Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi, yo sólo los tomé prestados para mi historia.


Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta.


Capítulo IV

Amor Incondicional

Parte 1

¿Quién puede describir un amor incondicional? Es el amor absoluto, que a pesar de todo, perdona, se somete y acepta al otro tal cual es. Casi nadie tiene la capacidad de amar de tal forma. Siempre esperamos a que la otra persona cambie a nuestro gusto y parecer, sin embargo no nos damos cuenta, que es de esa manera como la conocimos, y nos enamoramos de ella…

Una muchacha con una trenza atada, se encontraba sentada en una banca de un parque cercano al dojo Tendo. Estaba concentrada, perdida en sus pensamientos, con una mirada tan triste, la que no se había visto desde hace mucho tiempo. Ella misma no podía creer los acontecimientos que acababan de sucederle.

Llevaba ya tres años llevando y luchando contra esa odiosa maldición y ahora tendría que vivir con ella, en ese cuerpo que no se sentía suyo, que no era suyo. ¿Por el resto de su vida?

Ya no podría volver a ser un hombre nunca más. Por fuera sería tratado como una mujer. Alguna vez disfrutó siéndolo, pues podía conseguir cosas que como hombre no podía. Pero él había nacido como un muchacho, siempre sería uno. Ese pensamiento la trajo de nuevo, y con ira se agarró de los cabellos fuertemente, en signo de desesperanza.

Y ahora tenía que tomar la decisión más importante de su vida.

¿Tendría que irse de nuevo?

¿Qué le diría a ella?

¿Podría amar a un fenómeno como él?

¿Y más aún con este problema?

Era imposible estar junto a ella ahora.

Todo lo que alguna vez su mente maquinó, el pasar la vida con ella y tener una familia, se iría al diablo. Por eso debía irse y encontrar una solución.


Hacía una semana, pensó que las cosas se habían tranquilizado en niveles jamás vistos. Y se sintió bien. Ukyo andaba ocupada con su restaurante, ya que últimamente tenía muchísimos clientes, se había vuelto muy popular, entonces le quedaba muy poco tiempo para buscarlo.

Shampoo se había ido a China con su abuela para hacer unas diligencias, así que no volverían durante un tiempo. Mousse las siguió.

Pero no había pensado que alguien más se aparecería frente a él para fregarle su existencia a niveles descomunales: Tatewaki Kuno

Todo empezó ese bendito día en que se enteró de su maldición. Y de una manera tan estúpida. ¿Cuántas veces había intentado decirle que eran la misma persona?, pero un día llegó y de pronto ya lo sabía. ¿Desde cuándo le había comenzado a funcionar la única neurona que hacía eco en su cabeza, su inteligencia que era inexistente hasta ese día?

Esa mañana había llegado al dojo Tendo furioso, la noche anterior había tenido un sueño disque premonitorio. Por supuesto que el sueño tenía que ver que la pelirroja se casaba con él, pero al momento que intentaba darle un beso, se encontraba de cara con Ranma, quien se encontraba empapado al haber sido mojado con agua caliente, una tetera estaba al lado.

Y lo vio como un impostor, que con engaños fue a vivir con su otro amor Akane Tendo, y que escondía a su diosa de la trenza y nada más y nada menos que en su propio cuerpo. Pero él sería su salvador, tenía que liberarla y usaría cualquier cosa para que la chica estuviera a salvo de Saotome.

Lo empapó con agua fría, y sus ojos no pudieron creerlo, ante él apareció la muchacha que le robaba el sueño, su objeto de obsesión más preciado.

Ranma no se lo esperó, siempre supo que Kuno era un idiota, sin embargo jamás en su vida pensó que se enteraría de su problema y menos por culpa de un estúpido sueño.

— ¡Idiota! —su voz femenina habló—. ¡Qué diablos crees que haces!

Kuno dio un paso hacia atrás, su sueño resultó ser cierto. Sabía que ese idiota ocultaba a su amada, pero no entendía hasta que punto.

