"Albergando al Pasado"

Capitulo 4: "Del amor al odio hay un solo paso: El rencor".

- Bueno¿con quién vas a comer mañana?- preguntó su amiga Rebecca mientras salían del elevador.

Sakuma le lanzó una mirada de reojo.

- Sabes perfectamente que no soy a comer con nadie- dijo, y levantó una mano para saludar a una de las secretarias, que estaba apoyada en su escritorio, vigilando las idas y venidas de los empleados.

- ¿Y has quedado con el mismo tipo para cenar?- insistió Rebecca.

Sakuma sonrió, arrugando las comisuras de los ojos.

- Qué lista.

Rebecca sonrió con sorna.

- ¿Te importaría explicarme por qué prefieres una cita con el hombre invisible a salir con un tipo guapísimo, y no tan relamido, que conduce un Jaguar y que esta loco por ti?

- ¿Qué te hace pensar que esta loco por mí?- preguntó Sakuma, sorprendida.

- Oh, vamos- Rebecca hizo girar los ojos- En primer lugar, no ha parado de llamarte, y el miércoles pasado, cuando estabas enojada con el señor Granham por lo de la entrevista y no querías salir con nadie, fue él quién insistió en llevarte de paseo. Y en segundo lugar, no estoy ciega, y se que ese hombre también te gusta.

- Sakuma lanzó a su amiga una mirada de soslayo.

- ¿Puedes guardar un secreto?

Rebecca se llevó dos dedos a los labios.

- Te lo prometo.- dijo solemnemente.

- No puedo salir con Kevin por qué ya tengo pareja, y yo... no quiero hacer ningún tipo de juego con ambos.- Sakuma suspiró.

- Rebecca se quedó boquiabierta.

- Tienes pareja¿De veras¿Quién es?

- No puedo decírtelo, pero muy pronto de enteraras...

Abrió la puerta de redacción y se sentó frente a su escritorio.

- Tienes que decírmelo Sakuma. No puedes dejarme con la duda.- Rebecca se cruzó de brazos y se situó frente al escritorio de Sakuma.- porque si no me dices quién es, le marcaré a Ann para que me diga quién es, y no pienso admitir un no como respuesta por que bien sabes que...

Cuando estaba en la preparatoria, una chica de América que había ingresado al instituto, y por obra del destino la habían asignado a su grupo. Con el tiempo se hicieron muy buena amigas, y en ocasiones se reunían todas en casa de Tomoka para platicar de cosas de chicas. Aunque sabía muy bien que Rebecca era una chica muy madura, no pudo evitar pensar que a pesar de todo seguía actuando como una niña. Aún recordaba cuando Rebecca la había reprendido por seguir aferrada al pasado, había sido ella quién había echo de "doctora corazón" para conseguir que saliera con otros chicos. Era una pena que se hubiera marchado tras terminar el instituto, pero no hubo otro remedio.

- ... así que exijo que me digas quién es.

- Ni siquiera Ann podrá decírtelo.- le dijo a su amiga.

- ¡Vamos Sakuma, tiene que ser alguien del Seigaku¡Sin duda alguna tiene que ser un titular del club de tennis de tu generación!

No supo que fue lo que paso en realidad, pero una de sus compañeras de trabajo, se le acercó y le preguntó:

- ¿Estudiaste en el Instituto Seigaku?

- Claro que estudio en el Seigaku.- dijo Rebecca.- pero a ella no le gusta mencionarlo.

A continuación todas las mujeres ahí presentes rodearon su escritorio, echando así, a perder sus planes pacíficos de trabajo...

- - - - -

Increíble. Simplemente increíble. ¿Cómo era posible que su amigo estuviera entrenando personalmente al hijo de su ex cuando decía que le encantaba aquella chica japonesa?

- Te dije que no cometieras más estupideces por Claudine, ella es una mujer casada, y Andreas es su hijo. Y lo peor es que después me dices que te encanta esa chica japonesa. ¿Qué diablos te pasa Kevin¿Acaso quieres acabar como hace cinco años?

- No acabare cómo hace cinco años por que ese día ambos estuvimos con el corazón herido.- le dijo su amigo.

- Corrección, tu estabas con el corazón herido- corrigió Ryoma.- yo nunca me he sentido con el corazón herido.

- Pues lo que haya sido, tú estabas conmigo tomando como un loco¿acaso no lo recuerdas?

- Mada mada dane.

- ¡Vamos Ryoma! Acepta que alguna vez estuviste enamorado y que por tus miedos saliste corriendo; así que no me vengas ahora con que soy un estupido por que no lo soy.

¿Enamorado? Aquella no era la palabra en la que había pensado ese día. Tal vez deseo continuo y lujuria perpetua, pero... ¿amor? Sabía muy bien que ese día había cometido el peor error de su vida: agarrar una copa de brandy en honor a una mujer...

-Flash Back-

- ¡No actué como un idiota!

Ryoma apretó los labios y enseguida pidió otra copa.

- Lo hiciste, y creo que debes aceptarlo. En estos momentos solo piensas en ti, en como te sientes; pero en lo que no piensas es en como se siente esa pobre chica a la que has abandonado, por que conociéndote de seguro la has dejado a media noche.

- ¿Y que dices tú¿Qué pasa con Claudine?

- Ella ha regresado a Grecia con su esposo y su hijo.

- Entonces mejor soluciona tus asuntos y déjame a mí en paz. Por que no tengo ninguna gana de platicar de esa chica con nadie. Incluso por su culpa me he visto obligado a dejar el torneo que tengo en Japón.

- ¡¿Qué has hecho qué¿Acaso te has vuelto loco, Ryoma? Ese torneo significaba mucho para ti¿y ahora me dices que lo dejas por esa chica?

- Sí, por que no quiero volver a verla.- Ryoma bebió la copa de un solo trago.- ella... se entregó a mi. Fui el primer hombre en su cama¡pero yo no lo sabía¡De haberlo sabido jamás la habría tocado, pero parecía tan experimentada! Y cuando comencé a desnudarla ella su puso a temblar, y fue ahí cuando me di cuenta, pero... la deseaba tanto. Quería poseerla, quería hacerla mía. ¡Diablos! No pude evitarlo, es tan hermosa...

- Si ya te has ido dejándola sola, es mejor que inicies una nueva vida. Ya has dejado el torneo en Japón por miedo, ahora no arruines tu vida por un error.

