Eran pasadas las tres de la tarde cuando Bella abrió sus ojos. La noche se había alargado más de lo esperado una vez llegados a la mansión. Se habían dividido el espacio para evitar que tía y sobrino se encontraran en situaciones comprometidas y esa fue la última vez que Bella vio a Hermione: desapareciendo hacia el ala que le correspondía, con la morena siguiéndola de cerca.
Se deslizó fuera de la cama y pasó al baño para ducharse, aprovechando el momento a solas en recopilar los hechos de los últimos días. ¿Cómo había terminado en su quinta con la chica que la traía loca? Sólo ella se metía en esos embrollos. Observó su miembro mientras lo enjabonaba, decidiendo dejarlo un tiempo más, a Merlina le había gustado pensó sin poder evitar una sonrisa lasciva.
Tras la ducha, se ató el pelo en una cola de caballo y se vistió con una musculosa blanca y un bañador negro que le llegaba a medio muslo. Contenta con el resultado que le mostraba el espejo y tras corroborar que la pelirroja seguía durmiendo, salió rumbo a la cocina.
-Buen día, señora – Se levantó asustado Potter.
-Tranquilo, aún no desayuno niños – Bromeó, palmeando su espalda al pasar por su lado - ¿Harry Potter, verdad?
-Así es, me tome el atrevimiento de hacer café, espero que no le moleste.
-Estuviste perfecto, muero por un café bien cargado – Habló de espaldas a él, mientras se servía el líquido oscuro - ¿Y mi sobrino?
-Acá está – Apareció el rubio en la amplia cocina, parando para dejar un beso en el cuello del moreno y luego abrazar a su tía.
-Buen día, querido, qué bien te sienta el sexo – Halagó Bellatrix, riéndose al ver la cara de sonrojo de ambos chicos.
-¡Tía! No es necesario, gracias – Se sirvió su propio café, agregándole un poco de leche y tomó asiento sobre la falda de Harry.
-Buenos días familia – Apareció Hermione seguida de un pelirrojo más dormido que despierto.
Bella observó el intercambio de saludos escondida tras su taza, la castaña hoy estaba más resplandeciente que cualquier otro día. Definitivamente el sexo les sentaba bien a todos y si a eso le sumabas la bikini que se dejaba ver bajo el vestido casi transparente que llevaba, era una delicia para la vista.
Perdida en sus pensamientos no se percató del acercamiento de la chica hasta que la sintió rodeando su cadera en un cercano abrazo. Sus pelvis chocaron con suavidad, enviando una descarga eléctrica por toda su columna que casi provoca el derrame de su café.
-Buen día – Escuchó que le susurró dulcemente en el oído antes de dejarle un beso en la mejilla.
-Buen día – Susurró también, medio ahogada, con los ojos cerrados y su mano libre descansando en la espalda baja de la chica.
Se permitieron algunos segundos más de los necesarios en ese abrazo. Sintieron la ya innegable atracción de sus cuerpos, el magnetismo que estos parecían tener encajando a la perfección, como si hubieran sido hechos el uno para el otro. Hermione era apenas unos centímetros más baja que ella, su cabello le hacía cosquillas bajo la nariz mientras aspiraba el perfume a vainilla que destilaba su cabello.
-Buen día – Interrumpió otra voz mientras ellas se despegaban suavemente, como si temieran romper el momento. Sus miradas no se soltaron ni siquiera tras percatarse de que la recién llegada no era otra que la amante de la menor.
Siguieron desayunando mientras se terminaban de despertar todos en la mansión, incluso llegando algunos magos que habían sido invitados con anterioridad. El espléndido clima los hizo moverse hacia el jardín donde algunos se dispusieron a hacer un asado, otros aprovechaban a jugar en la piscina y algunos simplemente bebían y conversaban.
Bella se encontraba rellenando su vaso cuando se acercó Severus.
-Estamos con menores de edad.
-Y alumnos tuyos, si mal no recuerdo.
-También – Aceptó.
-Te recuerdo que la edad legal para tener relaciones sexuales es de diez y seis años. Y ellos ya han pasado ese límite. ¿Qué es lo que pasa realmente?
-No sé, ¿No se te hace raro estar rodeada de tu sobrino y sus amigos? – Cuestionó mientras se terminaba de golpe su trago y rellenaba su copa, con la vista perdida en la piscina donde los jóvenes estaban.
La mujer se dio vuelta, apoyando su espalda en la barra y siguió la mirada de su amigo.
-¿Sinceramente? Ellos harían esto igualmente y yo prefiero que lo hagan bajo mis ojos, en mi techo, donde pueda socorrerlos de ser necesario y sepa que están a salvo.
