¡Hola a todos!
Aquí os traigo un nuevo capítulo de la historia. Volvemos a donde nos quedamos en el capítulo 2.
No me cansaré de daros las gracias a todos los que leéis el fic y a todos lo que comentáis. No tengo palabras.
Y sin más os dejo con el capítulo 4.
GLEE NO ME PERTENECE, PERTENECE A RYAN MURPHY Y A LA CADENA FOX
Capítulo 4: Fútbol, paseos y dolores de cabeza.
-Vaya, vaya, vaya, ¿pero a quién tenemos aquí? ¡Si es mi nerd favorita!- Brittany hablaba con el aire de superioridad que había usado siempre contra Rachel en la escuela.
-Por favor, renueva tu armario que eso no se lo pondrían ni los que viven debajo de un puente ¡jajajajaj!-Se rió Santana al ver la imagen que traía Rachel.
-Hola Quinn-dijo Rachel.
Hasta ese momento Quinn se había mantenido ajena a la conversación. No quería burlarse de la que había sido su mejor amiga por años. Le dolía ver cómo la estaban tratando sus mejores amigas pero no le quedaba otra que alejarse de allí.
-¡Piérdete nerd!- dijo la rubia y se marchó de allí con aire de superioridad seguida por sus dos perritos falderos.
-Vaya, veo que os conocéis desde hace tiempo. Por cierto, ¿qué me estabas diciendo?- preguntó Finn.
-Que esa chica rubia era mi mejor amiga- respondió la castaña.
-¿¡Qué?! Me estás haciendo un chiste, ¿verdad?
-Nop, para nada. Quinn era mi mejor amiga pero de sopetón dejó de hablarme. Intenté llamarla, le dejaba mensajes, iba a su casa pero nada. No la había visto desde el último día del curso pasado.
-Vaya, sí que es curioso. Pero, en fin, mejor sigamos hacia clase.
-Mejor será.
A pesar de que estaban en la clase favorita de la castaña, lengua, no se podía concentrar en ella. Daba vueltas a todo lo que había pasado con la rubia en los pasillos solo minutos antes. Había oído decir que Quinn se había juntado mucho con Brittany y con el nuevo bombón de la ciudad pero, ¿cómo podía ser que no hubiera tenido la decencia de dirigirse a ella? ¿Por qué se había pasado todo el verano esperando un signo de vida de la rubia y esta no se había dignado a deirle nada? Le habría bastado con un "lo siento, pero ya no podemos ser amigas". No le hacía falta más explicación. Ella sabía perfectamente por qué Quinn había decidido dejarla de lado. Respetaba su decisión de no juntarse con una friqui como ella pero que al menos hubiera tenido la decencia de decírselo.
A todo esto le daba vueltas Rachel cuando sonó el timbre. Después de unas cuantas clases más y de un almuerzo en compañía de Finn, al cual hizo una visita guiada por todas las instalaciones del instituto, que había conocido gracias a su primo, un año mayor que ella; sonó el timbre que indicaba el final del primer día del año escolar. "El primer día de un largo año" pensaba la castaña. Y no se equivocaba.
Al salir del aula de Química, su última clase del día, se encontró con Finn en su taquilla.
-Hola. ¿Qué te parece si esta tarde nos dedicamos a hacer un tour por la ciudad? Llegué hace dos semanas y no conozco casi nada de por aquí.- le sugirió el chico.
-Me encantaría pero en media hora son las pruebas para el equipo de fútbol y quiero entrar en el equipo-se justificó la castaña.
-No hay problema. Me quedo contigo, luego te acompaño a casa y dejamos lo de la visita para otro día.
-¿Por qué quieres quedarte? Pensaba que a un chico como tú no le gustaba mucho el fútbol.
-Y así es. Pero me apetece verte jugar. ¿No puedo?
-Claro que sí.
