—Vale. Vuestra misión es, básicamente, trabajar en equipo para derrotar a las simulaciones de Akuma —explicó el director, pausadamente—, antes de quince minutos.
—Atún comido —vaciló el gato negro, confiado.
—No subestimes a tus adversarios, Chat Noir.
El grupo de cinco héroes entró en la cabina de simulación, un gran espacio puramente blanco. Pronto este tomó forma de la capital parisina. Tres individuos se materializaron: eran figuras simples, al parecer con poderes de hielo, electricidad y oscuridad. No tenían cara y la energía brotaba de sus cuerpos ligeramente translúcidos.
—Vale, chicos, yo os lidero —anunció la mariquita, descolgando su yoyó.
—¿Y por qué tú? —inquirió la de naranja, arqueando una ceja.
—Porque es el Miraculous más poderoso —respondió el gato.
—Chicos, ya —dijeron al unísono la tortuga y la abeja, quedando después muy extrañados—. ¡Hey! ¡No me copies! ¡Ugh, para!
Ladybug observó, callada. Alucinaba con los cambios de actitud de los portadores. Chloé se volvía más trabajadora, Nino más sabio, Adrien más rebelde, Lila más directa e incluso ella misma más segura. Nunca entendería cómo funcionaban realmente los Miraculous.
—Creo que sería mejor si hiciéramos una votación —sugirió el de verde, tras una guerra de miradas de odio con la de amarillo.
—Bro, quedan literalmente diez segundos para que esas cosas nos ataquen —contestó, socarrón, el de negro.
—Sólo trabajemos en equipo y ya está, no quiero suspender por vuestra culpa —añadió Queen B, agobiada. No habían empezado y ya estaba perdiendo los estribos.
—Tomaré eso como un "sí, Ladybug, guíanos" —notó cómo la italiana rodaba los ojos—. Chloé y Lila irán a por el monstruo de hielo porque pueden engañarlo fácilmente y tomarlo desprevenido evitando congelarse, Nino y yo iremos a por el eléctrico porque podemos atacar a distancia y prevenir electrocuciones y Adrien al oscuro porque, sinceramente no sé qué hará..., pero Chat tiene visión nocturna y puede destruir cosas.
Queen iba a replicar algo, pero Marinette la calló con un "sin peros".
Entonces, así lo hicieron. Los cinco saltaron rumbo a su respectivo adversario. Queen B y Rena manejaban bien su situación, pues la primera podía deslizarse velozmente con su arma y la segunda era extremadamente ágil. Podías observar cristales de hielo saliendo disparados por todo el lugar.
Mientras tanto, las maniobras de Ladybug y Carapace consistían en un tira y afloja. La primera trataba de amarrar al enemigo mientras este era distraído por el segundo y su escudo volador.
Chat, en cambio, sí tenía algunos problemas. Le había tocado estar solo. Su enemigo era el más versátil: atacaba lanzando extrañas esferas negras y esquivaba arduamente los golpes desmaterializándose. Era imposible de golpear.
—¡Mirage! —gritó Rouge, tocando su flauta.
—¡Beehive! —acompañó B, reuniendo energía.
Ambas crearon una docena de clones suyos, cuya diferencia radicaba en que los de Lila eran intangibles pero los de Chloé no, y la imitaban completamente. El ser de hielo se detuvo unos instantes, para acto seguido comenzar a girar sobre sí mismo liberando una ventisca. La Lila de verdad se protegió girando rápidamente su flauta, las demás se deshicieron en humo naranja que ella aprovechó como medio de confusión para golpear en la cabeza al adversario. Queen siguió su juego y lanzó en coordinación su trompo junto al de sus clones; creando así una horda de punzadas similares a las picaduras de una abeja en el villano. Rena dio un gran salto y pateó al gélido en la cabeza, quien fue finalizado por Queen B y un fuerte puñetazo conjunto de ella y sus clones que lo atravesó. A la par que su enemigo desaparecía, ellas se destransformaron.
Ladybug las observó de reojo, con cierto recelo. Gruñó y ató al eléctrico con su yoyó, atrayéndolo hacia ella.
—¡Marinette, no te arriesgues tant...! —exclamó Carapace, corriendo hacia ambos.
Pero llegó tarde, pues la pelinegra ya había sido fuertemente electrocutada.
—¡Sacred Shellter! —exclamó él, dando varios giros y alzando su escudo. Este generó una onda de energía jade que resuló en una cúpula cristalina y escamosa, translúcida. Esta se situó encima de ellos, dejando al atacante fuera—. ¿¡Estás bien!?
La otra yacía sobre el suelo, visiblemente agotada.
—¡Vamos, di algo! Mi poder no durará eternamente con los ataques... —la agitó suavemente, mirando de reojo al enemigo—. Marinette...
