Advertencias:Drama, AU, reencarnación, Fem!Levi, Lemmon

Disclaimer:Los personajes de Shingeki no Kyojin pertenecen a Hajime Isayama


Encuentros convenientes

Después de ver a los dos chicos salir del restaurante, Eren hirviendo en furia y Armin tratando de evitar una catástrofe, Erwin decidió que era tiempo de irse, después de todo debían trabajar al día siguiente.

Pagó la cena aun cuando Levi se había negado a aceptar y salieron para esperar sus autos.

—Voy a pedir un taxi. —Soltó Levi luego que el rubio pidiera su auto al valet parking.

—¿No trajiste tu auto? —preguntó realmente sorprendido.

—No, saldrá del taller el miércoles, parece que es un problema con la transmisión.

—Ya veo. —Iba a ofrecerse a llamar él mismo pero una idea mejor llegó a su cabeza. —Si no te molesta yo puedo llevarte. —soltó encogiéndose de hombros para restarle importancia —Incluso podría recogerte por la mañana.

La pelinegra se lo pensó por un momento pero entonces llegaron a su mente todos los problemas que tendría que pasar si tenía que usar un taxi, comenzando con los gastos y lo sucio que seguro estaría el vehículo. Soltó un suspiro exagerado y miró al rubio entrecerrando los ojos.

—De acuerdo. Pero si te atreves a hacerme llegar tarde lo pagarás muy caro.

—Puedes confiar en mí.

Sin embargo él tenía otros planes para molestar a Eren, y de paso a la pobre chica, y pasó a recogerla varios minutos más tarde argumentando que había quedado atrapado en el tráfico para luego conducir por la zona más transitada de la ciudad, esta vez con las excusa de no conocer otro camino. Llegarían por lo menos una hora tarde y ya se había asegurado de que Eren supiera que iban juntos. Esto comenzaba a ponerse divertido.


Llegaron hasta el café que se encontraba a dos cuadras del despacho y se sentaron frente a frente en una de las mesas más al fondo.

—¿U-Usted quería hablar de algo conmigo?

La mujer delante de él sonrió y asintió dedicándole una mirada divertida.

—¿Tú también lo recuerdas, no? —le preguntó, yendo directo al grano.

—¿Eh? Lo siento no entiendo de qué está hablando.

Aun cuando podía hacerse una idea prefirió hacerse el desentendido y la miró confundido.

—Ya sabes, esos sueños extraños. Otra ciudad, otra época, los... —se acercó a él sobre la mesa y su voz bajó hasta ser sólo un susurro —titanes.

Sus ojos se abrieron como platos ante esa palabra y sintió el aire condensarse a su alrededor haciéndole más difícil respirar.

—¿Co-Cómo sabe usted de m-mis sueños?

Ella sonrió volviendo a su lugar.

—¿Aún no te das cuenta Erencito?

Era la primera vez que se veían en esta vida. Ella vestía un traje sastre azul marino que resaltaba su figura. Su cabello castaño estaba atado en una coleta alta dándole una imagen desaliñada y jovial. Las redondas gafas que le daban un aire profesional y su sonrisa, esa sonrisa que aún le provocaba escalofríos. No podría olvidarla aunque quisiera.

—¿U-Usted también recuerda, se-señorita Hanji?

Su sonrisa se amplió aún más y se lanzó sobre él atrayéndolo en un apretado abrazo que llamó la atención de las pocas personas alrededor.

—¡Si! ¡Lo sabía! ¡Sabía que tú también recordarías todo! ¡Lo sabía! —Apenas logró contenerse para no saltar de emoción.

—¡Waaa suélteme por favor!

Luchó por escapar del mortal abrazo sin mucho éxito y terminó por rendirse. De pronto y sin previo aviso ella comenzó a llorar ruidosamente llamando aún más la atención de las personas que les miraban con desaprobación mientras susurraban, seguramente hablando de ellos.

—Pensé que no volvería a verte. —Con algo de dificultas logró entender sus palabras a causa de llanto.

Iba a pedirle que salieran de allí pero entonces una idea cruzó su mente. Apartó a la ruidosa mujer y se sentaron de nuevo a la mesa justo cuando llegaban sus cafés.

—¿Puedo hacerle una pregunta? —soltó luego de pensarlo un momento.

—¡Claro! Todo lo que quieras.

—Amm bueno... yo... preguntaba si... —al fin, esta era su oportunidad de averiguar lo que tanto le daba vueltas en la cabeza, sólo debía armarse de valor y preguntar —si usted podría decirme... —bajó la mirada hacia sus manos que retorcía con nerviosismo —si... si Levi también recuerda esa época.

Soltó su pregunta apenas inaudible pero ella logró escuchar y su expresión cambio por completo viéndose más seria de lo usual.

En realidad la pregunta la había tomado por sorpresa, esperaba que lo preguntara pero no tan pronto. No tenía idea de cómo responder a eso.

—Eso es algo que deberías preguntarle directamente, ¿no lo crees?

Le dedicó una sonrisa maternal y él pudo ver la razón detrás de sus palabras, si bien era verdad que necesitaba saberlo para tranquilizar el mar de emociones que se agitaba en su interior, también sabía que eso era algo que el propio Levi tenía que decirle. Ya fuera que no lo recordara o que estuviera evitándolo por cualquier otro motivo, él tenía que saberlo. La miró de nuevo con una sonrisa triste.