Bajaron al campo de fútbol. Finn se quedó en las gradas con sus cartas de rol mientras Rachel fue a los vestuarios a cambiarse. Cuando salió, el chico le saludó con la mano y alzó los pulgares en señal de apoyo y ánimo. La chica se quedó pensando que nadie en toda su vida se había molestado tanto por ella como lo hacía Finn. Y menos si se trataba de alguien que apenas conocía de unas horas.
Después de la práctica y que Rachel se hubiera duchado, los dos amigos se dirigieron a casa de la castaña. Durante el paseo hablaron de los gustos y aficiones de ambos, muchas de las cuales eran comunes para los dos. Al llegar a casa de Rachel, Finn la cogió de la mano y la volteó para que lo mirara.
-Yo...quería decirte que he conocido a muchas personas en mi vida, pero jamás había conectado tanto con una.-le dijo el chico un poco nervioso.
-La verdad es que yo no suelo conectar mucho con nadie, pero contigo parece que no sea verdad.- se rió Rachel.-Bueno, nos vemos mañana.
-Si claro. Nos vemos.
Se despidieron y Rachel entró en casa.
En realidad había mentido con respecto al último comentario: si que había conectado antes con alguien, y ese alguien se le había escapado de las manos.
Por su lado, nada más terminar las clases de su primer día, Quinn se fue directa a su casa. No le apetecía estar con nadie. Después de su encuentro con Rachel, la rubia se había pasado todo el resto del día dándole vueltas al mismo tema: ¿debería hablar con ella? No estaba muy segura de esto. Se había pasado todo el verano ignorándola, ¿por qué debería darle una explicación?
En esto estaba cuando alguien entró en su casa. Su madre llegó cargada con bolsas de la compra. Decidió bajar a ayudarla. Cuando ya habían terminado de guardar todo en sus respectivos lugares, Quinn y su madre comenzaron a hablar.
-Hoy he visto a la sr. Berry, el padre de Rachel.-le dijo la sra. Fabray.
-Ah, vale.-dijo Quinn pareciendo que no le importaba.
-¿Se puede saber que te pasó con Rachel? El último día que os vi juntas fue el día de la graduación. Desde entonces te has estado juntando con la niña que te hacía la vida imposible en la primera, la misma por la que tuvimos que ir varias veces al despacho del director por acoso escolar, y con la nueva niña del barrio. ¿Me puedes explicar que os pasó?
-Nada. Simplemente nos distanciamos.
-Querrás decir "te distanciaste". Rachel se pasó todo el verano viniendo aquí a buscarte pero nunca estabas. Y los días que si me hacías decirle que no lo estabas. He sido paciente pero te lo tenía que preguntar.
- Mira mamá, ahora no me apetece hablar del tema. Voy a hacer los deberes que me quedan.-
Dicho esto se dirigió a su habitación.
-Tú y yo no hemos terminado con este tema.-le dijo su madre alzando la voz para que pudiera oírla.
Quinn se encerró en su cuarto y no salió hasta la hora de cenar. Se pasó todas esas horas tumbada en su cama pensando en Rachel. Si era verdad que durante su etapa en la primaria habían sido las mejores amigas y que iban todos los días a casa de una o de la otra a hacer el deber, jugar o simplemente pasar el rato. Pero también era verdad que sabía perfectamente por qué había dejado de dirigirse a ella: si quería ser la más popular del instituto debía olvidarse de ser amiga de una nerd. No se podía permitir ese lujo.
Cuando bajó a cenar, la comida transcurrió en un completo silencio y cuando terminó Quinn se dirigió directa a su habitación para evitar que su madre siguiera con el interrogatorio que había empezado esa tarde. Decidió llamar a Brittany para que le diera conversación y tener una escusa en el caso de que su madre intentara abordarla con el tema de Rachel. Hablando con Brittany se le hizo la hora de dormir por lo que decidió cortar la llamada e irse a la cama. El día siguiente le esperaría uno larguísimo. Pero no sabía lo que estaba por ocurrir.
Espero que estéis disfrutando la historia y os esté gustando.
Capítulo 5: Conversaciones inoportunas.
PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN: DOMINGO 27
Dejad vuestros reviews y gracias por leer la historia.
Con cariño, CVC