- ¡No lo entiendes Kevin! Ella es tan inocente, me dijo que me quería, pero yo sólo pensaba en hacerle el amor, en estar entre sus piernas, en... Simplemente me aproveche de ella. Me odio por ello. Si algún día vuelvo a verla y ella sigue dolida, con gusto aceptaré una bofetada de su parte, pero... si me ha olvidado, entonces no podré sentirme culpable por nada.

- ¿Quién es la chica?

- Ryusaki... Ryusaki Sakuma.

- ¿Ryusaki¿No se llama así tu entrenadora de instituto?

- Sakuma es su nieta.

- ¿Qué has hecho Ryoma? Recuerdo a esa chica y... desde niña te ha querido. ¡Por Dios Ryoma! Te mereces mucho más que una bofetada, te mereces una buena paliza. ¡De verdad actuaste como un idiota¿acaso no pensaste en las posibles consecuencias? Ella puede estar en estos momentos totalmente destrozada y dolida, tal vez la pobre chica este pensando en suicidarse. ¡Deberías volver a Japón y decirle como te sientes!

- No iré a Japón en un buen tiempo.

- Estas actuando como un cobarde, Ryoma. Espero que al menos no haya sido tanto tu deseo como para no protegerte...

- ¿Qué¿protegerme¿a que te refieres?- Ryoma miraba a su amigo confundido sin saber exactamente a que se refería.

- Oh, no, no me digas que no lo hiciste.

- ¿Hacer qué?

- Usar protección. Ya sabes, para evitar un embarazo o alguna otra cosa.

Ryoma bajó la cabeza y pidió una botella de brandy.

- No lo has hecho¿verdad? Era tanto tu deseo por tenerla que te olvidaste de ello por completo. Le hiciste el amor en un hotel, y la abandonaste; incluso puede estar esperando un hijo tuyo. Y lo único que haces es brindar a su salud. No lo puedo creer Ryoma. De haber sabido que ibas acabar así, nunca hubiera rechazado tu invitación de ir a Japón juntos. Puedes culparme por haberme dejado engañar por Claudine, pero... ¿quién es peor¿un hombre que le roba la virginidad a una chica enamorada, o un hombre enamorado que ha sido engañado?

- Mada mada dane.

- ¿Qué aún me falta mucho? Ve bien en donde estás parado Ryoma, y piensa que a quién le falta algo es a ti.

- Se que ella no puede odiarme, ella es incapaz de odiar a alguien...

Bebió un poco más de brandy y después había brindado por Sakuma.

- - Fin del Flash Back - -

- No lo entiendes Kevin. Esa mujer sólo te hará sufrir. Su hijo es más que una prueba.- Ryoma empuñó la raqueta y golpeó una pelota imaginaria.- Claudine Markopolou lleva casada con Timo Markopolou diez años. Ya es tiempo de que te olvides de ella.

- Andreas no tiene la culpa de lo que su madre haya hecho. El niño me cae bien y no por los errores de Claudine, voy a alejarme de Andreas.- le dijo Kevin con tono decidido- y en cuanto a Saku ella no parece muy interesada en mí a pesar de que me conoce desde hace tres semanas.

- Sea lo que sea, creo que tu amada "Saku" esta jugando contigo.

- Esa chica no jugaría con nadie, solamente le estoy dando tiempo...

- ¡Lo que tu digas! Por cierto, McCallum tiene problemas, comunicate con él lo más rapido posible, creo que te cedera el banquillo por segunda vez.

- ¿No crees que se le esta haciendo costumbre, Ryoma?

- Lo que sea, me voy.

Se alejó de su amigo con un pensamiento en mente: "Ya no le debo nada a Sakuma, ella ya se ha olvidado de mí, y la prueba irrefutable es lo que Momoshiro me ha contado esta mañana."

- - - -

¿En que maldito momento se le había ocurrido a Rebecca gritar a los cuatro vientos que había estudiado en el Seigaku? Ahora sus compañeras de trabajo la estaban acorralando con preguntas como¿Conociste a Tezuka Kunimitsu¿Llegaste a conocer a Yuuta Fuji?

- ¿Enserio saliste con Atobe Kendo? Wow, eso es maravilloso. Y pensar que te creí una chica seria. Hace meses hice un reportaje sobre él y durante la entrevista solo habló de los guapo que era.

- Sí, pero siendo sincera, creo que tiene razón a hablar de su belleza. Sin duda alguna es muy guapo.- Sakuma sonrió y fingió leer unos papeles.

- Pero dime Sakuma¿conociste a Ryoma Echizen?

Llevaba esperando esa pregunta desde que había confesado que había estudiado en Seigaku, y ya estaba preparada para contestar.

- Sí, y la verdad no es tan maravilloso como ustedes piensan. Era un estudiante como cualquier otro. Siempre ha sido creído y arrogante.

- Eso lo sabemosde sobra, de hecho la semana pasada estuvieron a punto de despedir a Carla por no haber conseguido la exclusiva. Pero no puedes negar que es muy guapo y sexy. Creo que si tuviera la oportunidad me fuera con èl sin chistar.

Las chicas siguieron preguntándole cosas de Ryoma y después su jefe, Ralph Granham, salió de su oficina y se acercó a ella. Sin duda alguna iba a reprenderla por armar semejante alboroto.

- Ryusaki, pase a mi oficina, le tengo noticias. Sígame.

- Sí.

Se puso de pie y siguió a su jefe a su oficina. Era más que obvio que iban a despedirla. Aquella sería la quinta vez que su jefe la reprendería.

- Usted, será la encargada de traer a "Sport & City" la exclusiva.

- ¿La exclusiva?

- Sí, irá a entrevistar a Ryoma Echizen después de su partido con Reed Schuler, el campeón de tennis en Europa. Quiero la exclusiva a más tardar en una semana en mi escritorio.

- Pero eso es... tres días después del partido.

- Un día es más que suficiente para redactar una exclusiva.

- No pienso hacerle una entrevista a Echizen Ryoma.

- ¿Ni siquiera cuando es su empleo y su reputación lo que esta en juego?

¿Empleo y reputación¿De verdad iban a despedirla si no entrevistaba a Ryoma¿Sería ese el principio de su fin otra vez por culpa de Ryoma? Tenía que enfrentarse a él, y demostrarse a sí misma que ya no sentía nada por "él"...

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"Noticias Seattle. Vamonos a directamente a la ciudad de Tokio, en Japón. Estamos contigo Obata-san."

