Capítulo 6
Sintió la mano del rubio soltarse del apretón que hasta hace poco sostenían, eso lo hizo pensar que cortaría el beso, pero Draco dirigió ambas manos a su cara y con un movimiento rápido profundizó aquel beso.
Su lengua comenzó a moverse en la boca del moreno y las sensaciones en todo su cuerpo salieron disparadas. No sabía si él estaba correspondiendo bien ese beso, pero esperaba poder hacer sentir a Malfoy aunque sea la mitad de lo bien que él se estaba sintiendo.
De pronto su cuerpo fue empujado hasta quedar acostado, no se permitía abrir los ojos porque en verdad no quería arruinar el momento. Draco Malfoy se puso encima de él; con una mano sostenía su cuerpo para no aplastar a Harry y con la otra comenzó a recorrer su cara, bajando por su cuello y su pecho hasta que se coló debajo de su playera. Aquel contacto hizo que Harry se arqueara involuntariamente ¡Dios! Sus manos eran el paraíso.
Cuando comenzó a recorrer su torso, el miembro de Harry ya estaba completamente erecto. Trató de empujar el cuerpo hacia atrás para evitar que el rubio lo notara, sin embargo, la dureza del piso le hizo recordar que estaba acostado y no podía poner más distancia que la que ya tenía. Draco sí que notó ese movimiento y se juntó aún más a su cuerpo, mostrando cómo él no era el único excitado, ese simple roce de sus erecciones hizo que Harry recobrara un poco de la cordura que creía tener. Puso una mano entre su cuerpo y el de Malfoy, tratando de empujarlo, pero en ese momento el rubio bajo la mano a su pantalón y todo intento de alejarlo quedó olvidado.
-Si quieres que pare ahora es el momento para decírmelo – le susurró al oído. Harry pensó en lo injusto que era que dijera eso justo cuando no estaba pensando claramente. Como toda respuesta, lo jaló para besarlo profundamente.
Draco pegó su cuerpo al de Harry y desabrocho sus propios pantalones. Realmente estaba sintiendo al moreno temblar bajo él. El primer roce de sus miembros lo hizo morderse los labios para no gritar, Harry por su parte no se cohibió y dejo salir un gemido que a Draco le hizo pensar que iba a correrse solo de escucharlo. Juntó los penes de ambos y comenzó a masturbarlos juntos. Todo se volvió jadeos, qué Draco no pudo identificar de que boca provenían, sudor y saliva. Eran dos cuerpos torpemente entrelazados, que habían dejado de lado la vergüenza, el pudor y seguramente el sentido común también. Sintió que estaba a punto de correrse mientras mordía el lóbulo derecho de Harry, así que trato de avisarle con algo que sonó solo un poco más coherente que un aullido, por toda respuesta sintió al otro chico enterrando los dedos en su espalda, y entre jadeos y rasguños ambos terminaron casi al mismo tiempo.
Como en toda actividad que provoca tanta liberación de adrenalina, una vez que se termina, vuelves a ver la realidad. Cuando su cuerpo comenzó a relajarse, Draco se dio cuenta de lo que acababa de pasar ahí, había tenido la mejor corrida de su vida con nada menos que Harry Potter. Su cara en ese momento debía reflejar toda la cantidad de emociones que le recorrían, pero no tenía tiempo de preocuparse por él mismo ahora. Sintió al moreno llevarse las manos a la cara ¿estaría llorando? ¡Dios! Draco nunca había sido bueno para consolar a la gente, y definitivamente no después de haber tenido semejante encuentro. Estaba consciente de que se había dejado llevar, a pesar de que Weasley le había advertido, solo había reaccionado a sus impulsos (Algo que JAMAS había dejado que pasara).
-Vaya, eso fue… interesante – la voz de Potter lo sacó de su charla mental.
Bien, no parece estar llorando pensó aliviado, pero su brazo derecho cubría sus ojos así que no podía estar del todo seguro. Draco se estaba debatiendo entre salir corriendo o enfrentarse a cualquiera que fuera la reacción del otro chico, por segunda vez en la noche le hizo caso a su instinto.
Con un movimiento lento pero firme, retiro el brazo de a cara de Harry y se plantó de frente, sí le iba a recriminar, culpar o golpear, sería mejor que lo hiciera rápido. Los ojos verdes se abrieron por la sorpresa y Draco trató de encontrar odio o acusación en ellos, pero solo pudo ver confusión y timidez en ellos.
-Si vas a decir que lo lamentas, realmente te golpeare – Harry parecía haber recuperado su tono de voz normal y parecía mucho más seguro que el chico que había llegado a la cena hace escasas tres horas.
-No lo haré – dijo mientras se hacía a un lado para permitirle incorporarse – pero me gustaría saber cómo te sientes con respecto a lo que acaba de suceder.
-No soy una niñita Malfoy
-Después de esto, creo que puedes usar mi nombre de pila, te lo has ganado – puso una leve sonrisa de lado, aquella que tenía reservada solo para personas especiales – vayamos adentro a limpiarnos un poco- le tendió una mano para que se incorporara y se dirigieron a la casa.
