¡Hola! Lamento la tardanza, esas ultimas semanas del año estuvieron bien ajetreadas. Gracias por los comentarios y por los que siguen la historia, en serio gracias. La verdad es que me fallo algo la inspiración en este capitulo pero espero les guste. Antes del capitulo les quiero decir algo muy importante.

En esta historia habrá algo de OoC algo que es inevitable en cualquier historia por dos simples razones.

La primera es que NO somos Tite Kubo y por mas que alguien pueda llegar a asemejar la personalidad canon de los personajes siempre sera imposible llegar a hacerlo en un 100% por ese simple hecho de que es casi imposible que dos personas piensen exactamente igual.

La segunda es que en cada historia los personajes se encuentran con diferentes situaciones que los hacen madurar de diferentes maneras. Aunque alguna historia este super apegada al cannon el simple hecho de que cambie una pequeña cosa de esta hará que los personajes maduren o piensen de una diferente manera. El OoC es mas común en los AU pues los personajes se encuentran en diferentes situaciones que los hacen crecer de diferente manera que en la historia original.

Siento que por esas razones no debería de ser juzgado en OoC en los FF ya que es inevitable que este pase, ya que si lo que quieren es que todo sea cannon pues mejor lean el manga.

Perdón por todo esto pero tenia que aclararlo. Ahora si aquí esta el capitulo, espero lo disfruten.

Capítulo VI

Había pasado un minuto, o al menos eso pensaba, desde que sus ojos grises se habían encontrado con los azul claro de aquel hombre. Nunca en su vida había visto ese color o al menos nunca la habían hipnotizado de tal manera. Su mirada era dura como la de Ichigo pero a diferencia de él este hombre también imponía superioridad cosa que la ponía algo nerviosa. Intento retroceder pero su cuerpo no le respondía, quizás todo era efecto de su mirada.

—P-perdón —se disculpó apenas encontró la manera de volver a hablar.

—Deberías de ver por donde caminas —Orihime bajo la mirada con vergüenza, siempre había sido algo despistada. El de ojos azules la vio de arriba abajo tratando de deducir quien era. No recordaba haber visto a alguien con el mismo cabello que ella y también parecía que ella no sabía quién era pues no se había dirigido a él con toda la formalidad con la que lo hacían los demás.

—Orihime —ambos voltearon a ver a la rubia que se acercaba a ellos.

—¿Quién es ella Harribel? —pregunto con una ceja arqueada. La pelirroja cambio su mirada de la rubia al de cabello celeste.

—Grimmjow —dijo su nombre en forma de saludo. —Ella está conmigo —rápidamente la pelirroja camino junto a la rubia con temor a seguir bajo su intimidante mirada. Grimmjow la siguió con la mirada mientras esperaba alguna mejor respuesta de su espada. —Tenemos que hablar de eso.

El de cabello celeste arque una ceja y la rubia se dio media vuelta y empezó a caminar dejando que ambos volvieran a interceptar miradas para después seguir a Harribel. Grimmjow se puso rápidamente a lado de la rubia dejando a la pelirroja caminar detrás de ellos, ocasionalmente la veía de reojo notando su físico de mejor manera. Sonrió de lado, la chica tenía unos senos enormes, una cintura pequeña y amplias caderas acompañadas por unas largas y torneadas piernas. No podía evitar imaginársela sin ese blanco vestido de primavera que traía puesto. La rubia rodo los ojos al notar como este no le quitaba la mirada de encima a la pelirroja, Grimmjow era todo un animal cuando se trataba de mujeres en especial cuando eran mujeres de grandes proporciones como lo era Orihime.

Entraron a los campos de entrenamiento y enseguida llegaron a la base en donde se encontraban varios grupos de gente cada uno ocupado en algún tipo de tarea. Todo eso cautivo a Orihime, le recordaba a las veces en las cuales sus amigos la habían dejado ir a los campos de entrenamiento de Karakura. Llegaron hasta la carpa más grande y un guardia les abrió la puerta dejando pasar al de cabello celeste. La rubia volteo hacia la pelirroja para le indico que esperara afuera y enseguida entro a la carpa.