-Tienes razón – Asintió – Por cierto ¿Qué tal la pelirroja?
La tarde siguió su curso, todos parecían congeniar a la perfección y el alcohol había hecho el resto por lo que varios grupos esparcidos por el jardín mantenían interesantes conversaciones. Algunos, claro, abandonaban el espacio público para compartir momentos íntimos en las habitaciones habilitadas para eso.
Agotada de tanta política, Bella abandonó su grupo y se tiró al agua, disfrutando de la noche estrellada y la temperatura ideal de la piscina. Amaba nadar, se sentía tan feliz como tras lograr capturar a un criminal particularmente difícil. Recorrió cinco veces los quince metros de piscina antes de necesitar tomar un descanso. Era un excelente deporte para estar en forma pero costaba si llevabas una maratón sexual como la que había vivido ella hacía pocas horas.
Se acercó al borde para apoyar sus brazos y sintió algo muy suave deslizarse entre sus piernas, alertándola. Tirando su cuerpo ligeramente hacia atrás, observó como Hermione salía del agua y se posicionaba en el hueco que ella había dejado, entre el borde y su cuerpo.
-Hacía rato que no te veía – Habló la menor, agarrándose de sus hombros para no hundirse ya que no hacía pie.
-Acá estoy – Dijo lo primero que se le ocurrió, ocupada como estaba en dejarse atravesar por la belleza de la castaña, las gotas en sus pestañas delineaban sus ojos más brillosos que nunca y las pupilas ligeramente dilatadas por el cloro del agua y seguramente, el alcohol le otorgaban un aire inocente y juguetón. La sonrisa había dejado de ser traviesa para ser sincera. Estaba impresionantemente hermosa.
-¿Te importa? – La escuchó preguntar y sintió como le rodeaba la cadera con sus piernas, acercándolas.
-¿Te parece apropiado? – Su voz más grave de lo normal, sus ojos hicieron un rápido repaso del jardín corroborando que nadie les estaba prestando atención y que en todo caso, la oscuridad no permitiría que notaran más que una conversación entre las dos.
-Sólo intento no ahogarme – Se justificó, recuperando su sonrisa traviesa.
-Ya veo – Terminó por sonreír Bella, permitiéndose relajar. A fin de cuentas, no estaba haciendo nada malo ¿Verdad? Incluso apoyó sus manos a cada lado de la cintura de Hermione, sólo para mayor comodidad, claro – Así que… ¿Cómo te fue con tu morena?
-Oh, Pansy, su nombre es Pansy. De hecho, se egresó de Hogwarts hace varios años – Explicó, contenta del progreso que habían hecho con la mayor – Es muy… Complaciente.
-¿Ah sí? Se la nota bastante interesada en seguir complaciéndote – Sonrió con sorna.
-Y eso me encanta – Rieron juntas, movimiento que Hermione aprovechó para cerrar su abrazo un poco más.
Mierda, Bellatrix había sentido eso por todo el cuerpo. Gracias al agua, su bañador se pegaba como una segunda piel a su miembro. Y qué decir del bikini de la castaña. Deslizó sus manos por la espalda de ésta hasta llegar casi al principio de sus glúteos, la apretó un poco más contra sí, adelantando a su vez su pelvis. Hermione parpadeó rápidamente, intentando disimular el calambre que había sentido en su clítoris.
-Y ¿Qué tal con tu pelirroja? – Habló nuevamente, perdiéndose en la mirada oscurecida que tenía en frente. Deseo, había mucho deseo. El vaivén del agua hacía que sus cuerpos danzaran suavemente, lo que significaba un frote continuo del miembro que empezaba a notar duro contra sus labios vaginales.
-Mm, ella es muy encantadora – Encontró su voz, aunque volvió a sonar mucho más grave de lo que hubiera querido. Hermione estaba acabando con ella, literalmente, sentir su cuerpo pegado al suyo era más de lo que podía soportar. Sus pezones erectos jugaban a rozarse, enviando más descargas eléctricas por todo su cuerpo. No sabía si el agua estaba hirviendo o era su propio calor.
-Es muy bonita – Siguió con la ridícula charla, esta vez dejando algunos rasguños en la nuca de Bella que se esforzaba por no gemir. Estaban jugando con fuego en un lugar lleno de gente.
-Lo es, puedes probarla si quieres – Mostró una sonrisa tensa, no por sus palabras, para nada le molestaría compartir a la pelirroja, era más bien producto del último movimiento que había llevado sus manos a entrar en contacto con la suave piel de las nalgas de Hermione. Sintió cosquillear la punta de sus dedos, queriendo doblarlos y clavar las uñas en la carne.