"O"
El lunes por la mañana fue el primero en un año que Harry se planteó seriamente no ir a la escuela, no le parecía tan malo soportar los interrogatorios paternales como lo sería tener que ver a Draco Malfoy después de lo ocurrido en la casa del árbol. Había tenido un fin de semana de tortura, a cada paso que daba recordaba lo que había pasado, y el darse cuenta de que no se arrepentía de lo sucedido le hacía sentirse terriblemente mal con sus padres.
No sabía qué pasaría ahora con Malfoy, después de todo no habían hablado seriamente de tema. Habían platicado un poco de sus familias y regresado para encontrar a Ron y Hermione, ninguno abordó el tema y Harry tenía muchísimas dudas, pero no iba a portarse como una chica, definitivamente había sido cosa del momento y debía entender que Malfoy no quería algo serio ni nada por el estilo, por mucho que eso le estuviera provocando un nudo en el estómago.
Cuando por fin llegó a la escuela, después de un largo camino en compañía de su padre y sus poderes telepáticos, notó lo mucho que le sudaban las manos y sentía que el corazón se le iba a salir cada vez que veía un reflejo de cabello rubio ¿Cómo exactamente debía actuar? Tenía dos opciones, podría actuar como si no le importara nada y dejar claro que solo había sido cosa del momento o podía encarar a Malfoy, decirle exactamente como se estaba sintiendo y dejar que él le aclarara que seguía después de esto.
Cuando giró hacia el pasillo que daba al salón de Química lo menos que esperaba era encontrarse con Draco Malfoy tonteando con una de las hermanas Patil, no estaba seguro de cuál era, pero de lo que sí estaba seguro era de que la sangre e empezaba a hervir cuando veía cómo regalaba una de sus sonrisas con tanta facilidad.
-¡Harry!
La voz de Ginny le hizo voltear, no muy seguro de cuál era la sensación que su estómago le estaba esparciendo al resto del cuerpo
-Hey ¿Te encuentras bien? – Cuando la pelirroja lo alcanzó se obligó a controlar su cuerpo y sus reacciones, no debía armar ningún tipo de escena, se repitió mentalmente
-Ginny, voy a clase de Química ¿Qué sucede? – bien, al parecer la voz le había salido lo más tranquila que podía en una circunstancia así.
-Pues te traigo la invitación a la parrillada que tendremos este miércoles, ya sabes por mi cumpleaños y el de Percy, no pudimos celebrarlos en Agosto así que lo haremos ahora. Claro que yo quería algo para mi sola pero ya sabes como es mi mamá y ¿Harry? ¿Estas escuchándome?
Pero el moreno solo podía ver a la figura del rubio alejándose con paso veloz, huía de él y eso era bastante obvio, pues bien, su decisión estaba bastante clara ahora.
^.^
A las 2:30, Draco quería seguir sin salir de la biblioteca. Había conseguido un justificante de Lockhart para todo el día con el pretexto de "elegir un equipo ganador que lo haga lucir como el excelente entrenador que es usted" y había pasado el día entero escondido en la oficina del equipo de soccer. No podía ver a Potter a la cara, no después de lo que había sucedido entre ellos. No era que se arrepintiera, pero no podía arriesgarse a cometer los mismos errores que en el pasado. Habían regresado a Inglaterra para remendar lo que él había hecho en América, toda su familia había dejado sus vidas allá para apoyarlo, no podía ser tan malditamente mal agradecido y volver a mandar todo a la mierda solo porque le gustaba un chico.
Porque claro que Potter le gustaba, con ese sentido del humor y esa manera de llevarle la contra, además de ese cuerpo que hacía que Draco no pudiera quitarle la vista de encima. Pero definitivamente, nada iba a suceder entre ellos, se alejaría de esa tentación de una buena vez.
Cuando llegó a la cancha a las 3 de la tarde, todos los aspirantes estaban ansiosos por ver los resultados que Zabini estaba colgando en la tabla de anuncios, así que optó por mantener su distancia hasta que se retirarán los que no habían sido seleccionados, no tenía ganas de consolar ni aguantar reclamos.
-Así que… Comenzaré a escribir el discurso para el cumpleaños de Theo, ¡muero por escucharte decirlo!
- ¿Acaso tu madre te tiro de pequeño Zabini? – El rubio realmente estaba sacando su frustración – deberías comenzar a arreglar tu casa para recibir a los invitados de Nott.
- Oh no Malfoy, gané esta apuesta limpiamente. Potter y Weasley entraron al equipo, y te pido que no te atrevas a desquitar tu mal humor conmigo. – lo malo de tener amigos, pensó Draco, era que aprendían a conocer tus cambios de humor.
Suspiró
-Weasley está como remplazo y técnicamente eso no es entrar en el equipo- Sonrió con satisfacción cuando vio la cara de sorpresa de su amigo. Bien, su día comenzaba a mejorar- ahora si me disculpas, iré a motivar a mi equipo- dijo mientras caminaba hacia los elegidos que ya habían formado filas
-¡NO TE ATREVAS A SALIRTE DE ESTO CON TECNICISMOS MALFOY! – fue lo último que alcanzó a escuchar de su amigo.