Inoue tomo asiento en la banca que estaba fuera de la carpa y a lo lejos pudo ver a Apacci y Mila Rose peleando por lo que parecía ser un pan mientras Sung-Sun se reía de ambas junto con un grupo de personas. La pelirroja sonrió, en tampoco tiempo que llevaba en Hueco Mundo ya había conocido a bastante gente que ya apreciaba con su corazón.

—¿Jaegerjaquez-sama está dentro? —le pregunto a uno de los guardias.

—Está hablando con Harribel-sama.

—Esperare —el guardia asintió y la mujer se sentó a un lado de Orihime. Al notar la mirada de la chica sobre ella Inoue volteo a verla encontrándose con los ojos verdes de la chica. —¿Vienes a ver al rey? —Orihime parpadeo un par de veces ante la pregunta. La chica al notar su confusión soltó una pequeña risa que confundió a un más a la pelirroja. —No eres de aquí verdad.

—No —la chica le sonrió. Ahora que la veía sonreír se daba cuenta de lo bonita que era. Parecía ser de su edad pero era un poco más esbelta que ella, tenía el cabello castaño y lo llevaba atado en una coleta alta que era decorada por su fleco y estaba ligeramente bronceada pero lo que más le había llamado la atención eran los ojos verde esmeralda de la chica.

—¿Vienes a visitar a alguien?

La de ojos gris negó con la cabeza —Me mude a Hueco Mundo hace poco —jugo con el dobladillo de su vestido. Su tiempo en Hueco Mundo no era mucho pero se sentía como si ya llevara años ahí.

—Yo crecí aquí —volteo su mirada al horizonte. —Pero me gustaría algún día visitar los demás reinos —sonrió. —¡Oh valla que soy mal educada! —Orihime dio un brinquito de sorpresa. —Me llamo Rena Linstong —le extendió la mano y Orihime la tomo.

—Orihime Inoue —sonrió.

Dentro de la carpa.

—Necesito que la metas a la división médica de Hueco Mundo —dijo la rubia seriamente. El hombre dejo de servirse sake en su vaso y volteo a verla con duda.

—¿De que estas hablando? Apenas y la conoces, no pienso meter a un extraño a ningún tipo de división en especial si son tan débiles como ella —término de servirse la bebida y tomo asiento frente a la rubia.

—Curo a Mila Rose, Apacci y Sung-Sun en cuestión de segundos.

—Eso no quiere decir nada Harribel. No pienso meterla a ninguna de mis divisiones.

—Está bien —Grimmjow arqueo una ceja, Harribel no era de las que insistían pero tampoco era de las que se daban por vencidas. —Si no la meterás a la división médica entonces será parte de mi fracción y ahí tú no tienes jurisdicción.

—Con que así quieres jugar —sonrió de lado.

—No estoy jugando Grimmjow. La chica es realmente valiosa y si tu no quieres que ayude a tu ejército y si quiero que ayude a mi fracción —se paró de su silla dándole a entender al rey que era seria su decisión cosa que borro su sonrisa. Harribel camino hasta la entrada pero se detuvo antes de salir. —Se quedara en el castillo para que le vallas diciendo a tus sirvientas que le preparen un cuarto —termino y salió de la carpa.

Todavía ni conocía a la chica y ya le estaba causando dolores de cabeza. Se tomó el contenido de su vaso de un solo trago. Si de igual manera no podía hacer nada para que la chica estuviera en SU castillo pues por lo menos le sacaría provecho a la situación. Sonrió de lado ante la idea y volvió a servirse sake en su vaso.

Karakura.

Se había escusado con Rukia y los demás de la manera más cortes que encontró en ese momento de ira. ¿Cómo carajos se atrevía Tatsuki a decirle que Inoue ya no estaba y se iba sin darle una buena explicación? Pero estaba decidido a encontrar la respuesta y por eso había salido de la misma reunión que él había organizado.

Lo le había tomado mucho tiempo llegar a la casa de Tatsuki e Inoue y ni siquiera se había molestado en tocar la puerta. Era el rey carajo él podía entrar a donde quisiera cuando quisiera en especial si tal motivo era la desaparición de su amiga. No encontró a la morena en la planta baja así que subió al segundo piso en su búsqueda. Abrió la primera puerta en la que sintió su reiatsu –cuando por fin había decidido buscarla de esa manera- y se preparó para gritarle pero se detuvo al encontrarla sentada en una esquina abrazada de sus rodillas.