La risa de la castaña llenó sus oídos.
-Gracias, lo tendré en cuenta. ¿Estás bien? – Preguntó con fingida preocupación, notando los esfuerzos sobrehumanos de la mayor por no saltar a su cuello.
-Sí, yo… - Y cayó en la tentación de esos ojos juguetones – Se me están durmiendo los brazos, ¿Te importa que te acomode? – Hermione confundida, negó con la cabeza y luego entendió.
Entendió aquella sonrisa tan extraña que se le había puesto a Bella, mitad burlesca y mitad lasciva. Lo entendió cuando sintió como agarrando sus nalgas la subía y la bajaba por todo el tronco de su duro miembro. Gimió, sorprendida por la acción de la mayor.
-¿Estás bien, Mione? - Le devolvió la pregunta, repitiendo la acción anterior pero con mayor lentitud, quería derretirla, que sintiera cada centímetro de su tronco frotarse contra sus labios abiertos.
Hermione asintió, no confiando en sus cuerdas vocales. Enredó sus dedos en los rizos de la morena, dándole un suave tirón al tiempo que se mordía con fuerza su labio inferior, evitando que más gemidos salieran de su boca. Debían ser cuidadosas si no querían que nadie más se diera cuenta.
Bellatrix también parecía haberse olvidado de hablar, sentir el calor del sexo de la menor la estaba llevando al límite. Deslizó una de sus manos entre sus cuerpos y metiéndola en su bañador, sacó fuera su miembro que salió con fuerza apuntando hacia el cielo. Apoyó con suavidad la espalda de la castaña contra la pared de la piscina y con la cabeza de su miembro corrió la tela del bikini de ésta.
Gimieron al unísono. Hermione hacía verdaderos esfuerzos por no dejar caer su cabeza contra el hombro de Bella, mientras sentía por primera vez como aquel miembro resbalaba contra sus labios producto de la humedad acumulada y se abría paso hasta llegar a su hinchado y palpitante clítoris.
-Oh, por Merlín, Bella - Gimió con la voz quebrada.
-Me estás matando, Mione - Sus ojos no se dejaban, las miradas oscurecidas eran el mejor testigo de la pasión desbordante que sentían.
Sus cuerpos empezaban a temblar de placer, la espera había sido larga, habían resistido más de lo que hubieran creído en un principio.
Bella guio la cabeza de su miembro y lo frotó largo rato contra el clítoris, haciendo círculos lentos para mayor frustración y placer de ambas.
-No puedo más, Bella, voy a venirme - Movía su pelvis erráticamente contra ella, queriendo alcanzarla más - Te quiero adentro. Te necesito adentro - Rogó.
La morena estaba mareada de placer, su mano se meneaba cada vez más rápido por el tronco de su miembro mientras frotaba aún a Hermione.
-Bella, por favor, me vengo, me vengo.
-Acaba para mí, Mione, estoy contigo - Susurró con la voz rota contra su oído, sintiendo como los temblores de Hermione apuraban también su orgasmo y salían disparados los primeros chorros de semen, estallando contra el sensible clítoris y llevándola a la castaña a tener dos orgasmos seguidos, en brazos de una jadeante Bellatrix que se dejaba ir con lentitud, olvidándose de todo, tomando las nalgas de Hermione para frotarla con fuerza contra su miembro. Sintió los brazos de la menor rodearla con fuerza, sintió su pene deslizarse hacia abajo y rozar la entrada más que lubricada de la chica. Suspiró. Ya había sido demasiado.
El mundo lentamente volvía a su lugar. Aquel espacio al que se habían ido, flotando en mitad del universo, lleno de colores y sensaciones las dejaba ir con mucha suavidad. Bella se acomodó en aquel abrazó necesitado, sintiendo la mejilla de la joven contra su hombro.
-¿Estás bien, pequeña? - Consultó dejando algunos besos en su cuello.
La castaña sólo asintió, tratando de recuperar el ritmo normal de su respiración.
-Fue… Increíble.
-Lo sé - Reconoció Bella, con suspiro de resignación.
Hola de nuevo! Esta vez la actualización es un poco más corta pero... ¿Más intensa? Alguien comentó que leyó el capítulo anterior en gimnasia, mala decisión! Ojalá no hayas hecho lo mismo con este jajaja. ¿Les gustó? ¿Qué creen que debería hacer Bella ahora? ¿Creen que hay amor o sólo pasión? Anímense :) nos leemos pronto.