"Gracias Carlos. Nos encontramos enfrente de la gran compañía de seguros "Philby" en donde hace unos instantes la mayoría de las acciones de dicha compañía han entrado en la bolsa; por un momento pensamos que esto sería la quiebra rotunda de la empresa, pero al parecer la empresa fue salvada milagrosamente por el magnate hombre de negocios Fuji Syusuke, quién ahora se encuentra dentro del edificio haciendo tratos con los ejecutivos, por que ha sido él quién ha adquirido la mayor parte de las acciones a precios muy bajos. Sin duda alguna las deudas que tenía la empresa a las arcas de la nación han sido eliminadas con esta nueva compra..."

- De nuevo ha pasado. ¿Por qué cada vez que pienso que todo va bien, es Syusuke quién hace las mejores adquisiciones anteponiéndose a mis pasos? Sin duda alguna algo anda mal. Según Roberto, la empresa se iba a declarar en quiebra en poco tiempo, cosa que ya ah pasado, pero... de pronto Syusuke adquiere la empresa y milagrosamente se repone de sus deudas. ¿Acaso mi sempai intenta arruinarme¿Pero que razones tendrá? Ya investigue en Japón y mis sospechas fueron nulas, o al menos eso lleguè a pensar por in instante. No puedo dejar que esto siga pasando por mucho màs tiempo, tengo que solucionarlo de inmediato.

Tomó el teléfono y marcó a la única persona que de verdad podía ayudarlo. Él no se atrevería a mentirle y mucho menos a negarle su ayuda siempre y cuando las razones fueran aceptables, y aquellas sin duda las eran.

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Aquello no podía estar sucediendo.

Sakuma se dijo que Dios, Thor, Zeus, o Buda no podían ser tan crueles como para hacerle pagar por sus pecados menores que había cometido en el pasado.

Sólo había sido un libro sin devolver a la biblioteca por aquí, una mentirijilla sobre su relación con Syusuke por allá.

¡No era para tanto!

¡Aquello era Injusto!

Era cierto que no había tenía otra opción, pero... ¿Por qué precisamente ella¿Por qué no habían insistido con Carla para aquél reportaje¿Cómo podía un historial escolar decidir quién era la adecuado y quien no?

Era mejor dejar de quejarse y aceptar de una buena vez que tenía que hacerlo.

Tenía que hacerlo. No podía dejarse vencer.

Dos días. Faltaban dos días para encontrar con Ryoma.

- ¿Por qué el señor Granham la tomó contra mí? Desde aquélla exclusiva con Alex Kent, me trata mal. No es mi culpa haberle ganado al "campeón". Maldición, los dioses no están conmigo.

Encendió su portátil y comenzó a redactar la introducción de la exclusiva, claro, en caso de que Ryoma accediera. Era difícil escribir cosas buenas de la persona que en el pasado la había hecho sufrir... pero no había más remedio:

"Pocos tenistas han despertado tanto fascinación como Ryoma Echizen, el hijo del legendario "Samurai del tennis, Nanjirou Echizen". A sus escasos doce años logró convertirse en el número uno de todo Japón en el tennis juvenil. Y a sus trece años ganó el Open de los estados unidos, contra jugadores que se atribuían el titulo de "El número uno". Su madre, Rinko Echizen, quién fuera durante su juventud entrenadora en el club de tennis "Smith", ha dedicado su vida al cuidado de este prodigio del tennis.

Con treinta años de edad, ha logrado vencer a "Foreman", el jugador que se había colocado en el primer lugar durante las clasificaciones del torneo anual de tennis en Virginia.

Durante sus primeros años como tenista profesional y en algunos casos el "eslabón perdido" de la Asociación de Tennis Profesional (ATP), Ryoma Echizen superó con creces el nivel de la "leyenda", es decir, el nivel del Samurai del Tennis, su padre, Nanjirou Echizen."

- Listo. Esta introducción es más que suficiente en caso de que el gran Ryoma Echizen, decida darme la exclusiva. Pero... ¡Maldición, no puedo creer que me hayan dado semejante cantidad de dinero para comprar la exclusiva!

Guardó el archivo con el nombre: "Maldita sea mi suerte", y después apagó el portátil. Tenía que dormir. Mañana tendría que levantarse muy temprano para ir al estadio con el fotógrafo para ver en que posición debían colocarse para presenciar el partido y obtener las mejores tomas.

Superar el pasado. Era todo lo que tenía que hacer y nada más. ¿Cuántas veces se había repetido aquello? No lo sabía pero... tenía que hacerlo. No importaba el costo, tenía que olvidarse de Ryoma. Él no era para ella.

- Vamos Sakuma, acéptalo. Ryoma solamente ama al tennis y a si mismo. Olvida por completo esa noche, no puedes seguir lindándote al pasado. El te abandono, te hizo sufrir, te destrozó el corazón, jugó contigo. No puedes sentir nada por él, excepto...- se decía mientras caminaba de un lado a otro de la habitación. Se quedó pensando un momento y después supo la respuesta.- excepto rencor. Rencor y anhelo de venganza. Tengo que...

Se sentó en el sofá de piel que tenía enfrente y tomó el teléfono. Tenía que asegurarse de lo que iba a hacer. Tenía que... hablar con Syusuke. Sólo el podía darle fuerzas para llevar a cabo su venganza. No pensaba contarle sus intenciones, pero su amor... era suficiente para continuar viviendo el presente.

Tecleo los digitos del teléfono de la oficina Syusuke y espero siete tonos.

- Grupo Fuji. Le atiende Hayashi Nori. ¿En que puedo ayudarle?

- Habla Ryusaki Sakuma¿podría comunicarme con el señor Fuji Syusuke?- le dijo a la secretario.

- En estos momentos el señor Fuji se encuentra en una junta, si gusta puede dejar un recado...

¿Dejarle un recado? En toda su vida nunca le había dejado un recado a Syusuke aunque estuviera en una junta. ¡Por Dios¿Quién era esa secretaria tan...? no lo sabía pero ya comenzaba a caerle mal.

- Sólo dígale que Ryusaki Sakuma le ha hablado. Y que en cuanto tenga tiempo me hable.

- Lamento decirle que el señor Fuji tiene hoy la agenda llena, si gusta le puede decir que le envié un e-mail para que sea mucho más...