—¿Qué quieres Ichigo? —se limpió las lágrimas con la muñeca pero no volteo a verlo.

El rey se quedó congelado en su lugar, por un momento se olvidó del motivo por el cual había ido en su búsqueda. La chica se paró de su lugar y camino hasta quedar de frente con él. Sus ojos estaban hinchados pero su mirada tenía la misma furia que cuando estaba en el castillo.

—Te lo explicare pero tengo que decírselo a los demás por igual, así lo pidió Orihime —Ichigo asintió y la dejo salir primero.

Todo el camino de vuelta al castillo ninguno dijo nada. Tatsuki demasiado enojada y enfadada con el Kurosaki como para siquiera voltearlo a ver y el demasiado fuera de lugar como para hacer cualquier tipo de comentario. Los guardias los recibieron y entraron al castillo. Caminaron hasta el salón en donde hace algunos minutos se encontraba una "fiesta", todos seguían ahí y rápidamente se pararon de sus lugares al verlos entrar. La morocha camino hasta quedar frente a todos sus amigos y tomo un par de segundos antes de empezar a hablar.

—Orihime —su voz se quebró un poco por lo que hizo una pausa. Todos esperaban tranquilamente, inclusive Ichigo había cambiado su semblante enojado por uno más calmado. —Orihime se fue de Karakura, se fue a otro reino.

—¿Pero porque? —pregunto la otra morena. Tatsuki la volteo a ver con algo de coraje en su interior. Si tan solo pudiera decirles que por su maldita culpa y por Ichigo su amiga ya no vivía con ella pero también sabía que no era todo culpa de Rukia sino más bien culpa del estúpido hombre que tenía por rey.

—Dijo que quería estar un tiempo fuera —dirigió una mirada de odio a Ichigo y volvió a ver al grupo. Kurosaki frunció el ceño. No tenía ni idea de porque Tatsuki lo culpaba de la desaparición de Inoue pero esa situación ya lo estaba cansando.

—¿A dónde? ¿Por cuánto tiempo? —pregunto Uryu con preocupación. Tatsuki se encogió de hombros.

—Tenemos que mandar a buscarla —Rukia volteo a ver a Ichigo en busca de su apoyo.

—¡NO! —todos voltearon a verla algo sorprendidos por su reacción.

—Tatsuki entiende que Inoue puede estar en problemas —trato de razón con ella de la mejor manera posible y fue apoyado por sus amigos que asintieron.

—¡Lo se Ichigo!, ¿piensas que no lo sé? —lo volteo a ver con lágrimas en los ojos. Kurosaki retrocedió un paso, nunca había visto a Tatsuki así y por alguna razón lo intimidaba más que cuando se enojaba. —Pero si la buscamos nunca nos lo va a perdonar. Ella dijo que quería vivir por si misma por un tiempo y no voy a permitir que por culpa de algún idiota se le arruine esta nueva oportunidad.

Todos se quedaron en silencio por unos segundos tratando se asimilar la situación. Sabía que Orihime jamás los trataría mal si la traerían de vuelta pero también sabía que muy en el fondo ella los resentiría y no podían vivir con esa idea. Si Tatsuki, que había estado toda su vida con ella, había podido reunir la fuerza para no salir corriendo detrás de ella entonces ellos también podrían. Al menos eso pensaba todos a excepción del rey.

Ichigo no lo podía aceptar, Inoue estaba en alguna parte de su reino sin SU protección. Frunció el ceño dispuesto a discutir de nuevo con Arisawa pero se detuvo cuando recibió un codazo de Rukia. No podía hacer nada o al menos no por el momento así que suspiro con resignación.

Tatsuki retrocedió un poco y suspiro. Ya no tenía nada más que decir y la verdad no tenía ganas de seguir ahí así que se despidió de todos-menos Ichigo- y salió. Minutos después Chad y Uryu hicieron lo mismo dejando solo a Rukia e Ichigo en el salón. El pelirrojo salió a la terraza y se recargo en el riel y clavo su mirada hacia el horizonte. Kuchiki se unió a él en cuestión de segundos ambos viendo el atardecer. Ichigo suspiro y Rukia volteo a verlo.

