Disclaimer: los personajes de The 100 no me pertenecen.
CAPÍTULO 6
[Polis, Templo de los Guardianes de la Llama, meses antes...]
- Heda Lexa, siguen doliendo mucho los golpes que te dio el caramelo azul?
Esto era algo Madi le preguntaba a menudo, cada recaída de la Commander era para ella también un paso atrás y la pobre comenzaba a impacientarse. Cuanto tiempo podría permanecer una niña completamente sana encerrada junto a ella?
Pero algo había cambiado, lejos de acabar con todo su dolor aquel pequeño hexágono azulado lo había incrementado exponencialmente debido a la paliza que terminó recibiendo a mano de los numerosos habitantes de la Ciudad de la Luz. Demasiados incluso para ella. Sin embargo la experiencia parecía haber reactivado todos y cada uno de los nervios de su cuerpo, y se sorprendió a sí misma sonriendo esperanzada mientras movía débilmente los dedos de los pies.
- Cada vez menos pequeña….
Los días fueron pasando y gracias a la ayuda de Madi, Lexa comenzó primero a mover las piernas y más tarde a ponerse en pie. Ambas estaban ilusionadas, pero guardaban el secreto ante Gaia.
- Heda, si la sacerdotisa piensa que estás bien nos dejará salir!
- Gaia tiene razón, en cuanto salga de aquí seré un blanco fácil. Nos mantendrá encerradas hasta que crea que puedo recuperar el mando. No estoy en condiciones y no tenemos tanto tiempo, Pramheda me advirtió que una ola de fuego golpeará en unos meses nuestro territorio. Tenemos que escapar lo antes posible.
En aquel momento oyeron ruidos de pelea en el exterior de la habitación, en el interior del templo. La sacerdotisa debía estar en apuros. Tal vez esta fuera su oportunidad. Maestra y discípula golpearon la puerta y gritaron con la esperanza de que alguien más les escuchara. Cuando todo pareció calmarse intuyeron una conversación acalorada entre tres mujeres, y finalmente unos pasos que se acercaban hasta ellas. Ambas agarraron fuertemente los bastones de madera que había obtenido de sus respectivas camas, y que habían estado utilizando para entrenar a la pequeña, ocultándose tras la puerta. Alguien abrió el candado de la misma y las mujeres entraron en la habitación.
- Aquí es donde….- la primera de ella no pudo acabar su frase. Sin pensarlo dos veces Lexa la dejó inconsciente de un garrotazo y Madi propinó un par de golpes en las espinillas de otra de ellas permitiendo que se retorciera de dolor en el suelo.
- Heda? Eres realmente tú? – alcanzó a decir la única aún intacta al ataque, arrodillada, inmóvil y estupefacta ante la figura que contemplaban sus ojos.
- Indra, por fin! – exclamó la Commander mientras caía agotada por él esfuerzo sobre una de las camas.- Levántate por favor, ya no soy la líder de nada, ni de nadie…sólo una lisiada incapaz de valerse por sí misma.
- Heda, eso tiene solución! – dijo Gaia desde el suelo, parecía haber recobrado débilmente el conocimiento y alzaba la Llama entre sus brazos.
- Gaia, no soy digna de ella.
- Pero… – ahora se alzaba Octavia tocándose dolorida bajo las rodillas.- ...maldita niña, si tuvieras quince años más…!
Madi, está vez intimidada por la Skyreaper se subió sobre la cama y se escondió tras la espalda de su mentora.
- Lo siento Octavia,- la frenó Lexa- sólo queríamos escapar, hemos permanecido encerradas durante meses.
Indra atravesó con la mirada a su hija, adivinado lo que había estado tramando durante todo ese tiempo.
- Sin duda Gaia solo te estaba protegiendo Heda, desde tu muerte, todas las naciones han intentado imponerse sobre las otras. Incluso la autoridad de Roan, está constantemente amenazada a pesar de ser el más fuerte. Una Heda débil es una Heda muerta con o sin Llama.
- Lo sé, Indra, siempre estaré agradecida a tu hija. Entonces será mejor que Leksa kom Trikru, portadora de Llama y Comandante de los trece clanes permanezca muerta y que en su lugar me convierta en algo diferente.
