¿Otro líder?
Titulo del fic: ¿Otro líder?
Serie: Prólogo + 11 shots + Epílogo
Autor(as): Mochita-chan y ALI
Parejas: KangTeuk, KyuMin, EunHae, Yewook, Yesung + café
Tipo: Referencias a Yaoi, puro crack
Genero: Humor
Clasificación: +13
Descripción: Teukie se va de vacaciones por dos semanas, pero KangIn debe buscar a alguien que lo reemplace en su papel de líder ¿Alguno de ellos será el indicado?
/Bueno ya me tocaba postear a mi , este capi lo escribí yo ;_; y Mochi me corrigió la ortografía TOT. También me armó este post porque yo soy muy floja para hacerlo, es más si no me hubiera dicho que escriba esto nunca hubiera estado a tiempo xD
Opción 5: Sungmin
Y la quinta opción era Sungmin, se lo dijo la noche anterior y vio como el pinku salía corriendo hacia su habitación como alma que lleva el diablo. No supo si esa había sido una reacción buena o mala, pero ya estaba bastante cansado del día tan agitado que había tenido, producto del liderazgo de Shindong, así que prefirió irse a dormir y entregarse a los brazos de Teu…
–¡Noooo! ¡Teukie, vuelve! – dijo con cara de sufrimiento y estirando el brazo hacia un lugar desconocido, para recuperar luego la compostura – No, no, Kim YoungWoon. ¡Tú sí puedes! Tienes que demostrarle a Teukie que todo está bajo control en su ausencia ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!
Y eso se fue exclamando, mientras se daba palmaditas con ambas manos en la cara y se dirigía a acostarse en la cama del líder, que estaba ocupando en su ausencia. Mañana sería otro día y quizás Sungmin como líder no sería tan malo y le daría una sorpresa.
Y vaya que fue una sorpresa. A las 10 de la mañana, todos los miembros se encontraban parados frente a la mesa del comedor, sosteniendo post-its rosas con una mano. Los habían encontrado pegados en las puertas de las habitaciones y tenían en ellos el nombre de cada miembro, la hora: 10:00 am y un número escrito. Todos se miraban sin decir ni entender nada. El primero en romper el silencio fue Donghae.
–Tengo el número 1 ¿Eso quiere decir que gané? – preguntó con extrema ingenuidad.
–¡Oh, sí, mi estimado Donghae! – respondió Eunhyuk, imitando la voz de un conocido presentador de programas de concursos – ¡Se ha ganado usted una cita con el hombre más guapo del planeta! ¡O sea yo! La salida incluye una cena con vista al mar, buceo cerca de los arrecifes y una íntima noche en la que yo…
–¿Te vestirás de Sirenita para mí? – preguntó con un brillo lloroso en los ojos.
–No , pero podría ser Tritón y, si quieres, podrías probar mi triden…
La respuesta del monkey , que todos habían tratado de evitar escuchar con diversos métodos, fue interrumpida por un portazo y la aparición de Sungmin, seguido de Kyuhyun, quien llevaba cargando dos cajas, una grande que colocó en el piso y una pequeña que puso sobre la mesa. Sungmin llevaba puesto un polerón de rayas grises y rosa pálido y unos jeans bastante casuales, mientras que Kyuhyun llevaba pantalones de vestir muy elegantes, una camisa blanca adornada por una corbata fucsia y, como accesorio adicional, unos lentes con borde rosa.
–Hyung – se quejó el menor del grupo – ¿Por qué tengo que vestir así?
–Porque estuve leyendo en internet y ahí decía muy claro que todo buen líder necesita un secretario – respondió Sungmin, con aires de importante – Pero bueno, veo que todos encontraron los post-its, así que vayamos al sorteo de tareas. Como pueden ver, tienen anotado un número. Cuando diga el número, quien lo tenga por favor dé un paso adelante y… ¡Kyuhyun! ¿Anotaste eso? – preguntó volteando a mirar al menor, que se encontraba ahora a su costado, haciéndose cosquillas en la barbilla con el colosal lapicero con pompón que el mayor le había dado junto con una pequeña libreta.
–Hyung – volvió a quejarse –¿ Por qué tengo que escribir todo lo que dices?
