Exams!

HaRai sentía que su desempeño en la competencia no fue del todo bueno, incluso en los clubs las cosas no iban tan bien, el profesor Il Woo se había molestado mucho con ella, no lograba sacar la canción y eso la molestaba. Además el judo no era lo suyo, pero estaba haciendo su mayor esfuerzo apoyando al reducido equipo. Sumando todas esas cosas, más la cosa más terrible que un estudiante pudiera pasar… la semana de exámenes. Desde que termino el evento deportivo todos sacaron sus cuadernos y como si no existiera nada más, comenzaron a estudiar, veía la biblioteca llena de estudiantes, los únicos que no parecían afectados por los exámenes eran los chicos del comité estudiantil, ellos ni siquiera arrugaban la frente ante la presión, ella estaba casi al límite del estrés, tenía que cumplir con los dos clubs, tenía que cumplir con los deberes de delegada de la clase y ahora.

Se tiro en el suelo del balcón, estaba agotada, más que agotada... estaba como un zombi. No solo tenía que sopesar sus deberes como estudiante, ahora también debía hacerse cargo de otra cosa. Cerro los ojos recordando la conversación con sus padres, este mes y los que venían el dinero sería menos, el gasto se había incrementado y ella sufriría las consecuencias, suspiro pensando en lo último que su padre le dijo; consigue un trabajo. Recogió las piernas y se quedo mirando el vacio, estaba cansada y además tendría que sumar un trabajo a todos sus deberes.

-siempre haces un puchero cuando piensas...- le dijo apoyándose en el barandal.- ¿lo sabías?...-

-si...- le dijo soltando el aire de sus pulmones para ponerse de pie. El odioso vecino ya no le molestaba tanto, era como un escape, alguien con quien hablar y que a veces le hacia sonreír.-

-¿y ahora que paso?...-le dijo ocultando la sonrisa. La verdad para ser una odiosa era entretenida, lo sacaba de sus deberes y siempre le hacia reír con sus historias.-

-necesito conseguir un trabajo...- otra vez suspiro.- uno de medio tiempo...- lo miro haciendo otro puchero.-

-hmm... ¿crees que puedas con todo?... estamos en la semana de los exámenes y para ser sinceros.- levanto los hombros un poco resignado.- no pareces muy animada estos días.-

-eso no importa...-bajo la vista.- necesito el dinero... o voy a tener que regresar con mis padres.-

-bueno... entonces tendremos que buscar un empleo para ti...- le dijo dando un aplauso.- podrías ser niñera... o bailarina en un club nocturno, eso no interferiría en los estudios.- bromeo un poco para animarla.-

-gracias...- le dijo sonriendo, era de los pocos que sabían todo lo que le ocurría, pero seguía siendo un odioso.-

El fin de semana era lo único que separaba a los estudiantes de los exámenes y todos, absolutamente todos estaba sumergido en los cuadernos y textos, o quizás no todos. HaRai venía de hacer las compras cuando se encontró con Hyun Joong, hacían días que no sabía nada de él o de su hermano, casi lo mato con la mirada por ser tan ingrato.

-Hola...- le dijo alegremente acercándose a ella.-¿como estas?...-

-...- resoplo y le paso por el lado, estaba enojada con él y más porque se presentaba como si nada. Pero al verlo de cerca se dio cuenta de algo, se giro con los ojos abiertos de par en par... ¿eso era un corte?.-¿qué tienes en la mejilla?...- le pregunto mirándolo quieta.-

-no es nada...- le dijo mientras se reía burlón.-

HaRai no se quedo tranquila con esa respuesta, lo que tenía en la mejilla si era un corte, lo admitiera o no, entonces sus ojos siguieron viéndolo, bajaron a sus manos y vio sus nudillos, estaban morados. Estaba preocupada, ¿que estuvo haciendo para recibir esas heridas?.

-si no vas a decirme la verdad entonces no tenemos nada de qué hablar.-

Siguió su camino haciendo un puchero e ignorando los llamados de Hyun Joong, no sabía porque le importaba tanto ese chico o su hermano, a veces se preguntaba qué clase de personas eran, había recolectado información de distintos amigos pero no era lo mismo, no era igual que preguntarle personalmente las cosas. Dejo las bolsas sobre la mesa y se tiro un rato al sofá, estaba triste y preocupada de no poder solventar sus gastos, estaba ideando un plan cuando su teléfono comenzó a sonar, se giro y lo saco de su bolsillo.