No podía más... aquella secretaria la estaba tratando como a una persona ordinaria, y no lo era. Nunca antes una secretaria de Syusuke la había tratado así.

- Señorita...- le dijo Sakuma a la secretaria esperando que le dijera su apellido.

- Hayashi.

- Señorita Hayashi. Dígale a Syusuke Fuji, que su prometida, Ryusaki Sakuma le habla. Esa junta no puede ser tan importante como para no hablar conmigo¿cierto?

- ¿Pro... prometida? Lo siento, enseguida la comunico.

Esperó solo unos segundos y después escuchó la voz de Syusuke.

- ¿Prometida mía, todavía sigues ahí?- la voz burlona de Syusuke logró sacarle una sonrisa.

Sin duda alguna la voz de Syusuke le reconfortaba. Estaba segura de lo que iba a hacer y nada ni nadie se lo iba a impedir. Sólo sería una última vez...

- Sólo una última vez- pensó.

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- ¿Enserio piensas hacerlo? No puedo creer que vallas a estabilizar tu negocio. Creo que ahora los problemas disminuirán.

- Desde hace tiempo he estabilizado mi negocio, era sólo que yo no me he presentado a las oficinas, lo manejo todo por Internet.

Un Kevin sorprendido mirada a su amigo de hito en hito. No podía creer que ya tuviera oficinas y que él ni siquiera estuviera enterado. Aquello era simplemente... impresionante. Ryoma Echizen no sólo era un tenista profesional, sino también un omite datos profesional.

- ¿Y se puede saber porque diablos no me habías comentado nada? Yo pensaba usar un poco mis influencias para conseguirte unas buenas oficinas. Pero te has adelantado.- Kevin le dio una palmada a su amigo y después le lanzó una mirada burlona- veo que estar con Suzanne un tiempo te ayudo demasiado. Eso me confirma que después de todo estabas utilizando a la cabeza hueca.

- ¿Utilizando? Creo que esa palabra no es la indicada, más diría que fue un intercambio de favores. Ella obtenía fama y atención, y yo me enteraba de los negocios de su padre.- Ryoma sonreía satisfecho. Ahora ya no tenía dudas de nada. – Pero veo que hay algo que aún no has hecho, Kevin.

- ¿Qué es?

- A la cancha le falta aplanarse, y la línea central esta unos tres centímetros mucho más gruesas. Diles a los de mantenimiento que lo arreglen.

- Ya lo he hecho, pero lo harán cuando venga la reportera que he invitado.

- ¿Reportera¡Lo has vuelto a hacer Kevin! No quiero reporteros aquí. Sabes muy bien que los detesto a todos.

- Vamos Ryoma, si no quieres verla, entonces puedes marcharte. Además, en media hora llegará Schuler, y no creo que te agrade conversar con él, ambos sabemos que tiene una lengua viperina y tu, mi querido amigo, no te quedas atrás.

Ryoma decidió que eso era lo mejor y se dirigió a la salida trasera del estadio. Tal vez algún reportero andaba por la entrada principal para tomarle una foto y después inventarse alguna frase para vender miles de revistas.

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Llegaba tarde. Su nuevo amigo Kevin no pararía de reprenderla si no se apresuraba. Le dijo a Michael, el fotógrafo, que se apresurara. Caminó lo más rápido que le permitieron sus zapatillas negras de tacón de aguja y se detuvo un instante al ver que alguien golpeaba una maquina expendedora de sodas. Era una persona con una chaqueta que decía: "STAFF"; tal vez estuviera arreglando la maquina. La persona se alejo y ella siguió su camino.

- ¿Por qué diablos ha golpeado la...?

- ¡Sakuma, cuidado!

Demasiado tarde. Resbaló con un charco de agua que había formado el deshielo de la maquina expendedora. Mientras caía al suelo, su bolso salió volando y el tacón de una de sus zapatillas se rompió por la presión. Sentía el trasero frío. Maldito Staff, de seguro su golpe había hecho a perder la maquina.

- ¡Diablos¡Me he mojado la falda!

- Te dije que tuvieras cuidado- Michael ayudó a Sakuma a levantarse y después levantó el tacón de la zapatilla.

- Esto si que es perfecto. Me levanto tarde, hay trafico y...

No pudo terminar por que una figura de hombros anchos se le acercó con su bolso en la mano.

- Esto me ha golpeado en la cabeza. La próxima vez que piense correr con esos tacones- dijo el sujeto señalando el tacón que Michael tenía entre sus dedos.- asegúrese de que el suelo que pisa este seco. Aunque creo que un par de tennis le quedarían mejor...

¿Qué era todo aquello¿Por qué la suerte no le sonreía como debía¿Por qué las cosas siempre le salían mal¿Era acaso que cuando había comprado su boleto a Seattle le había caído una maldición?

- Señor Schuler, me disculpo, pero mi compañera no tiene ni la menor idea de lo que hace, su ingles es un poco torpe y...

¿Compañera¿Ingles torpe?

- Detente Michael- dijo Sakuma en un ingles perfecto.- recuerda que sólo vienes a hacer un par de tomas.- tomó el bolso que Reed Schuler tenía en sus manos y después lo miró a los ojos- Lamento que el bolso le haya dado en la cabeza, pero creo que quién debería tener más cuidado son los organizadores de este torneo. Un Staff acaba de golpear la maquina expendedora. Ahora si me disculpa, me retiro.

Caminó lo más decidida que pudo, y después de haberse alejado lo suficiente se paró con la mirada fija en la pared. Era una verdadera suerte que siempre trajera en su bolso un poco de pegamento. Como solían decir las personas: "Mujer prevenida vale por dos".

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Syusuke daba vueltas por su despacho, esperando el aviso de su secretaria. Cuando en intercomunicador sonó por fin, dio un respingo.

- Tranquilo, Fuji- se reprendió-. Cálmate- se inclinó sobre el escritorio y apretó el botón del intercomunicador- ¿sí?- dijo, con tanta calma como su hubiera estado allí sentado, leyendo los informes de fin de mes de los distintos negocios que manejaba.

- Señor Fuji, el señor Kunimitsu ha llegado. ¿Lo hago pasar o le digo que espere un momento?

- Por supuesto que hágalo pasar. Personas como él no pueden esperar. Es la tercera vez que se lo digo. Si son citas que pasen inmediatamente, si son visitas comunícamelo.

- Entendido señor.