El entrenamiento fue bastante efectivo, realmente había logrado elegir un equipo muy bueno y eso lo llenaba de satisfacción. No obstante, el tener a la persona que estaba poniendo su vida de cabeza en short y camiseta ajustada durante 50 minutos lo hacía dudar de la decisión que hacia tan solo unas horas había tomado.
Cuando finalmente dio por finalizado el entrenamiento, lo único que quería era huir a su casa, no sabía cómo reaccionaría si se acercaba al moreno, tenía miedo de que sus sentimientos salieran a flote antes que su mente y lo delataran de lo que realmente deseaba.
Cuando vio como todos los jugadores, sin excepción alguna, caminaron a los vestidores, una ola de decepción se instaló en su pecho. ¿Qué esperaba? Después de la manera en que lo había ignorado y la forma en que había dejado que una de las hermanas Patil le coqueteara tan descaradamente era lo menos que se merecía. Terminó de levantar el material de la práctica y se despidió de su co capitán. Cuando llegó al estacionamiento recordó que Hermione se había llevado el carro, así que le tocaría caminar hasta su casa, perfecto pensó justo lo que necesito, más tiempo para pensar.
Se colgó la maleta de la practica al hombro y caminó con el arrepentimiento cubriéndole la espalda, tal vez fue por eso que no sintió cuando lo jalaron de brazo derecho y la cintura unos metros. Estaba a punto de golpear a su atacante cuando unos ojos verdes esmeralda se posicionaron frente a los suyos. Y todas sus defensas quedaron olvidadas.
-Escúchame muy bien Malfoy- el tono de Potter variada entre firme y nervioso, cosa que le hizo reír internamente, hasta pensó que era de cierta manera dulce- yo no soy ninguna niñita, no estaba esperando que comenzáramos una bonita historia de amor y todo eso, pero ¡MALDITA SEA DEBERÍAS AL MENOS HABLARME CLARO Y NO SER UN MALDITO COBARDE QUE SE ESCONDE TODO EL DÍA PARA NO ENFRENTARME!
Draco soltó el aire que había estado conteniendo y dibujo en su cara una pequeña sonrisa que esperaba tranquilizara un poco al moreno, ¡Reacción equivocada! Potter dio media vuelta y se comenzó a alejar. Si Draco dejaba que se fuera sería muy fácil olvidar la situación y dejar que lo odiara, él amaba las salidas fáciles, prefería eso que hablar de sentimientos. Prefería eso que ser valiente.
Hubiera sido lo mejor, lo más sensato, pero con Harry Potter su cordura no funcionaba. Así que lo alcanzó, lo tomó de la cintura y lo besó.
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Sintió la húmeda lengua del rubio abriéndose paso entre sus labios, así que tardó alrededor de un minuto de recordar que acababa de reírse de él.
Se separó. Su cuerpo aún estaba agitado, por algunos segundos se quedaron mirando, ambos trataban de calmar sus respiraciones.
-Bien Potter, soy un maldito cobarde. No entiendo que fue lo que sucedió el viernes y no logro sacarte de mi cabeza. Debí dejar que te fueras, no volver a verte seria la salida fácil para mí – soltó un poco de aire – pero aquí estas, enfrentándome cara a cara, porque siempre has sido mucho más valiente que yo. Y cuando se trata de ti simplemente no puedo tomar la salida fácil.
Eso definitivamente era ir al grano, Harry no podría ser así de directo, seguía teniendo demasiados bloqueos mentales. Claro que agradecía la sinceridad y sobre todo, se sentía un poco importante por lo que estaba haciendo sentir al rubio.
El minuto de silencio comenzó a prolongarse, sabía que debía decir algo pero no sabía qué hacer. Cuando decidió enfrentarlo no pensó recibir esa respuesta, creía que solo terminarían peleando como lo hacían siempre.
-Creí que nunca llegaría este día, pero parece que te he dejado sin palabras- la imagen corporal del rubio demostraba que ahora estaba tranquilo. Los hombros relajados, la cabeza ladeada y los labios ligeramente abiertos; definitivamente tenía mucho que aclarar, pero decidió hacer lo que mejor le salía cuando debía tomar una decisión importante, ceder a sus impulsos. Se abrazó a Draco Malfoy.
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Autora al habla:
¡Hola a todos, sé que he tardado muchísimo! Y dije que no lo haría, pero, aunque no es pretexto, quiero contarles que fui a conocer a mi primer sobrino, justo voy volando de Tijuana a México y estoy terminando el capítulo, así que muchas gracias por su paciencia.
Espero que les haya gustado este capítulo, en el siguiente ellos realmente abordaran algunos temas serios y decidirán qué nombre ponerle al tipo de relación que está construyendo.
Agradecería mucho que me dejaran sus reviews sabiendo que les va pareciendo el fic.
Muchas gracias a los reviews que me dejaron en el capítulo anterior, si pudiera las abrazaría fuertemente, pero como no puedo, les envió un abrazo cibernético, principalmente porque traigo las emociones a flor de piel.
Besos enormes y gracias por seguir leyendo.