-¿estás libre hoy?...-

-sí...- dijo reconociendo la voz de su vecino, ¿pero no recordaba haberle dado su número?.-

-perfecto, ve al café del centro comercial, se llama Amour Sucre. Necesitan una mesera y les hable de ti, te estarán esperando hasta las siete, no lo olvides.-

-gracias...- le dijo sonriendo y pensando en todas las molestias que se había tomado por ella.-

-solo no me hagas quedar mal...- le dijo antes de cortar.-

Salió de casa armada con su violín, hoy era día de prácticas del club, por lo menos no iría al club de judo ya que estaban en pruebas de reclutación y no la necesitaban, pero el club de música, ese era otro tema. Llego a la hora y como siempre el profesor Il Woo fue directo al grano, empezó a repasando una partitura y luego individualmente cada uno de los miembros les mostraron sus habilidades, HaRai no estaba tan nerviosa pero sentía la mirada de él clavada en ella, quizás fue eso por lo que fallo, las ultimas notas chillaron estridentemente.

-¡le pedí seriedad cuando se inscribió!...- le grito delante de toda la clase.-

-lo siento...- se apuro a disculparse, poniéndose de pie lo hizo más formalmente.-

Luego de eso todos la miraban como bicho raro, mas el profesor que seguía lanzándole miradas fieras, está bien, se había equivocado pero no era el fin del mundo, además el tuvo gran parte de culpa. Cuando termino la clase ya eran las cinco de la tarde, le quedaban dos horas para ir al centro comercial, empezó a arreglar sus cosas en el bolso cuando sintió la mirada del profesor Il Woo, se giro y lo confirmo, estaba de brazos cruzados mirándola.

-¿está tomando en serio sus prácticas Srta. Kim?...-

-lo estoy... lo estoy...- le dijo mirándolo temerosa.- pero...-

-en la perfección no hay peros, si no mejora para la próxima clase voy a tener que eliminarla del club, no puedo permitir un mal elemento arruine la armonía.-

-no volverá a ocurrir...- soltó al verlo tan enfadada. Odiaba esa mirada, decepción mezclada con enfado, con el profesor Il Woo no necesitaba un padre cerca.-

-para asegurarme de eso...- tomo una montón de hojas que estaban en su escritorio y se las dio.- voy a quedarme aquí hasta que lo hagas bien... perfecto.-

Tomo asiento detrás de su escritorio y acomodo sus gafas mientras la veía, HaRai arrugo su frente temerosa, no fallaba de tal forma, pero él la ponía nerviosa, asustada de mostrar su talento. Empezó a tocar y como pensó, la primera vez salió mal, la segunda vez igual y así sucesivamente hasta que paso un hora, estaba cansada y las yemas de sus dedos dolían pero no dejaba de tocar, no decepcionaría a su profesor y tampoco permitiría que la expulsaran del club. Cuando sintió que sus dedos tocaban miles de vidrios rotos, dejo su mente en blanco y la música fluyo desde su interior. Il Woo seguía con al ceño fruncido, se suponía que debía ser buena, ¿por qué sonaba como una principiante?, eso hasta que al final lo consiguió... cada nota que emergía de las cuerdas, el rostro sereno de ella y la forma en que todo estaba a su alrededor enmarcaba la palabra perfección.

-muy bien... hemos terminado.- le dijo poniéndose de pie.- por ahora estoy satisfecho pero no olvides practicar todos los días...-

-si profesor...- se inclino y soltó un suspiro, sus dedos le ardían como una quemadura.-

Miro el reloj y ya eran las 6 y media, si no corría no llegaría a tiempo. Asumiendo que iba a retrasarse tomo el primer autobús, aunque no le quedaba dinero para hacer esos gastos, si conseguía el empleo no tendría de que preocuparse. Il Woo se dirigió a su auto pero la vio corriendo, HaRai corría desesperada hacia la parada del autobús, pensó en llamarla y ofrecerse a llevarla pero no le dio tiempo, ella desapareció.

HaRai se remordía el labio mientras miraba la hora, era tarde, quedaban 15 minutos para llegar al café y el bus aun no llegaba a la parada. Cuando freno salió corriendo, 10 minutos y aun tenía que encontrar el café, se detuvo en la entrada y pidió indicaciones, la tienda quedaba en el segundo piso, en medio. Solo tomo un poco de aire y comenzó a correr de nuevo, subió por las escaleras y el reloj seguía corriendo. Llego sin aliento a la tienda, el letrero decía; Amour Sucre, sonrió y paso adentro, la campanita sonó y pudo ver el interior, tan... lindo, tenia pequeñas mesas, los colores eran cálidos y suaves, el olor tenía una mezcla de café y panecillos dulces. Sonrió y saludo a las personas que se cruzaban en su camino.

