Al principio Marinette estaba agradecida de estar resfriada, porque gracias a su resfriado había sido capaz de hablar con Adrien, él chico que la traía loquita.
Había sido un momento tan natural entre ellos, que estaba feliz. Realmente jamás olvidaría que había podido formular más de una oración frente al muchacho.
El problema radicaba en que gracias a ese resfriado ya llevaba cuatro días en cama. Sabine estaba tan preocupada que ni siquiera la dejaba asistir a clases, no quería que contagiara a sus compañeros o que su hija se sintiera peor.
Estaba tomando jarabe para la tos y otras pastillas que su madre le había comprado. Pero parecía que el resfriado no se quería ir de su sistema, que quería mantenerla aún más tiempo en cama.
Alya le pasaba las tareas por WhatsApp para que no se atrasara. Por lo menos era una buena amiga.
—¿Y has sabido algo de tu crush? —preguntó Alya mediante la llamada.
Marinette rió. Nunca faltaba ese tema de conversación, parecía ser el favorito de la morena.
—La última vez que lo vi le contó a mi mamá que tenía las manos rotas por el frío. Mi mamá dijo que le regalaría una crema.
—¿Y ya se la regaló? Porque sino, así tienen un tema de conversación.
—¡Me vas a decir que soy inmadura! Pero cuando vi la crema en el velador de mi mamá, la escondí en mi cartera para ser yo quien se la de —admitió roja de la vergüenza.
Las carcajadas de Alya no tardaron en llegar. En vez de molestar a su amiga, solo consiguieron hacerla reír también. La verdad es que sí, su actitud infantil resultaba bastante graciosa.
Pero no podía evitarlo. Debía aprovechar cada oportunidad que se le presentará para poder hablar con él.
O intentar hablarle, porque normalmente se ponía tan nerviosa que olvidaba que poseía la capacidad del habla. Lo que hacía que todo se tornara bastante incómodo.
—¡No puedo creerlo! ¡en serio estás loquita por él!
—No es que este loquita por él, solo buscó oportunidades para conversar —se defendió.
—¿Y qué le dirías? "Oye amigo, te traje un regalo". Después abres la cartera y muestras la crema. Sí, muy romántico.
—Tú sarcasmo duele.
—Así me amas.
Hablaron durante una hora más aproximadamente. Porque cuando dejaron de lado el tema del chico rubio, decidieron retomar el tema de las tareas.
Alya era como una amiga que también puede ser considerada una hermana, porque te apoya en toda situación. Y con paciencia te ayuda. Por eso, la ayudó con los ejercicios de Matemáticas. Explicando pacientemente cómo resolverlos.
En el momento en el que la llamada finalizó, Marinette estaba tan cansada que se quedó dormida.
Pero despertó cuando escuchó a su madre llegar. Se levantó, se colocó la bata sobre el pijama y se dirigió a la cocina para comer con su madre.
—Hija, traje pizza —le comunicó Sabine —. Como has estado tan enferma, quería compensarte.
—Gracias, mami —Marinette besó en la mejilla a su madre, con ternura. Era lindo cuando tu madre te consentía de vez en cuando.
—Vamos a tú habitación.
Marinette llevó los vasos y la botella de Coca-Cola. Luego acomodó su escritorio, de ese modo su madre podría comer cómodamente.
Sabine subió y comenzaron a comer. La adulta le comentó como le había ido en el trabajo, que todo estuvo tranquilo, todo bien. Después Marinette le contó su día, que tuvo una tarde llena de tareas.
—Alya es muy buena contigo, me alegra que tengas amigas así.
Marinette asintió, verdaderamente tenía suerte de contar con una amiga como Alya. Alguien que te demuestra su apoyo incondicionalmente.
—Oh, hablando de amigos tuyos, hoy vi a Adrien —Marinette casi se atora con su bebida, Sabine era la que siempre sacaba el tema de Adrien —. Yo tenía frío, y él me puso sus manos en la cara para mostrarme que estaban calidas.
Marinette imaginó la escena y no pudo evitar reír. Le daba risa pensar en las gigantescas manos de ése hombre en la pequeña carita de su madre.
Y también sintió algo de envidia, ¡sería adorable que sus manos tocarán su rostro! ¿qué se sentiría? ¿calidez, ternura? Solo podía imaginarlo.
Tuvo que contener un suspiró para no llamar la atención de su mamá.
—Y yo creí que era una indirecta para que le diera su crema, porque tiene las manos rotas. Entonces le dije que tú me la quitaste, que tú se la quieres entregar.
El corazón de Marinette se detuvo.
¡Qué no sea cierto, qué no sea cierto!