–Porque leí también que los secretarios hacen eso. Es para que el líder sienta que lo dice es importante. Además… – hizo una pausa, sacando un papel con algo escrito de su bolsillo y, leyéndolo rápidamente, continuó – … si haces bien tu trabajo, te dejaré sentarte en mis piernas, te haré mi amante y, quizás en un futuro, te ponga un departamento – terminó mirando a Kyuhyun, a quien se le había caído la boca al piso igual que al resto de miembros.
El menor, a lo que se recuperaba, le alcanzó la dichosa caja, forrada con papel de regalo con motivos de pequeñas tartitas de cereza, a toda prisa solo para no tener que escuchar algo como lo anterior. Sungmin la agitó un poquito y metió la mano por el orificio, sacando así el primer papelito, lo desdobló y leyó su contenido en voz alta.
–Número 5.
–Presente – dijo Ryeowook, dando un paso adelante y mostrando el papel para que el líder de turno pudiera verlo.
–Muy bien, Wookie – dijo Sungmin, dándole vuelta a las hojas del block que tenía en la mano, mientras buscaba el número – Hoy te tocará limpiar el baño. Le echarás desinfectante aroma a lavanda al inodoro y pondrás toallas rosadas para secarse las manos y la cara. Como todo debe estar en armonía, la jabonera y el papel higiénico también serán de ese color. Y eso es todo.
–Pero, Hyung. ¿Por qué tengo que limpiar el baño? Eso no me gusta, me da cosa – se quejó el nuevo limpia baños – ¿Por qué no puedo cocinar? Eso lo haría con gusto.
–Porque es lo justo. Si te complazco a ti, tendría que complacerlos a todos, eso me haría un blandengue y perdería el respeto de mis subordinados – exclamó mientras se agachaba y sacaba una especie de tela doblada de una caja más grande en el suelo – Toma esto – añadió alcanzándosela a Ryeowook, quien inmediatamente la desdobló para darse cuenta de que se trataba de un delantal, de un color bastante obvio para el lector al llegar a este punto del relato – Será tu uniforme – finalizó con una sonrisa radiante en el rostro.
–Pero, Hyung ¿Por qué tengo que ponerme esto? – replicó de inmediato el asignado – Creo que basta y sobra con un polo viejo y lis…
Esta vez quien lo interrumpió no fue Sungmin, sino más bien Yesung.
–Wookie, no seas maleducado. Él es nuestro líder y, como tal, debemos hacerle caso. Así que recibe el delantal y cuídalo mucho, porque estoy seguro que a Sungmin le costó mucho conseguirlo – dijo con una cara demasiado bonachona para ser cierta.
Y es que ni bien había escuchado las palabras "Wookie" y "delantal rosado" tan cerca una de la otra, su cabeza había empezado a asociar ideas como "Wookie con delantal rosado", "Wookie sólo con delantal rosado", "Wookie sobre la cama sólo con delantal rosado", "Wookie con esposas sobre la cama solo con delantal rosado". Después de levantar un poco la cabeza para evitar el inminente sangrado nasal que se le avecinaba, decidió que definitivamente no podía perder esa oportunidad.
KangIn empezó a cuestionarse si de verdad era buena idea seguir dejando a Sungmin convertir la casa en la tierra de las rosas y el algodón de azúcar, y a los miembros en muñecas Barbies. Pero bueno, debía admitir que el pinku era bastante organizado y quizás algo bueno podría salir de todo eso. Así que dejó que las tareas terminaran de ser asignadas, a pesar de las protestas de varios miembros, que no querían realizar algunas labores del hogar, ya fuera porque no les gustaban o porque nunca antes les había tocado realizarlas. Por ejemplo, a Donghae le tocó arreglar la habitación de Heechul, mientras Eunhyuk sería el encargado de hacer lo mismo con el cuarto del líder ausente. A Yesung le había tocado cocinar, y se negaba a hacerlo porque justo a esas horas pasaban en la televisión un programa-concurso de música que nunca se perdía. Shindong quedó como encargado de hacer la limpieza y Hangeng lavaría los platos después del almuerzo. Heechul, por su parte, había huido al ver ese delantal rosado que, según pensó, no combinaba para nada con la camisa naranja que tenía puesta. Así que aprovechó las protestas de Ryeowook para salir sigilosamente por la puerta. Debido a todo esto se perdió demasiado tiempo, por lo que hubo que ordenar comida preparada y Sungmin decidió entonces que las tareas se pondrían en práctica, una vez terminado el almuerzo.