—Entiendo pero, ¿podría al menos decirme si hay algo entre él y Erwin?

Esa pregunta le resultó aún más extraña que la anterior, tal vez Levi estaba saliendo con él para mantener alejado al chico, pero Erwin estaba enterado de la situación y no lo creía capaz de hacer algo así. En ese caso sólo había una explicación, todo era parte del plan.


Llevaban casi una hora atrapados en el maldito tráfico y ella estaba cada vez más cerca de cometer homicidio.

—¡Por eso te dije que tomaras el otro camino! ¡Eres un idiota de lo peor Erwin!

—¡C-Cálmate Levi, ya te dije que lo siento, no conozco otro camino y para cuando me indicaste en donde debería girar ya era muy tarde y me fue imposible hacerlo!

La pelinegra lo miró con el ceño fruncido y un aura oscura le rodeo dentro del deportivo azul de Erwin quien llegó a sentirse un tanto amenazado, incluso temió por su vida.

—¡Juro que mañana tomaré el otro camino! —gritó tratando de salvarse —es más, ¡te dejaré conducir!

Ella lo medito por un segundo pero acabó por aceptar su ofrecimiento.

—De acuerdo, pero eso no significa que vaya a olvidar esto.

El resto del camino duró media hora más, no volvió a dirigirle la palabra pero al menos seguía con vida.


—Bueno, hace unos años tuvieron una relación bastante larga. Desconozco el motivo por el que rompieron pero de eso ya tiene mucho. No sé si ahora estén saliendo pero Erwin siempre ha querido regresar.

Aquellas palabras revivieron la furia en su interior. Entonces Erwin si había salido con Levi, y lo que vio en la noche fue uno de sus intentos por recuperarlo, o tal vez ya lo había hecho y estaban allí para festejar.

A su mente llegaron miles de imágenes de ellos dos. Caminando de la mano; el rubio abrazando a SU Levi, acercándose a su rostro y finalmente besando sus suaves y dulces labios; el rubio acariciando su fina piel, robandole suspiros que sólo él tenía derecho a provocar, besando cada rincón de su cuerpo, ¡haciéndolo suyo!. No podía soportarlo más, si seguía pensando en eso se volvería loco y buscaría al maldito para matarlo como si fuera un titán.

Hanji sólo se divertía con los gestos que hacía el más joven, tal vez había sido mala idea hablarle sobre esa relación y ahora temía por la vida de Erwin. Se rio internamente, después de todo poner celoso a Eren era parte del plan.

—No te mortifiques tanto, en el pasado ellos dos también tuvieron una relación antes de que tú entraras a la legión y sin embargo tú fuiste el único que logró entrar en su corazón. —Bajó la mirada dudando sobre si debería decirlo, decidió correr el riesgo aun sabiendo que podría provocar recuerdos dolorosos y que eran justamente esos recuerdos los que Levi trataba tan duro de evitar. —Incluso aceptó casarse contigo.

La expresión del chico se suavizo, ella tenía razón, ya lo había conquistado una vez y podría hacerlo de nuevo.

—Es cierto, él aceptó casarse conmigo. —sonrió, una sonrisa melancólica.

—Sabe señorita Hanji, aún no logro recordarlo todo, incluso ahora no puedo recordar que pasó luego de esa expedición. No recuerdo nuestra boda.

Una profunda tristeza les embargo a ambos, Eren por no poder recordar un momento tan importante y Hanji por saber exactamente lo que sucedió. Ustedes nunca se casaron. Quiso decírselo pero sabía que no era el momento. No fue justo entonces y no era justo ahora, pero él lo recordaría a su tiempo.

—Ya lo recordarás todo Eren, sólo ten paciencia. Hay... algo que debes saber.

El chico la miró confundido mientras ella hablaba.

—Levi es... diferente a como era antes.

—¿Diferente? —por más que intentó no lograban entender sus palabras.

—Sí, bueno... ya te darás cuenta sólo trata de aceptarlo, ¿de acuerdo? Recuerda siempre de quién te enamoraste.

—Yo amo a Levi, sea como sea estoy seguro de que lo amaré con todo lo que tengo. Pero ¿a qué se refiere con diferente?

Se puso nerviosa, en verdad no quería tener esa conversación, miró apurada su reloj para cambiar de inmediato el tema.

—¡Mira la hora que es! Debemos volver de inmediato antes de que ellos lleguen. —Dijo mientras se reía nerviosamente.

—¡Ah! Claro, vamos.

En menos de cinco minutos ya entraban de nuevo al trabajo. Antes de separarse, Hanji le llamó de nuevo.

—¿Qué sucede?

—Todo saldrá bien Eren, te ayudare en todo lo que pueda para que lo enamores de nuevo.

—Sí, gracias por todo.

Se alejó hasta la oficina dándose cuenta que aún no llegaban, tal vez algo les estaba retrasando, pero decidió no pensar más en eso, por ahora las palabras de Hanji seguían dando vueltas en su cabeza. ¿Qué tanto habría cambiado con Levi? Tenía que descubrirlo.