Cortó la comunicación y enseguida Tezuka entró a su oficina. Era muy cierto que no había cambiado mucho, a no ser por el cabello un poco oscurecido y los ojos más serios que antes. Sin duda alguna su amigo iba a ayudarlo mucho ahora que hacía "trabajos especiales" para el BND.

- Que bueno ver que ya has llegado- le sonrío Syusuke a su viejo amigo.- es un alivio ver que todavía puedes seguir viéndome.

- Las cosas del pasado no tienen por que influir en el presente. Aunque aún no estoy muy aliviado por tu reacción en aquél partido. Pero por otro lado veo que te ha ido muy bien, y eso me alegra.- la voz de Tezuka invadió la oficina.

- Vamos, toma asiento.- Syusuke se sentó y después Tezuka lo imitó.- Tezuka, te he llamado porque necesito que me hagas un favor.

- Espero que ese favor no implica cosas pasadas...

- Sin duda alguna Tezuka nunca podría olvidar aquél día. Pero no por ello se iba a limitar. Necesitaba la ayuda de su viejo amigo, y no importaba el costo.

- ...Pero antes de que sigas, me gustaría contarte algo.- le dijo Tezuka de pronto.- la verdad es que para mí ha sido un alivio que me citaras, porque así puedo darte un mensaje de Ryusaki-sensei.

¿Un mensaje de Ryusaki-sensei¿Qué quería decir Tezuka con eso¿Acaso Tezuka había visto a la entrenadora días antes de morir? Si Sumire-san le había contado a Tezuka algún dato peligroso, entonces... las cosas podrían ponerse difíciles.

- ¿Un mensaje? Espero sean cosas buenas... - sonrió de nuevo como si nunca hubiera pensado en peligro.- su muerte nos tomó por sorpresa a todos.

- El mensaje de Ryusaki-sensei para ti...- dijo Tezuka sin cambiar de tema- fue que si no hacías a Sakuma feliz, entonces ella se iba a encargar de que pagaras por ello.

- ¿Hacerme pagar por ello?

- No se exactamente como lo haría, pero eso fue lo que ella dijo exactamente un día antes de su muerte.

¿Un día antes de su muerte? Ya sabía que de cierta manera Tezuka había sido el favorito de la entrenadora, pero nunca pensó que lo amenazaría estando muerta. Tenía que ocultar la verdad a como diera lugar, no podía permitir que todo lo que había logrado se fue al traste por un simple recuerdo.

- Por cierto Syusuke, felicidades, me he enterado de tu nueva adquisición, pero... ¿no crees que jugar de esa manera en la bolsa es muy arriesgado?- le dijo Tezuka en tono serio.

- No te preocupes, lo tengo todo bajo control. Se que nunca perderé nada si se que cosa debo y no debo adquirir- respondió.

- ¿No será que lo tienes todo bajo control porque hay alguien infiltrado en la directiva?

Necesitaba a su amigo, pero sabía que aquello podía tornarse peligroso. Últimamente estaba teniendo muchos problemas con sus amigos de instituto, y de alguna manera tenía que ocuparse ellos.

- Podría ser. Pero te he llamado porque necesito tus habilidades para mi nuevo compañía...- miró a Tezuka fijamente a los ojos.

- ¿Necesitas a un actuario¿entonces porque no has llamado a tu hermano? El ha visto mi trabajo por tres años.

- Yuuta aún esta muy fresco para esto. Necesito que "tú" te ocupes de este asunto.

- Es curioso- mencionó Tezuka-... últimamente mis viejos rivales me piden favores.

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Sakuma se probó casi toda su ropa antes de decidir qué se pondría para la "exclusiva" de mañana. Pero ni siquiera cuando empezó a vestirse estaba segura de haber elegido bien. El problema era que no tenía ropa seria, de ir a la oficina de nueve a cinco como una chica formal. Sólo tenía un traje de chaqueta que se acercaba más o menos al ideal pero... lo había comprado hacía ya tres años, y estaba fuera de moda. Quería llegar al estadio y demostrar que era una mujer liberado de los monstruos del pasado. Quería...

- ... ¡Maldición, no encuentro nada!

Volvió a revolver en su ropero y sólo encontró un vestido azul que se le ajustaba al cuerpo, y que sólo había usado en una ocasión, y el recuerdo no era muy alentador.

- ¡Wow! Este vestido es fantástico- le dijo Rebecca, quién se encontraba sentado en la cama de la habitación.- deberías ponértelo e ir a por todas para ligarte al tenista más guapo y sexy del mundo.

- Si crees que este vestido hará esto, entonces esta totalmente descartado.

- ¡Vamos, Sakuma, tienes que ir fantabulosa!, Echizen tiene que ver que eres una reportera decidida a conseguir lo que quiere, y lo que tu quieres es una...

Lo que yo quiero es vengarme de Ryoma Echizen, eso y nada más >

- ... y si no te vistes rápido llegaras tarde y eso al señor Granham no le agradará. Así que mejor ponte ese monisimo vestido y a juego las zapatillas blancas que te pusiste cuando fuiste a entrevistar al señor Kent.

- Me pondré lo que tú digas, sólo si me dices que te traes con tu celular. Has estado aquí una hora y no has parado de verlo.- le dijo a su amiga.

- Es que estoy esperando un mensaje o una llamada.

- ¿Del chico que dices que te gusta¿el perfecto?

- Sí...

- Déjame decirte algo Rebecca: "Ningún hombre es perfecto. Parece que lo es, pero no es así".

- Esta bien...

Bien, me pondré este vestido y superare al pasado... sólo será una vez más y después podré olvidarme de él, sólo una vez más... >

Se puso el vestido azul y siguió los consejos de Rebecca. Ese día era el último para poder vivir feliz. Tenía que aferrarse a Syusuke para tener fuerzas y enfrentarse a Ryoma Echizen, el hombre que en el pasado la hizo sufrir...

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Ryoma no se podía creer lo que estaba oyendo.

- ¿Te las quieres ver con Reed Schuler?

- Bueno, me las he visto contigo y no ha sido para tanto.

Ryoma se rió por primera vez esa mañana y sacudió la cabeza. Desde luego, Kevin estaba loco. No estaba acostumbrado a que alguien le pidiera hacer de intermediario para un partido de tennis.

- Y a todo esto, Kevin¿Cómo piensas vertelas con él? O mejor dicho ¿Por qué quieres vertelas con él?

- Ahora que lo preguntas... es por Saku.

