Tardé más de lo que quería en subir este capítulo, pero aquí está. Sinceramente, me parce muy corto y con poco jugo, así que, como estoy de buen humor, les dejaré el próximo capítulo en unos minutos.
P.d: Por cierto, también les dejó la nota que el autor original colocó en el capítulo. Pues es lo que me parece más justo. Además, en algunas de sus notas se aclaran algunas cosas con respecto a la historia.
N/A: Gracias a todos por las buenas críticas hasta el momento. Estoy disfrutando escribir esta historia y estoy tan intrigada como el resto de ustedes por ver cómo estos personajes y sus conexiones entrelazadas y curiosas evolucionaran. En esta historia se desarrolla en un emparejamiento (romántico) Swan Queen, sin embargo, será a fuego lento ya que quiero desarrollar a fondo la relación a través de las edades de Emma, no obstante, les aseguro, vale la pena la espera. XO-Chrmdpoet
Capítulo Seis: Las Preocupaciones de Snow
El Rey James se deslizó en silencio hacia la terraza privada de la alcoba real, situándose sigilosamente detrás de su esposa, mientras ella se apoyaba en la barandilla, mirando sin decir una palabra a través de la vasta extensión de su impresionante y querido reino. Muchas noches y madrugadas, el rey había despertado para encontrar a su belleza de pelo negro posada aquí, perdida en sus pensamientos sin fin, la cara justa y perfecta fruncida ante las preocupaciones de las cuales aún no había voz. De repente puso sus musculosos brazos alrededor de la cintura de la Reina, atrayéndola dulcemente en un abrazo haciendo que su espalda quedara suavemente contra su pecho y abdomen. Snow White dejó escapar un grito ahogado ante el sorpresivo toque, antes de dejar escapar un profundo suspiro y hundirse más en el abrazo reconfortante, inclinando la cabeza hacia atrás para descansar contra el fuerte hombro de su verdadero amor.
"¿Qué tienes, mi amor?" Preguntó James en voz baja. Snow suspiró una vez más. Su encantador marido la conocía tan bien, siempre consciente de sus estados de ánimo y emociones.
"Me preocupo por Emma," susurró Snow, frunciendo el ceño cada vez más, estropeando así sus elegantes rasgos.
"¿Qué te preocupa de nuestra hija, Snow?" James se abrió aún más en busca de respuestas. "Ella es tan perfecta como una princesa puede ser."
Snow sonrió dulcemente ante la adoración y el afecto de su marido hacia su amada hija. El Rey y la Reina estaban más que orgullosos de su brillante pequeña, pero James siempre había estado puramente envuelto alrededor de los pequeños dedos de Emma, incapaz de negarle cualquier pedido o deseo, y perfectamente contento de satisfacer su creciente mente y su ansiosa alma aventurera en cada paso. En muchos sentidos, su hija era una perfecta encarnación de la valentía de su padre, curiosa, y una aprendiz extraordinariamente hábil y rápida en casi todo lo que intentaba, a pesar de su corta edad. Era un aspecto de la personalidad dinámica de Emma que Snow siempre había adorado, y el maravilloso brillo Charming, brillaba a través del espíritu luminoso de su niña.
"Ella lo es, en efecto," Snow estuvo de acuerdo con su marido. "Estoy preocupada por sus intereses, James. En los últimos tiempos, se le escucha hablar cada vez con más frecuencia de la Reina Malvada."
"Ella siempre ha estado enamorada de la historia de Regina. Tu sabes cuánto, Snow. La Reina fue una figura grande y terrible de tu propio pasado, de nuestro pasado, querida. Es natural que Emma sienta curiosidad por estos cuentos."
"Sí, estoy de acuerdo, James, pero su interés ha crecido de manera significativa. Ella sólo ha solicitado cuentos de la reina, y estas dos últimas lunas, ella..." Snow se detuvo, un repugnante bulto se pegó repentina y dolorosamente en su garganta.
"¿Qué es?" Solicitó James, apretando su agarre alrededor de su esposa al sentir su malestar creciente.
"Estas dos últimas lunas, ella ha solicitado historias de la Bruja Malvada. Como sabes, nunca hemos revelado a Emma que la bruja que albergamos en las mazmorras del castillo es la Reina Malvada de la que se ha enamorado tanto," dijo Snow a su marido, tragando el nudo que cayó como una piedra de diez toneladas, fuertemente, en la boca del estómago.
James frunció el ceño al oír esta noticia, a pesar de que aún no se había molestado tan profundamente como lo había hecho su esposa. Emma había tenido siempre una mente curiosa y James se había acostumbrado bastante a sus interminables inquisiciones sobre cualquiera y todas las cosas que podía tener en sus manos. Tal vez, ellos le habían dado demasiada rienda suelta en la biblioteca del castillo. Los únicos libros expresamente prohibidos para su hija habían sido aquellos en los estantes más altos de la biblioteca, los que hablan de la magia oscura de su tierra y sus criaturas más temibles y viles. Los monarcas mantuvieron dichos libros en caso de que pudieran necesitar de esos conocimientos para prepararse y combatir grandes males por si estos amenazasen a la gente de su reino. Sin embargo, habían acordado que dicho contenido era demasiado avanzado y demasiado oscuro para los jóvenes ojos de Emma. Los restantes libros de la biblioteca, sin embargo, y dichos libros eran aparentemente ilimitados, se abrían libremente a su hija, y los tomaba tan a menudo como le era posible, absorbiendo toda la información sobre tantos temas como pudo sostener en sus pequeñas manos.
"Snow, Emma es una niña curiosa."
"Sí, pero James, Emma nunca debe saber que la malvada bruja de las mazmorras es Regina. Si alguna vez se llegara a descubrir la verdad, ella se volverá decidida a ver a la mujer. Ya sabes lo mucho que ama las historias de mi madrastra," advirtió Snow, con miedo evidente en su voz.
"Estoy de acuerdo, mi amor. Tal vez, sin embargo, ella no está más que intrigada. Me menciono en nuestros paseos recientemente que en los últimos tiempos había estado aprendiendo sobre las brujas en sus lecciones. No es más que el resultado de tal impulso."
"Tal vez tengas razón, mi amor, y yo simplemente me estoy preocupando a mí misma sobre nada más que el amor apasionado por los cuentos de cuna de una niña," Snow aceptó en silencio, inclinando la cabeza hacia atrás para acariciar su nariz contra la piel del mentón de su Rey. James dio un beso superficial sobre la nariz delicada de su esposa y, además le aseguró antes de conducir de vuelta a sus aposentos.
"No te preocupes por esto, Snow. Emma está a salvo, y ella está simplemente ampliando su mente. Permítele esta indulgencia por ahora, querida. Es importante que aprenda tanto de nuestra historia como sea posible. Debemos estar orgullosos de nuestra académica hija. Ella es muy a bonita, y necesita una mente que coincida con tanta belleza." James sonrió mientras decía estas palabras, y su torcida y hermosa sonrisa le recordó a Snow en gran parte a su hija. Se le calentó el corazón infinitamente mientras seguía a su marido a la cama, sus preocupaciones desaparecieron pronto en el calor del abrazo de su amado.
