CAPITULO 6
Despierta pequeña, debes ir a clases, te iré a dejar al colegio. Explicó Trunks
¿Qué? No, no quiero ir, tengo sueño. Intentando cubrirse otra vez
Vamos, levántate. Destapándola por completo, mientras una de las sirvientas preparaba el uniforme que la niña se pondría.
¿Dónde está Nina? Ella era quien siempre la despertaba por las mañanas
Está de vacaciones, dirigiéndola a la ducha
Hasta Nina tiene vacaciones y yo debo levantarme a las 7 de la mañana. refunfuñando
¿Preparaste los cuadernos que debes llevar hoy? Preguntó su padre, ignorando por completo el comentario.
Sí. Están sobre el escritorio. Gritó desde la ducha
Arregló rápidamente la mochila de su hija, realmente necesitaban la ayuda de una niñera.
Te espero en el comedor. se retiró mientras pensaba en la idea de buscar una reemplazante para Nina, por el tiempo se encontraba de vacaciones.
Su hija apareció corriendo, ya se les había hecho tarde, comieron rápido y se fueron.
En el colegio
Chao papá dándole un beso y bajándose de la limosina
Que tengas un buen día, te pasarán a buscar a la hora de almuerzo para llevarte a la empresa
¿Qué? Molesta
No creas que vas a estar sola en casa, haciendo lo que quieres. Estarás en la oficina bajo mi vigilancia, después regresaremos a casa juntos. Afirmó Trunks
Uf...lo que me faltaba, chao. Se despidió retirándose en seguida del lugar.
Buenos días niños. Empezaremos la clase con la evaluación diaria, así que guarden todo.
Odio estas evaluaciones diarias, te obligan a estudiar todos los días. Hablando a su mejor amiga, Amy.
Sí, yo también las odio. Exclamó su compañera de puesto
Amy, Has visto a Liz. Preguntó la niña a su compañera
Sí, al parecer hoy llegará más tarde porque tiene hora con el dentista. ¿por qué?
Por culpa de ella me suspendieron. Así que me las va a pagar.
Ya no sigas peleando con ella, o las van a suspender otra vez. Por lo que supe llamaron a la mamá de Liz,
Silencio niñas, comenzó la evaluación. Como les estaba diciendo esta evaluación les servirá para prepararse para la prueba del miércoles. Dijo la maestra dirigiendo la mirada a las niñas
En la clase siguiente se presentó su querida enemiga, Liz.
Pero no se había dado cuenta que Liz, ya había hecho de las suyas, volteando un líquido negro en la mochila de la niña, lo que hizo que se mancharan todos los cuadernos y esta se pusiera furiosa.
No sabes lo que me costó escribir esa materia. Idiota, me las vas a pagar. Gritoirascible, intentando quitarle todos los pelos de la cabeza.
Bullicio que llamó la atención de las docentes y las enviaran a la dirección.
Otra vez acá, señoritas. Por lo visto quieren terminar el año escolar en casa.
Las niñas se miraron entre ellas, ambas estaban en problemas.
Muy bien, se quedarán en la sala de espera mientras llegan sus padres a buscarlas. Los llamaré inmediatamente.
Pero señora directora, ella manchó mis cuadernos. Intentó explicar la hija del presidente de la Corporación Capsula.
Y ella casi me deja sin pelos, dijo la otra niña
Silencio. Esperen afuera. La directora les mostró la salida
Mi papá me va a matar. Dijo mientras salía
A mí también. Liz sonó preocupada
No me importa, eso es problema tuyo, no tenías por qué manchar mis cuadernos. Sentándose en las sillas del otro lado.
Horas más tarde apareció la madre de Liz.
¿Pero qué hiciste ahora? ¿Hasta cuándo te metes en problemas? Regañó su madre. Liz intentó explicar lo inexplicable.
En cuanto llegó Trunks, su hija agachó la mirada.
