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AUTOR: Ana-chan86

TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Meliza Malfoy

BETA: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Ana-chan86, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Él podría haber sido cualquier cosa. Un Duende. Un Troll de las Montañas, un Ogro. Caramba, pudo haber sido el Rey de Gnomos, para lo que a Harry le importaba. Pero NO, de todas las criaturas mágicas, Draco Malfoy tenía que ser un Vampiro.

CAPITULO 6

Rehusándose a pensar en lo que acababa de hacer en el Gran Comedor, Harry Potter huyó. Corrió y corrió, maldiciendo sus palabras. ¿Qué diablos había sido todo esto? Realmente, en qué estaba pensando cuando defendió a Draco Malfoy, frente a tantas personas. Había sido arrastrado a la mesa de Slytherin y…

Espera.

Al principio, él había estado un poco molesto con Nott y Parkinson… Muy bien. Aceptaba eso. Había estado francamente cabreado por su evidente coqueteo con el vampiro. Había sentido un extraño miedo arrastrándose en su mente pero de alguna manera, él había sabido que no era suyo. También recordó vagamente una voz lejana, un grito de ayuda. Y luego había sentido una especie de poder brutal, y hubo un tirón espeluznante; en ese momento, él todavía había estado allí, en control de su mente y las palabras. Harry recordó cómo se había sentido contento por la reacción de Nott. Uno menos incluso antes de que tuviera que entregar su reclamo…

Un momento, ¿qué? ¿De dónde había venido eso? ¿Su "reclamo"? ¿Qué reclamo? Merlín, estaba sonando como un Veela desesperado. ¡De ninguna manera! Sin duda, se trataba de una pesadilla. La más espeluznante desde la que había tenido con Voldie y Lucius Malfoy en tangas rosas, seguro, pero una pesadilla, no obstante. ¿Quién se imaginaria que Voldemort podría caer tan bajo como para enviar a Harry una pesadilla tan inhumana? Cierto, las pesadillas no se suponen que sean agradables. Harry se estremeció ante el recuerdo. Así que, sí, era una pesadilla. Él no había ido a defender a Malfoy en realidad. Harry dudó brevemente antes de pellizcar el brazo con fuerza.

"¡Ay!" sus nervios gritaron por el maldito agravio. Demonios. No, tenía que haber algo más. ¿Una maldición, tal vez? Como una enfermedad, que posee la mente y el cuerpo, influyendo en sus pensamientos y acciones. Sí, tenía que ser revisado por una maldición. Harry continuó corriendo, pero esta vez su objetivo no era poner la mayor distancia posible entre el Gran Comedor y él: dio vuelta al cerrojo de la enfermería y cerró la puerta de un golpe. El estruendo hizo que Madame Pomfrey pegara un brinco.

— ¿Señor Potter? —ella frunció el ceño. —¿Qu…?

Harry estaba frenético.

— ¡Madame Pomfrey! Acabo de hacer algo realmente extraño y creo que he sido maldecido, porque simplemente no hay manera de que yo lo hiciera y sin embargo lo hice y no puedo creer…

—Señor Potter, ¿podría calmarse? — severa la mujer frunció el ceño.

Harry se dio cuenta de que había estado divagando. Se detuvo de inmediato, un leve rubor tiñó sus mejillas.

— Bien. Ahora respire, ¿quiere?

El Gryffindor respiró hondo, tratando de ordenar sus pensamientos.

— Muy bien. Ahora, dígame lentamente lo que pasó — dijo ella con paciencia, sentándose en su escritorio y haciéndole señas a Harry para que hiciera lo mismo. Él se dejó caer en la silla, tratando de encontrar las palabras para describir su situación sin sonar desquiciado. Realmente un desafío.

— Necesito que compruebe si en este momento estoy bajo algún tipo de hechizo, maldición, o cualquier cosa que pueda obligarme a hacer cosas que nunca suelo hacer.

Ya está. No había necesidad de explicar el por qué creía que estaba bajo una maldición. No estaba mintiendo, en realidad, simplemente omitía algunos detalles acerca de la verdad.