-buenas tardes...-

-Buenas...- lo miro sorprendida... ¿ese era Jae?, pestañeo un par de veces, ni siquiera ocultaba lo sorprendida que estaba.-

-¿qué haces aquí?.- le dijo fríamente mientras sonreía.-

-vine...-

-¡señorita!...- se escucho desde el fondo.-

Un hombre mayor llego a rescatarla de la mirada fea de Jae, pasaron dentro de la cocina y una vez allí el hombre la miro sonriendo. Se sentía un poco extraña al ser observada de esa forma, pero lo entendía, si el puesto era de mesera tenía que cumplir con cierta apariencia.

-eres una niña muy linda...- sus ojos se entrecerraron al decirlo.- la verdad esperaba a alguien mayor pero supongo que si tienes ganas de aprender...-

-¡si quiero!...- le dijo efusivamente.-

-entonces no hay nada más que discutir, quédate un rato y mira cómo trabaja Jae, aprenderás como tratar a los clientes y te espero mañana temprano para darte el entrenamiento básico.-

-si Señor...- asintió.-

Se despidió de ella y HaRai volvió a la sala de café, tuvo un poco de miedo por la forma tan fría en que la miro en un principio. Pero él estaba atendiendo una mesa y lo vio sonriendo, era la primera vez que lo veía sonriendo, se veía tan lindo... con razón las chicas hacían esas caras, era tan tierno sirviendo otra taza de té para ellas. Soltó un suspiro y sacudió la cabeza, ya había mirado demasiado y entendía lo que debía hacer. Le sonrió al dueño e intento hacer lo mismo con Jae pero este se mantuvo interesado en las chicas de la mesa.

HaRai salió del centro comercial y conto el dinero que tenía, le alcanzaba para tomar el autobús... pero mejor lo guardaba en caso de emergencia, fue en eso que comenzó a llover, como si el día no fuera lo suficientemente malo. Se quito la chaqueta, era una lluvia primaveral, otro día la habría disfrutado pero no hoy, envolvió su violín dentro de la ropa para caminar camino a casa, esa lluvia no cambiaba sus planes de regresar a pie. Por alguna razón la lluvia no paraba y estaba haciendo frio.

Cuando llego a su casa estaba completamente mojada, sus zapatos hacían ruido pero por lo menos su violín estaba seco y a salvo, se quito los zapatos. Se metió dentro de la ducha para darse un baño caliente y abrigarse un poco. Pero como todo estaba saliendo mal, no salió agua caliente y tuvo que bañarse con más agua fría. Se metió a la cama temblando, hoy había sido un día muy malo.

El despertador sonó y apenas si pudo levantarse, tenia dolor de cabeza, aunque eso no impediría comenzar con su entrenamiento de trabajo, necesitaba ese empleo y el dinero que le daría. Cubrió los signos de cansancio con un poco de maquillaje y se fue directo al café. Para su sorpresa no estaba Jae, ni tampoco estaba abierto. El señor se tomo la molestia de cerrar el local para enseñarle solo a ella. Le tomo casi todo el día aprender lo necesario para trabajar como mesera, desde cómo llevar las bandejas, hasta servir adecuadamente cada alimento, también a prepararlos en caso de ser necesario como algunos postres, comió junto al Sr. y siguieron trabajando en algunos detalles como llevar copas y el orden correcto de los servicios. Al llegar la tarde seguía sintiendo un malestar pero no se preocupo de él, mañana empezaban los exámenes y tendría que dar su mejor esfuerzo para conseguir buenas calificaciones.

Estaba sentada bajo un árbol, se sentía adormilada... le había costado mucho resolver el examen de historia, se llevo la mano a la cabeza... tenía un poco de temperatura, quizás había pescado un resfriado... se quejo un poco, no deseaba estar enferma y menos en una semana tan importante como esta.

Erika venia caminando con sus apuntes y Liss le acompañaba, al ver a la pesada de HaRai bajo el árbol soltó un bufido, incluso sola se hacia la interesante, mostrando una cara de ángel y haciendo gestitos que los chicos encontraban adorables.

