CAPITULO VI.-

Docko, escucho tocar la puerta del camarote y como era su trabajo, fue a atenderla. Sonrió al reconocer a su amigo

-¡Shyru, que gusto me da verte!-le saludo

-¡A mi también Docko! Aproveche que recibí un telegrama para tu patrón. Ten entrégaselo por favor-dijo mientras le alcanzaba el mensaje

-No te preocupes Shyru, así lo haré-respondió n_n

-Cuídate amigo, si?-le dijo con cariño, para darle un abrazo de hermanos, hecho que fue correspondido por Docko

El sonido de una tos fingida, hizo que ambos jóvenes se separaran, dándose cuenta que eran observados por Shión, el cual por una extraña razón estaba sintiendo un cierto enojo de ver a su sirviente con ese otro. Shyru, rápidamente se despidió de su amigo y se fue. Docko al ver como su amigo se iba se sintió triste, cerró la puerta y se dirigió a Shión.

-¿Quién era él? ¡Mientras trabajes para mi, no quiero que seas interrumpido por nadie!-exclamo shión

-El solo trajo un telegrama para usted-le dijo al momento que se lo entregaba

-¡Otro telegrama!-suspiro con fastidio Shión, mientras lo tiraba en la mesa

-¿No va a leerlo?-pregunto confundido Docko- Puede ser importante

-¿Para que? Si siempre es lo mismo. Mi Padre no se cansa de pedirme que me case y tenga hijos, teme que nuestra estirpe termine conmigo. ¡No le basta que cumpla su voluntad y regrese a América, tiene que estar molestándome a cada momento con el mismo asunto!-mirando a Docko- ¿Dime tu Padre es así de exigente?

-Mi Padre murió hace poco-contesto con tristeza

-¡Oh, no lo sabia!-se lamento por ser tan indiscreto-¿Por eso quieres ir a América?

-En parte si. Lo que pasa es que después de la muerte de mi Padre, mi hermano mayor me echo de la casa. Por suerte mi Padre previniendo eso me dejó dinero, según sé, los ahorros de su vida, con eso pude llegar hasta Inglaterra, pero para ir a América, conseguí este empleo. Docko hablo con nostalgia, sin darse cuenta a quien se lo contaba.

-Comprendo-dijo Shión y fue entonces que Docko se maldijo a si mismo por ser tan estupido de contar su historia a su enemigo, ahora le había dado los medios para que se burlara de él.

Pero Shión no parecía tener ganas de burlarse, de hecho, cuando pensó que diría su primera burla, salio con otra pregunta inesperada

-¿Cómo era tu Padre?-haciendo que Docko dudara si había escuchado bien

-¡Era un hombre honorable y yo quiero ser como él!

Shión medito estas palabras, fueron dichas con tanta expresividad de orgullo y cariño, que no le quedo duda de que Docko quiso mucho a su Padre.

-Cuando termines tus quehaceres, puedes tomarte el resto del día libre para ordenar tus cosas-le dijo, haciendo que Docko se sorprendiera una vez más y solo atinara a agradecer.

Luego Shión se puso a revisar algunos documentos, de seguro serían respecto a algún negocio, en tanto Docko se apresuraba por apurarse en sus tareas. No perdería esta oportunidad, así que mejor apurarse antes de que Shión cambiara de opinión.

La puerta fue tocada una vez más, siendo esta vez Arles, quien fuera a visitar a su socio. Cuando Docko lo vio, no le agrado nada. Era joven y atractivo, esa melena larga color gris era única en su tipo, pero su expresión y en especial sus ojos no le gustaron, porque parecía un animal a punto de cazar.

-¡Hola Shión! Vine a ver como estabas, ya que te perdiste todo el día de ayer-dijo mientras se sentaba en uno de los sillones de la sala

-¡Estuve ocupado!-respondió-¡Docko sírvenos una copa de vino !-ordeno y así lo hizo.

-Ummm, tu nuevo sirviente es muy tentador Shión-dijo Arles, mientras observaba como Docko salía de la sala después de haberles dejado sus respectivas bebidas

-Es solo mi distracción del viaje, ya lo sabes-dijo Shión algo disgustado, por la forma en que Arles miraba a SU sirviente

-Je, je, tranquilo. Se que es tu juguete-dijo mientras levantaba su copa y la bebía con gusto, pero internamente deseando probar a ese joven tan atractivo.