Madame Pomfrey podía asegurar que estaba ocultando algo, pero, ya que el tiempo puede ser un factor clave cuando se trata de una maldición, ella no iba a llevar el asunto más lejos y se dedicó a lanzar varios hechizos de detección.

Recordando el segundo año de Harry, ella preguntó preocupada:

— Usted no ha adquirido ningún artefacto peligroso, ¿verdad?

— No. Creo que es sólo una especie de hechizo, porque puedo sentirlo trabajando en mi mente. Lo extraño es que en ese momento siento como si fuera un testigo y mientras la maldición está activa todavía estoy consciente de lo que estoy diciendo, pero simplemente no me parece que sea malo en ese momento. Pero una vez que la maldición se detiene, no puedo creer que haya pasado por mi cabeza lo que pensé en ese momento. — Al final de su explicación, Madame Pomfrey le estaba mirando de una manera muy sospechosa.

— Señor Potter. ¿Hay algo que tenga que decirme?

— ¿Eh? Umm, ¿no? — tanteó con una risita nerviosa.

— ¿Por qué eso me sonó como una pregunta?— lo acusó.

— Er… está segura que no estoy bajo ningún tipo de maldición, ¿verdad? ¿No estoy enfermo o algo? Tendré que comprobar si hay artefactos oscuros que mi querido Voldie podría haber dejado para mí, entonces…

Madame Pomfrey no estaba comprando nada de eso. Ella ya se estaba desplazando hacia la chimenea.

— ¡Es correcto!— Harry comenzó a entrar en pánico. Él no quería hacerle frente al…

— Director —Madame Pomfrey dijo, pareciendo aliviada al ver a la misma persona que estaba a punto de llamar a su enfermería.

Allí se fue la astuta estrategia del Gryffindor para evitar al Viejo loco.

—Albus, el Señor Potter parece estar un poco perturbado. ¿Hay algo que me perdí? — preguntó mordazmente mientras Harry escudriñaba la habitación, desesperado por encontrar una distracción. Toda la escuela ya sospechaba algo, él realmente no necesitaba a Madame Pomfrey en el modo de mamá gallina. Y ahora el viejo metomentodo estaba a punto de poner sus dos Sickles. Simplemente genial. Harry maldijo entre dientes. Su ida a la enfermería había sido un error, después de todo. Estaba a punto de cambiar sutilmente el tema de nuevo cuando Dumbledore finalmente se unió a la conversación.

— Ah, mi querida Poppy me alegro que haya revisado a Harry en busca de lesiones, yo también estaba preocupado por su salud, pero parece que todo está en orden ahora, Él puede salir de la enfermería, ¿verdad?

Poppy gruñó. Su presa se escapaba, pero ella sabía que no podía hacer nada en contra de la manipulación del director de la escuela.

Harry no podía creer que había sido salvado de un horrible momento de vergüenza por Dumby. De repente, el temió que…

— Harry, ¿puedes venir a mi oficina, por favor? Tengo que hablar contigo.

Ya está. Él lo sabía. Siempre había un terrible precio que pagar cuando se trataba del viejo mago amante de los dulces de limón. Harry se preguntó vagamente si las cosas pegajosas podrían derretir las células del cerebro. ¿Por qué no? Nadie había intentado averiguar si las gotas de limón eran corrosivas, después de todo. Harry se resignó a su destino. Él se apresuró a agradecer a Madame Pomfrey, que parecía reacia a dejar ir a su última víctima y siguió a Dumbledore a su oficina. Caminaron en silencio, los ojos del director nunca dejaron de parpadear alocadamente, lo que hizo que Harry comenzara a preocuparse por sí mismo.