—¿En serio le dijiste eso? —intentó que su voz no demostrará el temor que sentía en ese momento.
—Sí, le dije.
El mundo de la azabache se vino abajo.
Su madre había dicho algo sumamente penoso frente a su crush. Le había contado que ella tenia la crema y que ella quería entregársela. Nada de eso era mentira, ¡pero ella no quería que se supiera!
¿Por qué las madres son expertas avergonzando a sus hijas? Quizá lo hacen sin darse cuenta, pero de todas formas ¡lo hacen!
—De todas formas, me preguntó por ti. Le dije que todavía estás resfriada, y él dijo que era una lástima.
Otro suspiró fue contenido.
¿Una lástima? ¡él se preocupaba por ella! Eso era más que tierno.
—Es muy considerado.
Era gracioso que por dentro prácticamente estaba gritando a todo volumen, pero con su madre tenía que comportarse de un modo serio, como si realmente no fuera la gran cosa. ¡Pero sí lo era!
—Sí. Pero también me pidió que te dijera que descargues de nuevo Pokémon, el juego de celular.
—¿Pokémon Go?
—Exacto. Dijo que podían jugar juntos.
¡¿Jugar juntos?!
¡¿Adrien quería jugar con ella?! ¡¿qué?! ¡todo eso era demasiado para la pobre chica!
—¿En serio? —preguntó del modo más tranquilo que le fue posible.
—Dijo que el juego se actualizó, que ahora puedes intercambiar los personajes y agregar amigos. Él me pidió que lo descargues.
¡Eso era demasiado hermoso para ser cierto! Prácticamente él quería jugar con ella, ¡qué bonito!
—Vaya, ¡qué genial! Gracias por contarme.
—Él es muy infantil. Me estuvo hablando de Pokémon a mí, que no me interesa. Aunque se veía feliz.
¡A mí me encanta Pokémon! Podría hablarme del anime, de las canciones, de las películas e incluso del juego durante horas y yo lo escucharía feliz, incluso opinaría, aunque no sé si lo haría bien o no.
Después de todo, jamás he sido experta en nada.
—Supongo que es apasionado al tema, por eso te hablaba de eso.
—Igual que con los cubos, dijo que le está enseñando a su hijo. Solo que él aún no aprende, y claro, es muy pequeño —rió Sabine.
¡Qué ternura! Enseñarle tus gustos a tu hijo debe ser una de las sensaciones más hermosas de todo el mundo, porque... después de todo, ese niño es tu descendencia, alguien que siempre estará presente en tú vida, alguien que te verá como un ídolo.
Después de comer, Sabine le dio las buenas noches a su hija y se retiró.
Marinette se lavó los dientes, se sacó la bata y se fue a dormir.
Antes de intentar pegar el ojo, escribió en su cuaderno especial. No era un diario, era un cuaderno en el que escribía cuando sentía que la situación lo ameritaba.
"No puedo expresar del modo correcto todo lo que estoy sintiendo en éste momento.
Desde que me puse a ver la tercera película de Pokémon y puse una captura de la película en mi estado, todo comenzó a cambiar entre Adrien y yo.
Recuerdo que ése mismo día él me había enviado un mensaje, incluso recuerdo que decía 'Pokémom 2000?' Y yo sentí tanta vergüenza que simplemente no respondí nada. Ni siquiera abrí el mensaje para que no saliera el visto.
Pero mí sorpresa fue enorme cuando al día siguiente en el trabajo de mi mamá él me habló. Me recomendó ver la última película de Pokémon, y yo la vi solo porque él parecía estar demasiado entusiasmado, emocionado con la idea de que yo la viera.
Desde entonces he estado viendo algunas películas de esa saga. Solo porque me encantan, y me llena el corazón la idea de tener algo con que hablar con Adrien. Me emociona mucho pensar que podemos ser buenos amigos, si es que aún no lo somos.
Aunque también me hace sentir un poco triste. ¿Por qué triste? Porque siento que habla de esos temas conmigo, porque soy su única opción. ¿A qué me refiero con esto? A que nadie más debe escucharlo cuando habla de Pokémon, porque... quizás todos sus amigos son tan grandes como él.
Supongo que con el tiempo sabré si todo esto de Pokémon es lo único que tenemos en común. Porque por ahora, lo es.
¿Y si Pokémon es nuestro para siempre?"
Después de escribir todo eso, guardó el cuaderno y no pudo dejar de sonreír.
Sentía que ese día había sido una mejora entre ambos. Que él preguntará por ella era algo tierno, demasiado bello.
—Lástima que mi celular no tenga espacio para nada más...