—Valla día verdad —el rey asintió y ella volvió a ver hacia el horizonte.

—Hoy pensaba pedirte matrimonio —la chica volteo a verlo sorprendida y este solo sonrió melancólicamente sin voltear a verla. —Valla manera de hacerlo, ¿no crees?

—Ichigo —el chico cerró los ojos en espera de su respuesta. —Creo que confundes la cosas —Ichigo volteo sorprendido y confundido. —Aquella vez en la cabaña nosotros confundimos las cosas. Esto —señalo el espacio entre ellos. —, no es ese tipo de relación Ichigo.

—Pero en la cabaña —bajo la mirada. —Yo siento algo por ti Rukia.

—Yo pensaba lo mismo. Después de ese día me di cuenta de que lo que siento por ti no va en esa dirección. Yo —volteo a ver a Ichigo con algo de preocupación en su mirada. —Yo estoy enamorada de Renji —el pelirrojo frunció el ceño. —Y sé que tú estás enamorado de alguien más —le sonrió. El rey volvió a sorprenderse-por la décima vez en la noche- Rukia estaba diciendo puro disparate esa noche y precisamente esa noche no era una buena para él.

—¿A qué te refieres?

—Ya te darás cuenta —le sonrió y tomo camino hacia la entrada.

Ese día había sido el día más difícil que había tenido en su vida y algo le decía que todo eso apenas empezaba y que cosas peores le vendrían. Suspiro con fastidio y entro al castillo, un buen baño no sonaba nada mal.

Hueco Mundo

Al salir de la carpa se encontró a Orihime platicando con una castaña que reconoció al posicionarse frente a ellas. Ambas chicas se pararon al notar su presencia y la castaña hizo una reverencia.

—Harribel-sama —dijo en forma de saludo. La rubia asintió le asintió en respuesta y volteo a ver a la pelirroja.

—¿Te encuentras mejor? —la de ojos grises asintió. —Bien —dirigió su mirada a la entrada de la carpa de donde salía el de cabello celeste. —Iré a hacer algunas cosas, nos veremos luego —Orihime asintió y la observo hasta que desapareció de su vista.

Tenía demasiado miedo de moverse o voltear en la dirección de aquel hombre, podía sentir su mirada sobre ella y lo único que quería era salir corriendo tras Harribel y esconderse detrás de ella. Se golpeó mentalmente, se supone que había venido para volverse fuerte y no tener que huir o escudarse detrás de alguien y era lo que en ese momento quería hacer. Reuniendo toda su fuerza interna levanto la mirada y la dirigió hacia la causa de sus temores. Cuando sus miradas se encontraron Grimmjow sonrió de lado al notar su nerviosismo, eso solo hacía más interesante la situación, Orihime se sonrojo e intento desviar la mirada pero una vez más se volvió a ver inmóvil ante él.

— Jaegerjaquez-sama —ambos voltearon a ver a la castaña que había hecho que salieran de aquel trance. —El entrenamiento con los nuevos ha concluido, Yammy-sama dijo que mañana tomarían un descanso para recuperar energías.

—Está bien —asintió.

—¿Necesita que haga algo más? —Grimmjow negó con la cabeza. —Me retiro entonces —hizo una reverencia y comenzó a caminar fue entonces cuando el volvió a tomar en cuenta la presencia de la otra chica.

—Rena espera —la chica se detuvo y se dio la vuelta. —Dile a las sirvientas que preparen un cuarto —Linstong arque una ceja en curiosidad pero no hizo comentario, volvió a hacer una reverencia y siguió con su camino.

Orihime, sintiéndose fuera de lugar, volvió a tomar asiento en la banca en espera del regreso de Harribel. Nunca en su vida se había sentido tan fuera de lugar por lo que quería hacerse notar lo menos posible. Clavo la vista en el dobladillo de su vestido y comenzó a jugar con este.

—Oí mujer, ¿Qué estás haciendo? —Inoue levanto la mirada.