Después de pasar la gárgola y subir por las escaleras, entraron en la desordenada oficina, donde estaban toneladas de objetos extraños y tubos de laboratorio, hirviendo y cambiando de colores. Harry se congeló inmediatamente al ver a un muy engreído Draco Malfoy sentado en uno de los dos sillones frente a la mesa. La extraña necesidad de llamar a su abogado hizo que Harry sospechara que iba a pasar la siguiente hora tratando de justificar sus acciones. ¿Cómo diablos iba a salir de este lío sin avergonzarse aún más? Y delante de Malfoy también. Discreta y desesperadamente se pellizcó otra vez. La realidad nunca había dolido tanto. Entonces decidió hacer uso del enfoque Gryffindor, no tenía por qué explicarse, Haría un escándalo.

— De ninguna manera voy a explicar algo delante de este… este…

— ¿Despampanante? ¿Inteligente? ¿Devastadoramente encantador?— Draco dijo sarcásticamente inocente.

—- ¡Este bastardo narcisista!— explotó Harry.

— Te aseguro que mis padres estaban casados cuando me tuvieron. Aunque realmente lamento el hecho de que mi madre no me dijera antes que teníamos sangre de vampiro fluyendo en la familia —añadió con el ceño fruncido. — En cuanto a lo de "narcisista", no veo por qué no debería estar orgulloso de mi apariencia. Soy endiabladamente guapo, ¿por qué debo fingir que no lo soy? — dijo con una sonrisa satisfecha.

En ese momento, Harry deseó que la declaración no hubiera sido tan dolorosamente cierta. Malfoy se sentó de manera informal pero elegante, con gracia, su delgada figura fácilmente pondría al resto de la población masculina en vergüenza. Harry estaba pensando frenéticamente una manera de prevenir derretirse en el acto. Por desgracia, el imbécil había utilizado su última arma número tres: su largo cabello caía libremente alrededor de su rostro, pálidas cortinas que hacían que sus ojos plateados y sus rasgos aristocráticos destacaran. Los botones superiores de su camisa estaban abiertos, dejando al descubierto un pálido cuello. Harry casi babea, pero en el último momento se mordió el labio inferior con fuerza suficiente como para recordarse a sí mismo que desear a su rival no era una opción.

Durante los pocos segundos de tenso silencio, Dumbledore se dirigió a su cómoda silla, las estrellitas que estaban en el brillan mágicamente, y de pronto hubo un sonido explosivo…

"Vaya", pensó Harry. ¿No podría el hombre comer algo aparte de esos asquerosos dulces de limón? Unos M&M hubiera sido un buen cambio, aunque sea una vez. El Gryffindor suspiró. Esto era desesperante.

— Por favor tome asiento, señor Potter, tenemos que hablar —dijo el director siempre alegre. Ahí se fue la esperanza de Harry de que esto fuera un bonito taller de tejido de punto. El chico de cabello negro obedeció a regañadientes.

— No, gracias —dijo secamente cuando Dumbledore abrió la boca otra vez para convencerlo de aceptar uno de los malditos dulces. El anciano sonrió y se volvió hacia Draco quien se negó cortésmente, que estaba preguntándose por qué de repente pensaba en las propiedades corrosivas de los dulces de limón. ¿Quién sabía qué daños causarían las condenadas cosas al cerebro si el Viejo tonto había llegado a ese estado?

— Mis queridos niños —comenzó Dumbledore. —Supongo que están conscientes de la razón de su presencia.

Harry resopló. Draco lo miró y levantó una ceja elegantemente. El Gryffindor no le hizo caso.

— Sobre la intervención más que interesante del señor Potter y que fue presenciada por toda la escuela —dijo sonriendo Dumbledore. —Así que, no creo que esto se mantenga en secreto durante mucho tiempo, pero…

— ¿Es una broma? —Harry gritó indignado. —Acabo de avergonzarme en frente de toda la escuela, y ni siquiera sabía lo que estaba haciendo, en primer lugar, ¿usted no cree que esto se mantendrá en secreto '? ¿Tuvo que leer a Sherlock Holmes para llegar a esa conclusión? — el Gryffindor se enfureció.

Draco se rió entre dientes antes de poder detenerse. El Viejo loco se lo merecía desde hace años. Además, el vampiro siempre había pensado que Dumbledore se destacaba en el arte de decir lo obvio. Después de todo, el director era un Gryffindor.