Fue entonces cuando KangIn decidió salir a dar una pequeña vuelta para respirar algo de aire, que ya le hacía falta cuando todo empezó. Cada miembro puso entonces manos a la obra. Yesung decidió dejar el arroz haciéndose de una buena vez para ahorrarse el trabajo luego y se puso a ver televisión. Hangeng se dispuso a lavar los platos, pero al no encontrar el lava-vajillas buscó en los compartimientos donde se guardaban los productos de limpieza y encontró una botella, cuya etiqueta no entendió muy bien, pero llegó a la conclusión de que era lejía, así que pensó que estaba bien. Donghae, por su parte, empezó a tender la cama de Heechul hasta que sacudió la cubrecama y vio volar las pelusas, así que salió corriendo a contarle a Eunhyuk, que hacía casi lo mismo en el cuarto del costado, que las pelusas parecían ovnis volando por el universo. Shindong tomó la escoba, empezando a barrer la sala con dedicación, hasta que llegó al pasadizo y se aburrió. Recordó entonces que había visto guardada en alguna parte de la casa una aspiradora, por lo que fue corriendo a buscarla. Finalmente, Ryeowook limpiaba cuidadosamente el retrete del baño y ya estaba terminando, cuando se dio cuenta de que la tubería de este goteaba un poquito. El ruido de las gotitas cayendo comenzó a desesperarlo, así que fue en busca de una llave inglesa para, según él, arreglar el problema.
Todo esto sucedía mientras Sungmin deliberaba cuál sería su siguiente acción como líder y cuál sería el tono de rosado que usaría para los delantales del día siguiente. De rato en rato tenía que llamarle la atención a Kyuhyun, quien seguía perdido en mil cavilaciones, de las cuales la más importante era el descubrir de dónde su hyung conseguía tantos accesorios rosados y con tanta rapidez.
No tan lejos de ahí, en alguna calle de Seul, KangIn había decidido ver una película, una comedia que ni siquiera pudo ver bien, porque tuvo que taparse casi toda la cara, porque a su costado se habían sentado varias chicas, a las cuales escuchó hablando de Super Junior. Una vez terminada la película, tomó un taxi y se bajó en una tienda cerca al departamento. Se compró un helado, que empezó a comerse en el ascensor que lo llevaría a su hogar dulce hogar, pensó con una sonrisa. Lamentablemente, ni la sonrisa ni el helado, que fue a dar al piso, le duraron mucho ante la escena que vio.
Lo primero que pudo ver fue a Sungmin sacudiendo a Kyuhyun en el sillón, mirándolo a punto de llorar y preguntándole algo, con desesperación, que no pudo oír. A su izquierda se libraba una batalla campal entre Shindong y la aspiradora, la cual se había salido de control y estaba a punto de terminar de devorarse toda la cortina. Se dispuso a ir en su ayuda, cuando un olor a quemado y un humo negro saliendo de la cocina lo distrajeron. Entró corriendo y vio a Yesung abanicando una olla toda negra y quemada, con algo dentro que alguna vez pudo ser conocido como arroz.
–¡¿Qué demonios pasó aquí, Yesung?! – preguntó horrorizado, ayudándolo a ventilar el lugar.
–Um… ¿se quemó? – respondió el otro sin despegar los ojos de la olla.
–¡No te hagas el gracioso conmigo! ¡¿Me refiero a cómo pasó esto?! – volvió a preguntar, mientras corría al otro lado de la cocina en busca del tacho de basura para echar todo el arroz quemado.
–Bueno, estaba viendo yo televisión y no sé cómo me quedé dormido. Me despertó el olor a quemado y un airecito en el pie izquierdo. Creo que fue la aspiradora de Shindong que se comió mi calcetín. A propósito, creo que está teniendo problemas con eso y…
Eso fue lo último que KangIn pudo oír, porque la imagen que vio al lado del tacho lo desconcertó más. Ahí en el piso se encontraba Hangeng con una cara de culpa que le recordó a la que Siwon puso el día que tuvo que mostrar los abdominales al aire para deleite de todas las fans. Traía en su mano cinta de embalaje, con la que pudo ver que había enrollado todo un paquete cubierto por una bolsa blanca.
–¡Pero Hangeng hyung! ¡¿Que estás haciendo ahí?! Pero más importante ¡¿Qué es eso que tienes en la mano?!
