Nota: Gracias a Zhaira, amorsito2000, .rosa y Ellie Thompson por sus comentarios y por leer :)
Capítulo 6.
— Es como un sentimiento de miedo… nunca se va, nunca deja de aumentar, siempre está ahí, incluso en los momentos de calma. — relató Stiles, contando sus dedos.
Morrell le miró.
— ¿Persistente?
Stiles asintió.
1, 2, 3…
— Nunca se va, incluso luego de despertar.
4, 5, 6…
— ¿Miedo a lo que pueda pasarte?
El chico se encogió de hombros, mirando hacía Morrell.
— No siento como si tuviera miedo a que me pasara algo a mí… — murmuró, volviendo su vista a sus manos —… es más, como si estuviera en peligro alguien.
7, 8…
— ¿Puedes decir a quién?
— Ese es el problema. — exclamó Stiles.
9, 10.
— Miró a mí alrededor, y no puedo encontrar a quien.
.
.
.
Con una de sus temblorosas manos, Stiles tomó el pequeño bote de pastillas y metió dos en su boca, tragando en seco, luego volvió a salir de su habitación y camino hacia la cocina, tarareando por lo bajo mientras abría la nevera y tomaba una de sus bebidas que lo mantenían despierto, para proceder a avanzar hacia la mesa de la sala y sentarse en una de las sillas, frente a papeles y libros regados aleatoriamente.
Distraído, tomó un marcador verde fosforescente y siguió marcando lo más importante en el libro abierto frente a él.
Leyó en voz baja, moviendo el pie izquierdo, sintiendo el frio a través de las medias que llevaba puestas, hasta que llego a una parte que le llamo la atención.
Trazo la frase con el marcador.
"El sentimiento persistirá mientras la causa lo haga."
Luego trazo más abajo.
"Se cree que los seres espirituales, sobre todo los malignos, se alimentan de emociones negativas, la soledad y la tristeza son consideradas como tales."
Dejando de lado el marcador, leyó durante unos minutos, intentado buscarle el sentido a aquello que había llamado su atención, más negó con la cabeza cuando no pudo llegar a nada y dejó la lectura de lado.
.
.
.
— Si vuelves a hacer eso una vez más, juró que voy a golpearte. — Chris dijo, dejando de lado su pistola calibre 22.
El adolescente se encogió de hombros y suspiro, Theo golpeo con el codo sus costillas de manera juguetona. Soltando un exagerado chillido, Stiles le miró de mala gana.
— Dije que te golpearía si volvías a hacer eso. — resopló el cazador, caminando tras Stiles hasta llegar donde Theo estaba, posicionándose tras este.
— ¿Suspirar? — preguntó Stiles rodando los ojos.
Levanto el viejo arco y se acomodó en la posición correcta.
Chris acomodó las piernas de Theo y le hizo sostener los brazos un poco más altos, mientras el lobo le sacaba el seguro a una Beretta 9mm, que parecía ser con la que mejor se manejaba, a pesar de la práctica que le faltaba.
— Si no supiera suficiente de tus problemas, diría que estas enamorado. — exclamó Theo, antes de que Chris se alejara de ellos.
Stiles tenso el arco y aspiro una bocanada de aire, antes de sentir la madera del arco contra sus labios, soltando el aire y disparando la flecha cuando logro enfocar el objetivo. Al mismo tiempo, Theo apretó el gatillo, no solo una, sino dos veces.
Ambos dieron en el punto rojo, el ruido alerto a los pájaros que se encontraban cerca del edificio abandonado y salieron volando lejos
Chris dejo escapar un silbido, palmeando a Theo en la espalda, quien se mantuvo rígidamente en su lugar, hasta que el hombre alejo la mano. Aun no estaba acostumbrado al contacto amistoso.
El cazador también palmeo el hombro de Stiles, mientras este alzaba el puño al aire en un grito victorioso.
— ¡Si! ¡Asombroso! — gritó el chico hiperactivo.
Theo le sonrío.
.
.
.
Stiles despertó con las lágrimas deslizándose a través de sus mejillas, mirando hacia la televisión en mitad de la noche, mientras su padre se encontraba nuevamente en el trabajo a mitad de un nuevo suicidio.