Sin embargo, el Slytherin sabía que este enfoque astuto era sólo un medio para un fin, que estaba a punto de anunciar algo muy desagradable. Draco frunció el ceño. Es cierto que se había preguntado por qué el Niño-Que-Vivió vino en su rescate, pero había tratado de no pensar demasiado en el incidente en su camino a la oficina del director. Había supuesto que él y Potter tendrían detención por pelear, incluso si ese no había sido el caso. Entonces, ¿qué podría Dumbytonto saber que haría esto desagradable?

Harry todavía estaba frustrado, pero dejó que el director continuara con su discurso.

— Hace una semana, en medio de la noche, he sido despertado por alguna magia muy poderosa y antigua. Venía del Bosque Prohibido. ¿Tienen alguna idea de lo que pasó allí? —les preguntó con astucia.

Draco y Harry se olvidaron momentáneamente de su contienda y se miraron el uno al otro con preocupación. Todavía no estaban seguros acerca de ese episodio en particular. Harry no quería decirle nada al hombre que lo había manipulado durante tanto tiempo, pero por otro lado, si podía obtener alguna información sobre esto, ¿no valdría eso las preguntas molestas que el director no menos molesto tuviera? Harry cruzó los brazos e hizo un puchero. Esto no era justo. Suspiró. ¿A quién estaba engañando? Ni siquiera tenía opción, pero eso no quería decir que tenía que ser el quien contara toda la historia.

Draco suspiró también. Después de haber seguido el monólogo interior de Harry con sólo mirar el rostro torturado de su socio en el crimen, pudo deducir fácilmente que sería él quien lo explicara. Comenzó con su idea de explorar la zona para satisfacer sus necesidades como un vampiro recién despertado. Incluso Dumbledore tuvo que admitir que había sido una buena idea, aunque un poco riesgosa. Draco era una poderosa criatura oscura, pero era joven y no tenía experiencia en pelear con sus habilidades de vampiro. En cuanto al Bosque Prohibido, que era además prohibido por una gran cantidad de buenas razones, muchas de ellas con grandes dientes. El Slytherin contó los acontecimientos hasta el momento en que cometió el error resultando con él noqueado.

En ese momento Harry de mala gana aceptó el relato y le dijo su parte en la lucha. Dumbledore no parecía tan sorprendido por la noticia de que Harry había estado terriblemente enojado por el bien de Draco, pero el Slytherin no podía dejar de estar aturdido, Potter había olvidado mencionar esa parte de la historia. Había sido salvado por Potter, ¿eh? Interesante. Él se había preguntado sobre algunos detalles de su encuentro en el bosque. Ahora que sabía, estaba extrañamente complacido ante la idea de que alguien, aunque fuera Harry Tengo-Complejo-de-Héroe Potter, le importara lo suficiente como para salvarlo. No podía negar que había perdido sus argumentos sobre la compañía del Gryffindor. Sí, definitivamente había algo para explorar en esa dirección, reflexionó.

Sin darse cuenta del pensamiento de su Némesis, Harry siguió describiendo su reacción. Él era el más avergonzado por el hecho de que su ira ahora parecía totalmente desproporcionada y francamente ridícula. No se atrevió a mirar a ninguno de los magos y por eso se perdió el brillo travieso en los ojos de Draco. El Slytherin de repente saltó de su silla y se arrojó a los pies de Harry.

— ¡Oooooh, Harry, mi héroe! —exclamó en un tono enfermizo. — ¡Me has salvado la vida! ¡Te debo tanto! ¡Te pagaré con un tierno beso! — Draco continuó, poniendo dramáticamente una mano en su frente. — ¡Ven a mí, orgulloso caballero, y recoge tu bien merecido premio!

Al principio, Harry había estado molesto, y luego se había puesto muy pálido, pero el final de la oración, lo había horrorizado. Trató de mover la silla lo más lejos posible del Slytherin, obviamente poseído y tragó saliva ante la mirada depredadora en los ojos de Malfoy. Como último recurso, le lanzó una mirada desesperada al director, que estaba observando la escena con una mirada calculadora. Aunque sin saber bien por qué, esa mirada enojó a Harry.