- ¿Por esa chica que apenas te ha dado un beso en la mejilla¡Por Dios Kevin¿Acaso haz perdido el buen juicio?

- Si la conocieras te aseguro que harías lo mismo.

- Si no fuera por tu terquedad, yo ya hubiera conocido a la tal Saku de la que tanto hablas.

Ryoma ya no escucho todas las maravillas que decía su amigo de aquella mujer porque el simple hecho de hablar de "la mujer ideal" lo aburría. Esperó a que su amigo terminara de hablar maravillas de ella para poder preguntar lo que tanto quería saber, claro, solo por mera curiosidad.

- Dime Kevin¿Cómo se llama esa mujer?

- Esta bien, te lo diré... se llama Sakuma...

- ¡Echizen, es hora de que salgas, el estadio ya esta lleno, los ejecutivos han llegado, el himno va a comenzar en cinc minutos, te necesitamos en la cancha!

- Nos vemos después del partido para que me digas el nombre de esa chica.- le dijo a su amigo y después salió del camerino.

Se dirigió a la entrada principal con acceso a la cancha y cuando ingresó no pudo evitar sonreir. El estadio estaba lleno, eso era bueno. Ayudaría a Kevin a tener un partido con Schuler, pero... ¿Cómo¿tal vez con una apuesta?

No era de su clase apostar, pero Kevin lo había ayudado en distintas ocasiones, y ya era hora de devolverle unos cuantos favores.

"El partido de la vigesima selección de profesionales comenzará en diez minutos, suplicamos a todos los espectadores mantengan silencio..."

Muy bien Echizen, gana el partido y un encuentro para tu amigo Kevin >

"El partido Echizen versus Schuler comenzara en breve, se le pide a todos los espectadores guarden silencio..."

Swing...

"Echizen al servicio"

Rebotó la pelota siete veces y después la golpeo en el centro de la raqueta. Schuler antepuso su jugada a la izquierda y rapidamente le devolvió la pelota.

Golpeó la pelota de nuevo dandole la rotación deseada. Schuler había caído en su juego.

"15-00, ventaja Echizen"

- Te propongo algo Schuler, si yo gano, le concedes un partido a Smith Kevin, y si pierdo, te daré la gloria absoluta ante la prensa.

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"3 juegos a 2, ventaja Echizen"

"00-15"

"00-30"

"00-40"

"Punto para Schuler, iguales a 3 juegos"

Ryoma aún consevaba su servicio, aquello era bueno, pero... si Reed Schuler ganaba el proximo juego Echizen perdería el servicio. Su juego había mejorado mucho, no podía negarlo. Cuando golpeaba la pelota con la raqueta sus ojos brillaban, sus labios al esbozar una sonrisa triunfal eran tentadores. Los cinco años que habían pasado le habían hecho bien al rostro y el cuerpo de Ryoma.

Aquella noche había explorado los secretos de Ryoma, y había conocido lo que era la lujuria, esa vez deseo estar con él toda su vida...

No puedo pensar así, tengo que aferrarme al presenta y dejar el pasado en el pasado. No puedo estar con Syusuke si Ryoma sigue afectándome de sobremanera. Debo darle una cucharada de su propia medicina. Sólo será una vez más, y después podré deshacerme de todo lo que me recuerde a Ryoma

"5 juegos a 3, ventaja Echizen"

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- Tendrás que buscar otra manera de jugar un partido contra Schuler.

Ryoma tenía la cabeza gacha por el cansancio y después levantó el rostro mirando a su amigo.

- El es un completo idiota, o mejor dicho un hombre sin palabra.- lo calmó Kevin.- Pero por lo menos deberías saber que lo has dado todo en la cancha con tal de ganar.

- Y lo hice- sonrió Ryoma- cuando le propuse la apuesta aceptó, y después de perder dijo que no jugaría contra nadie al menos que fuera un partido oficial.

- ¿Pero que le dijiste para que después de haber perdido te lanzara la pelota a la cara?

- Mada mada dane.

- ¿Le has dicho eso? Definitivamente lo tienes remedio.

Ryoma se puso de pie y recogió sus cosas.

- Será mejor que me valla, tengo asuntos que atender. ¿vienes por una copa después de mi junta?

- Eh... no puedo, he quedado con alguien.

- ¿Con la reportera esa?- Ryoma hizo una mueca de desagrado a su amigo.- creo que lo mejor será que te des por vencido, esa chica no parece muy interesada.

- Creo que después de haberle dado un asiento VIP para el partido, ella tiene mucho que agradecerme, y eso puedo ayudarme¿no crees?

- Tú sabes lo que haces.

- ¿Te acompaño a la puerta trasera?

- Olvídalo, saldré por la principal.

- Como quieras.

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"¿Qué piensa acerca del partido¿Lo ha tomado por sorpresa la reacción de Schuler al perder¿Qué piensa hacer ahora que le ha ganado al campeón de tennis europeo¿Tiene planes para viajar¿Algún torneo en mente?"

"Sin comentarios"

"Señor Echizen¿es cierto que ahora ha establecido oficinas para sus negocios¿Cree que eso afectara a su juego?"

"Sin comentarios"

Ryoma seguía siendo el mismo arrogante de siempre, sabía que por dentro estaba feliz por ser el centro de atención, pero por fuera aparentaba todo lo contrario". De alguna manera lograba enfadarla; cualquier jugador de tennis hubiera dado siguiera una no o un si como respuesta, pero él colo decia: Sin comentarios. ¿Cómo iba a pedirle una entrevista cuando todos aquellos principiantes estaban impidiéndole el paso?

Fue justo cuando una mujer muy atractiva, rubia, alta, y despampanante le pidió una entrevista a Ryoma, vio su oportunidad para hablarle.

Muy bien Ryusaki, esa es tu oportunidad no la desperdicies >

- Señor Ryoma, vengo de la revista "Deportes Seattle" y me sentiría muy honrada y en deuda si usted nos concediera una entrevista relámpago. ¿Qué dice?

- No daré entrevistas a ninguna publicación y a nadie.

Muy bien, ahora o nunca, toma valor Sakuma >

Se puso derecha y preparó su mirada de superioridad. Valor. Sólo eso y nada más.

- ¿Ni siquiera a mí, querido Ryoma?- Sakuma miró a Ryoma con cierto aire de arrogancia y superioridad, y rogó al cielo por que su voz no hubiera sido un ronroneo.

- ¿La conozco?