—E-espero a Harribel —intento hablar con el mayor control en sus nervios que le fue posible pero aun así tartamudeo un poco. Grimmjow la vio de arriba abajo, entre más rápido se decidiera de ella más pronto se iría su dolor de cabeza. ¿En qué momento Harribel le había dado el papel de niñero?

—Párate y sígueme —inicio su caminata. La pelirroja tardo un momento en comprender y al hacerlo se paró rápidamente para alcanzarlo.

Sus pasos eran largos, tanto que Orihime tenía que caminar rápido para mantenerse a su ritmo. Caminaron por varios minutos siempre en silencio hasta que a lo lejos pudo ver un castillo. Al entrar todos los recibieron con reverencias al igual que lo hacían en Karakura. En todo el camino no pudo evitar la curiosidad por el hombre que caminaba delante de ella. Tenía algo que le hacía querer acercarse pero al mismo tiempo salir corriendo en la dirección contraria. Tal vez era esa presencia de superioridad y poder lo que la hacía sentirse así.

Después de caminar por varios pasillos-los cuales estaban hermosamente decorados- llegaron hasta un par de puertas en donde esperaban un par de sirvientas que hicieron reverencia cuando los vieron y abrieron las puertas dejándolos pasar. El cuarto era amplio, tenía un pequeño recibidor y una enorme cama. Orihime ocupo su atención con lo elegante y linda que era la decoración dejando a Grimmjow de lado.

—Prepárenla para la presentación al rey —ambas mucamas asintieron y este salió de la habitación.

—Venga con nosotras señorita —cada una la tomo de un brazo y la sacaron del cuarto. Orihime las veía con confusión y alternaba su vista de una a la otra hasta que se detuvieron y la metieron a otra habitación.

La habitación tenía algo de vapor y al entrar noto una tina llena de agua la cual era la creadora de este. Las puertas se cerraron detrás de ella y las sirvientas empezaron a desvestirla mientras esta luchaba por mantenerse con ropa. Después de un rato perdió la batalla y fue metida a la tina en donde comenzaron a asearla. Al terminar le ofrecieron una bata muy suave y la volvieron a llevar al cuarto. Orihime no entendía que pasaba y se confundía un poco cada vez que estas sacaban un vestido del closet de la habitación. Después de unos minutos la ayudaron a ponerse un vestido azul largo de hombros caídos, también la peinaron y arreglaron.

Con cada cosa que le hacían la confundían más y más pero ellas se negaban a responder sus preguntas. Al terminar de arreglarla la sacaron de la habitación y la guiaron por los pasillos hasta que llegaron a un par de puertas enormes que estaban cerradas. Fuera de estas se encontraban un par de guardias a cada lado que hicieron una reverencia ante su presencia. Orihime volteo a ver a las sirvientas con curiosidad pero estas se fueron después de hacer una reverencia. Los guardias abrieron las puertas indicándole que entraran, dudando un poco entro.

—Reverénciate ante tu rey —dijo uno de los guardias. Orihime lo volteo a ver rápidamente para después asentir y hacer lo indicado. La pelirroja se arrodillo en el suelo y bajo la cabeza en forma de respeto. —A partir de ahora Grimmjow Jaegerjaquez rey de Hueco Mundo es tu único rey.

Orihime levanto la cabeza y se encontró con el hombre de cabellera celeste sentado en un enorme trono sonriendo de una manera que le causo escalofríos.

Espero que les haya gustado. Ahora tiempo de las aclaraciones/preguntas.

Intente hacer el capitulo un poco mas largo como compensación. Ahora quiero saber su opinión en algo. A mi en lo personal no me gusta el IchiRuki pero si eso es vitan en algún IchiHime o GrimmHime suelo leerme las escenas (si no son vitales y ellos son pareja secundaria me brinco las escenas) y es por eso que quiero saber si les gustaría que incluyera la escena en la cabaña para entender mejor la situación o así le dejo, déjenme saber por favor. También quiero saber si les gustaría que narrara mas (para así practicar) o si de esta manera esta bien.

Creo que por el momento ya es todo (o al menos se me olvido el resto). Espero les haya agradado el capitulo y le agradezco su tiempo