—Eso... dolió —respondió finalmente la de rojo—... mucho.
Antes de que Carapace pudiera responder, el oponente se abalanzó cargado de energía eléctrica contra la barrera. Esta no se rompió, pero sí tembló.
—Me voy a destransformar pronto, no aguantaré... —susurró el verdoso. Cuán más fuerte la barrera, más energía gastaba y menos tiempo le quedaba. El instinto de su Miraculous lo volvía muy protector, probablemente estaría sus últimos minutos protegiendo a su compañera independientemente de si el refugio seguía en pie.
—Está bien, creo que me estoy desentumeciendo —la azabache intentó levantarse—, podré terminar la batalla...
—¿Crees que puedes... derribarlo? No me quejo, pero... tiene fuerza... —Nino señaló al ser eléctrico, quien golpeaba la barrera.
—Sí, creo.
Ladybug descolgó su arma, haciéndole una señal a Nino de que deshiciese la protección; y procuró enrollar el artilugio en el pie del eléctrico. Al tirar de la cuerda, él cayó, dándoles tiempo a ambos héroes de dispersarse.
—¡Lucky Charm! —exclamó, sin más preámbulos. La pulsera de Carapace sonaba a cada tanto, le quedaba poco tiempo para contar con su ayuda.
Un cúmulo de energía que se asemejaba a una horda de mariquitas voló sobre su cabeza, para materializar un pintalabios color rojo pasión con matices rosa fucsia. Se culpó a sí misma por reconocer el color del utensilio, pero para estudiar diseño le convenía la teoría del color... y maquillar.
—Por el amor de Tikki... —gruñó, frunciendo el ceño—. ¿Cómo puede ser esto útil? ¡Ugh!
Mientras maldecía para sí misma, no se percató de que su enemigo se aproximaba peligrosamente rápido... a la par de que Nino perdía su transformación.
—¡Marinette, cuida...!
Pero el golpe nunca llegó, porque una vara metálica golpeó en la sien al monstruo. Un gato negro llegó a la escena.
—¡Buenos días, mi lady! —exclamó, socarrón—. Veo que no le está yendo muy bien, ¿verdad?
—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar luchando contra tu...? —observó alrededor—. Oponente...
—Ah, ya está hecho, fue... atún comido —no lo había sido, realmente el ser oscuro casi lo derrota, pero consiguió darse cuenta de que su debilidad era la luz y lo engañó para destruirse a sí mismo.
—Sí, te creo, pues entonces ayúdame con esto —Ladybug saltó, golpeando con una patada aérea giratora al enemigo. Chat lo acompañó de un par de varazos.
La criatura amarillenta empezó a despedir electricidad, por lo que ambos se apartaron y renunciaron al contacto físico.
—¿Eso es un pintalabios? —preguntó el gato de repente.
—No me mires así —bufó la mariquita—, yo no elijo qué me toca.
—Rojo pasión con matices rosa fucsia... No, no pega con el chispitas.
—Nino, por qué me dejaste...
Esquivaron coordinadamente las esferas eléctricas que él les disparaba. Mientras tanto, la heroína intentaba una y otra vez sacarle beneficio al carmín, pero no veía nada. Empezaba a frustrarla, ¿es que nada le iba a salir bien?
—Prueba a tirárselo cerca, quizás quiera maquillarse —"sugirió" Chat Noir, tan serio como siempre.
—No ayudas, pulgoso... espera... —una idea cruzó su mente—. ¡Sígueme, gato!
Ambos se desplazaron rápidamente rumbo a la proyección de la Torre Eiffel, debían darse prisa. De vez en cuando recordaban que era una misión contrarreloj. O al menos la mariquita, pues el gato estaba sumamente divertido viéndola actuar. El ser maligno los persiguió dando saltos e impulsándose mediante sus poderes eléctricos, pero lo despistaron fácilmente. Llegó a la Torre, donde observó confundido dónde podrían estar los héroes. Fue entonces cuando un pintalabios le cayó en la cabeza, seguido de un "oops" femenino. Enseguida dio un gran salto para buscar a la portadora de aquella voz, pero fue detenido por un gato volador que lo derribó. Ambos cayeron al vacío. La diferencia entre ambos radicaba en que Chat estaba atado por el yoyó, así que con toda seguridad podía "acompañar" a su enemigo hasta el suelo mientras le propinaba in par de golpes.
—¡Buenas noches, chispitas! —Noir quedó suspendido en el aire, empujando con sus piernas al enemigo para que cayera con más fuerza. Este se estampó en el suelo parisino, evaporándose en el proceso.
Justo en aquel instante, la alarma sonó indicando que su tiempo se había acabado. Chat Noir dio un pequeño salto, sorprendido.