Acomodándose entre el bulto de sabanas, escucho un golpe en su puerta, más lo ignoro completamente, dándole la espalda al televisor y escondiendo su rostro contra el respaldo del sofá.
Incluso a pesar de lo que estaba durmiendo, aún tenía mucho sueño, como si no hubiera descansado en años.
Cerrando los ojos, y en medio del sueño, creyó escuchar la voz desesperada de Isaac llamándole.
No se sorprendió mucho cuando Theo, al día siguiente en una de sus tantas visitas para investigar una plaga que parecía arruinar el cultivo, menciono el aroma de Isaac e incluso de Liam.
.
.
.
Isaac le observó a través de los pasillos y en medio de clases, más nunca se le acerco, tampoco Liam.
Los ojos de ambos, sin embargo, parecían albergar todo el dolor del mundo, como si el universo hubiera dejado caer todos los problemas encima de sus hombros.
Y Stiles se sintió un poco demasiado destrozado.
.
.
.
Él llego al hospital luego de sufrir una herida en mitad del entrenamiento, siendo atendido por Melissa McCall, por lo cual se sintió agradecido ya que no debía responder preguntas innecesarias, ya que la mujer era una de las únicas que sabían sobre él entrenando además de su padre.
Le dedico una sonrisa mientras preparaba una jeringa con anestesia.
— Scott te extraña, Stiles. — susurró, acercándose a él para poder inyectarle en el brazo izquierdo, su hombro mantenía un tajo profundo y largo, el cual necesitaría coser.
Stiles miró la herida, donde la bala había rozado, y recordó la preocupación y el miedo en Theo, también la culpa.
— Él aún te ama. — volvió a decir.
— Su forma de amar es… — pensó en la respuesta, antes de hacer una mueca al ver la aguja que preparaba Melissa —… Inefable.
— ¿Inefable?
— Se le dice a aquello a lo que no se le puede explicar, aquello complicado de poner un nombre. Normalmente la gente lo usa para definir algo bueno, pero también para algo malo.
— ¿Cómo lo definirías tú? — preguntó Melissa, atravesando la piel pálida y fría con la aguja.
Stiles mordió su labio inferior, antes de responder:
— Solo… Inefable.
.
.
.
— Odiaría no tener control sobre mis emociones. — se quejó Theo, mordiendo del Sándwich que Stiles le había preparado esa mañana —… o sobre mi cuerpo, o sobre el control de mi lobo, o sobre-
— ¡Entendí! — le cortó Stiles rodando los ojos y bebiendo de su Coca-Cola con un sorbete de forma ruidosa, luego metió una de las papas fritas que había traído Theo a su boca, masticando con desgana y mirando a los demás alumnos en la cafetería.
Distinguió a Scott rodeado de su manada, todos riendo por una broma de Danny, quien al parecer ahora era el humano que no paraba de hablar y hacer reír a todo el mundo. Tomando el lugar de Stiles sin ningún esfuerzo.
— Ya sabes, he investigado algunas cosas. — comenzó Stiles sonriendo inconscientemente ante la felicidad que despedía el grupo, sobre todo Scott.
— ¿Cómo qué cosa? — preguntó Theo, tragando casi la mitad de su sándwich con desesperación.
Stiles jugo con una papa frita entre sus dedos.
— He visto algo extraño en el bosque. — susurró lo suficientemente bajo como para no ser escuchados por los otros hombres lobos, aunque estaban muy alejados de su mesa, casi al otro lado de la gran sala.
Theo frunció el ceño.
— ¿Qué hacías en el bosque en primer lugar? — quiso saber.
— Oh, tú sabes, practicando. — respondió, haciendo un movimiento con la papa frita en sus dedos, restándole importancia — como sea, he visto estas cosas extrañas, pequeñas criaturas verdes vagabundeando por allí, solo vi tres. Lo busque a través de sus descripciones, y parece como los Gnomos, sabes, se dice que normalmente andan en grupos y comen todo lo vegetal, ellos enferman el bosque.
— ¿Dónde lo has leído? — preguntó interesado.
Stiles trago apresuradamente — Chris y sus contactos… e Internet, Theo, internet, conoces eso, ¿no? — contestó con una sonrisa burlona — no me sorprendería que no lo conocieras, Derek no lo conocía, al parecer.