— ¡Malfoy!— le espetó: — ¡Deja de perder el tiempo! Y usted— dijo dirigiéndose a Dumbledore: — ¡Si sabe algo acerca de esto! ¡Explíquese!— demandó.

— Tengo mi propia hipótesis sobre este, ah, comportamiento suyo, señor Potter. Ha cumplido diecisiete años este verano, si mi memoria es correcta. —Harry se limitó a asentir.

— Y el señor Malfoy ha cumplido diecisiete a principios de este año —Draco afirmó con una inclinación de cabeza, mientras se recostaba en su silla, satisfecho con su pequeño drama.

— Los dos tienen sangre de poderosas criaturas fluyendo en su familia: el señor Malfoy es un vampiro completo gracias a la genética en la familia Black, mientras que el Señor Potter se relaciona con una rara especie de Elfos que viven en comunidades muy reservadas —el director explicó seriamente.

Draco lanzó una mirada de curiosidad hacia Harry. ¿Potter era parte elfo? Eso ciertamente derramó una nueva luz sobre los acontecimientos. Draco se quedó pensativo. ¿Qué pasaría si…?

— Creo que el señor Malfoy está comenzando a entender las implicaciones de sus respectivas herencias —dijo el director a la ligera.

Harry miró a Draco, molesto. Por supuesto, el gilipollas tenía que saber algo que Harry no. No era justo. Harry no sabía nada acerca de sus poderes, ya que, como bien había dicho Dumby, sus malditos antepasados habían decidido ocultarse tanto de los muggles como de los magos, dejando así a un muy ignorante Harry detrás. Muy pocos libros mencionaban algo sobre la pareja de Harry, que con respecto a ese tema estaba caminando en la oscuridad. Lo único que sabía era lo que le había dicho Sirius. La información procedía de un libro muy antiguo, que describía la apariencia típica de esta rama particular de elfos. Sin embargo, Harry no sabía nada de magia élfica, salvo que era antigua, de gran alcance y blah, blah, blah. El Gryffindor lanzó una mirada expectante al informado Director de Hogwarts.

— A pesar de que sus especies son diferentes, hay algunos mecanismos en común —Dumbledore comenzó de nuevo. —Los dos llegan a su madurez sexual y mágica a los diecisiete años y ambos necesitan una pareja. Sin embargo, este proceso de apareamiento no funciona exactamente igual que el de los Veelas que tienen una pareja elegida, y que necesitan de tribunales, por la atracción que se activa cuando tratan de que sus parejas los noten —explicó el anciano —Lo que los hace diferentes — continuó —es que ustedes no tienen ninguna pareja de vida predestinada. Son libres de elegir de acuerdo a sus propias normas, y por eso me parece extraño que sus respectivos poderes interactúen sin su control —Dumbledore pensó en voz alta. — Señor Potter, usted mencionó que había sentido una oleada de magia en el bosque y en el Gran Comedor. Lo he sentido también, pero ¿podría describir de manera más precisa su naturaleza?

Harry recordó lo que le había contado a Madame Pomfrey. Esto había sido vergonzoso, pero maldita sea, él quería saber lo que estaba pasando. Maldita su curiosidad Gryffindor.

— Me sentí tremendamente poderoso. Reconocí una parte de esa magia como la mía, pero se combinó con otra magia que se sintió familiar, no pude precisarlo exactamente en ese momento — dijo, evitando la mirada intensa de Draco. Solamente porque su lógica e instinto le gritaban que la respuesta a su pregunta estaba sentada literalmente a su lado, no quería decir que tuviera que reconocerlo. Sí, la negación era un río precioso y muy conveniente en Egipto.

Dumbledore se mantuvo en silencio durante unos segundos antes de que Harry finalmente cediera.

— Entonces, ¿cuál es su hipótesis?