—¿Era contrarreloj? —dijo, confundido.
—Tonto —rio Ladybug, divertida ante su despistado compañero.
—Enhorabuena, mis queridos alumnos, habéis terminado todos a tiempo —pronunció por fin el director, aproximándose al grupo que se reunía ya destransformado.
—Bueno, todos por poco —comentó Lila, provocando pequeñas risas.
—Sí, hemos podido ver cómo a veces el arriesgarse demasiado no es bueno —calló el asiático—, pero también hemos podido comprobar que la estrategia y el compañerismo son lo que más importa en la batalla. Rena Rouge, si Queen B no hubiera estado para ayudarte, ¿habrías vencido tan fácilmente a tu enemigo?
—Quién sabe —ladeó una sonrisa, manteniendo el contacto visual.
—Rossi, sin mí habrías quedado hecha un helado —intervino Chloé, rodando los ojos con su típico aire de superioridad.
—¿Ah, sí? —iniciaron una peligrosa guerra de miradas entre hembras alfa.
—Silencio, jóvenes —finalizó el Ministro—. Es bueno reconocer las habilidades de uno mismo, pero no debe avergonzarnos el necesitar ayuda. El león que pretende cazar a la manada de gacelas morirá hambriento, pero la manada de leones que amenaza a la manada de gacelas saldrá exitosa y próspera.
Los cinco lo miraron, extrañados. Fingieron que habían entendido.
—En fin, en todo este tiempo habéis avanzado mucho, pero aún falta por pulir... Supongo que estaréis un tanto cansados. Ya que ha sido vuestro primer entrenamiento, os dejaré el resto del día libre, pero os dejaré de tarea que penséis en vuestras debilidades y me las digáis mañana.
—Sí, maestro... —contestaron a coro los cinco adolescentes, tras lo cual se dispersaron cada uno hacia su habitación.
—Hey, Marinette, estuviste muy bien en el entrenamiento —saludó Adrien, acercándose a la mencionada.
—Uh, sí, tú también —sonrió ella, un tanto sonrojada.
—¿Bien hecho? —el rubio extendió su brazo, enseñándole el puño a Marinette.
—... Bien hecho —rio la pelinegra, chocando los puños.
—Tengo que irme, mi padre quedó en videollamarme en treinta segundos, nos vemos luego.
—Adiós...
La Dupain se quedó observándole, un tanto embobada. Ella siempre había pasado desapercibida, al punto de que prefería estar sola que hacer amigos, su círculo social era realmente reducido hasta que llegó a la Academia. Ahora, de repente, un famoso y guapo modelo le hablaba y procuraba amistarse con ella. Le chocaba llamar la atención.
—No te hagas ilusiones con Adrien —alguien la sacó de sus pensamientos—, lo conozco por mucho más tiempo que tú y créeme, no eres su tipo, no le van las panaderas sosas.
—Chloé, ¿qué tal si me dejas en paz?
—Hey, sólo intentaba darte un consejo, por una vez que me preocupo por ti... Ugh, qué mal suena. El caso es que tu pequeño corazoncito de diseñadora de quinta terminará destrozado si crees que tienes oportunidad.
—¿Y quién tiene oportunidad, tú? Anda ya. Vete con tus complejos de superioridad a otra parte, tengo mejores cosas que hacer.
Procuró apurar para cortar la conversación, pero la rubia no la siguió y simplemente gruñó un par de tacos para sus adentros. Ninguna lo sabía, pero había una tercera partícipe en la escena que las miraba curiosa.
•.^°•continuará•°^.•
¿Quién será la misteriosa persona del final? Creo que es un poco obvio...
Menudo choque de hembras eh. Prometo que no será tan tóxico como en la serie. Después de todo, en esta historia, Marinette no es una acosadora xd.
Voy a explicar un poquito los poderes de Bee y Pace.
- Beehive: significa colmena. Invoca un número de clones perfectos de Queen B, que la imitan completamente, simbolizando a cómo las colmenas trabajan, siendo que Queen B es su reina a la que sirven. No son muy resistentes, pero aguantan lo suficiente como para hacer estrategias. Cuantos más clones, menos durabilidad y más energía que Chloé gasta.
- Sacred Shellter: juego de palabras entre refugio (shelter) sagrado, y caparazón (shell). Es básicamente lo de la serie, pero adornado (? Cuanto más grande y más golpes reciba, más energía gasta Nino. Posee usos muy versátiles, no solo el de protección.
Además, quiero aclarar que en esta versión del Mirage, Lila puede invocar ilusiones infinitas en un plazo de cinco minutos. Cuanto más realistas, más energía. Aun así, gastan mentalmente a Lila. Ella es la que más jaquecas sufre al destransformarse.
See ya!
Dicho esto, see ya!
