente cursi – dijo Dagonet.
- ¿Lancelot, viste bien este mapa? El tesoro se encuentra. . . – comenzó diciendo Tristán, que sostenía el mapa entre sus manos, pero fue interrumpido por el resto de los niños que se acercaron a verlo mejor.
- ¡Se encuentra aquí! – exclamaron todos realmente asombrados; después de todo, nadie esperaba que tras correr por todo el pueblo terminarían encontrando el lugar del tesoro.
- El mapa indica que el tesoro se encuentra justo donde este manzano – les dijo Lamorak.
- Que divertido, dijiste manzano – rio tontamente el niño de azules cabellos.
- Asi se llama, tonto – le espetó Percival.
- Hay un hueco en el árbol, ¿Ustedes creen. . .? – preguntó Gawain y nuevamente todos se reunieron para asomarse al hueco en el tronco del árbol.
- Son. . . – Percival alargó su pequeña mano y la metió en el hueco, cuando la sacó estaba sujetando algo en ella.
- ¡Son espadas de madera! – exclamaron Galahad y Tristán.
- ¿Qué tipo de tesoro es este? – gritó enfadado Lancelot.
- Vaya, no se lo está tomando muy bien – le comentó Lamorak a Percival.
- Nadie lo haría, después de tanto esfuerzo – respondió Percival.
- ¡Pero son espadas de madera! Son realmente divertidas – dijo Dagonet al tiempo que le asestaba un golpe en la cabeza a Lamorak que estaba parado a un lado suyo – Ups, lo siento, no era mi intención.
- ¿Sabes lo que significa esto Dagonet? – preguntó el rubio y Dagonet negó con la cabeza – ¡Esto es la guerra! ¡A él Tristán! – instó y entre los dos comenzaron a atacar al peliazul.
- ¡No! ¡Aléjense! ¡Galahad, has algo! – gritaba Dagonet mientras hacia un pobre intento por defenderse, el castaño decidió ayudarle.
- Estoy teniendo una increíble visión en este momento – comentó Lancelot al tiempo que estiraba su brazo frente a él y sostenía una de las espadas – planeo convertirme en un caballero, no en cualquiera, quiero ser el mejor caballero, quiero que me recuerden por siempre y quiero tener grandes riquezas y alcanzar la fama, eso es lo que quiero.
- Y ya comenzó con sus delirios de grandeza – comentó Tristán segundos después de haber esquivado uno de los ataques de Dagonet.
- ¿Ustedes me apoyarán y me seguirán cierto? – preguntó el pelinegro de rojos mechones a sus amigos.
- ¿Por qué tenemos que hacerlo? – le preguntó un quejumbroso Dagonet.
- Porque yo soy un líder por naturaleza, necesito de personas que estén de mi lado, que sirvan a mis propósitos y estén dispuestos a todo por mí, ¿Qué sería un líder sin alguien a quien liderar?
- Un payaso con grandes expectativas de la vida – le respondió Dagonet.
- ¡No estamos hablando de ti! – espetó Lancelot y después volvió a su pose de líder innato y volvió a preguntar - ¿Me seguirán a donde yo diga, cierto?
- ¡Hasta el fin del mundo! – exclamaron Lamorak y Tristán alzando las espadas de madera al cielo tras haber tumbado a Dagonet al suelo, Galahad afirmó con una sonrisa.
- ¡Eso sería estupendo! – afirmó Dagonet después de haberlo pensado un poco, luego de lo cual se incorporó y volvió a atacar al par de rubios.
- ¿Tú qué dices Gawain?
- No lo creo, yo planeo convertirme en un gran cocinero – dijo cruzándose de brazos y cerrando los ojos, luego abrió uno de ellos y le dirigió un vistazo a una de las espadas que quedaba tirada en el pasto – aunque eso de tener grandes aventuras todo el tiempo suena tentador, y recibir el merito de un victorioso combate no está nada mal – comento para luego recoger la espada y unirse al juego de Dagonet, Galahad, Lamorak y Tristán.
- ¿Y qué hay de ti Percival? – volvió a preguntar el niño de rojos mechones.
- No es exactamente lo que busco, pero igual es tentador tener una vida llena de aventuras, y creo que si decidiera un futuro como ese, que mejor que estar rodeado de amigos, – sonrió, Lancelot también le sonrió, pero cuando se hubo dado cuenta de lo que había dicho, cambió totalmente su expresión – claro, que no es porque realmente quiera estar con ustedes, la verdad no me importa eso.
- ¡De acuerdo, entonces, a partir de ahora, todos perseguiremos la misma meta! – exclamó Lancelot sonriente, imaginándose el grandioso futuro que les esperaba.