¿Me puedes explicar qué ocurrió ahora? Preguntó Trunks, quién estaba saliendo de una junta cuando le informaron que debía dirigirse al colegio de su hija
Ella me manchó los cuadernos con tinta negra. Contestó con voz baja
Adelante, por favor. Los invitó como quien dice: pasen a comer
Otra vez, el motivo de su llamado es el mal comportamiento de sus hijas. Desde hace mucho tiempo existe una rivalidad entre ellas, injustificada. Las encontraron peleándose, tirándose de los pelos en la sala de clases.
Casi me deja calva. Se quejó Liz
Pero tú empezaste. Se defendió la otra alumna
Yo no empecé fuiste tú, cuando me manchaste mi camiseta de gimnasia la semana pasada. Argumentó Liz
Pero tú me manchaste los cuadernos, estuve todos estos días escribiendo la materia, para nada. Casi llorando.
Silencio. Como ven, estos son los problemas con los que nos encontramos casi todas las semanas. Antes de ser suspendida su hija, señor Trunks, fue enviada a mi oficina por mancharle la ropa a su compañera. Tema que no alcancé a tratar con usted en ese momento, debido a que hablamos otros con mayor relevancia.
Pero ella siempre está molestándome. Intentó explicarle su hija.
Y por otra parte tenemos a Liz, que también provoca las peleas, y en esta ocasión, manchándole los cuadernos a su compañera. Me gustaría saber qué está provocando esta enorme rivalidad. Miró a ambas niñas esperando una explicación.
Ella siempre empieza todo. Señalando a Liz. Ahora mi papá está furioso conmigo, además voy a tener que escribir todo otra vez. Terminó la frase llorando
Muy bien, Liz, ¿qué tienes que decir tú? Preguntó la directora
No quería poner en problemas a nadie. Hace tiempo que quiero ser su amiga. Dijo un poco avergonzada
Yo no quiero ser tu amiga, menos ahora. No quiero que te acerques a mí. Respondióenojada
Señores les pido a ambos, que por favor se ocupen de esto. Esta vez no las suspenderé, pero no quiero que se vuelva a repetir. Señora, aprovechando su asistencia quisiera hablar con usted algo importante, así que le agradecería que se quede unos minutos más.
Con su permiso, nosotros nos retiramos. Vamos. Trunks se dirigió a su hija, y se levantó de la silla.
Muchas gracias por venir. Se despidió la directora, extendió la mano a un enfadado padre.
Papá, por favor. Respondió sin moverse de su lado
Vámonos.la miró severo
Papá por favor, no te enojes. Ante todo comentario, Trunks indicó la salida.
Liz entendió que había metido en serios problemas a su compañera, así que se acercó a disculparse.
Discúlpame, no fue mi intención meterte en problemas. Exclamó mientras se sentaba en el asiento que había desocupado Trunks
Te dije que no me volvieras a hablar, déjame tranquila. Afirmó su compañera, que aún estaba pensando en cómo convencer a su padre de no castigarla. Siguió a su padre hasta el estacionamiento, intentando no llorar.
Trunks revisó la mochila manchada de su hija, notando que los cuadernos solo estaban manchados por fuera.
Tienes una gran facilidad para meterte en problemas. Finalmente habló Trunks después de unas cuadras.
No fue mi intención. Liz siempre está molestándome. ¿Sigues enojado conmigo?
Por supuesto, no es grato que me estén llamando todas las semanas por tus travesuras.
Pero… ella fue la que empezó. Manchó mis cosas.
No sé si lo notaste, pero tus cuadernos solo se mancharon por fuera.
No me había dado cuenta, papá. Es una buena noticia. Intentó sonreír, pero su padre no habló el resto del camino.
En la empresa, al ver a la niña en horario escolar, y su mochila goteando tinta supusieron que algo había pasado, pero no les sorprendió, las travesuras de la hija del presidente de la corporación capsula eran conocidas en todo el mundo.