Shión también bebió de su copa, tratando de hacer desaparecer ese molesto malestar que se le había presentado de repente. De hecho Shión se había percatado de la belleza exótica que tenia su sirviente, pero en ningún momento, se le había ocurrido que alguien fuera a parte de él, dueño de este joven. Dueño pero de una forma diferente, de sus sueños, pensamientos y atenciones. Y esto definitivamente, lo hacia sentir así, más aun recordando la anterior escena con ese telegrafista.

-¿Vendrás a la fiesta de esta noche?-pregunto Arles dejando su copa vacía en la mesita de la sala

-¿Cual fiesta?-pregunto Shión

-Hoy festejaremos el cumpleaños de Sir Andrew, así que ni se te ocurra faltarte.

-Umm, de acuerdo. Si, me vendrá bien ir a una fiesta-respondió

-Genial-dijo Arles levantándose del sillón en el que se había sentado-Te espero a la 8:00 p.m.-y diciendo esto se fue.

-Si, una fiesta me vendrá bien-se dijo a si mismo, mientras veía la puerta por donde minutos antes había desaparecido Docko.

Esa noche Shión con ayuda de Docko, se vistió de etiqueta, o sea de esmoquin y se dirigió a la fiesta. Docko tendría el resto de la noche libre y él lo aprovecharía para descansar. Aunque la verdad le hubiera gustado más ir a visitar a su amigo Shyru, pero se entero que ese día estaría de turno, así que para no molestar se quedo en el camarote.

Se quito el incomodo uniforme, que debía usar mientras estuviera trabajando y como no tenia pijama, se acostó con tan solo un simple pantalón que usaba para dormir, dejando al descubierto su fornido pecho.

Rato después cuando el sueño, poco a poco estaba llegando a él, fue interrumpido con el toque de la puerta, totalmente molesto Docko se levantó así como estaba y se dirigió a echar a quien fuera, para volver a dormir.

Pero no pudo lograr su objetivo porque era Arles, ataviado con un fino esmoquin quien había tocado la puerta.

-El señor Aries no esta. El ya se dirigió a la fiesta-dijo Docko, pensando que así se libraría más fácilmente de ese sujeto, pero en vez de eso Arles sonrió y se adentro a la habitación.

-¡Ya se que Shión no esta!-le dijo mientras se acomodaba en un sillón-¡Me encontré con él y como ambos cambiamos de opinión, decidimos ya no asistir a esa fiesta, lamentablemente para él no será tan fácil librarse de ella, ya que por ser tan importante, debe hacer acto de presencia! ¡Así que me dijo que me adelantara y lo esperara!

-Oh, en ese caso me retiro-dijo Docko con toda la intención de irse

-Espera, al menos deberías servirme una copa de vino ¿no crees?-dijo Arles

Docko suspiro con frustración, a pesar de que era su noche libre, debía por lo menos demostrar la buena costumbre de atender al invitado de su Patrón

-Si, señor. Ahora mismo lo traigo-respondió

-Mejor trae toda la botella, así será mejor-exclamo Arles

Docko hizo lo que le pidió y trajo toda la botella del fino y delicioso vino, junto a dos copas de cristal.

Arles tomo el vino y las sirvió en las dos copas, mientras le daba la espalda a Docko, quien ya deseaba irse de una buena vez a descansar.

-Tu nombre es Docko ¿cierto?-preguntaba Arles mientras servia las copas

-Si señor-respondió

-¿Alguna vez tomaste vino?

-No, nunca-respondió tímidamente Docko

Con una sonrisa, Arles le ofreció una copa, pero él no parecía confiado a probar la bebida

-¡Vamos! Solo es una copa. Shión nunca lo sabrá-le dijo con un guiño

Docko, aunque dudoso acepto la copa-Gracias señor Arles-le dijo

-Brindemos por...ti-le dijo mientras levantaba su copa, haciendo que Docko se sonrojara por la atención y se pusiera nervioso haciendo que se tomara todo el contenido de su copa de un solo golpe, ante la sonrisa triunfal de Arles.

Un momento después Docko se sintió mareado y se dejo caer en uno de los sillones

-¿Qué me sucede?-pregunto con la vista nublada

-Tranquilo, es solo el efecto del vino y...la droga-respondió Arles mientras se le acercaba

-¿Droga? ¿Por qué?-dijo mientras intentaba reaccionar

-¿Por qué? Simplemente porque te deseo y estoy seguro que si hubiera sido por las buenas nunca te hubiera disfrutado como lo haré ahora

Diciendo esto, Arles atrapo los castos labios de Docko en un beso lujurioso, mientras sentía como este trataba de evitarlo, pero sin resultados. Luego lo obligo a recostarse en el gran sillón en el que estaba, para luego pasar a acariciar su torso desnudo con descaro. Docko intentaba moverse, pero no lo conseguía. Ese desgraciado se estaba aprovechando de él y no podía detenerlo. Si no estuviera sometido por el poder de esa droga, Docko no dudaría en matarlo ahí mismo por atreverse a siquiera acercarse. Pero la realidad era otra, estaba a merced de ese maldito y se sentía tan indefenso, que cuando las caricias y los besos que le daba en su cuerpo se hicieron más exigentes y Arles le quito el pantalón y lo dejo en tan solo ropa interior, no pudo evitar soltar un sollozo, que luego fue acompañado de amargas lagrimas que salían de sus bellos ojos.

