Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.


"El Pasante"

SUMMARY

Él un aspirante a maestro de gimnasia, ella una simple alumna que odia el ejercicio; cinco meses en donde ambos aprenderán que los gustos no influyen en el amor.

...

...

Su auto era un desastre, no había otra palabra para describirlo.

Latas de refresco, envolturas de frituras y dulces era lo que lo adornaba

— Lo lamento, siempre olvido limpiar— dice.

Recoge lo que puede y busca donde tirarlo pero al no encontrar otro sitio lo lanza a la parte trasera del auto.

—No importa, gracias por llevarme— le digo.

—No hay problema— él arranca el auto y yo miro hacia la ventana, no sé qué decir o hacer, su presencia me pone nerviosa.

¿Y a quién no?

—Deberías revisar tu móvil, no ha parado de sonar— dice.

Asiento rápidamente y tomo mi bolso, busco mi teléfono pero al primer intento no lo encuentro, empiezo a sacar los cuadernos, esferos y demás cosas pero no aparece.

Tomo el bolso de la parte inferior y lo sacudo para que caigan las cosas, y ahí estaba mi bendito celular…. Y cientos de envolturas de chocolates también.

— ¿Te gusta mucho el chocolate? — pregunta sonriendo.

— ¿No se nota? — contestó avergonzada, coloco el celular en mis piernas y empiezo a guardar los cuadernos y demás cosas, tomo las envolturas de chocolates para guardarlas pero él me detiene.

—Puedes ponerlas atrás — dice

— ¿En serio? Digo, sin ofender pero si coloco algo más allí me sentiré culpable del daño causado al medio ambiente.

El suelta una sonora carcajada y me indica la guantera.

—Ponlos allí— me indica.

Levanto la ceja incrédula

— ¡Oh vamos!, no seas niñita— dice.

—Vale, vale.

—Rayos— dice él revisando su reloj.

— ¿Sucede algo? — le pregunto.

—He olvidado retirar un sobre de Esme— dice.

¿Esme? ¿Quién es ella?

—Puede dejarme aquí, caminaré a mi casa— le digo

—No, no te preocupes, te dejo y luego paso por el sobre o….

— ¿O qué? — pregunto.

—O podrías acompañarme a retirar el sobre y luego te dejo en tu casa

¿Qué?... ¿él quiere…? ¿Salir conmigo?

—Está bien si no quieres— dice frunciendo el seño.

—No, está bien. Te acompaño.

Él sonríe y coloca un poco de música.

—Y dime Bella ¿Siempre tienes tantos accidentes en gimnasia? — pregunta.

Yo me sonrojo hasta no poder y miro a mis manos avergonzada

—Pues… no es solo en gimnasia— digo y él se carcajea. — Creo que soy torpe por naturaleza, es algo asi como una maldición, no puedo caminar por demasiado tiempo sin tropezarme y chocar con algo. Una vez cuando era niña mi mamá y yo estábamos jugando, yo corría y quería que ella me atrapara, fue una mala idea. — dije sonriendo.

— ¿Por qué? ¿Tropezaste o algo parecido? — pregunta curioso.

—Algo asi... — le digo.

—Ahora estoy realmente curioso, ¿Qué sucedió? — pregunto.

—Me da vergüenza— digo tapándome la cara al recordar como los niños que estaban ahí se rieron de mi.

— ¿Por favor? — dice poniendo cara de cachorro.

Suspiro resignada y le digo:

—Pues mi mamá corría para alcanzarme y estaba cerca de hacerlo asi que aceleré pero no me di cuenta de que había un poste de luz a un par de metros de donde estaba, asi que terminé estampándome contra él, todos los niños de allí se rieron mucho. — dije encogiéndome de hombros.

—Supongo que voy a tener que cuidarte— murmura entre dientes.

— ¿Perdón? — digo, tal vez escuche mal.

—Nada— dice sonriendo. —Espérame aquí— asiento y él sale del auto.

Lo veo caminar con tanta gracia que me da envidia, entra a la oficina de correos y puedo ver a la rubia del mostrador sonriéndole descaradamente, ruedo los ojos, y me doy cuenta de que él esta mirándome, me sonrojo un poco, y él sonríe y me saluda con la mano.

La rubia lo ve, y su sonrisa desaparece.

/:::/

El transcurso a mi casa fue muy ameno, conversamos de todo, nos reímos a carcajadas, hablamos de música, de los maestros y de muchísimas cosas más.

A medida que nos acercábamos me di cuenta de que no quería llegar a mi casa, mis insoportables primos estarían ahí y la paz desaparecería por completo.

Maldita familia.

—No lo revisaste— dice señalando el celular.

—Ahora lo hago— tomó el celular y veo que tengo doce llamadas perdidas de mamá, tres de Charlie y dos de Alice.

Había tres mensajes de mi madre, los abrí:

Isabella ¿Por qué no contestas el teléfono?

El segundo decía:

¿Está todo bien?

Y el último era un poco más largo:

Bella, no demores mucho en la escuela, tus primos vendrán a visitarte y no quiero escusas, Tania estará feliz de verte.

Fruncí el seño.

Que Tania quería verme, ¿había algo más absurdo que eso?

Ella y yo fuimos amigas cuando niñas pero luego la vida pasó y cada vez que viene tiene algo que criticar.

— ¿Se molestó? — pregunta Edward sacándome de mi letargo.

— ¿Quién? — preguntó.

—Pues... tu novio— alzo las cejas incrédulas y le contesto que no tengo novio. —Por tu cara pensé que te dijo que se molesto porque llegaras tarde.

Le sonrió y niego con la cabeza.

— ¿Y usted tiene? — preguntó.

—No, no tengo Bella.

Aparca fuera de mi casa y como todo un caballero me abre la puerta para que pase.

—Gracias— le digo.

—Por nada, gracias por acompañarme a retirar el sobre de Esme— asiento y me despido con la mano y me encamino hacia la puerta.

—Hasta mañana Bella— dice sonriendo.

—Hasta mañana Edward—

Sonrió como una tonta y abro la puerta.

Nada podría opacar mi felicidad.

—Ñoñela— gritó Tania desde la cocina.

Creo que hable muy pronto.

—Tania— espete sin fingir nada de alegría.

—Isabella, saluda a tu prima—rodé los ojos y ella me abrazó demasiado fuerte para mi gusto.

— ¿Quién era el chico que te trajo? — pregunto Tania

— ¿Un chico? — pregunto al unísono Charlie y mamá.

—Un... amigo— dije sin poder evitar que la sangre se me acumulara en las mejillas.

/:::/

Estaba en mi habitación alistando mis cosas para las clases de mañana cuando Tania entro, sin toca por supuesto.

— ¿Qué quieres? — le pregunté fastidiada.

—Vine a ver a mi prima, ya que mi hermano no pudo venir— dijo haciendo un puchero.

Gracias al cielo el enano no había venido porque le ha dado varicela, eso era un alivio pero lo prefería a él antes que a la rubia.

—Si pues ya me viste, ahora vete— le contesté.

—Nop, en realidad vine a preguntarte algo— dice sonriendo y acercándose a la puerta.

—Pues pregunta y vete—

— ¿Qué hacia Edward Cullen aquí? — pregunta.


Hola chicas! ¿Cómo están? Pues me reporto con otro capi y espero les guste.