-esa... mosca muerta...- que quejo cruzando los brazos.-

-¿te refieres a HaRai?...- le dijo acomodando las gafas.- Chunnie me dijo lo que paso el día del deporte... ¿no crees que se te paso la mano?, pudo salir lastimada...-

-¡eres mi amiga!.- se quejo.- además no pensarías tan bien de ella... es como una plaga de jardín, se mete entre las raíces de las flores y las asfixia, pero nadie se da cuenta porque aparenta ser muy frágil...- la miro enfadada, Jiro se había enojado con ella por su culpa y ahora ni siquiera le dejaba estar cerca.-

-no creo que sea así... bueno, hablamos poco pero se notaba amable...-

-ya verás Ericka, y cuando eso pase me darás la razón...-

Se marcho enojada solo por verla, Ericka le siguió el paso pero no estaba de acuerdo con ella.

Los exámenes continuaron por la tarde y ya para entonces HaRai se sentía pésimo, pero no le diría a nadie, mañana seguían y tenía que asistir para mantener su puntaje intacto. Camino despacio de regreso a casa, evito hablar con Soo Hyun y Jiro, solo saludo a Kim Joon y ni siquiera se detuvo a mirar a los Kim, seguía molesta con ellos. En casa tomo algo para abrigarse ya que sentía mucho frio y para que su molesto vecino no se entrometiera se quedo a dormir en el sofá, así no se tentaría a contarle.

Estaba sentada y leía la pregunta... era tan difícil pensar, sabía la respuesta pero le dolía el cuerpo y no podía mantener los ojos abiertos, necesitaba cerrarlos un momento.

-Srta. Kim...-

-sí...- dijo muy bajito.-

-tiene que entregarme su examen...- le pidió el profesor.-

-lo siento...- se levanto y se lo dio.-

La miro decepcionado, las hojas estaban en blanco, no había respondido nada. Se disculpa y sale a tropezones del salón, aun quedaban dos exámenes mas y había fallado monumentalmente en uno, tenía tantas ganas de llorar por ser tan idiota y débil. Se llevo la mano a los ojos como si estuviera quitando una basurita.

-¿sucede algo?...-

-no...- finge sonreír.- solo me molesta el ojo...- añadió para que Kim Joon no siguiera preguntando.-

-¿segura?... no te ves muy bien...- su cara parecía cansada y ese color en sus mejillas...-

-estoy bien...- le dijo antes de ponerse a caminar.-

Era mejor circular por el colegio, en vez de detenerse, al pareceres las personas que conocían eran demasiado amables. Evito irse lejos, una porque no podía hacerlo y otra para no seguir topándose con más personas. El timbre sonó y estaba agitada, tenía mucho frio y el cuerpo ya no le respondía, le dolía hasta mover los pies. Estaba caminando hacia su salón pero de pronto, todo se fue a negro y no supo más nada.

Kim Joon no se había alejado mucho, más que nada porque le pareció sospechosa la manera de caminar, tenía sus propios exámenes que hacer pero ella no lucia bien y su corazonada era correcta. Justo cuando iba a desistir, vio como la pequeña chica se desplomaba. No llego a tiempo para sostenerla y la vio caer al suelo de golpe.

-¡¿qué paso?!...- murmuraron algunos.-

-no lo sé...- les dijo acudiendo en su ayuda.-

Jiro venía jugando con uno de sus compañeros cuando vio a un grupo de chicos reunidos. Ericka y Liss discutían las respuestas del examen anterior y también se acercaron a ver qué pasaba. Kim Joon sostenía la cabeza de HaRai mientras les pedía que se apartaran un poco para que ella respirara, pero nadie le hacía caso, parecía un espectáculo. Jiro intervino bruscamente empujando a los chicos y pidiéndoles fieramente a las chicas que se retiraran. Ericka casi soltó sus cuadernos al ver al amor de su vida en una posición tan afectiva y protectora con una chica, hasta ahora jamás había mostrado interés en nadie, Liss bufo nuevamente al ver al estúpido de Jiro haciendo de héroe para ella, ¿que tenía en la cabeza? ¿rocas y aire?.

-te lo dije... siempre hace algo para que todos se preocupen por ella...- sus palabras ponzoñosas llegaron al cerebro de Ericka como agujas pinchando un globo.-ahora la pobre princesita va a necesitar la ayuda de nuestros caballeros...-miro a su amiga.- ¡te lo dije!...- le repitió.-

-...- se quedo sin palabras, estaba... era muy impactante ver esa escena, la miraba con cariño... ¿por qué no la miraba a ella de esa forma?.-puede...- quería buscar en su rincón lógico, ella realmente se veía en una mala situación.- estar mal...- añadió contra su corazón y los celos.-

-Ericka, abre los ojos... esa chica intenta robarse a todos los chicos apuestos de la escuela, empezando por Jiro y siguiendo por Kim Joon, aunque no es tan atractivo... pero eso no la detiene...- se dio la media vuelta. -vámonos...- le dijo casi en tono de orden.-

Ericka no tenía como rebatirlo, desde que ella llego todos hablaban de la nueva, de que era linda, amable... que esto y esto otro, al parecer llamaba mucho la atención de todos solo por ser una chica nueva. ¿Pero Kim Joon?, el no era un tonto... y no se fijaba en las chicas solo por su apariencia, ¿acaso esos dos eran más cercanos de lo que ella pensaba?.