Solo una ropa lo protegía de algo que parecía ser imposible de detener, y Arles estaba a punto de quitar ese estorbo para conseguir su objetivo, haciendo que la desesperación de Docko fuera mas fuerte, plasmándose en su llanto.

Pero ese momento nunca llego, porque justo en ese momento alguien entro en el camarote, haciendo que Arles detuviera sus acciones. Docko trato de identificar a la persona que lo había salvado, porque las lágrimas que aun brotaban no se lo permitían. Cuando afino su vista, vio a Shión parado en la puerta mirando con una mezcla de sorpresa y furia la escena ante sus ojos.

-¡Shion¡ ¡No te esperaba tan pronto!-dijo nervioso Arles, mientras se acomodaba la ropa

-¡¡Arles!! ¡¡¿Cómo pudiste ser capaz?!!-exclamo enojado Shión

-¡Oh, vamos Shión! ¡Si se trata de un pobre diablo! ¡No vale la pena que te preocupes por él! ¡Además tu me dijiste que era tu distracción y como somos amigos, pensé que no te importaría que lo probara!-respondió nervioso Arles

-¡¡Arles, de ahora en adelante considera nuestra sociedad terminada!! ¡¡No quiero volver a verte nunca más!!-exclamo Shión con furia

-¡Pe..pero Shión si hemos sido socios durante años! ¡Además somos amigos!-dijo desesperadamente Arles

-¡¡Ya no más!! ¡¡Te quiero lejos de mí y en especial de Docko!! ¡¡Y te advierto que si intentas algo en mi contra, me asegurare de que todos sepan la clase de persona que eres y no descansare hasta dejarte en la calle!!-exclamo aun más enojado-¡¡Ahora lárgate, antes de que te haga arrestar y sabes muy bien que puedo hacerlo!!

Arles sin saber que más hacer, salio del camarote, jamás pensó que Shión se pondría así. De hecho hubo ocasiones en las que habían compartido a sus amantes, pero ahora estaba desconcertado y sabía que tenia todas las que perder porque sin la sociedad con Shión sus empresas se vendrían abajo y lo peor es que no podía hacer nada, porque la palabra de Shión valía más que la suya.

-¡Maldito Shión!-exclamo con rabia, pensando en alguna forma de vengarse.

En tanto Shión, se había acercado al lloroso Docko, lo examino con suma delicadeza, mientras le decía palabras consoladoras. Noto que Docko no podía moverse, seguramente por algún narcótico, también vio como su cuerpo presentaba algunos moretones por la fuerte presión que Arles había empleado en sus lujuriosas caricias.

Shión lo levanto con calma del sillón, notando al instante la tensión de los músculos, para pasar luego a un temblor en todo su cuerpo. Lo llevó al baño, en donde alisto un baño caliente y cuando estuvo listo lo sumergió en el agua esperando que pudiera hacerlo reaccionar. Poco a poco Docko fue recuperando movimiento pero no completamente, la droga debió haber sido muy potente. Sin embargo esto sirvió para aliviar un poco su cuerpo. Cuando el agua comenzó a enfriarse, Shión volvió a tomarlo en brazos, lo envolvió en una toalla y lo llevo a su propia cama, en donde lo acostó, poniéndolo uno de sus propios piyamas.

Docko se daba perfecta cuenta de todo lo que Shión hacia y le estaba completamente agradecido. Pero los recuerdos estaban todavía presentes y por mas que lo intentaba no podía dejar de temblar. Shión lo noto y se acostó a su lado, abrazándolo protectoramente.

-¡Tranquilo!-le decía-¡No permitiré que vuelva a acercarse a ti!

Docko poco a poco dejo de temblar y se acurruco aun más en los brazos del que hace algunas horas todavía fuera considerado su enemigo.

-¡Gracias!-fue lo único que pronunció y Shión sonrió en respuesta. Fue así como abrazados los dos juntos pasaron esa noche.