Una vez en la oficina
Estarás castigada el resto de la semana, sin salir de casa y sin Tablet. Informó mientras hacía pasar a su asistente, para continuar con el trabajo.
Si continuo así saldré cuando tenga 17. Manifestando su molestia por el castigo, frase que la asistente encontró muy graciosa.
Es muy probable, por eso te aconsejo que mejores tu comportamiento. Limpia esos cuadernos y comienza a estudiar. Ordenó sin dejar de observar los documentos que le mostraban.
¡¿Qué?!, pero si yo no los ensucié. Uf… más encima tengo que limpiarlos. Se cruzó de brazos en señal de absoluta negación.
Trunks levantó la vista para mirar severamente a su hija, quien entendió el mensaje y obedeció.
Estoy harta de Liz… mira lo que hizo me ensució mi lápiz favorito. Ya no podré seguir usando esta mochila. ¿Papá me estás escuchando? NECESITO UNA MOCHILA NUEVA.
Te escuché no tienes que gritar. En cuanto nos retiremos te compraré una. Ahora quiero que cuides tu tono de voz. Contestó mientras corregía uno de los valores del presupuesto.
Quiero una mochila de la empresa. Agregó Evin con un tono más adecuado.
Está bien, en cuanto nos vayamos pasaremos por bodega ¿de acuerdo? Trunks sonrió, para después continuar revisando los números que aparecían en la hoja.
¿puedo ir ahora?
Dile a una de las secretarias que te acompañe.Suspiró paciente
Sé dónde queda, así que puedo ir sola. Siendo grosera, no iba a permitir que la trataran como a una bebé.
Evin, te advierto que cambies tu forma de hablarme. Y no puedes ir a bodega sola. Intentó concentrarse en el presupuesto
No tengo 5 años.
No tienes 5 años, pero no puedes ir a bodega sola, así que si no puedes esperar hasta la hora de salida, le tendrás que pedir a una de las secretarias que te acompañe. ¿Entendido? Ahora te aconsejo que cambies tu actitud, te recuerdo que me llamaron del colegio por pelearte, así que no estoy de muy buen humor. Contestó, perdiendo la paciencia por completo
Pero no fue mi culpa que te llamaran, yo solo me defendí de Liz. Respondió con tono insolente
Evin, te lo advierto por última vez. Sentenció Trunks. Evin comprendió enseguida, que no lograría nada insistiendo y prefirió guardar silencio.
Señor, como le estaba explicando las variaciones, en este punto, se deben al nuevo centro de recreaciones de la empresa.
Comprendo. Haga llegar las observaciones al encargado de finanzas, por favor.
De inmediato. Con su permiso. Señor.
Este miércoles tengo prueba de matemáticas, estudiarás conmigo ¿cierto? Preguntó cuando ya estuvieron a solas
Claro que sí, veamos que contenidos entrarán en tu prueba ¿por qué no me dijiste antes?
Creo que te lo había dicho. Intentando recordar. Mientras le mostraba el cuaderno a su padre.
Será una excelente oportunidad para subir tus calificaciones. Dijo Trunks entusiasmado al notar que los contenidos que entraban.
Señor, voy al casino. Se escuchó el intercomunicador.
Nosotros también vamos. Dijo a la niña que tenía en sus brazos. A propósito hay un jovencito que estuvo preguntando por ti muy temprano. Sabía que su hija sentía algo más que un simple cariño por aquel niño que venía todas las tardes después del colegio. Así como también sabía que Sebastián sentía algo más que aprecio por su hija, situación que no le incomodaba y tomaba como cosas de niños.
¿En serio? ¿Puedo ir a buscarlo?
Claro que puedes.
Nos vemos en el casino entonces. salió corriendo a buscar a su mejor amigo.
Horas más tarde iban de regreso a casa, no sin antes pasar a comprar los pasteles favoritos de Bulma.