Theo se quejó.
— ¡Hombre, no vivo bajo una roca!
— Cueva.
Confundido, Theo le miró.
— ¿Qué?
— Se dice cueva.
El Omega negó con la cabeza.
— No, Stiles, nunca se dijo de esa manera.
Stiles frunció el ceño y sus ojos se llenaron de confusión.
— Oh…
.
.
.
Stiles abrió la boca como un pez fuera del agua, viendo a Theo rasgar la garganta del último gnomo que quedaba.
— ¿Qué? — exclamó a la defensiva.
— ¡Nada! — tartamudeo, bajando el arco y volviendo a guardar la flecha en la aljaba.
Siseó por lo bajo cuando la herida en su brazo izquierdo envió una electricidad de dolor a través de su hombro.
¿Por qué todas las criaturas sobrenaturales debían tener garras?
— En verdad jodieron una gran parte del bosque.
Levantando el rostro, Stiles asintió.
Aquella parte del bosque donde los duendes se ocultaban estaba el césped reseco, las ramas caídas y roídas, incluso gran parte de los arboles estaban secos y parecían huecos, tenían apariencia de estar por caer. Por suerte, Theo había podido localizar el aroma inusual de aquellas criaturas y habían llegado a ellos antes de que se extendieran más.
No hacía falta que Stiles fuera hombre lobo para saber que olían a algo rancio, o como si estuvieran pudriéndose. Con la apariencia de piel caída y verde, de dientes filosos y amarillos, no dejaban nada a la imaginación.
.
.
.
— Tienes tu propio bestiario, ¿Eh? — silbo Theo observando con fascinación la libreta que Stiles había tendido hacía él minutos antes en medio del pasillo.
— Le llamo 'Genialidad Stilinski', gracias, gracias, no necesito aplausos, sé que soy gen-
— Stiles, por favor. — Theo puso los ojos en blanco.
— ¡Aburrido! — se quejó, luego procedió a explicar — Lo que sea, he estado investigando, sobre todo, tengo incluso información de tritones o sirenas, como deseas llamarlo, lo curioso es que no poseen un género en específico hasta el momento sexual, en el que son definidos. — rio Stiles feliz de su investigación e ignorando la mueca de asco de Theo — Chris me ha dejado tener contacto con un pariente lejano, es muy anciano, le gusta contar lo que ha sido capaz de ver. ¡Imagínate! Ha contado que los tritones son capaces de cambiar sus ásperas aletas por piernas cuando la luna llena se pone, como ustedes los hombres lobos son capaces de cambiar a chihuahuas…
— ¡Hey!
— … ellos son capaces de cambiar a increíbles apariencias también en esa noche, para atraer a sus víctimas, ya sabes, hermosos rostros, cuerpos voluptuosos-
— Devora-hombres. — interrumpió Theo, leyendo el título.
— Si, soy genial, lo sé, deja de alagarme, que me sonrojo.
— Por dios, pensé que sufrías de TDAH, no narcisismo, eres increíble. — murmuró entre dientes, sus ojos se desviaron hacia donde el grupo de Scott permanecía escuchando la perorata de su amigo con rostros preocupados, más parecían levemente divertidos ante las divagaciones del chico.
— He dicho que lo sé, no necesitas alagarme más, pareces hasta enamorado. — se burló, moviendo las cejas de forma sugestiva y arrancándole una carcajada a Scott desde lo lejos, aunque el chico intento disimularlo con una tos.
— Eres ridículo cuando haces eso, para que lo sepas. — Theo dijo — ¿Es la información correcta?
Stiles pareció dejar la diversión de lado, poniéndose a su lado y mirando sobre su hombro.
— Me dijo pocas cosas, la mayoría la he escrito al azar, mientras estaba distraído… mi mano se movió sola. — susurró ladeando la cabeza levemente — se sentía seguro, como si fuera correcto todo lo que escribía.
Curioso, Theo ojeo más, hasta que llego a una página con un título escrito.
Brujas.
— Esta en blanco.
Stiles se encogió de hombros.