La había secuestrado en su propio cuerpo.

Y salió a relucir de nuevo su idiotez.

—Era cuestión de tiempo para que se enterara —Nabiki mencionó con la mayor calma posible.

En ese momento Kuno se agarró la cabeza con ambas manos, en señal de desesperación.

— ¡No puede ser!

—Pues ya te enteraste. Hace tiempo había intentado decírtelo pero como eres un idiota no pudiste ver lo que estaba frente a tus ojos —Ranma dijo ya más calmado.

— ¡Qué hizo ese infeliz contigo mi amor! ¡Cómo te embrujó! —se acercó peligrosamente a ella, tomándola de las manos

—Vaya que eres…

— ¡Mi adorada chica de la trenza! ¡Verás que yo te salvaré!

En ese instante la soltó y se dirigió a la salida rápidamente.

—Bueno, parece que por fin entendió —se resignó Ranma

Pero nunca esperaron que dos días después se apareciera e hiciera lo inconcebible.

Era la hora de la cena. En el ambiente se respiraba paz y tranquilidad. Hasta que cierto personaje hizo su aparición.

— ¡Ranma Saotome, deja a mi diosa de la trenza en paz!

Y un gran balde de agua fría cayó sobre el muchacho.

— ¡Qué crees que haces! ¡No ves que estoy cenando!

—Mi adorada muchacha, cuya luz de tu ser ilumina mis sentidos, por fin pude salvarte de las garras de Saotome...

En ese instante abrazó a la chica Ranma con fuerza. Ella se estremecía de rabia.

— ¡Ya me tienes harto! ¡Akane tráeme agua caliente, rápido!

—Si

Akane rápidamente trajo la tetera y se la lanzó a Ranma.

Se zafó del abrazo de Kuno y se mojó enseguida. Pero al hacerlo notó algo extraño...

El tamaño de su cuerpo no había cambiado, y la ropa seguía quedándole grande. Quiso decir algo, pero su voz no había cambiado en lo absoluto. Continuaba atrapado en ese cuerpo de mujer.

Kasumi, Nabiki, Soun, Genma y Akane, no lo podían creer. Nadie en el comedor habló, el silencio reinaba en toda la habitación.

Hasta que la estruendosa risa de Tatewaki Kuno resonó.

—Te lo dije mi amada princesa. Saotome no volverá a aparecer nunca más y…

—¿Qué me hiciste? —la ahora muchacha había bajado la cabeza, no podían verse sus ojos.

—Mi adorada…

— ¡Adorada tu abuela! —Akane lo tomó de su usual gi furiosa—. ¡Qué le hiciste a Ranma!

— ¡Responde! —la voz femenina del chico de la trenza resonó por todo el lugar.

Su aura se tornó roja. Estaba realmente enojado, y no sabía lo que podía llegar a hacer en ese estado.

— ¡Kuno infeliz! —gritó furiosa golpeándolo en el rostro, haciendo que volara hasta el otro lado de la habitación. Y continuó dándole golpes con todo su ser. Estaba perdiendo el control.

El chico del boken no comprendía a su adorada diosa y se dejó hacer, estaba dispuesto a recibir todos sus golpes. Pensó que estaba molesta porque se había acostumbrado al cuerpo de Saotome, como una droga que era difícil de dejar. Pero él la apoyaría, ya había dado un gran paso al curarla. Se casaría con ella y serían felices.

— ¡Ranma! —se escuchó la voz de Akane—. Tranquilízate por favor —la tomó fuertemente de la camisa, sacándola de su furia incontenida.

—No ganarás nada haciéndole daño, será mejor preguntarle después para ver si esto tiene solución —Kuno yacía inconsciente en el suelo.

Ranma miró a su prometida tristemente y agachó su cabeza. No había nada más que hacer. Akane tenía razón.