Así fue como nos conocimos, y así fue como comenzamos a perseguir nuestra meta de lograr convertirnos en caballeros, la verdad, era el sueño que tenía Lancelot, pero de alguna forma todos nosotros comenzamos a pensar en ello como lo que realmente queríamos. No suelo decirlo muy frecuentemente, ni siquiera para mí mismo, pero esa fue la primera vez que sentí que realmente pertenecía a algún lugar, la primera vez que sentí que realmente era importante, pero sobre todo, la primera vez que conocía personas tan valiosas para mí, aquellos a los que realmente puedo llamar amigos.
- ¡Oh! ¡Percival eso fue algo realmente hermoso! – exclamó Dagonet que hasta ese momento había estado escuchando la historia de su amigo de orbes violetas con mucha atención, igual que Gawain y Blanca Nieves – ¡Ven aquí, alguien se merece un abrazo!
- ¡Aléjate de mi Dagonet! – gritó Percival propinándole un duro golpe en la cabeza a su amigo, que se acercaba con los brazos abiertos dispuesto a abrazarle.
- ¿Por qué hiciste eso? – lloriqueó.
- Porque eres realmente irritante.
- Es una muy bonita historia Percival – le dijo la princesa sonriéndole abiertamente – Pero, ¿Realmente hablaban de esa forma a sus cinco años?
- Bueno, puede que lo haya modificado un poco, pero la esencia es la misma, el mismo chiflado de siempre, – dijo dedicándole una mirada reprobatoria a Dagonet – el mismo líder obstinado, decidido y con delirios de grandeza, el mismo chico sonriente y soñador – dijo pensando en Galahad – y. . .
- Y el mismo chico inexpresivo y cerrado pero de gran corazón – completó Blanca Nieves dedicándole una gran sonrisa a su amigo, provocando que éste se ruborizara violentamente - ¿Saben algo chicos?
- Yo sé muchas cosas – dijo Dagonet alzando repetidamente las cejas.
- Cállate – ordenó Gawain.
- Deberían celebrar esta ocasión tan especial, no todos los días se cumplen doce años de conocer a tus mejores amigos, ¿Qué tal si vamos al mercado?
- ¡Pero el mercado queda en la otra dirección! ¡A ocho kilómetros de aquí! – se quejó Dagonet – Además, ¿Para qué quieres ir al mercado?
- Es una sorpresa – sonrió y después tomó a Dagonet y a Percival de las manos y corrió en dirección al mercado, instando a Gawain a que les siguiera.
Blanca Nieves les condujo hasta el mercado lo más rápido que pudo, el día estaba cerca de su final, y eso significaba que todos los puestos cerrarían, por lo que quería llegar a tiempo para obtener todo lo que necesitaba. Ella se encontraba muy agradecida con los caballeros por haberle permitido quedarse en su hogar mientras se ocultaba de la malvada reina, y quería pagárselos de alguna forma, cuando Gawain y los demás le comentaron que ese mismo día cumplirían doce años de haberse conocido pensó que podría hacer algo para retribuirles todo lo que habían hecho por ella.
Cuando regresó a su hogar sacó de ahí a todos, y les pidió que fuesen a ocuparse en otros asuntos, ella se apoderó de la cocina y comenzó a trabajar arduamente en su labor, quería darles una gran sorpresa a los caballeros y por eso se esforzó mucho para que la sorpresa que les tenía planeada quedara de lo mejor.
Para cuando los caballeros regresaron a casa se encontraron con una gran bienvenida por parte de su querida princesita, Blanca Nieves estaba cubierta de harina desde la cabeza hasta los pies, tenía puesto un delantal y sostenía una gran bandeja con un pastel en ella, todos estaban sorprendidos, Blanca Nieves no era muy buena en la cocina, entre ella y Gawain trataban de preparar la comida para todos, y de milagro la comida no había resultado envenenada nunca, además, la niña detestaba ensuciarse, era sorprendente que su rostro se encontrara cubierto de harina.
- Les he preparado un pastel, es de manzana – les dijo con una sonrisa tímida, estaba muy avergonzada por lo que estaba haciendo, y al pensar que nunca había hecho ese tipo de cosas por nadie se ruborizo completamente – Felicidades.
En ese momento los caballeros comprendieron a que se debía el comportamiento de Blanca Nieves, todos corrieron a abrazarla por el gran gesto que ella habia tenido para con ellos.
Y así termina el capi de hoy
¡Dios santo! sigo tan feliz. . . y repito
Muchas gracias Allison Evanz
tal vez me dure un poco más mi felicidad
no lo se
Percival: pues ojalá que no, no te voy a estar soportanto así ¬¬
mira que eres demasiado cruel conmigo TT_TT
como sea, nos vemos después
en mi próxima actualización y recuerden. . .
"Coman frutas y verduras"
y lavense los dientes
nos vemos!
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