–KangIn shhhh – respondió el chino – Por favor, no grites. No quiero que Sungmin descubra lo que pasó… Lo que pasa es que arruiné los platos de plástico rosados que utilizamos para almorzar hoy. Utilicé el contenido de esa botellita, pensando que era lejía, sobre ellos y cuando eché un chorro, salieron burbujas y apareció un huequito que atravesó toda la torre de platos. Tal vez si los desaparezco, algún día se olvide de ellos ¿no? ¿Tú qué crees?
Sin responder la pregunta del mayor, KangIn cogió la botella y un escalofrío le recorrió el cuerpo, al descubrir que se trataba de ácido muriático. Antes de abandonar la cocina para no tener que lidiar más con el desastre, dio gracias de que a su hyung no se le hubiera ocurrido tocar el líquido, porque sino, el que tendría el huequito sería él y no los platos. Se disponía a meterse a la habitación de Teuk y encerrarse ahí hasta el día siguiente, cuando sintió que algo no andaba bien con el piso por el que caminaba. Bajó la vista y vio cómo este se inundaba de agua de a poquitos que, por lo visto, salía por debajo de la puerta del baño. Abrió la puerta y encontró a Ryeowook, quien volteó a verlo, empapado de pies a cabeza, mientras peleaba con la tubería, que cada vez botaba más agua a chorros, con una llave inglesa.
–Eeeeeeh… Todo está bajo control, KangIn hyung. En un momento termino con esto… – tuvo que hacer una pausa, porque un nuevo chorro de agua le dio directo en la cara – Y sobre el agua del pasadizo no te preocupes, que ahora mismo arreglo eso también… No sé quien le dijo que podía salirse de esa manera – le dijo el menor.
A estas alturas, KangIn sintió que le daba un mareo. Se fue apoyándose contra la pared y abrió la puerta del cuarto de Teuk, encontrándose con una lluvia de relleno de almohada por todo el lugar. Sacó prácticamente a patadas y con los nervios en punta a mono y pez, que se encontraban contemplándolas, como si del último invento tecnológico se tratara. Se metió a lo que quedaba de cama, cerró los ojos desentendiéndose de todo lo que pasaba, pidiéndole disculpas a Teuk por eso mentalmente y esperando por un nuevo día.
Afuera las cosas parecían haberse calmado algo gracias a la intervención de Kyuhyun, quien se dirigió al cuarto, después de colgar el teléfono, donde Sungmin yacía sobre la cama con las piernas entre los brazos.
–Hyung, el gasfitero ya está en camino. Yesung hyung ha ido a botar ese arroz quemado abajo con el resto de basura, las ventanas ya están abiertas para que salga el olor a quemado, logramos rescatar la cortina de la aspiradora, Donghae hyung y Eunhyuk hyung ya están tranquilos en la sala jugando videojuegos, Hangeng hyung eeeeh… bueno, él está bien y Kangin hyung parece que llegó cansado y ya se fue a dormir. Todo en orden – reportó.
–¡Kyuuuuu! ¡¿Por qué todo salió tan mal si lo organicé todo tan bien?! – preguntó Sungmin entre sollozos, mientras se aferraba a su cintura – Soy un mal líder ¿Verdad?
–No, hyung. Es que a veces las cosas no salen como uno las planea. Para mí, tú eres el mejor líder. Y para que te alegres un poco… Como secretario, dejaré que me sientes en tus piernas, como dijiste más temprano – le respondió al ponerse de pie, dirigiéndose a la puerta para cerrarla.
–¿En serio? – se reincorporó el pinku – Y ya que soy el líder, ¿Puedo tener el control aquí también por esta vez? – volvió a preguntar mientras daba golpecitos a la cama.
–Claro, hyung – respondió el menor con una sonrisa, mientras se dirigía de regreso a la cama con los dedos cruzados detrás de la espalda.
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Notas de ALI: me salió muy largo ;_; Y nada no soy mucho de escribir estas notas, es más me da roche xD pero espero que les haya gustado y si no mátenme con confianza ñ_ñ Mochita no tiene la culpa de nada :O
Mochita-chan: Bueno, no conocía mucho a Sungmin como para imaginar su liderazgo supuesto xD. Aunque todo terminó en caos, es lo que hubiera imaginado también (aunque no que se originara así xDDD). El siguiente capítulo tiene a Hyuk como siguiente intento… Y sí, ALI también es la autora de ese episodio. Así que no se lo pierdan :D. Comenten y háganos felices!