— Hay mucho que no se de ellas, pero si quieres saber algo, estoy a punto de escribir el nombre de la señora Gruber como siga molestándome con eso de matar a sus gatos, ¡Me culpa de todo! El otro día, cuando pasaba frente a su casa, me culpo de haber roto uno de sus gnomos de jardín… es decir, lo hice, ¡pero ella no debería culparme de cosas sin-!
— Stiles, cierra la boca, ¿sí?
.
.
.
— Stiles, ¿Qué te dicen tus instintos?
Mirando a Morrell confundido, Stiles se encogió de hombros, sin saber que responder.
— No entiendo a lo que se refiere, Srta. Morrell. — respondió simplemente.
— En situaciones de peligro, ¿Cuál es tu instinto más primario?
— Sobrevivir. — contestó sin vacilar.
— ¿Qué te dicen tus instintos en estos momentos, en momentos de calma, cuando nada malo pasa?
— Creo que algo malo está pasando. — refuto — es decir, estoy siendo amenazado por mis propios sueños, eso es algo malo.
— ¿Lo crees? — sonrío hacia Stiles — ¿Crees que eso es lo que te advierten los instintos?
Pensando detenidamente, Stiles bajo su rostro, observando sus manos con el ceño fruncido.
— Siento que algo malo está pasando. — habló finalmente — pero con alguien más, no sé con quién, solo sé que lo siento.
Morrell apoyo sus codos sobre el escritorio, y su barbilla sobre sus manos unidas a la altura de su pecho.
— Dime, Stiles. — comenzó ella, mirando con aquellos ojos que parecían ver más allá de él — ¿No te has preguntado… la razón por la que eres capaz de sentirte así? ¿De tener momentos donde no sabes que estas haciendo, hasta que ya lo has hecho? Y por lo que me has estado contando en todas estas sesiones que hemos tenido, ha sido muy frecuente. — terminó en un susurro.
Stiles paso su lengua por su labio inferior, mirando al suelo con el ceño fruncido, y luego de unos minutos de silencio, se encogió de hombros.
— Soy humano, si eso es lo que quiere saber. — dijo al final, observándola con determinación — tener esos momentos no significa que tenga algo malo en mí.
La mujer sonrío, y luego se hecho hacia atrás, echando un mechón de su cabello tras su espalda.
— Por supuesto, Stiles. — respondió — Eres humano.
.
.
.
Stiles despertó con un sobresalto, en busca de aire, sollozando entrecortadamente cuando descubrió que no podía respirar. En su desesperación, intento levantarse de la cama, sosteniéndose del mueble a un lado de esta, más fracasando en su intento.
— ¡Stiles, Stiles! — su padre entró velozmente a la habitación cuando escucho un golpe, encontrando a su hijo en el suelo boca abajo, con una de sus manos sobre su garganta, lastimándose en el proceso en su intento de intentar respirar.
— ¡Papá, estoy muriendo! — lloro Stiles inútilmente.
Noah lo tomó entre sus brazos, siendo sujetado por Stiles desde la camisa con fuerza, dejando al fin de lastimar su garganta ya marcada.
— No, no lo estas. — dijo con firmeza.
Stiles hacia un ruido extraño al respirar, como cuando Scott aun sufría del asma.
— ¡Si, si, no puedo respirar, ellos vienen por mí! — sollozo desgarradoramente, partiendo el corazón de su padre.
— Puedes respirar, Stiles, no voy a permitir que nadie te lleve. — habló con la voz quebrada.
Poco a poco, la respiración de Stiles comenzó a estabilizarse ante los susurros de su padre, sus ojos parpados comenzaron a cerrarse en contra de su voluntad.
— No dejes que me duerma… — se resistió Stiles en susurros — …ellos tocaron mi piel… ellos…
Stiles cayó rendido, roncando por lo bajo con la boca levemente abierta.
Noah lo levanto en sus brazos, sin ninguna dificultad, notando con un poco de alarma lo ligero de peso que estaba su hijo, y depositándolo sobre la cama, se acurruco a su lado, arropándolos a ambos.
— No voy a perderte a ti, Stiles. — susurró apretando el frio cuerpo del adolescente.
Noah permaneció toda la noche despierto, notando como a veces el corazón de su hijo latía extremadamente despacio, antes de dar un golpeteo rápido y comenzar a funcionar normalmente.