El día anterior, Kuno había conseguido en una tienda de antigüedades que siempre frecuentaba, una pócima de la feminidad. La vendedora le había contado que esa agua de olor extraño, podía sacar a relucir todos los aspectos femeninos de una persona, y que permanezcan para siempre en ella. Y una vez que la usara, el efecto era irreversible. Siempre sería una dama. El muchacho del boken no pudo resistirse a esa oferta y pagó un precio altísimo por ella.

Ya tenía la solución, sólo tenía que echarle esa agua a Ranma y así su chica de la trenza sería suya y de nadie más.

Nabiki le sacó la información al magullado Kuno y cobró un buen precio por ello.

Ranma no podía contener su furia, por lo que había escuchado, él jamás volvería a ser un hombre de nuevo. Sintió que su mundo se destruía completamente.

¿Qué sería ahora de él?

¿Qué pasaría con Akane?

No podía soportarlo y su prometida, quien estaba a su lado lo notó. Antes de que Ranma lo golpeara de nuevo, mandó a volar al chico del boken de una patada.

— ¿Por qué hiciste eso? —la chica Ranma le replicó sin mirarla

—Ranma…

— ¿Tienes idea acaso?

—Ranma escucha…

— ¡¿Tienes idea de lo que esto implica, Akane?

Ella sólo se limitó a observarla con tristeza.

— ¡Y no me veas con esa cara de preocupación! ¡No necesito de tu compasión, ni la de nadie!

Salió de la casa saltando por los tejados a toda velocidad.

—Tal vez necesite un tiempo a solas —dijo Kasumi mirando el lugar por donde Ranma se había marchado.

—Esto sí que es un problema —Genma habló tocándose la barbilla.

—Y ahora, ¿qué será del compromiso de nuestros hijos? —Soun comenzó a llorar.

¿Compromiso?, apenas Akane escuchó esa palabra, decidió ir tras él. No sabía lo que le diría, ni cómo, pero tenía que hacer algo para ayudarlo.

Mientras lo buscaba, trataba de comprenderlo, sin embargo no podía. ¿Acaso él pensaba que ella lo rechazaría? Eso no era cierto en absoluto. Para ella siempre había sido él. Nunca lo trató diferente, así lo había conocido. Pero como podría demostrarle que a ella no le importaba su forma femenina.


Akane ya se había resignado a volver después de buscarlo durante mucho tiempo. Pero, lo encontró en un parque cercano al dojo.

—Ranma —lo llamó

— ¿Qué haces aquí? —respondió molesta—. Te dije que no necesitaba de tu compasión —esta vez no gritaba, su voz estaba llena de melancolía.

—Yo quería…

— ¡Ya no…

Pero no pudo decir una palabra más. Akane había rodeado sus brazos por la espalda de la muchacha y la abrazaba cálida y delicadamente, su abrazo estaba lleno de sentimientos.

—A mi no me importa…Ranma —susurró Akane


Continuará…


Notas: ¡Qué tal! ¡Cómo van!, disculpen la demora para actualizar. Me fue muy difícil, a veces mi trabajo consume mi tiempo, llego cansada y sólo quiero distraerme, así que no escribo, y no es porque no lo disfrute, sino que las ideas se fueron, así nada más. Pero mi inspiración está volviendo, creo que es gracias al reto de julio (lemon, ¡siiii!).

Bueno, me gustaría que comenten qué les pareció este capítulo. Sé que puede ser una idea bastante explotada, tanto en el manga, como en los fics, eso de que Akane acepta a Ranma tal como es. Pero aún así, yo quería escribir mi punto de vista respecto a eso. Además el desenlace que será en el siguiente, será una sorpresita. ¿Qué dicen? ¿Ranma encontrará su cura completa? ¿Tendrá que irse a China?

Un saludo inmenso a quienes enviaron sus reviews del capítulo anterior. No saben cuánto me alegra recibir sus comentarios y críticas. ¡Gracias!

Y por supuesto, saben que una buena crítica, ayuda siempre a mejorar. Nos vemos en el siguiente capítulo…