¿Qué si la conocía¡Claro que la conocía! Se acercó a Ryoma y le sonrió.

- Oh, vamos, fuimos compañeros de instituto. Soy Ryusaki Sakuma...

Por un momento vio que Ryoma abría los ojos como platos, para que en cuestión de segundos sonriera complacido.

- Muy bien, el primer paso esta hecho, ahora sólo falta que acepte. Y después... después... No se que haré.

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- Soy Ryusaki Sakuma, y vengo de parte de "Sport & City", de publicaciones Granham.- Sakuma lo miró a los ojos y después coloco su mano en su cintura.

Ryoma siguió con la mirada automáticamente el ligero movimiento de su mano, y sus ojos brillaron al imaginar su propia mano acariciando aquella dulce curva de su cintura. Sakuma tenía unas caderas preciosas, redondeadas y femeninas. Ryoma tragó saliva, intentando que no se le llenara la boca de agua al pensar en la única noche que había pasado con ella.

- ¿Ryusaki¿La nieta de Ryusaki Sumire?

- Así es. ¿Te agradaría que te invite un café? O si lo prefieres una copa. Creo que podrías hacer un poco de tiempo para hablar conmigo¿cierto?

¿Hablar con ella? Era cierto que su presencia lo había tomado por sorpresa, pero no recordaba haberle dicho que sí.

A pesar de todo, tenía que reconocer que Sakuma se había convertido en toda una mujer. La miró de pies a cabeza de nuevo y vio que ella tenía unos tobillos finos y elegantes, unas pantorrillas esbeltas y bien torneadas, cuya belleza enaltecían los tacones blancos que llevaba. Su estrecho vestido tenía una abertura un poco debajo de los muslos, lo cuál dejaba pocas cosas que desear. ¿Qué pensaba Sakuma al ponerse un vestido corto con abertura?

- Desde luego que puedo hacer espacio en mi agenda, llámame como a las cuatro con veinte minutos- dijo y le dio una de sus tarjetas de presentación que traía en la billetera.

Ella era extremadamente bella, y no quería defraudarla. Por alguna razón en cuanto la vio, sintió deseos de besarla. Pero por ahora tendría que irse con cuidado. Sakuma era la pareja de Fuji Syusuke, el hombre que quería arruinarlo.

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Kevin observó como Ryoma platicaba con "SU" chica. ¿Acaso ya se conocían¿Cómo era aquello posible? Ryoma no era el tipo de hombre que conocía a una mujer tan "atractiva" como Sakuma y lo dejaba pasar. Aquello tenía algo escondido.

Cuando Sakuma se había presentado, algo en él le había dicho que ya la conocía, pero al no poder recordar de donde lo hizo a un lado. ¿Era que acaso ella ya sabía que era amigo de Ryoma?

La respuesta le vino a la mente como un balde de agua fría.

- Sakuma Ryusaki... la mujer de hace cinco años. ¡Oh Dios, Ryoma va a matarme!

Se alejó de ellos y después le mandó un SMS a Sakuma para cancelarle. Si Ryoma le daba una cita a Sakuma, entonces el ya nada tenía que ver ahí, era mejor que se arreglaran de una vez por todas.

- Lo siento Ryoma, pero esta vez no pienso competir por la chica, al menos en esta ocasión.

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- Este es el gráfico que detalla nuestro crecimiento fiscal en los últimos tres años durante nuestro contrato con su competidor.

Ryoma estaba sentado en la atestada sala de conferencias de "Echizen & Cia." Con la gran vista de la ciudad a la que en ese momento nadie prestaba atención, ya que todos intentaban concentrarse en lo que decía el representante de ventas de la compañía. Si las cumbres y valles del gráfico no le recordaran las cumbres y valles de una persona, posiblemente se sentiría más cómodo. Por desgracia, la distracción que había notado hace unos horas, incluso de que "una tal" Ryusaki Sakuma hubiera pedido hablar con él, se había duplicado ese día. Se pellizco el puente de la nariz y miró su grafico de costosa producción que mostraba las proyecciones realizadas para los próximos dos años si su compañía decidía firma el contrato con la otra empresa.

Cuando por fin el representante de ventas dejó el puntero y concluyó su discurso, diez pares de ojos se volvieron al unísono hacía él. Parpadeó, olvidado por completo dónde se encontraba.

Carraspeó con discreción, luego sonrió con arrogancia.

- Si me disculpan un minuto...

Apartó la silla y salió de la sala, cerrando la puesta ante personas boquiabiertas que seguían su progreso. Sacó el teléfono móvil y se dirigió al rincón más apartado de la zona de espera. Marcó un numero, pidió que le pusieran con alguien y esperó

- ¿Ryoma?

- Dime¿lo has confirmado?

- No del todo, pero deberías andarte con cuidado. El que hallas puesto tus oficinas lo dejó perplejo.

- Es lo que esperaba. Pero dime... ¿esta involucrado con Movil System?

- No.

- Bien, gracias.

- No bajes la guardia.

- Sí.

Ryoma colgó y después esbozo una sonrisa triunfal. Se dirigió a la sala de conferencias, listo para enfrentarse a los negocios.

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Sakuma se encontraba recostada en la cama de su habitación con el auricular en una mano y en la otra un zumo de naranja. Si no contaba mal, esa era la séptima vez que Ann le contaba aquello.

- ­Cuando vi el anillo pensé que era una broma, y después se puso de rodillas y me pregunto si quería ser su esposa. ¡Ah! Obviamente le dije que sí, lo abrasé y después el me dijo que había sido un tonto por desconfiar de mí, pero que al final... ¡TE JURO QUE YO NO ME LO PODIA CREER¡Estoy tan enamorada de Momoshiro que siento que el corazón se me va a salir!

No le dijo nada a Ann puesto que en Japón eran las dos de la madrugada y ella estaba haciendo un esfuerzo por hablar con ella.

En cierta forma tenía envidia a su amiga; Ann iba a casarse con el hombre que amaba, mientras ella ya no sabía que era lo que sentía, pero lo cierto era que Ryoma tenía la culpa, si no siguiera teniendo esa aire de arrogancia que tanto le gustaba no se hubiera vuelto a confundir.

- Créeme que estoy muy feliz por ti. Por que a pesar de todo Momo te ama, y tu a él. Y no hay mejor situación que la tuya. Pero dime... ¿Cómo ha reaccionado Kamio?