— Por la forma en que sucedieron las cosas, supongo que la magia del señor Malfoy ha manipulado la suya, señor Potter, sellándolos así juntos y creando un lazo mágico —Harry ya estaba abriendo la boca para gritarle a Draco, pero Dumbledore continuó. —No creo que se haya tratado de una acción consciente, sino más bien una reacción natural de los poderes del señor Malfoy — Por lo que Draco infantilmente le sacó la lengua a Harry, que envió señales contradictorias, extrañas a los nervios del pobre Gryffindor. Mientras Harry trataba de convencer a sus hormonas que no, él no iría a sentarse en las rodillas de Malfoy para ver si esa lengua era tan buena como parecía, Dumbledore continuó su explicación.

— Como ustedes saben, la magia tiene una mente propia, lo que es aún más cierto para las criaturas mágicas. Puede reaccionar ante una magia compatible de otra criatura, y entre más fuerte es la magia, más posibilidades existen que los poderes de las dos criaturas interactúen. Pienso que sus respectivas magias han comenzado a unirse por su cuenta, lo que obliga al Señor Potter a proteger al señor Malfoy cada vez que está en peligro. Esto explicaría la leve telepatía y la fuerza de atracción que sufrió el Señor Potter en el Gran Comedor. Sus poderes ahora parecen estar combinados, lo que explica la increíble cantidad de magia que se produjo. La magia quiere que estén juntos y está tratando de hacerles formar un enlace más emocional y… umm físico.

Harry se quedó boquiabierto durante unos segundos, mientras el rostro de Draco se quedó pensativo, una vez más.

— ¿Una Unión? ¡De ninguna manera voy a formar nada remotamente parecido a un vínculo con el imbécil! ¡Como si fuera a empezar a actuar todo acaramelado a su alrededor! ¿Está tratando de hacerme morir de un ataque al corazón? — Harry chilló.

— Cálmese, señor Potter. Me temo que no tiene opción en este asunto —Dumbledore parecía cualquier cosa menos asustado, cuando sus ojos centelleantes más que guirnaldas de Navidad, cualquier cosa podía pasar.

Se produjo una pausa.

— ¿Así que esto no puede ser otro extraño método de esa vieja serpiente estúpida para torturarme?— Harry dijo en voz baja, sintiéndose miserable. Él se había ido realmente. ¡Maldito Malfoy y su aspecto delicioso! El silencio en la sala se extendió por un tiempo. Se estaba haciendo más pesada cuando…

— ¡Yo sabía que todo esto era culpa tuya, Malfoy! — Harry se volvió hacia el Slytherin. — ¡Tú siempre estás desordenando las cosas!

— Aaah, pero Harry, ¿qué puedo hacer si estás irremediablemente atraído por mí? — Draco movió sus cejas sugestivamente.

— ¿Por qué tu pequeño…?— Harry comenzó, pero se interrumpió de nuevo.

Mientras sus dos estudiantes estaban discutiendo, Dumbledore había agarrado en silencio su varita y apuntó a la cabeza de Draco.

- ¡Expelliarmus!

— ¿Que…? — alcanzo a decir Draco antes de que se encontrara con Harry Potter en su regazo, que había bloqueado efectivamente el objetivo de la amenazadora varita. Ambos habían sido derribados al suelo por el impacto y yacían a los pies de un muy satisfecho Dumbledore, que había demostrado de manera eficaz su punto. Harry negó con la cabeza para que el maldito vértigo desapareciera, pero rápidamente se dio cuenta de que todavía estaba acostado encima de un Draco Malfoy muy divertido. Él rápidamente se puso de pie, simulando quitarse el polvo de encima mientras trataba de ocultar su rubor.

— ¿No, ves? Eres mi caballero personal de brillante armadura, Potter. Y no hay nada que puedas hacer al respecto —dijo Draco con aire de suficiencia.

Hubo una pausa significativa. Y entonces…

— ¡AAAAARGH! — Harry dijo con elocuencia antes de desaparecer de la oficina en una loca carrera.

— Esto será divertido — Draco sonrió burlonamente, antes de asentir con la cabeza hacia el director y salir de la oficina, aunque a un ritmo mucho más digno.