Se levanto de golpe, tenía que hacer el examen antes de que el profesor se lo quitara, no iba a fracasar una segunda vez... ¿esta no era la sala?... estaba acostada en una cama... ¿qué hacia ahí?, miro al lado y vio la cortina, ¿era la enfermería?.

-no pude ser...- se dijo a si misma sollozando. Otra vez había fracasado, otro examen que no hacía y otra nota baja... tenía que hacer algo al respecto tenía que volver a la sala y rogaría para que le dieran una oportunidad, si eso haría. Se empezó a bajar.-

-¿que pretende hacer Sr. Kim?...-

-...- Miro hacia arriba y los ojos severos del profesor Il Woo la miraban, ¿otra vez lo hizo enojar?, seguramente... había fracasado en sus exámenes.- lo siento...- no sabía porque pero estaba llorando, al parecer estaba enferma y demasiado sentimental para aguantar un regaño de él.- no quería decepcionarlo, pero lo intente... yo de verdad lo intente...-

-Pensé que era una persona inteligente, pero me doy cuenta que es igual al resto.- soltó un suspiro. ¿por qué no te quedaste en casa?... si estas enferma no debes venir a clases...-

-se limpio las lagrimas.- porque usted dijo... que debía mantener mi promedio de nota...- no le gustaba sentirse así.-

-¡no a costa de tu salud!...- respondió molesto.-

Se giro a verla y le conmovió, estaba llorando pero no como lo hacían las chicas, no por ser rechazadas, estaba llorando porque lo había decepcionado a él, solo por no cumplir con sus estándares, era gracioso y triste, la había hecho llorar por algo que él mismo le pidió. Iba a alargar su mano pero se detuvo, no era correcto ni adecuado, eran profesor y alumna nada más.

-te llevare a casa... y mañana no vengas, estas justificada por el resto de la semana.-

La dejo en su casa y no se fue hasta que la vio entrar. Luego volvió a encender el auto y acelerando hasta el fondo, algo le pasaba con esa niña, llevaba dos meses de conocerla y la sentía como una adulta. No se demoro mucho en llegar al bar de su amigo, necesitaba un trago y conversación con alguien confiable.

-¿qué te paso?... estamos en mitad de semana...- soltó una risa.-

-necesito un whisky...- se soltó la corbata y el primer botón de la camisa.-

-¿me vas a contar?...- puso el vaso de licor.-

-estoy... pasando por una mala situación.- tomo un trago para relajarse.-

-no te veía así desde hace años...- se burlo un poco.-

-es un tema serio...- lo miro a través de sus gafas.-

-¿entonces?...-

-me está interesando alguien...- volvió a beber para olvidare de ese tema.-

-¿y el problema?...-

-es una alumna...- lo dijo con repudio.-

HaRai encendió las luces de su cuarto, ya no lloraba y no se sentía tan mal. Por lo menos no tendría que preocuparse por los exámenes, y solo le quedaba descansar para mejorar. Iba a cambiarse de ropa para dormir.

-¡HEY!...-

Escucho el grito de su vecino, estaba bien, él siempre se preocupaba por ella y no lo había visto ni hablado con él. Se asomo por el balcón y lo vio, ya llevaba su pijama.

-¡¿dónde has estado?!...- le pregunto mirándola bien.-

-estuve enferma...- respondió humildemente.-

-¿y quién era el hombre que te trajo?...-

-mi profesor...- se llevo la mano a la frente.-

-¿te sientes bien?... ¿puedo hacer algo?...-

-no...solo... gracias por siempre escucharme y preocuparte por mi...- le sonrió aguantando las lagrimas, estaba demasiado sensible.-

-ve a dormir...- le pidió.-

Asintió y se fue a la cama, esta semana no fue la mejor, ni parecida a lo que había planeado, ella había pensando en sacar el mejor puntaje y se había preparado para eso, pero ya había fracasado.