- Al principio se mostró un poco enojado por la idea, pero después lo aceptó. Pero la verdad era que no era de eso de lo que quería hablarte, sino de Tomoka.

- ¿De Tomoka? Lo cierto es que no he sabido mucho de ella.

- Y no lo sabrás si no vuelves rápidamente a Japón.

- ¿Qué quieres decir?

- Bueno, es que tu onne-chan+ esta saliendo con ella.

- ¿Yuuta con Tomoka? Ya me lo esperaba, después de aquél incidente era lógico.

- ¿Qué incidente?

- Nada con importancia. ¿Has visto a Syusuke?

- Sólo cuando fui al club de tennis. Pero creo que ayer se fue a Londres.

- Si...

- Por cierto Sakuma, creo que Ryoma jugó un partido hoy contra el campeón de Europa¿Cuál fue el resultado?

- Seis juegos a cuatro.

Le contó a su amiga lo sucedido en el partido y después colgó. Por alguna razón no tenía ganas de hablar de Ryoma. Salió a dar un paseo y en su recorrido entró a una reconocida tienda de ropa. Esa noche quería lucir espectacular, no por Ryoma, claro, sino por ella.

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¿Qué tipo de cita para hablar era aquella? Ya eran las ocho con veinte y Sakuma no aparecía. ¿Acaso Sakuma pensaba dejarlo plantado? Uno de los meseros se le acercó y le preguntó si ya deseaba ordenar.

- Una copa de brandy.- le dijo al chico.

¿Qué pensaba esa chica¿Qué Ryoma Echizen la iba a esperar?

Ryoma Echizen no espera a nadie >

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Sakuma entró al restaurante que había elegido para la entrevista y se dirigió a la mesa en donde estaba Ryoma con paso decidido. A pesar de que estaba echa un manojo de nervios convirtió su voz en un susurro arrogante.

- Lamento la espera, pero tuve que atender una llamada telefónica- le dijo a Ryoma.- Espero que tuvieras mucho tiempo esperando.

Se sentó en la silla que le ofrecía el mesero y una vez sentada ordenó un daiquiri de fresa.

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Sentía una curiosidad absoluta por Sakuma, pero sabía que involucrarse con ella era peligroso puesto que era la pareja de Syusuke.

Ella llevaba un vestido ceñido y entallado de color verde agua que se ajustaba a las curvas de su voluptuoso cuerpo desde el escote del corpiño hasta el bajo de la vaporosa falda que llegaba a media pantorrilla. El unido adorno aparte su bellísima piel eran unas pendientes en forma de lágrima, de cristal y topacio. Y si no se equivocaba olía a violetas.

Tenía que reconocer que era muy bella, mucho más que hacía ya cinco años. Deseaba hacerla suya de nuevo, pero ella salía son su sempai, y a pesar de todo respetaba el territorio ajeno. Aunque... algún que otro cumplido no estaba de más.

- Hoy estás especialmente bellísima.- murmuró.

Sakuma lo miró por debajo de las pestañas y estuvo a punto de decirle que el también estaba guapísimo, pero se detuvo cuando recordó la noche en que el la había usado. Sabía que su error había sido seguir el juego, y ahora no podía hacerlo.

- Gracias, me gustaría decir lo mismo de ti pero me temo que la forma despreocupada de tu camisa me recuerda a alguien.- sonrió ella.- Pero dime Ryoma¿no te sorprendió la reacción de Schuler al final de partido?

Aquello le cayó a Ryoma como un balde de agua fría. Sakuma sólo fue a la cena para conseguir su entrevista. ¿En que momento se había distraído con ella? Por un momento pensó en decirle que no iba decir nada al respecto, pero no pudo evitar sentir una punzada de culpabilidad.

- La verdad era que sabía que haría algo como eso. Los perdedores como él suelen hacerlo.- dijo Ryoma con un aire de arrogancia inigualable- creo que estaba enfandado por haberle dicho que aún le faltaba mucho.

- Veo que no has cambiado nada Ryoma. Desde el instituto decías eso. Creo que tu arrogancia era lo que en realidad llamaba la atención. Algo muy raro en Seigaku, dado que todos los estudiantes se quedaban perplejos cuando Tezuka les hablaba.- dijo Sakuma sonriendo.- pero tú sólo respondías con monosílabos.

- Es cierto que Tezuka inspira respeto, pero jamás miedo. Dime Sakuma¿Cómo es que ahora trabajas en Seattle?

- Por un intercambio cultural entre editoriales. Breck Panagos esta en la revista de Golf mensual, y yo en "Sport & City".

- ¿Revista de Golf?- dijo Ryoma en tono burlón.- espero no trabajaras para una revista de golf.

- Si, lo hice. Puede parecerte que el golf es un deporte aburrido, pero muy pocos tienen privilegio real de jugarlo. El tennis es un deporte universal como cualquier otro. Se transmite en televisión abierta y los estadios están repletos. ¿pero cuantas personas del mundo de los negocios real juega tennis en su tiempo libre?

Aquella mujer parecía una gatita, pero se defendía con la astucia y elegancia de una duquesa. Su curiosidad volvió a aflorar. No importaba si Sakuma estaba con Syusuke siempre y cuando ella también estuviera dispuesta a divertirse un rato.

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Notas inesperadas de la autora: Bueno, hemos llegado al final de este capitulo, y les pido la mejor de las paciencias por que ahora mismo estoy en clases y me es un poco difícil actualizar, pero la próxima semana subiré dos capítulos:

Capitulo 5: "La reina del Golf".

Capitulo 6: "Deja vu".

Definitivamente no se lo pueden perder.

En fin, para notas o aclaraciones dejen sus reviews.

Otro cosa antes de irme. En ocasiones en Japón Onne-chan se le dice a los cuñados cuando se les tiene un cariño muy especial, y en esta caso Sakuma le tiene mucho aprecio a Yuuta y Ann lo sabe.

En fin, los dejo y espero les haya gustado el capitulo aunque creo que no me ha quedado también como los otros, jeje, ah y por cierto. Saludos a mi hermana favorita Elena, que aunque no kiera aceptarlo, para mi es el orgullo de la familia. Te kiero one-chan.

Nota: Los personajes aqui mencionados son propiedad de sus respectivos autores y fueron usados pbajo los estatutos de la libertad de prensa y expresiòn. La estructura de la historia pertenece a Ana Cristina Garcìa T.

Xiao.